EL DERECHO A LA SALUD COMO DERECHO FUNDAMENTAL
El derecho al grado máximo de salud que se pueda lograr exige un conjunto de
criterios sociales que propicien la salud de todas las personas, entre ellos la
disponibilidad de servicios de salud, condiciones de trabajo seguras, vivienda
adecuada y alimentos nutritivos. El goce del derecho a la salud está
estrechamente relacionado con el de otros derechos humanos tales como los
derechos a la alimentación, la vivienda, el trabajo, la educación, la no
discriminación, el acceso a la información y la participación.
El derecho a la salud abarca libertades y derechos.
Entre las libertades se incluye el derecho de las personas de controlar su
salud y su cuerpo (por ejemplo, derechos sexuales y reproductivos) sin
injerencias (por ejemplo, torturas y tratamientos y experimentos médicos no
consensuados).
Los derechos incluyen el derecho de acceso a un sistema de protección de
la salud que ofrezca a todas las personas las mismas oportunidades de
disfrutar del grado máximo de salud que se pueda alcanzar.
Las políticas y programas de salud pueden promover o violar los derechos
humanos, en particular el derecho a la salud, en función de la manera en que
se formulen y se apliquen. La adopción de medidas orientadas a respetar y
proteger los derechos humanos afianza la responsabilidad del sector sanitario
respecto de la salud de cada persona.
Poblaciones desfavorecidas y derecho a la salud
Los grupos sociales vulnerables y marginados suelen tener menos
probabilidades de disfrutar del derecho a la salud. Tres de las enfermedades
transmisibles más mortíferas (paludismo, VIH/sida y tuberculosis) afectan
desproporcionadamente a las poblaciones más pobres del mundo e imponen
una carga tremenda a las economías de los países en desarrollo. Por otra
parte, la carga de morbilidad por enfermedades no transmisibles, que con
frecuencia se piensa que afectan a países de altos ingresos, está aumentando
desproporcionadamente en los países y las poblaciones de bajos ingresos.
En los países, algunos grupos de población, por ejemplo las comunidades
indígenas, están expuestos a mayores tasas de enfermedad y afrontan
dificultades importantes para acceder a una atención sanitaria de calidad y
asequible. Estos grupos registran tasas de mortalidad y morbilidad
sustancialmente más altas que la población en general, a consecuencia de
enfermedades no transmisibles tales como el cáncer, las cardiopatías y las
enfermedades respiratorias crónicas. Las personas particularmente vulnerables
a la infección por el VIH, incluidas las mujeres jóvenes, los hombres
homosexuales y los consumidores de drogas inyectables, suelen pertenecer a
grupos desfavorecidos y discriminados social y económicamente. Esos grupos
vulnerables pueden ser víctimas de leyes y políticas que agravan la
marginación y dificultan más aún el acceso a servicios de prevención y
atención.
Violaciones de los derechos humanos en el ámbito de la salud
Las violaciones o la inobservancia de los derechos humanos pueden conllevar
graves consecuencias sanitarias. La discriminación manifiesta o implícita en la
prestación de servicios de salud viola derechos humanos fundamentales.
Muchas personas con trastornos de salud mental permanecen en centros para
enfermos mentales contra su voluntad, a pesar de que tienen la capacidad para
tomar decisiones sobre su futuro. Por otra parte, cuando faltan camas de
hospital, se suele dar de alta prematuramente a personas de esos grupos, lo
que puede dar lugar a altas tasas de readmisión, y en ocasiones incluso a
defunciones, y constituye también una violación de sus derechos a recibir
tratamiento.
Asimismo, se suele denegar a las mujeres el acceso a servicios y atención de
salud sexual y reproductiva, tanto en países en desarrollo como en países
desarrollados. Esta violación de los derechos humanos está profundamente
arraigada en valores sociales relativos a la sexualidad de las mujeres.
Enfoques basados en los derechos humanos
Un enfoque de la salud basado en los derechos humanos ofrece estrategias y
soluciones que permiten afrontar y corregir las desigualdades, las prácticas
discriminatorias y las relaciones de poder injustas que suelen ser aspectos
centrales de la inequidad en los resultados sanitarios.
El objetivo de un enfoque basado en los derechos humanos es que todas las
políticas, estrategias y programas se formulen con el fin de mejorar
progresivamente el goce del derecho a la salud para todas las personas. Las
intervenciones para conseguirlo se rigen por principios y normas rigurosos que
incluyen:
No discriminación: el principio de no discriminación procura garantizar el
ejercicio de los derechos sin discriminación alguna por motivos de raza,
color, sexo, idioma, religión, opinión política o de otra índole, origen nacional
o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición, por
ejemplo, discapacidad, edad, estado civil y familiar, orientación e identidad
sexual, estado de salud, lugar de residencia y situación económica y social1.
Disponibilidad: se deberá contar con un número suficiente de
establecimientos, bienes y servicios públicos de salud, así como de
programas de salud.
Accesibilidad: los establecimientos, bienes y servicios de salud deben ser
accesibles a todos. La accesibilidad presenta cuatro dimensiones
superpuestas:
Aceptabilidad: todos los establecimientos, bienes y servicios de salud
deberán ser respetuosos de la ética médica y culturalmente apropiados, y
sensibles a las necesidades propias de cada sexo y del ciclo vital.
Calidad: los establecimientos, bienes y servicios de salud deberán ser
apropiados desde el punto de vista científico y médico y ser de buena
calidad.
Rendición de cuentas: los Estados y otros garantes de los derechos son
responsables de la observancia de los derechos humanos.
Universalidad: los derechos humanos son universales e inalienables.
Todas las personas, en cualquier lugar del mundo, deben poder ejercerlos.
Las políticas y los programas se han concebido para satisfacer las necesidades
de la población, como resultado de los mecanismos de rendición de cuentas
establecidos. Un enfoque basado en los derechos humanos identifica
relaciones a fin de emancipar a las personas para que puedan reivindicar sus
derechos, y alentar a las instancias normativas y a los prestadores de servicios
a que cumplan sus obligaciones en lo concerniente a la creación de sistemas
de salud más receptivos.