PROPUESTA DE LAS DIFERENTES ACCIONES DE MEJORA PARA LAS ACTIVIDADES
DE BIOSEGURIDAD DE LA EMPRESA PECUARIA
EVIDENCIA GA10-270501081-AA1-EV01.
INSTRUCTORA:
JOSE ANTONIO
APRENDIS:
JORGE DAVID CONTRERAS NAVARRO
PROGRAMA:
TECNOLOGO EN GESTIÓN AGROEMPRESARIAL
FICHA:
29772
87JOSE
INTRODUCCIÓN.
En la empresa pecuaria es la principal causa de que garanticen la salud animal y
pública. Se estima que las pérdidas productivas por infecciones oscilan entre el 15-
20%, por lo que un buen manejo de medicina preventiva ligado con la bioseguridad
adecuada al tipo de explotación es trascendental. La
implementación de estas medidas debe estar sustentadas en un análisis costo-
beneficio, tomando en cuenta el impacto económico que significan las enfermedades
contra el costo del establecimiento de dichos programas, que por lo general son
contundentes a favor de éstos últimos pues al aplicarlos se reducen los problemas de
salud del hato.
Las prácticas recomendadas incluyen: bienestar animal, excelente nutrición,
calendarios de vacunación y desparasitación según la región, detección temprana de
enfermedades, higiene del
personal, control de entradas, movimientos y salidas, y manejo de fauna nociva. Los
ganaderos que decidan adoptar estas acciones podrán competir mejor en la industria
nacional e internacional garantizando al consumidor final productos inocuos y de
calidad desde el inicio de su proceso.
Asimismo, realizar buenas prácticas pecuarias también mejora la calidad de vida de los
animales y de quienes viven de ellos.
ASPECTOS DE BIOSEGURIDAD
El concepto de bioseguridad relacionado con la producción pecuaria se refiere al conjunto
de
medidas, infraestructuras y normas destinadas a reducir los riesgos biológicos de
entrada, transmisión y salida de enfermedades en los hatos en una unidad productiva,
una región o un país resumidos en:
higiene en las instalaciones y del personal, control de entradas y movimientos, y
limpieza, desinfección y control de las salidas. Estas actividades deben ser parte del
programa de medicina preventiva que entre otros aspectos incluya: calendarios de
desparasitación externa e interna y
vacunación de los animales, control de fauna nociva, diagnóstico precoz y
tratamiento oportuno, y capacitación del personal.
Al respecto, se implementan distintas medidas de prevención que son: primarias,
secundarias y terciarias, respectivamente; las primeras buscan evitar el inicio de casos
o reducir su incidencia, las segundas aplican acciones de diagnóstico precoz y
tratamiento oportuno, evitan la progresión y
pueden reducir la prevalencia, y las terceras se implementan con base en la experiencia
previa dirigida a recuperar al individuo hasta donde sea posible de acuerdo con sus
capacidades.
Las medidas descritas en la figura 1 se aplican en tres momentos de acuerdo con la
historia natural de la enfermedad (figura 2) se plantea que salud y enfermedad son
fenómenos resultantes de la
interacción entre varios factores (conocidos o no), si hay adaptación ecológica entre ellos
el resultado es la salud, si no; la consecuencia es la enfermedad. Esto se conoce como
la triada ecológica o
epidemiológica formada por agente, huésped y ambiente como determinantes de
enfermedades. El agente, como condición necesaria pero no suficiente, puede ser
biológico, físico o químico; el huésped, posee características que pueden ser
predisponentes como: especie, edad, raza, sexo, herencia, estado nutricional e
inmunitario, susceptibilidad e individualidad, hábitos y costumbres, y densidad
poblacional; y el ambiente, que determina la existencia o persistencia de ambos
pudiendo ser biológico, físico, químico o socioeconómico. Así pues, las causas de
enfermedad pueden ser resumidas como:
Factores ambientales: malnutrición, riesgos individuales, fauna nociva y clima.
Agentes infecciosos específicos: virus, bacterias, hongos, parásitos (protozoarios y
helmintos). Factores intrínsecos del organismo: alteraciones genéticas e inmunológicas (o
mezclas de ambas).
La coexistencia de forma natural de estos factores se denomina período
prepatogénico (entes de la enfermedad), cuando este equilibrio se rompe, se
produce un estímulo que desencadena una interacción estímulo-huésped y una
reacción de este último, es entonces cuando inicia el período patogénico
caracterizado por una serie de eventos que determinan el curso de la enfermedad y
que junto con la triada ecológica forman la historia natural del proceso salud-
enfermedad.
Ahora que sabemos en qué momentos son aplicables medidas preventivas, ya
contamos con las bases para minimizar en lo posible la entrada de agentes
patógenos a la explotación. Estos son
trasportados principalmente de manera mecánica, siendo el hombre el principal difusor,
por sí mismo o por su ropa, calzado, o equipo contaminado. Pero también la fauna
silvestre y nociva, cualquier
automóvil; en especial aquellos que transporten animales, alimento, excretas o leche. La
figura 3 muestra los principales riesgos a considerar:
ENTRADA DE ANIMALES:
Un aspecto importante de bioseguridad es el control de entradas de personas,
animales, vehículos o productos que representen un riesgo sanitario. Particularmente
relevante es la introducción de nuevos animales al hato, sobre todo si consideramos
que, por ejemplo, la mayoría de las enfermedades en los bovinos tienen una fase
subclínica larga (lo que las hace difíciles de detectar a tiempo) por lo que es necesario
contar con áreas de cuarentena donde mantener a los animales de recién ingreso. Es
importante que los vehículos que trasporten animales no entren al rancho es mejor que
se cuente con transporte interno para tal fin. Los ingresos deberán de contar con
certificados expedidos por la
autoridad correspondiente, garantizando que se encuentran libres de enfermedades
bajo campaña nacional de control o erradicación.
A su llegada, serán revisados por el Médico Veterinario (MV) a cargo y mantenidos en
cuarentena donde permanecerán en observación por el período que el responsable
clínico fije quién determinará las pruebas diagnósticas aplicables durante este tiempo.
Se recomiendan pruebas para Rinotraqueítis Infecciosa Bovina (IBR), paratuberculosis,
Diarrea Viral Bovina (DVB), leptospirosis por el serovar
hardjo, neosporosis, campilobacteriosis genital bovina y lengua azul.
Por otro lado, el MV responsable de la unidad de producción debe estar capacitado para
tomar y enviar muestras para su análisis serológico, considerar la historia clínica,
calendario de vacunación y hacer uso de buenas prácticas pecuarias (BPP) como son la
higiene tanto de las instalaciones como en el personal, mantener actualizados registros
a nivel productivo, reproductivo, sanitario, ingresos y
salidas, inventarios y control de insumos (fármacos y alimentos), promover el bienestar
animal y manejo de residuos que le permitan controlar posibles padecimientos de
forma temprana, además de realizar revisiones médicas rutinarias y vigilar la
alimentación.
Como puede observarse, muchas de estas acciones son medidas de prevención primaria
aplicables antes de la enfermedad o durante su fase temprana que si son
implementadas correctamente
podremos prevenir, controlar y erradicar las enfermedades generando empresas
rentables, competitivas a nivel nacional e internacional y con muchas ganancias
económicas para el ganadero.
ALIMENTOS Y AGUA
Al respecto, habrá de mantenerse registro detallado de las entradas de alimentos y
suplementos, el cual indique al menos: producto, fabricante, número de lote, cantidad,
fecha de ingreso y fecha de caducidad. Los alimentos balanceados, materia prima o
derivados agroindustriales que se usen para
alimentación animal se almacenarán según su naturaleza en bodega limpia y cerrada
impidiendo el acceso de animales y sometida a un programa de control de roedores,
las ventanas deben tener tela mosquitera para garantizar la ventilación.
Los alimentos en sacos se colocan en tarimas, separadas de la pared y evitando el
contacto de estos con el piso que debe ser de cemento para evitar humedad. Granos o
forrajes se conservarán en silos; éstos deben mantenerse en buenas condiciones
físicas, libre de fugas y deben evitar el desperdicio, la humedad e instalarse sobre una
base adecuada que permita mantenerlos secos, limpios y libres de insectos, roedores y
otros animales domésticos, mismo caso para los tanques de melaza. Finalmente, para
las pacas de heno las mismas deben colocarse sobre tarimas, en un lugar seguro para
evitar su contaminación.
El agua debe ser potable, en caso de abastecerse por pozo, río o pipa se debe analizar y
de requerirse darle el tratamiento necesario. Las áreas de alimentación serán techadas,
con comederos y bebederos suficientes para la cantidad de animales, con limpieza
constante ya que los bovinos no son selectivos al comer y ensucian con facilidad el
agua.
OTROS HATOS
En algunas producciones pecuarias, sobre todo las de tipo extensivo, es común
encontrar en coexistencia varios hatos, por ejemplo, bovinos-ovinos u ovinos-caprinos y
diferentes razas de una
misma especie. En estos casos el manejo sanitario de animales debe considerar lo
siguiente: para el caso de bovinos, caprinos y ovinos adicionalmente a los certificados
que avalen se encuentren libres de enfermedades bajo control, deberán presentar
prueba diagnóstica negativa a paratuberculosis, y en el caso de caprinos, solicitar prueba
negativa a artritis encefalitis caprina. Anualmente se elaborará un programa de medicina
preventiva para todos los hatos poniendo especial atención en los programas de
vacunación y desparasitación según lo requiera la especies y zona, los exámenes y
revisiones
rutinarias de índole médico deberán poner énfasis en el diagnóstico temprano de
aquellas enfermedades comunes y los programas de nutrición deberán ser
balanceados y acordes a cada especie.
FAUNA NOCIVA
Se entiende por fauna nociva a las especies animales silvestres o domésticas que
pueden ser reservorios o bien transmisores de agentes causales de enfermedad que
en un concepto técnico más amplio se le denomina plagas. El Manejo Integrado de
Plagas (MIP) forma parte de las BPP, MIP es una estrategia que se basa en la
conjugación de métodos complementarios físicos, químicos, biológicos, legales y
culturales para el control de plagas a fin de reducir el uso de plaguicidas y minimizar
su impacto en el ambiente.
Uno de los artrópodos de importancia pecuaria son las moscas, sus infestaciones
causan estrés debido al constante pataleo, movimientos de cabeza y cola. Por
ejemplo, el parasitismo por Haematobia irritans (mosca de los cuernos) puede causar
pérdidas de peso de entre 8-22%, y 9.26%
de pérdida láctea por Stomoxys calcitrans (mosca del establo) en bovinos (Ambriz,
2014). El control de las moscas dentro de los programas MIP incluye: conocimiento de la
plaga (taxonomía, ciclo biológico, hábitos), determinación del índice poblacional
(conteo directo o por trampas engomadas con o sin atrayentes, u eléctricas), medidas
sanitarias (aseo de instalaciones, en los estercoleros aplicar antilarvarios para romper el
ciclo biológico de los dípteros, manejo de basura y mantenimiento de drenajes),
métodos de exclusión (mallas mosquiteras, uso de repelentes), control biológico (uso de
hongos, avispas y escarabajos depredadores de moscas) y uso de aretes insecticidas
para ganado; por mencionar algunos.
Las garrapatas del género Boophilus transmiten al ganado bovino dos enfermedades
relevantes, la piroplasmosis (babesiosis) causada por Babesia bovis y Babesia bigemina,
y anaplasmosis por Anaplasma marginale. Estos ectoparásitos, comúnmente se
controlan con baños ixodicidas
(acaricidas o garrapaticidas) a intervalos específicos según la región ecológica, especie a
combatir y
eficiencia residual de producto. El uso de métodos de control biológico como vacunas,
hongos como Metarhizium anisoplinae, Verticillim lecanii, uso de extractos vegetales,
así como estrategias de la combinación de químicos y biológicos pueden incrementar
el control de la garrapata y reducir en generaciones próximas el nivel de resistencia a
los productos químicos.
Los roedores de importancia para la bioseguridad y salud pública son: ratas noruegas,
pardas, gris o de alcantarilla (Rattus norvegicus), rata negra, de los tejados (Rattus
rattus), y ratón doméstico y común (Mus musculus) sus medidas de control van desde
la higiene y mantenimiento de las instalaciones, captura con trampas, hasta la
utilización de cebaderos rodenticidas que contengan anticoagulantes de segunda
generación y manejo de residuos (cebos no consumidos, envases, materias primas y
alimentos dañados) por mencionar sólo algunos.
FÓMITES
Se denomina fómite a todo objeto que no es peligroso por sí mismo, pero es capaz
de albergar y transmitir agentes infecciosos actuando como vehículo común. En
ganadería, por tanto, pueden portarse como tales vehículos particularmente los que
trasportan animales, alimentos o leche. El hombre es el principal difusor, por sí
mismo o por su ropa, calzado, o equipo contaminado,
considerando lo anterior la unidad de producción deberá implementar medidas
sanitarias como contar en la entrada con un vado o arco sanitario con equipo de
aspersión con una presión de 1⁄4 HP para garantizar la desinfección de cualquier
vehículo que entre o salga.
De forma similar, con las personas, hacerlas pasar por tapetes sanitarios en todas
las puertas de ingreso a las áreas de producción y que usen botas y overoles
limpios de uso exclusivo del rancho.
Por otro lado, la práctica rutinaria de la higiene se hace más fácil si se cuenta con las
instalaciones adecuadas, este es un factor comúnmente olvidado en las explotaciones
de rumiantes, ya que, si la infraestructura no es buena, las labores de limpieza se
hacen más difíciles, tardadas y costosas; esto
tiene implicaciones productivas y de salud en los animales, aumentan el estrés y deteriora
el bienestar animal. Todo el material utilizado rutinariamente dentro de la explotación
como las carretillas, palas, así como las instalaciones se deben de lavar y desinfectar con
frecuencia. Se recomienda también el
uso de material desechable en todas las medidas preventivas primarias y
secundarias como son vacunación, desparasitación, pruebas de muestreo y
tratamiento en grupo de animales, deben ser realizados siempre con una jeringa y
aguja desechables por animal y por cada aplicación de los productos, para evitar
con ello la diseminación de agentes infecciosos bacterianos, parasitarios y virales. El
material quirúrgico e instrumental debe exclusivamente ser manejado por personal
capacitado.
Es importante que los vehículos que trasporten animales no entren a la granja es
mejor que se cuente con transporte interno para tal fin. La eliminación de excretas y
aguas residuales, basura y desechos fármaco-biológicos, es relevante para no
contaminar los mantos freáticos ni el medio ambiente. De
acuerdo con NOM-087-SEMARNAT-SSA1-2002, se deberá de contar con: depósitos de
punzocortantes,
como jeringas, agujas y navajas. Depósitos color rojo, para biológico infecciosos.
Depósitos color amarillo, para tejidos y órganos procedentes de necropsias o
cirugías y bolsas transparentes para cadáveres no infectados, para su incineración
posterior.
CONCLUSIÓN.
Aplicando la bioseguridad y todos los factores antes descritos podremos prevenir, controlar
y erradicar las enfermedades generando empresas rentables, competitivas a nivel
nacional e internacional y con muchas ganancias económicas para el ganadero. Ya que,
al ser el país partícipe de tratados comerciales, se sujeta a vigilancia por parte de
organismos extranjeros, dada la globalización de
productos de origen animal, bajo la premisa de garantizar al consumidor final
alimentos inocuos y de calidad durante todo su proceso. Cabe mencionar que el MV,
el productor y su personal son corresponsables de la correcta implementación de
programas de medicina preventiva y bioseguridad en las instalaciones, su entorno y
en todos sus procesos incluyendo proveedores y transportes vinculados a la
explotación ya que la entrada, transmisión y salida de agentes patógenos merma la
salud del hato, la producción pecuaria e incluso causa enfermedades zoonóticas.
Finalmente, la
implementación de buenas prácticas pecuarias también mejora la calidad de vida de los
animales y de quienes viven de ellos.