“Año de la recuperación y consolidación de la economía peruana”
UNIVERSIDAD PRIVADA SAN JUAN BAUTISTA
ESCUELA PROFESIONAL DE PSICOLOGÍA
ASIGNATURA
Psicoterapias Contemporáneas
DOCENTE
Rico Chaname Delia Gladys
INTEGRANTES
Cahuana Calderon Agie María
Mogollón Ynga, Johanna Katherine
Neyra Alfaro Melany
Salas López Joseph
CICLO
VIII
LIMA - PERÚ
2025
SEMANA 1
Antecedentes, Inicios y Desarrollo Evolutivo de la Psicoterapia
La psicoterapia, como disciplina, ha evolucionado significativamente desde sus
primeras prácticas en sociedades primitivas hasta convertirse en un campo formal y
diversificado en el siglo XX. Este informe analiza los antecedentes históricos y culturales que
marcaron su desarrollo, destacando las principales etapas y contribuciones.
1. Sociedades Primitivas: Orígenes Míticos y Rituales
En las sociedades primitivas, las prácticas curativas se basaban en ceremonias destinadas a
restaurar el alma del individuo. Estas ceremonias incluían exorcismos y rituales liderados por
chamanes o hechiceros, quienes buscaban expulsar espíritus malignos o devolver el alma
perdida al paciente. Las explicaciones de las enfermedades estaban vinculadas a metáforas
sobrenaturales y animistas, donde se consideraba que un alma extraña poseía al enfermo.
Las prácticas exorcistas adoptan tres formas principales:
● Procedimientos mecánicos: Uso de ruidos, olores desagradables o golpes.
● Transferencia espiritual: Pasar el espíritu maligno a otro ser, generalmente un
animal.
● Conjuros psíquicos: Métodos que más tarde fueron adaptados por la Iglesia católica.
Estas prácticas reflejan una visión mística de la salud mental que influyó en las
primeras concepciones de la psicoterapia.
2. Grecia Clásica: Filosofía y Medicina como Base
La transición hacia una mentalidad racional comenzó en Grecia clásica. Sócrates
introdujo el método socrático, basado en conversaciones para alcanzar el conocimiento
interior. Platón complementa esta idea al proponer que el alma podía curarse mediante
"encantamientos", entendidos como diálogos bellos que promueven la armonía interna.
Hipócrates aportó una perspectiva médica al identificar cuatro temperamentos
(colérico, melancólico, flemático y sanguíneo) asociados a órganos específicos y destacó la
importancia de ganarse la confianza del paciente. Galeno amplió estas ideas al dividir las
causas de las enfermedades en orgánicas y mentales, identificando factores como lesiones en
la cabeza, excesos de alcohol y adversidades emocionales.
En este período surge el origen de la psicoterapia moderna, con Aristóteles
enfatizando el uso curativo de la "palabra persuasiva" y Platón explorando conceptos
relacionados con el inconsciente que anticiparon ideas freudianas.
3. Edad Media: Influencia Religiosa
Durante la Edad Media, la Iglesia desempeñó un papel central al interpretar los
trastornos mentales como manifestaciones sobrenaturales vinculadas al pecado y al diablo. La
confesión se convirtió en el principal método terapéutico para prevenir estos males.
Esta etapa refleja una visión teológica de la psicoterapia que limitó su desarrollo
científico pero marcó profundamente su evolución cultural.
4. Siglo XVIII: Primeros Avances Científicos
El siglo XVIII trajo avances significativos con figuras como Franz Joseph Gall y Anton
Mesmer:
● Gall propuso que funciones corporales y emocionales estaban controladas por áreas
específicas del cerebro.
● Mesmer introdujo métodos basados en magnetismo para tratar enfermedades
mentales, alejándose de explicaciones demoníacas.
Estos aportes sentaron las bases para una comprensión más científica del tratamiento
psicológico.
5. Siglo XIX: El Modelo Psicodinámico
En este siglo, Pierre Janet y Sigmund Freud revolucionaron el campo al explorar el
subconsciente mediante hipnosis y métodos catárticos. Freud, junto con Josef Breuer,
desarrolló el psicoanálisis documentado en Estudios sobre la histeria (1895), estableciendo
los fundamentos del modelo psicodinámico.
6. Siglo XX: Diversificación de Modelos Terapéuticos
A principios del siglo XX, la psicología clínica se consolidó como disciplina formal
en Estados Unidos. En Europa predominaban enfoques médicos y psicoanalíticos.
Posteriormente surgieron diversas escuelas terapéuticas:
● Conductismo: Modificación de conductas aprendidas.
● Modelo sistémico: Enfoque en sistemas familiares.
● Humanismo: Desarrollo del potencial humano.
● Cognitivismo: Reestructuración del pensamiento.
Estas corrientes reflejan cómo la psicoterapia evolucionó hacia un enfoque multidimensional.
Conclusión
La psicoterapia ha recorrido un largo camino desde sus raíces místicas hasta
convertirse en una disciplina científica y filosófica diversificada. Su evolución refleja cómo
los contextos históricos, culturales y científicos han moldeado su práctica actual. Aunque
sigue adaptándose a nuevas realidades, mantiene elementos esenciales de sus primeras etapas,
como el uso del diálogo para promover cambios internos.
SEMANA 2
Principios de la psicoterapia: Entrevista inicial, Comunicación simbolización y
sintomatología
Introducción
La psicoterapia es un proceso estructurado que busca aliviar el malestar psicológico y
promover el bienestar emocional del paciente. Para lograrlo, se fundamenta en principios
esenciales como la entrevista inicial, la comunicación terapéutica, la simbología y el análisis
de la sintomatología. Estos elementos permiten establecer una relación terapéutica efectiva y
facilitan la comprensión del mundo interno del paciente.
1. Entrevista inicial
La entrevista inicial es el primer contacto entre el terapeuta y el paciente, y cumple
funciones clave:
● Establecimiento del rapport: Crear un ambiente de confianza y empatía para que el
paciente se sienta seguro.
● Recolección de información: Identificar motivos de consulta, historia personal,
antecedentes familiares y síntomas principales.
● Evaluación preliminar: Determinar la dinámica psicológica del paciente y posibles
diagnósticos diferenciales.
● Contrato terapéutico: Definir objetivos, frecuencia de sesiones y límites de
confidencialidad.
Esta fase es crucial para orientar el proceso terapéutico y adaptar las técnicas a las
necesidades del paciente.
2. Comunicación
La comunicación en psicoterapia va más allá del intercambio verbal; incluye
elementos no verbales y paraverbales (tono de voz, gestos, silencios). Sus principios son:
● Escucha activa: El terapeuta debe mostrar atención plena, reflejar emociones y
validar experiencias.
● Preguntas abiertas: Facilitan la exploración profunda ("¿Cómo se sintió en esa
situación?").
● Empatía: Comprender al paciente desde su marco de referencia, sin juicios.
● Clarificación y síntesis: Reforzar la comprensión mutua y organizar la información.
Una comunicación efectiva fortalece la alianza terapéutica, base del cambio
psicológico.
3. Simbolización
La simbolización se refiere a la capacidad del paciente para representar sus conflictos
a través de símbolos (sueños, metáforas, fantasías). Su análisis permite:
● Acceder al inconsciente: Según el enfoque psicodinámico, los símbolos revelan
deseos o traumas reprimidos.
● Trabajar con resistencias: Ayuda a abordar temas dolorosos de manera indirecta.
● Favorecer la insight: El paciente logra conexiones entre sus símbolos y su realidad
emocional.
Por ejemplo, un sueño recurrente sobre caídas podría simbolizar miedo al fracaso. En
terapias como el psicoanálisis o la terapia junguiana, este principio es central.
4. Sintomatología
Los síntomas son manifestaciones observables de conflictos internos (ej. ansiedad,
depresión, somatizaciones). Su abordaje implica:
● Análisis funcional: Identificar qué desencadena y mantiene el síntoma
(conductismo).
● Significado psicológico: Explorar qué representa el síntoma para el paciente (ej. un
ataque de pánico como expresión de miedo al abandono).
● Enfoque integrativo: Combinar técnicas cognitivo-conductuales (modificar
pensamientos) con psicodinámicas (explorar causas profundas).
El síntoma no es solo un problema, sino también una vía de acceso a la resolución del
conflicto.
5. Síntesis
La psicoterapia, como proceso dinámico y estructurado, se sostiene en la interacción
de sus principios fundamentales: la entrevista inicial, la comunicación terapéutica, la
simbolización y el análisis de la sintomatología. La entrevista inicial no solo cumple una
función diagnóstica, sino que también sienta las bases de la alianza terapéutica, un factor
predictor clave del éxito del tratamiento según investigaciones como las de Lambert y Barley
(2001). A través de ella, el terapeuta recoge información vital, pero también transmite
aceptación y seguridad, elementos indispensables para que el paciente se sienta comprendido
y motivado a participar activamente en su proceso de cambio.
Por su parte, la comunicación terapéutica actúa como el vehículo mediante el cual se
construye y mantiene esta alianza. Técnicas como la escucha activa, la empatía y la
clarificación no solo facilitan la expresión emocional, sino que también ayudan a deconstruir
narrativas disfuncionales (White & Epston, 1990). La simbolización, en tanto, permite
acceder a contenidos psíquicos que el paciente no puede verbalizar directamente, ya sea a
través de sueños, metáforas o actos fallidos. Este principio es especialmente relevante en
enfoques psicodinámicos y humanistas, donde se entiende que los símbolos son puentes hacia
el inconsciente o partes negadas del self (Jung, 1964). Finalmente, la sintomatología no debe
abordarse como un mero conjunto de conductas disruptivas, sino como un lenguaje cifrado
que habla de conflictos más profundos. Un síntoma depresivo, por ejemplo, puede ser tanto la
consecuencia de distorsiones cognitivas (Beck, 1976) como la manifestación de un duelo no
elaborado (Freud, 1917).
En síntesis, la efectividad de la psicoterapia reside en la capacidad del terapeuta para
integrar estos principios de manera flexible, adaptándose a las necesidades únicas de cada
paciente. Ya sea desde un enfoque cognitivo-conductual, psicodinámico o sistémico, el
objetivo trasciende la mera remisión de síntomas: se trata de facilitar un proceso de
autoconocimiento y crecimiento que permita al individuo reescribir su historia con mayores
herramientas emocionales y cognitivas. Como señala Yalom (2002), la terapia es, en esencia,
un encuentro humano profundamente transformador donde estos principios no son técnicas
aisladas, sino hilos de un mismo tejido orientado a la sanación.
Semana 3:
Principios de la psicoterapia: Transferencia, Contratransferencia, Insight
La psicoterapia es un proceso de intervención psicológica que tiene como objetivo
aliviar el sufrimiento emocional, facilitar el autoconocimiento y promover el desarrollo
personal. Entre los diversos enfoques terapéuticos, muchos comparten ciertos principios
fundamentales que permiten comprender y guiar la interacción entre el terapeuta y el
paciente. Tres de estos principios —la transferencia, la contratransferencia y el insight— son
pilares fundamentales en la psicoterapia psicodinámica, pero también tienen presencia en
otras orientaciones terapéuticas. Este informe tiene como objetivo describir y analizar estos
tres conceptos, su relevancia clínica y su aplicación en el contexto terapéutico.
Transferencia
La transferencia es un fenómeno psicológico en el que el paciente proyecta sobre el
terapeuta sentimientos, deseos y experiencias pasadas que originalmente estuvieron dirigidos
hacia figuras importantes en su vida, como los padres, hermanos u otras personas
significativas. Este mecanismo fue descrito inicialmente por Sigmund Freud como parte
esencial del proceso terapéutico.
Durante la terapia, el paciente puede comenzar a experimentar emociones hacia el
terapeuta que no se originan en la relación presente, sino que son una repetición de vínculos
anteriores. Por ejemplo, un paciente puede sentir una profunda necesidad de aprobación por
parte del terapeuta, reflejando así una carencia emocional no resuelta con sus padres. La
transferencia no solo es inevitable, sino que también es útil, ya que permite observar y
trabajar con los patrones relacionales inconscientes del paciente en el aquí y ahora del espacio
terapéutico.
Existen distintos tipos de transferencia, como la transferencia positiva, en la que el
paciente experimenta sentimientos afectuosos o de admiración hacia el terapeuta, y la
transferencia negativa, en la que emergen hostilidad, desconfianza o resentimiento. Ambas
son valiosas para el proceso terapéutico si se manejan con sensibilidad y ética profesional.
Contratransferencia
La contratransferencia se refiere a las reacciones emocionales del terapeuta hacia el
paciente, que pueden surgir como respuesta a la transferencia del paciente o a las propias
experiencias no resueltas del terapeuta. En un principio, la contratransferencia fue vista como
un obstáculo terapéutico, ya que podría nublar la objetividad del terapeuta. Sin embargo,
actualmente se entiende como una herramienta diagnóstica y terapéutica cuando es
reconocida y manejada adecuadamente.
La contratransferencia puede manifestarse de forma consciente o inconsciente, y
comprenderla implica que el terapeuta mantenga una actitud reflexiva sobre sus propias
emociones, pensamientos e impulsos. Por ejemplo, si un terapeuta siente una fuerte necesidad
de proteger a un paciente, podría estar reviviendo un rol parental no resuelto. Identificar este
sentimiento permite al terapeuta evitar actuar impulsivamente y, a la vez, obtener información
valiosa sobre las dinámicas del paciente.
El trabajo con la contratransferencia requiere un nivel elevado de autoconocimiento,
supervisión clínica y formación constante. El objetivo no es eliminar las emociones del
terapeuta, sino reconocerlas y usarlas de forma ética y útil para el proceso terapéutico
Insight
El insight es el proceso mediante el cual el paciente adquiere una comprensión
profunda y significativa de sus propios conflictos, motivaciones y patrones de
comportamiento. Este principio es uno de los objetivos centrales de muchas formas de
psicoterapia, en especial las psicodinámicas, humanistas y cognitivo-conductuales.
El insight no es solo un acto intelectual, sino una experiencia emocional que
transforma la manera en que el paciente se relaciona consigo mismo y con los demás. A
través del insight, el paciente puede identificar cómo sus experiencias pasadas afectan sus
reacciones actuales, reconociendo vínculos entre pensamientos, emociones y conductas.
Por ejemplo, un paciente que comprende que su miedo al abandono proviene de
experiencias infantiles de negligencia puede empezar a desarrollar formas más saludables de
vinculación en sus relaciones actuales. El insight, cuando es genuino, suele ir acompañado de
un cambio conductual y emocional duradero.
No todos los pacientes alcanzan el insight de la misma manera o en el mismo tiempo.
Es un proceso que requiere un clima terapéutico de confianza, escucha activa y validación
emocional. Además, el insight puede ser progresivo y parcial; incluso pequeños
descubrimientos pueden tener un impacto significativo en la evolución del tratamiento.
Semana 4:
Escuela Reflexológica, Psicodinámica, Conductista y Humanista
Introducción:
La psicología, como ciencia del comportamiento y los procesos mentales, ha sido
influenciada a lo largo de su historia por diferentes corrientes teóricas que han aportado
diversos enfoques para entender la conducta humana. Entre las más representativas se
encuentran la escuela reflexológica, la escuela psicodinámica, la conductista y la humanista.
Cada una de estas escuelas ha desarrollado marcos teóricos propios, metodologías específicas
y aplicaciones clínicas y educativas distintivas. Este informe tiene como objetivo describir y
comparar las principales ideas que sustentan estas cuatro escuelas, resaltando sus
contribuciones y diferencias fundamentales.
Escuela Reflexológica
La escuela reflexológica surge en Rusia a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX,
con una fuerte influencia de la fisiología y la neurología. Su principal exponente fue Iván
Pavlov, conocido por sus experimentos sobre el reflejo condicionado.
La reflexología considera que el comportamiento humano puede ser explicado
mediante reflejos condicionados e incondicionados, es decir, respuestas automáticas del
organismo ante ciertos estímulos. Según este enfoque, el sistema nervioso central regula
todas las funciones conductuales, por lo que la psicología debía basarse en hechos
observables y medibles, alejándose de lo subjetivo.
El principal aporte de esta escuela fue el descubrimiento del condicionamiento
clásico, un proceso por el cual un estímulo originalmente neutro llega a provocar una
respuesta gracias a su asociación con un estímulo significativo. Este principio sentó las bases
para futuros desarrollos del conductismo, y aún hoy se aplica en técnicas de modificación de
conducta, especialmente en ámbitos clínicos y educativos.
Escuela Psicodinámica
La escuela psicodinámica tiene su origen en los trabajos de Sigmund Freud, fundador
del psicoanálisis, y se centra en el estudio del inconsciente, los conflictos internos y las
experiencias infantiles como determinantes del comportamiento.
Según esta perspectiva, la mente humana se divide en tres niveles: el ello (instintos),
el yo (razón) y el superyó (normas morales). Los conflictos entre estas instancias generan
ansiedad, que el individuo intenta manejar a través de mecanismos de defensa. Además,
muchos de estos conflictos tienen raíces en experiencias infantiles reprimidas.
A lo largo del siglo XX, la psicodinámica evolucionó con los aportes de otros teóricos
como Carl Jung, Alfred Adler, Melanie Klein y Erik Erikson, quienes ampliaron el enfoque
más allá de la sexualidad infantil y dieron lugar a corrientes como la psicología del yo, la
psicología analítica y la teoría del apego.
El objetivo terapéutico en esta escuela es lograr el insight, es decir, que el paciente
tome conciencia de sus conflictos inconscientes, lo que permite resolverlos y mejorar su
bienestar emocional. La psicoterapia psicodinámica se basa en la interpretación de sueños,
actos fallidos, asociaciones libres y la relación transferencial entre paciente y terapeuta.
Escuela Conductista
El conductismo nace como reacción al psicoanálisis, con el objetivo de convertir la
psicología en una ciencia objetiva basada en la observación del comportamiento y no en
fenómenos internos o subjetivos. Su principal representante fue John B. Watson, seguido por
B.F. Skinner.
Esta escuela sostiene que toda conducta es aprendida mediante la interacción con el
ambiente, a través de mecanismos como el condicionamiento clásico (Pavlov) y el
condicionamiento operante (Skinner). En este último, la conducta se fortalece o debilita
según las consecuencias que le siguen, ya sean refuerzos o castigos.
El conductismo rechaza la introspección y el estudio de la mente como objeto de
análisis. Para los conductores, lo importante es predecir y controlar la conducta. Este enfoque
fue ampliamente utilizado en educación, psicología clínica y en el diseño de programas de
modificación de conducta.
Si bien con el tiempo el conductismo clásico fue cuestionado por su visión
reduccionista, su legado perdura en técnicas como el análisis funcional, la economía de fichas
y la terapia de exposición.
Escuela Humanista
La psicología humanista surge en los años 50 como una respuesta a las limitaciones
del psicoanálisis y el conductismo, centrándose en la experiencia subjetiva, la libertad, la
autodeterminación y el potencial humano. Sus principales exponentes fueron Carl Rogers y
Abraham Maslow.
Según esta escuela, los seres humanos no son simplemente el resultado de sus
impulsos inconscientes ni de sus condicionamientos, sino que poseen una tendencia innata
hacia el crecimiento personal y la autorrealización. La psicología humanista pone énfasis en
la empatía, la autenticidad y la aceptación incondicional como condiciones necesarias para el
cambio terapéutico.
Carl Rogers desarrolló la terapia centrada en el cliente, donde el terapeuta actúa como
un facilitador del proceso de crecimiento del paciente, sin imponer juicios ni interpretaciones.
Por su parte, Maslow propuso la famosa pirámide de necesidades, culminando en la
autorrealización como meta última del ser humano.
Esta escuela ha influido significativamente en la psicoterapia, la educación y el
desarrollo personal, destacando la importancia de la experiencia subjetiva, la libertad y la
responsabilidad en el proceso de cambio.
Semana 5:
Marco Teórico: Escuela Cognitiva Conductual
La terapia cognitivo conductual (TCC) se ha consolidado como uno de los enfoques
psicoterapéuticos más prominentes y utilizados en la actualidad. Su desarrollo es producto de
una integración gradual entre la terapia conductual (enfocada en la modificación del
comportamiento observable) y la terapia cognitiva (que se centra en los pensamientos,
creencias y esquemas mentales del individuo). A lo largo de los años, la TCC ha evidenciado
una sólida eficacia en el tratamiento de diversos trastornos psicológicos, convirtiéndose en
una herramienta fundamental en la práctica clínica.
Primera Ola: Terapia Conductual
Los fundamentos de la TCC se originan en el modelo conductista que emergió a
principios del siglo XX. Este modelo estuvo altamente influenciado por los estudios de Ivan
Pavlov (condicionamiento clásico) y B.F. Skinner (condicionamiento operante). Los primero
terapeutas conductistas pusieron énfasis en la observación directa de la conducta ,
modificándose mediante técnicas como la exposición, el refuerzo positivo y negativo, y la
extinción.
En esta fase, se asumía que los problemas psicológicos eran consecuencias de
aprendizaje inadecuado, por lo que la intervención debía enfocarse a desaprender
comportamientos inapropiados y aprender respuestas más funcionales. Este enfoque fue
revolucionario en contrastes con las explicaciones introspectivas del psicoanálisis,
proponiendo una psicología fundamentada en la evidencia empírica y en el modelo
experimental.
Segunda Ola: Terapia Cognitiva
En las décadas de 1960 y 1970, se produjo un cambio significativo con el surgimiento
de la denominada "revolución cognitiva". Psicólogos como Aaron Beck y Albert Ellis
comenzaron a enfatizar el rol de los pensamientos y creencias irracionales en el desarrollo y
mantenimiento de los trastornos emocionales.
Ellis formuló la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC), que sostenía que no
son los acontecimientos en sí los que generan malestar, sino la manera en que los
interpretamos. Beck, por su parte, introdujo la Terapia Cognitiva para la depresión,
enfocándose en la identificación de distorsiones cognitivas como la sobre generalización, el
pensamiento dicotómico y la catastrofización.
Ambos autores coincidían en que al modificar los esquemas cognitivos del paciente se
podrían aliviar significativamente los síntomas emocionales y conductuales. Este nuevo
enfoque amplió las posibilidades del tratamiento psicológicos y enriqueció la terapia
conductual, dando paso a la TCC tal como la conocemos hoy.
Contribuciones y Validación Científica
Uno de los pilares esenciales de la TCC radica en su adhesión a la investigación
científica. A lo largo de los años , este enfoque ha reunido una amplia cantidad de estudios
controlados que avalan su efectividad en el tratamiento de una diversidad de trastornos tales
como:
● Trastornos de ansiedad (fobias, trastornos de pánico, ansiedad social)
● Trastornos de estado de ánimo (Depresión mayor, distimia)
● Trastornos de la alimentación
● Adicciones
● Conflictos de pareja y problemas interpersonales
Además, la TCC se ha implementado en diversas poblaciones incluyendo niños ,
adolescentes y adultos mayores, así como contextos educativos, breve y centrado la posiciona
como una opción accesible y efectiva tanto en la práctica privada como en instituciones
públicas.
Semana 6:
LAS TÉCNICAS PSICOTERAPÉUTICAS
Psicodinámica: Es que la personalidad y la conducta humana están profundamente
influenciadas por fuerzas inconscientes. Se postula que existe un nivel mental inconsciente
que alberga deseos, recuerdos y emociones reprimidos, los cuales, a pesar de no ser
accesibles de forma consciente, ejercen una poderosa influencia en la conducta, los
pensamientos y las emociones.
Métodos psicodinámicos: La Psicodinámica utiliza la asociación libre para acceder al
inconsciente, interpreta los sueños como manifestaciones de deseos y conflictos
inconscientes, y analiza la relación con el terapeuta para comprender las dinámicas
inconscientes.
Conductista: Es que la conducta se aprende y se mantiene a través de las consecuencias que
la siguen. Se enfoca en la conducta observable y medible, sin considerar los procesos
mentales internos como pensamientos o emociones.
Métodos conductistas: El conductismo utiliza el modelado para aprender nuevas
habilidades, la terapia conductual para modificar conductas con reforzamiento, y la
desensibilización sistemática para reducir la ansiedad a través de la exposición gradual al
estímulo temido.
Reflexológica: Es que la conducta humana es producto de un conjunto de reflejos
condicionados que se aprenden y se modifican a través de la experiencia. En esencia, se basa
en la idea de que la asociación repetida entre estímulos crea una conexión neuronal que
facilita la respuesta aprendida.
Métodos reflexológicos: La Reflexología utiliza experimentos controlados para analizar
cómo los estímulos modifican la conducta, y se basa en la observación de patrones
conductuales para identificar reflejos condicionados. problemáticas.
Semana 7:
Técnicas psicoterapéuticas
Las técnicas psicoterapéuticas son estrategias, métodos o procedimientos específicos que
utilizan los psicólogos y terapeutas dentro del proceso terapéutico para ayudar a una persona
a superar problemas emocionales, modificar conductas, mejorar su bienestar mental o
desarrollar habilidades personales. Estas técnicas se aplican de acuerdo con el enfoque
teórico del terapeuta (como la terapia cognitiva, conductual, humanista, etc.) y se adaptan a
las necesidades de cada persona.
Psicoterapia Humanista
La psicoterapia humanista, especialmente en su enfoque centrado en la persona propuesto por
Carl Rogers, parte de la idea de que cada ser humano posee una tendencia natural hacia el
crecimiento y la autorrealización. El terapeuta actúa como un facilitador de ese proceso,
ofreciendo un ambiente de respeto, empatía genuina y aceptación incondicional. Las técnicas
humanistas no se enfocan en dirigir ni interpretar al paciente, sino en crear un espacio seguro
donde la persona pueda explorar sus emociones, tomar conciencia de sí misma y avanzar
hacia su propio bienestar. Entre sus técnicas principales están la escucha activa, el reflejo de
sentimientos (repetir o parafrasear lo que el paciente dice para que escuche su experiencia
desde fuera), la clarificación emocional, y la presencia auténtica del terapeuta, que permite
que la relación terapéutica sea el motor del cambio.
Psicoterapia Gestalt
La terapia Gestalt se basa en la conciencia del presente y en la integración de los distintos
aspectos de la experiencia personal: pensamiento, emoción y conducta. Su objetivo principal
es que la persona reconozca sus necesidades no resueltas (o “gestalts abiertas”) y las cierre
para recuperar su equilibrio emocional. Se presta mucha atención a la experiencia del “aquí y
ahora”, es decir, lo que la persona siente y experimenta en el momento presente. Entre las
técnicas más características de esta escuela se encuentran la técnica de la silla vacía, donde el
paciente dialoga con una parte de sí mismo o con otra persona imaginaria; la dramatización,
que permite revivir experiencias pasadas con el fin de comprenderlas mejor; el trabajo con
sueños, y el enfoque en el lenguaje corporal. Estas técnicas ayudan a tomar conciencia de
patrones emocionales inconscientes y favorecen la expresión y resolución de conflictos
internos.
Psicoterapia Cognitiva
La psicoterapia cognitiva, desarrollada principalmente por Aaron Beck, parte del principio de
que los pensamientos influyen directamente en las emociones y en el comportamiento. Por
tanto, si logramos identificar y cambiar pensamientos disfuncionales o distorsionados,
podemos mejorar el bienestar emocional. Esta terapia enseña al paciente a observar su
diálogo interno y a cuestionar ideas automáticas que pueden ser erróneas o exageradas. Las
principales técnicas incluyen la reestructuración cognitiva, que consiste en reemplazar
pensamientos negativos por otros más realistas; el registro de pensamientos, donde se
identifican las situaciones, emociones y cogniciones que afectan al paciente; y la
identificación de distorsiones cognitivas, como la sobregeneralización o el pensamiento
catastrofista. Es una terapia muy estructurada, práctica y útil especialmente en casos de
ansiedad y depresión.
Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)
La TCC combina elementos de la terapia cognitiva y la terapia conductual, trabajando tanto
con los pensamientos como con las conductas problemáticas. Es uno de los enfoques más
utilizados y con mayor respaldo científico para tratar una amplia variedad de trastornos, como
la depresión, los trastornos de ansiedad, el estrés y dificultades de conducta en niños. En este
modelo, se utilizan técnicas cognitivas como la reestructuración de pensamientos junto con
estrategias conductuales como la exposición progresiva (enfrentar gradualmente situaciones
temidas), el entrenamiento en habilidades sociales, el manejo de la ira, la resolución de
problemas, y el uso del refuerzo positivo para promover conductas deseadas. Esta terapia
también enseña habilidades de afrontamiento y autoinstrucciones, lo que ayuda a la persona a
enfrentar mejor las situaciones difíciles.
Psicoterapia Conductista
El enfoque conductista clásico se centra exclusivamente en la conducta observable,
basándose en los principios del condicionamiento. Busca modificar conductas problemáticas
por medio del refuerzo, el castigo o el aprendizaje por asociación. Aunque es un enfoque más
limitado en cuanto al trabajo emocional profundo, sus técnicas han sido muy eficaces
especialmente con niños, personas con discapacidades y en contextos educativos o
institucionales. Entre las técnicas más utilizadas están la economía de fichas (sistema de
recompensas), la desensibilización sistemática (para tratar fobias), el moldeamiento (reforzar
progresivamente aproximaciones a una conducta deseada), y el entrenamiento en relajación.
Estas intervenciones se basan en metas claras y medibles, y se aplican con frecuencia en el
manejo del comportamiento.
Psicoterapia Positiva
La psicología positiva, más que centrarse en patologías, busca potenciar el bienestar, las
fortalezas personales y las emociones positivas. En psicoterapia, este enfoque se traduce en
intervenciones diseñadas para promover el optimismo, la gratitud, el sentido de vida y la
resiliencia. Se trabaja con ejercicios que ayudan al paciente a reconectar con lo que le da
sentido y lo hace sentirse bien consigo mismo y con los demás. Algunas técnicas destacadas
son el diario de gratitud, donde la persona escribe diariamente cosas por las que se siente
agradecida; la carta de agradecimiento, que se escribe y entrega a alguien importante; la
identificación y uso de fortalezas personales, y los ejercicios de visualización de logros
futuros o pasados. Estas técnicas, simples pero poderosas, han demostrado su eficacia en la
mejora del estado de ánimo y la calidad de vida, y son especialmente útiles en contextos
educativos y preventivos.
Semana 8
Psicodrama y dinámicas grupales
El psicodrama es un método terapéutico que une técnicas teatrales con la dinámica
grupal para examinar el mundo interno de cada persona. Además de las palabras, se emplean
imágenes simbólicas, experiencias vividas y representaciones que pueden originarse en el
presente, el pasado o incluso en situaciones hipotéticas del futuro. Se refiere a un método
activo, desarrollado por Jacob L. Moreno, que facilita la representación de conflictos internos
de manera concreta, fomentando la comprensión y el cambio emocional en un contexto de
apoyo grupal.
Objetivos
El objetivo fundamental del psicodrama es promover la expresión genuina de
emociones en un entorno seguro. Mediante el papel principal, la persona puede entenderse
mejor, reinterpretar vivencias complejas y practicar nuevas reacciones frente a circunstancias
difíciles. Asimismo, se intenta fomentar la solución de disputas personales, impulsando el
autoconocimiento, la empatía y el desarrollo de habilidades interpersonales en el grupo. La
utilización del teatro como herramienta terapéutica facilita el trabajo conjunto del cuerpo, la
voz, las emociones y la mente.
Características
● Catarsis emocional: La dramatización de experiencias permite soltar tensiones
acumuladas, proporcionando alivio emocional.
● Representación de papeles y escenarios: Se investigan varios aspectos de la
personalidad y las relaciones mediante la acción dramática.
● Perspectiva colectiva: Aunque se colabora con un personaje principal, el grupo
desempeña un papel activo que enriquece la experiencia de terapia.
● Espontaneidad y creatividad: Constituyen componentes fundamentales que facilitan
al individuo la posibilidad de explorar nuevas maneras de pensar, sentir y actuar.
Técnicas de psicodrama
● Soliloquio: Facilita que el personaje comparta en voz alta sus pensamientos o
emociones, lo que favorece la introspección personal y la comprensión del resto del
grupo.
● Doblaje: Un miembro del grupo expresa lo que piensa que el personaje principal está
sintiendo, facilitando la revelación de emociones que no se han manifestado.
● Silla vacía: Se emplea para simbolizar la presencia de personas que están ausentes o
aspectos del propio ser, promoviendo así el diálogo simbólico.
● Técnica del espejo: Un integrante del grupo replica las acciones del protagonista para
que este pueda ver su conducta desde una perspectiva externa y desarrollar una mayor
autoconciencia.
Dinámicas
Las dinámicas grupales son recursos que facilitan el examen y ajuste del
comportamiento personal dentro de un entorno social. Son métodos organizados que se llevan
a cabo en grupo para facilitar la comunicación, fomentar el aprendizaje activo y crear
conciencia sobre la interacción mutua entre los participantes. Estas actividades pueden llevar
a cabo funciones de enseñanza, terapia, diversión o capacitación, y se ajustan de acuerdo con
los propósitos del grupo.
Tipos de dinámicas
● Actividades de presentación: Tienen como objetivo facilitar el conocimiento inicial
entre los participantes, creando un ambiente cómodo y fomentando la confianza.
Ejemplos: La bola de hilo, en la que cada persona se presenta lanzando un ovillo de
lana y compartiendo un detalle personal, o Anuncios clasificados, donde cada
individuo se "oferta" como si fuera un artículo.
● Actividades de confianza y unión: Se centran en reforzar los vínculos del grupo,
fomentando la solidaridad, la empatía y la comunicación sin palabras. Actividades
como El espejo, en las que se reproducen movimientos en pareja, o Orden de las
edades, que consiste en organizarse en silencio, contribuyen a fortalecer la
cooperación.
● Actividades para la resolución de conflictos: Estas están elaboradas para abordar
situaciones problemáticas de manera entretenida, fomentando el análisis, la
creatividad y la identificación de soluciones. Orden en el banco sugiere reordenar a
los participantes bajo criterios no evidentes, mientras que Telaraña ilustra las
conexiones entre los miembros del grupo a través de hilos, poniendo de manifiesto la
interdependencia.
SEMANA 9
Psicoterapia Familiar Sistémica
La psicoterapia familiar sistémica se enmarca dentro de las psicoterapias
contemporáneas y se fundamenta en la teoría de sistemas. Su objetivo principal es
comprender y transformar las dinámicas familiares que influyen en los comportamientos
individuales. Esta terapia asume que los problemas de los individuos no son exclusivamente
personales, sino que se desarrollan y mantienen dentro de las relaciones familiares.
Concepto y características del enfoque
La psicoterapia familiar sistémica parte del principio de que la familia es un sistema
donde todos sus miembros se influyen mutuamente. No se trata de analizar los problemas de
manera aislada, sino de entender cómo las interacciones, reglas, roles y jerarquías dentro del
sistema familiar sostienen o generan síntomas.
● Se basa en la teoría de sistemas.
● El foco no es el individuo, sino la interacción familiar.
● Se exploran las reglas no escritas y la comunicación en la familia.
● Los síntomas se ven como respuestas adaptativas del sistemas
Estructura y elementos del sistema familiar
Este enfoque se centra en observar y reorganizar las estructuras internas de la familia. Para
ello, se consideran aspectos como:
● Sub-sistemas: Conyugal, parental y fraterno.
● Límites: Pueden ser claros, rígidos o difusos.
● Jerarquías: Determinan la distribución del poder.
● Roles: Funciones asignadas a cada miembro.
● Coaliciones y triangulaciones: Alianzas dentro de la familia que pueden reforzar
conflictos o síntomas.
Proceso de evaluación familiar
La evaluación en esta terapia es dinámica e interactiva. El terapeuta formula hipótesis sobre
las relaciones familiares y las prueba a través de la participación activa durante las sesiones.
Se consideran aspectos como:
● El momento del ciclo evolutivo de la familia.
● Las tareas propias de esa etapa.
● Las interacciones entre subsistemas.
● Las fuentes de estrés y apoyo.
● El papel que juega el síntoma dentro del sistema.
Técnicas terapéuticas utilizadas
Dentro de la intervención sistémica, se emplean diversas técnicas diseñadas para provocar
cambios en la estructura familiar y en sus patrones de comunicación.
1. Dramatización
El terapeuta pide representar situaciones familiares durante la sesión para evidenciar
dinámicas reales.
2. Focalización y estrategia estructural
Se selecciona un foco para organizar la información y promover el cambio sin
incomodar a la familia.
3. Intensidad
Se repiten ciertos mensajes dentro de la sesión para aumentar su impacto y lograr que
el sistema familiar escuche su propio funcionamiento.
4. Fijación de fronteras
Busca regular la permeabilidad entre subsistemas, identificando alianzas y vínculos
disfuncionales.
5. Desequilibración
El terapeuta se alía temporalmente con un subsistema (por ejemplo, el hijo) para
forzar una reestructuración del sistema. Luego recupera su neutralidad para mantener
la confianza.
6. Paradojas
Se utilizan en sistemas resistentes al cambio. A través de intervenciones paradójicas,
se evita una confrontación directa y se genera una reflexión interna.
Técnicas de cambio y visión terapéutica
Estas técnicas buscan modificar la forma en que la familia percibe la realidad, ayudándola a
construir una nueva narrativa donde el síntoma ya no sea necesario.
● Construcciones: Se flexibiliza el esquema de pensamiento familiar, descartando
algunas ideas rígidas.
● Verdades familiares: Se utilizan las propias creencias del grupo para ampliar su
forma de funcionar.
● Consejo profesional: El terapeuta presenta una visión alternativa basada en su
experiencia.
● Fortalezas familiares: Se rescatan elementos positivos de la cultura familiar para
promover soluciones desde adentro.
Aplicación en la formación profesional
Como parte del proceso de aprendizaje, se propone a los estudiantes realizar una actividad
que implique el análisis y presentación de un caso donde se aplique la psicoterapia familiar
sistémica. Este ejercicio busca reforzar:
● El uso de herramientas conceptuales y técnicas.
La inferencia práctica a partir de la teoría.
● El análisis sistémico de las dinámicas familiares.
● La capacidad de elaborar hipótesis clínicas y estrategias de intervención.
Semana 10:
Desarrollos Psicoterapéuticos Recientes,Auge del eclecticismo psicoterapéutico,
Psicoterapias de tercera generación
Desarrollo terapéutico: Se refiere al proceso de tratamiento y transformación psicológica
que tiene lugar en el contexto de una relación terapéutica entre un terapeuta y un cliente.
Objetivo del desarrollo psicoterapéutico: Consiste en asistir al cliente en la comprensión y
resolución de sus dificultades emocionales, así como en la promoción de su crecimiento
personal. A través de una colaboración efectiva entre el terapeuta y el cliente, se llevan a cabo
exploraciones y análisis de los problemas subyacentes, se identifican patrones de
pensamiento y comportamiento que resultan perjudiciales, y se implementan estrategias y
herramientas diseñadas para fomentar cambios positivos.
Eclecticismo Psicoterapéutico: La terapia ecléctica se caracteriza por la integración y
aplicación de diversos enfoques y técnicas terapéuticas que provienen de diferentes corrientes
teóricas. Los terapeutas que adoptan este enfoque flexible emplean herramientas y estrategias
de varios modelos, adaptándolas a las necesidades y características específicas de cada
cliente.
Psicoterapias de Tercera Generación: Las psicoterapias de tercera generación son un
conjunto de enfoques terapéuticos que emergieron en la década de 1990. Estas se enfocan en
aspectos como la aceptación, la atención plena (mindfulness) y el compromiso con los
valores personales.
Principios comunes de las psicoterapia de 3 generación:
● Aceptación y atención plena
● Compromiso con los valores personales
● Flexibilidad mental
● Distanciamiento cognitivo
Semana 11
Psicoterapia de tercera generación Características Objetivos Relación psicoterapéutica
en psicoterapia de tercera generación El Mindfulness
Las terapias de tercera generación se caracterizan por enfocarse en el contexto, el
propósito del comportamiento y la experiencia interna del individuo. Incorporan enfoques
tales como la aceptación, la atención plena y el compromiso con los principios. Su propósito
no es eliminar los síntomas, sino transformar la conexión del individuo con su incomodidad.
Se sugiere una perspectiva más centrada en el ser humano, que se enfoca en las relaciones y
en las experiencias del cambio psicológico.
Objetivos terapéuticos
Fomentan el crecimiento de la flexibilidad psicológica, que se define como la
habilidad de actuar de manera alineada con los valores propios, incluso cuando se enfrentan a
experiencias internas complicadas. Se intenta desarrollar habilidades para una observación
objetiva y un control emocional adecuado. El objetivo no es erradicar el sufrimiento, sino
cambiar la manera en que se reacciona ante él. Promueven una existencia más valiosa,
caracterizada por la independencia y la dedicación.
Relación psicoterapéutica
El vínculo se entiende como un espacio dinámico en el que el paciente y el terapeuta
colaboran para crear juntos nuevas maneras de ser. El experto establece una colaboración
fundamentada en la empatía profunda, la sinceridad y la aceptación total. La conexión se
ajusta al ritmo del consultante, promoviendo una exploración segura y experiencial. Este
ambiente respalda la vulnerabilidad y fomenta la aparición de comportamientos apreciados.
Mindfulness y aceptación
El mindfulness fomenta una atención receptiva, intencionada y libre de juicios que
desactiva la tendencia a evitar experiencias. Al considerar los pensamientos y las emociones
como sucesos temporales, se interrumpe la fusión mental y se permite el acceso a diversas
conductas. La aceptación representa un esfuerzo consciente por permitir la vivencia interna,
disminuyendo así el sufrimiento adicional. Ambas prácticas, en conjunto, ofrecen la base de
atención requerida para un cambio comprometido.
Principales representantes
● Steven C. Hayes promueve la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT),
destacando la flexibilidad psicológica y el contextualismo funcional como elementos
centrales de la intervención.
● Marsha M. Linehan combina la aceptación y el cambio dialéctico en la Terapia
Dialéctica Conductual (DBT) para abordar la regulación emocional complicada.
● Daniel J. Siegel vincula la atención plena con la neurociencia interpersonal,
demostrando su efecto en la integración del cerebro y el bienestar.
● Ruth A. Baer dirige la investigación basada en la experiencia sobre mindfulness,
fortaleciendo la evidencia de su efectividad en diversos diagnósticos.