Catedral Metropolitana de Medellín
Catedral Metropolitana de Medellín
Patología de la edificación
DOCENTE:
Andrés Fernando Urrego Higuita
Medellín 2025
1. INTRODUCCION
La patología de la edificación es la disciplina encargada del estudio, diagnóstico y prevención de
las deficiencias, fallas y daños que pueden presentarse en las construcciones a lo largo de su vida
útil. Su objetivo principal es analizar las causas y consecuencias de estos problemas, con el fin de
proponer soluciones adecuadas y evitar futuros deterioros.
Entre las patologías más comunes en la construcción se encuentran las fisuras, grietas,
humedades, corrosión de estructuras metálicas, deformaciones y problemas en los acabados. La
identificación temprana de estos daños es fundamental para evitar el deterioro progresivo y
reducir los costos de reparación. Debido a que los edificios de gran altura son una característica
distintiva de las ciudades modernas, sus fachadas pueden sufrir diversas patologías a causa de la
exposición a factores climáticos extremos, contaminación, radiación solar, viento, lluvias y
humedad. Estas afectaciones no solo impactan su apariencia estética, sino también su estabilidad
y vida útil.
EL PROBLEMA
Se analizará el estado actual de la Catedral Metropolitana de Medellín, una de las construcciones
más emblemáticas de la ciudad y un referente arquitectónico e histórico. Esta catedral, construida
en ladrillo macizo, ha enfrentado diversas patologías a lo largo de los años debido a factores
como la exposición ambiental, el envejecimiento de los materiales y como aspecto relevante la
condición social de la zona (Deterioro ocasionado por los habitantes de calle) intervenciones
previas y la falta de mantenimiento adecuado en ciertos periodos.
MARCO TEÓRICO
Las edificaciones, a lo largo del tiempo, tienen un comportamiento que depende tanto de su
naturaleza como de la incidencia sobre él de las acciones del ambiente. Esta respuesta, aunque en
el inicio de la vida útil del edificio sea suficiente, tarde o temprano puede volverse insatisfactoria
o inadecuada, incluso perjudicial, debido a procesos degenerativos en los elementos
constructivos del edificio, cuyas alteraciones definimos como lesiones. Así pues, la insuficiencia
de la respuesta de una parte del edificio a sus funciones o requisitos, es decir un fallo, sólo se
debe a dos grupos de circunstancias o a uno solo de ellos. Unas de tipo pasivo, debidas a alguna
insuficiencia del elemento constructivo, en general derivada de alguna carencia o vicio en la
constitución o naturaleza del elemento, y que, en general, definiremos como defectos o
malformaciones del mismo, aunque dada la sucesión de acontecimientos a los que está sometido
el edificio también podría ser alguna lesión previa. Otras de tipo activo, debidas a algún exceso
en las acciones que inciden sobre el elemento constructivo, bien sea fortuito o consecuencia de
un uso abusivo o inadecuado de la parte del edificio afectada.
Los factores que influyen en la estabilidad y durabilidad de una edificación se pueden agrupar en
cuatro categorías: los factores ambientales, como la radiación solar, lluvias, humedad, viento y
contaminación atmosférica; los factores constructivos, que incluyen la calidad de los materiales,
las técnicas de construcción y el diseño estructural; los factores de uso, relacionados con el
mantenimiento inadecuado, la sobrecarga y las modificaciones estructurales; y los factores
socioculturales, que abarcan las condiciones del entorno, el vandalismo y el deterioro causado
por habitantes de calle.
2. METODOLOGÍA
Por último, se analizarán estudios de casos similares para establecer comparaciones y extraer
estrategias efectivas de intervención. Estas acciones permitirán comprender de manera integral
las patologías presentes en la estructura y contribuirán a la formulación de un plan de
conservación y restauración que garantice la estabilidad y preservación de la Catedral
Metropolitana de Medellín como un referente arquitectónico e histórico para las futuras
generaciones.
El diseño de la catedral estuvo a cargo del arquitecto francés Charles Émile Carré (1863-1909),
quien la concibió en estilo neorrománico. Su estructura presenta una planta en cruz latina, con
tres naves longitudinales atravesadas por un transepto, mientras que sus dos imponentes torres
alcanzan una altura de 66 metros hasta la cruz. La edificación abarca 4.608 m² en su planta
general y una superficie construida total de 7.300 m².
Uno de sus aspectos más destacados es su construcción en ladrillo macizo, convirtiéndola en una
de las estructuras de este tipo más grandes del mundo. Para su edificación se emplearon
aproximadamente 1.120.000 ladrillos, cada uno con un volumen de 8 decímetros cúbicos, unidos
con argamasa y conformando un volumen total de 97.000 metros cúbicos.
En cuanto a sus sistemas constructivos, la catedral cuenta con una cubierta en teja de barro a dos
aguas y tabiquería en madera, lo que complementa su diseño estructural y contribuye a su
estabilidad y estética.
La construcción de la catedral se llevó a cabo entre los años 1890 y 1931, un período de más de
cuatro décadas que evidencia la magnitud y complejidad del proyecto.
ANEXOS
La Catedral Metropolitana de Medellín fue construida entre 1890 y 1931, bajo la dirección del
arquitecto Charles Émile Carré. En esa época, Colombia no contaba con una normativa de
construcción estructurada como la que existe hoy en día.
Reglamentos Municipales
Es probable que Medellín tuviera ordenanzas municipales que regulaban aspectos básicos de la
construcción, pero no existían códigos de sismo resistencia ni especificaciones técnicas
detalladas como las actuales.
El primer intento de reglamentación estructural en el país surgió después del terremoto de 1906,
pero solo en 1958 se estableció el Código Nacional de Construcción, y la primera norma de
sismo resistencia apareció en 1984 (NSR-84).
INFORMACIÓN ADICIONAL
Este majestuoso edificio es una de las construcciones en ladrillo cocido más grande del mundo y
por su área está catalogado como el séptimo de los templos existentes. Junto con el Capitolio
Nacional de Santa Fe de Bogotá, es reconocida como la obra más solemne y grandiosa
construida en el siglo XIX en Colombia.
Se inició su construcción en 1875 con planos del Ingeniero Felipe Crosti y cinco años más tarde
se contrató al arquitecto francés Carlos E. Carré, quién modificó su diseño inicial, utilizando un
estilo románico o bizantino latino que le permitió soportes de mucha resistencia.
CLASIFICACIÓ
CLASIFICACIÓN POR GRUPO CLASIFICACIÓ TIPO DE LESIÓN N POR
DE LESIÓN N POR COLOR CÓDIGO
Humedad F-H
Suciedad F-S
Grietas M-G
Lesiones Mecánicas
AZUL
Fisuras M-F
Desprendimiento M-D
Organismos vegetales
B-V
Lesiones biológicas VERDE Organismos animales
B-A
eflorescencias Q- E
Lesiones (desaciertos
constructivos) Errores constructivos
ROSADO L-ERC
Luego de presentar el contenido con el cual se clasificarán las lesiones observadas en las dos
visitas que se realizaron al lugar, procederemos a mencionar las más relevantes y que, en caso de
no ser intervenidas oportunamente, podrían ocasionar daños severos en la edificación, los cuales
resultarían altamente costosos debido a su carácter irreversible. A partir de la información
consignada en la Tabla 1, se busca identificar, clasificar y analizar cada tipo de lesión de forma
sistemática, con el fin de proponer acciones correctivas y preventivas que contribuyan a la
conservación y prolongación de la vida útil de la catedral.
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Lesión número 1 color y nomenclatura: B-A, F-S
Una de las causas de lesión
persistentes que afectan la estética del inmueble. Con el tiempo, esta acumulación puede
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Lesión número 2: Color y Nomenclatura: B-V, Q-E, F-S, F-H
En la imagen se evidencia una lesión patológica
solo afecta la apariencia estética, sino que también compromete la durabilidad de los materiales
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Lesión número 3: Color y Nomenclatura F-V, F-S, M-D, L-ERC
En la imagen se evidencia una lesión
observable en el desprendimiento y
observan también reparaciones puntuales realizadas con mortero de color y textura distintos, lo
cual sugiere intervenciones poco apropiadas que alteran la homogeneidad del paramento.
habitantes de calle raspan los ladrillos para extraer el polvo y mezclarlo con sustancias
psicoactivas, especialmente con una droga conocida localmente como “bazuco”, acelerando así
la pérdida de material y debilitando aún más la estructura. Esta interacción entre factores
técnicos y sociales requiere una atención urgente, ya que no solo compromete la estabilidad del
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Lesión número 4: Color y Nomenclatura: M-G, M-F
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Lesión número 5: Color y Nomenclatura: F-H, F-S, Q-E, L-ERC
En la imagen se logra apreciar claramente una
inadecuada. Esta instalación podría estar contribuyendo a la saturación del muro por
depósitos salinos que se forman al evaporarse el agua que ha migrado a través de los poros del
material.
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Lesión número 6: Color y Nomenclatura: F-E, M-D, L-ERC
La zona adoquinada que rodea la base del
efectiva. La acumulación de fragmentos de adoquines rotos dispersos por el área sugiere daños
diferencia de nivel observada entre la zona adoquinada original y el zócalo del muro también
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Lesión número 7: Color y Nomenclatura: F-E, M-D, M-F, L-ERC
La imagen muestra una reparación vertical
mortero de la reparación la rodea de manera irregular en la parte superior. Esta falta de cuidado
y fisuras en los bordes de la reparación, lo que podría generar futuras patologías en esta zona,
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4.1 Evaluación de manifestaciones patológicas.
Costado derecho de la
Entrada principal
entrada principal
Entrada principal
En la fachada de la Catedral Metropolitana de Medellín se evidencia una lesión
biológica de origen animal, atribuida principalmente a la presencia recurrente
de palomas que se posan y anidan en elementos salientes de la estructura,
como cornisas, repisas y molduras en ladrillo macizo. Este fenómeno es
frecuente en edificaciones patrimoniales situadas cerca de zonas verdes o
entornos con baja perturbación humana, que facilitan el asentamiento de estas
aves.
El excremento de las palomas contiene altas concentraciones de ácido úrico, un
compuesto químico altamente corrosivo que, al depositarse sobre superficies
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porosas como el ladrillo o la piedra, inicia un proceso de degradación
fisicoquímica. Este proceso favorece la disolución de sales minerales presentes
en los materiales, lo cual puede generar manchas, eflorescencias salinas y
pérdida de cohesión en las juntas de mortero. Con el tiempo, estas lesiones
superficiales pueden evolucionar en desprendimientos y fisuración de los
elementos afectados, disminuyendo su resistencia mecánica.
Adicionalmente, la acumulación prolongada de materia orgánica promueve el
desarrollo de colonias microbiológicas (hongos, bacterias y líquenes), que
degradan aún más los componentes del paramento al producir ácidos orgánicos
durante su metabolismo. Esta biodeterioración, además de impactar
negativamente la apariencia estética de la fachada, acelera el envejecimiento
de los materiales y dificulta los procesos de restauración, ya que altera la
composición original del sustrato.
Desde el punto de vista de la conservación, este tipo de lesiones requiere un
enfoque preventivo y correctivo. Se recomienda la implementación de
dispositivos anti-percha, redes de exclusión o barreras físicas diseñadas para
edificios patrimoniales, acompañadas de limpiezas periódicas mediante
técnicas de bajo impacto, como la microaspersión de agua desmineralizada o
cepillado mecánico suave. Asimismo, puede aplicarse un tratamiento con
productos biocidas específicos y formulaciones hidrofugantes compatibles con
la composición del ladrillo histórico, garantizando así la durabilidad del material
sin alterar su transpirabilidad.
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La acumulación de suciedad en la fachada de la Catedral Metropolitana de Medellín
obedece a una combinación de factores ambientales, químicos y antrópicos que inciden
directamente sobre el comportamiento de los materiales a lo largo del tiempo. Entre los
agentes más influyentes se encuentra la contaminación atmosférica derivada del tráfico
vehicular, la emisión de gases industriales y la combustión incompleta de hidrocarburos,
que libera partículas en suspensión (PM10, hollín, dióxido de azufre y óxidos de
nitrógeno) capaces de adherirse a las superficies porosas del ladrillo.
Cuando estas partículas contaminantes interactúan con el agua de lluvia, se producen
reacciones químicas que generan compuestos ácidos (como el ácido sulfúrico o ácido
nítrico), los cuales desencadenan procesos de deterioro por lixiviación y alteración de la
capa superficial del material. Este fenómeno se manifiesta visiblemente como manchas
oscuras, estrías de lavado diferencial y una pérdida progresiva del color natural del
ladrillo, comprometiendo tanto su apariencia estética como su integridad fisicoquímica.
Por otro lado, la erosión eólica y el envejecimiento natural de los materiales acentúan la
rugosidad superficial, facilitando la retención de contaminantes y la colonización
biológica. A estos factores se suma la intervención humana no controlada, como el
contacto físico constante, los residuos dejados por trabajos de restauración mal
ejecutados, y la acumulación de polvo urbano, todos ellos contribuyendo al
oscurecimiento generalizado de la fachada.
Para mitigar este tipo de afecciones, es indispensable implementar estrategias de
conservación basadas en la limpieza controlada mediante técnicas no abrasivas (como
microchorreado con partículas suaves o agua nebulizada) y el uso de recubrimientos
protectores reversibles que no alteren la permeabilidad del material original. Estas
acciones permiten preservar las condiciones estéticas y funcionales de la fachada sin
comprometer los principios de restauración patrimonial.
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Costado izquierdo de la entrada
Acceso principal, parte superior
principal
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Puerta central
En la entrada principal de la Catedral Metropolitana de Medellín se han identificado
fisuras estructurales que podrían estar asociadas al proceso de degradación de los
materiales por envejecimiento natural y a la acción de agentes ambientales como la
humedad, los cambios térmicos y la contaminación. Estas grietas, localizadas en
elementos portantes de la fachada, podrían generar afectaciones en la capacidad
resistente del sistema estructural si no se controlan a tiempo. Por ello, se requiere una
evaluación patológica detallada que permita determinar su origen —ya sea por
movimientos diferenciales, asentamientos o dilataciones— y definir las estrategias de
intervención y conservación más adecuadas según la normativa de restauración del
patrimonio.
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Costado izquierdo en la fachada
delantera
Los desprendimientos observados en la Catedral Metropolitana de Medellín están
vinculados al proceso de deterioro de los materiales, causado principalmente por la
exposición continua a factores ambientales, como la variabilidad climática, la polución
atmosférica y las cargas mecánicas a lo largo del tiempo. Este tipo de daños, que afectan
elementos como la piedra, los revestimientos y los adornos de la fachada, comprometen la
integridad de la estructura y su capacidad de resistir esfuerzos. Para garantizar la
preservación del monumento, es esencial realizar un diagnóstico preciso de las causas
subyacentes, que pueden incluir la corrosión de refuerzos metálicos o la degradación de
los materiales de construcción, y aplicar las intervenciones de restauración y conservación
más apropiadas, conforme a las normas de intervención en el patrimonio arquitectónico.
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Zona central de la fachada Costado izquierdo de la fachada
occidental occidental
Las lesiones físicas observadas en la Catedral Metropolitana de Medellín
comprenden daños tanto estructurales como superficiales. Se identifican fisuras
en muros, en su mayoría originadas por discontinuidades entre materiales con
diferente comportamiento mecánico y térmico, lo que genera tensiones
internas y debilitamiento progresivo. Asimismo, se evidencia desprendimiento
de material, manifestado en la pérdida de fragmentos de ladrillo y mortero, los
cuales han perdido cohesión debido a procesos de envejecimiento, acciones
mecánicas como vibraciones inducidas por el tráfico o eventos sísmicos
menores, e impactos externos.
La fachada presenta signos de erosión superficial, atribuible a la exposición
prolongada a agentes atmosféricos —lluvia, viento y radiación solar—, así como
a la acción de contaminantes presentes en el aire urbano. En varias zonas se
identifican signos de humedad, causados por filtraciones y acumulación de
agua, lo que indica posibles fallas en los sistemas de impermeabilización o
drenaje.
Los elementos metálicos, como marcos de ventanas y refuerzos de hierro
forjado, muestran evidencia de corrosión, producto de la combinación entre
humedad constante y contaminantes del medio ambiente. Esta patología
reduce la resistencia de los metales y puede inducir expansiones que agravan
el daño en los materiales circundantes. Finalmente, se observa la presencia de
colonización biológica —hongos, musgos y moho— en zonas de alta humedad y
fisuración, lo que acelera el deterioro de los materiales y representa un factor
adicional de riesgo para la conservación del inmueble patrimonial.
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Zona lateral izquierda de la fachada
occidental
Los desprendimientos identificados en la Catedral Metropolitana de Medellín
constituyen una manifestación evidente del deterioro progresivo de los
materiales constructivos, particularmente en zonas expuestas a la intemperie.
Este tipo de lesión se relaciona directamente con la pérdida de cohesión entre
los componentes del sistema constructivo, como el mortero de unión y los
ladrillos cerámicos, producto de la acción prolongada de agentes ambientales
como la lluvia, el viento, los ciclos térmicos y la contaminación atmosférica.
La caída de fragmentos no solo compromete la estabilidad de los elementos
afectados, sino que representa un riesgo para la seguridad de los visitantes y el
personal de mantenimiento. Además, puede derivar en la exposición de capas
internas más vulnerables, acelerando el proceso de degradación. Por tanto, es
indispensable realizar un estudio patológico detallado que permita identificar la
causa raíz de los desprendimientos —ya sea por procesos de fatiga del
material, vibraciones o deficiencias constructivas— y definir estrategias de
restauración compatibles con los criterios de intervención en bienes
patrimoniales, garantizando su conservación a largo plazo.
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Anden perimetral, fachada
Fachada posterior
posterior
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cerámico de la fachada, asociada a la acción combinada de agentes
atmosféricos —como la lluvia, el viento y los contaminantes urbanos— que
aceleran los procesos de desgaste. Este deterioro se manifiesta en la pérdida
de definición de los elementos ornamentales, el desprendimiento de
partículas de ladrillo, y la disminución de la adherencia del mortero de juntas,
lo que favorece la penetración de humedad y agrava el ciclo de deterioro.
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