Contribuciones de La Investigación Sobre La Psicoterapia PsiA. A Avila Espada
Contribuciones de La Investigación Sobre La Psicoterapia PsiA. A Avila Espada
de procesos, Valencia, Promo- Uno de los tópicos contemporáneos más recurrentes ha sido y es discutir el es-
tatuto epistemológico del psicoanálisis. Numerosos autores se han ocupado de
,ne cómo se puede proceder al ello hasta el presente, bien negándole toda cientificidad posible (principalmen-
1s disciplinas, incluyendo el psi- te, Nagel, 1959; Popper, 1963; Bunge, 1969; M. Mannoni, 1979 y Grünbaum,
)gía de diversas áreas de cono- 1984, 1993) o atribuyéndosela en mayor o menor medida (Tizón, 1978; Mora
:apítulo de Bucci, sobre la acti- Mérida, 1979; Fernández Villamarzo, 1979, 1987; Edelson, 1984, 1988; N. Ca-
psicodinámico). parrós, 1988; Gutiérrez Terrazas, 1988; T. Sánchez, 1988; Poch, 1989; Coderch,
1989; Fierro, 1990; Dor, 1983, 1988, 1990, entre otros muchos). En el capítulo
icoterapia, Barcelona, Paidós. anterior se ha hecho referencia a algunas de estas críticas, y ello nos da pie a
elos cognitivos más relevantes,
reconsiderar las relaciones entre la psicoterapia psicoanalítica y el método cien-
de varias perspectivas psicodi-
por ejemplo, en el psicoanálisis
tífico, en función de la delimitación del objeto de estudio del psicoanálisis, la
10 (capítulo de Shulman). verificabilidad y refutabilidad de sus hipótesis y la adecuación de los procedi-
mientos que utiliza a las exigencias del método científico. Aunque poco nuevo
ación, sistemas y psicoanálisis, puede ser dicho en este ámbito, intentaremos introducir un cierto orden en lo
ya enunciado por otros.
tos de hacer una interpretación Cuando Putnam sugiere que el psicoanálisis debería estudiar las relacio-
teoría general de sistemas, que nes de sus conceptos con los de la filosofía, Ferenczi (1911, publicado en
sicología cognitiva del procesa- 1955) afirma que es peligroso distraer al psicoanálisis de la tarea primordial
de dotarle de una base científica apoyada en los hechos. Tanto Freud como
algunos de sus discípulos directos -el caso de Ferenczi no es una excep-
ción- reclaman una clara vocación científica para el psicoanálisis. Desde sus
primeros trabajos (Proyecto de una psicología para neurólogos, 1895) Freud pre-
tendió integrar el conjunto de los descubrimientos psicoanalíticos en la cien-
cia, lo que le lleva a reexaminar cuidadosamente sus teorías, sometidas a
constante verificación, criticándolas, revisándolas y modificándolas en nume-
rosas ocasiones. En aquel libro aparecen en la sombra las concepciones de
H. Jackson. Freud no tiene propiamente un texto sobre epistemología, ya
que el que comúnmente se cita («Múltiple interés del psicoanálisis», 1913)
Universidad de Salamanca.
626 Alejandro Ávila Espada Contribuciones de la investigación s
no es tal, sino un trabajo sobre psicoanálisis aplicado. Algunas citas -no ex- la base del materialism
haustivas- de Freud nos ilustrarán sus posiciones sobre la ciencia: 1927) Politzer defendió
del antipsicoanálisis, 192•
La finalidad de este proyecto es la de estructurar una psicología que sea una ciencia su carácter objetivo y e
natural; es decir, representar los procesos psíquicos como estados cuantitativamente no por eso dejó de atac
determinados de partículas materiales especificables, dando así a estos procesos un lar contra las posicione
carácter concreto e inequívoco [...] [Freud, 1895, «Proyecto de una psicología para nálisis y marxismo, 1933
neurólogos», Obras completas (OC), p. 211]. de 'errores' necesarios ¡:
[...] Cualquiera que sea el valor que se conceda a mis resultados, he de rogar que
psicología dialéctica con
no se vea en ellos el fruto de una cómoda especulación. Reposan en una laboriosa Será necesario acud
investigación individual de cada enfermo, que en la mayoría de los casos ha exigido límites de la ciencia ac
cien o más horas de penosa labor [.. .]. Al abrirnos este nuevo método de investiga- mers, 1982) para que el
ción, el acceso a un nuevo elemento del suceder psíquico, a los procesos mentales tanto entre la ciencia zdt
inconscientes, o, según la expresión de Breuer, incapaces de conciencia, nos ofrece la Dentro del propio ¡:
esperanza de una nueva y mejor comprensión de todas las perturbaciones psíquicas cuestión del fundament,
funcionales [...] [Freud, 1896, «La etiología de la histeria», OC, p. 316]. lidad de ciencia natura
realizando constantes e~
La coincidencia de la investigación con el tratamiento es, desde luego, uno de
sis (por ejemplo, Edelso
los títulos más preciados de la labor analítica [...] [Freud, 1912, «Consejos al médico
en el tratamiento psicoanalítico», OC, p. 1656]. rán una _hermenéutica, a
ría general de la cienc
El verdadero principio de la actividad científica consiste más bien en la descrip- Desarrollaremos a conti:
ción de fenómenos, que luego son agrupados; ordenados, y relacionados entre sí [...] tre las concepciones her
Sólo después de una más profunda investigación del campo de fenómenos de que se críticas al estatuto cientí
trate resulta posible precisar más sus conceptos fundamentales científicos y modificar-
los progresivamente, de manera a extender en gran medida su esfera de aplicación, ha- Blight (198 1) sitúa e
ciéndolos así irrebatibles [Freud, 1915, «Los instintos y sus destinos», OC, p. 2039]. ción y publicación del s
La investigación psicoanalítica descubre en la vida psíquica del individuo huma- rresponde al psicoanális
no hechos que nos permiten resolver más de un enigma de la vida colectiva de los lósofos de la ciencia a:
hombres o, por lo menos, fijar su verdadera naturaleza [...] he de hacer constar que opinaron que el psicoan
en más de una ocasión he rectificado mis opiniones sobre importantes extremos de fica. Estas opiniones in:
mis teorías o las he reemplazado por otras que mi labor de investigación me demos- Gill, 1976; Klein, 1976;
traba más acertadas [...] Lo que caracteriza al psicoanálisis como ciencia no es la ma- de posición en la que se
teria de que trata, sino la técnica que emplea [...] Su único fin y su única función cia natural y se le canee
consisten en descubrir lo inconsciente de la vida psíquica [Freud, 1916-1917, «Lec- rá uno de los más clarrn
ciones introductorias al psicoanálisis», OC, pp. 2225, 2274-5 y 2365]. diana, por su potencial e:
El extraordinario talante científico de Freud ha sido objeto de elogio por teoría clínico-psicológic2
numerosísimos autores, de muy diversa filiación. Pero ni en su época ni des- La posición de Gill es e
pués el psicoanálisis ha sido acogido entre las ciencias naturales (naturwis- no es psicología», aboga
senschaften). Ya Ortega y Gasset (1911) habló del psicoanálisis como una cien- coanalítica. Como tendr
cia sui generis y problemática. Las críticas llegarán también desde el dad de compatibilizar el
materialismo, donde el principal exponente de la crítica fue G. Politzer, Gutiérrez Terrazas (
quien se ocupó en primer lugar por esbozar una psicología materialista sobre su determinación del oby
Alejandro Ávila Espada Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 627
icado. Algunas citas - no ex- la base del materialismo dialéctico marxista. En un primer período (1923-
es sobre la ciencia: 1927) Politzer defendió radicalmente al psicoanálisis (véase su trabajo El mito
del antipsicoanálisis, 1924) considerándolo fundamento para la psicología por
a psicología que sea una ciencia su carácter objetivo y científico, en ruptura con la moral y la religión. Pero
como estados cuantitativamente no por eso dejó de atacar su dogmatismo e idealismo metafísico, en particu-
, dando así a estos procesos un lar contra las posiciones freudomarxistas. Acabó considerándolo (en Psicoa-
>royecto de una psicología para nálisis y marxismo, 1933; y en El fin del psicoanálisis, 1939) como un conjunto
de 'errores' necesarios para el desarrollo de la psicología concreta, ensayo de
mis resultados, he de rogar que psicología dialéctica construida por Politzer.
ción. Reposan en una laboriosa Será necesario acudir a los filósofos y epistemólogos que cuestionan los
mayoría de los casos ha exigido límites de la ciencia actual (Atlan, 1979; Prigogine y Stengers, 1982; Chal-
ste nuevo método de investiga- mers, 1982) para que el psicoanálisis conserve un lugar entre la ciencia, no
íquico, a los procesos mentales tanto entre la ciencia zdeal sino entre la ciencia real.
Jaces de conciencia, nos ofrece la Dentro del propio psicoanálisis surgirán dos orientaciones en cuanto a la
las las perturbaciones psíquicas cuestión del fundamento científico: quienes sostendrán la exigencia y posibi-
ria», OC, p. 316]. lidad de ciencia natural que Freud siempre reclamó para el psicoanálisis,
realizando constantes esfuerzos para la formulación científica del psicoanáli-
niento es, desde luego, uno de
eud, 1912, «Consejos al médico
sis (por ejemplo, Edelson, 1984, 1988) y por otra parte quienes lo considera-
rán una hermenéutica, a la que no tiene sentido aplicar los cánones de la teo-
ría general de la ciencia (por ejemplo, Ricoeur, 1970; Habermas, 1971).
:onsiste más bien en la descrip- Desarrollaremos a continuación dos cuestiones principales: a. la polémica en-
.dos, y relacionados entre sí [...] tre las concepciones hermenéutica y científico-natural del psicoanálisis; b. las
:ampo de fenómenos de que se críticas al estatuto científico del psicoanálisis y su contestación.
mentales científicos y modificar-
dida su esfera de aplicación, ha- Blight (1981) sitúa el punto de arranque de la polémica con la celebra-
; y sus destinos», OC, p. 2039].
ción y publicación del simposio dirigido por S. Hook sobre el lugar que co-
a psíquica del individuo huma- rresponde al psicoanálisis entre las ciencias (1959). La mayor parte de los fi-
5ma de la vida colectiva de los lósofos de la ciencia asistentes al simposio (por ejemplo, Hook y Nagel)
za [...] he de hacer constar que opinaron que el psicoanálisis no podía ser considerado una disciplina cientí-
sobre importantes extremos de fica. Estas opiniones influyeron en numerosos psicoanalistas (Home; 1966;
>or de investigación me demos- Gill, 1976; Klein, 1976; Schafer, 1976; Steele, 1979) en una progresiva toma
ilisis como ciencia no es la ma- de posición en la que se abandona la pretensión del psicoanálisis como cien-
1 único fin y su única función cia natural y se le conceptualiza como ciencia hermenéutica. Merton Gill se-
:¡uica [Freud, 1916-1917, «Lec- rá uno de los más claros exponentes al considerar que la metapsicología Jreu-
274-5 y 2365]. diana, por su potencial explicativo, sería como un cuerpo extraño al lado de la
ha sido objeto de elogio por teoría clínico-psicológica orientada a comprender el comportamiento humano.
Pero ni en su época ni des- La posición de Gill es conocida a través de la expresión de «Metapsicología
ciencias naturales (naturwis- no es psicología», abogando en consecuencia por una psicología (del yo) psi-
psicoanálisis como una cien- coanalítica. Como tendremos ocasión de abordar después, existirá posibili-
llegarán también desde el dad de compatibilizar el binomio comprensión / explicación.
: la crítica fue G. Politzer, Gutiérrez Terrazas (1988) sostiene la posición hermenéutica al efectuar
psicología materialista sobre su determinación del objeto empírico del psicoanálisis. Un objeto que no se si-
Contribuciones de la investigación se
628 Alejandro Ávila Espada
que la retirada a la hermenéutica ha sido completamente innecesaria, ya que las confundirse frecuentemen
objeciones del positivismo lógico al psicoanálisis (Popper, 1959, 1963) no tie- trecha relación con el cor
nen aplicación al nivel del objeto de estudio, sino al del método. Por ejem- ción) en psicoanálisis. En
plo, Spinner (197 4) ha defendido que la dicotomía recogida por Popper de tendríamos una teoría de
Reichenbach entre contexto de descubrimiento y contexto de justificación no es conocimientos descriptivo
adecuada, ya que el psicoanálisis se ubica en un nivel más reducido que el aplicada (teorías sustantiva:
contexto de descubrimiento. En nuestra opinión, el psicoanálisis se sitúa al rapéutico).
menos en la misma esfera de contexto de descubrimiento que la teoría de la Las insuficiencias de
relatividad y la teoría cuántica, solamente que son teorías más o menos afor- plantear que la pretensión
tunadas que se aplican a ámbitos diversos: infinitamente grande, infinitr.men- tructura lógica y epistemc
te pequeño y por fin el universo que los clásicos denominaban sublunar: el ciencia natural, ha fracasac
del sujeto. El nivel del psicoanálisis es la díada, en la cual la investigación mente abierta la puerta a
psicoanalítica consiste en obtener conocimientos sobre el paciente y la rela- natural. Incidirá en este
ción que mantiene con el terapeuta en la situación analítica. Se trata de lo Kachele (1985) entre teorí.
que Thoma y Kachele (1985) han denominado conocimientos diádico-específi- analíticas del desarrollo, la
cos o casuísticos. El conocimiento casuístico, aunque se adquiere sobre un formulada en psicoanálisis.
trasfondo de hipótesis que emanan de la teoría psicoanalítica, puede condu- se ajusten a la realidad, qu,
cir a una ampliación y modificación de las hipótesis previas. De esta manera qué medida se ajusta o n
el conocimiento logra una forma más general, que provoca a su vez la adqui- Pero las teorías ricas en J
sición de nuevos conocimientos. Este proceso puede describirse como un por ello a una difícil verifi
círculo hermenéut/co. La unión entre práctica del psicoanálisis y la teoría gene- para realizar las tareas clíni
ral se da sólo a través de este conocimiento diádico-específico. Freud, tal vez tica terapéutica que emple
sin proponérselo, hizo algo así. psicoanálisis se ve forzado
El psicoanálisis es, a la vez, método de tratamiento y método de investi- eficiencia de cualquiera d,
gación, en una unión inseparable que significa que: ción. Incluso Ricoeur (1 97,
«La garantía de que la reali
l. La «curación» es el resultado de la comunicación apropiada al pa- ima.ginación cel psicoanalis
ciente del conocimiento diádico específico, que resulta de la integración de (Ricoeur, 1974, p. 19).
experiencias afectivas y cognitivas en la díada. . Evidentemente, mientr:
2. La comunicación del conocimiento -desde el punto de vista técni- psicoanálisis en cuanto ciej
co- debe ser efectuada correctamente, de acuerdo a las reglas del método el arte: la práctica terapéuti,
de la terapia. Frente a los partidarios
3. La técnka de tratamiento conduce a nuevas intelecciones (insight), Miles (1966) han venido e
más profundas, tanto en el acontecer psíquico del paciente como en la rela- ciencia experimental, en Cl
ción con el anali:,ta. Así, la técnica terapéutica amplía el conocimiento diádi- condiciones artificiales, pre
co específico. res de la formulación del p:
cado, como afirma Legran
Tampoco se considera actualmente como la única perspectiva posible variables en estudio y el ir
que las ciencias de la naturaleza tengan un modelo de causalidad privativo mental de las variables. Leg
(la causalidad de naturaleza), y que las causas histórico-sociales, y aun otras, tación es la «variable experi
estén totalmente excluidas. En el psicoanálisis la causalidad va estrechamen- la interpretación -como le
te unida a la argumentación de las causas (las razones), hasta el punto de ble. Las variables que estl
Alejandro Ávila Espada Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 631
aente innecesaria, ya que las confundirse frecuentemente. El conocimiento causal (las teorías) están en es-
(Popper, 1959, 1963) no tie- trecha relación con el conocimiento del cambio (las técnicas y reglas de ac-
10 al del método. Por ejem- ción) en psicoanálisis. En una consideración tecnológica del psicoanálisis,
11ía recogida por Popper de tendríamos una teoría del psicoanálisis como ciencia básica (incluyendo los
ontexto de justificación no es conocimientos descriptivo y causal) y la teoría del psicoanálisis como ciencia
l nivel más reducido que el aplicada (teorías sustantivas -el saber de cambio; y operativas -el saber te-
1, el psicoanálisis se sitúa al rapéutico).
,rimiento que la teoría de la Las insuficiencias de la crítica positivista llevan a Wallerstein (1986) a
n teorías más o menos afor- plantear que la pretensión hermenéutica de dotar al psicoanálisis de una es-
amente grande, infinitr,men- tructura lógica y epistemológica en base a métodos distintos de los de la
s denominaban sublunar: el ciencia natural, ha fracasado o al menos es ya innecesaria. Queda así formal-
. en la cual la investigación mente abierta la puerta a la recuperación del psicoanálisis para la ciencia
; sobre el paciente y la rela- natural. Incidirá en este proceso la distinción que argumentan Thoma y
ión analítica. Se trata de lo Kachele (1985) entre teoría de la ciencia básica (por ejemplo, las teorías psico-
:onocimientos diádico-específi- analíticas del desarrollo, la personalidad, las neurosis) y la tecnología, aún no
nque se adquiere sobre un formulada en psicoanálisis. A las hipótesis de la teoría básica se les exige que
)Sicoanalítica, puede condu- se ajusten a la realidad, que den una explicación justa y suficiente de ella. En
esis previas. De esta manera qué medida se ajusta o no es cuestión de verificación y experimentación.
e provoca a su vez la adqui- Pero las teorías ricas en parámetros, como es la psicoanalítica, se enfrentan
puede describirse como un por ello a una difícil verificación empírica. La tecnología debe ser adecuada
)sicoanálisis y la teoría gene- para realizar las tareas clínicas, y su eficiencia se juzga por el éxito de la prác-
ico-específico. Freud, tal vez tica terapéutica que emplea, según unos criterios de éxito. En este punto el
psicoanális1s se ve forzado a abandonar la hermenéutica si quiere probar la
miento y método de investi- eficiencia de cualquiera de sus procedimientos, por ejemplo, la interpreta-
e: ción. Incluso Ricoeur (197 4), fiel defensor de la hermenéutica, considera que:
«La garantía de que la realidad del inconsciente no es una mera ficción de la
11unicación apropiada al pa- imaginación cel psicoanalista, la ofrece, finalmente, sólo el éxito terapéutico»
resulta de la integración de (Ricoeur, 197 4, p. 19).
Evidentemente, mientras no pueda desarrollarse una cierta tecnología, el
~sde el punto de vista técni- psicoanálisis en cuanto ciencia aplic~da queda en el dominio fronterizo con
:rdo a las reglas del método el arte: la práctica terapéutica como práctica artística.
Frente a los partidarios de la hermenéutica, autores como Arlow (1959) y
uevas intelecciones (insight), Miles (1966) han venido defendiendo para el psicoanálisis su carácter de
el paciente como en la rela- ciencia experimental, en cuanto que la situación analítica reproduce ciertas
nplía el conocimiento diádi- condiciones artificiales, propias de la situación de laboratorio. Los defenso-
res de la formulación del psicoanálisis en cuanto hermenéutica, les han acha-
cado, como afirma Legrand (197 4), la dificultad de reducir el número de
a umca perspectiva posible variables en estudio y el incumplimiento de la exigencia de control experi-
:lelo de causalidad privativo mental de las variables. Legrand apunta que aunque .;e arguya que la interpre-
stórico-sociales, y aun otras, tación es la «variable experimeLt:d>> del psicoanálisis, se elude reconocer que
causalidad va estrechamen- la interpretación -como la misma situación analítica-- es singular, irrepeti-
razones), hasta el punto de ble. Las variables que estudia el psicoanálisis no puedcr.. separarse de la
632 Alejandro Avila Espada
Contribuciones de la investigación sobre
misma situación analítica, puesto que se perdería su misma naturaleza (Gu-
tiérrez Terrazas, 1988). ¿Se puede hablar en este sentido de ciencia de lo sin- pueda enunciar claramente
gular y para lo singular? Desde este punto de vista, la pretensión de Arlow y que la evidencia para las l
Miles sería errónea al intentar identificar situación analítica con contexto ex- tante, la ausencia de clarif
perimental. gación clínica válido no pe
Tizón (1978) afirma que el psicoanálisis está estructurado efectiva y for- de las mismas, corriéndose
malmente como una ciencia, en la que un corpus teórico (la metapsicología) se fenomenológicas o anecdó1
contrasta con los hechos a través de la situación analítica, situación mediado- llar una metodología sister
ra entre los fenómenos inconscientes objeto de investigación y su teoriza- tion sólo esbozada por el
ción. Esto implica el cumplimiento de la exigencia de estrecha correspon- vemos reiteradamente a
dencia entre el componente teórico y la experiencia (Ladriere, 197 4). Tizón modo de digresión podríar
(1978) precisa que el psicoanálisis, en cuanto es una psicología dinámica po- psicoanalítico, tomado corr
sible añade . al objeto general de la psicología una dimensión nueva: el in- trinas positivistas si estas 6
consciente dinámico, configurando así en un concepto integral de conducta, (1972) ha desarrollado una
el objeto de la psicología dinámica o psicoanálisis en la conducta significante pírica acerca de la validez
inconscientemente sobredeterminada. Desde esta posición se postula la conside- teoría dinámica. Aunque 1
ración positiva del estatuto científico del psicoanálisis. Revisaremos a conti- bles, no deja de ser en mt
nuación la verificabilidad, falsación y prueba de las hipótesis formuladas en centrales de la teoría dinán
el psicoanálisis y la psicoterapia psicoanalítica, siguiendo parte de las consi- psicométricas entre variabl
deraciones formuladas por Edelson (1984, 1988), uno de los más brillantes xo causal,.no siempre ha si1
conceptualizadores actuales de esta polémica, y defensor del argumento de La crítica que Karl Po
cientificidad. coanálisis ha tenido un m~
Las críticas principales que se han formulado al estatuto científico del en torno a la obra de Pop
psicoanálisis son tres: psicoanálisis fue incapaz d1
lo no científico, que sus hi
a. La de la imposibilidad de verificar o confirmar sus hipótesis (por evidencia empírica. Este a1
parte de los positivistas lógicos); que en el propio Freud se
b. La de imposibilidad de falsación (Popper); y tes. Popper parece haberse
c. La imposibilidad de obtener datos para probar sus proposiciones una verdadera carencia de
(Grünbaum). especifiquen habitualmente
vaciones particulares, obte
Edelson, como veremos, ataca el fondo de la polémica. mente aceptadas como fun
coanalítica, no quiere deci
El positivismo lógico, según palabras de Nagel (1959), sostiene que el psi- que con frecuencia en los
coanálisis está lleno de términos teóricos vagos, sin conexión con procedi- dogmáticas, ex cátedra, o a1
mientos empíricos, y que sus hipótesis no pueden ser verificadas ni confir- Lacan, etc.), pero ello sók
madas. Esta concepción desarrolla un inductivismo enumerativo, por el cual por el método científico, o
toda observación vinculada a una hipótesis le presta apoyo, y a mayor núme- análisis de los conceptos q
ro de observaciones positivas, mayor apoyo empírico recibe la hipótesis. Esta novedad en el campo cier
posición oculta que las hipótesis están subdetederminadas por los datos, los quería decir, por qué se di
mismos datos pueden ser explicados por un infinito número de hipótesis, lo la exposición de los compc
que invalidaría la crítica positivista absoluta. Pero ello no quiere decir que se En una dirección distir
das, argumentando que la5
Alejandro Ávila Espada
Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 633
. su misma naturaleza (Gu-
entido de ciencia de lo sin- pueda enunciar claramente su valor. Rapaport (1959) ya nos señaló que aun-
a, la pretensión de Arlow y que la evidencia para las hipótesis psicoanalíticas pareciese masiva e impac-
1 analítica con contexto ex-
tante, la ausencia de clarificación acerca de cual fuese el método de investi-
gación clínica válido no permitía ofrecer datos concluyentes acerca del valor
~structurado efectiva y /or- de las mismas, corriéndose el riesgo de que se trate de evidencias puramente
órico (la metapsicología) se fenomenológicas o anecdóticas. Rapaport insistió en la necesidad de desarro-
nalítica, situación mediado- llar una metodología sistemática de investigación del sujeto individual, cues-
investigación y su teoriza- tion sólo esbozada por el psicoanálisis de forma incidental. Nótese que vol-
cía de estrecha correspon- vemos reiteradamente a la clásica discusión positivismo/ psicoanálisis. A
tcia (Ladriere, 197 4). Tizón modo de digresión podríamos plantearnos qué cabría decir desde el método
na psicología dinámica po- psicoanalítico, tomado como paradigma provisionalmente evidente, a las doc-
1a dimensión nueva: el in- trinas positivistas si estas fuesen objeto de enjuiciamiento formal. Paul Kline
:epto integral de conducta, (1972) ha desarrollado una serie de estudios en los que aporta evidencia em-
s en la conducta significante pírica acerca de la validez y falsabilidad de varios conceptos relevantes de la
ición se postula la conside- teoría dinámica. Aunque las aportaciones y esfuerzos de Kline son estima-
álisis. Revisaremos a conti- bles, no deja de ser en muchos casos ingenuo pretender explicar conceptos
as hipótesis formuladas en centrales de la teoría dinámica en base al mero establecimiento de relaciones
¡uiendo parte de las consi- psicométricas entre variables. La evidencia de que correlación no implica ne-
uno de los más brillantes xo causal, no siempre ha sido tenida en cuenta en estos estudios. _
lefensor del argumento de La crítica que Karl Popper (1963) formuló al estatuto científico del psi-
coanálisis ha tenido un mayor eco, quizás por las amplias controversias que
J al estatuto científico del en torno a la obra de Popper se han producido. Este autor enunció que el
psicoanálisis fue incapaz de encontrar el criterio para separar lo científico de
lo no científico, que sus hipótesis no podían ser falsadas mediante cualquier
infirmar sus hipótesis (por evidencia empírica. Este argumento es, cuando menos, muy cuestionable, ya
que en el propio Freud se encuentran falsaciones de sus hipótesis preceden-
y tes. Popper parece haberse fijado más en la falta aparente de falsación, que en
probar sus proposiciones una verdadera carencia de falsación intrínseca. El que los psicoanalistas no
especifiquen habitualmente en sus publicaciones de forma precisa qué obser-
vaciones particulares, obtenidas bajo qué condiciones, deberían ser general-
Jlémica. mente aceptadas como fundamento decisivo para rechazar una hipótesis psi-
coanalítica, no quiere decir que este canon no pueda establecerse. Es cierto
(1959), sostiene que el psi- que con frecuencia en los escritos psicoanalíticos se aprecian exposiciones
,ín conexión con procedi- dogmáticas, ex cátedra, o acogidas a argumentos de autoridad (según Freud,
n ser verificadas ni confir- Lacan, etc.), pero ello sólo enuncia el desinterés de muchos psicoanalistas
!O enumerativo, por el cual por el método científico, o bien su falta de rigor a la hora de adentrarse en el
ta apoyo, y a mayor núme- análisis de los conceptos que exponen, lo cual, desgraciadamente, no es una
co recibe la hipótesis. Esta novedad en el campo científico. No sólo interesa qué se dijo, sino qué se
minadas por los datos, los quería decir, por qué se dijo y para qué, y todo ello implica profundizar en
to número de hipótes'is, lo la exposición de los componentes epistemológicos de un sistema conceptual.
dio no quiere decir que se En una dirección distinta, Grünbaum (1984) ha efectuado críticas reitera-
das, argumentando que las hipótesis psicoanalíticas, aunque falsables, no se
634 Alejandro Ávila Espada
Contribuciones de la investigación
;o que es imposible obtener 3. El psicoanálisis ha tenido que abandonar el tally argument como
analítica. La importancia de forma de justificación de las hipótesis. En cambio se formula la tesis de la
vez que confieren credibili- condición necesaria (el insight verdadero conduce al éxito terapéutico), que
tación provisional como más debería ajustarse además a la realidad objetiva, para que se cumpliera la
:mente reproducir las condi- exigencia científica, pero esto no puede ser probado, pudiendo incidir mu-
la situación analítica es difi- chos otros factores en el proceso de cambio que se da dentro del psico-
)do de la «asociación libre» análisis.
1cias extrañas y no controla- A modo de comentario es curioso como tanto «psicoanalistas» como
ninativo, en el que las eviden- «antipsicoanalistas» caen en el error común de invocar a Freud en la ma-
científica a las hipótesis psi- yoría de sus disputas. En este caso tanto unos como otros incurren en el
dogmatismo. El psicoanálisis y su pretensión científica subsiguiente es algo
más que Freud, por mucho que éste haya podido significar en la historia
emplo positivo- de la hipó-
de la concepción psicoanalítica.
;is sobre otras hipótesis alter-
4. Los datos obtenidos en la situación psicoanalítica están fatalmente
corrompidos .por la sugestión del analista, el conocimiento previo del
·a que se eliminen explicado-
paciente, sus preconceptos téoricos, e incluso por la falibilidad de su me-
hubieran podido recibir con-
moria o los defectos del sistema de registro. Por ello arguye Grünbaum
que los datos no pueden ser utilizados independientemente del tally argu-
premisas, Grünbaum (1984) ment.
Juntos: Desgraciadamente Grünbaum olvida que el reto científico del psicoa-
nálisis reside especialmente en trabajar con estas incertidumbres, sin las
argument (argumento de la cuales aquél no tendría razón de ser. Es cierto que ello obliga a acuñar
ntífica de las hipótesis psico- conceptos o preconceptos que necesitan de un afinamiento científico tales
tales. como el mencionado «caso único», «transferencia» «contratransferencia»
1mento expresado por Freud que lejos de ser invocaciones mágicas con ambición de resolver proble-
s» (1916-1917) acerca de que mas, señalan con su presencia líneas de investigación e hipótesis para las
s resistencias superadas si las que hay que trazar caminos de estudio.
ido coinciden con lo que es La posición de Grünbaum, más fecunda en cuanto a las aportaciones
si las conjeturas del psicoana- que efectúa su crítica metodológica, nos invita a revisar la conducción de
s correctas. Grünbaum consi- las investigaciones psicoanalíticas, especialmente desde dentro de la situa-
10lógica de los psicoanalistas, ción analítica. Algunos de los desarrollos de investigación en el campo del
evidencia de las recaídas sin- psicoanálisis, que van a ser comentados en el capítulo siguiente, pueden
is terminable e interminable» ofrecer un mejor cumplimiento de las tres condiciones del inductivismo
. recuperaciones o rem1s1ones eliminativo. Queremos citar a Edelson (1984) que ha subrayado que los es-
mviene recordar en este pun- tudios intensivos de casos individuales pueden ser utilizados para generar
terapéutico del análisis. y poner a prueba hipótesis de la terapia psicoanalítica. Este intento, que
por cierto lleva años trabajándose por parte de numerosos analistas, puede
nuestran interés hacia la evi- responder a ciertas cuestiones aunque no a todas.
sis y habría que demostrar si Los objetivos de los estudios teóricos sobre casos individuales, que
pueden aprovecharse para la psicoterapia psicoanalítica, son los siguientes:
Contribuciones de la investigact6n s
636 Alejandro Ávila Espada
o/ Research in Psychotherapy, y apenas cuatro años más tarde el primer manual El estudio más amplio fu(
dedicado a considerar lo que que se había hecho hasta entonces en investi- rreo a 3 000 pacientes coi
gaciones controladas (Meltzoff y Kornreich, 1970; Research in Psychotherapy), peutas habían completadc
llegando a conclusiones bastante distintas a las que había propuesto Eysenck to. Sus resultados mostra
una década antes 3 • Para Meltzoff y Kornreich la psicoterapia es una modali- como más ansiosos mejot
dad efectiva de tratamiento, con resultados significativamente mejores que el ansiedad, resultado que e
no tratamiento. Al año siguiente aparecerá la primera edición del que se con- borsky, 1962a). Los estudi
vertirá en el libro de cabecera de todo psicoterapeuta interesado en la inves- estar realizados con un nú
tigación: el Handbook o/ Psychotherapy and Behavior Change, coordinado por vamente) no mostraron ap
Bergin y Garfield (1971). Dentro de él, Bergin (1971) incluyó una detenida ciales y resultado final. :E
revisión de la literatura de investigación sobre resultados de la psicoterapia, más que los demás, o que
reanalizando parte de los datos considerados por Eysenck en su crítica de res (ambos datos en Knap
1952 criticando de forma fundada sus resultados. Las conclusiones de Melt- pecialmente relevantes, ni
zoff ; Kornreich y las de Bergin abren pues, a principios de los setenta, un cientes se benefician más e
camino de esperanza para los psicoterapeutas. Algunos fenómenos que no b. Investigaciones sob1
habían sido investigados hasta entonces empiezan a ser considerados: la ticos. Holt y Luborsky (1'
cuestión de los potenciales efectos negativos de la psicoterapia, es decir, que . formación idónea de psiqu
los pacientes pudieran empeorar en el curso de la misma, empieza a ser un mación, identificaron las
elemento más a considerar en ulteriores investigaciones. objetividad, capacidad pai
Los estudios pioneros de investigación sistemática sobre la psicoterapia vidad, interés en la psiquii
psicoanalítica se habían iniciado en los años cincuenta, pero sus resultados de Holt y Luborsky no p(
no fueron conocidos hasta los setenta. La distinción entre la investigación de los psicoanalistas idóni
del tratamiento psicoanalítico propiamente dicho (véanse por ejemplo, las re- como constatan Luborsky
visiones de Strupp, 1968; Luborsky y Spence, 1971) de la de la efectividad y exigencias de formación y
proceso de la psicoterapia de orientación dinámica, más fácilmente accesible mente muy superiores a la
a la investigación sin alterar su contexto natural, ha sido una de las cuestio- nes. H . Klein (1965) realiz:
nes de partida. Salvo excepciones, son relativamente escasos los trabajos pu- nan las estimaciones de C(
blicados antes de 1970. Destacan los de Keet (1948); Knapp (1963) y los in- terapeutas analistas, y el é
cluidos en la obra de Alexander, French y Pollock (1968). 63% de los pacientes trati
La investigación hasta 1970 se ha centrado en la consideración de algu- estimada mostraron una n
nos problemas específicos: igual forma el 39% de los
que estos datos no son fia
a. La analizabiltdad y accesibilidad de los pacientes al tratamiento psicoanalí- por tanto pueden estar co
tico; en otras palabras, qué características deben reunir los pacientes para be- rente con las evidencias de
neficiarse del tratamiento psicoanalítico, y cómo puede por tanto predecirse Bergin (1971).
el éxito en el tratamiento 4• Los principales estudios que han abordado de c. La investigación sol
forma controlada esta cuestión son los de H. Klein (1960); Knapp et al., can un buen número de i
(1960); Hamburg et al., (1967); Luborsky et al. (1970), además de los proyectos cuanto a los datos que faci
más conocidos (Menninger, Vanderbilt, Tavistock, Monte Zion, Penn, etc.). cución más acorde con lo
siones pioneras sobre efec
3 La polémica en torno a Eysenck es revisada en el epígrafe siguiente. citar la de Fenichel (1930)
4 En el capítulo 11 se ha abordado esta temática más extensamente. mientas conducidos en el
Alejandro Ávila Espada Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 643
s más tarde el primer manual El estudio más amplio fue el de Hamburg et al. (1967) que encuestó por co-
ho hasta entonces en investi- rreo a 3 000 pacientes con muy variados trastornos, para los cuales los tera-
70; Research in Psychotherapy), peutas habían completado cuestionarios al inicio y al término del tratamien-
:¡ue había propuesto Eysenck to. Sus resultados mostraron que los pacientes diagnosticados inicialmente
a psicoterapia es una modali- como más ansiosos mejoraron más que los que no mostraron inicialmente
ificativamente mejores que el ansiedad, resultado que es consistente con los del Informe Menninger (Lu-
mera edición del que se con- borsky, 1962a). Los estudios de Klein (1960) y Knapp et al. (1960) además de
tpeuta interesado en la inves- estar realizados con un número muy reducido de pacientes (30 y 27 respecti-
wior Change, coordinado por vamente) no mostraron apenas relaciones significativas entre condiciones ini-
(1971) incluyó una detenida ciales y resultado final. Entre ellas que los pacientes obsesivos mejoraron
resultados de la psicoterapia, más que los demás, o que los más jóvenes se beneficiaron más que los mayo-
)or Eysenck en su crítica de res (ambos datos en Knapp et al.). Por lo demás, los resultados no fueron es-
)S. Las conclusiones de Melt- pecialmente relevantes, ni difieren de los estudios generales sobre qué pa-
principios de los setenta, un cientes se benefician más de la psicoterapia.
Algunos fenómenos que no b. Investigaciones sobre las características idóneas de los terapeutas psicoanalí-
iezan a ser considerados: la ticos. Holt y Luborsky (1958) en un estudio sobre las características de la
la psicoterapia, es decir, que formación idónea de psiquiatras residentes y la predicción del éxito en la for-
~ la misma, empieza a ser un mación, identificaron las siguientes: inteligencia, empatía, fluidez verbal,
aciones. objetividad, capacidad para el crecimiento personal, flexibilidad, autoobjeti-
emática sobre la psicoterapia vidad, interés en la psiquiatría, confianza en sí mismo y seguridad. El estudio
incuenta, pero sus resultados de Holt y Luborsky no permite distinguir específicamente las características
inción entre la investigación de los psicoanalistas idóneos, ni hay otros estudios controlados al respecto,
o (véanse por ejemplo, las re- como cons'tatan Luborsky et al. (1970). Sin embargo, son bien conocidas las
971) de la de la efectividad y exigencias de formación y supervisión que se hace a los candidatos, general-
lÍca, más fácilmente accesible mente muy superiores a las que se hacen a los terapeutas de otras orientacio-
1, ha sido una de las cuestio- nes. H. Klein (1965) realiza el único estudio en el que claramente se relacio-
1ente escasos los trabajos pu- nan las estimaciones de competencia efectuadas por los supervisores de los
1948); Knapp (1963) y los in- terapeutas analistas, y el éxito en el tratamiento de sus pacientes actuales: el
:k (1968). 63% de los pacientes tratados por candidatos con mayor nivel de habilidad
en la consideración de algu- estimada mostraron una mejoría sustancial, mientras que sólo mejoraron de
igual forma el 39% de los pacientes de los terapeutas menos capaces. Aun-
que estos datos no son fiables (ambas estimaciones las hacía el supervisor, y
'ientes al tratamiento psicoanalí- por tanto pueden estar contaminadas), indican una tendencia lógica y cohe-
reunir los pacientes para be- rente con las evidencias de las causas de efectos negativos que había descrito
o puede por tanto predecirse Bergin (1971).
tudios que han abordado de c. La investigación sobre los resultados del tratamiento psicoanalítico. Desta-
. Klein (1960); Knapp et al., can un buen número de informes descriptivos, más o menos completos en
.970), además de los proyectos cuanto a los datos que facilitan, junto a estudios más recientes y con una eje-
)ck, Monte Zion, Penn, etc.). cución más acorde con los procedimientos de investigación. Entre las revi-
siones pioneras sobre efectividad del tratamiento psicoanalítico, es obligado
ígrafe siguiente. citar la de Fenichel (1930) con su publicación de los resultados de los trata-
:xtensamente. mientos conducidos en el Instituto Psicoanalítico de Berlín en el período
644 Alejandro Ávila Espada
Contribuciones de la investigación sobre
coanalítico, mediante la for- 11. La Investigación de la psicoterapia breve' desarrollada en la Clínica Ta-
¡uen conceptos centrales de vistock. Uno de los últimos proyectos que inician su curso antes de 1970 es
la conocida serie de estudios sobre la psicoterapia breve de orientación diná-
iación de psicoterapia de la Es- mica conducidos por David H. Malan en Londres, en el entorno de la Clíni-
vid Shakow inició el primer ca Tavistock. _Evitamos nuevamente reiterar análisis precedentes de sus resul-
inálisis en la Universidad de tados (véase Avila, en prensa).
Carmichael y más tarde Eli-
enneth Isaacs y Ernest Hag- Ya en los setenta se produce un giro conceptual. En 1973 se publicó la
pueden constatarse en el es- obra de Donald J. Kiesler The Process o/ Psychotherapy: Empirical Foundations
ducciones de terapeutas y and Systems o/ Analysis, pionera en el enfoque de la investigación sobre el pro-
ceso de la psicoterapia, que compila un gran número de instrumentos y siste-
\Jational Institute of Mental mas de valoración; aunque la mayor parte de ellos está ya en desuso, han si-
akow y centrado exclusiva- do la base de los posteriores métodos de investigación del proceso de la
Paul Bergman durante cua- psicoterapia.
:nerado varios estudios (Co- En 1975, Sloane y su grupo de colaboradores compararon la efectividad
1966) tanto sobre aspectos de la psicoterapia psicoanalítica, la terapia de conducta, y como grupo de
control, la lista de espera de pacientes. En el estudio participaron conocidos
nica Hampstead. Se trata de terapeutas. Los resultados (Sloane et al., 1975) indicaron que ambas terapias
tamiento psicoanalítico, que fueron superiores al grupo de control en cuanto a la reducción de los princi-
por descriptores para servir pales síntomas, aunque no se observaron apenas diferencias en medidas de
tarjetas contienen una uní- ajuste ocupacional y social.
s libros de registro de notas Los estudios de meta-análisis empiezan a aparecer en la escena hacia
a, junto a datos básicos del finales de 'los setenta. Smith y Glass (1977) publican su Meta-Analysis o/
car fácilmente casos en los Psychotherapy Outcome Studies, en el que someten a revisión 375 estudios con-
o fenómenos, pero no hace trolados sobre psicoterapia y consejo, concluyendo que el cliente típico de la
a directa (como puede estu- terapia mejora un 75% más que los sujetos de los grupos de control. Estos
). resultados generan otra oleada de críticas (Eysenck, 1978; Gallo, 1978; Rim-
ia de la fundación Menninger, land, 1979; Strahan, 1978) y son soporte a la vez para los defensores de la efi-
en el proyecto se inicia for- cacia de la psicoterapia (Gottman y Markman, 1978; Parloff, 1979; Strupp,
tos más ambiciosos de la in- 1978).
do objeto de ntlmerosísimas Bergin y Lambert (1978) en la segunda edición del Handbook o/ Psycho-
Kernberg, Bernstein, Coyne, therapy and Behavior Change (Garfield y Bergin, 1978) vuelven a obtener resul-
1dio se analizó la trayectoria tados modestamente favorables a la psicoterapia, pero continúan llamando la
21 que son tratados median- atención sobre la dificultad de evaluar los efectos indeseables. La tasa de re-
:)S resultados -ciertamente
misión espontánea media a través de los diferentes estudios queda situada en
)ajos (Ávila, 1989; Ávila, en el 43%, ligeramente superior a la obtenida por Bergin en 1971. Bergin y
concluyendo que de los 42 Lambert constatan que los sujetos sometidos a tratamiento mejoran más y
t, 11 no mostraban cambios, más rápidamente que los no tratados.
raban un cambio moderado . En 1979 se dan a conocer los resultados del Proyecto Vanderbilt, condu-
n y difícil interpretación de e1do por Hans Strupp y sus colaboradores (Strupp y Hadley, 1979), encami-
:studios destacados sobre la nado a comparar los resultados obtenidos por psicoterapeutas profesionales
con amplia experiencia con los de profesores universitarios que -sin forma-
648 Alejandro Avila Espada Contribuciones de la investigación so
nbigua. Se denomina «Efec- Ya Kiesler (1966) había criticado la existencia de dos mitos entre los pio-
:to puede ser concebido de neros de la investigación en psicoterapia: el mito de la uniformidad de los pa-
) de la acción de una causa, cientes al inicio de los tratamientos y el de la unzformzdad de los terapeutas en
a de la causalidad: a partir cuanto a sus procedimientos. Aunque se ha desarrollado amplia literatura so-
no consecuencia invariable bre los «principios comunes» a todas las psicoterapias (y psicoterapeutas),
ines, el conjunto de antece- que ciertamente ha contribuido a aislar y clarificar ciertos fenómenos, poco
ómeno determinado (teoría más puede decirse sobre ello. De los principios comunes hemos de descender
smo, por ejemplo, Hume), a los procesos puestos efectivamente en juego en el curso de las acciones terapéuticas.
1eos, meramente consecuti- Como después describiremos, Kiesler es en cierta forma el padre de la inves-
bre la «Efectividad» de las tigación contemporánea sobre el proceso de cambio, línea que prácticamente
:ciones hacemos al uso de acaba con la investigación evaluativa tradicional, y también con los estudios
mmos, y ello por la diferen- de meta-análisis orientados a considerar como objeto la efectividad de la psi-
)S efectos. Si adoptamos la coterapia, entendida genéricamente. Aunque ya desde 1973 hay pequeños
:ausa y no pueden valorarse núcleos dedicados al estudio del proceso de cambio, será en los ochenta
:oterapia formarán parte de cuando adquieran ·carta de naturaleza, a partir del momento en que con el
la causación sintética esta- meta-análisis de Smith, Glass y Miller (1980) se pueden considerar conclui-
las co,nexiones entre causas das las vías tradicionales de investigación.
:s. Es decir, podrán estable- Los primeros estudios que evaluaron los resultados de los tratamientos,
tos de la psicoterapia. se publicaron hacia finales de los años cuarenta (Brenman, Kubie, Rogers y
medidos de acuerdo a dife- Gill, 1948; Muench, 1947; Obendorf, 1948; Obendorf, Greenacre y Kubie,
1948), antecediendo al conocido ataque de Hans J. Eysenck en 1952 contra
la supuesta ineficacia de la psicoterapia (principalmente psicoanalítica), con-
troversia que en cierta forma no ha terminado todavía, como señala Erwin
(1980), sino por agotamiento de sus actores. La argumentación de Eysenck,
to informada. concluye en la recomendación que «los psicólogos no deben entrenarse en
por observadores (amigos, una actividad (la psicoterapia) de tan dudosa validez»; afortunadamente para
el desarrollo de la psicoterapia, los psicólogos desoyeron el consejo de
general, etcétera. Eysenck.
La revisión de Eysenck se produjo como un intento de apoyo empírico a
~pende en gran parte de las su crítica negativa hacia la recomendación que hizo en 1949 el Com_ité de
~ es muy dificil definir el ni- Formación en Psicología Clínica de la American Psychological Association
~ para que se considere efec- acerca de que los psicólogos clínicos debían ser formados en psicoterapia.
iuste son cuestión de grado. Eysenck realizó entonces una revisión «nominal» en la que tomó en conside-
la evaluación de la psicote- ración los datos publicados entre 1927 y 1951 en 24 estudios que incluyeron
rapia?» ha venido a ser sus- un total de 8 053 casos tratados (5 estudios con un total de 760 casos trata-
KQué tratamiento, por quién, dos con psicoterapia psicoanalítica; y 19 estudios con un total de 7 293 casos
>blema específico, bajo cuál tratados con formas muy variadas de psicoterapia, que Eysenck denominó
). genéricamente «ecléctica»). Los indicadores de estos estudios fueron clasifi-
. de las especificaciones ne- cados por Eysenck, según su criterio, en cuatro categorías («curados, muy
dente que cada uno de sus mejorados»; «mejorados»; «ligeramente mejorados»; «no mejorados, falleci-
puede esconderse tras las dos, abandonaron tratamiento»), tomando posteriormente Eysenck la deci-
sión de reunir las cifras de las dos primeras categorías («curados, muy mejo-
652 Alejandro Ávila Espada
Contribuciones de la investigación s1
adolece de algunos defectos, que no son corregidos en su ampliación poste- de varias lecturas diferen
rior (1960), y que resumimos a continuación: tórico en el panorama de
revulsivo de los numero
l. Eysenck utiliza un número muy insuficiente de estudios (cinco) para en especial la psicoanalíti
valorar los efectos de la psicoterapia psicoanalítica. Meltzoff y Kornreich Luborsky, Singer y 1
(1970) destacan que hasta 1959 hay al menos 30 estudios bien conocidos so- siones conceptuales de 1
bre efectos de la psicoterapia psicoanalítica, que Eysenck pudo haber inclui- su revisión se ocuparán
do en su revisión de 1960 (en el Handbook ofAbnormal Psychology). dios controlados, efectua
2. Los estudios que forman el criterio de línea· de base agrupan condi- ción se determinó sobre
ciones sumamente heterogéneas, sin que haya evidencia de cuáles fueron los los sujetos a grupos comi
tratamientos aplicados, ni las clases de pacientes y trastornos que presenta- nos; participación de ter
ban, y por tanto cuáles eran las verdaderas diferencias con los grupos de resultados con especifica
«tratamiento psicoanalítico» y «tratamiento ecléctico». Cartwright (l 955) ha dos objetivas e indepenc
justificado que la curva de recuperación descrita _por Denker coincide con resultados de la revisión
las tasas de recuperación económica en EE UU en esos años, sugiriendo la miento y control), 20 me
probable influencia de los factores socioeconómicos. rapia), 13 no arrojaron di
3. Eysenck reúne estudios en la categoría «ecléctica» que deben ser tados negativos. Examirn
considerados separadamente, identificando de forma más precisa las clases pacientes no psicóticos, l
de tratamiento. ron diferencias.
4. No se controla que los períodos temporales de los grupos de trata- Luborsky, Singer y l
miento sean de dos años, para una verdadera equiparación con el criterio de la los distintos niveles de c
línea de base, ni tampoco que los momentos de evaluación sean comparables. limitado de tratamiento 1
5. La comparación que efectúa Eysenck entre grupo de tratamiento y terapia versus terapia de
grupo de control no equivalente adolece de notables problemas de validez tratamiento médico para
interna, según los criterios de Campbell y Stanley (1966). tratamiento médico fue s
6. Los criterios que utiliza Eysenck para asignar resultados a los dos blo- concluyen: «Los estudios
ques de categorías «Mejorado» / «No mejorado» son cuando menos arbitrarios, centaje de pacientes que
ya que como ha mostrado Bergin (1971), reanalizando parte de los datos consi- de ello» (Luborsky, Singe1
derados por Eysenck, éste hace un uso bastante sui generis de los criterios y ca- El trabajo de Lubor:
tegorías. Por ejemplo, resulta destacable que Bergin, no precisamente sospecho- Smith y Glass (1977) en
so de parcialidad, obtenga un 91 % de mejorías en los datos del Instituto estadísticamente los resul
Psicoanalítico de Berlín, frente al 39% que había establecido Eysenck para los terapia. Smith y Glass pa
mismos datos. Esta diferencia hace pensar en sesgos del evaluador, ya que las Kornreich (1970) e intern
reevaluaciones que Bergin hace de 19 estudios de psicoterapia denominada que la psicoterapia haya
ecléctica son muy similares a los de Eysenck (65 y 64% respectivamente). análogos), clasificándolos
Ber:_gin revisa también las tasas de remisión espontánea, ofreciendo una esti- nitud del efecto diferenc
mación del 30% para los sujetos no tratados. Con este índice, la tasa de me- racterísticas del mismo. ]
jora para los pacientes tratados mediante psicoterapia en general -y psicoa- con el tamaño del efecto
nalítica en particular- es significativamente superior a la de los no tratados. trumento utilizado para e
magnitud del efecto. CU2
De todo ello se desprende que los resultados de Eysenck -aunque fue- las diferencias entre los e
ren acertados como «datos»- son probablemente incidentales, susceptibles bas producen el mismo eJ
Alejandro Avila Espada Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 655
os en su ampliación poste- de varias lecturas diferentes, y no deben ser tomados más que como dato his-
tórico en el panorama de la investigación de la efectividad de la psicoterapia,
revulsivo de los numerosos y fructíferos interrogantes que la psicoterapia, y
1te de estudios (cinco) para en especial la psicoanalítica, se planteó investigar a partir de ese momento.
tica. Meltzoff y Kornreich Luborsky, Singer y Luborsky (1975) continuarán la tradición de las revi-
:studios bien conocidos so- siones conceptuales de los estudios sobre resultados de la psicoterapia. En
~ysenck pudo haber inclui- su revisión se ocuparán de seleccionar, mucho más rigurosamente, 33 estu-
rmal Psychology). dios controlados, efe~tuados con pacientes reales. La calidad de la investiga-
1ea de base agrupan condi- ción se determinó sobre la base de 12 criterios (método de asignación de
:lencia de cuáles fueron los los sujetos a grupos comparables; procedimientos para computar los abando-
y trastornos que presenta- nos; participación de terapeutas con experiencia; desarrollo de medidas dt.
:rencias con los grupos de resultados con especificación de objetivos terapéuticos; medidas de resulta-
tico». Cartwright (1955) ha dos objetivas e independientes; tamaño adecuado de las muestras, etc.). Los
L por Denker coincide con resultados de la revisión mostraron que de los 33 pares de estudios (trata-
en esos años, sugiriendo la miento y control), 20 mostraron resultados positivos (en favor de la psicote-
DS. rapia), 13 no arrojaron diferencias significativas, y en ningún caso hubo resul-
«ecléctica» que deben ser tados negativos. Examinando separadamente los 19 estudios realizados con
,rma más precisa las clases pacientes no psicóticos, 11 fueron favorables a la psicoterapia y 8 no mostra-
ron diferencias.
1les de los grupos de trata- Luborsky, Singer y Luborsky efectuaron también comparaciones, entre
,aración con el criterio de la los distintos niveles de calidad de los diseños (no hubo diferencias); tiempo
luación sean comparables. limitado de tratamiento versus tiempo ilimitado (no hubo diferencias); psico-
1tre grupo de tratamiento y terapia versus terapia de conducta (no hubo diferencias); psicoterapia versus
ables problemas de validez tratamiento médico para los síntomas psicosomáticos (la psicoterapia más el
(1966). tratamiento médico fue superior al tratamiento médico aislado). Los autores
nar resultados a los dos blo- concluyen: «Los estudios comparativos controlados indican que un alto por-
in cuando menos arbitrarios, centaje de pacientes que realizan alguna de estas psicoterapias se benefician
ido parte de los datos consi- de ello» (Luborsky, Singer y Luborsky, 1975, p. 1003).
i generis de los criterios y ca- El trabajo de Luborsky et al. se superpone con la amplia revisión de
1, no precisamente sospecho- Smith y Glass (1977) en el primero de sus meta-análisis, quienes integraron
en los datos del Instituto estadísticamente los resultados de 3 7 5 estudios sobre efectividad de la psico-
~stablecido Eysenck para los terapia. Smith y Glass parten de la definición de psicoterapia de Meltzoff y
:os del evaluador, ya que las Kornreich (1970) e intentan recopilar todos los estudios controlados en los
:le psicoterapia denominada que la psicoterapia haya sido puesta a prueba (incluyendo los estudios con
i5 y 64% respectivamente). análogos), clasificándolos según varias dimensiones. Se considera así la mag-
ntánea, ofreciendo una esti- nitud del efecto diferencial producido por un estudio, en relación a las ca-
n este índice, la tasa de .------
me- racterísticas del mismo. La validez interna del estudio no implica relación
rapia en general -y psicoa- con el tamaño del efecto terapéutico producido. No obstante, el tipo de ins-
rior a la de los no tratados. trumento utilizado para evaluar los resultados, mostró tener relación con la
magnitud del efecto. Cuando se controlan estadística y experimentalmente
s de Eysenck -aunque fue- las diferencias entre los estudios de terapia de conducta y psicoterapia, am-
te incidentales, susceptibles bas producen el mismo efecto medio. El efecto total de la psicoterapia se es-
656 Alejandro Ávila Espada
Contribuciones de la investigación so
as, lo que vino a apoyar la concluyen que la psicoterapia es inequívocamente efectiva. El tamaño del efec-
mente más efectiva que el to medio para todos los tipos de psicoterapia combinados y todos los grupos
de pacientes fue en este segundo meta-análisis de 0.85 desviaciones típicas.
¡ación se refiere- Bergin y La interpretación que hacen Smith, Glass y Miller de este resultado, expresa-
1mente idénticas a las de do en términos relativos, es que representa que los pacientes que antes de
tuar la tasa de remisión es- iniciar tratamiento estaban situados en torno a la media o por debajo de la
ad entre los distintos estu- media en bienestar psicológico (percentil 50) alcanzan el percentil 80 en bien-
estar psicológico por ,efecto de la psicoterapia, respectó de los que necesita-
1 se han quedado práctica- ban tratamiento pero permanecieron sin él. Asf, la magnitud del efecto cons-
' mientras todos los demás tatada es notablemente mayor en la psicoterapia que en otras intervenciones
1971; Luborsky, Chandler, derivadas de las ciencias sociales. Un resultado complementario es que no se
Suinn, 1975; Kellner, 1975; evidenciaron efectos negativos o de deterioro en los estudios revisados (ob-
,rsky, 1975; Smith y Glass, viamente en relación a los estudios, no a los sujetos individuales).
; Bergin y Lambert, 1978; Smith, Glass y Miller consideraron también la efectividad media de las
ro y Bergin, 1986; Parloff, distintas formas de terapia. Aunque esta cuestión no tiene una interpretación
\-1armar, 1990) han ofrecido única, no se observaron diferencias sistemáticas en términos de asociaciones
1 pro de la psicoterapia, lo
entre clases de pacientes, tipos de terapia y tipos de criterios de resultados
ado cualquiera que tenga la obtenidos.
io a revisar de nuevo la ma- Comparando aisladamente los tipos de tratamientos, las que mostraron ser
1es por sí mismo» (Korchin, más efectivas (tamaño del efecto mayor) fueron las terapias cognitivas, con-
ductual-cognitivas, la hipnoterapia y la desensibilización sistemática. La tera-
¡ue, basándose en 475 estu- pia menos efectiva fue el consejo psicológico común. En torno a la media de
17 66 «tamaños de efectos» efectividad de las terapias estuvieron la terapia psicodinámica, dinámico-
iith, Glass y Miller (1980) 5 ecléctica, terapia adleriana, terapia centrada en el cliente, terapia Gestalt, tera-
pia racional-emotiva, análisis transaccional, modificación de conducta (pro-
esde su publicación el punto de gramas operantes), terapia conductual-ecléctica y el consejo vocacional
, cuya consideración más detenida
evolutivo.
]oumal of Consulting and Clinical
tmann señalan que «el meta-análi- Agrupando las terapias por clases, las terapias centradas en la manipula-
; y muchas veces arbitrarias que ción conductual fueron más efectivas que las verbales y éstas a su vez más
1983, p. 125). Dado que Smith et que las evolutivas. Los tratamientos placebo, consistentes normalmente en
~ta-análisis, esto ha sido objeto de entrenamiento en relajación, mostraron un efecto positivo similar a 0.50 des-
deficientes, mientras que algunos
tudios no publicados, tesis docto-
pía de conducta, y resaltando el aspecto prometedor de la terapia conductual-cognitiva. Criti-
1les estudiantes universitarios, que
can especialmente que en el meta-análisis de Smith, Glass y Miller no se hubieran incluido
s revelador que la media de edad
algunos estudios con resultados favorables a la terapia de conducta. Parte de las críticas he-
s de meta-análisis plantean proble-
chas al estudio de 1977 fueron ya contestadas en el volumen de 1980 y otras lo fueron en
; procedimientos de muestreo y la
Glass y Kliegl (1983), centrándose sobre todo en la justificación de la no exclusión de los es-
ío son de despreciar las evidencias
tudios considerados deficientes.
~ada.)
A pesar de estas matizaciones, con la publicación del estudio de Smith et al., cambia la
en la discusión de los resultados
tendencia crítica hacia la psicoterapia, empezando a aceptarse el argumento de la efectividad
Rachman y Wilson, 1980) quienes
de la psicoterapia (Garfield, 1983a; 1983b; 1984), y aún aceptando las deficiencias de este es-
1d relativa de las distintas terapias.
tudio, cabe admitir que sus principales resultados no han cambiado. De hecho los estudios
~ la psicoterapia dinámica, recono-
de meta-análisis posteriores, menos ambiciosos pero quizás mejor desarrollados (por ejemplo,
:umentando la primacía de la tera-
Shapiro y Shapiro, 1982a) ofrecen resultados plenamente compatibles con los de aquél.
658 Alejandro Ávila Espada Contribuciones de la investigación
viaciones típicas. Cuando los tipos de tratamientos se combinan con las cla- (1967a). La «indicación
ses de pacientes y con los tipos de criterios de resultados, desaparecen las di- formulada.
ferencias entre las terapias conductuales y las verbales, permaneciendo am- Smith, Glass y Min
bas como más efectivas que las de consejo evolutivo. sis de la efectividad de
Respecto de los tipos de criterios de resultados, los que mostraron los ta- tro conocidas conclusio
maños de efecto mayores fueron los relativos a las medidas de ansiedad y
miedos. Los tamaños de efecto menores se observaron con medidas de ras- La psicoterapia es consist
gos de personalidad, ajuste y logros escolares y laborales. En cuanto a las me- beneficios están a la par
didas utilizadas, los efectos mayores se dieron en las medidas más reactivas. médicas o educativas. Los
El período temporal postratamiento en que se efectúa la medida también es- una pequeña cuantía [...].
Los diferentes tipos e
tá relacionado con la magnitud del efecto. En las medidas inmediatas postra-
psicodinámica, centrada e
tamiento el tamaño del efecto fue de 0.90 desviaciones típicas, mientras que tica] no producen tipos o.
se produce una caída gradual que sitúa el tamaño del efecto en 0.50 desvia- Las diferencias acerca
ciones típicas a los dos años del término del tratamiento. Smith, Glass y Mi- dual, por terapeutas con <
ller resaltan que en las terapias conductuales la evaluación de los efectos se tiempo, y otras similares] ¡
hizo mucho más cerca del momento final del tratamiento y con medidas más La psicoterapia es ca
reactivas que en las terapias verbales, lo que puede explicar las diferencias miento de los trastornos p
en magnitud en tamaño del efecto entre ambas. de tratamiento, los benefo
Los tipos de pacientes (tipos de trastornos tratados) mostraron también siderado.s separadamente 1
algunas relaciones con el tamaño de los efectos. Los efectos más claros se
dieron en pacientes depresivos, fobias monosintomáticas. Los efectos más Los trastornos más
reducidos con los pacientes psicóticos, 'neuróticos graves y discapacitados son principalmente los
físicos. pugnan la administracic
También se consideraron asociaciones entre características socio-demo- farmacológica facilita el
gráfico-culturales de los pacientes y terapeutas. Los efectos más acusados se alcanza toda su potenci
dieron en pacientes con nivel de educación y estatus socioeconómico supe- nar el mito construido ~
rior, los más parecidos a los terapeutas. También se observó tamaños de efec- macológica.
to superiores en los grupos con mayor proporción de pacientes femeninos.
Si se considera la modalidad de tratamiento (psicoterapia individual, de
grupo o combinada) no aparecen diferencias, mostrándose igualmente efecti-
vas. Los años de experiencia del terapeuta no mostraron tampoco tener rela- IV. UNA NUEVA DIREO
ción con la magnitud de los efectos. Sin embargo, los psicólogos contribuye- EL ESTUDIO DEL «P
ron con magnitudes de efectos mayores que los psiquiatras, y a su vez éstos
más que los educadores. Dado que el estudio de Smith, Glass y Miller no Las estrategias de inve
pudo especificar más en cuanto a características profesionales específicas, procedimientos empírio
estas comparaciones interprofesionales deben tomarse con suma cautela. investigar los fenómeno
El mayor rigor y calidad experimental de los diseños utilizados por los cuencia necesario incoq
estudios también mostró estar asociada a tamaños de efecto mayores. El 60% importancia del elementt
de los estudios considerados estuvieron conducidos por investigadores reco- teradamente destacada
nocidos en el campo de la psicoterapia. 1973; Feyerabend, 1975
Pese a constatarse en el meta-análisis todas estas diferencias, no nos per- constatado también el c1
miten hacer una predicción fiable que conteste a la pregunta de Paul cipios irrefutables (bien
Alejandro Ávila Espada Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 659
; se combinan con las cla- (1967 a). La «indicación terapéutica específica idónea» no puede todavía ser
ltados, desaparecen las di- formulada.
bales, permaneciendo am- Smith, Glass y Miller integran estos resultados junto a los del meta-análi-
).
sis de la efectividad de los tratamientos farmacológicos, formulando sus cua-
,, los que mostraron los ta- tro conocidas conclusiones que recogemos literalmente:
1s medidas de ansiedad y
,aron con medidas de ras- La psicoterapia es consistentemente beneficiosa, en sus diferentes modalidades. Sus
)rales. En cuanto a las me- beneficios están a la p~r de otras intervenciones más caras y ambiciosas, como las
las medidas más reactivas. médicas o educativas. Los beneficios de la psicoterapia no son permanentes, salvo en
una pequeña cuantía [.. .].
:túa la medida también es-
Los diferentes tipos de psicoterapias (conductuales o verbales; psicoanalítica o
nedidas inmediatas postra- psicodinámica, centrada en el cliente o de exposición [p.e. desensibilización sistemá-
iones típicas, mientras que tica] no producen tipos o grados de beneficios claramente diferentes [.. .].
del efecto en 0.50 desvfa- Las diferencias acerca de cómo se realiza la psicoterapia [en grupo o en indivi-
niento. Smith, Glass y Mi- dual, por terapeutas ·con experiencia o novatos, durante cortos o largos periodos de
raluación de los efectos se tiempo, y otras similares] producen muy pocas diferencias en cuanto a beneficios [...].
miento y con medidas más La psicoterapia es casi tan efectiva como la terapia farmacológica en el trata-
de explicar las diferencias miento de los trastornos psicológicos más graves. Cuando se combinan ambas formas
de tratamiento, los beneficios netos son menores que la suma de sus beneficios con-
1tados) mostraron también siderados separadamente [Smith, Glass y Miller, 1980, pp. 183-188].
Los efectos más claros se
:::,máticas. Los efectos más Los trastornos más graves a los que se refieren en este último apartado
)S graves y discapacitados
son principalmente los psicóticos, y en especial los esquizofrénicos, y pro-
pugnan la administración separada y sucesiva de los tratamientos: la terapia
características socio-demo- farmacológica facilita el acceso posterior a la psicoterapia, que de esta forma
)S efectos más acusados se
alcanza toda su potencialidad. Estos datos vienen, por otra parte, a cuestio-
1tus socioeconómico supe- nar el mito construido en torno a la hipotética superioridad de la terapia far-
~ observó tamaños de efec- macológica.
tn de pacientes femeninos.
psicoterapia individual, de
trándose igualmente efecti-
;traron tampoco tener rela- IV. UNA NUEVA DIRECCIÓN EN LA INVESTIGACIÓN EN PSICOTERAPIA:
los psicólogos contribuye- EL ESTUDIO DEL «PROCESO DE CAMBIO»
tsiquiatras, y a su vez éstos
: Smith, Glass y Miller no Las estrategias de investigación basadas exclusivamente en los criterios y
; profesionales específicas, procedimientos empíricos tradicionales se han demostrado insuficientes para
irse con suma cautela. investigar los fenómenos del campo de la psicoterapia, haciéndose en conse-
diseños utilizados por los cuencia necesario incorporar las aportaciones racionalistas y subjetivistas. La
de efecto mayores. El 60% importancia del elemento humano en la evolución de la ciencia ya ha sido rei-
os por investigadores reca- teradamente destacada (Polanyi, 1958; Lakatos, 1970; Hanson, 1971; Kuhn,
1973; Feyerabend, 1975; Manicas y Secord, 1983; O'Donohue, 1989). Hemos
tas diferencias, no nos per- constatado también el cuestionamiento a que la ciencia deba basarse en prin-
:e a la pregunta de Paul cipios irrefutables (bien sean axiomas o datos de experiencia). El modelo de
660 Alejandro Ávila Espada Contribuciones de la investigación s,
ciencia basado exclusivamente en la formulación y verificación de hipótesis me- ¿Cuál debe ser el fo
diante el método hipotético-deductivo ha sido abandonado como método prin- ción y descripción de le
cipal para el estudio de la psicoterapia, al menos en el contexto de los investi- aproximación científica.
gadores de la psicoterapia psicodinámica, interpersonal y cognitiva. Este un paso posterior., que i
cambio viene a seguir unos pasos similares al que se ha dado en la investiga- de los fenómenos. En la
ción sobre la personalidad (Rorer y Widiger, 1983). linsky y Howard (1978),
Esta inclusión del subjetivismo y su contexto en el estudio de la psicotera- matico de desarrollo, sir
pia ha permitido interesantes y renovadores logros (Rice y Greenberg, 1984), compartido de fenómen
que vienen a constituir una sólida base para una fundamentación científica de objetivos diferentes. Los
la psicoterapia. Horowitz (1982) ha señalado que los investigadores de la psico- un trabajo riguroso cons1
terapia habían sido forzados históricamente a constituirse en meros validadores
empíricos, y a dejar de lado los paradigmas relacionales y descriptivos, que son, Identificación y e
sin embargo, los que mejor se adecuan a la investigación en psicoterapia. Una Desarrollo de tea
investigación relacional que aprovechando el símil de los modelos de procesa- Construcción de
miento se centra en la consideración de las relaciones entre variables (variables Predicción.
de input, variables de proceso y variables de resultados). Complementariamente,
la investigación descriptiva se realiza mediante observaciones intensivas de fenó- Este énfasis último e
menos, desarrollando sistemas de codificación y clasificación. se dan, en toda su comp
La explicación de un fenómeno previamente descrito introduce el nivel mación científica a la psi<
científico. Así, en psicoterapia, cuando puede predecirse en función de qué in- Enunciaremos algun<
gredientes activos del tratamiento tiene lugar el cambio, la investigación pasa del dología de investigación
nivel precientífico al científico. Para llegar, a este nivel procedemos de la des- saria la construcción de
cripción a la explicación, y de ésta a la predicción. Algunas de las evidencias ya fenómenos, que permitar
obtenidas empiezan a perfilar este nivel explicativo. cos, facilitando así una ba
La descripción está referida -casi inevitablemente- a la teoría, que es ne- En la investigación (
cesaria para hacer inteligibles los fenómenos. El realismo trascendental (Bhaskar, trucción de taxonomías fi
1979) es una posición epistemológica alternativa a los puntos de vista empirista
y paradigmático, en la que la tarea de la ciencia es inventar teorías que intenten - Condiciones del I
representar el mundo existente independientemente de la experiencia cognos- ren intervenciones orient:
cible, lo cual puede dar lugar a errores detectables mediante una evaluación de - Intervenciones ter
las teorías en base a criterios racionales. Manicas y Secord (1983) han subraya- - Interacciones (car,
do que el científico debe construir descripciones consensualmente fiables que dan en el encuentro dual,
intenten aproximarse a la realidad externa. Las observaciones significativas en
una ciencia son aquellas que encuentran criterios de relevancia para las con- teniendo en cuenta que L
cepciones actuales, pero que también pueden facilitar evidencias que cambien cas) regulan la manifestac
la teoría. La tarea del científico pasa a ser no sólo una mera constatación, sino ejemplo, no se dan igual .
la de dotar de sentido a lo observado. La explicación de un proceso reposa sesivo, en un paciente fób
en la descripción de mecanismos causales que son frecuentemente inobser- Otro foco de interés (
vables, y que el científico ha de imaginar junto a sus observaciones (Polanyi, cual implica también estw
1966). La investigación en psicoterapia requiere poner el énfasis en facilitar la patología. En este caso
explicaciones mediante procedimientos que utilizan tanto la observación paciente; b. fenómenos dé
como la imaginación. car -si es posible- los ti
Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 661
Alejandro Ávila Espada
verificación de hipótesis me- ¿Cuál debe ser el foco de la investigación en psicoterapia? La identifica-
ndonado como método prin- ción y descripción de los fenómenos relevantes son las tareas centrales de la
:n el contexto de los investi- aproximación científica. La construcción de modelos para los fenómenos es
:personal y cognitiva. Este un paso posterior, que se basa en la constatación de regularidades o pautas
: se ha dado en la investiga- de los fenómenos. En la investigación en psicoterapia, tal como señalan Or-
linsky y Howard (1978), nos encontramos todavía en un estado preparadig-
!n el estudio de la psicotera- matico de desarrollo, sin un único paradigma, sin teoría común, ni conjunto
>s (Rice y Greenberg, 1984), compartido de fenómenos, ni lenguaje descriptivo común, y por supuesto,
undamentación científica de objetivos diferentes. Los investigadores de la psicoterapia habrían de afrontar
)S investigadores de la psico-
un trabajo riguroso constituido por:
tituirse en meros validadores
nales y descriptivos, que son, Identificación y descripción de los fenómenos de interés.
igación en psicoterapia. Una Desarrollo de teorías que los expliquen.
de los modelos de procesa- Construcción de modelos.
nes entre variables (variables Predicción.
idos). Complementariamente,
ervaciones intensivas de fenó- Este énfasis último en la observación natural de los fenómenos tal como
sificación. se dan, en toda su complejidad multidimensional, es la base de toda aproxi-
descrito introduce el nivel mación científica a la psicoterapia.
ecirse en función de qué in- Enunciaremos algunos de los pasos necesarios para establecer una 'meto-
bio, la investigación pasa del dología de investigación descriptiva en psicoterapia que sea válida. Es nece-
nivel procedemos de la des- saria la co_nstrucción de esquemas comprehensivos de clasificación de los
Algunas de las evidencias ya fenómenos, que permitan describir y definir diferentes fenómenos terapéuti-
cos, facilitando así una base observacional para la investigación.
ente- a la teoría, que es ne- En la investigación en psicoterapia tiene un inestimable valor la cons-
•alismo trascendental (Bhaskar, trucción de taxonomías fiables y consensuadas de:
los puntos de vista empirista
inventar teorías que intenten - Condiciones del paciente y estados y procesos problema que requie-
1te de la experiencia cognos- ren intervenciones orientadas al cambio.
mediante una evaluación de - Intervenciones terapéuticas posibles para cada «elemento» problema.
f Secord (1983) han subraya-
- Interacciones (características de los fenómenos de interacción) que se
consensualmente fiables que dan en el encuentro dual que se da en la psicoterapia.
Jservaciones significativas en
: de relevancia para las con- teniendo en cuenta que las diferencias individuales (de personalidad o clíni-
litar evidencias que cambien c~s) regulan la manifestación de los fenómenos de forma característica (por
una mera constatación, sino e¡emplo, no se dan igual las manifestaciones de ansiedad en un paciente ob-
ación de un proceso reposa sesivo, en un paciente fóbico o histérico).
on frecuentemente inobser- Otro foco de interés es la observación de los mecanismos del cambio lo
sus observaciones (Polanyi, cual implica también estudiar los mecanismos de formación de síntomas de y'
poner el énfasis en facilitar la patología. En este caso incluimos: a. Cambios efectivamente dados en el
ilizan tanto la observación paciente; b. fenómenos del terapeuta asociados a esos cambios; para identifi-
car -si es posible- los tipos de intervenciones (microprocesos) que dirigen el
662 Alejandro Ávila Espada Contribuciones de la investigación sol
cambio. Esta identificación es posible mediante la observación in situ, posibi- los cambios estructurales
litando hipotéticamente la inferencia de qué mecanismos internos están ope- partir de aquí el foco de
rando en el cambio. Las investigaciones y modelos de la psicología cognitiva métodos para identificar
y del psicoanálisis han aportado cierta comprensión sobre algunas de las ope- nifiestan como pautas re]
raciones mentales que pueden estar teniendo lugar. libre. De esta forma se
Entre las principales directrices de la investigación actual en psicoterapia ción) para detectar indic
están: (Bucci y Freedman, 1978
aportar validez externa
l. Descubrimiento de los mecanismos de cambio efectivos, medi::.nte el vadas.
estudio de lo que hacen los terapeutas expertos. En una dirección co
2. La utilización de la teoría para orientar la observación. lo que denominan Marce
3. Las tareas orientadas a objetivos de descripción y explicación de un libres. Un Marco es la e~
fenómeno como tareas previas a las de validación empírica. «Aislar» los fac- pueden implicar tanto ca
tores que promueven el cambio es previo a la formulación de cualquier hi- percepción, creencia, cot
pótesis predictiva. un Marco que se repite
4. La descripción detallada de un fenómeno y su contexto son esencia- nes verbales, estructuras
les para que los investigadores puedan identificar fiablemente un fenómeno portantes períodos de ti<
a través de diferentes situaciones. El desarrollo de sistemas de codificación conceptos de Marcos y P,
de complejidad variable, para categorizar los diferentes tipos de fenómenos titivas de los pacientes ;
que se dan en la psicoterapia, es un paso de primer orden para transformar la como para la detección 1
psicoterapia en unt1 ciencia descriptiva. bios en los prototipos.
Estos investigadores
Uno de los ejemplos más característicos que podemos mostrar del ori- patrones dirigidos (PDIS),
gen de estos planteamientos aplicado al ámbito de los fenómenos de inte- cia artificial, para detecta
rés para la psicoterapia psicoanalítica, es el estudio de las estructuras emo- psicoanalítico (marcos y
cionales, marcos (estructuras individuales determinantes de la repetición) y los componentes fundar
su investigación mediante modelos cognitivos y computacionales. El psi- (texto); b. la base de con
coanálisis es, en lo esencial, una teoría sobre las representaciones mentales, ceso de razonamiento. A
cuya accesibilidad a la investigación objetiva ha sido siempre problemáti- portante valor heurístico.
ca. Los investigadores psicoanalíticos en los últimos años han venido pres- Si tecnológicamente
tando especial atención al desarrollo de modelos que permitan avanzar en un analista como un sis1
el conocimiento de dichas estructuras a través de la investigación. Uno de marcos repetitivos y los ¡
estos modelos es el modelo del Código dual (Bucci, 1985, 1988) basado en Este modelo implica (Tel
desarrollos de k. teoría psicoanalítica y de la psicología cognitiva, según el
cual las representaciones verbales y no verbales son registradas de forma - secuencias ordern
simbólica, en sistemas separados de esquemas mentales. Ambos códigos - invariantes a trav,
tienen una organización intrínseca independiente aunque están interconec- tornos de conducta),
tados por un complejo sistema de vínculos referenciales. Ambos códigos - cuyos predicados
son capaces de representar una gran cantidad de información de forma es- formaciones perdidas en
tructurada y sirr.bólica. Este modelo dual es utilizado para reinterpretar el - en prmc1p10, pue,
modelo del apa:~ato psíquico y en particular para explicar el proceso del tica del paciente como n
tratamiento psicoanalítico, que si bien se articula mediante el nivel verbal, las repeticiones en el clise
Alejandro Ávila Espada Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 663
observación in situ, posibi- los cambios estructurales se producen primariamente en el nivel no verbal. A
1nismos internos están ope- partir de aquí el foco de la investigación se va a centrar en el desarrollo de
s de la psicología cognitiva métodos para identificar las estructuras emocionales no verbales que se ma-
m sobre algunas de las ope- nifiestan como pautas repetitivas en el lenguaje verbal durante la asociación
libre. De esta forma se han construido procedimientos (escalas de evalua-
Lción actual en psicoterapia ción) para detectar indicadores lingüísticos como la actividad referencial (RA)
(Bucci y Freedman, 1978; Bucci, 1984). Estos procedimientos han permitido
aportar validez externa a las representaciones emocionales internas y pri-
nbio efectivos, mediánte el vadas.
En una dirección complementaria Teller y Dahl (1986) han identificado
observación. lo que denominan Marcos en el estudio de la estructura de las asociaciones
·ipción y explicación de un libres. Un Marco es la estructura de una secuencia de sucesos. Los sucesos
1 empírica. «Aislar» los fac- pueden implicar tanto categorías mentales como procesos como la actuación,
,rmulación de cualquier hi- percepción, creencia, conocimiento, sentimientos, etc. Un Prototipo va a ser
un Marco que se repite de forma característica a lo largo de las produccio-
, y su contexto son esencia- nes verbales, estructuras emocionales y acciones de un sujeto, durante im-
r fiablemente un fenómeno portantes períodos de tiempo. Dahl (1988) y Teller (1988) van a aplicar los
:le sistemas de codificación conceptos de Marcos y Prototipos para la investigación de las estructuras repe-
~rentes tipos de fenómenos titivas de los pacientes y los estilos de inferencia de los psicoanalistas, así
er orden para transformar la como para la detección del cambio, entendido estructuralmente como cam-
bios en los prototipos.
Estos ,investigadores se sirven entonces de un sistema de inferencia de
: podemos mostrar del orí- patrones dirigidos (PDIS), mediante el desarollo de aplicaciones de inteligen-
de los fenómenos de inte- cia artificial, para detectar las secuencias de sucesos repetitivos en el discurso
:lio de las estructuras emo- psicoarni.lítico (marcos y prototipos). Según puede apreciarse en la figura 1,
ninantes de la repetición) y los componentes fundamentdes del sistema de inferencia son: a. el input
y computacionales. El psi- (texto); b. la base de conocimient-:); y c. el mecanismo de inferencia del pro-
representaciones mentales, ceso de razonamiento. Aunque se trata de un modelo simple, tiene un im-
:1 sido siempre problemáti- portante valor heurístico.
mos años han venido pres- Si tecnológicamente fuese posible -y a nivel experimental lo es- tanto
,s que permitan avanzar en un analista como un sistema de inferencia podrían detectar igualmente los
:le la investigación. Uno de marcos repetitivos y los prototipos en el discurso psicoanalítico del paciente.
cci, 1985, 1988) basado en Este modelo implica (Teller, 1988) que los marcos son:
icología cognitiva, según el
s son registradas de forma - secuencias ordenadas de sucesos contingentes,
mentales. Ambos códigos - invariantes a través de los objetos (las personas) y las situaciones (en-
:e aunque están interconec- tornos de conducta),
terenciales. Ambos códigos - cuyos predicados prototípicos pueden ser utilizados para aportar in-
e información de forma es- formaciones perdidas en identificaciones instantáneas parciales, y
lizado para reinterpretar el - en principio, pueden ser detectados tanto mediante la escucha analí-
ara explicar el proceso del tica del paciente como mediante un programa de computadora que busque
la mediante el nivel verbal, las repeticiones en el discurso de la asociación libre.
664 Alejandro Ávila Espada
Contribuciones de la investigación sobre
FIGURA l. Organización general de un sistema de inferencia del patrón dirigido para la de-
tección de secuencias de sucesos repetitivos en el discurso psicoanalítico. RESUMEN
¡---- SEMÁNTICO
1
INTÉRPRETE 7 Este capítulo cierra el Mai
máticas especialmente relc
una psicoterapia basada u
¡ - - ANALIZADOR examina el debate sobre l
1 MECANISMO DE científico, mediante la exp
TEXTO INFERENCIA IDENTIFICACION
estatuto epistemológico p2
DEL PATRÓN - - DE LA SECUENCIA
DIRIGIDO DE SUCESOS tica, y quienes defienden
ción del estatuto actual dt
BASE DE
CONOCIMIENTO
J mucho más allá de la con
las respuestas de Edelson
cambiante.
En la segunda parte se
desde las aportaciones qm
Fuente: Adaptada a partir de Teller, 1988, p. 173 psicoanalítica, han efectuac
troversias. Se presta especi2
la psicote_rapia, eje de la
Obviamente sistemas de inferencia como el aquí comentado tienen cier- planteamientos surgidos a 1
tas limitaciones. La principal es que aceptan pocas distorsiones de la estruc- ción vira hacia el estudio d
tura gramátical correcta cuando se utiliza en el procesamiento lenguaje natu- establecer puentes entre lai
ral. Otro inconveniente es que es necesario circunscribir el tema para que se la que necesariamente ha e
pueda identificar el patrón. Este tipo de desarrollo ha llegado hasta el mo- nalítica.
mento al mismo límite en el que se encuentran los modelos computacionales
del proceso psicoterapéutico (recordemos el ELIZA [Weizenbaum, 1966] y el
PARRY [Colby, 1981]) cuyo exponente más sofisticado ha sido hasta el presen-
te el ERMA (Clippinger, 1977) el cual ha modelizado la generación del discur-
so de una paciente en psicoanálisis. El sistema de inferencia PDIS, por su ca-
pacidad para analizar el discurso -aunque sea rudimentariamente- es por LECTURAS RECOMENDADA
ahora único en el panorama de la investigación psicoanalítica y del proceso
de la psicoterapia. Leuzinger-Bohleber y Kachele (1988) han desarrollado un El lector puede considerar
método para generar y probar hipótesis psicoanalíticas en el contexto del sarrollados en este capítulo
proceso psicoanalítico, utilizando una modificación de la estructura funcio-
nal del ERMA, que está siendo probado actualmente en el estudio de procesos Ávila, A. (1989), «Psicoaná
psicoanalíticos con el banco de datos de la Universidad de Ulm.
efectividad terapéutica
51-74.
Hasta aquí esta breve revisión de un ámbito tan complejo y cambiante
como son las perspectivas de la investigación actual de procesos básicos y
- - (en prensa), «Desafíos
desarrollos técnicos en psicoterapia psicoanalítica. Queda para otros trabajos
tica de fin de siglo», Ce
un estudio más profundo de las principales nuevas directrices que están pre-
sitarias de Psicoanálisi
sentadas en una de las lecturas a la que remitimos al lector (Ávila, en prensa).
curso de publicación.
Alejandro Ávila Espada
· Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 665
Ricoeur, P. (1965), De l'interpretation. Essai sur Freud, París, Seuil. Hay versión
castellana: Freud· Una interpretación de la cultura, México, Siglo XXI, 1970.
l. OBRAS FUNDAMENTALE~
-;, Traducciones
- Lengua inglesa
The Standard Edition of the (
James Strachey en cola!:
y Alan Tyson, 24 vol:
Psychoanalysis, 1953-19
Collected Papers, traducción
Strachey; ibzd 5 vols., 19
The Letters of Sigmund Freu,
York, Basic Books, 1961
- Lengua castellana