TALLER DE PRÁCTICA PROFESIONAL DERECHO PRIVADO C-1
UNIDAD 2
REPRESENTACION DE LAS PARTES
1. CONCEPTO
Aquellas personas que cuentan con capacidad procesal pueden actuar en el
proceso por su propio derecho —con patrocinio letrado obligatorio (art . 56
del CPCCN)— o mediante el otorgamiento de un poder a un tercero, en cuyo
caso se está en presencia de un supuesto de representación convencional . Por
otro lado, quienes se hallan alcanzados por una incapacidad de hecho y no
pueden obrar en forma personal como parte —ya sea de manera total o parcial—,
pudiendo hacerlo sólo por medio de un representante, dan lugar a la denominada
representación legal.
Sin embargo, no cualquier persona capaz puede ejercer la representación
convencional, ya que se debe contar con título habilitante. En tal sentido, la ley
10 .996 determina que sólo puede delegarse el derecho de postulación en
abogados —con la respectiva inscripción en la matrícula— y en escribanos que
no ejerzan la profesión de tales. Pero también se habilitan supuestos de
excepción, en los que los profesionales se encuentran eximidos de la inscripción
en la matrícula y de poseer título habilitante —en cuyo caso deberán contar con
patrocinio letrado—, como los que ejerzan una representación legal, las personas
de familia dentro del segundo grado de consanguinidad y primero de afinidad, los
mandatarios generales con facultad de administrar. — Desde el punto de vista de
la representación legal, el Cód. Civil establece que a las personas por nacer (art .
64) y a los menores los representan sus padres (art . 57); a las personas con
discapacidad o que no saben darse a entender por escrito —ambos así declarados
judicial-mente y a los condenados, sus curadores (art . 57); a los fallidos, el
síndico (art . 109 ley 24 .522); en las sociedades y las demás personas de
existencia ideal, la representación varía según el tipo de entidad; y en el
consorcio de copropietarios, quien ejerce la representación es el administrador
2. JUSTIFICACION DE LA REPRESENTACION
La mayoría de los ordenamientos procesales disponen que la personería deberá
acreditarse en la primera presentación, acompañando los documentos que
demuestren el carácter invocado, se trate de representación convencional o legal.
Sin embargo, puede ocurrir que al momento de comparecer a juicio el
representante no cuente aún con el instrumento que le otorga la personería. En tal
caso y de considerar atendibles las razones expuestas, el juez puede conferir un
plazo de hasta veinte días para que se acredite la representación, bajo
apercibimiento de tener por inexistente la calidad invocada. Esto último, con
excepción de los padres en representación de los hijos, salvo que medie
requerimiento expreso del magistrado (art. 46 del CPCCN).
3.CESACION DE LA PERSONERÍA
El mandato cesa por revocación expresa del mandante —no se autoriza la
revocación tácita—, por renuncia del mandatario —quien deberá seguir actuando
hasta que el mandante sea notificado por cédula—, por haber cesado la
personalidad con que litigaba el poderdante —esto sucede, por ej., cuando un
menor alcanza la mayoría de edad y cesa la representación de sus padres—, por
haber concluido la causa para la cual se le otorgó el poder —lo que habla de
conclusión del mandato por cumplimiento o agotamiento del objeto—, por
muerte o incapacidad del mandante —aquí el apoderado continúa con su
representación hasta la comparecencia de los herederos— y por muerte o
incapacidad del mandatario —en este supuesto, debe citarse al poderdante para
que comparezca por su derecho o con nuevo apoderado— .
GESTOR PROCESAL
Gestor procesal es aquel que invoca la representación de un tercero, careciendo
en forma absoluta de poder o resultando insuficiente el que tiene, para realizar
determinado acto procesal que no admite demora, con la condición de acreditar la
personería o de obtener la ratificación dentro de un plazo de cuarenta días .
Así lo dispone en el ámbito nacional el art. 48 del CPCCN —replicado por la
mayoría de los códigos provinciales—, que limita el instituto a casos de urgencia,
en supuestos excepcionales y como una herramienta que puede utilizarse una sola
vez a lo largo del proceso. No obstante, al recurrirse a esta figura se deberá
indicar la parte en cuyo beneficio se pretende actuar y las razones que justifiquen
la seriedad del pedido —aunque la omisión de ello no implica de por sí el
rechazo de la presentación—, y si al agotarse el plazo no se cuenta con la
ratificación de lo obrado o con poder otorgado por el beneficiado con la gestión,
se declarará la nulidad de todo lo actuado por el gestor con costas a su cargo.
DOMICILIO
CONCEPTO
Dada su trascendencia, el domicilio constituye un principal atributo de la
personalidad; especialmente a los fines de las notificaciones y del resguardo del
derecho de defensa en juicio. Todas las personas tienen un domicilio, aunque un
sujeto puede contar con diversos asientos según la índole y las modalidades de
las relaciones jurídicas. Es por ello que existen dos tipos de domicilio: el general
y el especial.
El domicilio general es necesario —todos tienen uno— y único —no puede
tenerse más de uno— y se subdivide en el real —que es el lugar donde se tiene
establecido el asiento principal de la residencia y de los negocios (art. 89 del
Cód. Civil)— y en el legal —que es aquel lugar donde la ley presume, sin
admitir prueba en contrario, que una persona reside de una manera permanente
para el ejercicio de sus derechos y el cumplimiento de sus obligaciones, aunque
de hecho no esté allí presente (v .gr . los funcionarios públicos en sus oficinas,
conf. art . 90 del Cód. Civil)— .
Luego, el domicilio especial es aquel que se establece para el cumplimiento de
determinados actos jurídicos y se bifurca en contractual —fijado en un contrato
a los fines de la ejecución de sus obligaciones (art . 101 del Cód . Civil)— y
procesal o ad litem —constituido en el marco de un proceso judicial— .
EL DOMIICLIO EN EL PROCESO
Centrando la mirada en el domicilio procesal, cabe señalar que éste debe
constituirse en la primera presentación y dentro del perímetro de la ciudad que
sea asiento del juzgado o tribunal (art . 40 del CPCCN). Aquí se practicarán todas
las notificaciones que no deban ser realizadas en el real —como el traslado de la
demanda— y, al ser de naturaleza mutable, su cambio opera por la simple
constitución de uno nuevo, aunque tal modificación tendrá que notificarse por
cédula o personalmente a la contraria para adquirir virtualidad No obstante y al
basarse el ordenamiento ritual en el sistema de cargas, el art . 41 del CPCCN
sienta que si no se indicare el domicilio ad litem, las sucesivas resoluciones se
tendrán notificadas por ministerio de la ley (conf . art . 133), salvo la
audiencia para absolver posiciones —o la declaración de rebeldía, en su caso— y
la sentencia . Además, en esa primera presentación las partes también deben
denunciar su domicilio real. Sin embargo y en el supuesto de no cumplirse con
tal carga, las diligencias dirigidas al domicilio real serán cursadas al constituido
y, en defecto de éste, por ministerio de la ley.