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Lectura de Velocidad 270v

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El perrito

(304)

Una pareja de jóvenes tenía varios años de casados y


nunca pudieron tener hijos. Para no sentirse solos,
compraron un cachorro pastor alemán y lo amaron
como si fuera su propio hijo. El cachorro creció hasta
convertirse en un grande y hermoso perro; salvó en
más de una ocasión a la pareja de ser atacada por
ladrones. Siempre fue muy fiel, quería y defendía a
sus dueños contra cualquier peligro.

Luego de siete años de tener al perro, la pareja logró


tener el hijo tan ansiado. La pareja estaba muy
contenta con su nuevo hijo y disminuyeron las
atenciones que tenían con el perro. Este se sintió
relegado y comenzó a sentir celos del bebé y ya no
era el perro cariñoso y fiel que tuvieron durante siete
años.

Un día la pareja dejo al bebé plácidamente durmiendo


en la cuna y fueron a la terraza a preparar una carne
asada. Cuál no fue su sorpresa cuando se dirigían al
cuarto del bebé y ven al perro en el pasillo con la boca
ensangrentada, moviéndoles la cola. El dueño del
perro pensó lo peor, sacó un arma que llevaba y en el
acto mató al perro. Corre al cuarto del bebe y
encuentra una gran serpiente degollada. El dueño
comienza a llorar y exclama: ¡he matado a mi perro
fiel.

¿Cuántas veces hemos juzgado injustamente a las


personas? Lo que es peor, las juzgamos y condenamos
sin investigar a que se debe su comportamiento,
cuáles son sus pensamientos y sentimientos. Muchas

1
veces las cosas no son tan malas como parecen, sino
todo lo contrario. La próxima vez que nos sintamos
tentados a juzgar y condenar a alguien recordemos la
historia del perro fiel, así aprenderemos a no levantar
falsos contra una persona hasta el punto de dañar su
imagen ante los demás.

2
Convivimos
(395)

Durante nuestra vida convivimos, muchas veces con


sensaciones, sin quererlas o desearlas, pero también
con otras que no valoramos en la medida que se
merecen.

Convivimos con: la angustia, el dolor, la duda, la


soledad, la ansiedad, la mentira, el temor, el rechazo,
el desprecio, la venganza propia y la ajena, con el
silencio, con el mal, con el rencor, con la rutina, con
los desencantos, con los prejuicios, con la falta de
humildad, con la ausencia de valores y principios, con
la crítica nuestra y la de ellos, con la ingratitud, con la
soberbia de los inútiles que no pueden amar, con la
incomprensión, con la inseguridad, con la falta de
ilusión, con el conformismo, con el odio, con el olvido,
con la pérdida, con la falta de libertad, con el pasado
sin resolver, con la indiferencia, con los malos
pensamientos, sin el perdón, con la envidia del otro y
la de uno, con la falta de Fe, sin un rumbo a seguir,
con la impaciencia, con el mal humor de uno y el de
los demás, con la impotencia de no poder, con el
aburrimiento, con la palabra demás...

Pero... siempre hay un pero, también convivimos, con


el humor, con la alegría, con la risa de uno y la de los
demás, con los colores que nos traen paz y armonía,
con el Sol que nos da energía, con la lluvia que no nos
molesta, de las caminatas por la tarde, con las
sorpresas agradables, con las primeras brisas de
primavera y con cada una de las estaciones del año
que nos enseñan entre otras cosas, no todo es frío o
calor, con la posibilidad de conocer la felicidad, de dar

3
amor y de ser correspondido, con la búsqueda de la
verdad, con la imaginación, con el bien, con un futuro
mejor construido por uno, con el cariño, con el amor,
con los afectos, con los abrazos, con las caricias, con
la amistad, con charlas placenteras con amigos, con el
compañerismo, con la lealtad, con la Fe, con
proyectos posibles e imposibles, con las distintas
manifestaciones del arte, con la lectura, la música que
nos transporta a lugares que uno solo conoce, con
fragancias y perfumes que nos dan lugar al placer,
con los recuerdos nostálgicos, y con el otro...

Uno, siempre uno, será el que finalmente decida con


que quiere convivir

4
El valor de un "te quiero"
(178)

Te quiero decir muchas cosas por medio de esta carta


y sinceramente te la mereces, tu amistad vale mucho.
Te quiero decir que si mañana dejo de existir, te
observare en el cielo, te cuidaré y, sobre todo, trataré
de que no sufras. Te quiero decir que, si dejas este
mundo, Dios no lo quiera, te recordaré y siempre te
querré.

Quiero que sepas que te quiero mucho y eso es algo


muy importante para mí ya que hay veces que uno
cree que no es conveniente decirlo por cualquier
razón.

Sé que debí decirte antes cuanto te aprecio, pero si


por alguna razón no nos volvemos a ver, te dejo esta
nota para que sepas lo mucho que te quiero.

Y si no alcanzaste a decírmelo tú, y yo dejo de existir,


no te preocupes que por el simple hecho de que nació
nuestra amistad, sabré que me aprecias.

Recuerda que nunca sabemos cuándo dejaremos de


existir, por eso déjame decirte hoy con esto:

! QUE TE APRECIO, TE QUIERO MUCHO!

5
Mañana es nunca
(202)

Mañana es nunca... Si condicionas tu conciencia, si


fácilmente te dejas vencer, si el ocio te corrompe, si
dejas para mañana lo que puedes hacer hoy.

Mañana es nunca... Si la abulia se impone a tu


voluntad, si vacilas y no tienes seguridad, si tus
fuerzas te dominan fácilmente para acercarte a lo que
no te edifica, si la pereza corroe tu cerebro.

Mañana es nunca... Si no tienes mentalidad ganadora,


si condicionas tu conciencia, si no utilizas tu
capacidad reflexiva.

Mañana es nunca... Si no razonas, y no buscas


comprender con claridad lo último, el por qué de las
cosas, y el supremo fin de la existencia humana.

Mañana es nunca... Si no te ubicas en la realidad, si no


comprendes ciertamente tu condición de persona
humana, si te gusta vivir una vida fácil, si no tienes
formación personal, si has perdido el camino, si no
sabes valorar con honestidad y valentía... ¡La vida
misma! ¡Su esencia!

Mañana es nunca... Si no guardas el debido respeto


por las plateadas canas de tus padres, si no
consideras las experiencias de otras gentes, si
realmente no sabes vivir como Ser Humano. Si no
analizas con tu conciencia, la dimensión humana.

6
No culpes a nadie
(248)

Nunca te quejes de nadie, ni de nada, porque


fundamentalmente tú has hecho lo que querías en tu
vida.

Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo y el valor


de empezar corrigiéndote. El triunfo del verdadero
hombre surge de las cenizas de su error.

Nunca te quejes de tu soledad o de tu suerte,


enfréntala con valor y acéptala. De una manera u otra
es el resultado de tus actos.

No te amargues por tu propio fracaso ni se lo cargues


a otro. Acéptate ahora o seguirás justificándote como
un niño. Cualquier momento es bueno para comenzar,
y ninguno es tan terrible como para claudicar.

No olvides que la causa de tu presente es tu pasado,


así como la causa de tu futuro será tu presente.

Aprende de los audaces, de los fuertes, de quien no


acepta situaciones. Piensa menos en tus problemas y
más en tu labor, y éstos desaparecerán.

Aprende a nacer desde el dolor y a ser más grande


que el más grande de los obstáculos, mírate en el
espejo de ti mismo y serás libre y fuerte y dejaras de
ser un títere de las circunstancias. Porque tú mismo
eres tu destino.

Levántate y mira el sol por las mañanas y respira la


luz del amanecer. Tú eres parte de la fuerza de tu

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vida, ahora despiértate. Lucha, camina, decídete y
triunfarás en la vida; nunca pienses en la suerte,
porque la suerte es el pretexto de los fracasados.

8
Hoy es el día
(271)

No existe un día más hermoso que el día de hoy. La


suma de muchísimos ayeres, forma mi pasado. Mi
pasado se compone de recuerdos alegres, tristes...
Algunos están fotografiados y ahora son cartulinas
donde me veo pequeño, donde mis padres siguen
siendo recién casados, donde mi ciudad parece otra.

El día de ayer pudo haber sido un hermoso día, pero...


no puedo avanzar mirando constantemente hacia
atrás, corro el riesgo de no ver los rostros de los que
marchan a mi lado.

Puede ser que el día de mañana amanezca aun más


hermoso pero no puedo avanzar mirando solo el
horizonte, corro el riesgo de no ver el paisaje que se
abre a mi alrededor.

Por eso, yo prefiero el día de hoy. Me gusta pisarlo con


fuerza, gozar su sol o estremecerme con su frío, sentir
como cada instante dice: ¡presente!

Sé que es muy breve, que pronto pasará, que no voy a


poder modificarlo luego, ni pasarlo en limpio. Como
tampoco puedo planificar demasiado el día de
mañana es un lugar que todavía no existe.
Ayer fui.
Mañana, seré.
Hoy, soy.
Por eso: Hoy, te digo que te quiero, te quiero.
Hoy, te escucho.
Hoy, te pido disculpas por mis errores.
Hoy, te ayudo.

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Hoy, comparto lo que tengo contigo.
Hoy, me separo de ti sin guardarme ninguna palabra
para mañana.
Porque hoy respiro, veo, pienso, oigo, sufro, huelo,
lloro, trabajo, toco, río, amo.
Hoy. Hoy estoy vivo.
Como tú.
Hoy puedo decir que tengo más fuerzas para seguir.
Hoy es el día
Un día como no lo hubo y como no lo habrá.

10
La cara que pones
(339)

No eres responsable de la cara que tienes, eres


responsable de la cara que pones...

Se dice que hace tiempo, en un pequeño y lejano


pueblo, había una casa abandonada. Cierto día, un
perrito buscando refugio del sol, logró meterse por un
agujero de una de las puertas de dicha casa.

El perrito subió lentamente las viejas escaleras de


madera. Al terminar de subirlas se topó con una
puerta semi abierta; lentamente se adentró en el
cuarto. Para su sorpresa se dio cuenta que dentro de
ese cuarto habían mil perritos más observándolo tan
fijamente como él los observaba a ellos. El perrito
comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco
a poco. Los mil perritos hicieron lo mismo.
Posteriormente sonrió y le ladró alegremente a uno de
ellos. El perrito se quedó sorprendido al ver que los
mil perritos también le sonreían y ladraban
alegremente con él.

Cuando el perrito salió del cuarto se quedó pensando


para sí mismo: "¡Qué lugar tan agradable! ¡Voy a venir
más seguido a visitarlo!" Tiempo después otro perrito
callejero entró al mismo sitio y se encontró entrando
al mismo cuarto. Pero a diferencia del primero, este
perrito al ver a los otros mil perritos del cuarto, se
sintió amenazado ya que lo estaban mirando de una
manera agresiva. Posteriormente empezó a gruñir;
obviamente vio como los mil perritos le gruñían a él.
Comenzó a ladrarles ferozmente y los otros mil
perritos le ladraron también a él. Cuando este perrito

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salió del cuarto pensó: "¡Qué lugar tan horrible es
éste! ¡Nunca más volveré a entrar aquí!"

En el frente de dicha casa se encontraba un viejo


letrero que decía: "La casa de los mil espejos". Todos
los rostros del mundo son espejos... Decide cuál rostro
llevarás por dentro y ése será el que mostrarás. El
reflejo de tus gestos y acciones es lo que proyectas
ante los demás. Las cosas más bellas del mundo no se
ven ni se tocan, sólo se sienten en el corazón.

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La lucha
(446)

Un hombre encontró un capullo de una mariposa y se


lo llevó a casa para poder ver a la mariposa cuando
saliera del capullo.

Un día vio que había un pequeño orificio y entonces se


sentó a observar por varias horas, viendo que la
mariposa luchaba por abrirlo más grande y poder salir.
El hombre vio que la mariposa forcejeaba duramente
para poder pasar su cuerpo a través del pequeño
agujero, hasta que llegó un momento en el que
pareció haber cesado de forcejear, pues
aparentemente no progresaba en su intento. Pareció
que se había atascado. Entonces el hombre, en su
bondad, decidió ayudar a la mariposa y con una
pequeña tijera cortó al lado del agujero para hacerlo
más grande y ahí fue que por fin la mariposa pudo
salir del capullo.

Sin embargo, al salir la mariposa tenía un cuerpo muy


hinchado y unas alas pequeñas y dobladas. El hombre
continuó observando, pues esperaba que en cualquier
instante las alas se desdoblarían y crecerían lo
suficiente para soportar al cuerpo, el cual se
contraería al reducir lo hinchado que estaba. Ninguna
de las dos situaciones sucedieron y la mariposa
solamente podía arrastrarse en círculos con su
cuerpecito hinchado y sus alas dobladas... Nunca pudo
llegar a volar.

Lo que el hombre en su bondad y apuro no entendió,


fue que la restricción de la apertura del capullo y la
lucha requerida por la mariposa, para salir por el

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diminuto agujero, era la forma en que la naturaleza
forzaba fluidos del cuerpo de la mariposa hacia sus
alas, para que estuviesen grandes y fuertes y luego
pudiese volar. Libertad y el volar solamente podían
llegar luego de la lucha. Al privar a la mariposa de la
lucha, también le fue privada su salud.

Algunas veces las luchas son lo que necesitamos en la


vida. Si la naturaleza nos permitiese progresar por
nuestras vidas sin obstáculos, nos convertiría en
inválidos. No podríamos crecer y ser tan fuertes como
podríamos haberlo sido. Cuánta verdad hay en esto!
Cuántas veces hemos querido tomar el camino corto
para salir de dificultades, tomando esas tijeras y
recortando el esfuerzo para poder ser libres!...

Necesitamos recordar que nunca recibimos más de lo


que podemos soportar y que a través de nuestros
esfuerzos y caídas, somos fortalecidos así como el oro
es refinado con el fuego. Nunca permitamos que las
cosas que no podemos tener, o que no tenemos, o
que no debamos tener, interrumpan nuestro gozo de
las cosas que tenemos y podemos tener. Nunca
pensemos ni nos enfoquemos en lo que no tenemos,
disfrutemos cada instante de cada día por lo que
tenemos y nos ha sido dado.

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