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La Aurora de La Salvación

El documento explora el concepto de la salvación desde el principio de la humanidad, destacando cómo el pecado trajo juicio divino y afectó a toda la creación. Se menciona la caída de Adán y Eva, la necesidad de expiación y la promesa de redención a través de la figura del sacrificio. Finalmente, se enfatiza la esperanza de salvación y la expectativa de un futuro renovado tras la expulsión del Paraíso.
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El documento explora el concepto de la salvación desde el principio de la humanidad, destacando cómo el pecado trajo juicio divino y afectó a toda la creación. Se menciona la caída de Adán y Eva, la necesidad de expiación y la promesa de redención a través de la figura del sacrificio. Finalmente, se enfatiza la esperanza de salvación y la expectativa de un futuro renovado tras la expulsión del Paraíso.
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LA AURORA DE LA SALVACIÓN
Se puede comparar el principio de la humanidad con una hermosa y soleada mañana, ya que este
inicio surgió con promesas de felicidad; uniendo Dios el Cielo con la Tierra. Pero la entrada del
pecado, fue como devastadora tempestad que borró la gloria del bien, dejando la Tierra bajo la
sombra de la muerte.-
Indefectiblemente, y, de acuerdo a la naturaleza de Dios, el pecado no podía ser pasado por alto,
sino que una vez cometido, trajo como consecuencia el justo juicio de Dios, con todas sus
implicancias, presentes y futuras; a saber:

 EL JUICIO DIVINO
La manifestación del juicio de Dios fue severa. Surge del hecho de que el hombre destronó, por su
desobediencia, a Dios de su corazón. En eso consiste el pecado, sublevación contra Dios, rebeldía e
insurrección de la criatura contra su Creador y el orden establecido. El “yo” pecaminoso humano
se coloca como rey, se entroniza en el lugar que le corresponde a Dios. (Analogía de Copérnico y
Ptolomeo).-
El “yo” humano sin Dios como fuente de realización o felicidad siempre será insuficiente, y, aparte
de la triple entrega judicial (Romanos 1:24-26-28) se suma el “mundo” como sistema imperante
donde trata de desarrollar su vida sin Dios sin éxito, lo cual es imposible. Esta sed y hambre
insaciables son la muestra más clara de que el corazón del ser humano “en” Dios estaba
plenamente satisfecho.-

 ASPECTOS DEL JUICIO


A. Adán no solo era el progenitor de la raza humana, sino también su representante, a causa
de su unión orgánica con todos los descendientes (en sus lomos), de modo que, como
resultado de su pecado, la muerte pasó a todos los descendientes. Todos caímos “en Adán”
y todos morimos “en Adán”; de ese modo, la caída es Universal (Romanos 5:12-21 - 1era.
Cor. 15:21-22)
B. La raza humana se propagó en esta Tierra con esta pesada herencia que afectó cada
aspecto del ser humano (cuerpo, alma espíritu), y en una forma misteriosa, no solo lo
genético que constituyó posteriormente la formación de diferentes etnias, razas y
diversidad de culturas, se traspasó de generación en generación, sino también el aspecto de
la herencia de la caída. El avance del mal en todas sus manifestaciones posibles, la
corrupción, las enfermedades, la perdición, quedan resumidos en esta frase “No hay quien
haga el bien, no hay ni siquiera uno” (Sal. 14:3 – Sal. 51:7 – Juan 3:6 – Génesis 8:21)
C. La humanidad no se considera como una suma de individuos (aunque lo incluye), sino como
un “cuerpo” que muestra de mil maneras la naturaleza y potencia de Adán. Concluimos que
la Caída nos incluye a todos y el pecado es un hecho universal (Rom. 5:12 – 3:10-12 y 23).-

 EL JUICIO Y LA NATURALEZA
Cuando Adán rechazó el señorío del Creador sobre su vida, también afectó profundamente su
propio señorío sobre la creación. Y, aunque aún mantiene algún aspecto (por causa de su
semejanza a Dios) de ese señorío, pero el pecado envuelve y afecta todo lo que toca. Romanos
8:20-23 expresa perfectamente esa espera de redención.
Interesante es ver que un elemento del reino vegetal (el fruto) fue el objeto material de la
tentación, mientras que la serpiente como elemento del reino animal, sería el elemento utilizado
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por el tentador. Ambos reinos se hallan bajo maldición por causa del hombre (Gén. 3); de tal forma
que la Creación, en vez de avanzar hacia la perfección por causa del trabajo mancomunado entre
Dios y el hombre, por causa del pecado y el juicio, queda bajo el yugo de la vanidad (Rom. 8:20) y
nunca llega a la perfección. La creación gime esperando la redención.-
Esta naturaleza no está sin esperanza. Romanos 8:18-23 nos habla acerca de esa “intensa
expectativa” (esperamos) y, bajo la buena mano de Dios, esa espera concluirá en Cielo nuevo y
Tierra nueva.- (Himno 483 – Gilberto Lear) – (Oseas 2:21-22)

No sé decir cómo la tierra entera,


Ya sosegada toda tempestad,
Ha de adorar con júbilo profundo,
Lleno su corazón de caridad.
Mas esto sé: Que vibrarán los aires,
De extasía y cánticos diez mil;
Responderá la tierra a los del cielo
Que el Salvador del mundo es Rey,
al fin, al fin.

 EL JUICIO SOBRE LA SERPIENTE


Interesante es que el principio de la salvación se presenta en la sentencia contra la serpiente. A
partir de del Cap. 3:15 de Génesis, comenzamos a vislumbrar esa aurora de la salvación.- La
maldición contra el enemigo se transforma en esperanza para el hombre. Como un reo ante un
juez, Adán espera la sentencia. Pero encuentra en ese fallo contra su enemigo el primer rayo de luz
entre tanta oscuridad. Esas dos simientes (o descendencias) mencionadas abarcan por un lado, a
los demonios y seres humanos que se resisten a Dios; y por el otro a los creyentes de todos los
tiempos que ponen su esperanza en las promesas de Dios.-
Difícil de entender esto para los primeros seres humanos, pero había allí esperanza de victoria
total. Por lo tanto este protoevangelio constituye no solamente la raíz de todas las profecías
mesiánicas, sino también el molde original de todas ellas. Impresiona pensar que toda la historia
de la salvación se encuentra escondida en esta primera promesa, amplia y profunda como Dios
mismo. Hasta el punto de la cruz, el enigma había sido demasiado difícil para los santos y profetas
del A.T., (Mateo 13:17 – 1era. Pedro 1:10-12). Y fue necesario el cumplimiento del advenimiento
de Emanuel para comprender plenamente el alcance de la promesa en el Huerto del Edén.-

Mat. 13:17 Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no
lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.

1era. Pedro 1:10 Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y
diligentemente indagaron acerca de esta salvación,
1:11 escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el
cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos.
1:12 A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que
ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado
del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles.-

 ADÁN Y EVA
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A. VESTIDOS DE PIELES DE ANIMALES:


No es un detalle menor la provisión de pieles de animales sacrificados para cubrir la desnudez de
la pareja caída. Por primera vez se efectúa la muerte sangrienta de un ser inocente, en beneficio
del hombre caído, estableciéndose el principio del sacrificio, y podríamos agregar, sacrificio
sustitutivo.- (Gén. 3:21)
Si los vestidos de hojas de higuera representaron el principio de todo esfuerzo humano para
conseguir su propia salida o redención; el ser vestido por Dios mismo con las pieles del sacrificio,
indica el tipo y figura de cuantos seríamos cubiertos por vestiduras de salvación y santidad eterna
por fe en el sacrificio del Cordero de Dios.
Centrémonos en esta imagen; Adán y Eva, no se rebelan contra esta vestidura, la aceptan, la
reciben, la creen y así comienzan a vivir esta nueva etapa en su existencia.-
Por supuesto, que ellos no sabían del alcance de esta figura profética que apuntaba al Cordero
inocente muriendo en el Gólgota y sus consecuencias hacia aquellos que hemos creído, aceptado y
recibido la nueva vestidura de salvación, a la espera de la vestidura incorruptible del cuerpo de
resurrección y el vestido glorioso para las Bodas del Cordero (Fil. 3:20-21 – 2da. Cor. 5:2-4 – Apoc.
19:8)

B. LA EXPULSIÓN DEL PARAÍSO


Si ha de existir un acto de Redención, tiene que efectuarse un acto de expiación, y, para que la
expiación sea sobre una base justa, tiene que consistir en las condiciones dadas o planteadas por
Dios.
Por eso la expulsión del Huerto fue necesaria; ya que el pecado significa también separación de
Dios, quien es Fuente de Vida, el pecado también separa de la vida. No solo la ideal en el Huerto,
sino de la fuente que es Dios. (Rom. 6:23).
Separados del Árbol de la Vida, también; y coartando así la terrible posibilidad de renovar
continuamente su vida o existencia eterna y por lo tanto también su existencia pecaminosa e
imposibilitada de ser redimida.-
Mirando en perspectiva, hacia adelante y desde las puertas cerradas del Edén, se abre la
posibilidad de la Redención; apuntando al día en que esa muerte, ahora formando parte de la
existencia humana, sería vencida con otra muerte, la del postrer Adán, espíritu vivificante (1era.
Cor. 15:45).-
Así, la Puerta del Paraíso fue cerrada en un sentido triple.
 Para el juicio del hombre.
 Para el juicio de la mujer.
 Para el juicio de la Creación.
Pero, a la par, se abre la puerta de la Redención con una triple bendición:
 El primer “evangelio” encierra la promesa de la salvación.
 Los vestidos de Adán y Eva son un adelanto simbólico de la Redención.
 La expulsión del Paraíso los coloca en un nuevo terreno, con posibilidad cierta de salvación.-
Desde aquí, desde este lado de la puerta, el hombre tendría, entonces una triple mirada a su
nueva y triste situación:
 Miraría su pasado con añoranza, y formaría la base de todo relato o folklore humano de un
tiempo pasado que fue mejor.
 Miraría su presente con una esperanza renovada. Dios no los había desamparado. Había
promesa.
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 Miraría su futuro con anhelo de un mundo mejor. Una existencia renovada, una esperanza
cumplida.

C. LA FE DE ADÁN Y EVA
Al creer la promesa de la victoria de la simiente de la mujer, Adán le da a ella este nuevo nombre.
Por primera vez la llama “Eva”, que equivale a “Vida” en hebreo. Desde ese lugar de derrota, juicio
y muerte, Adán contemple a su mujer y la contempla con un nuevo brillo… Hay esperanza.-
Gén 3:20 Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los
vivientes.

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