Manual Discapacidad Auditiva
Manual Discapacidad Auditiva
2018
Manuales Universitarios de Teleformación, 92
Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
Grado en Educación Primaria
© del texto:
Rafael Santana Hernández
Santiago Torres Monreal
© de la edición:
Estructura de Teleformación. ULPGC Online
Vicerrectorado de Organización Académica
y Profesorado
UNIVERSIDAD DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
Presentación .................................................................................................................................7
introducción de la asignatura.............................................................................................9
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Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
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Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
3. la intervención temprana....................................................................................................97
3.1. el enfoque del programa de intervención................................................................98
3.2. agentes implicados en la intervención .....................................................................98
3.3. la elección del modelo de intervención ...................................................................99
3.4. Planificación del programa de intervención...........................................................100
3.5. la implantación protésica .........................................................................................101
3.6. desarrollo del habla y educación auditiva ..............................................................101
4. la intervención educativa en la edad escolar..................................................................102
4.1. la adaptación curricular de centro: el Proyecto educativo de centro ..............102
4.2. la adaptación curricular de aula ..............................................................................107
4.3. la adaptación curricular individual .........................................................................111
actividades..................................................................................................................................114
bibliOgraFía ................................................................................................................................116
ejerciciOs de autOevaluación ...............................................................................................117
sOluciOnes a lOs ejerciciOs de autOevaluación ..............................................................118
glOsariO .......................................................................................................................................119
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Presentación
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Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
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Introducción de la asignatura
PRESENTACIÓN
Deficiencia auditiva es una expresión actualmente aceptada para designar cualquier pérdida de
audición en el plano fisico y fisiológico. Discapacidad auditiva se refiere, sin embargo, a las con-
secuencias de las pérdidas auditivas en el desarrollo cognitivo-lingüístico. Con estas expresiones
se ha querido evitar otros términos con matiz más peyorativo, como el de “sordera”, o más
clínicos, como el de “hipoacusia”. Sin embargo, la terminología no está concretada ni asumida
por todos los profesionales que tienen que ver con el mundo de la sordera. Quizá el uso de
un término frente a otro obedece más a sensibilidades sociales, por aquello de lo “políticamente
correcto”, que a razones científicas. Actualmente, se recomienda no decir “sordo”, ni mucho
menos “sordomudo”, ni “sordomudística” a la rama del saber sobre este déficit sensorial. Son,
quizá, palabras “socialmente incorrectas”. En este texto se usará, preferentemente, la expresión
discapacidad auditiva, porque es la que se ha incorporado en el título de la asignatura al definir
el plan de estudios del Grado de Educación Primaria, pero también sordera, pues los contenidos
de este manual, se centran preferentemente en los déficits auditivos severos y profundos, y
desde el nacimiento. Esta decisión no supone vaciar de contenido ni restarle importancia a
las deficiencias auditivas ligeras o moderadas, que tanto desde el punto de vista clínico, como
educativo son de gran trascendencia.
Aunque hablamos de discapacidad auditiva y de sordera, debemos saber y no olvidar, que
las personas con déficit auditivo no necesariamente tienen discapacidad ni se sienten discapaci-
tadas. Por ello y ante el malestar y descontento que suelen poner de manifiesto, se han empezado
a llamar no solo a las personas sordas, sino en general, a todas las discapacidades, personas con
diversidad funcional, que resulta desde este punto de vista, más respetuoso y políticamente más
correcto.
La mayor parte de las personas asocian la sordera con la pérdida auditiva que cursa con la
edad avanzada. Esta consideración de la sordera provoca generalmente la idea de que, un tras-
torno auditivo es una molesta situación, que afecta a la vida social del individuo, pero que no
resulta especialmente grave ni para él ni para su entorno y que, normalmente, se resuelve con
la ayuda de una prótesis auditiva o audífono. La propaganda de este tipo de aparatos ayuda
sobremanera a este tipo de errores probados respecto a la deficiencia auditiva. Uno de los pro-
blemas con los que se enfrentan habitualmente los profesionales que tratan con este tipo de
deficiencia, suele ser el de hacer tomar conciencia, sobre todo a los padres de un niño sordo,
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Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
OBJETIVOS
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La audición humana: caracterización,
diagnóstico temprano y ayudas técnicas
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PRESENTACIÓN
Esta unidad presenta los conceptos básicos sobre el oído humano desde un enfoque que
intentamos que sea más psicopedagógico que clínico. En primer lugar se expone la fisiología
del oído como órgano periférico con alguna alusión a las áreas centrales de la audición. En
segundo lugar, y con más detalle, se presenta la clasificación de las hipoacusias desde las pers-
pectivas de cantidad, calidad y momento de la adquisición. Se hablará a continuación de cómo
afecta al desarrollo congnitivo-lingüístico cada una esas hipoacusias. Se relatan las principales
causas de sordera y se dan datos cuantitativos de la epidemiología de la deficiencia auditiva.
El diagnóstico audiométrico corresponde hacerlo o al menos interpretarlo a clínicos espe-
cialistas, pues va más allá de la simple valoración objetiva de la pérdida auditiva. Del diagnós-
tico audiológico destacan las pruebas audiométricas, que pueden ser subjetivas y objetivas, así
llamadas por la participación o ausencia de participación del sujeto. El diagnóstico se refleja en
una gráfica o audiometría, donde consta el tipo de prueba hecha y los resultados obtenidos, bien
en percepción del sonido o bien en inteligibilidad del habla, dependiendo del tipo de prueba.
La sordera, como déficit, puede ser paliada en la mayoría de los casos mediante prótesis
auditivas, que son aparatos para aumentar y/o modificar la señal acústica. La solución audio-
protésica siempre fue una aspiración de la tecnología, desde las antiguas trompetillas, como
las que usaron personajes famosos como Beethoven o Goya, hasta los modernos implantes
cocleares. Por otra parte, el conocimiento del oído como órgano y como función, así como
la investigación básica sobre la adquisición del lenguaje, han contribuido al estado actual de
las prótesis. Hay una prótesis para cada tipo de déficit auditivo, que debe ser implantada por
personal especializado. Especial interés tiene la prótesis en el caso de niños menores de 3
años de edad, pues va a influir mucho en el desarrollo lingüístico, de ahí que la información
que el logopeda aporte al audiólogo será de máxima importancia. Hoy día, para las sorderas
más graves, se cuenta con los implantes cocleares cuyos mejores resultados se obtienen con
niños sordos prelocutivos implantados alrededor del año de edad, e incluso, antes, y con sor-
deras postlocutivas a cualquier edad.
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OBJETIVOS Y COMPETENCIAS
• Dibujar en esquema el oído humano y nominar sus principales componentes, así como
diferenciar entre órgano periférico de la audición y sistema de procesamiento central
de la audición.
• Distinguir entre habla y lenguaje, oír y hablar, sordo y mudo.
• Clasificar la sordera desde el punto de vista de la pérdida, del lugar afectado y del mo-
mento de adquisición.
• Saber que la sordera no es cuestión de todo o nada y que una misma lesión objetiva-
mente evaluada puede dar distintos patrones de desarrollo cognitivo-lingüístico.
• Conocer cuáles son las principales causas de sordera infantil y cuál es su incidencia.
• Conocer y diferenciar pruebas audiométricas objetivas y subjetivas, qué mide cada una
de ellas y en qué casos están indicadas unas u otras.
• Conocer cuál es la dinámica del oído humano, distinguiendo entre intensidad y frecuen-
cia y su relación con los distintos niveles de análisis del habla.
• Reconocer a qué tipo de sordera corresponden los distintos tipos de audiogramas y
qué se podría pronosticar, viendo un audiograma concreto, en relación con el desarrollo
cognitivo-lingüístico.
• Conocer qué es y qué elementos tiene una prótesis auditiva.
• Reconocer los tipos de prótesis auditivas, analógicas y digitales, y cuál es la más adecuada
para cada tipo de déficit auditivo.
• Reconocer los elementos del implante coclear, cuándo está indicado, así como su alcance
y utilidad dependiendo del sujeto y del tipo de sordera.
• Conocer qué cuidados y mantenimiento requiere una audioprótesis.
Unidad de
Aprendizaje 1
La audición
Ayudas técnicas
humana
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Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
1. INTRODUCCIÓN
El sistema auditivo humano es una estructura compleja que se encarga de recibir, procesar e
interpretar la información sonora. Consta en esencia de tres elementos: el órgano receptor peri-
férico (A), unas vías de conducción nerviosa (B) y unas estructuras centrales (C) (ver Figura 1.1)..
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Figura 1.1. Esquema del Sistema Auditivo humano
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el hueso temporal, que también alberga los órganos receptores del equilibrio. Las vías ner-
viosas comienzan en ambos nervios auditivos (VIII par craneal) extendiéndose desde ambos
oídos hasta la corteza cerebral. Se encargan de transportar y hacer un procesado inicial de los
impulsos nerviosos procedentes de ambos oídos, para lo cual están parcialmente interconec-
tadas. Ambas vías finalizan en las estructuras centrales que se localizan principalmente en la
corteza del Hemisferio Cerebral Izquierdo a nivel de su porción lateral en el denominado Ló-
bulo Temporal. Estas estructuras están constituidas por las denominadas Areas Auditivas y
del Lenguaje que son las áreas 41, 42 y 22 de la clasificación de Brodman (ver Figura 1.2).
Estas áreas se encargan de interpretar el mensaje sonoro y conducir este mensaje a otras zonas
del cerebro para evocar en ellas las respuestas correspondientes (reacciones instintivas, mo-
vimientos voluntarios, sentimientos, pensamientos, etc.). Como se ve en la figura 1.1, el oído
es sólo el receptor periférico de un sistema muy complejo.
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Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
A su vez el oído consta de tres partes: el oído externo (OE) que incluye el pabellón auditivo
y el conducto auditivo externo; el oído medio (OM) formado por una cavidad que alberga el
tímpano y la cadena de huesecillos; y el oído interno (OI) formado por el caracol o cóclea
(ver Figura 1.3). El oído externo y medio operan con energía mecánica y básicamente se li-
mitan a amplificarla o atenuarla. El oído interno lo hace con energías mecánica y eléctrica,
convirtiendo la primera en la segunda y es por tanto un auténtico transformador biológico,
de tipo mecano-eléctrico, de alta precisión y gran sensibilidad. Es además una estructura ex-
traordinariamente complicada de la que existen aún muchos aspectos por conocer, a pesar de
haber sido en las pasadas décadas la parte mas estudiada de la Otorrinolaringología. El resu-
men de todas estas estructuras y sus funciones se describe en la Tabla 1.1.
Una vez delimitados los aspectos biológicos, procede distinguir entre los diferentes tipos
de deficiencias auditivas, tanto en relación con el “locus” donde se produce la lesión (OE,
OM u OI), que dará lugar, por un lado, a la distinción entre hipoacusias de transmisión y neu-
rosensoriales, y por otro lado, a la gravedad de la lesión, que dará lugar a distintos grados de
pérdida auditiva. Ambas clasificaciones interactúan dando lugar a expresiones tales como “hi-
poacusia ligera neurosensorial”, cuando la localización de la lesión está en el OI, “hipoacusia
media de transmisión”, cuando la lesión está en el OE o en el OM, “hipoacusia severa mixta”,
cuando tanto las estructuras del OE/OM como las del OI están afectadas.
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Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
La diferencia entre una deficiencia auditiva con unas implicaciones más profundas o más
superficiales, independientemente de su clasificación clínica, está relacionada con su compro-
miso para el desarrollo del lenguaje oral. Existen deficiencias auditivas que afectan escasamente
a la producción lingüística y prácticamente nada a la comprensión, mientras que otras las difi-
cultan sobremanera. La distinción entre ellas resulta, por tanto, imprescindible y se realiza en
función de 3 variables o criterios relevantes (ver Tabla 1.2). Sin embargo, el diagnóstico objetivo clí-
nico del déficit no es suficiente para pronosticar el posible nivel de desarrollo cognitivo-lin-
güístico alcanzable. Sorderas iguales suelen cursar con rendimientos muy distintos, pues el
órgano de la audición, sin minusvalorar su importancia, es un sistema periférico, mientras que
el desarrollo cognitivo-lingüístico está más intrincado en el sistema central. Estas variables son:
1) La primera de ellas, y quizá la más importante, sea el momento en que se produce la pérdida
auditiva. Existe una diferencia radical entre los sujetos que sufren la deficiencia auditiva
antes o después de adquirir el lenguaje oral. A los primeros se les denomina sordos pre-
locutivos y a los segundos sordos postlocutivos. Ejemplos evidentes del primer caso son los
niños que sufren una sordera congénita, mientras que de los segundos serían aquellos
casos de niños y/o adultos que sufren una lesión auditiva por un traumatismo, enfer-
medad vírica, etc. Sin embargo, la distinción no resulta tan fácil de establecer cuando la
deficiencia se produce en la primera infancia. La adquisición del lenguaje es un proceso
lento y dilatado, que se produce desde muy corta edad y se prolonga durante bastante
años. Establecer si un niño, que padece la sordera en el tercer año de vida es un sordo
prelocutivo o postlocutivo es complicado. Es cierto que ha desarrollado ya un cierto
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Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
nivel de lenguaje comprensivo y expresivo, sin embargo, las estructuras sintácticas, se-
mánticas y fonológicas son aún precarias y no están suficientemente asentadas, con lo
cual la regresión es fácil y frecuente. Nos encontramos así ante un continuo entre los
sordos prelocutivos que, motu propio, no desarrollarán el lenguaje oral, y los sordos pos-
tlocutivos, que ya han desarrollado el lenguaje oral y a los que la deficiencia auditiva les
provocará escasos problemas de comprensión y algunos problemas de producción.
En este continuo se sitúan todos los sujetos sordos, entendiendo que en tanto en cuanto
el momento de la pérdida auditiva sea a mayor edad, la magnitud de los problemas en
relación con el desarrollo cognitivo será menor. En el estudio psicopedagógico de los
niños sordos resulta imprescindible distinguir entre ambos tipos de sujetos. Metodoló-
gicamente, suele admitirse como sordos prelocutivos aquellos sujetos que padecen la
sordera desde el nacimiento, y aquellos que la padecen a lo largo del período que va
desde el nacimiento hasta aproximadamente los 2-3 años de vida.
2) La segunda variable fundamental es el grado de pérdida auditiva (criterio de cantidad). La
deficiencia auditiva no es un problema de todo o nada. Muy al contrario, podríamos
decir que la agudeza auditiva es una facultad dañada en mayor o menor medida en todos
los sujetos y que esta agudeza varía con la edad. Los sujetos, tradicionalmente conside-
rados oyentes, son aquellos que tienen unas pérdidas auditivas muy escasas y que no
afectan para nada al desarrollo de su vida cotidiana. Un sujeto con audición normal es
aquel que percibe todas las frecuencias entre 15 y 16.000 Hercios (Hz o ciclos por se-
gundos) entre 0 y 10 dB (decibelios) de intensidad. Comenzamos a hablar de deficiencia
auditiva cuando la pérdida provoca una disminución significativa de la dinámica del oído
humano, bien en cuanto a las frecuencias percibidas o a la intensidad requerida para per-
cibirlas. El oído humano es un órgano sensible al paso del tiempo. Hacia los 18 años de
edad alcanza su madurez máxima y a partir de los 45 empieza a perder sensibilidad,
siendo la sensibilidad para las frecuencias agudas la primera en manifestarse. Cuando el
deterioro es considerable, no importa a qué edad se manifieste, la percepción y produc-
ción del habla se sienten afectadas, como se recoge a modo orientativo en la Tabla 1.3.
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Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
Las posibilidades de percepción de los sonidos del habla son, por tanto, una función
de la intensidad por la frecuencia del sonido. El hecho de que los sujetos presenten ni-
veles de audición a baja intensidad fuera del espectro de banda del lenguaje oral tampoco
es despreciable. En tanto en cuanto la banda de frecuencias sea mayor a niveles de in-
tensidad más bajos, mayores serán las posibilidades de utilización de la audición. En
los sujetos con deficiencias auditivas, a estos niveles de audición posibles se les deno-
mina restos auditivos. La utilización de los restos auditivos en la educación de los niños
sordos es importantísima, cada vez más, en la medida en que van mejorando las posi-
bilidades técnicas de amplificación y modificación de los parámetros del sonido. Lógi-
camente, la utilización de los restos auditivos pasa necesariamente por un diagnóstico
adecuado de los mismos.
El grado de pérdida auditiva, pues, es una variable que afecta directamente a la calidad
del desarrollo lingüístico e indirectamente al resto de los procesos cognitivos. Al igual que
ocurre con el momento de adquisición, otro tanto se puede afirmar en relación con el
grado de pérdida auditiva, cuanto mayor sea peor pronóstico. Las posibilidades de re-
educación de las hipoacusias ligeras y medias, cogidas a tiempo, son mucho mayores
que las de las severas y profundas.
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Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
3) Atendiendo a la estructura fisiológica afectada (oído externo, medio o interno), las hi-
poacusias pueden ser conductivas o de transmisión (localizadas principalmente en oído ex-
terno y medio) y neurosensoriales (localizadas en el oído interno y nervio auditivo) (criterio
de cualidad). Las primeras derivan de malformaciones y lesiones del oído externo y/o
medio (tímpano y cadena de huesecillos), que dificultan la transmisión mecánica del so-
nido. Las segundas derivan de lesiones en la coclea o en el nervio auditivo, que dificultan
la transformación de la señal y su conducción a las áreas temporales del córtex. Desde
nuestro punto de vista, la única diferencia importante entre unas y otras, es su carácter
temporal o permanente. Las deficiencias auditivas transitorias son recuperables funcional,
médica o quirúrgicamente. La mayor parte de las sorderas conductivas simples (también
llamadas periféricas, porque afectan al oído externo y medio) pertenecen a este tipo. Son
trastornos que evidentemente precisan tratamiento, pero que suelen tener escasas reper-
cusiones en los individuos. Por el contrario, existen las sorderas permanentes, mucho
más graves, de mayor dificultad diagnóstica y generalmente irrecuperables, aunque la in-
vestigación tecnológica y médica están ofreciendo resultados muy normalizadores gracias
a los implantes cocleares. Cuando hablamos de niños sordos nos estamos refiriendo a un
trastorno permanente, no incluyendo ahí las sorderas temporales.
Existen otras variables relevantes para la determinación del tipo de sordera. Una de las
más tenidas en cuenta tradicionalmente ha sido la causa de la sordera. Volvemos a encon-
trarnos con un abanico de causas posibles de la deficiencia auditiva, que ha provocado
diversas clasificaciones. Desde nuestro punto de vista, la causa de la sordera es relevante
a nivel explicativo de las posibles deficiencias asociadas que pueden presentarse junto
a la deficiencia auditiva. El ejemplo más evidente lo constituyen algunos síndromes
complejos donde la sordera aparece asociada a otros trastornos significativos (sordo-
ciegos, espina bífida, autismo, etc.), mientras que en otras ocasiones la sordera aparece
como la única deficiencia significativa.
Hasta aquí hemos definido qué es lo que debemos entender hoy día por sordera y/o
deficiencia auditiva. En la investigación y rehabilitación de las sorderas es imprescindible
controlar las variables o criterios descritos, sólo así se podrá aislar el factor “deficiencia
auditiva”, y a partir de ahí extraer conclusiones sobre diagnóstico y pronóstico rehabi-
litador. Conviene no confundir las variables que definen el tipo de sordera con otras va-
riables diferenciales de los niños sordos. Nos referimos a aspectos tan variados como el grado
de aceptación del hijo/a sordo, el nivel social y económico de las familias, la utilización con el niño
sordo de un determinado modo o sistema de comunicación (lenguaje oral, lengua de signos, bi-
modal o palabra complementada) de forma temprana, el seguimiento de un programa de
estimulación temprana, etc. (Marchesi, 1987). En todas estas variables un papel compren-
sivo y activo por parte de los padres y el ambiente familiar en general, tienen una re-
percusión positiva en el desarrollo global del niño/a sordo. Obviamente, una participación
no adecuada de las familias en relación a los elementos citados, produce mayores de-
sajustes en el desarrollo personal, lingüístico, intelectual, etc. Sin embargo, estas variables
son relevantes para los niños sordos en la misma medida en que lo son para los niños
oyentes.
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Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
Entre el 1 y el 1’5 por mil de la población general está afectado de hipoacusia profunda.
La deficiencia auditiva, lejos de ir desapareciendo, se mantiene o incluso aumenta en los países
desarrollados. A nivel cuantitativo, la deficiencia auditiva ocupa el segundo lugar en número
de afectados, sólo superada por la deficiencia mental. Según el informe del Centro de Esta-
dística para la Salud de EE.UU. (1991, citado por Hruby, 1995), el 8’6% de la población general
tiene algún problema de audición y casi la mitad de la población afectada (4’2%) tiene pro-
blemas para comunicarse oralmente. Según el informe de la Oficina de Publicaciones Oficiales
de la CEE, que recoge los trabajos de la Comisión COST-219 (Roe, 1996), el número de per-
sonas con algún tipo de deficiencia auditiva en la CEE es superior a los 81 millones, a los que
hay que añadir otros 33 millones más con problemas de lenguaje y/o habla.
En nuestro país, según los datos de la investigación realizada en centros hospitalarios de
Madrid, Valencia y Navarra, elegidos por su trayectoria en audiología pediátrica, donde se es-
tudiaron 12.839 neonatos, el 2’80/00 de los nacidos adquiere algún tipo de deficiencia auditiva
durante el primer trimestre de vida y, entre éstos, se espera que el 0’770/00 tengan sordera bi-
lateral neurosensorial severa o profunda. Si se restringe la búsqueda sólo a los casos de alto
riesgo, entonces la tasa de sordera esperada es del 24’55%.
(Fuente: elaboración propia a partir de los datos de Manrique, Morera y Moro, 1994)
Entre los factores de riesgo que más cursan con la sordera, destacan los 9 siguientes: 1)
antecedentes familiares, que darán lugar a las llamadas sorderas hereditarias; 2) bajo peso al
nacer, por debajo de 1500 gramos; 3) malformación congénita craneofacial; 4) hiperbilirru-
binemia; 5) infección pre o postnatal; 6) ototoxicidad; 7) hipoxia; 8) convulsiones y 9) per-
manencia en la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) durante más de 48 horas, provocando
sordera en el 50% de los nacidos pretérmino y en el 1% de los nacidos a término. Los dos
factores detectados como máximos responsables de hipoacusia infantil resultaron ser la oto-
toxicidad y el bajo peso al nacer (Manrique, Morera y Moro, 1994).
5. DIAGNÓSTICO DE LA SORDERA
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Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
es un procedimiento clínico que se sigue en buena parte de los grandes hospitales de mater-
nidad, para identificar a los recién nacidos con hipoacusia con o sin factores de riesgo. Los
recién nacidos con tests de screening positivos son posteriormente derivados hacia servicios de
otorrinolaringología para realización de pruebas definitivas y servicios de intervención.
Ante la sospecha de una deficiencia auditiva, tanto en el momento de nacer, como en tiempo
posterior, se debe acudir, siempre y pronto, a la consulta del médico otorrinolaringólogo
(ORL). El médico ORL tiene 3 cometidos principales:
1. Confirmar la deficiencia,
2. Caracterizarla etiológicamente,
3. Caracterizarla audiológicamente,
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Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
Las pruebas audiométricas (Figura 1.4), por razón del sujeto, se dividen en objetivas (po-
tenciales evocados, electrococleografía, impedanciometría y timpanometría) y subjetivas (au-
diometría tonal, vocal y verbotonal, según que los estímulos sean puros, palabras o logotomas,
respectivamente). Una diferencia a resaltar entre ambos tipos de pruebas es que en las primeras
no se requiere la colaboración voluntaria del sujeto, mientras que en las segundas sí se requiere
su colaboración, por lo que en niños pequeños habrá que recurrir a las objetivas. Es frecuente
oír expresiones como éstas: “este sujeto tiene una pérdida de 75 dB. en el oído mejor” o “este
sujeto tiene sordera profunda, por encima de 95 dB.” Estas expresiones resumen el estudio
audiológico, que implica distintas pruebas objetivas o subjetivas, dependiendo de la edad del
paciente y de los objetivos que se persigan en el estudio. Veamos las más usuales (Torres, Ur-
quiza y Santana, 1999).
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Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
Para llegar a cabo esta exploración bastará con disponer de un espacio tranquilo y cerrado
donde no se produzcan ecos. El profesional dirá secuencias de palabras de 2 sílabas a
distintas distancias sin ser visto por el sujeto explorado. El resultado es una apreciación
grosera, pero muy oportuna, de posibles déficits auditivos. Ante la menor sospecha, el
alumno debe ser enviado al otorrino. En la Tabla 1.5 se reflejan los datos necesarios
para llebar a cabo esta práctica.
• Timpanometría: estudia la elasticidad del tímpano, que interviene en el buen funciona-
miento del oído medio, o sea, detecta si oído externo y oído medio se relacionan y ac-
túan adecuadamente.
• Reflejo estapedial: mide el funcionamiento de la cadena de huesecillos, especialmente los
movimientos involuntarios del estribo, que protegen al oído interno de agresiones acús-
ticas muy intensas. En sorderas perceptivas profundas está ausente, pues tiene poco o
nada que proteger.
• Otoemisiones acústicas: sirven para explorar el funcionamiento del oído interno. Es una
prueba muy sencilla de realizar, económica, breve, objetiva e indolora.
• Potenciales evocados: estudia el funcionamiento de la coclea y del nervio auditivo hasta el
tronco cerebral, de ahí que también se llamen potenciales evocados auditivos de tronco
cerebral (PEATC).
• Audiometría tonal: es la más usual. Los estímulos son tonos puros generados por un au-
diómetro. Busca la valoración cuantitativa de la audición, por eso se llama test del órgano
acústico. Puede ser liminar y supraliminar. Con niños pequeños esta audiometría se pre-
senta como un juego, que se conoce como el Peep-Show.
• Audiometría verbal: los estímulos son listas de palabras con significado equilibradas fo-
néticamente. Busca la valoración cualitativa de la audición, de ahí que se llame también
test de la función auditiva. Puede ser liminar y supraliminar.
Cárdenas y Marrero (1994) han preparado el siguiente material para logoaudiometría pediá-
trica, recogido en un CD-Rom. El material consta de ocho listas de discriminación para niños
entre 6 y 12 años; dos listas para el test de rasgos distintivos en niños; una lista para el test de
rasgos distintivos en preescolares; listas de discriminación especiales para niños poco desarro-
llados y situaciones difíciles; listas infantiles de umbral de recepción verbal (ver Tabla 1.6).
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Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
Tanto las pruebas objetivas como las subjetivas pueden ser liminares y supraliminares, según bus-
quen el umbral inferior o superior del campo auditivo, respectivamente. La audiometría liminar
determina el umbral auditivo del paciente, que equivale a la intensidad de un tono al cual el pa-
ciente responde al menos el 50% de las veces. Su representación gráfica es una tabla de doble
entrada donde el eje de ordenadas, a la izquierda de la gráfica, representa las intensidades, y
el eje de abscisas, al pie o cabecera de la gráfica, representa las frecuencias. También puede
representarse a la inversa (ver Figura 1.5).
Dentro del campo auditivo se halla una zona más restringida, que corresponde al área del
lenguaje (zona del habla), y que va desde 20 a 60-70 dB. de intensidad y de 500 a 5000 Hz. en
las frecuencias, siendo crítica la frecuencia de 1000 Hz. (ver Figura 1.5) Si distribuimos las
frecuencias en razón de su aportación a la inteligibilidad y energía de la voz, tenemos que el
95% de la energía está entre los 65 y los 1000 Hz., contribuyendo el resto de frecuencias con
sólo el 5% de energía. Lo contrario ocurre con la inteligibilidad, donde el 95% está en las fre-
cuencias por encima de 1000 Hz. y sólo el 5% en las frecuencias por debajo de 1000 Hz (To-
rres, Rodríguez, Santana, y González, 1995).
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Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
La dinámica del oído humano, pues, está comprendida entre -10 y 120 dB., en lo que a inten-
sidad se refiere, y entre 15 y 16000 Hz., en lo referente a la sensibilidad frecuencial. La frecuencia
es el número de vibraciones por unidad de tiempo de la onda sonora. La frecuencia está relacio-
nada con el tono: a mayor frecuencia, tono más agudo, y viceversa. La intensidad está relacionada
con la amplitud de onda: a mayor amplitud de onda, sonido más fuerte, y viceversa.
Intensidad y tono son dos parámetros del sonido que suelen ser confundidos frecuente-
mente, al menos a nivel práctico, incluso entre profesionales. Frecuencias e intensidades son
los dos parámetros que delimitan una audiometría. Entre la banda de frecuencias que puede
percibir el sujeto humano, desde 15 Hz. a 16000 Hz., hay una zona privilegiada para el habla,
que se extiende entre 500 y 5000 Hz., aproximadamente. Más aún, la banda óptima para la
inteligibilidad del habla está entre 1000 y 3000 Hz.
En cuanto a la intensidad, el oído humano tiene un rango de intensidad que va desde -10
hasta 120 dB. Por debajo y por encima quedan los infra y ultrasonidos, respectivamente. Hay
varios puntos a destacar:
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Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
Recordamos que la diferenciación entre vía aérea y vía ósea es pertinente en el sentido que
los sonidos se propagan tanto por el aire como por cualquier otro medio. Tomamos por ejem-
plo un diapasón (es una horquilla metálica que emite sonidos o tonos puros si hacemos vibrar
sus dos brazos). Si aplicamos el diapasón sobre el hueso craneal (el hueso temporal, por ejem-
plo) la vibración sonora nos llegará al oído interno por dos vías:
– Vía aérea, que es la normal, es decir, el sonido entra el oido externo, sigue por el oído
medio y llega al oído interno.
– Vía ósea. El oído interno está alojado en el hueso temporal. Este hueso conduce la vibra-
ción directamente al oído interno sin la colaboración del oído externo y del oído medio.
Aplicando estos signos, a partir de los conceptos y procedimientos definidos hasta ahora,
podemos obtener diferentes perfiles audiométricos. Veamos:
a) Hipoacúsico ligero (hasta 40 dB. de pérdida)
En la mayoría de casos son hipoacusias de transmisión y por tanto reversibles. Cuando se
trata de hipoacusias neurosensoriales suelen camuflarse bajo apariencia de falta de aten-
ción, desinterés por las tareas escolares, incluso suelen achacarse a rasgos de persona-
lidad como la introversión y tendencia al aislamiento. Sin embargo, son muy peligrosas,
pues el sujeto con este tipo de pérdidas auditivas suele perder hasta el 50% del habla de
su entorno. Y lo peor es que el habla que pierde suelen ser las palabras funcionales.
Cuando está en grupo, ante muchas voces, se siente incapaz de extraer información.
Como muchas veces les resulta difícil seguir la conversación suelen dar la impresión de
despistados o desatentos, pudiendo dar la impresión de ser deficientes mentales. El re-
sultado final es que pueden cristalizar en fallos de articulación y agramatismo, que casi
siempre se detectan tarde (ver Figura 1.6).
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Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
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Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
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Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
tiene como objetivo inicial diagnosticar de la forma más precisa y rápida el tipo y grado de
deficiencia auditiva, así como orientar sobre las ayudas técnicas y, en su caso, quirúrgicas y/o
medicamentosas que pudieran aplicarse. Esto es especialmente importante en el caso de las
hipoacusias severas y profundas y especialmente crítico en los momentos previos y cercanos
al desarrollo del lenguaje. Con ser sumamente importante la acción del médico ORL, máxime
cuando hay que intervenir, como es en el caso del implante coclear, también en estos primeros
momentos será imprescindible la acción de otros profesionales, como es el caso del audiólogo
o audioprotesista.
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Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
Existen hoy día muchos tipos de audioprótesis pues, si bien las audioprótesis en forma de
trompetillas acústicas de metal se han encontrado en las ruinas de Pompeya, los primeros au-
dífonos eléctricos aparecieron a finales del siglo pasado y las primeras transistorizadas en los
años 50, desde entonces el desarrollo está siendo exponencial y el salto en el diseño tecnoló-
gico ha sido enorme, no sólo por la miniaturización, sino por las posibilidades y la complejidad
de la regulación. El resultado es que en los últimos años se han multiplicado los dispositivos
y aparecen nuevos modelos incesantemente, algunos con programación digital, otros para
implantación quirúrgica, dispositivos específicos para distintos tipos de hipoacusias, etc., y el
término audioprótesis incluye ya una gran variedad de equipos.
El sonido es captado por el micrófono del aparato, que convierte las ondas sonoras en se-
ñales eléctricas. Estas señales pasan por el amplificador, donde se hacen más potentes. Luego
el altavoz o auricular vuelve a convertir el sonido en señal acústica y así sale amplificado. Para
conducir este sonido dentro del oído se emplea un molde o adaptador cuya función es, pre-
cisamente, evitar que el sonido se escape al exterior.
En síntesis, una prótesis auditiva es un aparato que sirve para amplificar los sonidos. Co-
múnmente se piensa que un audífono es capaz de restablecer la audición normal a una persona
sorda, al igual que unas gafas permiten ver normalmente cuando se tiene falta de vista, pero
esto no es cierto. Técnicamente el audífono es un simple instrumento amplificador. Es con
el uso continuado, en el marco de un entrenamiento auditivo como se consiguen resultados.
Las diferencias más notables entre los dispositivos dependen del procesamiento que puede
ser analógico o digital. Estos últimos son unos dispositivos excelentes en el que todo el tra-
tamiento de la señal se realiza con información digital, es decir con la señal transformada en
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Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
Las audioprótesis de vía aérea son las más utilizadas. De hecho se puede estimar una produc-
ción anual superior a 1.200.000 audífonos de vía aérea en Europa, si bien se distribuyen por
otros mercados del mundo. Existen hoy día básicamente dos tipos (ver Figura 1.10):
1. Las de bolsillo o petaca fueron las primeras portátiles transistorizadas si bien hoy día tie-
nen un uso muy reducido por sus limitaciones estéticas y la aparición y desarrollo de
otros dispositivos. Permiten grandes amplificaciones y son robustas y de gran autono-
mía, razón por la cual, en el pasado se empleaban en niños y niñas con grandes pérdidas
auditivas, aunque hoy día ese segmento de usuarios está pasando al implante coclear.
2. Las retroauriculares permiten actualmente amplificaciones similares a las de bolsillo y así
mismo unas posibilidades de reglaje muy amplias. En general pueden ajustarse la ganancia
global, la ganancia en graves, la ganancia en agudos, etc. Son además mas estéticas. En
el momento actual se emplean en el 65% de las adaptaciones siendo este porcentaje
mucho más elevado en los niños (ver Figura 4.2). Las intrauriculares quedan alojadas en
el conducto auditivo y la concha aprovechando sus depresiones y relieves naturales y
tienen similares características a las retroauriculares, a excepción de que su capacidad
de amplificación es algo más limitada. Las intracanal quedan alojadas en el conducto au-
ditivo externo, pero se insinúan a la altura del trago con lo cual son ligeramente visibles.
El audífono retroauricular consta de dos partes: molde de silicona que se aloja en el
conducto auditivo y la prótesis propiamente dicha, que se acopla detrás de la oreja. Los
hay con entradas para frecuencia modulada, teléfono y otras fuentes sonoras, como TV,
etc. Básicamente todos constan de un micrófono y un amplificador-modificador de la
señal. Se alimentan mediante pilas de botón.
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Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
Las audioprótesis de vía ósea son aquellas en las que el transductor es un vibrador que se aplica
a los huesos del cráneo especialmente a las mastoides (a la altura del lóbulo de la oreja). La
aplicación del transductor o transductores puede hacerse bien mediante una diadema oculta
por el pelo o bien mediante unas gafas muy rígidas que lo liberan en la región mastoidea o la
escama del temporal.
El implante coclear es hoy día una realidad en el tratamiento de los sordos profundos tanto
pre como postlocutivos. No obstante debe aclararse que el empleo de estos dispositivos re-
quiere una estructura de medios humanos y materiales compleja: el Programa de Implante Coclear,
el cual va a determinar de forma muy principal los resultados de todo el proceso. La ausencia
o baja calidad en la estructura de este programa, así como el desconocimiento profundo de
la misma y sus resultados son probablemente causas fundamentales del rechazo injustificado
de algunos colectivos a este tratamiento. Estos programas están constituidos por equipos
multidisciplinares (ORLs, Radiólogos, Psicólogos, Logopedas, Electrofisiólogos, Físicos) que
se ubican usualmente en el seno de Departamentos de Otorrinolaringología con instalaciones
específicas para ello.
El Implante actual consta de tres partes fundamentales (ver Figura 1.11): el dispositivo im-
plantable propiamente dicho, la antena y el procesador. El implante se compone de una antena
y un conjunto de electrodos que se insertan dentro del caracol arrollándose y emitiendo pe-
queñísimos impulsos eléctricos que estimulan las fibras remanentes del nervio auditivo y sus-
tituyen así a las células sensoriales dañadas o ausentes. La antena receptora se sitúa bajo la
piel donde va a recibir a su vez las señales de la antena emisora que vienen del procesador.
Todo el dispositivo implantable se instala en su lugar mediante una delicada intervención qui-
rúrgica empleando instrumentos específicos. Los materiales son altamente biocompatibles y
el dispositivo implantado es muy versátil para adaptarse a los avances futuros. En el siguiente
link puede verse “cómo funciona un Implante Coclear” http://www.phonak-pip.es/implantes.asp
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Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
Estos dispositivos son muy sofisticados y también muy costosos (unas 10 veces el valor
de los audífonos convencionales) y requieren un gran cuidado por parte del paciente y/o su
familia (niños). Sin embargo todo el éxito del proceso depende de que se sigan consecutiva-
mente las llamadas Fases del Programa muy determinadas que constituyen de hecho su es-
tructura funcional. Estas fases son: Selección, Cirugía, Programación, y Rehabilitación y
Seguimiento.
Los resultados, al igual que los objetivos, difieren entre los postlocutivos y los niños pre-
locutivos. Globalmente se miden conforme a una escala que va desde la detección de ruidos
y sonidos, pasando por el reconocimiento sin ayuda de la lectura labial hasta la conversación
telefónica que sería el mejor resultado. En el caso de los niños el proceso de rehabilitación
mediante el Implante queda integrado en un proceso más amplia de desarrollo cognitivo y
personal por lo que los resultados deben valorarse en un contexto más amplio y más multi-
lateralmente, que en el caso de adultos postlocutivos.
Además de las prótesis individuales, hay prótesis colectivas, que se usan en sesiones de grupo,
aulas, espacios públicos, etc. Los dos equipos más generalizados son las emisoras de frecuencia
modulada y los equipos de aro magnético, que veremos más adelante.
Las prótesis auditvas requieren un cuidado y mantenimiento simple pero imprescindible
por parte del paciente y su familia (niños). Estos son especialmente importantes en el caso
de niños pequeños pues hay que garantizar su correcto funcionamiento entre las visitas de
seguimiento. Las prótesis deben limpiarse con los productos especiales para ello mantenién-
dose los micrófonos libres de polvo y los auriculares libres de cerumen. La limpieza debe re-
alizarse por dos causas fundamentales: por el cerumen que se acumula en el tubo conductor
del sonido reduciendo la eficacia de la audición hasta en un 50%, e incluso más, y por la humedad
que se condensa en el interior, y hace que se estropee la electrónica del audífono. De cualquier
manera, y aún cuando el usuario no tenga problemas con su audífono, debería acudir a su au-
dioprotesista al menos una vez al año.
Algunas prótesis tienen dispositivos de autolimpieza para el auricular muy sencillos e in-
geniosos. Así mismo debe cuidarse el correcto estado de las baterías con los dispositivos do-
mésticos que existen para ello. Deben también evitarse los golpes, pues aunque los dispositivos
son robustos, en los niños son frecuentes y pueden pasar desapercibidos produciendo o fa-
cilitando la el deterioro ulterior de la microelectrónica interna y el mal funcionamiento del
audífono. En cualquier caso ante la menor duda, una simple consulta al audioprotesista ex-
perto puede resolver un problema y evitar retrasos en la rehabilitación y/o el desarrollo y
molestias otros profesionales. Obviamente deben realizarse siempre las visitas periódicas de
seguimiento que prescribe el audioprotesista, aunque puedan parecer superfluas o tediosas.
El maestro de aula debe cerciorarse de que la familia sigue estas pautas.
35
Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
Los audífonos modernos, analógicos o digitales, suelen llevar incorporada una bobina de
inducción, que los hace más sensibles a los campos magnéticos generados por cualquier apa-
rato eléctrico (Radio, TV, Teléfono...), que son un complemento a la prótesis auditiva sin que
se produzcan molestias causadas por el ruido ambiental. Dependiendo de audífonos, el input
entra por la vía de audio o a través de la bobina de inducción.
La vía de entrada audio tiene ventajas relacionadas con la distancia de la fuente, el filtro de
ruidos ambientales y el control de reverberación. La entrada a través de la bobina de inducción
permite captar los campos magnéticos producidos por un sistema de bucle magnético externo
y convertirlos en señales eléctricas, que el audífono descodifica y amplifica.
La tecnología ha logrado llevar el uso del teléfono a las personas con sordera. Es bien sa-
bido que el teléfono fue inventado por A. G. Bell con la idea de comunicarse con su esposa,
que era sorda; sin embargo, ironías de la ciencia, sirvió para todo el mundo menos para ella.
En el último cuarto de siglo la tecnología ha hecho justicia con las personas sordas, que hoy
disponen de aparatos muy sofisticados para comunicarse a distancia, gracias a la incorporación
de texto al teléfono, que permite conversar en tiempo real, utilizando texto escrito a través de
la red telefónica conmutada. Para ello se requiere, por supuesto la adaptación de los terminales
y la línea. Como esquema básico, la intercomunicación telefónica entre sordo y oyente requiere
un teléfono de texto, que incorpora: (1) indicador visual, (2) pantalla, (3) teclado alfanumérico
y (4) sistema de conexión a la línea telefónica.
Una de las últimas novedades incorporadas, lleva ya varios años de funcionamiento es el
Centro de Intermediación, que está siendo esencial para la supresión de barreras de comuni-
cación, creado por el Centro Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas, C.E.A.P.A.T.-
IMSERSO. El servicio de interme-diación es un sistema de comunicación telefónica mediante
intérprete. Este transmite la comunicación de la siguiente manera: el usuario con discapacidad
auditiva y/o de fonación se pone en contacto con el Centro de Intermediación marcando el
número correspondiente. El intérprete u operador recibe la llamada en su puesto de trabajo,
e inmediatamente informa al usuario que ha contactado con el servicio. El operador transmite
el mensaje, vía texto o voz, marcando el número de la persona con la que el usuario desea co-
municarse. Y de forma inversa, es decir si es la persona oyente la que quiere ponerse en co-
municación con la persona con discapacidad, obra de igual manera. El IMSERSO
conjuntamente con Telefónica han firmado un convenio mediante el cual se ha puesto en
marcha un Centro de Intermediación haciendo uso del acceso 901 (llamada metropolitana
para el llamante).
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Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
y recepción se hace por frecuencia modulada. Otro aspecto importante es que dichos equipos
trabajan con el propio audífono de la persona. Es decir, el profesor dispone del emisor y el
alumno del receptor. La señal recibida se envía al audífono que es quien realmente actúa de
amplificador. Teniendo en cuenta los inconvenientes que aún presentan los audífonos y las
grandes ventajas ya comentadas de los mismos, parecía interesante conservar éstas y eliminar
aquellos lo más posible. Básicamente es esto lo que persigue esta ayuda técnica. En el siguiente
enlace puedes leer más información sobre equipos y aulas con emisoras de FM, así como ví-
deos: http://www.phonak-pip.es/
Son tres los inconvenientes de los audífonos que pueden ser paliados o eliminados si aña-
dimos los equipos individuales de FM a la propia utilización del audífono: l) distancia, 2) re-
verberación, 3) baja relación señal/ruido.
• La distancia entre quien habla y la persona sorda con audífono que escucha, hace que a
partir de uno o dos metros la eficacia de la prótesis se vea gravemente disminuida. Si el
emisor habla a escasos centímetros del micrófono de su transmisor la señal le llegará a
la persona sorda, que dispone de un receptor, casi con total aprovechamiento electro-
acústico.
• La reverberación del sonido en recintos cerrados es causante de un importante enmascara-
miento de la señal hablada. Es sabida la menor tolerancia a la reverberación de las per-
sonas sordas incluso cuando disponen de audífono.
• La relación señal hablada y ruido ambiente no deseable (S/R) mejora notablemente, ya que el
único micrófono que podría estar abierto es el del emisor, que portaría el profesor o cual-
quier otra persona que se dirija a la persona sorda. Un sistema de compresión que prime
la señal hablada del profesor cuando está hablando, frente al escaso ruido ambiente que
también podría captar el micrófono del emisor, hace que esta relación S/R se convierta
en excelente.
Naturalmente, existe la posibilidad de que el micrófono del emisor no sea el único que esté
abierto ya que el niño en un aula estaría aislado acústicamente de los demás y solo conectado
con su profesor. Las distintas situaciones de aprendizaje, –clases magistrales, trabajo en grupo,
trabajo individual–, indicarán en qué momentos esta ayuda técnica es conveniente que funcione
como FM sólo, como FM con micrófono ambiente del alumno, o simplemente no sea conveniente su
utilización y se desconecte del audífono.
Por lo anteriormente expuesto, se debería tener presente que esta ayuda técnica no tiene como
objetivo amplificar el sonido, sino acercarlo y hacerlo llegar al audífono en óptimas condicio-
nes.
Un problema que plantea la utilización de los equipos individuales de FM consiste preci-
samente en el tipo de respuesta de los audífonos, sobre todo cuando se utiliza la entrada por
inducción. Está comprobado que los audífonos pierden algo de ganancia y puede verse mo-
dificada de alguna manera la curva de respuesta frecuencial. Sin embargo, con la entrada de
audio estos inconvenientes están reducidos al mínimo.
Por último, citar otro de los inconvenientes de estos equipos que, paradójicamente, supone
también una de sus grandes ventajas. Si por una parte comentábamos que es de desear que
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Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
las ayudas técnicas trabajen con los propios audífonos, también debe contabilizarse como in-
conveniente cuando hablamos de niños. La alta incidencia de mal funcionamiento de los au-
dífonos de la población infantil sorda hace que el resultado de estos equipos también se vea
comprometido. Es decir, que si el audífono está en perfecto funcionamiento, el equipo indi-
vidual de FM es una ayuda técnica excelente. Pero si esa no es la situación habitual, lógica-
mente estos equipos resultarán poco atractivos y rentables.
En resumen, las emisoras de frecuencia modulada tienen tres ventajas que conviene des-
tacar sin paliativos: 1) llevan la señal con igual precisión a cualquier distancia, 2) reducen al
mínimo perceptible la reverberación sonora, y 3) mejoran mucho la relación señal-ruido, a
favor de la calidad del habla.
Tampoco los equipos de aro magnético modifican la señal, siendo en esto similares a las emi-
soras de FM. El coste es mucho menor que el de las emisoras. En su contra está que producen
más distorsiones e interferencias que las emisoras. Estos equipos, pues, no son amplificadores
sino aproximadores de la señal. Igualmente trabajan con el audífono con una única forma de
enviar la señal al audífono, o sea, mediante inducción magnética. Algunas ventajas expuestas
a propósito de los equipos individuales de FM son válidas para estos equipos. Por ejemplo,
mitigan los inconvenientes de la distancia y del ruido ambiente y reverberación conservando
las ventajas de la prótesis. Así mismo, podríamos poner en su haber la ventaja de su menor
coste por ser válido un solo equipo para un grupo de niños sordos provistos de sus audífonos.
Por esto se llaman colectivos.
En resumen, parece ser que los equipos individuales de FM presentan todas las ventajas
de los colectivos y a la vez tienen menos inconvenientes, si exceptuamos el mayor coste de
los individuales cuando el número de alumnos sordos en una misma aula es alto. Podríamos
decir que en el actual contexto educativo de los alumnos sordos españoles tendente a que sea
lo menos restrictivo posible, integrados en aulas con compañeros oyentes, los equipos de FM
resultan en general mucho más adecuados como complemento de los audífonos. Los equipos
colectivos por bucle magnético, aún podrían rentabilizarse por razones de coste en aquellos
lugares en los que siga considerándose conveniente el funcionamiento de aulas en las que
todos los alumnos son sordos, bien de manera permanente o para actividades determinadas.
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Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
ACTIVIDADES
3. Clasifica las hipoacusias de menos grave a más grave indicando pautas de comporta-
miento y posibles soluciones.
9. Graficar la dinámica del oído humano con indicación de las frecuencias e intensidades
para el habla humana.
11. Razones por las que los sordos profundos necesitan utilizan prótesis auditivas siendo,
como son, personas sordas.
12. ¿De qué y quién depende la elección del tipo de prótesis más adecuado para un niño
sordo?
13. ¿Qué ventajas tienen los implantes cocleares sobre los audífonos convencionales?
14. Teniendo en cuenta el grado de pérdida auditiva, ¿para cuáles de estos niveles de pér-
dida es imprescindible el audífono?
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Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
17. ¿Es posible hoy día la comunicación oyentes-sordos a través del teléfono? ¿Cómo?
18. Comenta la siguiente afirmación: “comprar un audífono es tan sencillo como comprar
unas gafas”.
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Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
BIBLIOGRAFíA
BIBLIOGRAFíA COMPLEMENTARIA
Torres, S., Urquiza, R. y Santana, R. (1999). Deficiencia auditiva. Guía para profesionales y padres.
Málaga: Aljibe.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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EJERCICIOS DE AUTOEVALUACIÓN
2. Las pruebas objetivas son las que se hacen en niños pequeños y las subjetivas las que
se hacen en personas adultas.
7. El principal agente del desarrollo cognitivo-lingüístico del niño sordo menor de 3 años
es el ORL (otorrinolaringólogo) y el logopeda.
8. Los resultados del implante coclear suelen ser muy positivos cuando se implanta antes
del año de edad.
10. Las prótesis auditivas, a semejanza de las visuales, en la mayoría de los casos restituyen
la función auditiva al 100%.
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1. F
2. F
3. F
4. V
5. F
6. V
7. F
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GLOSARIO
Acúmetro: aparato para la determinación de la agudeza del sentido del oído. La agudeza se de-
termina por la distancia entre el paciente y la fuente sonora. El resultado de esta medición
es una acumetría.
Acústica: ciencia relacionada con la generación, transmisión y percepción del sonido.
Agnosia auditiva: también se llama sordera psíquica. Está producida por una lesión en las zonas
corticales e impide que el sujeto comprenda lo que oye.
Amplificación: magnificación de un sonido sin cambiar su composición frecuencial.
Analógico: no digital, o sea, representado por una señal continua. Se aplica a los audífonos para
distinguir entre analógicos y digitales.
Anquilosis de la cadena: inmovilidad de la cadena de huesecillos debida a una inflamación de
sus articulaciones.
Aparato vestibular: órgano del sentido del equilibrio, situado en el oído interno (OI) o laberinto.
Consta de tres conductos semicirculares más el sáculo y el utrículo. Informa sobre la po-
sición de la cabeza. También influye en algunas funciones vegetativas.
ASL: American Sign Language (ameslan), lenguaje de signos americano.
Audiograma: gráfica que muestra la respuesta auditiva de un determinado oído a sonidos de
diferentes frecuencias e intensidades.
Audiología: ciencia que estudia la audición y las deficiencias auditivas.
Audiometría de tronco cerebral: un tipo especial de audiometría que utiliza/analiza la actividad
eléctrica en el tronco cerebral.
Audiometría vocal: prueba de la audición que usa listas de palabras en lugar de tonos puros o
de sílabas sin sentido.
Audiometría: mediciones del funcionamiento de la capacidad auditiva de una persona concreta,
comparada con la de un normoyente.
Audiómetro: instrumento electrónico para producir sonidos de distinto tono e intensidad. Se
utiliza para realizar audiometrías, o sea, para medir la capacidad auditiva.
Auricular: dícese del altavoz de un audífono o del cualquier otro equipo aplificador que se
acopla a la oreja o al conducto auditivo.
Autofonía: resonancia de la propia voz.
Banda frecuencial: término usado para denominar un sector del audiograma entre dos frecuencias
determinadas, ej.: la banda frecuencial del habla se extiende desde 500 Hz. hasta 5000 Hz.
BIAP: Bureau International d’Audiophonologie (comité internacional de audiofonología).
Biaural: se refiere a los dos oídos y se opone a monoaural, que es cuando se refiere a un solo oído.
Bobina inductiva: bobina incorporada en el audífono. Se usa en vez del micrófono para captar
variaciones del campo magnético.
Bucle magnético: sistema de bucle o cierre electromagnético. Sistema de transmisión electro-
magnética del sonido a la bobina inductiva de un audífono.
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Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
Cadena de huesecillos: grupo de pequeños huesos articulados entre sí que van de la membrana
timpánica a la ventana oval.
CAE: conducto auditivo externo. Es el espacio que comunica desde la oreja hasta la cara ex-
terior del tímpano. El tímpano divide el oído externo (OE) del oído (OM).
Caja timpánica: cavidad excavada en el hueso temporal, que aloja a los huesecillos llamados
martillo, yunque y estribo.
Campo auditivo: incluye todos los sonidos que el sujeto humano puede percibir, o sea, entre –
l0 y 120 dB. en el ámbito de intensidad y entre 15 y 16000 Hz. en lo que se refiere a las fre-
cuencias.
Campo libre: campo sonoro no perturbado por objetos. Estas condiciones se encuentran en
una cámara insonorizada utilizada para hacer audiometrías.
Célula ciliada: célula sensorial del oído interno, que reacciona al sonido. Ver cilios.
Cerumen: materia grasa de color amarillo oscuro cuya función es proteger la piel del conducto
externo. Producida en exceso puede crear depósitos que llegan a taponar el conducto pro-
vocando temporalmente sordera de transmisión.
Cilios: células acústicas del oído interno encargadas de generar el estímulo acústico y enviarlo
al VIII par craneal, que son los nervios auditivos.
Cóclea: también llamada caracol. Es una estructura en forma de espiral, situada en el oído in-
terno, que contiene los botones terminales del nervio auditivo.
Codificación: traducción de un sistema a otro de comunicación mediante códigos preestableci-
dos y compartidos.
Cofosis: sordera total donde no se detectan restos auditivos. También se llama anacusia.
Conductos semicirculares: son tres tubos óseos en forma de C situados en el OI, en planos verti-
cales entre sí, orientados en las tres direcciones del espacio. Son los responsables de la po-
sición, rotación y orientación en el espacio. Suelen ser responsables de los vértigos,
enfermedad rara en los sordos al tener destruidos estos conductos.
Confort auditivo: percepción de bienestar mientras se escuchan estímulos auditivos, ya que éstos
no fuerzan ni traspasan los umbrales de la dinámica del oído sano o en su caso el oído del
paciente.
Confort cognitivo: percepción de bienestar mientras se realiza un proceso mental, ya que éste no
fuerza ni transgrede los límites y capacidades del usuario o del interlocutor en una conver-
sación.
Congénito: que existe desde el nacimiento, pero no necesariamente tiene que ser hereditario,
pues ciertas enfermedades o déficits se producen durante el desarrollo embrionario por
influencias externas.
Contralateral: lado opuesto, se opone a ipsilateral.
Córtex: generalmente se usa como sinónimo de cerebro o de corteza cerebral.
Cortical: relativo al córtex, término sinónimo de cerebro o de corteza cerebral.
dB SPL: nivel de presión sonora. dB SPL es el número de dB que la presión sonora excede la
presión sonora de referencia de 20 mPa.
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Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
dB.: abreviatura de decibelio, unidad de medida del sonido utilizada para evaluar la potencia
sonora. Un decibelio es una medida logarítmica para medir la relación entre dos números.
Originalmente, el decibelio era usado para representar las relaciones entre intensidades.
En acústica, los dB se utilizan frecuentemente para describir la relación entre dos presiones
sonoras. Dado que la intensidad es proporcional al cuadrado de la presión sonora, tenemos
que <dB = 10log (P1/P2)2 = 20 log (P1/P2)>. Si una presión sonora es el doble que otra,
se dice que es 6 dB más fuerte. Si es 10 veces más fuerte que otra, se dice que es 20 dB
mayor.
Digital: que está representado por números.
Dominancia cerebral: predominio de un hemisferio cerebral sobre el otro. En el sujeto diestro
predomina el hemisferio izquierdo (HI) y en el zurdo predomina el hemisferio derecho
(HD).
Drenaje: tubo para ventilar el OM. Suele hacerse cuando hay líquido excesivo que podría es-
tropear la cadena de huesecillos o simplemente impide el paso de la onda sonora creando
una sordera de transmisión persistente.
EEG: electroencefalograma. El electrodiagnóstico supone la aplicación de la electricidad al
diagnóstico. En audiología tiene especial importancia en la medición de la audición me-
diante pruebas audiométricas objetivas.
Emisiones otoacústicas: sonidos generados dentro del oído interno. El sonido puede ser registrado
en el conducto auditivo mediante un pequeño audífono incorporado a la oliva que se pone
para hacer la prueba.
Enmascaramiento: supresión de los sonidos débiles por sonidos más fuertes. Se usa en las au-
diometrías cuando se examinan oídos con diferentes niveles de audición. Al medir el oído
peor, se asegura de esta manera que el sonido no es percibido por el oído mejor.
Estapedectomía: técnica quirúrgica que consiste en la extirpación del estribo y su sustitución
por una prótesis.
Estribo: pequeño hueso que forma parte de la cadena de huesecillos y que contacta con la
ventana oval, por tanto es el tercero de la cadena.
Filtro: limitadores de frecuencias. Los hay para evitar la entrada de frecuencias bajas y también
los hay para limitar la entrada de frecuencias altas. En general se denominan filtros pasa-
bandas.
FM: frecuencia modulada. Emisora de FM es un equipo para mejorar la audición en situacio-
nes de clase o en general espacios amplios donde se concentran varios sordos.
Fonema: cada uno de los sonidos del habla. Fonemas y grafemas tienen distintos grados de
univocidad, según las lenguas. Los fonemas se articulan y se oyen, los grafemas se escriben
y se leen. En la transcripción fonética se encierran en barras inclinadas /a, b, c.../ para dis-
tinguirlos de las letras que se encierran entre corchetes [a, b, c...].
Frecuencia: número de ciclos por segundo en una señal periódica. La frecuencia se mide en
Hz. Un kiloHerzio es igual a 1000 Hz.
Ganancia: el número de dBs que el nivel de salida de un aparato excede al nivel de entrada.
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Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
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Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
Plasticidad: capacidad de los organismos de adaptarse en sus reacciones a la realidad del mundo
exterior. Plasticidad cortical es la facilidad para aprender que tiene el cerebro durante los
primeros años de vida.
Potenciales evocados: prueba diagnóstica que informa sobre la transmisión eléctrica del estímulo
sonoro.
Presbiacusia: envejecimiento del oído, que da lugar a pérdida de agudeza auditiva. Suele dar
lugar a hipoacusias degenerativas y cursa con la edad.
Prototipo: ejemplar de un producto no acabado que sirve para mostrar sus prestaciones o cua-
lidades, así como para probar y evaluar el producto previamente a su edición definitiva.
Reflejo acústico: activación de los músculos del oído medio a niveles sonoros altos, siendo una
protección para el oído interno.
Relación señal-ruido: el nivel de la presión sonora de una señal (habla, tonos, etc.), comparado
con el del ruido de fondo medido en dB.
Resonancia: una condición en que se producen oscilaciones relativamente grandes cuando la
estimulación se encuentra en una frecuencia específica.
Ruido: percepción auditiva producida por vibraciones no periódicas. Entre sonido y ruido los
límites son difusos. En el habla hay sonidos (fonemas sonoros) y ruidos (fonemas sordos).
Salida: el sonido amplificado y/o modificado transmitido por el audífono.
Síndrome: conjunto de síntomas que se observan en una enfermedad.
Síntoma: signo, característica, manifestación a base de la cual se infiere una conclusión.
Sordera de conducción: aquella en que las ondas sonoras encuentran obstáculos en el OE y/o
OM. También se dice sordera de transmisión.
Sordera de percepción: aquella en la que la señal acústica se transmite con normalidad por el OE
y OM, pero el mensaje no llega adecuadamente al cerebro.
Sordera mixta: cuando la señal acústica tiene dificultades en su transmisión a nivel de OE, OM
y OI.
Sordera postlocutiva: se dice de la deficiencia auditiva sobrevenida después de haber adquirido
un lenguaje oral estable. Se considera sordo postlocutivo a la persona que se ha quedado
sorda después de los 3 años de edad.
Sordera postverbal o preverbal: ver sordera postlocutiva o prelocutiva.
Sordera prelocutiva: se dice de la deficiencia auditiva congénita o sobrevenida antes de haber ad-
quirido lenguaje oral. Se considera como tal cuando ocurre antes de los 3 años de edad,
aunque puede variar la edad según sujetos.
Timpanometría: curva de audición de las presiones que existen en el OM.
Toxoplasmosis: enfermedad benigna en los adultos, pero que puede provocar secuelas graves
en el feto, entre las que se cuenta la sordera.
Transductor: dispositivo que transforma un tipo de energía en otra. El micrófono y el auricular
en un audífono son denominados transductores, ya que el micrófono transforma las ondas
sonoras en energía eléctrica y el auricular transforma la energía eléctrica en ondas sonoras.
49
Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
Trauma acústico: daño auditivo resultante de una exposición relativamente corta a sonidos muy
fuertes.
Trompa de Eustaquio: conducto que pone en contacto la caja del tímpano con la pared lateral
de la rinofaringe y asegura la aireación de la caja timpánica.
Umbral auditivo: mínima intensidad de un sonido para desencadenar una sensación auditiva.
Umbral doloroso: máxima intensidad de un sonido antes de desencadenar sensación auditiva
molesta o dolorosa.
Umbral: valor límite a partir del cual empieza una sensación. Ej.: umbral de audición corres-
ponde al menor número de vibraciones/segundo, que es necesario para que el oído hu-
mano perciba un sonido. En la especie humana está en 15 Hz. aproximadamente. Por eso
se dice que el oído humano es sensible desde 15 hasta 16.000 Hz., umbrales mínimo y má-
ximo, respectivamente.
Vía aérea: conducción del sonido al oído interno a través del conducto auditivo. En audiome-
tría, esto indica la presencia de sonidos de estímulo a través del auricular.
Vía ósea: conducción del sonido al oído interno a través del hueso craneal.
Yunque: el segundo de los tres huesecillos del oído medio.
50
La discapacidad auditiva: los sistemas
aumentativos de comunicación
2
PRESENTACIÓN
Este tema comienza desenmascarando algunos mitos o estereotipos muy extendidos acerca
de la sordera y sus consecuencias centrándose después en las repercusiones que tiene para el
desarrollo cognitivo-lingüístico y, de forma específica, en las consecuencias de la deficiencia
auditiva para el desarrollo del lenguaje oral y del lenguaje escrito. En esta parte de los conte-
nidos se enfatiza la descripción de los desarrollos lingüísticos en casos de implante coclear,
por ser la situación más actual.
Además, el tema, en su segunda parte, aborda un aspecto clave de la educación e interven-
ción educativa, como son los sistemas o modelos de comunicación y es especialmente im-
portante porque los sistemas o herramientas no son neutros: cómo comunicamos es parte de lo que
comunicamos. Tras indicar las clasificaciones más importantes, el discurso se centra en dos líneas:
aclarar que no hay razón científica para oponer opción oral y opción signada, por un lado, y
que cada opción metodológica debe ser desarrollada tras seria valoración del candidato y las
circunstancias familiares, en el caso de niños pequeños.
En el tema subyace el mensaje de que el lenguaje es clave para el desarrollo personal y está
seriamente amenazado en el caso de sordera profunda prelocutiva. De ahí que sea conveniente
aparcar polémicas históricas y ponerse a trabajar contando siempre con el entorno familiar.
OBJETIVOS
52
Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
• Distinguir entre dactilología, bimodal y lengua de signos, que son sistemas que usan
signos con valor lingüístico, frente a otros sistemas, como la palabra complementada,
que usa complementos manuales sin valor lingüístico.
• Distinguir entre los distintos códigos, lingüísticos frente a no lingüísticos, que usan los
distintos sistemas referidos.
• Distinguir algo quizás de difícil comprensión, como es la distinción entre manual y ges-
tual aplicado a sistemas alternativos, por un lado, y complementos manuales aplicado a
sistemas aumentativos, por otro.
• Clasificar los SAC en dos grandes grupos: con ayuda y sin ayuda.
Unidad de
Aprendizaje 2
Sistemas de La Elección
Discapacidades
Comunicación de un Modelo
La sordera es una deficiencia sensorial, quizá la que menos alarma social produce a simple vista,
dentro del cuadro general de las deficiencias físicas, psíquicas y sensoriales. Es una deficiencia
que no se ve. Sin embargo, sus repercusiones en el desarrollo cognitivo-lingüístico pueden
adquirir notas trágicas cuando la detección e intervención no siguen inmediatamente a la ad-
quisición.
Como consecuencia de esta aparente benignidad de la hipoacusia, se han creado mitos, este-
reotipos, sin fundamento científico, que es preciso desentrañar. Son dignos de mención los
siguientes (ver resumen en la Tabla 2.1):
• Mito 1. Sobre la homogeneidad de la población sorda: todos los sordos son iguales. Frente a
este mito está la realidad científica de que no hay dos sordos iguales. La deficiencia auditiva
(DA, en adelante), como hemos visto en el módulo 1, es cuestión de grados, –leve, me-
diana, severa y profunda–, que junto con el momento de aparición, –prelocutiva o postlocutiva,
y el tipo de sordera, –de percepción, de transmisión o mixta–, afectará más o menos al desarrollo
53
Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
y uso de la comunicación oral y escrita. Estos criterios interesan al educador con vistas
a planificar una intervención de calidad. Veamos: 1) en relación con el grado de pérdida
(aspecto cuantitativo), cuanto más leve sea la pérdida auditiva, mejor pronóstico; 2) en
relación con el tipo de sordera y estructuras neurofisiológicas afectadas, tienen mejor
pronóstico las hipoacusias de transmisión que las de percepción; 3) en relación con el
momento de adquisición, cuanto más tarde se adquiera el déficit, mejor pronóstico. En
caso de hipoacusias prelocutivas, mejor pronóstico las genéticas que las adquiridas. La
DA que más afecta al desarrollo cognitivo-lingüístico es la neurosensorial-bilateral-profunda-
prelocutiva, generalmente denominada con el término sordera simplemente, y con esta
connotación se seguirá usando en este manual. Frente al mito de que todos los sordos son
iguales, los datos de innumerables investigaciones coinciden en que hay más diferencias
intragrupo en la población sorda que en la población oyente (Conrad, 1979; para una
revisión, Torres et al., 1995 y Santana, 1999).
• Mito 2. Sobre la sordera como déficit: la sordera no es una deficiencia tan terrible, suele decirse.
La verdad científica es que la sordera exige mayor esfuerzo rehabilitador, conlleva mayor
incertidumbre en la consecución de objetivos y deja más truncado el desarrollo cogni-
tivo-lingüístico del sujeto que muchas otras deficiencias sensoriales o motóricas a las que
cabe compararla, como por ejemplo, la ceguera. Cuando se conocen sus efectos, el con-
cepto de sordera cambia profundamente, debido a las discapacidades que genera, entre las
que destacan tres:
a) Restricciones al desarrollo lingüístico oral y escrito.
b) Reduce las experiencias sociales limitando la educación y la adquisición de conoci-
mientos.
c) Lo anterior redunda en desigualdad de oportunidades para competir en el campo
laboral.
• Mito 3. Sobre la integración del sordo: los sordos se integran fácilmente. La realidad es que la
integración y verdadera inclusión del sordo sólo se da cuando ha desarrollado un nivel
lingüístico, oral y escrito, que le permite comunicarse y aprender de forma autónoma.
La inclusión, sin un dominio de la lengua en la que están expresados los conocimientos,
es un concepto plurivalente que oculta un ideal difícil de lograr.
• Mito 4. Sobre la lectura labiofacial (LLF): los sordos leen todo en los labios. No sólo las per-
sonas ajenas a la educación del sordo, sino también entre los mismos profesionales, es
común la creencia de que el sordo es siempre un buen labiolector, pues dispone de la
visión. La realidad es que sólo se puede leer en los labios y con dificultad el lenguaje
oral previamente conocido, de ahí que el oyente teóricamente será mejor labiolector en
la medida en que conoce más lenguaje oral a nivel léxical, morfosintáctico y pragmático.
Hacer lectura labiofacial supone hacer continuas inferencias, deducciones y cierres se-
mánticos, que sólo con un buen conocimiento del lenguaje y del contexto se pueden
realizar con éxito. En los labios sólo se puede descubrir lo que previamente se conoce.
Distintas investigaciones coinciden en que por LLF se percibe con claridad en los labios
el 35%, aunque en situaciones óptimas se podría llegar al 60% (Santana, 1999 para una
revisión).
54
Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
• Mito 5. Sobre la lectura: los sordos son grandes lectores. Está generalizada la creencia de que
los sordos son lectores incansables. La verdad es que los sordos no suelen leer, porque no
llegan a ser buenos lectores. Los sordos leen muy poco, porque entienden muy poco de lo
que leen. Abundantes estudios denuncian esta limitación y la solución pasa por el co-
nocimiento de la lengua oral (Conrad, 1979; Alegría et.al, 1992; Asensio, 1989; Charlier,
1994; Hage, 1994).
• Mito 6. Sobre la percepción del habla: el habla se percibe sólo por el oído. Una creencia muy
generalizada es que de nada sirve hablarle al sordo, puesto que no oye. Se hace una aso-
ciación directa y primitiva entre sordera y mutismo, de ahí el vocablo sordomudo, hoy fe-
lizmente en desuso. Frente a esta relación tan primitiva, los datos científicos arrojan luz
sobre la contribución de la vista a la percepción del habla (McGurk y McDonald, 1978).
Los sordos procesan, con ventaja sobre los oyentes, tanto información no verbal (Ne-
ville y Bavelier, 1996), como verbal (Alegría et al., 1992).
• Mito 7. Sobre el desarrollo cognitivo: sordos y oyentes funcionan igual a nivel cognitivo. La re-
alidad es que los sordos no han salido bien parados al compararse con sus pares oyentes.
Desde comienzos del siglo XX se han venido realizando investigaciones sobre la inte-
ligencia y los procesos cognitivos de los sordos (Torres et al., 1995 para una revisión
exhaustiva), cuyos resultados alimentaron el mito de que el rendimiento cognitivo de
los sordos estaba por debajo del de los oyentes. En las últimas décadas otra serie de in-
vestigaciones (Furth, 1966; Marchesi, 1987) intentan demostrar lo contrario. Actual-
mente se admiten diferencias cognitivas, principalmente a nivel de rendimiento, entre
sordos y oyentes, más o menos marcadas dependiendo de los programas de interven-
ción dominantes.
55
Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
56
Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
El mayor problema pendiente en la habilitación de las personas con sordera es la lectura, según
han denunciado reiteradas investigaciones, sin que hoy esté solucionado el problema. Conrad
(1979) encontró que menos del 15% de los alumnos sordos de 16 años alcanza el nivel lector de
los oyentes de 11 años y la mayoría se quedan en el nivel lector de los oyentes de 8 años de edad.
Otra investigación realizada en EE.UU. con sujetos para ingreso en la enseñanza superior mostró
que su nivel lector era de 4º año de enseñanza obligatoria. Sólo el 7% tenían nivel lector equiva-
lente al 7º año. Y esta diferencia va en aumento con la edad (Harris y Beech, 1995). Véase Torres
y Santana (2005) para una revisión y datos en población de las Islas Canarias.
Entre las razones que justifican esta situación están el insuficiente conocimiento de la lengua
oral y las representaciones fonológicas deficitarias que desarrollan con la mayoría de métodos
de intervención, que dejan al sordo abandonado a la lectura labial. ¿Con qué bagaje lingüístico
cuentan los sordos para aprender a leer? Por una parte está la lengua de signos, que podría in-
fluir indirectamente en el nivel lector. Sin RF podría leer, pero asociando logogramas con sig-
nificados. Sin embargo, en los sistemas alfabéticos las palabras están escritas con letras que
representan sonidos. Identificar una palabra escrita supone la existencia de una entrada fono-
lógica. Resumiendo, la incompetencia lectora de los sordos puede atribuirse a dos causas: 1) su
escaso conocimiento de la lengua oral, 2) el bajo rendimiento en los mecanismos que intervie-
nen en el procesamiento de la información utilizados en el procesamiento de palabras. La con-
clusión a que llegan distintos estudios es que las dificultades lectoras de los sordos son
explicadas principalmente por el deficiente procesamiento fonológico (Leybaert, 1993).
57
Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
El niño sordo suele tener problemas para interactuar con los adultos oyentes. Su presencia
en la familia donde todos son oyentes genera una distorsión en las relaciones que, a su vez,
afecta al modo de vivir su identidad personal. Analizaremos algunos de los aspectos relacio-
nados, partiendo de la siguiente cita:
“...La constatación de que su hijo es sordo es un problema difícil para los padres ante el que pue-
den dar distintas respuestas. Hay padres que persisten en un peregrinaje de diagnósticos sucesivos
que, en ocasiones dura largos años, con el consiguiente desgaste emocional ante la constante frus-
tración. En ocasiones, el problema resulta tan angustioso que los padres optan por una actitud
de negación; se resisten a aceptar que su hijo tenga algún tipo de dificultad. Esta actitud puede
acarrear importantes consecuencias, tanto porque no se establecen los medios terapéuticos, como
por las implicaciones que a nivel de relación suponen. Una actitud claramente distinta, pero que
encierra características similares, es la de delegar en los expertos. Los padres, en ocasiones, se sien-
ten incapaces de tomar parte en el proceso educativo y de intervención con su hijo sordo, optando
por delegar en los demás, en los “que saben” , la total responsabilidad de la educación de su hijo”
(Valmaseda, 1987: 185).
58
Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
También se han encontrado datos que demuestran (Gregory, 1976) que se permite a los
niños sordos mayores concesiones en sus “caprichos”, que a sus iguales oyentes. Estas con-
cesiones se observan en los rituales de acostarse y en los castigos. Los padres apuntaban como
explicación a ésto las dificultades de explicar y justificar el castigo.
Otra de las características de personalidad habitualmente relacionada con la pérdida auditiva
es la impulsividad. A menudo se afirma que el sordo tiene problemas en el control de la propia
conducta. Parece lógico pensar, como señala Furth (1981), que el sordo está en desventaja al
comprender menos el mundo y su funcionamiento, tanto físico como social.
De todo ello deducimos que la sordera, en sí misma, no produce problemas de adaptación
social, sino que éstos serían el resultado de la amplia gama de reacciones suscitadas por la
presencia de un niño sordo. Una acción educativa encaminada a facilitar las relaciones comu-
nicativas adulto-niño sordo, a proporcionar un ambiente no ambiguo y seguro, que refuerce
todos los aspectos positivos del alumno sordo, que tome en cuenta las enormes diferencias
individuales y se adapte a ellas, será el mejor remedio para apoyar un desarrollo armónico del
niño sordo en sus aspectos social y afectivo.
1.5. El desarrollo del lenguaje del niño sordo con implante coclear
59
Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
cuyos padres tardaban más tiempo y analizaban más en detalle la decisión de colocar el
IC. Spencer sugiere que tal comportamiento podría interpretarse como una prueba de
que la implicación familiar puede determinar el desarrollo lingüístico del niño. En re-
sumen, estos resultados indican que las posibilidades de éxito son mayores cuando el
implante se coloca antes, si el niño tiene restos auditivos, y si en el periodo post-opera-
tivo la familia favorece la comunicación oral.
• Desarrollo prelingüístico y lingüístico del sordo implantado. Antes de la aparición de las primeras
palabras, el niño oyente realiza un cierto entrenamiento vocal que le prepara la produc-
ción lingüística. En el oyente este periodo puede tener lugar durante los 18 primeros
meses de vida aproximadamente. A lo largo de ese periodo van realizando vocalizacio-
nes cada vez más complejas, siendo uno de los hitos más importantes las sílabas llama-
das canónicas, que son las formadas por una consonante seguida de una vocal, o series
de estas (ej: bababa, gagaga, dadada). Los estudios realizados con niños sordos (entre
otros Ertmer, 2001; Ertmert & Mellon, 2001; Schauwers et al., 2004) indican que estos
tienden a seguir los mismos pasos que los oyentes, pasando de las producciones mera-
mente vocálicas o precanónicas, a las sílabas simples o canónicas y llegando finalmente
a las postcanónicas. Es importante reseñar que la pronta aparición de sílabas canónicas
podría ser indicio de buen desarrollo lingüístico.
Los datos disponibles sobre el periodo lingüístico apuntan a que hay una gran variablidad
entre dominios (Spencer, 2004). Generalmente, los datos sobre adquisición de inventarios fo-
néticos son muy positivos, incluso en niños implantados después de los tres años. Por ejemplo,
Serry & Blamey (1999) estudiaron los inventarios fonéticos de nueve sordos (lengua oral in-
glés) antes del implante y durante los primeros cuatro o cinco años de uso de implante. Todos
los niños tenían cinco o menos años al ser implantados. Los autores observaron que la ten-
dencia en la adquisición de sonidos era la misma que en los oyentes típicos, aunque el proceso
era más lento. Barry, Blamey & Fletcher (2006) obtuvieron resultados parecidos con niños
cantoneses implantados a los 4;5 años (media).
El desarrollo léxico es otra área en la que los sordos implantados parecen tener un destacado
desarrollo, especialmente cuando el implante se coloca antes de los dos años (Nicholas &
Geers, 2005). Estas autoras midieron el vocabulario receptivo mediante la prueba PPVT-III
(Peabody) y muestras de producción espontánea. Encontraron que los niños implantados antes
de los 19 meses adquirían el léxico a una velocidad similar a la esperada para un niño oyente.
Los niños que habían recibido el implante entre los 19 y 24 meses mostraron un desarrollo
menor. Por último, los implantados después de los 24 meses mostraron un notable retraso.
A diferencia de lo que se ha observado en el léxico, los datos sobre gramática son menos
esperanzadores. En un estudio longitudinal con niños alemanes, Szagun (2001) observó que
la longitud media de enunciado (LME) crecía muy lentamente en los sordos implantados si
se les comparaba con oyentes típicos. Un examen en profundidad de un subgrupo de niños
cuyo léxico era rico mostró que había un problema específico con algunas áreas de la morfo-
logía. Los niños con IC estaban igualados con los oyentes en lo que se refiere a plurales no-
minales y morfología verbal. Sin embargo, adquirían menos artículos y cometían errores en
la selección del artículo. Los resultados en este grupo rebaten la supuesta relación entre des-
arrollo léxico y gramatical. Szagun sugiere que los niños sordos podrían tener dificultades
60
Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
para extraer las reglas gramaticales relevantes. Similares resultados han obtenido Le Normand
(2004) con niños franceses. En todos los casos se insiste en que los sordos implantados pre-
sentan dificultades por encima de los oyentes con diferentes aspectos de la gramática.
1.6. Conclusiones
Los SAC se dividen en dos grandes grupos: SAC con ayuda y SAC sin ayuda, según que haya
que recurrir a medios ajenos al propio cuerpo, v.gr.: tableros de comunicación, pantallas, etc., o
simplemente se comunique sin más elementos que el propio cuerpo. Los primeros se usan prin-
cipalmente, aunque no exclusivamente, con grandes deficientes motóricos y psíquicos y los se-
gundos principalmente con sujetos con sordera sin deficiencias asociadas (ver Tabla 2.2).
61
Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
Los distintos SAC, al igual que ocurre con las lenguas naturales, se complementan unos a
otros y a veces se usan varios simultáneamente, como ocurren en los programas de comuni-
cación total (CT), cada vez más frecuentes. Atrás quedan los tiempos en que los SAC eran in-
tocables y había que aceptarlos en su integridad sin cambio alguno. Actualmente la regla es
que lo más importante es el usuario y cualquier sistema debe modificarse y complementarse
cuanto sea necesario para ajustarse a las necesidades personales.
Un aspecto importante de los SAC son sus elementos formativos o representacionales,
que pueden ser objetos manipulables, fotos, imágenes, pictogramas, combinaciones de letras
o palabras, signos manuales sin valor lingüístico y signos manuales con valor lingüístico. Todos
estos elementos, con desigual fuerza, pretenden relacionar el signo exterior (significante) con
el sistema cognitivo (significado). Los SAC utilizables con personas sordas suelen ser sistemas
aumentativos, que pretenden suplir por vía visual el deterioro de la señal del habla provocado
por la deficiencia auditiva. En los programas orales de intervención su objetivo es hacer visible
el habla al sordo. Los cuatro sistemas principales son: dactilología, lectura labiofacial, palabra
complementada y bimodal. El SAC (A=Alternativo) utilizable con sordos es la lengua de sig-
nos. Su objetivo no es la lengua oral, sino otra lengua, la de signos.
62
Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
2.1. La dactilología
Dactilología significa “hablar con los dedos” o deletreo manual. Consiste en representar las
letras del alfabeto con formas manuales (ver Figura 2.1). Cada letra una forma distinta, incluida
la [h]. Es un alfabeto para ser visto en el aire. Su uso consiste en ir deletreando con una mano
a la altura del pecho o cara cada una de las letras que tiene la palabra escrita. El receptor ve
una cadena de signos sucesivos y deberá hacer la síntesis de todos ellos para formar la palabra
correspondiente. La dactilología nada informa sobre el significado, categoría gramatical, etc.,
de las palabras, simplemente las presente a la vista del receptor, exactamente igual que la es-
critura, sólo que la escritura permanece y la dactilología va desapareciendo conforme se hace.
Su origen se remonta al s. XVI y con pequeñas diferencias ha llegado hasta nuestros días y así
se usa en todas partes del mundo para complementar a la lengua de signos.
Su contribución al desarrollo lingüístico en las primeras etapas es muy limitada, pues exige
del niño habilidades cognitivas que todavía no posee, como es la capacidad de síntesis. Se co-
nocen algunas experiencias de su uso con niños entre 0 y 6 años y los resultados desaconsejan
su uso como SAC para el desarrollo lingüístico inicial (para saber más sobre el tema, cfr. To-
rres, 2001).
La LLF consiste en percibir el habla mediante los movimientos orofaciales, es decir, de la-
bios y cara. Es un proceso inconsciente, aunque tan sólo nos percatamos de ello cuando nos
enfrentamos a condiciones anómalas de percepción del habla. Es algo intuitivo que todos re-
alizamos para mejorar y/o facilitar la comprensión del mensaje oral.
63
Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
Se ha definido la LLF como el arte de leer el habla en los labios. Hoy sabemos que es algo más
que un arte, es un proceso cognitivo básico que, como todos los procesos básicos, se mani-
fiestan casi desde el nacimiento, habiéndose demostrado experimentalmente que bebés de
tres meses son sensibles a las variaciones visuoarticulatorias del habla. El tema es de especial
interés en el caso de las personas con pérdida auditiva. La LLF es especialmente importante
en tres situaciones concretas: (1) cuando la relación señal-ruido es desfavorable para la señal,
(2) cuando se alteran los parámetros suprasegmentales (ritmo, pausa, entonación, tiempo)
como ocurre con hablantes extranjeros, acentos regionales, deficiencias de fluidez en casos
de disfemia, sordera, etc., y (3) la complejidad cognitiva del mensaje.
La LLF está intrínsecamente limitada por el sistema fonoarticulatorio, que no permite
discriminar todos los fonemas mediante la vista. Se dice, pues, que la LLF es ambigua, por
los grupos de confusión que se producen (Figuras 2.2 y 2.3).
Pese a la imposibilidad de discriminar el habla completa mediante los movimientos fono-
articulatorios, un buen entrenamiento ayuda, sin duda, a la mejora de la habilidad. Para ello
hay que tener en cuenta los puntos siguientes:
64
Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
La Palabra Complementada (en adelante LPC) es un SAC que permite al sordo percibir el
habla completa, sólo que usando la vista en lugar del oído, de ahí su acuñamiento como “un
sistema para oír por los ojos”. El Cued Speech, que es su nombre original, fue una idea del pro-
fesor Cornett (Cornett, 1967) de la Universidad Gallaudet de Washington.
LPC, como SAC, pretende básicamente despejar las ambigüedades de la LLF mediante el
apoyo de claves manuales, sin valor lingüístico, realizadas alrededor de la cara en sincronía
con el habla. LPC reúne tres ventajas básicas: (1) es asimilable por bebés antes del año de
edad, (2) puede practicarse con un esfuerzo razonable por los adultos que rodean al bebé y
(3) hace visible el habla en su totalidad. Estas características diferencian a LPC de cualquier
otro SAC conocido hasta la fecha para la comunicación con la persona sorda.
65
Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
LPC está basado en los sonidos del habla, que mediante ocho configuraciones de la mano
(también llamados kinemas) en tres posiciones distintas respecto al rostro y en combinación
con la LLF, elimina las confusiones orofaciales haciendo posible la total percepción del habla
a través de la vista (Cornett, 1967). Sus elementos formales (Figura 2.4), en la versión castellana
adaptada por el profesor Torres (1988), son:
a) Tres posiciones de la mano, respecto al rostro, complemetan las vocales:
posición lado vocal /a/
posición barbilla vocales /e/ /o/
posición garganta vocales /i/ /u/
b) Ocho figuras de la mano -kinemas-, complementan las consonantes:
Fig. 1 /p/ /d/
Fig. 2 /k/ /n/ /d/
Fig. 3 /x/ /r/ /s/
Fig. 4 /b,/ /n/
Fig. 5 /m /f/ /t/
Fig. 6 /l/ /w/
Fig. 7 /z/ /g/ /r/ /l,/
Fig. 8 /ch/ /j/ /n/
66
Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
c) Tres movimientos de la mano indican la sílaba directa vs. la inversa u otras combina-
ciones consonánticas, así como el tiempo, el ritmo y la prosodia.
Movim.adelante: acompaña a la sílaba directa.
Movim.flick.......: acompaña a la consonante aislada
Movim.relax.....: marca el tiempo, ritmo y prosodia, que
tanto contribuyen a la comprensión del habla
La Tabla 2.3 resume las características básicas del sistema. LPC está fundamentada en sólidos
hallazgos de investigación básica, que permiten hacer las siguientes afirmaciones:
1) Está comprobado que vista y oído se complementan en la percepción del habla desde
las primeras fases del proceso cognitivo.
2) Los estudios sobre la relación señal/ruido en percepción del habla demuestran que los
modos de articulación se transmiten por bajas frecuencias, siendo perceptibles auditivamente
hasta por los sordos profundos. Sin embargo, los puntos de articulación se transmiten por
67
Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
altas frecuencias y exigen una señal muy clara para su percepción, siendo difícil incluso
para los normooyentes.
3) Para el desarrollo verbal es más importante la capacidad perceptiva que la articulatoria,
siendo independientes la una de la otra.
4) Entre 7 y 35 meses de edad sordos y oyentes son equiparables en capacidad para orga-
nizar categorialmente los sonidos del habla (Melher et al., 1997).
5) Importancia del cuerpo en la percepción/producción del habla. Así lo confir man in-
vestigaciones con gestantes y recién nacidos de 4 días de edad (Meller et al., 1997).
Aunque de apariencia compleja, el sistema es bastante simple y puede ser aprendido fácil-
mente. Se necesita solamente un aprendizaje limitado en el tiempo y, sobre todo, algunas horas
de entrenamiento. Aunque en España y en los países de habla hispana, son escasos los centros
y padres que la han utilizado, sus efectos en otras lenguas de nuestro entorno, especialmente
el francés, comienzan a ser mejor conocidos.
Los destinatarios de LPC deben ser, en primer lugar, los oyentes del entorno íntimo del bebé
o niño sordo, con el fin de hacerle visiblemente inteligible lo que dicen. El grado de sordera
no constituye un criterio decisivo. Es verdad que LPC está más indicada en casos de sordera
profunda prelocutiva que en el caso de sorderas menos graves. Pero en todos los casos en los
68
Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
que el recurso a la LLF, parcial o total, sea necesario, la ayuda aportada al sordo por LPC se
revela positiva desde el momento en que todas las ambigüedades quedan suprimidas, contri-
buyendo a centrar más la atención y a disminuir la fatiga.
El Grupo MOC de la Universidad de Málaga (Modelo Oral Complementado; http://www.uma.
es/moc), en colaboración con la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), ha
desarrollado un CD-Rom interactivo para el aprendizaje y docencia de LPC (Figura 2.5). El pro-
grama requiere para su ejecución sistema operativo Windows 95 o posterior. Se ha buscado
ante todo la amigabilidad y accesibilidad del producto, teniendo en cuenta su uso por parte
de niños, familias y alumnos de logopedia y docentes no especializados.
En conclusión, LPC permite al niño sordo integrar las informaciones visuales y auditivas
en el proceso de percepción del habla. Esta percepción intermodal, aplicada sobre la estructura
audiovisual del habla da lugar al desarrollo de representaciones fonológicas de calidad, que
después usará en procesos y tareas cognitivas. La aportación de LPC frente a la aportación
de los demás sistemas aumentativos del habla es la presentación estable y completa de los pa-
rámetros articulatorios. Gracias a esta percepción estable y temprana, el niño sordo aisla los
componentes distintivos de los fonemas y realiza un desarrollo normalizado. Frente al cono-
cimiento fonológico impreciso que proporciona la LLF, LPC contribuye a la adquisición de
una fonología de calidad, como se deduce del uso que de ella hacen los sujetos LPC en pruebas
de memoria, juicios de homofonía, lectura de pseudopalabras, etc. Más aún, cuando LPC se
usa como herramienta para comunicar en el marco familiar, la exposición constante al lenguaje
completo favorece el aprendizaje de los distintos niveles y funciones lingüísticas, entre los
que destacan la morfosintaxis y la pragmática.
69
Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
Partiendo de la aceptación de estas características se afirma que las lenguas de signos son
verdaderas lenguas. Todas las lenguas, orales o signadas, están compuestas por una serie de
palabras o signos que representan algo: objetos, sentimientos, acciones..., y que se combinan
de una determinada manera para formar frases, historias, etc. Sabemos que en las lenguas
orales los sonidos (fonemas) son el elemento básico que, combinados de diferentes maneras,
darán lugar a las palabras; y, a su vez, la combinación de éstas dará lugar a las frases. En las
lenguas de signos ocurre lo mismo: disponen de un elemento básico que son los queremas o
parámetros formacionales, que son los que forman los signos y éstos las frases signadas. Cada signo
tiene una serie de queremas que, unidos de una manera determinada, crearán un signo con
un significado específico. Estos queremas o parámetros son (Stokoe, 1960):
– La forma que adopta la mano o manos al realizar el signo.
– La posición, donde se realiza (cara, cuerpo...).
– El movimiento que lleva implícito dicho signo.
– La orientación que tiene la palma de la mano (hacia arriba, abajo...).
– La expresión facial o corporal con que se realiza el signo.
Además de los signos, las lenguas de signos como verdaderas lenguas que son, disponen
de su sistema de reglas morfológicas y sintácticas codificada mayormente a través del empleo
del espacio, el movimiento y las expresiones faciales. Por último, además de estos aspectos formales,
las lenguas de signos cumplen su misión principal como sistema de comunicación y representación
(pragmática). El tema de la lengua de signos ha levantado pasiones en las dos últimas décadas
y se ha abierto un espacio propio en los medios de comunicación social. Los límites de este
manual no permiten extenderse más en este punto, por lo que se remite al lector interesado
a dos obras bien diferentes pero igualmente interesantes sobre el tema, Marchesi, (1987) y
Sacks (1991).
El término Bimodal fue introducido por Schlesinger (1978) para designar la asociación de
dos modalidades: signada y hablada. Con este término la autora englobaba dos concepciones
diferentes: la utilización simultánea del lenguaje oral acompañado de signos (por tanto, uni-
lingüe), y la utilización alternada de lengua de signos y lengua oral (bilingüe). Actualmente,
sin embargo, tiende a identificarse bimodal con el “idioma signado”, es decir, con el acompaña-
miento de signos al lenguaje oral, con el objetivo último de visualizar la lengua oral al niño
sordo. La educación bimodal propone al niño sordo el lenguaje oral acompañado de signos.
El mensaje se expresa de dos formas al mismo tiempo, pero la lengua base que marca el orden
de la frase, y que determina la sintaxis de las producciones, es la lengua oral. Los signos no
hacen sino acompañar estas producciones.
70
Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
71
Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
• Contenidos:
Vocabulario: relaciones de parentesco
Gramática: género y estructura de la oración enunciativa y declarativa.
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Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
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Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
• Frases de la lección 1:
1. El niño y la niña quieren mucho a sus abuelos
ABUELOS DOS SUYOS NIñA Y NIñO qUERER MUCHO
2. La niña juega con su sobrina
SOBRINA SUYA NIñA JUGAR CON
3. Los niños visitan a sus familiares
FAMILIARES SUYOS NIñOS VISITAR
4. Los padres están muy contentos con sus hijos
PADRES MUY CONTENTOS HIJOS SUYOS CON
5. El abuelo y la abuela quieren mucho a sus nietos
NIETOS SUYOS DOS ABUELO Y ABUELA qUERER MUCHO
6. La novia de Juan visita a la tía de Laura
LAURA TíA SUYA, JUAN NOVIA SUYA VISITAR IR
7. Mi hermana y yo jugamos mucho con nuestros primos
YO Y HERMANA MíA JUGAR MUCHO PRIMOS NUESTROS CON
8. Los padres y sus hijos visitan a sus familiares
PADRES E HIJOS SUYOS VISITAR FAMILIARES SUYOS
9. Padres, hijos, abuelos y nietos son familiares cercanos
PADRES, HIJOS, ABUELOS Y NIETOS FAMILIARES CERCANOS HAY
10. Novios, primos y tíos son parientes lejanos
NOVIOS, PRIMOS Y TíOS FAMILIARES LEJANOS HAY
El debate sobre los enfoques y sistemas al uso para posibilitar al niño sordo el acceso a la
educación, ha girado a lo largo de varios siglos en torno a una dualista controversia sobre la
utilización de métodos basados ya sea en enfoques exclusivamente orales, o bien en la utili-
zación, en mayor o menor grado, de los signos manuales. La polémica entre sistemas orales,
bimodales o signados es tan antigua como la propia historia de la educación del sordo, sin
que se acabe de encontrar en la actualidad el punto de convergencia a gusto de todos.
La polémica viene por una larga tradición oralista, que tuvo su punto de partida institu-
cional en el Congreso Internacional de Milán de 1880. En este congreso se impuso la lengua
oral y se relegó, prácticamente en toda Europa, el uso de la lengua de signos en la educación
y reeducación de los niños sordos. El otro hito histórico lo puso el Congreso Internacional
de Hamburgo de 1980, exactamente un siglo después, en el que se revisó, por decirlo de forma
elegante aquella postura oralista maximalista. La consecuencia fue un giro de 180º hacia la
lengua de signos, se le daba la espalda al oralismo. En la actualidad, los datos de investigación
refuerzan la postura gestual y hacen necesaria más que nunca la posición oral. Esto se ha con-
cretado en las llamadas opciones bilingües. Hay mucha investigación, entre las que destacaríamos
74
Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
las de Klima y Bellugi (1979) por ser las que marcan el comienzo de una nueva época. Hoy se está
produciendo una interesante revisión de las metodologías a utilizar en el ámbito de la educación
del niño sordo y se ve como posible y necesario que la educación no relegue una lengua en
detrimento de la otra, puesto que en los casos que se precise ambas pueden convivir.
Nada en el campo de la educación del sordo causa más controversia que la discusión acerca
de cuál es el sistema de comunicación más adecuado para optimizar el desarrollo comunicativo y lin-
güístico de los niños con una pérdida auditiva profunda o severa. A pesar de la diversidad de
opiniones, no hay uno que sea el mejor y más generalizable para todos. En consecuencia, nos
parece indispensable que los profesionales que trabajan con niños sordos, conozcan las dife-
rentes opciones educativas de manera que puedan proporcionar una información completa a
padres y educadores de manera clara, segura y objetiva. Dicha información debe ser útil para
la toma de decisiones sobre la selección de un modo, enfoque o modelo de comunicación
que se adecue al máximo a las posibilidades y necesidades cognitivas, lingüísticas y sociales
del niño y de su familia.
La elección de un método. Pretender ser excluyente en la elección de los sistemas de comuni-
cación es un grave error que ha influido muy negativamente en la población sorda hasta fechas
recientes. El “método ideal” sería una combinación oral y gestual, marcada por las distintas
etapas de desarrollo del niño y las respuestas concretas ante cada estímulo: se trata de que el
sordo adquiera un sistema de comunicación con naturalidad, sin sentirse obligado a compor-
tarse de una manera determinada. La educación ha de ser, en todo momento, flexible pero
sin perder la continuidad ni olvidar que cada persona es un mundo en sí, que necesita rela-
cionarse con cuanto le rodea. Toda teoría, por tanto, será siempre relativa. Los éxitos de uno
u otro sistema de aprendizaje dependerán siempre de su adecuación a las necesidades y posi-
bilidades del niño sordo concreto. No existe el método único e ideal que todo lo cura. Además
del método o sistema de comunicación aumentativa, con todas sus bondades y limitaciones,
se requiere la colaboración familiar, sin esta colaboración la rehabilitación del niño sordo
estará seriamente comprometida. Y, por supuesto, todo ello mediatizado asímismo por la cada
vez mayor generalización de los implantes cocleares en edad muy temprana, antes y alrededor
del año de edad.
75
Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
ACTIVIDADES
1. Enumera, por orden de gravedad, tres discapacidades generadas por la sordera prelo-
cutiva.
2. ¿Es posible llegar a ser un buen lector sin tener una buena fonología? Razona tu res-
puesta.
3. Enumera cuáles son las actitudes más generales que suelen tener los padres oyentes al
saber que su hijo tiene deficiencia auditiva.
4. ¿En qué se diferencian los sistemas aumentativos de los sistemas alternativos de comuni-
cación?
6. Pros y contras de la lectura labiofacial como recurso para la percepción visual del habla.
7. Explica el sentido de la metáfora: LPC un sistema para oír por los ojos.
10. Ventajas e inconvenientes que presentan los sistemas orales puros en la educación de
los sordos.
11. Ventajas e inconvenientes que presentan los sistemas gestuales en la educación de los
sordos.
12. Aportaciones de los sistemas orales complementados sobre los sistemas orales puros.
13. ¿A qué se refiere y qué sentido tiene en la actualidad, la polémica oralismo vs gestualismo?
76
Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
BIBLIOgRAfÍA
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80
Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
EJERCICIOS DE AUTOEVALUACIÓN
1. El aprendizaje lector puede desarrollarse eficazmente sin una buena base de lenguaje
oral: V/F.
3. La LLF permite discriminar todos los sonidos del habla mediante la vista: V/F.
4. El bimodal expone al sordo a la estructura del lenguaje oral, pero no a su fonología: V/F.
8. Los problemas de adaptación social de los sordos son inherentes a la personalidad del
sordo y no debido a factores externos a él: V/F.
10. Inteligibilidad del habla, memoria corto plazo y habilidad fonológica, están funcional-
mente relacionados: V/F.
81
Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
1. F
2. V
3. F
4. V
5. F
6. V
7. V
8. F
9. V
10. V
82
Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
gLOSARIO
83
Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
84
Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
Gesto presimbólico: se dice de los gestos que no representan la realidad, son acciones como el
“dar”, “mostrar”, “pedir”, hacer deícticos, etc. Se dan entre los 8-9 meses, cuando se inicia
la comunicación intencional en el niño.
Gesto simbólico: se dice del que representa un significado, posee significado en sí mismo, no es
una acción, sino una abreviación de la acción a la que simboliza. La diferencia entre signo
de la LS y gesto simbólico está en que mientras el primero forma parte de un sistema lin-
güístico, el segundo no.
Gestualismo: corriente de opinión que defiende la lengua de signos. Se contrapone a oralismo,
que equivale a la defensa de la lengua oral en la educación del sordo.
Hipoacusia: pérdida de la audición o función auditiva. Tiene grados (leve, moderada, severa y
profunda) y es sinónimo de sordera.
I.C.: implante coclear, dispositivo incorporado mediante operación quirúrgica en la cóclea.
Se compone de parte externa y parte interna o implantada.
Imagen fonológica: representación mental de los sonidos del habla.
Interface: dispositivo interpuesto que permite la interconexión de periféricos al ordenador. Por
extensión se aplica a ciertos procesos cognitivos, ej.: sistema conversor grafema-fonema,
bucle fonoarticulatorio, lateralización cortical..., dentro del marco de la “metáfora del or-
denador”.
Intervalo: espacio intermedio entre dos puntuaciones. Se relaciona con otros conceptos, como
octava optimal correspondiente a cada fonema, etc.
LLF: lectura labiofacial, lectura labial, labiolectura, que todos estos nombres recibe al hecho
de extraer información de los movimientos articulatorios y expresiones faciales.
Logopedia: tratamiento educativo de los trastornos del lenguaje.
LPC o PC: abreviatura de La Palabra Complementada, sistema aumentativo del habla que pro-
porciona el 100% de percepción del habla a nivel visual.
LSE: lengua de signos española
Micrófono: componente de un audífono o de un implante coclear que transforma las ondas so-
noras en una señal eléctrica. Los hay cerámicos, magnéticos, de condensador pre-polari-
zado, etc.
MOC: modelo oral complementado. Sistema de trabajo en intervención logopédica basado
en LPC, el verbotonal y la psicología cognitiva.
Monoaural: se refiere a un solo oído, se opone a biaural, o sea, los dos oídos.
Mutismo: ausencia de lenguaje hablado a pesar de que se conserva la capacidad de hablar.
N.E.E. (n.e.e.): necesidades educativas especiales, expresión utilizada actualmente para desig-
nar genéricamente a los alumnos que requieren alguna atención especial o personalizada
en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Neurosensorial: relativo a las células sensoriales y a las fibras nerviosas en el OI y vías auditivas.
Onomatopeya: imitación de las cosas designadas en el sonido de la palabra usada para denomi-
narlas. Ej.: mu (vaca), miau (gato), tic-tac (reloj), am (León), etc.
Otorrinolaringólogo: médico especializado en enfermedades del oído, nariz y garganta.
85
Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
86
La inclusión del alumnado sordo
3
PRESENTACIÓN
88
Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
adaptaciones curriculares individuales (ACI), requiere partir del proyecto docente, pro-
gramación o unidad didáctica que el tutor desarrolla en el aula. A través del trabajo co-
laborativo que debe realizar el profesorado ordinario y el profesorado especialista de
audición y lenguaje, también llamado profesor de apoyo, se estudian sus componentes
(objetivos, contenidos, actividades, metodología, recursos y evaluación) y se diseñan las
modificaciones que se estimen pertinentes en función de las necesidades del alumnado
sordo previamente detectadas.
OBJETIVOS
89
Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
Unidad de
Aprendizaje 3
Inclusión y Etapas de la
Discapacidad Intervención
Atención a la
La Integración La Inclusión Temprana Escolar
Diversidad
1. INCLUSIÓN y DISCAPACIDAD
90
Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
91
Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
El informe Warnock de 1978: una nueva concepción y una nueva terminología. El concepto
de “necesidades educativas especiales” (nee, en adelante) había comenzado a utilizarse en los
años sesenta, pero fue a raíz de la publicación del informe Warnock en 1978, en Inglaterra,
cuando se modifican sustancialmente los planteamientos existentes en los esquemas vigentes
de la educación especial. Gran parte de sus propuestas se incorporaron en los años siguientes
en la legislación de la mayoría de los sistemas educativos de los llamados países desarrollados.
92
Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
– El nuevo concepto de nee remite a la provisión de recursos educativos que son nece-
sarios para atender esas necesidades y reducir las dificultades de aprendizaje. Los re-
cursos pueden ser de muy diversos tipos: materiales curriculares, supresión de barreras
arquitectónicas, sistemas de comunicación alternativos/aumentativos o cualquier otro
recurso educativo de carácter extraordinario.
– La evaluación se concibe como un procesos sistémico, interactivo y contextualizado.
La finalidad principal de la valoración del alumno es analizar sus potencialidades de
desarrollo y de aprendizaje, y determinar al mismo tiempo qué tipo de enseñanza ne-
cesita y qué recursos suplementarios son precisos para conseguir una mejor educación
en el contexto más integrador posible.
En este nuevo modelo, que se inicia tras el Informe Warnock y que amplia la legislación
europea e internacional posteriormente, se entiende por alumno con necesidades educativas
especiales aquél que, para lograr los fines generales de la educación, requiere de respuestas
diferenciadas que posibiliten el máximo desarrollo de sus posibilidades. Las necesidades edu-
cativas del alumnado sólo podrán determinarse tras un proceso de evaluación psicopedagógica
multidisciplinar del mismo, así como del contexto escolar y sociofamiliar. No se establecerán
de forma definitiva ya que pueden variar en función de las oportunidades que ofrece el con-
texto de enseñanza-aprendizaje.
En España, la educación especial se guiará por los principios de normalización, integración,
sectorización e individualización (Ley de Integración Sociual de los Minusválidos, 1982; Real De-
creto 286/1995 de ordenación de la atención al alumnado con necesidades educativas espe-
ciales), estableciéndose que:
– Se garantizará al alumnado con necesidades educativas especiales el uso de los servicios
y recursos ordinarios, en la medida de sus posibilidades.
– Se organizarán los recursos personales y materiales para la atención a las personas con
necesidades educativas especiales de forma sectorizada, en las zonas lo más cercanas
posibles a su entorno.
– Se asegurará la atención educativa al alumnado con necesidades educativas especiales
adecuando la programación y desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje a sus
características y necesidades personales.
– Se establecerán las coordinaciones necesarias entre las distintas instituciones, profesio-
nales y otras personas que intervengan en la respuesta a las necesidades especiales.
Establecidos los principios que sustentan el nuevo modelo, podemos concluir diciendo que
las nee se abordan desde los principios de atención a la diversidad descritos en la Tabla 3.2. Todos
estos cambios, amparados en la filosofía del respeto y atención a la diversidad, en el contexto es-
colar se han plasmado bajo el concepto de integración escolar, con las características siguientes:
– Se pasa a un modelo educativo, que resalta la importancia de prestar una atención basada
en las necesidades educativas.
93
Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
– Se pasa a un modelo integrado en el sistema educativo ordinario que permita dar res-
puesta a todos los alumnos desde el currículum ordinario.
– Se promueve la idea de la adaptación curricular en función de su ritmo de aprendizaje.
– Se avanza en el concepto de evaluación en función de los progresos individuales del
propio alumno (no como criterio un grupo normativo).
– Se especifican los apoyos y servicios necesarios que garanticen el progreso de los alum-
nos con algún tipo de deficiencia.
94
Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
El retraso lingüístico del niño sordo no sería tan grave si no fuera porque a través del len-
guaje va conociendo, clasificando, poniendo etiquetas al mundo que le rodea y fijándolas en
su mente, procesos que dan lugar a la representación mental del conocimiento. Esta tarea
traspasa el marco de las palabras para adentrarse en el mundo de los significados. Además,
durante los primeros años, el niño tiene que desarrollar habilidades mentales para comparar,
relacionar, ordenar, jerarquizar, procesar, almacenar y recuperar información de forma eficaz.
Todas estas tareas mentales, llamadas procesos cognitivos, están estrechamente relacionadas
con el lenguaje, que, entre otras funciones tiene la de ofrecer códigos para dicha representación
mental de los conocimientos. De ahí la importancia de la estimulación temprana del desarrollo
cognitivo-lingüístico y de la aproximación metodológica para llevar a cabo la intervención.
El proyecto de intervención, divide el tiempo útil para la intervención, en tres etapas, con
sus respectivos objetivos y tareas. Estos objetivos y tareas no son exclusivos de cada etapa,
sino sumativos, o sea, está claro el momento de introducirlos al programa, pero no el de sacarlos
del programa. Veamos:
1) La primera etapa de intervención logopédica, o etapa de los aprendizajes básicos, hasta los tres años
(0-3), es decisiva, pues hay que tomar decisiones que van a repercutir en el futuro, tales
como:
– Elección de modalidad comunicativa (oral, gestual o mixta), que de al niño los ele-
mentos (palabras y/o gestos) necesarios para comunicarse.
– Diseño de objetivos a corto, medio y largo plazo.
– Información y formación de los padres para que colaboren eficazmente.
– Implantación de ayudas técnicas (audífonos, implantes cocleares, etc.) y rehabilitación
postequipamiento.
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Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
2) La segunda etapa de intervención, entre los 3 y 6 años, estará orientada a la consolidación del
lenguaje y adaptación escolar del niño:
– Elección de centro escolar.
– Afianzamiento de los procesos cognitivos básicos.
– Mejoramiento de los procesos psicolingüísticos (percepción, comprensión produc-
ción) haciendo hincapié en la articulación.
– Introducción al aprendizaje lector.
3) En la tercera etapa de intervención, a partir de los 6 años, el niño se enfrentará con el apren-
dizaje de la lectoescritura, cuyo principal objetivo es convertirle en un aprendiz autónomo.
En nuestro idioma, más que en otros de nuestro entorno por su mayor grado de trans-
parencia, el proceso de convertirse en un lector eficaz está estrechamente ligado al co-
nocimiento de la lengua oral. El desarrollo lingüístico (cantidad de palabras conocidas,
sus significados, sus posibles combinaciones en frases y en qué situaciones es oportuno
emplearlas) y la conciencia metalingüística (conocimiento de las reglas que rigen la for-
mación de palabras y sus relaciones, la segmentación de palabras, sílabas y fonemas,
etc.), van a ser decisivos para el aprendizaje lector.
96
Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
3. LA INTERVENCIÓN TEMPRANA
La intervención logopédica, en caso de patologías infantiles, será tanto más eficaz cuando
antes se empiece. Pero si en la mayoría de patologías es preferible antes que después, en el caso
de sordera prelocutiva es algo imprescindible. Afortunadamente, al menos a nivel teórico, hay
acuerdo general entre los distintos profesionales sobre la importancia de la intervención tem-
prana, entendiendo temprano en el sentido más estricto del término. La intervención temprana,
en estos casos, está sólidamente fundamentada en la neurología, psicología y psicolingüística,
como ya hemos argumentado en el módulo segundo y resumimos a continuación:
1) Continuidad en el proceso natural de desarrollo verbal
2) Percepción visual del habla en bebés
3) Periodos críticos para el lenguaje
4) Uso de la fonología más allá del habla
5) Lateralización cortical y complejidad gramatical
6) Avances tecnológicos de orientación oralista
Lo mejor del lenguaje se desarrollará en los primeros meses de vida y en un clima de inter-
acción psicoafectiva, de ahí la importancia del diagnóstico temprano. Los problemas que va
a generar el diagnóstico tardío pueden agruparse en cuatro bloques:
– Sin intervención temprana el desarrollo lingüístico oral no es posible.
– Sin una buena base de lenguaje oral se dificulta el aprendizaje lector.
– Sin buen lenguaje y con bajo nivel lector se reciente el aprendizaje.
– El resultado será la desigualdad socio-educativo-laboral y el aislamiento social.
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Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
Los principales agentes del desarrollo cognitivo-lingüístico del niño menor de tres años de
edad son los padres, que deberán estar orientados siempre por un profesional. Ellos son los respon-
sables de la elección y adquisición de la primera lengua de su hijo/a, que le deberá servir para
comunicar, aprender y pensar. Y es que el lenguaje, como cualquier aprendizaje verdadera-
mente importante para la vida, no se puede enseñar, ni se explica en términos de imitación,
98
Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
sino que lo reinventa cada niño en la interacción psicoafectiva con las cosas y las personas de
su entorno. Cada niño desarrolla su lenguaje a partir de los estímulos lingüísticos proporciona-
dos por el entorno, a través de la interacción comunicativa con sus padres, y en función de
las necesidades de cada momento y cada contexto.
En segundo lugar, también de forma directa, están implicados los profesionales de la salud
(fundamentalmente el pediatra, neurólogo y otorrinolaringólogo), y profesionales de la educación
y rehabilitación (asistentes sociales, maestros, logopedas, orientadores educativos y equipos psi-
copedagógicos). En tercer lugar están los agentes sociales y las administraciones públicas, responsa-
bles de los programas de detección, prevención e intervención.
A los padres, principales agentes de la educación y reeducación del niño, hay que ayudarles
a tomar las decisiones correctas. Para ello, el profesional debe estar bien formado y no dejarse
llevar por plagas emocionales sobre tal o cual orientación metodológica. Son los datos, los resul-
tados de investigaciones fiables y los buenos casos, los aliados que van a posibilitar una buena
decisión.
99
Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
El punto de partida para hacer un programa de intervención implica cuatro aspectos claves:
1) Valoración del caso y participación familiar. Sin despreciar los casos de sorderas leves (20%
de pérdida auditiva), moderadas (40% de pérdida) y severas (60% de pérdida), nuestro
interés en este módulo está centrado en las sorderas profundas prelocutivas (80% o más de
pérdida auditiva). Donde se juega la eficacia del proyecto rehabilitador es en el grado
de participación de los padres. Los primeros años del niño son de los padres y el educador
ha de ser muy respetuoso con el entorno psicoafectivo, tan importante para la madurez,
aprendizaje y felicidad del niño. Esto equivale a decir que sin los padres, el educador
no podrá llevar al niño sordo al pleno desarrollo cognitivo y verbal.
2) Planificación de objetivos. Un programa de intervención es como un proyecto arquitectó-
nico, que tiene que estar terminado a nivel teórico antes de colocar la primera piedra.
Los objetivos han de negociarse con los padres, pues ellos son agentes del éxito o fra-
caso final. Hay unos objetivos ligados al restablecimiento y normalización de la comu-
nicación, que ha quedado alterada por la sordera, o a disminuir la angustia de los padres
tras ser informados de la sordera de su hijo, o a preparar el escenario y los instrumentos
para intervenir, ej.: enseñar a los padres lenguaje de signos, bimodal, dactilología, palabra
complementada, etc., según proceda. Estos son algunos de los objetivos a corto plazo;
hay otros objetivos ligados a etapas concretas del desarrollo cognitivo-lingüístico, que
deberán ser alcanzados en relación con la edad del niño, son los objetivos a medio plazo;
finalmente, hay objetivos a largo plazo relacionados con las expectativas de los padres
y dependientes de las posibilidades reales del niño. Objetivos de este tipo, a largo plazo,
son el uso de un sistema de comunicación productivo y la adquisición de la lectura efi-
caz, requisito previo para el aprendizaje autónomo, y el desarrollo del pensamiento
hasta el dominio del pensamiento formal.
3) Decisión sobre la opción metodológica a seguir. Este es un punto muy delicado y es la principal
causa de conflictos entre las personas sordas adultas y los profesionales de la interven-
ción educativa y logopédica.
4) Diseño, planificación y ejecución de tareas. Esta es la cara visible y cotidiana de la intervención,
lo que el educador o el logopeda realizan con el niño sordo a la vista de los demás. Si
los tres puntos anteriores están bien elaborados, las tareas concretas podría hacerlas
cualquier logopeda. Por eso se insiste tanto en el papel de los padres, pues ellos son los
100
Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
responsables por antonomasia de la educación y reeducación del niño sordo y sólo ellos
pueden convertir la tediosa tarea de desarrollar el lenguaje en un espacio lúdico y amo-
roso. La intervención de los padres tiene el máximo protagonismo en la etapa preescolar
y lo va perdiendo, en lo que a la intervención logopédica se refiere, conforme crece y
progresa el niño.
Una vez diagnosticada la pérdida auditiva como irreversible por parte del médico ORL, o
Servicio de Screening Neonatal Universal del Hospital de Maternidad, en el momento del na-
cimiento, la primera medida a tomar es la intervención logopédica y simultáneamente equiparle
protésicamente haciendo uso de las ayudas técnicas apropiadas (ver módulo I). Esto es esencial
para la estimulación auditiva y lingüística. Con este primer paso el bebé sordo irá haciendo suya
la prótesis auditiva, o sea, la integrará pronto como parte de su cuerpo y, posteriormente,
como aceptación de su déficit. Por otro lado, puede ir tomando conciencia del ambiente acús-
tico que le rodea y puede empezar las experiencias auditivas que, poco a poco, le irán prepa-
rando para la comunicación.
Actualmente los implantes cocleares se hacen con éxito en niños antes del de edad. Si el
niño es implantable, cuanto antes se implante mejor. La decisión sobre el tipo de prótesis más
conveniente en cada caso es el final de una serie de pruebas minuciosamente realizadas, que
están ligadas a tres ámbitos concretos: clínico, audiológico y educativo. Después sigue el pro-
ceso de adaptación a la prótesis y paralelamente de estimulación auditiva.
Las primeras emisiones sonoras del niño sordo se producen, lo mismo que en el niño oyente,
de forma espontánea durante los primeros meses de vida. Poco a poco, a partir del octavo
mes, esta actividad lúdica empieza a diferenciarse según la recepción auditiva. Para los niños
oyentes será un juego que, a través del placer, les llevará hacia la adquisición de nuevos fone-
mas y hacia la significación de los mismos. Para los niños sordos, esta actividad fonadora ten-
derá a desaparecer por falta de autoestimulación. La adquisición del habla por parte del niño
sordo va íntimamente unida a la educación de la percepción del sonido (estimulación auditiva)
y a las vibraciones producidas por su propia voz.
La estimulación auditiva. El entrenamiento auditivo específico (modalidad unisensorial, o sea,
percepción del habla mediante audición únicamente), el entrenamiento audio-oral (modalidad
multisensorial, o sea, escuchando y viendo la boca del que habla al mismo tiempo, que es la si-
tuación más natural de comunicación entre hablantes) y la percepción del lenguaje sin ambi-
güedad son tres requisitos básicos, que, unidos al aprovechamiento óptimo de los restos
auditivos, más la información visual a nivel de lectura labiofacial, contribuyen a la adquisición
progresiva del lenguaje oral. La metodología Verbotonal (Guberina, 1961) y la Terapia Auditiva
Verbal (TAV), son dos de los procedimientos más habituales para el desarrollo de la estimu-
lación auditiva tras la inserción del implante coclear u otra ayuda técnica utilizada.
101
Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
Como se acaba de ver, la respuesta educativa a las peculiaridades del alumnado con algún
tipo de deficiencia y/o discapacidad, ha ido variando y evolucionando a lo largo del tiempo.
En cada época, la respuesta educativa ha sido el escaparate de los valores y creencias de la so-
ciedad y de la evolución del sistema educativo. En la actualidad, el reto es la normalización, que
supone aceptar a la persona discapacitada tal como es, con sus propias características dife-
renciales y, sobre todo, ofreciéndole los mismos recursos comunitarios de tipo material, asis-
tencial y personal, con las modificaciones o adaptaciones precisas para que dichas personas
puedan desarrollar al máximo sus posibilidades.
¿Cómo se materializa esta concepción curricular para que responda a las necesidades edu-
cativas del alumnado con discapacidad auditiva?; ¿disponen hoy los centros escolares ordina-
rios actuales de la planificación y recursos humanos y materiales para hacer posible la inclusión
efectiva del alumno sordo?; ¿está el profesorado de dichos centros concienzado y preparado
para tal finalidad?; ¿qué tipo de atención especializada deben recibir en los centros escolares?.
Estas y otras cuestiones pretendemos debatir y clarificar en los epígrafes siguientes.
102
Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
El PEC representa el primer nivel de contextualización del currículo, o, dicho de otra ma-
nera, el primer nivel de adaptación curricular. Su función básica es dotar al centro de un marco
de definición en el que se concretarán sus objetivos prioritarios, las grandes líneas pedagógicas
para conseguir tales objetivos, y la estructura básica a nivel organizativo a efectos de funcio-
namiento. El PEC tiene todo su sentido cuando va consolidándose progresivamente a través
de la reflexión y toma de decisiones conjuntas de los equipos docentes y órganos colegiados
del centro. No es, por tanto, tarea para un día, un mes o un año y, tampoco, tarea a realizar
por una o dos personas con mayor facilidad o tiempo para ello.
El PEC ha de prever todas aquellas adaptaciones de Centro, generales (para todo el alum-
nado) y específicas (para grupos de alumnos determinados) con los que se pueda facilitar el
acceso al colegio como comunidad de personas en pro de unos objetivos educativos y for-
mativos de convivencia, tolerancia, respeto, cooperación..., y eso en beneficio de todos, no
sólo de los alumnos y alumnas con nee.
En la Tabla 3.4 se presenta un guión, a modo de sugerencia para su elaboración práctica,
tomado de Garrido y Santana (1999), que recoge las informaciones y apartados básicos que
suele incluir cualquier PEC: 1 ¿Quiénes somos? (datos de identidad); 2 ¿Qué queremos? (fines
y objetivos) y, 3 ¿Cómo nos organizamos? (organización). El punto 3.7 Adecuaciones para la in-
tegración de ese guión, se refiere a la planificación que el Centro prevé para la mejor atención
a los alumnos con nee, en nuestro caso el alumnado con discpacidad auditiva. En relación
con este apartado, los siguientes epígrafes recogen un conjunto de objetivos y acciones que
103
Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
constituyen adecuaciones del PEC para la inclusión del alumnado con discapacidad auditiva.
No se trata de una propuesta exhaustiva, ni cerrada, tan solo ejemplifican acciones y decisiones
que un centro podría considerar y tomar.
Adaptaciones de centro inclusivas. ¿Cuáles deberían ser las condiciones básicas que debería reu-
nir un centro que escolarice alumnado con sordera, para ser considerado realmente inclusivo?
Distintas instituciones e investigaciones han estudiado los requisitos básicos para el funcio-
namiento adecuado de la escolarización del alumnado sordo (ver Torres et al., 1995, para una
revisión). Estos requisitos quedan sintetizados en la Tabla 3.5.
Contrariamente a lo que con tanta frecuencia ha sucedido en nuestra historia reciente, la
inclusión de alumnos sordos no es un asunto que deba resolver el tutor de dicho alumnado,
o entre éste y el profesor de apoyo (logopeda). No son estos profesores quienes hacen inclu-
sión exclusivamente. Es el centro quien tiene la responsabilidad y obligación de asumir que
en su Proyecto Educativo y Curricular se tomen y desarrollen las adaptaciones didácticas y orga-
nizativas adecuadas para dar respuesta efectiva a dicho alumnado. Un Proyecto Educativo
que debe estudiarse, reflexionarse, debatirse y concretarse desde el propio centro escolar, a
partir del trabajo reflexivo y colaborativo de la comunidad educativa del centro, coordinado
y asesorado por un compañero de viaje que es el profesor/a de apoyo (Escudero, 1991).
El profesorado de apoyo: cualificación, funciones y tareas. El maestro/a tutor/a es el responsable
directo, no único, de la educación de su grupo de alumnos, incluidos los alumnos sordos que
formen parte del grupo. Su tarea educativa debe desarrollarla corresponsable y colaborativa-
mente con el profesor de apoyo y con equipos de apoyo externo.Veamos:
104
Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
1) El profesor o profesora de apoyo, es uno más del claustro y con presencia permanente en el
centro. La titulación exigida al profesor de apoyo del alumnado sordo por las administra-
ciones educativas, puede ser alguna de las dos siguientes: maestro especialista en audición y len-
guaje o diplomado en logopedia. Desarrollar la coordinación de la integración del alumnado sordo a
nivel de centro, que es su función general, requiere de una persona especializada (no sólo en
patología del lenguaje y, especialmente en rehabilitación del lenguaje de las personas sordas,
sino también en aspectos didácticos y organizativos en relación con el currículo escolar),
carismática, con dosis de liderazgo, iniciativa personal y sobre todo gran animador/a del
trabajo en equipo. Quizás demasiadas condiciones pero debe tenderse a ello.
Las funciones específicas del profesor de apoyo en coordinación con los profesores tu-
tores con alumnos sordos, deberán orientarse a tres ámbitos concretos: apoyo al centro,
apoyo al tutor del aula ordinaria, y apoyo al alumnado sordo y a sus padres. Sin entrar en com-
petencia con las funciones que cada administración educativa dictamina, en la Tabla 3.6
presentamos una sugerencia de funciones en la que se establecen tareas de detección,
intervención y asesoramiento en los ámbitos citados. Partiendo de esta enumeración
de funciones, desarrollaremos en los puntos siguientes medidas y estrategias concretas
en relación con los tres niveles o ámbitos citados.
105
Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
En relación con las adaptaciones organizativas o de elementos de acceso al currículo, se deberá, pro-
gresivamente, tomar decisiones referidas a:
– Criterios de organización del profesorado ordinario.
– Criterios de organización del profesorado de apoyo y su coordinación con el resto
del personal del centro.
– Criterios de organización del alumnado sordo.
– Relaciones con los servicios de apoyo externo, tales como Equipos Psicopedagógi-
cos, Centros de Recursos, etc.
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Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
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Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
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d) Evaluación. La evaluación del alumno sordo sigue y persigue los mismos criterios gene-
rales que para el resto de los alumnos, aunque teniendo en cuenta las adaptaciones de
objetivos, contenidos y estrategias metodológicas previamente realizadas. Las modifi-
caciones que resultan necesarias realizar, generalmente se refieren a la adaptación de los
instrumentos a utilizar. El objetivo consiste en dosificar bien el uso de los exámenes orales
y/o escritos como fuentes de información acerca de los procesos y productos de apren-
dizaje de los alumnos. Ello debería significar la utilización de fuentes de información
diversificadas: diarios (del tutor y logopeda), filmaciones, cuestionarios, dibujos, dra-
matizaciones, juegos, observación directa acerca de cómo procesa el niño sordo la in-
formación, informaciones de la familia, cuadernos del alumno…
Adaptaciones organizativas. La inclusión escolar del alumnado sordo requiere de forma
ineludible modificaciones organizativas tanto en el ámbito del centro como de aula.
Estas modificaciones facilitan el acceso al currículo a todos los alumnos y de forma
particular a los alumnos sordos. Algunos aspectos estructurales, tales como los modelos
de agrupamientos de alumnos y/o profesores facilitan la inclusión eficaz del alumnado
con sordera. En general, las formas de agrupamiento que exige la inclusión escolar su-
ponen un cuestionamiento a los modelos organizativos derivados de los grupos homo-
géneos. La complementariedad de los agrupamientos de aula y los agrupamientos
flexibles por nivel/ciclo que describimos sucíntamente en la Tabla 3.11, creemos faci-
litan la atención a la diversidad. Son susceptibles de ser modificados, adaptados a las
diferentes realidades y, también, de ser completados unos con otros, ya que entre sus
diversos elementos no siempre existe incompatibilidad.
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Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
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Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
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Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
ACTIVIDADES
11. ¿Es necesario realizar adaptaciones curriculares de aula para el alumno sordo profundo?
¿por qué?
12. ¿Es necesario realizar adaptaciones curriculares individuales para el alumno sordo pro-
fundo? ¿por qué?
13. Explica por qué es preciso que el profesor tutor y los alumnos oyentes utilicen deter-
minadas estrategias comunicativas con los alumnos sordos
14. ¿Cuáles son los tipos de agrupamientos de alumnos a nivel de aula que mejor facilitan
la comunicación entre oyentes y sordos?
114
Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
15. Los problemas lectores de los sordos, ¿requieren adaptaciones de algún tipo? ¿por qué?
16. Cuál es el proceso para realizar la valoración psicopedagógica del alumno sordo
17. Nombra y define los principios de la Ley de Integración Social de los Minusválidos
19. ¿Qué tipo de centros educativos están mejor adaptados y organizados para dar res-
puesta a las nee de los alumnos sordos. Razona la respuesta
21. Señala algunas razones que evidencian la necesidad de incorporar ciertos aspectos di-
dácticos y organizativos en el PEC, de aquellos centros que atienden alumnos sordos
22. ¿Qué papel juega el especialista de audición y lenguaje en un centro, en relación con
todo el profesorado del mismo, y en relación con los alumnos sordos y oyentes?
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Rafael Santana Hernández y Santiago Torres Monreal
BIBLIOGRAFÍA
BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA
Torres, S., Urquiza, R. y Santana, R., (1999). Deficiencia auditiva. Guía para profesionales y padres.
Málaga: Aljibe.
REFERENCIAS BIBLIOGRáFICAS
Belinchón, M., Riviérè, A. e Igoa, J. M. (1992). Psicología del lenguaje. Madrid: Trotta.
Bloom, L. y Lahey, M. (1978). Language development and language disorders. New York: John Wiley
& Sons.
Escudero, J. M. (1991). “La planificación en el contexto del desarrollo curricular basado en el
centro escolar”. Documento de trabajo no publicado. Universidad de Murcia
Garrido, J., y Santana, R., (1993). Adaptaciones Curriculares. Guía para los profesores tutores de Edu-
cación Primaria y de Educación Especial. Madrid: CEPE.
Garrido, J. y Santana, R., (1999). Cómo elaborar adaptaciones curriculares: de centro, de aula e indivi-
duales. Madrid: CEPE.
Guberina, P., (1961). Metodología Verbotonal . Zagreb: Centro Suvag.
Ley 13/1982 de Integración Social de los Minusválidos. Boletín Oficial del Estado, núm. 103 de
30 de abril, páginas 11106 a 11112.
Ley 2/2006, de 3 de mayo, Orgánica de Educación (LOE). De fecha: 03/05/2006. BOE: jue-
ves, 04 de mayo de 2006.
Real Decreto 286/1995, de 22 de septiembre, de ordenación de la atención al alumnado con
necesidades educativas especiales (BOC de 11 de octubre)
Torres, S.; Rodríguez, J. M.; Santana, R., y González, M. A. (1995). La deficiencia auditiva. Aspectos
psicoevolutivos y educativos. Málaga: Aljibe.
Warnock Report (1978). “Special Educational Needs”. Report of the Committee of Inquiry into
Education of Handicapped Children and Young People. London: HMSO.
116
Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
EJERCICIOS DE AUTOEVALUACIÓN
2. Adaptar el currículo del aula a un niño sordo se refiere a suprimirle aquellos objetivos y
contenidos difíciles para él.
4. La valoración del nivel de competencias del alumno tomo como guía los criterios de evalua-
ción de cada área y ciclo.
7. La ACI es un programa propio que sigue el alumno sordo, sin relación con el programa
que siguen los alumnos oyentes de la clase en que está integrado.
8. EL nivel actual de competencia se refiere a la situación del alumno sordo en relación con
los objetivos y contenidos del curriculum.
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1. V
2. F
3. F
4. V
5. V
6. F
7. F
8. V
9. F
10. F
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Necesidades y respuesta educativa a la Discapacidad Auditiva
GLOSARIO
ACA: Adaptación Curricular de Aula. Toma como punto de partida la Unidad Didáctica o
programación de aula
ACC: Adaptación Curricular de Centro. Toma como punto de partida los Proyectos Educa-
tivos de Centro
ACI: Adaptación Curricular Individual. Toma como punto de partida la Programación de
aula y las nee del alumno/a al que va dirigida
Adaptación Curricular: proceso de toma de decisiones sobre los elementos curriculares con el
fin de dar respuesta a las necesidades educativas del alumnado.
Amplificación: magnificación de un sonido sin cambiar su composición frecuencial.
Analógico: no digital, o sea, representado por una señal continua. Se aplica a los audífonos para
distinguir entre analógicos y digitales.
Atención a la diversidad: conjunto de actuaciones, adaptaciones al currículo, medidas organizativas,
apoyos y refuerzos que un centro diseña, selecciona y pone en práctica para proporcionar,
tanto al conjunto del alumnado del centro la respuesta más ajustada a sus necesidades edu-
cativas generales y particulares, como a las propias dificultades que puede suponer la ense-
ñanza de ciertas áreas o materias, intentando prevenir posibles dificultades de aprendizaje.
Bimodal: sistema aumentativo del habla que consiste en acompañar algunas palabras, mientras
se habla, de su correspondiente signo manual tomado de la LS. En general es el uso si-
multáneo de expresión oral acompañada de signos manuales.
Bobina inductiva: bobina incorporada en el audífono. Se usa en vez del micrófono para captar
variaciones del campo magnético.
Bucle magnético: sistema de bucle o cierre electromagnético. Sistema de transmisión electro-
magnética del sonido a la bobina inductiva de un audífono.
CT (Comunicación Total): se dice cuando se usan distintos formatos de comunicación simultánea o
sucesivamente para comunicar, v.gr.: lectura labial, dactilología, signos manuales, escritura, etc.
Dactilología: alfabeto hecho con las manos en el aire. A cada letra del alfabeto escrito corres-
ponde una forma de la mano. Es como escribir en el aire.
DCB: diseño curricular base.
Digital: que está representado por números.
Dominancia cerebral: predominio de un hemisferio cerebral sobre el otro. En el sujeto diestro
predomina el hemisferio izquierdo (HI) y en el zurdo predomina el hemisferio derecho
(HD).
Drenaje: tubo para ventilar el OM. Suele hacerse cuando hay líquido excesivo que podría es-
tropear la cadena de huesecillos o simplemente impide el paso de la onda sonora creando
una sordera de transmisión persistente.
E.E.: educación especial.
Funciones comunicativas: son las intenciones que se expresan en la comunicación. Pueden manifes-
tarse tanto prelingüística como lingüísticamente. Una misma emisión puede tener distintas
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Presentación de los autores
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