Practico-Clínica de Adultos
Practico-Clínica de Adultos
La IPA va a proponer una terapia estándar en relación al tiempo,al control (la supervisión).
La IPA va a proponer una relación estándar para identificar al psicoanálisis identificando
cierto hacer, la excomunión de Lacan él va a hacer una ruptura. Va a plantear cuales son las
condiciones para que un PSA sea un psicoanálisis. Lacan plantea volver a Freud.
Hay una asimetría entre las reglas para el analizante y el analista. El analizante tiene la
regla estándar: asociación libre. Entonces ahí la pregunta es cual es la regla para el
analista? Dice que no hay. Sí va a tener su función, la función del analista es la
interpretación que tiene su condición en trasnferencia. La trasnferencia es en qué lugar es
llamado el analista, de la posición del sujeto en relación al Otro.
La interpretación tiene su base en la transferencia.
¿Cómo efectuar esa función de interpretación? No está dicho, cuantas veces, como,
cuando, en ese punto no hay una regla. Va a su discreción (del analista). Entonces va a
haber una hiancia entre el saber y el analista. Justamente en esa hiancia es dónde la IPA
quiere un poco sostener cierto estándar de cómo debería ser el análisis. Ejemplo: que las
sesiones tienen que durar 45 minutos. O que el analista debería supervisar 3 veces por
mes. Esas son demandas, intentar suplir una garantía que falta.
Sí bien no se trata de que sea estándar o no estándar, sino de que sea válido o no.
Hay algo de la falta de garantía el analista tiene que ver cómo responder. Lacan va a
modificar en efecto el tiempo de las sesiones, va a mantener el diván y va a agregar las
entrevistas preliminares.
Va a mantener el diván, tenemos el concepto de lo S, R E I. Lacan refuerza la idea del diván
para la distinción del otro imaginario del otro de la palabra, el paciente en diván está más en
relación a la palabra. A veces parece que estás hablando solo, y no está la irrupción de lo
Imaginario que más bien va a entorpecer el encuentro con la palabra. ‘El analista miró para
allá, para allá’. El imaginario hace ruido, la propuesta del diván es más bien limpiar un poco
eso, y que el sujeto se encuentre con la palabra plena.
Por otro lado, el tiempo de las sesiones. La IPA plantea un tiempo más estándar.
Entrevistas preliminares. Freud va a hablar de entrevistas de ensayo, Freud más bien
pensaba que las psicosis no era posible un tratamiento analítico, Lacan va a decir que sí.
‘’Una cuestión preliminar’’. Freud hablaba de entrevistas de ensayo, más bien era para ver
sí era posible sí ese paciente pudiera hacer un tratamiento por esto de la transferencia,
Freud pensaba que la transferencia no estaba depositada, que no era posible. Entonces las
entrevistas preliminares van a hacer el preámbulo a la entrada de análisis. Tienen el
objetivo del trabajo de la transferencia, que se instale la transferencia. Sin transferencia no
es posible el análisis.
Colette va a hablar de la entrada en análisis que tiene que ver con hacerlos entrar por la
puerta y que haya una verdadera entrada para el analizante y es preciso en efecto que algo
incurra. ¿No? Hay continuidad entre entrevistas preliminares y análisis. Va a haber
continuidad.
Una diferencia entre esa queja que pide alivio y una verdadera demanda de análisis, y para
que haya una verdadera demanda de análisis tiene que estar presente el síntoma. Que
haya algo de lo que el sujeto se quiera desembarazar. Para que el síntoma se vuelva una
verdadera demanda va a ser necesario el sujeto supuesto al saber con motivo de la
transferencia. El síntoma se va a volver analizable solamente al incluirse en la
transferencia.
Hay 3 objetivos de las entrevistas preliminares:
1. transferencia analitica
2. fijación de la transferencia
3. trabajo de la transferencia
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1. transferencia analitica. Se podría pensar una transferencia previa al análisis cuando el
síntoma es pensado como analizable. Una transferencia al psicoanálisis, porque el
psicoanálisis propone que hay un representante de ese síntoma, algún desciframiento,
algún saber sobre el síntoma eso diferencia de otras escuelas. El síntoma como pregunta
va a estar dirigida a un saber, ¿Que significa eso? En ese primer momento a un analista
cualquiera ¿Por qué me pasa esto? ¿Por qué me quiero morir? El SÍNTOMA va a tener un
carácter de cifrado, y de cierta representatividad. Entonces el analista va a estar reducido a
la función interprete, ‘interprete que me pasa 0. El saber no lo va a tener el analista, sino en
esta asociación libre, se va a desplegar el encuentro del sujeto con el padecimiento.
Entonces en este primer momento es a un analista cualquiera.
2. Fijación de la transferencia, ya no es un analista cualquiera, sino es a un analista en
particular, ya ese analista va a cumplir la función de sujeto supuesto saber, ese analista
puede saber lo que le pasa al paciente. Acá se puede hablar de la transferencia amorosa, o
transferencia positiva.
3. Trabajo de la transferencia. Dónde ya está en análisis, en el lugar de que trabaja, se
esfuerza por esa pregunta, esa paciente que ya llega y dice ‘quería contarte esto que me
quedé pensando de la sesión pasada’, ahí hay un paciente causado por esa pregunta de
¿qué me pasa?
Lo más importante de eso, es que el analista va a estar implicado como objeto a causando
el trabajo analítico. Podríamos decir que produce lo que es la división subjetiva. ‘Me quiero
morir’ pero ‘le temo a las enfermedades’. Ahí hay un sujeto dividido. Cada vez causando el
trabajo analítico. Un empuje de trabajo a la transferencia. No solamente la posición del
paciente va a tener que ver con la transferencia, sino también con la respuesta del
partenaire, el partenaire es el analista, partenaire del síntoma.
El síntoma está en en el saber inconsciente.
Bibliografía:
-Recordar, repetir, reelaborar
-Seminario 11
La transferencia real quedó un poco confusa, vamos a retomar una presentación y para eso
para pensar la transferencia es importante el texto de Colette Soler, El acting out en la cura.
Antes de arrancar con el caso, voy a dar este texto para seguir dandole la vuelta a esto que
es la transferencia.
Un poco aparece en el Seminario 10 y lo retoma Colette, la asociación libre dispone al
sujeto que se ponga a trabajar, la división subjetiva. Y como veíamos la clase pasada
había algo que no se puede terminar de decir, no todo se puede decir. Hay que tenerlo
en cuenta, podríamos decir que está presente, testigos como analistas de esa pérdida, el
analista como testigo de esa pérdida. Colette va a arrancar con esto de que hay algo que no
se puede decir, lo articulamos con Freud que dice que el sujeto actúa para no recordar, hay
algo de lo que no se puede decir y hay otra cosa que sí, que podríamos decir que es la
trasnferencia en su vertiente simbólica, y después está lo actuado. Cuando el sujeto actúa
es del campo de lo simbólico, no de lo real. Lo Real está más del lado de lo pulsional y no
de lo simbólico.
¿Ustedes recuerdan el caso de la paciente que se quedó en silencio en la asociación libre y
le preguntó qué pasó ahí ‘Me parece que tenía que seguir hablando de mi mamá, y quería
hablar de otro asunto. Imagino que es lo que vos esperas, que hable de mi mamá, y ella
tiene que ver con mi historia infantil’’. Se pone en repetición en análisis con el analista,
algo de la trama infantil o de la repetición de este sujeto, pero es simbólico, primero
es actuado pero es simbólico porque tiene que ver con ser esa niña que responde a la
mamá, y también al analista. Se une nuevamente en acto con el analista con la
transferencia real. Es todo junto no es que es una o la otra, es la trasnferencia simbólica y la
trasnferencia es repetición, y en este caso esa repetición es actuada porque tiene que ver
con un entramado simbólico que sí bien está actuando, es simbólico porque es en relación a
ser esa hija perfecta, en dónde está sujetado, identificada.
La paradoja del analizante es cuando el sujeto tiene que decir aquello que es allí donde no
es, es decir, dónde es Inconsciente. En lo inconsciente no hay Yo, y el Yo es el que dice ‘Yo
soy esto y lo otro’ la instancia en dónde uno se reconoce, son identificaciones. En cambio el
Inconsciente va a mencionar algún significante en relación al sujeto. La lectura del
Inconsciente como no hay Yo, es un significante, se puede ver que hay una lectura
inconsciente por los efectos que tiene esa interpretación.
Volvamos al aggieren freudiano, tiene que ver con transferencia-resistencia, lo reprimido
que retorna en acción. El agieren freudiano es traducido como acting out. El acting out va a
tratar el texto de Freud y el Seminario XI. Vimos el acting out en el ejemplo de los sesos
frescos hacia el analista.
El agiern es la traducción del acting out, entonces vamos a pensar la trasnferencia como
resistencia, podemos pensar que lo reprimido puede volver en forma de pensamiento,el
paciente puede hablar sobre eso o puede actuar. El sujeto que puede, hablar de eso,
rememorar va a tener que ver con recordar, ponerse en el plano de lo simbólico. Da la
posibilidad que el S se vuelva a encontrar con esos significantes, ver en todo caso qué
hacer con oes, no se cambia algo del pasado sino que el S vuelve a reencontrarse con eso.
El Sujeto está actuando lo que no recuerda.
Por un lado está este eje que tiene que ver con la transferencia, que busca el
encuentro, el saber inconsciente para poder devenir sujeto, la pregunta por el
síntoma.
Lacan propone otro eje, que tiene que ver con la puesta en acto, que es la
transferencia definida como la puesta en acto inconsciente. Puesta en acto de la
realidad del Inconsciente, que es la realidad sexual, en el seminario 11 veíamos la cuestión
del deseo , la libidido, lo presenta así Lacan.Y en este punto no va a depender esta
vertiente real de la transferencia, no va a depender del sujeto supuesto al saber. La
trasnferencia como puesta en acto esa es la vertiente real y no va a depender de lo
simbólico, porque de hecho es la puesta en acto. Nosotros no vimos el concepto del
acto del analista, el acto del analista también está por fuera de lo simbólico, el pasaje
al acto, también rechazando lo simbólico. Es una puesta en acto que pertenece al
registro de la pulsión y el objeto.
Del lado del analista hay una doble causa del sujeto, una causa significante y su
causa objetal. La transferencia como puesta en acto de la realidad del inconsciente que no
es repetición, y no depende del cifrado, no hay nada para descifrar, esa transferencia actual
sin referencias al pasado, presente o futuro. Su empuje constante respecto del goce. Tiene
que ver con la vertiente de goce, de lo real, de lo que no se puede decir que está en juego a
la trasnferencia. Nosotros podemos captar algo de esa repetición del sujeto que también
tiene en juego un goce, poner a trabajar algo de eso, pero en la trasnferencia real el
analista también puede objetar. Interponer ahí en el circuito de repetición. Objetar la
transferencia, que es resistencia, el sujeto sirve repitiendo, nosotros objetamos para
que surja eso.
CASO:
“La mujer que se hace plantar”
A la 1er entrevista la paciente llega diciendo que se siente: material descartable, que el
tratamiento que venía haciendo: le sirvió para dejar entrever cosas, pero que se sintió
manipulada, dice que la analista: se enojó porque yo insistía con que no quería salir de la
facultad. Luego cuenta algunas cuestiones referentes a su hijo de 9 años; tiene enuresis y
realiza tratamiento desde los 3 años: Se me confunden los espacios. Dice que en la
entrevista a padres le indican: “eso tiene que hablarlo en su terapia”. Al respecto, dice: Sin
terapia me quedo sin sostén. Al finalizar la entrevista dice que se siente detenida en el
tiempo, como paralizada; usada por todos, por la familia… hasta por el hijo, y que cuando
sintió esto decidió que debía volver a consultar. Intervengo diciendo que sus tiempos son
diferentes a los del Cappsi, y que no parece casual que la analista haya caído al
mismo lugar que los otros por lo que se siente usada.
Durante gran parte del tratamiento el tema puntual es su pareja y también el hijo: mi hijo
es mi pareja – mi pareja es mi hijo, son conclusiones que trae del grupo de padres. Se
nombra como madre soltera, vivió hasta los 32 años con los padres, padre que hasta esa
edad la golpeó. Comienza una relación con S. y con el impulso de éste deciden ir a vivir
juntos. Conviven un mes y de allí en más empiezan las idas y vueltas de la relación.
En una oportunidad entra al consultorio cargada con la mochila del hijo: Le digo algo de
lo cargada que está. Dice: Te vengo a usar nada más… Vengo a que me escuches y a
guardar eso (por la mochila). Le pregunto: ¿Qué guardás? Se queda dura: Me leíste el
pensamiento. Hace unos días que quiero hablar de algo, pero me da muchísima vergüenza.
Recuerda que a los 8 o 9 años el hermano más grande la agarraba, la besaba y la tocaba.
A los 11 años pasó con la hermana. Y de más grande pasó con el hermanito. De este último
refiere que ocurrió en 2 oportunidades (hace 10 años atrás, cuando el hijo de ella era bebé):
Vino de bailar borracho y decía que quería tener relaciones conmigo. No sé cómo me
acordé de eso… pensaba si era algo normal, si lo habían hecho sólo conmigo… ¿fuí
solamente yo?, si me usaban para sus arranques sexuales. Finalizo la sesión diciendo
que de alguna manera viene hablando de esto desde el primer día. (“material
descartable- todos me usan”).
Después de cierto tiempo llega diciendo que pensó que la pareja le pegaría al hijo: como
pasaba con mi viejo. Pero aclara luego, que en realidad ella es mucho más violenta: Es la
mirada lo que dá miedo. Pregunto cuál es el punto de comparación entre su mirada y
la del padre. Dice: El odio que me tenía, porque querer no me quiere. La bronca y la ira
salen por los ojos.
La semana siguiente viene bajoneada porque se peleó con S. Se pregunta por qué
siempre le pasa lo mismo y dice que pudo ver cómo es el ciclo: 1ro cortamos, me alejo. Le
pasa algo, me acerco. Nos arreglamos, pero si yo me planto, él se enoja y se aleja.
Pregunto qué significa “me planto” porque no es la primera vez que “se planta”.
Asocia con una escena que había contado al poco tiempo de comenzado el tratamiento en
la que iba sola a un bar y jugaba a “hacerse plantar” (Se colocaba auriculares, y “hacía
como que esperaba a alguien” que la dejaba plantada). Finalizo aquí la sesión. Dice
confundida: No sé quién soy!?
En la siguiente sesión, dice: Me quedé muy mal de la última sesión. Me empecé a enojar.
Yo armé algo y vos me tiraste todo abajo. Por ahí vos te reís y pensás que yo soy un
payaso… pero realmente no termino de entender. Si estoy en un tablero, necesito
definiciones: si soy amiga, “torre”, si soy la novia, “reina”. Pregunto si piensa que con
una definición sería más fácil. Dice: Si supiera quién soy, pienso que sí (se angustia)
por lo que viene después… me sirve, porque si yo tengo el título, “tengo derecho a…”.
¿Por qué a mis hermanos no les pasa lo mismo? Dice que mucho tiempo creyó que ella
era así por la imagen familiar que tuvo, pero a la vez, que es la única que no puede
tener una pareja normal. Intervengo en este punto subrayando que ése es todo un
lugar.
Durante un tiempo el estado de ánimo de M. fue depresivo, con la amenaza siempre
latente de interrumpir el tratamiento. Habla del trabajo y la relación con los otros. Dice
que se siente invisible, que prefiere quedar afuera, ser directora que actriz, y que tiene la
sensación del “me quiero ir” permanentemente. Aquí intervengo mostrando algo de su
funcionamiento respecto a los otros, que es ella quien se sale de la escena y al
hacerlo es quien la arma. (Ser invisible- quedar afuera- la excepción- pero que al
mismo tiempo padece de que nadie la quiere, que se acercan cuando la necesitan para
algo).
Refiere haber encontrado el núcleo de su problema y es que tiene respuestas
automáticas: Me vi reflejada en todas esas definiciones que vengo buscando desde
hace mucho. Aquí trae un recuerdo: tenía 7, 8, o 9 años, estaba en la pileta con la
hermana y sintieron gritos: me escondí, pero no dejaba de mirar. Cuenta que el padre
agarró una biga y con esto le pegó a la madre: Mi viejo la golpeaba y yo afuera. Marco
como muy importante su descubrimiento de las respuestas automáticas,
poniendo en serie las escenas infantiles que hasta el momento trajo. (“me usan”-
abuso, y “quedar afuera”).
Comienza el siguiente año contando que conoció a un chico por chat. Dice que la
confunde con sus actitudes, que no puede darle una respuesta automática. Se le
apareció de sorpresa en la casa y a ella la descolocó porque no pudo decir que vino
porque necesitaba algo (es decir, que la quería usar para algo). Pero se contradice al
mismo tiempo: bueno… conmigo tiene relaciones gratis. Le digo que hasta el
momento en que accedió, estaba bien, que el problema comenzó cuando se
respondió de forma automática, que por qué no se quedaba con lo primero. Aquí
se enoja mucho, pregunta si me estoy riendo de ella, que parece que la estuviera
cargando. Se para, agarra sus cosas, amenaza con salir del consultorio. Bajo la mirada
y le digo que parece que este chico tampoco le cree al personaje que ella arma.
La vez siguiente comienza diciendo que había pensado mucho en venir, y que lo hizo
porque se dio cuenta- dice- que lo que la hizo enojar es que no me enojo con ella: De
ese enojo detecté que… me descubriste las ganas de salir corriendo; no le creo al otro
que me quiere ayudar, ahí me empiezo a enojar.“Supongo que me da miedo que alguien
se quiera acercar. Se angustia.
Después de esta entrevista, por primera vez falta, y ¡durante un mes!. Aceptó dictar
unos cursos de capacitación para el trabajo. A su regreso cuenta acerca de esta
experiencia y dice que se siente diferente (que nunca imaginó que podía estar a cargo
de un curso) y por otro lado, que está por vencer el contrato de alquiler de su casa y,
que esta vez, va ponerlo a su nombre.
A partir de aquí se establece una diferencia respecto de la modalidad de las entrevistas:
de traer armado lo que quería decir a no saber de qué hablar y hacer silencios
prolongados.
Por otro lado, le dan de alta al hijo: tuvo un examen muy largo y lo aprobó. Intento
indagar esto preguntando qué es para ella hacer terapia. Dice: Exponer las cosas
que hago, tratar de cambiar marcas arraigadas que tengo. Continúa: la limitación interna
la empiezo a corporizar: a veces se me inmoviliza hasta la lengua. Ahora siento que la
mitad de mi cuerpo lo puedo mover.
Se produce el receso por emergencia sanitaria, M. tiene mi teléfono pero no hace uso.
Al retomar las entrevistas le planteo mi decisión de dejar el Servicio. Se sorprende y
describe cómo se siente por el hecho de separarme de vos: dice que se imagina en
medio de un escenario donde es ella la protagonista, está inmóvil en el medio del
escenario que cambia. Dice que ahora entiende algo que alguna vez dije, que cuando
una ficha se mueve, indefectiblemente las otras se tienen que mover: Sos vos la que
toma una decisión, y me veo forzada a hacerlo yo también. Se fastidia pensando que
tendría que comenzar de nuevo con otro analista. Introduzco que no necesariamente
tendría que ser así, que no tendría que ser un cambio de figuritas, también está la
posibilidad de concluir aquí. Dice que no se le había ocurrido para nada pero que lo
iba a pensar.
A la última entrevista viene con un regalo: una cajita de bombones. Se la nota triste y
nerviosa. Dice haber pensado que continuar con otro sería para volver a lo mismo de
siempre, por lo que le parecía mejor poner un punto acá.
Valeria Stranges
Agieren, acting out de Colette Soler ella hace una dif con el síntoma. El síntoma también se
repite, retorna, insiste, par que nosotros podamos hacer también la diferencia en el caso
clínico,
Acting Out: quiero hacerles una diferencia el acting out, vimos el que tiene que ver con el
agieren con Freud, con Colette Soler el out de la palabra, lo que actúa el sujeto.
El acting out del que habla lacan en seminario x, es un acting dirigido al analista. Cierta
confusión, también hay acting por fuera del análisis, pero nosotros vamos a ver que en el
seminario X él toma el caso de (...) un paciente que trae al análisis cierto significante que
tiene que ver con el plagio, que lo que escribe es un plagio de otro texto. Entonces insiste
en eso en el espacio clínico, y lo que sucede es que el analista ahí responde y corroborando
a nivel de la realidad que no es un plagio. El paciente luego va a comer sesos frescos,
Lacan lo lee como acting out, porque el analista faltó al encuentro con ese sujeto que
preguntaba, a ese intento de sujeto, que insistí a ese significante que no pudo ser
escuchado por el analista. El analista no escucha el intento del sujeto de encontrarse con el
significante sin saber que valor tiene. Podríamos decir que no hay institución subjetiva, el
analista no aloja la pregunta, para devenir sujeto hace un acting out, volver a encontrarse
con lo que no es escuchado, sesos frescos comiendoselos. Acting out dirigido al analista
(sesos frescos). Eso tiene que ver con el saber inconsciente, supone que puede devenir
sujeto.
El trabajo del analista es llevarlo a recordar. Cuando puede rememorar no es el pasado,
sino que es la posición del sujeto en relación a ese significante.
Diferencias del acting out con el síntoma: el acting no necesariamente, puede pasar
desapercibido, a menudo puede ser relatado por casualidad, y no necesariamente pregunta
por un sentido. La mujer que se plantaba. No le hizo preguntas, no le hizo molestia, a esa
mujer.
El síntoma es de lo que se queja, molestia, pregunta. Tiene característica de poder ser
legible para un sujeto. El acting out podemos intentar matizar algo de eso, ejemplo en el
caso de Freud, caso de Dora, un modo de sintomatizar el vínculo con el padre,el señor K,
señora K. Freud le pregunta que participación tiene ella en todo eso. Acting out en esa
queja en donde ella ahí cuidaba a los hijos del matrimonio, intenta sintomatizar en el punto
de buscar cierta participación subjetiva en eso que no puede dejar de hacer. Sintomatizar
algo en el acting.
La analista le pregunta por el significante ‘’plantar’’ y termina diciendo ‘’no sé quien soy’’ se
empieza a sintomatizar, podría empezar a hacerse una pregunta sobre eso y ahí es como
pensar la División Subjetiva, que significa eso. Un poco extrañada por eso que antes
pasaba desapercibido. El síntoma y el acting out son hechos de verdad, van a avenir al
lugar del síntoma está representado en el sujeto, la paciente que iba al bar y se sentaba
como si la plantaban, no está el sujeto ahí, está actuando casi como una marioneta. Por eso
el acting out no es interpretable. Primero buscamos implicar al sujeto para que después
pueda hacer una interpretación. Va más allá del acto del analista. El concepto de acting out
va más allá de eso.
Síntoma: formación del Incc, como el sueño, el lapsus, el chiste, que demuestran
poder ser descifrable, tener un sentido pero a diferencia con más formaciones del Icc
el síntoma tiene una diferencia, que es que está dotado por un Plus. Vehiculiza algo del
orden del deseo. El paciente que se quejaba de que era un plagiador e insistía con eso,
podríamos decir que hay algo sintomático de ese sujeto que no pudo ser alojado por el
analista. Volviendo a esta cuestión del cruce, tiene que ver con lo pulsional en juego. Este
carácter paradójico, son elementos que uno podría tener para poder recortar el caso. La
mujer que levanta la pollera con una mano y con la otra la baja, ahí podemos pensar el
sujeto dividido y el deseo. Tiene carácter de extraterritorialidad, el síntoma es un
cuerpo extraño de lo que el sujeto se viene a quejar, lo siente ajeno pero a la vez tiene
característica que es lo más propio del sujeto, es lo más propio del sujeto, lo
más…singular del sujeto. Ese modo de gozar. Al final del análisis no va a desaparecer,
pero qué hacer con ese síntoma que no sea solo un modo de sufrir. Tiene un goce en juego.
Esta característica de la extraterritorialidad que sería lo más propio del sujeto, el síntoma
con su satisfacción paradójica nos va a revelar en su división. Único modo en el cual el
sujeto logra rebelarse, porque el sujeto está en la cadena significante no es un significante.
Llamamos sujeto al efecto de división que el lenguaje produce en el ser hablante dividido
entre la determinación ICc alienada a un saber que nada sabe, y una respuesta que le
permite responsabilizarse de su condición de sujeto. La marioneta que lo hace hablar,
repitiendo, y el síntoma da la posibilidad de poder percatarse de eso que aparece y en todo
caso qué posición tomar en esa división para poder elegir y no seguir repitiendo.
La importancia del analista como partenaire del síntoma, poner a trabajar eso. Lo menos
asimilado del síntoma es el elemento pulsional, lo más extranjero, lo menos susceptible de
ser tramitado, de ser por el Yo. Es del ámbito de lo real, cuando hablamos de la
transferencia como la realidad sexual icc, hay en juego ahí el goce, es lo más difícil de
poder. A la vez lo pulsional del síntoma tiene que ver con el plus. No hay que aliviar
inmediatamente al síntoma ,hay que permitir que se despliegue, uno puede ver que…hace
una analogía a Freud, porque por un lado aviva el fuego del síntoma y por otro lado lo
apagada. El síntoma se tiene que expresar ubicarse en el sujeto, después se ve que hacer
con eso. Clínicas más TCC, tienen de querer revertir algo de eso, volver a la normalidad.
Para ser analizable el sujeto se tiene que percatarse de eso, salir de la egosintonía,
suponerle cierta causa, y romper con …que el síntoma tiene que ver con él( que se de
cuenta). Podríamos decir que romper la egosintonía tiene que ver con que ese síntoma le
haga pregunta al sujeto, tiene que ver con él, no es que ‘’él es así.’’n Que haya una
pregunta por la causa de eso, y ahí bueno Sujeto del Supuesto saber, la transferencia, etc.
El síntoma queda constituido cuando el sujeto se percata de él, que salga del estatuto
de enigma, que formule, que de paso a formularlo, que sugiere que hay cierta causa,
hay una ruptura, que participación tiene el sujeto en eso?
Clase desgrabada de Prácticos 14-05
En la psicosis el significante está en lo real, como ese significante que no se liga a nada. En
la psicosis se puede pensar como las alucinaciones como una expresión , neologismo,
melancolía, certeza de ser un ser despreciable, la inercia dialéctica, los fenómenos de
inhibición. Este texto trabaja sobre el neologismo, como algo paradigmático.
En esta oportunidad Pedro (24 años) consulta porque tiene “problemas de tensión”, “dolor en la
parte de arriba de la cabeza”. Refiere que “el año pasado vivió en un ambiente muy complicado, la
pasé re mal”. El abuelo, con quien convive –junto a su madre y su hermano, se cayó y está postrado.
“Ahora tengo momentos; en el último tiempo, en el día puedo pasar de estar muy mal a más o
menos mal”. Refiere que tiene los siguiente síntomas de manera constante: “dolor de garganta,
picazón… el ojo, me tiembla!”. También refiere “problemas para dormir: me muerdo todo”.
Se siente todo el tiempo enfermo, le cuesta ir a los médicos porque los hospitales y las agujas le
dan fobia. “Si me tienen que pinchar, me caigo automáticamente”.
Padece de alergias que trata con su “pediatra”. Dice: “Dejé de vivir”, haciendo referencia a que dejó
de ir al gimnasio o juntarse con amigos cuando hace frío y que su vida se organiza en función del
tiempo. Dice que pasa prácticamente todo el día en la cama “porque vivo enfermo”.
El dejar de vivir tiene que ver con una realidad interna del sujeto. El dejar el gimnasio, el
dejar de juntarse con los amigos tiene un valor para ese sujeto de dejar de vivir. No tiene
función de metáfora para el sujeto, tiene valor de realidad, ese dejar de ir al gimnasio tiene
valor de dejar de vivir, vive enfermo. Dice que el practicante vivió todo el día en la cama
porque estaba enfermo. El significante de dejar de vivir tiene que ver con una sensación de
algo vivido, que tiene este valor, tiene un valor que no es de metáfora.
El año pasado fue a una psicóloga en privado porque todos le decían que lo que le pasaba era
nervioso. Dice que no le sirvió, “siempre me preguntaba lo mismo: por qué pienso que me pasa lo
que me pasa, y yo no sé!!”. También en algún momento consultó un psiquiatra, que lo medicó con
tryptanol y rivotril. Actualmente no está tomando ninguna medicación.
Los padres se separaron cuando tenía 2 años. “Nunca me dieron mucha explicación. Desde que
tengo memoria a mi viejo lo veía dos veces por semana”. Al parecer, los padres se separan porque el
padre engañaba a la madre con una empleada del negocio (roticería). Pedro queda viviendo con la
madre, el hermano (2 años menor) y los abuelos maternos. Pregunto qué recuerda de esa época.
“Muchas peleas con mi vieja. Nunca estuve cómodo, me iba todo el día. Era un desastre: mis
abuelos se gritaban todo el día”. Intenta describir la falta de espacio en la casa: el abuelo dormía
solo en una habitación, la abuela y la madre dormían juntas en una cama matrimonial; y él y su
hermano en dos camas, al lado, pero en la misma
habitación. Repite: “era un desastre, una locura, no lo vi nunca en ninguna casa. Siempre le dije a mi
mamá ¿por qué no pusiste algo para separarnos?”. Se esfuerza en explicar que la casa es muy chica
y las habitaciones aún más, por lo tanto, “no tenía espacio”.
Él dice esto de no poder separarse , no tenía espacio. No hay metáfora paterna, no hay ujn
recorte simbólico. Esa necesidad de separación se trata de otra separación.
A los 18 años, se produce el fallecimiento de la abuela- tenía diabetes, “le cortaron las dos piernas
por lo poco que escuché”. Con este acontecimiento se producen algunos movimientos espaciales
pero que no alcanzan respecto a tener un lugar. La madre se pasa a la otra habitación, el abuelo al
comedor, y el paciente y el hermano duermen en la misma habitación. “Ahí fue cuando empecé a
explotar”: “el tema de los alumnos de mi vieja –que se dedica a dar clases particulares en la casa- mi
abuelo ahí comiendo, y yo en mi pieza con mi hermano!”. Refiere que todo eso era un caos, que eran
interminables las peleas con su madre, que no lo respetaba. Dice indignado: “Con los síntomas de
congestión que tengo, desde que tengo uso de razón, ella fuma adentro. Habla por teléfono hasta
las 4 am, estoy acostado y entra a la habitación… no me deja vivir”. Pregunto si es posible poner
algún tipo de división en su habitación, ya que aún hoy eso insoportable persiste. Me dice que sí,
que ya se lo habían dicho en la otra terapia, pero que no puede porque no tiene dinero.
Cuando le pregunto cuándo empezaron los síntomas dice: “A los 20 años”. Refiere que venía mal,
pero que “terminó de explotar”. Dice que a partir de que la abuela falleció, el abuelo comenzó con
demencia y “cada vez peor”. Al mismo tiempo se agudizan los conflictos con la madre respecto a lo
que él llama su “invasión”. Por ejemplo, dice que le molestaba mucho que el teléfono de línea
estaba en su habitación, y que su madre hablaba allí hasta cualquier hora. También que la casa
estaba sucia y desordenada por los gatos y que no entendía como la madre permitía todo esto
sabiendo de sus alergias.
La madre no lo deja vivir. ‘’Dejar de vivir’’, ya parece que la madre no lo deja viir, podríamos pensar
que se va construyendo algo en relación a la madre, a lo que está en juego ahí. En el punto en que lo
que hace la madre tiene un efecto que no puede hacer otra cosa que dejar de vivir. Es algo que se ve
en la psicosis. Imposibilidad de separación. Hay una posición materna de falta de registro y que
arrastra con él.