HISTORIA DEL ARTE
Pregunta 30 EUROPEA
LA PINTURA BARROCA
La pintura barroca europea, siglo XVII
1. LA PINTURA BARROCA: ITALIA (CARAVAGGIO).
La pintura barroca es la pintura de la Contrarreforma: expresa el ideario católico desde el
punto de vista del impacto visual que produce en los fieles. Desde este punto de vista
aparece una técnica que se llama “naturalismo tenebrista” o simplemente “tenebrismo”: se
trata de imágenes muy reales, muy naturalistas, que aparecen en primer plano del cuadro y
muy iluminadas, mientras que el fondo es oscuro; de esta forma se juega con luces y
sombras para llamar la atención del espectador y se crea una teatralidad evidente.
En cuanto a la temática del Barroco hay que decir que el tema religioso es fundamental.
El tema del retrato se amplía y aparecen retratos en grupo, sobre todo en Holanda. Otro
género que se independiza en el Barroco es el paisaje, así como los bodegones o exposición
de naturalezas muertas: frutas, utensilios de cocina, vasijas, jarrones, etc.
Desde el punto de vista técnico se sigue utilizando el óleo, pero se sustituye la tabla por el
lienzo, el cuál permite una mayor calidad en la aplicación del óleo, sobre todo en el
tratamiento de luces y sombras.
En el siglo XVII, igual que sucede en arquitectura o escultura, hay una influencia de los
pintores italianos en el resto de Europa, pero no de una forma excesiva. Se pueden
distinguir distintas escuelas nacionales con pintores muy diferentes entre sí. Las principales
escuelas fueron Francia, Inglaterra, y sobre todo Flandes, Holanda y España.
En Italia es dónde nace el naturalismo tenebrista o tenebrismo. Su inventor fue
Michelangelo Perisi, Caravaggio (1571-1610). Este pintor supone para la pintura lo que
Bernini para la arquitectura o la escultura. Su estilo se basa en una gran importancia del
dibujo: perfila mucho sus figuras. La composición está dominada casi siempre por la
diagonal. Su temática, especialmente la religiosa, sucede siempre en interiores, o al menos
así lo pensamos, porque el fondo permanece del todo oscuro o con una penumbra
ligeramente iluminada. La influencia de esta forma de hacer fue muy grande durante todo el
Barroco y en todas las escuelas, principalmente en la escuela española, sobre todo en
Ribera.
Caravaggio ha sido sin duda el precursor del barroco en la pintura. Él fue quien introdujo
el empleo del claroscuro como nueva interpretación del espacio y en el modelado de las
figuras. Sus cuadros, en los comienzos del siglo XVII, ejercerían una influencia muy
importante en sus contemporáneos. Nacido en el pueblo de Bérgamo cerca de Milán, vivió
una vida de aventuras, en constante peligro de muerte. Trabajó en Roma desde muy joven
pero tuvo que huir al ser acusado de asesinato. A los pocos años murió a causo de una
pelea ceca de Nápoles. Fue uno de los pocos pintores que no se dedicó a la pintura de
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frescos. Sus obras más importantes se hallan representadas por retratos, naturalezas
muertas, cuadros de género y alegorías.
En sus obras, el efecto del claroscuro es llevado a su máxima intensidad en aras de lograr
una atmósfera cargada de sensibilidad y dramatismo. Las figuras se mueven en un espacio
apenas insinuado por la luz.
Entre las obras principales de Caravaggio destacan La vocación de San Mateo y La muerte de
la Virgen, La revelación de San Pablo, Baco, etc.
Frente al naturalismo de Caravaggio, en Italia hay otra tendencia distinta: el clasicismo de
Aníbal Carracci en Roma y Venecia. La familia Carracci, y especialmente Aníbal, hizo
renacer lo clásico con grandes representaciones en frescos dónde parecen personajes
mitológicos y bíblicos, dónde domina el desnudo de estilo clásico y la idealización. Los
personajes se colocan en grandes paisajes de ruinas antiguas o con naturaleza espectacular,
reposados y armoniosos. La obra más importante de este tipo es la bóveda de la Gran
Galería del Palacio Farnesio de Roma.
Otra tercera tendencia dentro de Italia es la pintura decorativa: ornamentación de grandes
bóvedas, techos y muros a través de un estilo triunfal y grandioso, con arquitecturas
simuladas y grandes aperturas teatrales hacia el cielo. Este estilo es muy propio del
efectismo barroco, aparece recargado de figuras y con un horror al vacío evidente. Es un
estilo escenográfico. Destacan dos frescos fundamentales: la bóveda del Gran Salón del
palacio Barberini en Roma (Pietro da Cortona) y La gloria de San Lorenzo, Il Gesú de Roma
(Padre Pozzo).
Dentro de Italia, en Venecia, sigue dominando el tema de las vistas urbanas con muchos
personajes, muy espectaculares, llenas de luz y color (Tiépolo, Canaleto y Guardi).
2. PINTURA BARROCA EN FLANDES Y HOLANDA:
RUBENS Y REMBRANDT
Flandes y Holanda, los Países Bajos, habían sido la patria de los primitivos flamencos del
siglo XV. Sin embargo en el siglo XVII eran dos zonas independientes y distintas:
1) Flandes, hoy Bélgica, era un territorio católico y estaba bajo dominio español. La
nobleza tenía mucho peso social y también la Iglesia. Por eso se hacen grandes
lienzos religiosos para la Iglesia y mitológicos para los palacios de la nobleza,
cargados éstos de sensualidad, desnudos aparatosos, etc. Otro tema muy común son
grandes retratos, muy solemnes. La característica más sobresaliente, en conjunto, es el
intenso estudio de la luz que hacen los pintores flamencos.
2) Holanda era un país protestante, calvinista, en lucha con España hasta obtener su
independencia en 1648. Su sociedad estaba dominada por la burguesía: comerciantes,
banqueros, etc. La pintura se ajusta a los gustos burgueses: pintura realista, más
sencilla, más realista, más austera. Destacan tres temas: 1) los retratos, con carácter
realista, sombríos, intimistas, siendo importante el retrato de grupo; 2) los bodegones
o cuadros de interior, con naturalezas muertas, bebidas, alimentos, animales,
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cocinas… (“vanitas”); y 3) los paisajes: se caracterizan por una línea del horizonte
muy baja, mientras que la mayor parte del cuadro es el cielo (sensación de lejanía).
En Flandes el pintor más destacado fue Pedro Pablo Rubens: es la figura cumbre que
resume todo el arte flamenco del siglo XVII. Fue un artista que viajó muchísimo debido a
su profesión de embajador y diplomático. Conoció especialmente Italia y las formas de
pintar de otras zonas de Europa. Su producción en obras es enorme, más de 3000 cuadros,
lo cuál sólo se explica por la organización de su trabajo en un taller con oficiales y
aprendices (él daba el toque maestro). De su taller salieron casi todos los pintores
flamencos más destacados de este periodo.
El estilo de Rubens se caracteriza por lo siguiente:
• gran dinamismo y vitalidad,
• colores muy cálidos, al estilo veneciano,
• composición en diagonal,
• especial dedicación al desnudo femenino, muy carnoso y sensual,
• ritmo turbulento y exuberante.
Su obra es de tres tipos: 1) obra religiosa: destaca “El Descendimiento” (catedral de
Amberes); 2) obra mitológica: Las tres Gracias, El Juicio de Paris, El jardín del amor… y 3)
retratos cortesanos opulentos: Retrato de María de Médicis.
Otros pintores destacados en Flandes fueron Van Dyck, discípulo del taller de Rubens
que se afincó en la corte del rey Carlos I de Inglaterra, del cuál pinta retratos de gran
elegancia y solemnidad, y Jordaens, también del taller de Rubens, especializado en temas
populares (fiestas de campesinos), con tratamiento sarcástico.
En Holanda el pintor más destacado fue Rembrandt. Es el pintor que introduce el
tenebrismo en Holanda. Pero su tenebrismo no es igual que el de Caravaggio: está
dominado por penumbras y nieblas envolventes, no siempre demasiado oscuras, a veces
con toques dorados característicos. Todas sus obras tienen un matiz misterioso, a veces no
sabemos en realidad lo que significan. También fue un gran retratista, introduciendo el
retrato en grupo. Entre sus realizaciones destacan Ronda de noche, Los síndicos de los pañeros de
Amsterdam, San Pedro negando a Cristo, El hijo pródigo y Lección de anatomía.
Otros pintores destacados en Holanda fueron Frans Halls, especializado en retratos de
grupo sobrios, que demuestran la psicología de seguridad en sí mismos que tenían los
holandeses (Las regentes del asilo de ancianos), y Vermer de Delf, pintor de escenas cotidianas,
caseras y hogareñas (La carta), y también de paisajes muy bellos (Vista de Delf).