UNIVERSIDAD CATÓLICA DE TRUJILLO
BENEDICTO XVI
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD
CARRERA PROFESIONAL DE PSICOLOGÍA
ALUMNAS:
Castillo Velásquez Killary
Cabanillas León Nicol
Valderrama Zavaleta Lizbeth
DOCENTE:
Mg, Cerna Muñoz Omar
CICLO
IX - A
TRUJILLO – PERÚ
2025
SALUD PÚBLICA Y DERECHOS HUMANOS
I. Introducción
Cuando hablamos de salud pública, no nos referimos únicamente a hospitales, vacunas o
campañas de prevención. En realidad, estamos hablando de cómo una sociedad protege
y cuida a sus ciudadanos, en especial a aquellos que se encuentran en situación de
mayor vulnerabilidad. Es precisamente en este punto donde los derechos humanos
juegan un papel fundamental. La salud no debe considerarse un privilegio exclusivo,
sino un derecho universal. Como lo afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS),
toda persona tiene derecho a disfrutar del más alto nivel posible de salud física y mental
(OMS, 2023).
En la práctica cotidiana, es común reducir el concepto de salud a una cuestión
únicamente médica o biológica. Sin embargo, la salud es una condición integral,
influenciada también por factores sociales, económicos, políticos y culturales. Por
ejemplo, no basta con tener un hospital cercano si las personas no tienen agua potable,
una vivienda digna o acceso a una alimentación adecuada.
Los derechos humanos, por su parte, son principios esenciales que buscan proteger la
dignidad de todas las personas, sin importar su género, edad, nivel socioeconómico,
origen étnico u orientación sexual. Dentro de estos derechos se encuentra el derecho a la
salud, lo cual implica que todas las personas deben tener acceso a servicios de calidad,
información comprensible, atención sin discriminación y condiciones adecuadas para
llevar una vida saludable.
Según la OMS, la salud es un derecho humano fundamental, y no debe depender del
dinero, del lugar donde uno vive, ni del nivel educativo que tenga. Por lo tanto, cuando
una persona no puede recibir atención médica oportuna, cuando una comunidad carece
de servicios básicos como agua potable, o cuando alguien es discriminado en un centro
de salud por razones de género, etnia o condición social, se está vulnerando un derecho
humano básico.
II. ¿Qué es la salud pública?
La salud pública es el conjunto de acciones organizadas que una sociedad realiza para
proteger y mejorar la salud de toda la población. A diferencia de la medicina clínica,
que atiende a un paciente individual, la salud pública se ocupa de las personas como
colectivo.
Se enfoca en:
Prevenir enfermedades.
Promover estilos de vida saludables.
Proteger a los grupos más vulnerables.
Detectar riesgos sanitarios.
Responder ante emergencias.
Ejemplos de salud pública:
Campañas de vacunación.
Promoción de la alimentación saludable en colegios.
Programas de salud sexual y reproductiva.
Control de plagas o fumigaciones para prevenir el dengue.
Atención a la salud mental comunitaria.
La salud pública también actúa sobre los determinantes sociales de la salud: condiciones
como la pobreza, el nivel educativo, el acceso al agua o la vivienda, que influyen
directamente en el estado de salud de las personas.
III. ¿Qué implica el derecho a la salud en los derechos humanos?
El derecho a la salud está reconocido en tratados internacionales como la Declaración
Universal de los Derechos Humanos (artículo 25) y en el Pacto Internacional de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (artículo 12).
Este derecho no significa que el Estado debe curar todas las enfermedades, pero sí que
debe:
Asegurar que existan servicios de salud disponibles y accesibles.
Proteger a las personas de riesgos sanitarios innecesarios.
Asegurar condiciones de vida digna (alimentación, saneamiento, vivienda,
trabajo).
Evitar cualquier tipo de discriminación en el acceso a la salud.
Este derecho también implica autonomía y dignidad: por ejemplo, una mujer tiene
derecho a decidir sobre su salud sexual y reproductiva; una persona debe ser informada
antes de aceptar un tratamiento médico; y ninguna persona debe ser obligada a
esterilizarse, medicarse o internarse sin su consentimiento (salvo situaciones muy
excepcionales y justificadas).
IV. ¿Cómo se relacionan la salud pública y los derechos humanos en la
práctica?
En la práctica real, estos dos campos se encuentran constantemente. Las políticas de
salud pública deben tener como base el respeto por los derechos humanos. Y los
derechos humanos, para ser reales, necesitan que el sistema de salud funcione bien.
Una política de salud que no considere los derechos de las personas puede volverse:
Discriminatoria (por ejemplo, si excluye a poblaciones indígenas o migrantes).
Abusiva (como ocurrió con esterilizaciones forzadas en algunos países).
Autoritaria (por ejemplo, obligar tratamientos sin consentimiento).
Ineficaz (cuando no se consulta a la comunidad y fracasa por falta de
adaptación).
Ejemplo: COVID-19
Durante la pandemia, vimos cómo algunos países:
Aplicaron cuarentenas sin garantizar comida o atención médica.
Negaron vacunas a ciertos grupos.
Reprimieron violentamente protestas por servicios de salud.
Esto muestra que una respuesta sanitaria que ignora los derechos humanos puede
generar más desigualdad, sufrimiento y rechazo.
V. ¿Qué significa esto para los programas de intervención comunitaria?
Cuando llevamos salud a las comunidades, no basta con tener buena voluntad. También
debemos tener:
Enfoque intercultural.
Escucha activa.
Respeto por la autonomía.
Sensibilidad social.
¿Qué deberíamos aplicar en los programas?
Diagnóstico participativo: No llegar con soluciones cerradas, sino conversar
con la comunidad, conocer sus necesidades reales, sus costumbres y su contexto.
Información clara y accesible: Adaptar el lenguaje, traducir si es necesario,
usar imágenes si hay analfabetismo, y asegurar que las personas entiendan lo
que se les ofrece.
Atención a los grupos más vulnerables: No es lo mismo atender a un niño que
a un adulto mayor, a una mujer gestante que a un joven con discapacidad. Cada
grupo necesita un enfoque diferenciado.
No imponer prácticas médicas sin consentimiento: Todos tienen derecho a
decidir sobre su cuerpo, a recibir explicaciones, y a dar su consentimiento
informado. Esto es básico en salud con enfoque de derechos.
Evitar revictimizar o estigmatizar: En salud mental, VIH/SIDA, abuso de
sustancias o violencia de género, debemos actuar sin prejuicios y con respeto.
VI. Conclusiones
La salud es un derecho humano, no un servicio que se compra o un favor del
Estado.
La salud pública debe trabajar por la equidad y la justicia, no solo por la
prevención de enfermedades.
Los derechos humanos son una guía para hacer políticas y programas que
respeten a las personas, sus culturas y sus decisiones.
En nuestras intervenciones comunitarias, tenemos la oportunidad de
construir una salud más humana, más justa y más cercana a quienes más lo
necesitan.
Referencias bibliográficas
Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (CDESC). (2000). Observación
general Nº 14: El derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud (art. 12
del PIDESC). Naciones Unidas.
https://www.acnur.org/fileadmin/Documentos/BDL/2011/7670.pdf
Detels, R., Gulliford, M., Karim, Q. A., & Tan, C. C. (2017). Manual Oxford de salud
pública global (6ª ed.). Oxford University Press.
Gostin, L. O., & Meier, B. M. (2018). Fundamentos de salud global y derechos
humanos. Oxford University Press.
Organización Mundial de la Salud (OMS). (2023). Constitución de la OMS.
https://www.who.int/about/governance/constitution
Organización Mundial de la Salud (OMS). (2017). Los derechos humanos y la salud.
https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/human-rights-and-health
Organización de las Naciones Unidas (ONU). (2021). Informe sobre el impacto de la
COVID-19 en los derechos humanos.
https://www.ohchr.org/es/documents/thematic-reports/impact-covid-19-human-
rights