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Contribuciones de La Investigación Sobre La Psicoterapia PsiA. A Avila Espada

El documento aborda el estatus epistemológico del psicoanálisis y su relación con el método científico, destacando las críticas y defensas que ha recibido a lo largo del tiempo. Se discuten las diferentes perspectivas sobre la cientificidad del psicoanálisis, desde su consideración como ciencia natural hasta su conceptualización como hermenéutica. Además, se mencionan las contribuciones de Freud y otros autores en la búsqueda de una base científica para el psicoanálisis, así como las tensiones entre distintas orientaciones dentro de la disciplina.

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Contribuciones de La Investigación Sobre La Psicoterapia PsiA. A Avila Espada

El documento aborda el estatus epistemológico del psicoanálisis y su relación con el método científico, destacando las críticas y defensas que ha recibido a lo largo del tiempo. Se discuten las diferentes perspectivas sobre la cientificidad del psicoanálisis, desde su consideración como ciencia natural hasta su conceptualización como hermenéutica. Además, se mencionan las contribuciones de Freud y otros autores en la búsqueda de una base científica para el psicoanálisis, así como las tensiones entre distintas orientaciones dentro de la disciplina.

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a Ibáñez Guerra e Isabel Caro Gabalda

26. CONTRIBUCIONES DE LA INVESTIGACIÓN


rítica, primero sobre lo que SOBRE LA PSICOTERAPIA PSICOANALÍTICA
1s epistemologías a su base,
o el estatus acutal de la psi-
ílista), los límites entre tera- ALEJANDRO ÁVILA ESPADA
perspectivas acogen y usan
:o neopragmático, en donde
,s son tanto para el que ex-

I. PSICOANÁLISIS, PSICOTERAPIA PSICOANALÍTICA Y MÉTODO CIENTÍFICO

de procesos, Valencia, Promo- Uno de los tópicos contemporáneos más recurrentes ha sido y es discutir el es-
tatuto epistemológico del psicoanálisis. Numerosos autores se han ocupado de
,ne cómo se puede proceder al ello hasta el presente, bien negándole toda cientificidad posible (principalmen-
1s disciplinas, incluyendo el psi- te, Nagel, 1959; Popper, 1963; Bunge, 1969; M. Mannoni, 1979 y Grünbaum,
)gía de diversas áreas de cono- 1984, 1993) o atribuyéndosela en mayor o menor medida (Tizón, 1978; Mora
:apítulo de Bucci, sobre la acti- Mérida, 1979; Fernández Villamarzo, 1979, 1987; Edelson, 1984, 1988; N. Ca-
psicodinámico). parrós, 1988; Gutiérrez Terrazas, 1988; T. Sánchez, 1988; Poch, 1989; Coderch,
1989; Fierro, 1990; Dor, 1983, 1988, 1990, entre otros muchos). En el capítulo
icoterapia, Barcelona, Paidós. anterior se ha hecho referencia a algunas de estas críticas, y ello nos da pie a
elos cognitivos más relevantes,
reconsiderar las relaciones entre la psicoterapia psicoanalítica y el método cien-
de varias perspectivas psicodi-
por ejemplo, en el psicoanálisis
tífico, en función de la delimitación del objeto de estudio del psicoanálisis, la
10 (capítulo de Shulman). verificabilidad y refutabilidad de sus hipótesis y la adecuación de los procedi-
mientos que utiliza a las exigencias del método científico. Aunque poco nuevo
ación, sistemas y psicoanálisis, puede ser dicho en este ámbito, intentaremos introducir un cierto orden en lo
ya enunciado por otros.
tos de hacer una interpretación Cuando Putnam sugiere que el psicoanálisis debería estudiar las relacio-
teoría general de sistemas, que nes de sus conceptos con los de la filosofía, Ferenczi (1911, publicado en
sicología cognitiva del procesa- 1955) afirma que es peligroso distraer al psicoanálisis de la tarea primordial
de dotarle de una base científica apoyada en los hechos. Tanto Freud como
algunos de sus discípulos directos -el caso de Ferenczi no es una excep-
ción- reclaman una clara vocación científica para el psicoanálisis. Desde sus
primeros trabajos (Proyecto de una psicología para neurólogos, 1895) Freud pre-
tendió integrar el conjunto de los descubrimientos psicoanalíticos en la cien-
cia, lo que le lleva a reexaminar cuidadosamente sus teorías, sometidas a
constante verificación, criticándolas, revisándolas y modificándolas en nume-
rosas ocasiones. En aquel libro aparecen en la sombra las concepciones de
H. Jackson. Freud no tiene propiamente un texto sobre epistemología, ya
que el que comúnmente se cita («Múltiple interés del psicoanálisis», 1913)

Universidad de Salamanca.
626 Alejandro Ávila Espada Contribuciones de la investigación s

no es tal, sino un trabajo sobre psicoanálisis aplicado. Algunas citas -no ex- la base del materialism
haustivas- de Freud nos ilustrarán sus posiciones sobre la ciencia: 1927) Politzer defendió
del antipsicoanálisis, 192•
La finalidad de este proyecto es la de estructurar una psicología que sea una ciencia su carácter objetivo y e
natural; es decir, representar los procesos psíquicos como estados cuantitativamente no por eso dejó de atac
determinados de partículas materiales especificables, dando así a estos procesos un lar contra las posicione
carácter concreto e inequívoco [...] [Freud, 1895, «Proyecto de una psicología para nálisis y marxismo, 1933
neurólogos», Obras completas (OC), p. 211]. de 'errores' necesarios ¡:
[...] Cualquiera que sea el valor que se conceda a mis resultados, he de rogar que
psicología dialéctica con
no se vea en ellos el fruto de una cómoda especulación. Reposan en una laboriosa Será necesario acud
investigación individual de cada enfermo, que en la mayoría de los casos ha exigido límites de la ciencia ac
cien o más horas de penosa labor [.. .]. Al abrirnos este nuevo método de investiga- mers, 1982) para que el
ción, el acceso a un nuevo elemento del suceder psíquico, a los procesos mentales tanto entre la ciencia zdt
inconscientes, o, según la expresión de Breuer, incapaces de conciencia, nos ofrece la Dentro del propio ¡:
esperanza de una nueva y mejor comprensión de todas las perturbaciones psíquicas cuestión del fundament,
funcionales [...] [Freud, 1896, «La etiología de la histeria», OC, p. 316]. lidad de ciencia natura
realizando constantes e~
La coincidencia de la investigación con el tratamiento es, desde luego, uno de
sis (por ejemplo, Edelso
los títulos más preciados de la labor analítica [...] [Freud, 1912, «Consejos al médico
en el tratamiento psicoanalítico», OC, p. 1656]. rán una _hermenéutica, a
ría general de la cienc
El verdadero principio de la actividad científica consiste más bien en la descrip- Desarrollaremos a conti:
ción de fenómenos, que luego son agrupados; ordenados, y relacionados entre sí [...] tre las concepciones her
Sólo después de una más profunda investigación del campo de fenómenos de que se críticas al estatuto cientí
trate resulta posible precisar más sus conceptos fundamentales científicos y modificar-
los progresivamente, de manera a extender en gran medida su esfera de aplicación, ha- Blight (198 1) sitúa e
ciéndolos así irrebatibles [Freud, 1915, «Los instintos y sus destinos», OC, p. 2039]. ción y publicación del s
La investigación psicoanalítica descubre en la vida psíquica del individuo huma- rresponde al psicoanális
no hechos que nos permiten resolver más de un enigma de la vida colectiva de los lósofos de la ciencia a:
hombres o, por lo menos, fijar su verdadera naturaleza [...] he de hacer constar que opinaron que el psicoan
en más de una ocasión he rectificado mis opiniones sobre importantes extremos de fica. Estas opiniones in:
mis teorías o las he reemplazado por otras que mi labor de investigación me demos- Gill, 1976; Klein, 1976;
traba más acertadas [...] Lo que caracteriza al psicoanálisis como ciencia no es la ma- de posición en la que se
teria de que trata, sino la técnica que emplea [...] Su único fin y su única función cia natural y se le canee
consisten en descubrir lo inconsciente de la vida psíquica [Freud, 1916-1917, «Lec- rá uno de los más clarrn
ciones introductorias al psicoanálisis», OC, pp. 2225, 2274-5 y 2365]. diana, por su potencial e:
El extraordinario talante científico de Freud ha sido objeto de elogio por teoría clínico-psicológic2
numerosísimos autores, de muy diversa filiación. Pero ni en su época ni des- La posición de Gill es e
pués el psicoanálisis ha sido acogido entre las ciencias naturales (naturwis- no es psicología», aboga
senschaften). Ya Ortega y Gasset (1911) habló del psicoanálisis como una cien- coanalítica. Como tendr
cia sui generis y problemática. Las críticas llegarán también desde el dad de compatibilizar el
materialismo, donde el principal exponente de la crítica fue G. Politzer, Gutiérrez Terrazas (
quien se ocupó en primer lugar por esbozar una psicología materialista sobre su determinación del oby
Alejandro Ávila Espada Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 627

icado. Algunas citas - no ex- la base del materialismo dialéctico marxista. En un primer período (1923-
es sobre la ciencia: 1927) Politzer defendió radicalmente al psicoanálisis (véase su trabajo El mito
del antipsicoanálisis, 1924) considerándolo fundamento para la psicología por
a psicología que sea una ciencia su carácter objetivo y científico, en ruptura con la moral y la religión. Pero
como estados cuantitativamente no por eso dejó de atacar su dogmatismo e idealismo metafísico, en particu-
, dando así a estos procesos un lar contra las posiciones freudomarxistas. Acabó considerándolo (en Psicoa-
>royecto de una psicología para nálisis y marxismo, 1933; y en El fin del psicoanálisis, 1939) como un conjunto
de 'errores' necesarios para el desarrollo de la psicología concreta, ensayo de
mis resultados, he de rogar que psicología dialéctica construida por Politzer.
ción. Reposan en una laboriosa Será necesario acudir a los filósofos y epistemólogos que cuestionan los
mayoría de los casos ha exigido límites de la ciencia actual (Atlan, 1979; Prigogine y Stengers, 1982; Chal-
ste nuevo método de investiga- mers, 1982) para que el psicoanálisis conserve un lugar entre la ciencia, no
íquico, a los procesos mentales tanto entre la ciencia zdeal sino entre la ciencia real.
Jaces de conciencia, nos ofrece la Dentro del propio psicoanálisis surgirán dos orientaciones en cuanto a la
las las perturbaciones psíquicas cuestión del fundamento científico: quienes sostendrán la exigencia y posibi-
ria», OC, p. 316]. lidad de ciencia natural que Freud siempre reclamó para el psicoanálisis,
realizando constantes esfuerzos para la formulación científica del psicoanáli-
niento es, desde luego, uno de
eud, 1912, «Consejos al médico
sis (por ejemplo, Edelson, 1984, 1988) y por otra parte quienes lo considera-
rán una hermenéutica, a la que no tiene sentido aplicar los cánones de la teo-
ría general de la ciencia (por ejemplo, Ricoeur, 1970; Habermas, 1971).
:onsiste más bien en la descrip- Desarrollaremos a continuación dos cuestiones principales: a. la polémica en-
.dos, y relacionados entre sí [...] tre las concepciones hermenéutica y científico-natural del psicoanálisis; b. las
:ampo de fenómenos de que se críticas al estatuto científico del psicoanálisis y su contestación.
mentales científicos y modificar-
dida su esfera de aplicación, ha- Blight (1981) sitúa el punto de arranque de la polémica con la celebra-
; y sus destinos», OC, p. 2039].
ción y publicación del simposio dirigido por S. Hook sobre el lugar que co-
a psíquica del individuo huma- rresponde al psicoanálisis entre las ciencias (1959). La mayor parte de los fi-
5ma de la vida colectiva de los lósofos de la ciencia asistentes al simposio (por ejemplo, Hook y Nagel)
za [...] he de hacer constar que opinaron que el psicoanálisis no podía ser considerado una disciplina cientí-
sobre importantes extremos de fica. Estas opiniones influyeron en numerosos psicoanalistas (Home; 1966;
>or de investigación me demos- Gill, 1976; Klein, 1976; Schafer, 1976; Steele, 1979) en una progresiva toma
ilisis como ciencia no es la ma- de posición en la que se abandona la pretensión del psicoanálisis como cien-
1 único fin y su única función cia natural y se le conceptualiza como ciencia hermenéutica. Merton Gill se-
:¡uica [Freud, 1916-1917, «Lec- rá uno de los más claros exponentes al considerar que la metapsicología Jreu-
274-5 y 2365]. diana, por su potencial explicativo, sería como un cuerpo extraño al lado de la
ha sido objeto de elogio por teoría clínico-psicológica orientada a comprender el comportamiento humano.
Pero ni en su época ni des- La posición de Gill es conocida a través de la expresión de «Metapsicología
ciencias naturales (naturwis- no es psicología», abogando en consecuencia por una psicología (del yo) psi-
psicoanálisis como una cien- coanalítica. Como tendremos ocasión de abordar después, existirá posibili-
llegarán también desde el dad de compatibilizar el binomio comprensión / explicación.
: la crítica fue G. Politzer, Gutiérrez Terrazas (1988) sostiene la posición hermenéutica al efectuar
psicología materialista sobre su determinación del objeto empírico del psicoanálisis. Un objeto que no se si-
Contribuciones de la investigación se
628 Alejandro Ávila Espada

cautivos en paradigmas <


túa fuera de la conducta, sino que supone una teorización más abarcativa del
sultan incapaces de deci1
concepto de conducta, en la que se incluyen los determinantes pulsionales
Jean Laplanche (198
inconscientes (Rapaport, 1959). Yáñez Cortés (1983) designa como objeto del
pírico al sujeto humano, <
psicoanálisis al referente, no observable aunque real, del concepto psicoana-
torepresentante. Es verd
lítico de inconsciente, y también al deseo y la pulsión. El inconsciente es el
movimiento hermenéuti<
objeto teórico u objeto formal y abstracto del psicoanálisis.
coanálisis fuera de la cíe
Profundizando en esta dirección, M. Legrand (1980) afirma que el signifi-
para el sujeto e idear m
cante lingüístico (según J. Lacan) es tan susceptible de contrastación empírica
llerstein (1986) subraya ,
como la conducta, pero que además va más allá de la psicología al postular la
distorsiona la esencia del
necesidad del sujeto de manifestarse, de significarse. En términos de Lacan, el
Lo genuino del mét<
«advenimiento del sujeto». Esto no implica una reducción del objeto del psi-
es concebido como la v1
coanálisis al objeto de la lingüística, ya que el objeto se construye en el marco
el lenguaje, que se crea )
del inconsciente y la pulsión. Son las hipótesis metapsicológicas las que deter-
culo de sentido que coi
minan las modalidades de relación entre los objetos de la teoría y los signifi-
Wallerstein (1986) la pro
cantes lingüísticos (Leclaire, 1968), y también las que establecen la pertinencia
psicoanálisis es que míe:
de la observación de los significantes cara a la obtención de conocimientos so-
de «causalidad de natur2
bre los objetos construidos por la teoría. Freud, años antes de que surgiera el
destino» (sentido históric
estructuralismo, utilizó el concepto de «representación». La representación
ladones causales en psio
(Vorstellung) es la reproducción de un percepto. Según Freud existe una verda-
mamente ligadas a la his1
dera fractura, podríamos decir corte, entre la cadena de las percepciones-repre-
fuera de ese contexto (C
sentaciones y la de los afectos. La representación en la acepción freudiana es
blema de las variables int
algo más que un simple depósito mnésico de carácter mecánico, con lo que se
Esta misma posición
aparta de manera rotunda del empirismo, la representación esta ligada al con-
objeto de estudio del psi,
cepto de cadena, y por ende de estructura. En este sentido entronca de una
tiblemente refractario a 1
manera armónica con el concepto lingüístico de significante.
res que asumen la influe
Paul Ricoeur (1986) señala que en el campo de la investigación y trata-
mientras por una parte s<
miento psicoanalítico no entra sino la experiencia pulsional susceptible de
en el dominio de la expE
ser dicha, fuera de lo biológico, añadiríamos nosotros, lo que obliga a situar
menéutico- por otra se
los hechos del psicoanálisis en el nivel de la significación, de la dimensión
nes bajo cánones heurísti,
semántica del deseo. Desde ahí los hechos psicoanalíticos tienden a un límite
lacaniana es utilizado a 1:
- en el sentido de la matemática- y menos aún porque el radical humano
la matemática desde Abe
en esta perspectiva, desconoce el objeto al que el deseo tiende. Esta dimen-
Nicolás Bourbakí, adquie
sión implica necesariamente la relación con un otro, es intersubjetiva. Pero
garse filosóficamente. Lirr
habría que añadir más: la intersubjetivzdad es para el sujeto un resultado, ge-
tesis a demostrar, y crea 1
néticamente las cosas suceden de manera distinta. La adquisición de la sub-
la topología, es un seno ¡:
jetividad, el tránsito hacia la misma está mediada por una serie de renuncias:
tremadamente apropiadm
al principio del placer, a la omnipotencia, al desprecio del cambio y del de-
consideración, las incursi,
venir, a la pérdida del equilibrio. La debilidad resultante de esa cadena de
guimos concibiéndolas co
sufrimientos es la dupla tradicional de los filósofos conocida como la rela-
Pero el tema no se ªf
ción sujeto-objeto. En este sentido, tanto Ricoeur, como los psicoanalistas
que renuncian a abordar el estatus científico del psicoanálisis desde la exclu- 1
Véase al respecto el capít1
siva esfera del positivismo, elevan sus protestas, quizás renuncian a quedar
Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 629
Alejandro Ávila Espada

cautivos en paradigmas dudosamente consistentes, pero en cualquier caso re-


:orización más abarcativa del
sultan incapaces de decir la última palabra.
ls determinantes pulsionales
Jean Laplanche (1987) afirma que el psicoanálisis tiene como objeto em-
1
83) designa como objeto del
pírico al sujeto humano, en cuanto que es autoteorizante, autoformulante, au-
real, del concepto psicoana-
::>Ulsión. El inconsciente es el torepresentante. Es verdad, pero tal vez resulte una afirmación excesiva. El
:oanálisis. movimiento hermenéutico asume que Freud (sin pretenderlo) colocó al psi-
coanálisis fuera de la ciencia al descubrir que los síntomas tienen un sentido
1

(1980) afirma que el signifi-


para el sujeto e idear un método terapéutico basado en esta hipótesis. Wa-
,le de contrastación empírica
llerstein (1986) subraya que la exigencia de lo evidente y su comprobación
le la psicología al postular la
distorsiona la esencia del psicoanálisis.
se. En términos de Lacan, el
Lo genuino del método psicoanalítico: la verdad del diálogo psicoanalítico
·educción del objeto del psi-
es concebido como la verdad de una experiencia compartida formulada en
eto se construye en el marco
el lenguaje, que se crea y recrea dentro del diálogo psicoanalítico, en un cír-
:tapsicológicas las que deter-
culo de sentido que comprende a analista y analizado (Steele, 1979). Para
tos de la teoría y los signifi-
Wallerstein (1986) la proposición fundamental de la visión hermenéutica del
iue establecen la pertinencia
psicoanálisis es que mientras las ciencias naturales operan con el concepto
ención de conocimientos so-
de «causalidad de naturaleza», el psicoanálisis opera con una «causalidad de
ños antes de que surgiera el
destino» (sentido histórico), queriendo expresar con este concepto que las re-
entación». La representación
laciones causales en psicoanálisis son siempre específicas e individuales, ínti-
:gún Freud existe una verda-
mamente ligadas a la historia y experiencias anteriores del sujeto, sin ·validez
ta de las percepciones-repre-
fuera de ese contexto (Coderch, 1989). Aquí surge de nuevo el infinito pro-
en la acepción freudiana es
blema de Jas variables intervinientes.
:ter mecánico, con lo que se
Esta misma posición la sostiene Joel Dor (1983), quien considera que el
sentación esta ligada al con-
objeto de estudio del psicoanálisis, la realidad psíquica inconsciente, es irreduc-
;te sentido entronca de una
tiblemente refractario a los criterios de cientificidad habituales. En los auto-
ni/icante.
re~ que asumen la influencia lacaniana permanece cierta ambigüedad, pues
de la investigación y trata-
mientras por una parte se da prioridad a una consideración del psicoanálisis
ia pulsional susceptible de
en el dominio de la experiencia subjetiva -y por tanto extracientífico, her-
)tros, lo que obliga a situar
menéutico- por otra se intenta modelizar matemáticamente sus proposicio-
nificación, de la dimensión
nes bajo cánones heurísticos. En nuestra opinión lo matemático 1 en la teoría
ialíticos tienden a un límite
lacaniana _e~ utilizado a la manera de una gigantesca metáfora. Es cierto que
porque el radical humano
la matematica desde Abel y Cantor y posteriomente Russell y la escuela de
1 deseo tiende. Esta dimen-
Nicolás Bourbakí, adquiere unas características nuevas: es capaz de interro-
>tro, es intersubjetiva. Pero
gar_se filosóficamente. Limpia de falsos axiomas, que eran en todo caso hipó-
1 el sujeto un resultado, ge-
tesis a demostrar, y crea nuevos paradigmas. La matemática, y dentro de ella
. La adquisición de la sub-
la topología, es un seno privilegiado para extraer fértiles contradicciones ex-
por una serie de renuncias:
1recio del cambio y del de-
tremadamente apropiadas para el psicoanálisis (Langs, 1988). Aun con esta
consideración, las incursiones lacanianas en el terreno de la matemática se-
:sultante de esa cadena de
guimos concibiéndolas como metáforas.
'os conocida como la rela-
Pero el tema no se agota aquí. Blight (1981) y Coderch (1989) sostienen
1r, como los psicoanalistas
,sicoanálisis desde la exclu-
1 Véase al respecto el capítulo 8 de este Manual.
:¡_uizás renuncian a quedar
630 Alejandro Ávila Espada Contribuciones de la investigación sobr.

que la retirada a la hermenéutica ha sido completamente innecesaria, ya que las confundirse frecuentemen
objeciones del positivismo lógico al psicoanálisis (Popper, 1959, 1963) no tie- trecha relación con el cor
nen aplicación al nivel del objeto de estudio, sino al del método. Por ejem- ción) en psicoanálisis. En
plo, Spinner (197 4) ha defendido que la dicotomía recogida por Popper de tendríamos una teoría de
Reichenbach entre contexto de descubrimiento y contexto de justificación no es conocimientos descriptivo
adecuada, ya que el psicoanálisis se ubica en un nivel más reducido que el aplicada (teorías sustantiva:
contexto de descubrimiento. En nuestra opinión, el psicoanálisis se sitúa al rapéutico).
menos en la misma esfera de contexto de descubrimiento que la teoría de la Las insuficiencias de
relatividad y la teoría cuántica, solamente que son teorías más o menos afor- plantear que la pretensión
tunadas que se aplican a ámbitos diversos: infinitamente grande, infinitr.men- tructura lógica y epistemc
te pequeño y por fin el universo que los clásicos denominaban sublunar: el ciencia natural, ha fracasac
del sujeto. El nivel del psicoanálisis es la díada, en la cual la investigación mente abierta la puerta a
psicoanalítica consiste en obtener conocimientos sobre el paciente y la rela- natural. Incidirá en este
ción que mantiene con el terapeuta en la situación analítica. Se trata de lo Kachele (1985) entre teorí.
que Thoma y Kachele (1985) han denominado conocimientos diádico-específi- analíticas del desarrollo, la
cos o casuísticos. El conocimiento casuístico, aunque se adquiere sobre un formulada en psicoanálisis.
trasfondo de hipótesis que emanan de la teoría psicoanalítica, puede condu- se ajusten a la realidad, qu,
cir a una ampliación y modificación de las hipótesis previas. De esta manera qué medida se ajusta o n
el conocimiento logra una forma más general, que provoca a su vez la adqui- Pero las teorías ricas en J
sición de nuevos conocimientos. Este proceso puede describirse como un por ello a una difícil verifi
círculo hermenéut/co. La unión entre práctica del psicoanálisis y la teoría gene- para realizar las tareas clíni
ral se da sólo a través de este conocimiento diádico-específico. Freud, tal vez tica terapéutica que emple
sin proponérselo, hizo algo así. psicoanálisis se ve forzado
El psicoanálisis es, a la vez, método de tratamiento y método de investi- eficiencia de cualquiera d,
gación, en una unión inseparable que significa que: ción. Incluso Ricoeur (1 97,
«La garantía de que la reali
l. La «curación» es el resultado de la comunicación apropiada al pa- ima.ginación cel psicoanalis
ciente del conocimiento diádico específico, que resulta de la integración de (Ricoeur, 1974, p. 19).
experiencias afectivas y cognitivas en la díada. . Evidentemente, mientr:
2. La comunicación del conocimiento -desde el punto de vista técni- psicoanálisis en cuanto ciej
co- debe ser efectuada correctamente, de acuerdo a las reglas del método el arte: la práctica terapéuti,
de la terapia. Frente a los partidarios
3. La técnka de tratamiento conduce a nuevas intelecciones (insight), Miles (1966) han venido e
más profundas, tanto en el acontecer psíquico del paciente como en la rela- ciencia experimental, en Cl
ción con el anali:,ta. Así, la técnica terapéutica amplía el conocimiento diádi- condiciones artificiales, pre
co específico. res de la formulación del p:
cado, como afirma Legran
Tampoco se considera actualmente como la única perspectiva posible variables en estudio y el ir
que las ciencias de la naturaleza tengan un modelo de causalidad privativo mental de las variables. Leg
(la causalidad de naturaleza), y que las causas histórico-sociales, y aun otras, tación es la «variable experi
estén totalmente excluidas. En el psicoanálisis la causalidad va estrechamen- la interpretación -como le
te unida a la argumentación de las causas (las razones), hasta el punto de ble. Las variables que estl
Alejandro Ávila Espada Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 631

aente innecesaria, ya que las confundirse frecuentemente. El conocimiento causal (las teorías) están en es-
(Popper, 1959, 1963) no tie- trecha relación con el conocimiento del cambio (las técnicas y reglas de ac-
10 al del método. Por ejem- ción) en psicoanálisis. En una consideración tecnológica del psicoanálisis,
11ía recogida por Popper de tendríamos una teoría del psicoanálisis como ciencia básica (incluyendo los
ontexto de justificación no es conocimientos descriptivo y causal) y la teoría del psicoanálisis como ciencia
l nivel más reducido que el aplicada (teorías sustantivas -el saber de cambio; y operativas -el saber te-
1, el psicoanálisis se sitúa al rapéutico).
,rimiento que la teoría de la Las insuficiencias de la crítica positivista llevan a Wallerstein (1986) a
n teorías más o menos afor- plantear que la pretensión hermenéutica de dotar al psicoanálisis de una es-
amente grande, infinitr,men- tructura lógica y epistemológica en base a métodos distintos de los de la
s denominaban sublunar: el ciencia natural, ha fracasado o al menos es ya innecesaria. Queda así formal-
. en la cual la investigación mente abierta la puerta a la recuperación del psicoanálisis para la ciencia
; sobre el paciente y la rela- natural. Incidirá en este proceso la distinción que argumentan Thoma y
ión analítica. Se trata de lo Kachele (1985) entre teoría de la ciencia básica (por ejemplo, las teorías psico-
:onocimientos diádico-específi- analíticas del desarrollo, la personalidad, las neurosis) y la tecnología, aún no
nque se adquiere sobre un formulada en psicoanálisis. A las hipótesis de la teoría básica se les exige que
)Sicoanalítica, puede condu- se ajusten a la realidad, que den una explicación justa y suficiente de ella. En
esis previas. De esta manera qué medida se ajusta o no es cuestión de verificación y experimentación.
e provoca a su vez la adqui- Pero las teorías ricas en parámetros, como es la psicoanalítica, se enfrentan
puede describirse como un por ello a una difícil verificación empírica. La tecnología debe ser adecuada
)sicoanálisis y la teoría gene- para realizar las tareas clínicas, y su eficiencia se juzga por el éxito de la prác-
ico-específico. Freud, tal vez tica terapéutica que emplea, según unos criterios de éxito. En este punto el
psicoanális1s se ve forzado a abandonar la hermenéutica si quiere probar la
miento y método de investi- eficiencia de cualquiera de sus procedimientos, por ejemplo, la interpreta-
e: ción. Incluso Ricoeur (197 4), fiel defensor de la hermenéutica, considera que:
«La garantía de que la realidad del inconsciente no es una mera ficción de la
11unicación apropiada al pa- imaginación cel psicoanalista, la ofrece, finalmente, sólo el éxito terapéutico»
resulta de la integración de (Ricoeur, 197 4, p. 19).
Evidentemente, mientras no pueda desarrollarse una cierta tecnología, el
~sde el punto de vista técni- psicoanálisis en cuanto ciencia aplic~da queda en el dominio fronterizo con
:rdo a las reglas del método el arte: la práctica terapéutica como práctica artística.
Frente a los partidarios de la hermenéutica, autores como Arlow (1959) y
uevas intelecciones (insight), Miles (1966) han venido defendiendo para el psicoanálisis su carácter de
el paciente como en la rela- ciencia experimental, en cuanto que la situación analítica reproduce ciertas
nplía el conocimiento diádi- condiciones artificiales, propias de la situación de laboratorio. Los defenso-
res de la formulación del psicoanálisis en cuanto hermenéutica, les han acha-
cado, como afirma Legrand (197 4), la dificultad de reducir el número de
a umca perspectiva posible variables en estudio y el incumplimiento de la exigencia de control experi-
:lelo de causalidad privativo mental de las variables. Legrand apunta que aunque .;e arguya que la interpre-
stórico-sociales, y aun otras, tación es la «variable experimeLt:d>> del psicoanálisis, se elude reconocer que
causalidad va estrechamen- la interpretación -como la misma situación analítica-- es singular, irrepeti-
razones), hasta el punto de ble. Las variables que estudia el psicoanálisis no puedcr.. separarse de la
632 Alejandro Avila Espada
Contribuciones de la investigación sobre
misma situación analítica, puesto que se perdería su misma naturaleza (Gu-
tiérrez Terrazas, 1988). ¿Se puede hablar en este sentido de ciencia de lo sin- pueda enunciar claramente
gular y para lo singular? Desde este punto de vista, la pretensión de Arlow y que la evidencia para las l
Miles sería errónea al intentar identificar situación analítica con contexto ex- tante, la ausencia de clarif
perimental. gación clínica válido no pe
Tizón (1978) afirma que el psicoanálisis está estructurado efectiva y for- de las mismas, corriéndose
malmente como una ciencia, en la que un corpus teórico (la metapsicología) se fenomenológicas o anecdó1
contrasta con los hechos a través de la situación analítica, situación mediado- llar una metodología sister
ra entre los fenómenos inconscientes objeto de investigación y su teoriza- tion sólo esbozada por el
ción. Esto implica el cumplimiento de la exigencia de estrecha correspon- vemos reiteradamente a
dencia entre el componente teórico y la experiencia (Ladriere, 197 4). Tizón modo de digresión podríar
(1978) precisa que el psicoanálisis, en cuanto es una psicología dinámica po- psicoanalítico, tomado corr
sible añade . al objeto general de la psicología una dimensión nueva: el in- trinas positivistas si estas 6
consciente dinámico, configurando así en un concepto integral de conducta, (1972) ha desarrollado una
el objeto de la psicología dinámica o psicoanálisis en la conducta significante pírica acerca de la validez
inconscientemente sobredeterminada. Desde esta posición se postula la conside- teoría dinámica. Aunque 1
ración positiva del estatuto científico del psicoanálisis. Revisaremos a conti- bles, no deja de ser en mt
nuación la verificabilidad, falsación y prueba de las hipótesis formuladas en centrales de la teoría dinán
el psicoanálisis y la psicoterapia psicoanalítica, siguiendo parte de las consi- psicométricas entre variabl
deraciones formuladas por Edelson (1984, 1988), uno de los más brillantes xo causal,.no siempre ha si1
conceptualizadores actuales de esta polémica, y defensor del argumento de La crítica que Karl Po
cientificidad. coanálisis ha tenido un m~
Las críticas principales que se han formulado al estatuto científico del en torno a la obra de Pop
psicoanálisis son tres: psicoanálisis fue incapaz d1
lo no científico, que sus hi
a. La de la imposibilidad de verificar o confirmar sus hipótesis (por evidencia empírica. Este a1
parte de los positivistas lógicos); que en el propio Freud se
b. La de imposibilidad de falsación (Popper); y tes. Popper parece haberse
c. La imposibilidad de obtener datos para probar sus proposiciones una verdadera carencia de
(Grünbaum). especifiquen habitualmente
vaciones particulares, obte
Edelson, como veremos, ataca el fondo de la polémica. mente aceptadas como fun
coanalítica, no quiere deci
El positivismo lógico, según palabras de Nagel (1959), sostiene que el psi- que con frecuencia en los
coanálisis está lleno de términos teóricos vagos, sin conexión con procedi- dogmáticas, ex cátedra, o a1
mientos empíricos, y que sus hipótesis no pueden ser verificadas ni confir- Lacan, etc.), pero ello sók
madas. Esta concepción desarrolla un inductivismo enumerativo, por el cual por el método científico, o
toda observación vinculada a una hipótesis le presta apoyo, y a mayor núme- análisis de los conceptos q
ro de observaciones positivas, mayor apoyo empírico recibe la hipótesis. Esta novedad en el campo cier
posición oculta que las hipótesis están subdetederminadas por los datos, los quería decir, por qué se di
mismos datos pueden ser explicados por un infinito número de hipótesis, lo la exposición de los compc
que invalidaría la crítica positivista absoluta. Pero ello no quiere decir que se En una dirección distir
das, argumentando que la5
Alejandro Ávila Espada
Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 633
. su misma naturaleza (Gu-
entido de ciencia de lo sin- pueda enunciar claramente su valor. Rapaport (1959) ya nos señaló que aun-
a, la pretensión de Arlow y que la evidencia para las hipótesis psicoanalíticas pareciese masiva e impac-
1 analítica con contexto ex-
tante, la ausencia de clarificación acerca de cual fuese el método de investi-
gación clínica válido no permitía ofrecer datos concluyentes acerca del valor
~structurado efectiva y /or- de las mismas, corriéndose el riesgo de que se trate de evidencias puramente
órico (la metapsicología) se fenomenológicas o anecdóticas. Rapaport insistió en la necesidad de desarro-
nalítica, situación mediado- llar una metodología sistemática de investigación del sujeto individual, cues-
investigación y su teoriza- tion sólo esbozada por el psicoanálisis de forma incidental. Nótese que vol-
cía de estrecha correspon- vemos reiteradamente a la clásica discusión positivismo/ psicoanálisis. A
tcia (Ladriere, 197 4). Tizón modo de digresión podríamos plantearnos qué cabría decir desde el método
na psicología dinámica po- psicoanalítico, tomado como paradigma provisionalmente evidente, a las doc-
1a dimensión nueva: el in- trinas positivistas si estas fuesen objeto de enjuiciamiento formal. Paul Kline
:epto integral de conducta, (1972) ha desarrollado una serie de estudios en los que aporta evidencia em-
s en la conducta significante pírica acerca de la validez y falsabilidad de varios conceptos relevantes de la
ición se postula la conside- teoría dinámica. Aunque las aportaciones y esfuerzos de Kline son estima-
álisis. Revisaremos a conti- bles, no deja de ser en muchos casos ingenuo pretender explicar conceptos
as hipótesis formuladas en centrales de la teoría dinámica en base al mero establecimiento de relaciones
¡uiendo parte de las consi- psicométricas entre variables. La evidencia de que correlación no implica ne-
uno de los más brillantes xo causal, no siempre ha sido tenida en cuenta en estos estudios. _
lefensor del argumento de La crítica que Karl Popper (1963) formuló al estatuto científico del psi-
coanálisis ha tenido un mayor eco, quizás por las amplias controversias que
J al estatuto científico del en torno a la obra de Popper se han producido. Este autor enunció que el
psicoanálisis fue incapaz de encontrar el criterio para separar lo científico de
lo no científico, que sus hipótesis no podían ser falsadas mediante cualquier
infirmar sus hipótesis (por evidencia empírica. Este argumento es, cuando menos, muy cuestionable, ya
que en el propio Freud se encuentran falsaciones de sus hipótesis preceden-
y tes. Popper parece haberse fijado más en la falta aparente de falsación, que en
probar sus proposiciones una verdadera carencia de falsación intrínseca. El que los psicoanalistas no
especifiquen habitualmente en sus publicaciones de forma precisa qué obser-
vaciones particulares, obtenidas bajo qué condiciones, deberían ser general-
Jlémica. mente aceptadas como fundamento decisivo para rechazar una hipótesis psi-
coanalítica, no quiere decir que este canon no pueda establecerse. Es cierto
(1959), sostiene que el psi- que con frecuencia en los escritos psicoanalíticos se aprecian exposiciones
,ín conexión con procedi- dogmáticas, ex cátedra, o acogidas a argumentos de autoridad (según Freud,
n ser verificadas ni confir- Lacan, etc.), pero ello sólo enuncia el desinterés de muchos psicoanalistas
!O enumerativo, por el cual por el método científico, o bien su falta de rigor a la hora de adentrarse en el
ta apoyo, y a mayor núme- análisis de los conceptos que exponen, lo cual, desgraciadamente, no es una
co recibe la hipótesis. Esta novedad en el campo científico. No sólo interesa qué se dijo, sino qué se
minadas por los datos, los quería decir, por qué se dijo y para qué, y todo ello implica profundizar en
to número de hipótes'is, lo la exposición de los componentes epistemológicos de un sistema conceptual.
dio no quiere decir que se En una dirección distinta, Grünbaum (1984) ha efectuado críticas reitera-
das, argumentando que las hipótesis psicoanalíticas, aunque falsables, no se
634 Alejandro Ávila Espada
Contribuciones de la investigación

han mostrado científicamente creíbles, e incluso que es imposible obtener 3. El psicoanálisi


datos de prueba en el contexto de la situación analítica. La importancia de forma de justificación
disponer de datos de prueba es evidente, toda vez que confieren credibili- condición necesaria (el i
dad a una hipótesis al otorgarle una fundamentación provisional como más debería ajustarse aden
verdadera que la hipótesis alternativa. Evidentemente reproducir las condi- exigencia científica, pe
ciones de control experimental en el contexto de la situación analítica es difi- chos otros factores en
cultoso, por no decir cuasi-imposible. El método de la «asociación libre» análisis.
estará inevitablemente contaminado por influencias extrañas y no controla- A modo de comer
bles. Grünbaum se apoya en un inductivismo eliminativo, en el que las eviden- «antipsicoanalistas» ca,
cias prestarían apoyo y conferirían credibilidad científica a las hipótesis psi- yoría de sus disputas.
coanalíticas sólo si se dan tres condiciones: dogmatismo. El psicoa
a. La evidencia es deducible -o es un ejemplo positivo- de la hipó- más que Freud, por rr
tesis; de la concepción psico
b. La evidencia permite preferir la hipótesis sobre otras hipótesis alter-
nativas; 4. Los datos obtt
corrompidos por la st:
c.La evidencia ha sido obtenida de manera que se eliminen explicacio-
nes alternativas plausibles, que de otra manera hubieran podido recibir con- paciente, sus preconce
firmación. moría o los defectos e
que los datos no puede
Ante los vicios e incumplimientos de estas premisas, Grünbaum (1984) ment.
fundamenta su crítica al psicoanálisis en cuatro puntos: Desgraciadamente
nálisis reside especialr
l. Los psicoanalistas dependen del tally argument (argumento de la cuales aquél no tendri
coincidencia) para establecer la credibilidad científica de las hipótesis psico- conceptos o preconce¡:
analíticas, sin utilizar procedimientos experimentales. como el mencionado
Grünbaum denomina tally argumental argumento expresado por Freud que lejos de ser invoc
en las «Lecciones introductorias al psicoanálisis» (1916-1917) acerca de que mas, señalan con su p1
el conflicto inconsciente sólo será resuelto y las resistencias superadas si las que hay que trazar cam
explicaciones que da el psicoanalista al analizado coinciden con· lo que es La posición de Gr
real dentro de él (verdad histórica), así como que si las conjeturas del psicoana- que efectúa su crítica 1
lista son érroneas deben ser sustituidas por otras correctas. Grünbaum consi- las investigaciones psic
dera que este argumento, única defensa epistemológica de los psicoanalistas, ción analítica. Algunos
no se sostiene en la actualidad, basándose en la evidencia de las recaídas sin- psicoanálisis, que van
tomáticas de las que ya habla Freud en «Analisis terminable e interminable» ofrecer un mejor cum
(1937), así como en la también evidencia de las recuperaciones o remisiones eliminativo. Queremos
espontáneas, sin acción de la interpretación. Conviene recordar en este pun- tudios intensivos de ca
to que la interpretación no es el único elemento terapéutico del análisis. y poner a prueba hipé
por cierto lleva años tr
2. Buena parte de los psicoanalistas no muestran interés hacia la evi- responder a ciertas cue
dencia experimental.
Este argumento no descalifica al psicoanálisis y habría que demostrar si Los objetivos de 1
lo hace con los psicoanalistas como conjunto. pueden aprovecharse p
Alejandro Ávila Espada Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 635

;o que es imposible obtener 3. El psicoanálisis ha tenido que abandonar el tally argument como
analítica. La importancia de forma de justificación de las hipótesis. En cambio se formula la tesis de la
vez que confieren credibili- condición necesaria (el insight verdadero conduce al éxito terapéutico), que
tación provisional como más debería ajustarse además a la realidad objetiva, para que se cumpliera la
:mente reproducir las condi- exigencia científica, pero esto no puede ser probado, pudiendo incidir mu-
la situación analítica es difi- chos otros factores en el proceso de cambio que se da dentro del psico-
)do de la «asociación libre» análisis.
1cias extrañas y no controla- A modo de comentario es curioso como tanto «psicoanalistas» como
ninativo, en el que las eviden- «antipsicoanalistas» caen en el error común de invocar a Freud en la ma-
científica a las hipótesis psi- yoría de sus disputas. En este caso tanto unos como otros incurren en el
dogmatismo. El psicoanálisis y su pretensión científica subsiguiente es algo
más que Freud, por mucho que éste haya podido significar en la historia
emplo positivo- de la hipó-
de la concepción psicoanalítica.
;is sobre otras hipótesis alter-
4. Los datos obtenidos en la situación psicoanalítica están fatalmente
corrompidos .por la sugestión del analista, el conocimiento previo del
·a que se eliminen explicado-
paciente, sus preconceptos téoricos, e incluso por la falibilidad de su me-
hubieran podido recibir con-
moria o los defectos del sistema de registro. Por ello arguye Grünbaum
que los datos no pueden ser utilizados independientemente del tally argu-
premisas, Grünbaum (1984) ment.
Juntos: Desgraciadamente Grünbaum olvida que el reto científico del psicoa-
nálisis reside especialmente en trabajar con estas incertidumbres, sin las
argument (argumento de la cuales aquél no tendría razón de ser. Es cierto que ello obliga a acuñar
ntífica de las hipótesis psico- conceptos o preconceptos que necesitan de un afinamiento científico tales
tales. como el mencionado «caso único», «transferencia» «contratransferencia»
1mento expresado por Freud que lejos de ser invocaciones mágicas con ambición de resolver proble-
s» (1916-1917) acerca de que mas, señalan con su presencia líneas de investigación e hipótesis para las
s resistencias superadas si las que hay que trazar caminos de estudio.
ido coinciden con lo que es La posición de Grünbaum, más fecunda en cuanto a las aportaciones
si las conjeturas del psicoana- que efectúa su crítica metodológica, nos invita a revisar la conducción de
s correctas. Grünbaum consi- las investigaciones psicoanalíticas, especialmente desde dentro de la situa-
10lógica de los psicoanalistas, ción analítica. Algunos de los desarrollos de investigación en el campo del
evidencia de las recaídas sin- psicoanálisis, que van a ser comentados en el capítulo siguiente, pueden
is terminable e interminable» ofrecer un mejor cumplimiento de las tres condiciones del inductivismo
. recuperaciones o rem1s1ones eliminativo. Queremos citar a Edelson (1984) que ha subrayado que los es-
mviene recordar en este pun- tudios intensivos de casos individuales pueden ser utilizados para generar
terapéutico del análisis. y poner a prueba hipótesis de la terapia psicoanalítica. Este intento, que
por cierto lleva años trabajándose por parte de numerosos analistas, puede
nuestran interés hacia la evi- responder a ciertas cuestiones aunque no a todas.

sis y habría que demostrar si Los objetivos de los estudios teóricos sobre casos individuales, que
pueden aprovecharse para la psicoterapia psicoanalítica, son los siguientes:
Contribuciones de la investigact6n s
636 Alejandro Ávila Espada

ses y grados de frustraci~


a.Extraer hechos de interés todavía no explicados o que lo han sido ban la regresión y la form
de forma no satisfactoria.
2. El psicoanálisis i,
b. Establecer claramente qué marco de referencia conceptual, qué co- mos (existencia de reacc1
nocimiento preteórico, o qué conocimientos provenientes de otras teorías
rarse que éste pusiese en
pueden presuponerse en la observación y descripción de dichos hechos.
Uno de los automatismos
c. Definir un concepto teórico, y clarificarlo mediante la ilustración so-
pretar la experiencia -eJ
bre sus características tal como se da en un caso individual, o mostrando có-
las fantasías inconsciente~
mo puede aplicarse al citado caso.
3. El psicoanálisis p
d Generar hipótesis teoréticas y no-teoréticas, las cuales desarrollan cesos dinámicos de extern
proposiciones empíricamente comprobables sobre un áre~-- , . 4. El p~icoanálisis P.
e. Mostrar que un conjunto de proposiciones teoretlcas y/o no-teoret1-
condición suficiente para
cas interrelacionadas pero independientes, es lógicamente consistente me- 5. La propensión
diante la mostración de que todas ellas son simultáneamente verdad al me- análisis, decreciendo, igu
nos en un sujeto particular. de un amplio conjunto d
mundo, lo que contribuye
Los objetivos de los estudios empíricos sobre casos individuales, que trabajar, cómo y de qué n
pueden aprovecharse para la psicoterapia psicoanalítica son: deros insights. Se manifies
a. Ofrecer un método para mejorar la fiabilidad o validez con que es
afrontar una amplia varie
medida la variable de interés. cunstandas afecten a los j
b. Presentar un conjunto de medidas de la variable de interés y sugerir
cómo dar cuenta de los cambios observados en dicha variable. En la conocida y cont
c. Probar una hipótesis, mediante la- justificación provisional de una hi-
(Freud, 1933), queda plant
pótesis como verdadera, en base a evidencias obtenidas frente a una o más turales. Se utilizan para est~
hipótesis sobre una o más hipótesis rivales o alternativas. . . ., ciones del cambio; la trad
d Clarificar una hipótesis respecto de su alcance, mediante la rephcac10n yo» pone énfasis en el pas
sistemática del caso individual, y argumentando que las conclusiones derivadas miento del yo, en cuanto
del estudio de un sujeto individual son o no generalizables a otros sujetos. estaba ello debe advenir e
e. Facilitar la oportunidad para describir con tanto detalle como sea
sis en el «advenimiento del
posible un determinado caso, raro o difícil de observar, incluso si no se ge- Algunos investigadores
neran o prueban hipótesis. Thoma y Kachele, 1985, e.
f Ilustrar una técnica o método, o, en otras palabras, mostrar cómo genéricos (como por ejempl
algo es hecho. municativos, de variables d
menos algunos de ellos, puc
En este contexto deben situarse los objetivos del psicoanálisis en cuanto cia entre la exigencia de rei
tratamiento, puesto que serán los criterios de verificación interna de acción psicoanálisis y las exigenciai
de la teoría. Siguiendo a Edelson (1984), entre los principales objetivos que ¿Es posible, a la luz de
pueden categorizarse para algunas vertientes del psicoanálisis actual, extensi- ciencia y el psicoanálisis? "t-
bles a las psicoterapias de orientación psicoanalítica, estarían los siguientes: tratar de aproximar necesar
saltado las relaciones del pi
l. El psicoanálisis, aunque intenta brindar un alivio de los síntomas, se necen en un terreno de am
interesa sobre todo por lograr un decremento permanente de la propensión tensión de cientificidad (po
del paciente a responder con la formación de síntomas ante las mismas da-
Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 637
Alejandro Avila Espada

ses y grados de frustración y deprivación que antes del tratamiento provoca-


plicados o que lo han sido
ban la regresión y la formación de síntomas.
2. El psicoanálisis intenta lograr la desautomatización de los automatis-
erencia conceptual, qué co-
mos (existencia de reacciones automáticas en el sujeto donde debería espe-
ovenientes de otras teorías
rarse que éste pusiese en juego primero reflexión y posteriormente elección).
:ión de dichos hechos.
Uno de los automatismos más destacados es la propensión del sujeto a inter-
, mediante la ilustración so-
pretar la experiencia -en función de la ambigüedad de ésta- de acuerdo a
individual, o mostrando có-
las fantasías inconscientes.
3. El psicoanálisis promueve que en el sujeto sean compatibles los pro-
icas, las cuales desarrollan
cesos dinámicos de externalización e internalización.
: un área.
4. El psicoanálisis procura el logro de verdadero insight, pero éste no es
es teoréticas y/o no-teoréti-
condición sufici.e nte para el cambio.
1gicamente consistente me-
5. La propensión del analizando a formar síntomas disminuye en el
1ltáneamente verdad al me-
análisis, decreciendo, igualmente, los patrones de repetición, hasta disponer
de un amplio conjunto de interpretaciones y enfoques de sí mismo y de su
mundo, lo que contribuye a realzar su capacidad tanto para amar como para
,re casos individuales, que
trabajar, cómo y de qué manera el analizando escoge, reflejándose en verda-
,lítica son:
deros insights. Se manifiesta entonces una mayor capacidad del sujeto para
lidad o validez con que es afrontar una amplia variedad de circunstancias naturales, sin que tales cir-
cunstancias afecten a los juicios sobre éxito o fracaso del tratamiento.
rariable de interés y sugerir
:ha variable.
En la conocida y controvertida frase de Freud: Wo Es war, soll Ich werden
.ción provisional de una hi- (Freud, 1933), queda planteada la meta del psicoanálisis en los cambios estruc-
tenidas frente a una o más turales. Se utilizan para esta frase dos traducciones, que implican dos concep-
ativas.
ciones del cambio; la traducción «donde estaba el ello, debe llegar a ser el
nce, mediante la replicación yo» pone énfasis en el paso del inconsciente a la conciencia, en un fortaleci-
e las conclusiones derivadas miento del yo, en cuanto yo consciente; o bien la traducción «allí donde
izables a otros sujetos. estaba ello debe advenir el sujeto», que sitúa en Lacan la finalidad del análi-
on tanto detalle como sea sis en el «advenimiento del sujeto». .
,servar, incluso si no se ge- Algunos investigadores del psicoanálisis contemporáneo (Luborsky, 1984;
Thoma y Kachele, 1985, entre otros) aspiran a descomponer los conceptos
1s palabras, mostrar cómo genéricos (como por ejemplo, el insight) en un vasto espectro de procesos co-
municativos, de variables del proceso de cambio. Todas estos intentos, o al
menos algunos de ellos, pueden resultar legítimos, pero permanece la distan-
del psicoanálisis en cuanto cia entre la exigencia de respeto al contexto natural de aplicación clínica del
ificación interna de acción psicoanálisis y las exigencias de los procedimientos de investigación.
, principales objetivos que ¿Es posible, a la luz de la teoría de la ciencia, una reaproximación de la
sicoanálisis actual, extensi- ciencia y el psicoanálisis? Nuestra posición es favorable. Otra cuestión sería
a, estarían los siguientes: tratar de aproximar necesariamente positivismo y psicoanálisis. Ya hemos re-
saltado las relaciones del psicoanálisis contemporáneo con la ciencia perma-
!1alivio de los síntomas, se necen en un terreno de ambigüedad, oscilando entre el abandono de la pre-
manente de la propensión tensión de cientificidad (por ejemplo, Legrand, 1980) y la reformulación del
tomas ante las mismas cla-
638 Alejandro Ávila Espada Contribuciones de la investigación sobr1

psicoanálisis desde presupuestos científicos (por ejemplo, Edelson, 1984, Curación.


1988). Edelson apunta algunas proposiciones para una recuperación científi- Obtención de nue'iJ
ca desde dentro del psicoanálisis: Prueba de las hipó!
Exactitud de las ex
l. La entidades de l3t teoría psicoanalítica deben ser clarificadas. La nueva Utilidad del conoci
perspectiva no proposicional de la teoría puede ser útil para sistematizar y explicar
conceptos e hipótesis psicoanalíticas, decidir cuales son los dominios de aplicación Afrontar las carencias ,
del psicoanálisis, y revisar las relaciones entre las ciencias neurológicas y el psicoaná- no por ello renunciar a h
lisis [Edelson, 1984, pp. 158-159]. ciencia, ha sido descrito
derch, 1989) como un pro
La invitación remite a dos puntos: conformar el psicoanálisis como una coanalistas prefieren ignor
teoría de las funciones y reenviar al tradicional problema Bios/ Psique. hay que elaborar la pérdic
cepto y evidencia puede se
2. El psicoanálisis deberá prepararse a sí mismo. para utilizar desarrollos con- Edelson finaliza su pr
ceptuales y metodológicos recientes derivados de la metodología de investigación c10n:
del caso individual, en particular para argumentar más sólidamente cuestiones acerca
de la validez y generalizabilidad de los estudios de casos individuales [Ibzd]. No veo más alternativa pan
que el animarse a desarrollar
des que sobreviene con el he<
Ésta es a nuestro juicio la propuesta más interesante de Edelson tanto en
su concrección como en su alcance metodológico. El propio Edelson ha
los ejes centrales de la teo1
3. El psicoanálisis no debe darle la espalda a la teoría de la probabilidad. Ésta tudio de casos a la generac
ha sido recientemente propuesta como una propensión objetiva del caso individual. de inferencia a partir de 1
Muchas hipótesis psicoanalíticas pueden ser formuladas mejor de forma probabilís- son, 1988). Formula seis c
tica. jor hipótesis explicativa, ql
4. Las hipótesis psicoanalíticas pueden ser sometidas a comprobación en la si-
tuación psicoanalítica [Edelson, 1984, pp. 158-159]. l. La mejor explicac
estar extraída del conocirr
Las hipótesis de las teorías psicoanalíticas básicas pueden ser sometidas es familiar (principio de pa
a verificación científica, según los procedimientos usuales en la ciencia, aun- 2. La mejor explicac
que los resultados hasta el presente hayan sido sólo parciales (Kline, 1972; Las inferencias que a part
Fisher y Greenberg, 1977), constituyéndose así un psicoanálisis empírico. En el maciones o hechos conver¡
otro extremo queda un psicoanálisis clínico, que puede generar numerosas hi- 3. La mejor explicaci
pótesis que enriquezcan la teoría y la técnica. Entre ambos psicoanálisis que- miento singular (observac
da un tercer campo, constituido por el estudio sistemático del proceso terapéuti- que es improbable, inesp1
co, que permitirá conocer cómo se da el cambio, y presumiblemente mientas marco.
enriquecerá tanto al psicoanálisis como ciencia básica, como al psicoanálisis 4. La mejor explicac
en cuanto tecnología potencial (psicoanálisis clínico, por el momento). Unir plicaciones y consecuencias,
la investigación psicoanalítica en la situación analítica con las necesidades de desconocidos hasta el pres
curación es quizás hoy por hoy excesivamente ambicioso (Thoma y Kachele, 5. La mejor explicac
1985). Para llevar a cabo la unión, el analista ha de distinguir, en la teoría de Refiere a conceptos teóricos
la técnica, los siguientes componentes independientes: mos y procesos causales, rr
Alejandro Ávila Espada Contn"buciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 639

>or ejemplo, Edelson, 1984, Curación.


ira una recuperación científi- Obtención de nuevas hipótesis.
Prueba de las hipótesis.
Exactitud de las explicaciones.
:ben ser clarificadas. La nueva Utilidad del conocimiento.
útil para sistematizar y explicar
son los dominios de aplicación Afrontar las carencias y limitaciones teóricas y técnicas del psicoanálisis y
1cias neurológicas y el psicoaná- no por ello renunciar a la prosecución de su desarrollo en el marco de la
ciencia, ha sido descrito por algunos autores (Freixas y Tizón, 1984; Co-
derch, 1989) como un proceso de duelo, proceso que con frecuencia los psi-
ar el psicoanálisis como una coanalistas prefieren ignorar arropándose en la teoría. Un duelo en el que
roblema Bios/Psique. hay que elaborar la pérdida de referentes inmutables y en el que todo con-
cepto y evidencia puede ser cuestionado.
o para utilizar desarrollos con- Edelson finaliz~ su primera monografía (1984) con la siguiente proposi-
L metodología de investigación c10n:
s sólidamente cuestiones acerca
os individuales [Jbzd]. No veo más alternativa para la nueva generación de investigadores psicoanalistas
que el animarse a desarrollar el trabajo necesario. Ésta es una de las responsabilida-
:resante de Edelson tanto en des que sobreviene con el hecho de ser un psicoanalista [Edelson, 1984, p. 160].

El propio Edelson ha continuado su obra con una excelente revisión de


los ejes centrales de la teoría psicoanalítica y la aplicación del método del es-
teoría de la probabilidad. Ésta tudio de rnsos a la generación de hipótesis explicativas mediante un proceso
in objetiva del caso individual. de inferencia a partir de los datos obtenidos en la situación analítica (Edel-
fas mejor de forma probabilís-
son, 1988). Formula seis conclusiones acerca de las características de la me-
jor hipótesis explicativa, que resumimos a continuación:
tidas a comprobación en la si-
l. La mejor explicación es simple, no por un criterio lógico, sino por
estar extraída del conocimiento ya establecido, sobre lo que ya se conoce o
lsicas pueden ser sometidas es familiar (principio de parsimonia).
, usuales en la ciencia, aun- 2. La mejor explicación es la que da cuenta de diversos tipos de casos.
sólo parciales (Kline, 1972; Las inferencias que a partir de una gran variedad de clases de datos, infor-
t psicoanálisis empírico. En el
maciones o hechos convergen en la misma explicación.
uede generar numerosas hi- 3. La mejor explicación es la que hace probable o esperado un aconteci-
re ambos psicoanálisis que- miento singular (observación concreta, patrón, co-ocurrencia, covariación),
emático del proceso terapéuti- que es improbable, inesperada o sorprendente en base a nuestros conoci-
mbio, y presumiblemente mientos marco.
ásica, como al psicoanálisis 4. La mejor explicación es la que, una vez inferida, tiene múltiples im-
lco, por el momento). Unir plicaciones y consecuencias, como predicciones con éxito de acontecimientos
"tica con las necesidades de desconocidos hasta el presente.
tbicioso (Thoma y Kachele, 5. La mejor explicación facilita más que una generalización empírica.
e distinguir, en la teoría de Refiere a conceptos teóricos no observables, dando cuenta de factores, mecanis-
ttes:
mos y procesos causales, mediante los cuales produce dichos efectos.
Contribuciones de la investigación sobrt
640 Alejandro Ávila Espada
américa, la práctica de una
6. La mejor explicación es la que no cuenta con una explicación alter- el «enfoque no directivo»,
nativa a la hora de explicar los hechos a los que se refiere, o bien es clara- gers para conseguir el plen
mente superior en evidencias a las otras. pía, frente a las restriccior
el psicoanálisis permanece
Edelson muestra que se ha ocupado en profundidad de las «implicacio- gencia de la Asociación A
nes, alcances y límites» de la explicación. Este bagaje es fértil a la hora de ción psicoanalítica plena 2•
examinar las diferentes líneas teóricas. Edelson plantea, al mismo tiempo, A partir de los años c
que basta que las explicaciones psicoanáliticas cumplan alguna de estas pro- ciclos entre cuyos ejes org:
piedades para que merezca la pena seguir adelante, lo que permite adjudicar- de la investigación:
le la pretensión de ciencia posible, y no sólo la de ciencia ideal. Hasta el pre-
sente el psicoanálisis ha ofrecido explicaciones que se ajustan a las a. Revisión y crítica -
características señaladas por Edelson en los apartados 1, 2, .5 y 6. El relativo y efectividad de la psicoter:
fracaso - hasta el presente- en cumplir los requisitos 3 y 4 no debe desani- b. Propuesta de nuev
mar al investigador del psicoanálisis. Es evidente -que en este caso Edelson c. Realización de inv
ataca, en esencia, el problema de la predictibilidad. ¿Será en ese sentido el recta (coste/ beneficio), así
psicoanálisis una ciencia incompleta? Probablemente sí; pero una situación en la psicoterapia.
similar se da en la matemática y en la física, por lo que no es razonable que d Oscilaciones entre
se le exija a la psicología lo que otras ciencias aún no han alcanzado. blicos que presten servicie
ción versus reticencia y can<
e. Progresivo interés
tura- por la utilización pri
II. LA FUNDAMENTACIÓN DE LA PSICOTERAPIA EN LA INVESTIGACIÓN:
BREVE RECORRIDO HISTÓRICO
Convergiendo con esto
que la psicoterapia era mi
Las relaciones entre la psicoterapia, en particular la psicoanalítica, y la inves- psicoanalistas en entornos
tigación han sido siempre problemáticas. Este «cuestionamiento científico» otra en los ochenta en que
ha sido más frecuentemente aportado desde la psicología. Efectivamente, si nales (no sólo a psicólogos
el interés por el desarrollo teórico y clínico del psicoanálisis y la psicoterapia les, clínicas, centros de sa
en él inspirada ha estado vinculado hasta mediados del siglo XX a una mino- aplicaciones muy variadas.
ría de médicos (psiquiatras), la preocupación por acercar la psicoterapia a la margen de esta transformac
investigación surgió en el contexto de desarrollo de la psicología clínica ciales.
como disciplina y profesión. La dedicación de los psicólogos a la psicotera- De las aportaciones de
pia podía considerarse actividad marginal a principios de los años cuarenta, noticia a través de los acac
momento en el que un disidente precoz de la formación psicoanalítica, Carl nar y extraer conclusiones
Rogers, publicará Counseling and psychotherapy (1942), primer exponente claro investigaciones. Las primer:
de la reivindicación de las actividades psicoterapéuticas para los psicólogos, psicoterapia fueron las de
quienes estaban entonces iniciando su entrenamiento psicoterapéutico en las (1962) en los dos volúmen
clínicas que empiezan a recibir a las «víctimas» de la segunda guerra mun- por la American Psycholog
dial, y conduciendo en ellas psicoterapias bajo supervisión médica. No deja- sobre métodos de investiga
rá, sin embargo, la psicoterapia de ser una actividad marginal en un contexto
en el que los psicólogos realizaban principalmente tareas diagnósticas. En esa 2 Esta exigencia se ha manten
época, y teniendo en cuenta que para este propósito nos situamos en Norte-
Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 641
Alejandro Ávila Espada
américa, la práctica de una psicoterapia por psicólogos va a propiciarse desde
tta con una explicación alter- el «enfoque no directivo», escena animada por las batallas libradas por Ro-
1e se refiere, o bien es clara- gers para conseguir el pleno derecho de los psicólogos a ejercer la psicotera-
pia, frente a las restricciones impuestas por las instituciones psicoanalíticas:
el psicoanálisis permanecerá anclado dentro de la escena médica, por la exi-
¡fundidad de las «implicacio- gencia de la Asociación Americana de ser médico para acceder a la forma-
bagaje es fértil a la hora de ción psicoanalítica plena 2.
n plantea, al mismo tiempo, A partir de los años cincuenta, la psicoterapia va a atravesar continuos
cumplan alguna de estas pro- ciclos entre cuyos ejes organizadores van a destacar las problemáticas típicas
1te, lo que permite adjudicar- de la investigación:
:le ciencia ideal. Hasta el pre-
mes que se ajustan a las a. Revisión y crítica -a veces demoledora- de la naturaleza, utilidad
1rtados 1, 2, 5 y 6. El relativo y efectividad de la psicoterapia.
¡uisitos 3 y 4 no debe desani- b. Propuesta de nuevos modelos o enfoques para la psicoterapia.
1te que en este caso Edelson c. Realización de investigaciones sobre la efectividad comparada y di-
idad. ¿Será en ese sentido el recta (coste/beneficio), así como sobre los efectos y procesos que se activan
mente sí; pero una situación en la psicoterapia.
r lo que no es razonable que d Oscilaciones entre el énfasis político en la creación de servicios pú-
n no han alcanzado. blicos que presten servicios psicoterapéuticos a amplias capas de la pobla-
ción versus reticencia y cancelación de los programas.
e. Progresivo interés en el público, la sociedad -y su reflejo en la cul-
tura- por la utilización privada de los servicios psicoterapéuticos.
PIA EN LA INVESTIGACIÓN:
Convergiendo con estos cambios, de la situación de los años cuarenta en
que la psicoterapia era mayoritariamente conducida por (neuro)psiquiatras,
ir la psicoanalítica, y la inves- psicoanalistas en entornos privados (consultas u hospitales), hemos pasado a
«cuestionamiento científico» otra en los ochenta en que la psicoterapia concierne a muy diversos profesio-
psicología. Efectivamente, si nales (no sólo a psicólogos o psiquiatras) en muy diversos contextos (hospita-
psicoanálisis y la psicoterapia les, clínicas, centros de salud y comunitarios, práctica privada, etc.) y con
idos del siglo xx a una mino- aplicaciones muy variadas. Y la psicoterapia psicoanalítica no ha quedado al
)r acercar la psicoterapia a la margen de esta transformación, al tener que dar respuesta a las exigencias so-
ollo de la psicología clínica ciales.
los psicólogos a la psicotera- De las aportaciones de una pléyade de investigadores dispersos, tenemos
ncipios de los años cuarenta, noticia a través de los académicos que empiezan a afrontar el reto de orde-
Úmación psicoanalítica, Carl nar y extraer conclusiones generales a partir de la acumulación de pequeñas
.942), primer exponente claro investigaciones. Las primeras revisiones sistemáticas sobre la investigación en
1péuticas para los psicólogos, psicoterapia fueron las de Rubinstein y Parloff (1962) y Strupp y Luborsky
liento psicoterapéutico en las (1962) en los dos volúmenes titulados Research in Psychotherapy, publicados
>> de la segunda guerra mun-
por la American Psychological Association. Pronto seguiría una obra pionera
supervisión médica. No deja- sobre métodos de investigación, la de Gottschalk y Auerbach (1966) Methods
idad marginal en un contexto
1te tareas diagnósticas. En esa 2 Esta exigencia se ha mantenido hasta mediados los años ochenta, con ciertas matizaciones.
>Ósito nos situamos en Norte-
642 Alejandro Ávila Espada Contnhuciones de la investigación sob,

o/ Research in Psychotherapy, y apenas cuatro años más tarde el primer manual El estudio más amplio fu(
dedicado a considerar lo que que se había hecho hasta entonces en investi- rreo a 3 000 pacientes coi
gaciones controladas (Meltzoff y Kornreich, 1970; Research in Psychotherapy), peutas habían completadc
llegando a conclusiones bastante distintas a las que había propuesto Eysenck to. Sus resultados mostra
una década antes 3 • Para Meltzoff y Kornreich la psicoterapia es una modali- como más ansiosos mejot
dad efectiva de tratamiento, con resultados significativamente mejores que el ansiedad, resultado que e
no tratamiento. Al año siguiente aparecerá la primera edición del que se con- borsky, 1962a). Los estudi
vertirá en el libro de cabecera de todo psicoterapeuta interesado en la inves- estar realizados con un nú
tigación: el Handbook o/ Psychotherapy and Behavior Change, coordinado por vamente) no mostraron ap
Bergin y Garfield (1971). Dentro de él, Bergin (1971) incluyó una detenida ciales y resultado final. :E
revisión de la literatura de investigación sobre resultados de la psicoterapia, más que los demás, o que
reanalizando parte de los datos considerados por Eysenck en su crítica de res (ambos datos en Knap
1952 criticando de forma fundada sus resultados. Las conclusiones de Melt- pecialmente relevantes, ni
zoff ; Kornreich y las de Bergin abren pues, a principios de los setenta, un cientes se benefician más e
camino de esperanza para los psicoterapeutas. Algunos fenómenos que no b. Investigaciones sob1
habían sido investigados hasta entonces empiezan a ser considerados: la ticos. Holt y Luborsky (1'
cuestión de los potenciales efectos negativos de la psicoterapia, es decir, que . formación idónea de psiqu
los pacientes pudieran empeorar en el curso de la misma, empieza a ser un mación, identificaron las
elemento más a considerar en ulteriores investigaciones. objetividad, capacidad pai
Los estudios pioneros de investigación sistemática sobre la psicoterapia vidad, interés en la psiquii
psicoanalítica se habían iniciado en los años cincuenta, pero sus resultados de Holt y Luborsky no p(
no fueron conocidos hasta los setenta. La distinción entre la investigación de los psicoanalistas idóni
del tratamiento psicoanalítico propiamente dicho (véanse por ejemplo, las re- como constatan Luborsky
visiones de Strupp, 1968; Luborsky y Spence, 1971) de la de la efectividad y exigencias de formación y
proceso de la psicoterapia de orientación dinámica, más fácilmente accesible mente muy superiores a la
a la investigación sin alterar su contexto natural, ha sido una de las cuestio- nes. H . Klein (1965) realiz:
nes de partida. Salvo excepciones, son relativamente escasos los trabajos pu- nan las estimaciones de C(
blicados antes de 1970. Destacan los de Keet (1948); Knapp (1963) y los in- terapeutas analistas, y el é
cluidos en la obra de Alexander, French y Pollock (1968). 63% de los pacientes trati
La investigación hasta 1970 se ha centrado en la consideración de algu- estimada mostraron una n
nos problemas específicos: igual forma el 39% de los
que estos datos no son fia
a. La analizabiltdad y accesibilidad de los pacientes al tratamiento psicoanalí- por tanto pueden estar co
tico; en otras palabras, qué características deben reunir los pacientes para be- rente con las evidencias de
neficiarse del tratamiento psicoanalítico, y cómo puede por tanto predecirse Bergin (1971).
el éxito en el tratamiento 4• Los principales estudios que han abordado de c. La investigación sol
forma controlada esta cuestión son los de H. Klein (1960); Knapp et al., can un buen número de i
(1960); Hamburg et al., (1967); Luborsky et al. (1970), además de los proyectos cuanto a los datos que faci
más conocidos (Menninger, Vanderbilt, Tavistock, Monte Zion, Penn, etc.). cución más acorde con lo
siones pioneras sobre efec
3 La polémica en torno a Eysenck es revisada en el epígrafe siguiente. citar la de Fenichel (1930)
4 En el capítulo 11 se ha abordado esta temática más extensamente. mientas conducidos en el
Alejandro Ávila Espada Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 643

s más tarde el primer manual El estudio más amplio fue el de Hamburg et al. (1967) que encuestó por co-
ho hasta entonces en investi- rreo a 3 000 pacientes con muy variados trastornos, para los cuales los tera-
70; Research in Psychotherapy), peutas habían completado cuestionarios al inicio y al término del tratamien-
:¡ue había propuesto Eysenck to. Sus resultados mostraron que los pacientes diagnosticados inicialmente
a psicoterapia es una modali- como más ansiosos mejoraron más que los que no mostraron inicialmente
ificativamente mejores que el ansiedad, resultado que es consistente con los del Informe Menninger (Lu-
mera edición del que se con- borsky, 1962a). Los estudios de Klein (1960) y Knapp et al. (1960) además de
tpeuta interesado en la inves- estar realizados con un número muy reducido de pacientes (30 y 27 respecti-
wior Change, coordinado por vamente) no mostraron apenas relaciones significativas entre condiciones ini-
(1971) incluyó una detenida ciales y resultado final. Entre ellas que los pacientes obsesivos mejoraron
resultados de la psicoterapia, más que los demás, o que los más jóvenes se beneficiaron más que los mayo-
)or Eysenck en su crítica de res (ambos datos en Knapp et al.). Por lo demás, los resultados no fueron es-
)S. Las conclusiones de Melt- pecialmente relevantes, ni difieren de los estudios generales sobre qué pa-
principios de los setenta, un cientes se benefician más de la psicoterapia.
Algunos fenómenos que no b. Investigaciones sobre las características idóneas de los terapeutas psicoanalí-
iezan a ser considerados: la ticos. Holt y Luborsky (1958) en un estudio sobre las características de la
la psicoterapia, es decir, que formación idónea de psiquiatras residentes y la predicción del éxito en la for-
~ la misma, empieza a ser un mación, identificaron las siguientes: inteligencia, empatía, fluidez verbal,
aciones. objetividad, capacidad para el crecimiento personal, flexibilidad, autoobjeti-
emática sobre la psicoterapia vidad, interés en la psiquiatría, confianza en sí mismo y seguridad. El estudio
incuenta, pero sus resultados de Holt y Luborsky no permite distinguir específicamente las características
inción entre la investigación de los psicoanalistas idóneos, ni hay otros estudios controlados al respecto,
o (véanse por ejemplo, las re- como cons'tatan Luborsky et al. (1970). Sin embargo, son bien conocidas las
971) de la de la efectividad y exigencias de formación y supervisión que se hace a los candidatos, general-
lÍca, más fácilmente accesible mente muy superiores a las que se hacen a los terapeutas de otras orientacio-
1, ha sido una de las cuestio- nes. H. Klein (1965) realiza el único estudio en el que claramente se relacio-
1ente escasos los trabajos pu- nan las estimaciones de competencia efectuadas por los supervisores de los
1948); Knapp (1963) y los in- terapeutas analistas, y el éxito en el tratamiento de sus pacientes actuales: el
:k (1968). 63% de los pacientes tratados por candidatos con mayor nivel de habilidad
en la consideración de algu- estimada mostraron una mejoría sustancial, mientras que sólo mejoraron de
igual forma el 39% de los pacientes de los terapeutas menos capaces. Aun-
que estos datos no son fiables (ambas estimaciones las hacía el supervisor, y
'ientes al tratamiento psicoanalí- por tanto pueden estar contaminadas), indican una tendencia lógica y cohe-
reunir los pacientes para be- rente con las evidencias de las causas de efectos negativos que había descrito
o puede por tanto predecirse Bergin (1971).
tudios que han abordado de c. La investigación sobre los resultados del tratamiento psicoanalítico. Desta-
. Klein (1960); Knapp et al., can un buen número de informes descriptivos, más o menos completos en
.970), además de los proyectos cuanto a los datos que facilitan, junto a estudios más recientes y con una eje-
)ck, Monte Zion, Penn, etc.). cución más acorde con los procedimientos de investigación. Entre las revi-
siones pioneras sobre efectividad del tratamiento psicoanalítico, es obligado
ígrafe siguiente. citar la de Fenichel (1930) con su publicación de los resultados de los trata-
:xtensamente. mientos conducidos en el Instituto Psicoanalítico de Berlín en el período
644 Alejandro Ávila Espada
Contribuciones de la investigación sobre

1920-1930, cuyos datos darían pie a la compleja controversia suscitada por


3. El Proyecto de la L
Eysenck, que será revisada a continuación; los informes o revisiones de Al~-
por computadora. Partiendo
xander (1937); Glover et al. (1937); Knight (1941); Obendorf (1943); la publi-
caso de psicoanálisis recog
cación por Obendorf, Greenacre y Kubie del simposio sobre evalu~ción de
torial los principales indiG
resultados terapéuticos celebrado en 1948; Numberg (1954); Schielderup
marcados cada cinco minu
(1955); Graham (1958, 1960); Lorand y Console (1958); Duhrssen y Jorswieck
cativos de las verbalizacio
(1965) y el informe de Feldman (1968) sobre 11 años de tratamientos en la
(Untouched by human hani
clínica del Instituto Psicoanalítico del Sur de California.
1965] aporta la novedad d
Entre los estudios pioneros controlados destaca el de Hamburg et al.
tes intrasujeto.
(1967) que contiene datos de 3 019 pacientes, aunque las deficiencias de las
4. El Centro de Invest
medidas utilizadas no permiten establecer resultados claros. Entre los estu-
York, en el que Hartvig Da
dios comparativos con otras terapias es pionero el de Cartwrigh: (1966)
transcribiendo sus notas di
quien no encontró diferencias entre la terapia psicoanalítica y la rogenana.
forma que pudiera ser utili
d Losprogramas longitudinales de investigación del proceso y efectos del trata-
tonces vigentes (Iker y Har
miento psicoanalítico, que dan origen a los sistemas de" registro y bancos de casos. Ha-
jos se centran en la constn
cia mitad de siglo empieza a cuajar un manifiesto interés en algunas de las
utilizados por los paciente
principales instituciones psicoanalíticas por desarroll~r ~nvestí~ación long~t'-:-
dales convergerán más ade
dinal centrada en variables simples del proceso terapeutico; mas tarde esta li-
modelos de inteligencia ar1
nea de trabajo dará lugar a la creación de los primeros bancos de casos. Los
versidad de Ulm.
primeros casos transcritos fueron recogidos por G_eorg Zinn? P. ~~rgman
5. Ei Grupo de investzj
(1966), Merton Gíll y J. Simon (1968). Pasaremos revista a contmuacion a los
versidad de Pensilvania, que
más relevantes:
analistas con experiencia, 1:
de Sidney Pulver. El interc
l. La clínica psicoanalítica de la Universidad de Columbia, que comienza a
proceso y resultados del m
recoger transcripciones escritas de tratamientos psicoa~alíticos_ en 195?, in-
cial en el que se comparat
cluyendo tanto tratamientos «convencionales» como psic?~erapia de or:enta-
en análisis que han realiza
ción psicoanalítica conducidos por terapeutas en ~ormacion _Y co~ pacientes
otros 30 que interrumpien
con honorarios reducidos. Weber et al. (1966) publican un pnmer informe en
los casos se utilizó una bat
el que se facilitan ciertos datos de los resultados de tratamiento de _1 348 pa-
borsky y Auerbach utilizare
cientes (588 en psicoanálisis y 760 en psicoterapia). Algunos resultados mere-
de larga duración) más una
cen interés, especialmente los extraídos de comparaciones entre subgrupos:
tructuró en dos fases: en 1
los pacientes diagnosticados de «personalidad neurótica» mejoraron más me-
cientes a la muestra, para e
diante el análisis que con la psicoterapia; el resultado inverso se produce res-
las hipótesis con los datos
pecto de los pacientes psicóticos y límites, si bien es interesante resaltar
siguientes aspectos: a. calic
-por las controversias que habrá más tarde en los añ~s och~n:a (Kohut,
del tratamiento en aspecto
Kernberg)- que los pacientes con trastorno de personalidad limite no em-
las defensas durante el trat
peoraron con el «tratamiento analítico convencional». . .
a la emergencia de deterrr
2. El grupo del Hospital Brookdale (Merton M. Gill y J. Simon), que a
las molestias somáticas. Es
partir de 1964 comienzan a efectuar registros n:agnetof?nico~ de. ~n caso sin-
ampliamente en otro trabaji
gular, que dará pie a numerosos trabajos intens~~os de mvest:g~c10n y a d_esa-
6. El estudio del proce¿
rrollos metodológicos como la Escala de valoraczon de productividad del paciente
Zion Hospital y del Institu1
(Gíll et al., 1968).
de Emanuel Windholz, Jos1
Alejandro Ávila Espada
Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 645
a controversia suscitada por
3. El Proyecto de la Universidad de Rochester sobre el análisis de contenido
nformes o revisiones de Ale-
por computadora. Partiendo del análisis del material grabado ~?mple~~ ?e un
); Obendorf (1943); la publi-
caso de psicoanálisis recogido por Gordon Pleune, se sometio a anahsis_ fac-
mposio sobre evaluación de
torial los principales indicadores formales (palabras) de segmentos suce_siv?~,
umberg (1954); Schjelderup
marcados cada cinco minutos, identificándose así los conglomerados signifi-
:1958); Duhrssen y Jorswieck
cativos de las verbalizaciones del paciente. Este método denominado UHH
l años de tratamientos en la
(Untouched by human hands) [Harway e Iker, 1964, 1966; Iker y Harway,
ifornia.
1965] aporta la noved~d de utilizar por vez primera exclusivamente referen-
:staca el de Hamburg et al.
tes intrasujeto. . .
unque las deficiencias de las
4. El Centro de Investigación en Salud Mental de la Unzverszdad de Nueva
tados claros. Entre los estu-
York, en el que Hartvig Dahl, a partir de 1968 comienza registrando un caso,
:ro el de Cartwright (1966)
transcribiendo sus notas diarias sobre el proceso analítico y codificandolo de
coanalítica y la rogeriana:
forma que pudiera ser utilizado con los sistemas de análisis de ~ontenido en-
:n del proceso y efectos del trata-
tonces vigentes (lker; y Harway, 1964; Stone et al., 1966)._ Su~ primeros traba-
? registro y bancos de casos. Ha-
jos se centran en la construcción de diccionarios d~ _l?s termmos y concep_to_s
;to interés en algunas de las
utilizados por los pacientes en el proceso del anahsis .. Esto~ de~~rrollos i~i-
.rrollar investigación longitu-
ciales convergerán más adelante con los programas de mvestigaoon que baJ?
erapéutico; más tarde está lí-
modelos de inteligencia artificial ha venido a desarrollar el grupo de la Uni-
imeros bancos de casos. Los
versidad de Ulm. · ,
,r Georg Zinn, P. Bergman
5. El Grupo de investigaciones analíticas del Instituto del Hospital de la U~i-
; revista a continuación a los
verszdad de Pensilvania, que inicia sus trabajos en 1968, compuesto por di~z
analistas con experiencia, bajo la presidencia de Harold Gr~ff y 1~ se~:etana
de Columbia, que comienza a
de Sidney Pulver. El interés de este grupo se centra en la mvestigaci~n ?~¡
proceso y resultados del método psicoanalítico, partie~~o de un estud~o ini-
psicoanalíticos en 1959, in-
-~º ?º·
cial en el que se comparan las grabaciones magnetofomcas de 30 paoentes
)mo psicoterapia de orienta-
en análisis que han realizado tratamiento durante más de sesiones, con
l formación y con pacientes
otros 30 que interrumpieron el tratamiento antes de ~ª- ses10n En todos
blican un primer informe en
los casos se utilizó una batería de técnicas de evaluac10n (la misma que Lu-
de tratamiento de 1 348 pa-
borsky y Auerbach utilizaron en su estudio con 80 pacien_tes e~ psi~_?terapia
a). Algunos resultados mere-
de larga duración) más una entrevista clínica grabada. La mvestigacion se es-
paraciones entre subgrupos:
tructuró en dos fases: en la primera se estudió a dos pacientes no pertene-
:urótica» mejoraron más me-
cientes a la muestra, para establecer las hipótesis; en la segunda se contrastan
tado inverso se produce res-
bien es interesante resaltar
las hipótesis con los datos recogidos. El análisis ?:
los datos ~e centra en los
siguientes aspectos: a. calidad de la interpretacion; b. cam?ios en el .curso
n los años ochenta (Kohut,
del tratamiento en aspectos específicados de la transferencia; c. cambi?s en
personalidad límite no em-
las defensas durante el tratamiento, y d. factores que pueden estar asociados
nal».
a la emergencia de determinados síntomas, como el ol~ido momentáneo _o
1 M. Gill y J. Simon), que a
las molestias somáticas. Esta línea de investigación ha _sido comentada mas
gnetofónicos de un caso sin-
ampliamente en otro trabajo al que remitimos al lecto: (Avil~, e~ _Prensa).
os de investigación y a desa-
6. El estudio del proceso terapéutico del grupo de mves_ugacion d~l-fv!o~ nt
'1 de productividad del paciente
Zion Hospital y del Instituto Psicoanalítico de San Francisco. Por iniciativa
de Emanuel Windholz, Joseph Weiss y Harold Sampson se crea un grupo de
646 Alejandro Ávila Espada Contribuciones de la investigación sobr,

investigación dedicado a estudiar el proceso psicoanalítico, mediante la for- 11. La Investigación t


mulación de hipótesis comprobables que impliquen conceptos centrales de vistock. U no de los último
las explicaciones psicoanalíticas. la conocida serie de estudi
7. Las investigaciones del Laboratorio de filmación de psicoterapia de la Es- mica conducidos por Dav:
cuela de Medicina de la Universidad de Illinois. David Shakow inició el primer ca Tavistock. Evitamos nu
laboratorio de filmación de psicoterapia y psicoanálisis en la Universidad de tados (véase Ávila, en pren
Illinois, en él participaron Ray Sternberg, Hugh Carmichael y más tarde Eli-
zabeth T ower, Mortis Sklansky, Arthur Miller, Kenneth Isaacs y Ernest Hag- Y a en los setenta se p
gard, cuyos primeros resultados de investigación pueden constatarse en el es- obra de Donald J. Kiesler
tudio de niveles de significación de las producciones de terapeutas y and Systems of Analysis, pío
pacientes (Sklansky et al, 1966). ceso de la psicoterapia, qw
8. El Proyecto de terapia filmada del NIMH (National Institute of Mental mas de valoración; aunqm
Health de los EE UU). Dirigido por David Shakow y centrado exclusiva- do la base de los posteri
mente en un caso de psicoterapia atendido por Paul Bergman durante cua- psicoterapia.
tro años y tres meses (632 sesiones) y que ha generado varios estudios (Co- En 1975, Sloane y su,
hen y Cohen, 1961; Dittmann, 1962; Bergman, 1966) tanto sobre aspectos de la psicoterapia psicoar
del contenido verbal como del no verbal. · · control, la lista de espera 1
9. El Indice Hampstead, elaborado en la Clínica Hampstead. Se trata de terapeutas. Los resultados
un índice en el que se clasifican aspectos del tratamiento psicoanalítico, que fueron superiores al grupo
son dispuestos en forma de tarjetas y clasificados por descriptores para servir pales síntomas, aunque ne
de soporte al desarrollo de investigaciones. Las tarjetas contienen una uni- ajuste ocupacional y social
dad de observación (material) y la referencia a los libros de registro de notas Los estudios de meta
de casos de la que ha sido extraída o extractada, junto a datos básicos del finales de los setenta. Sn
paciente (Sandler, 1962). Permite, pues, identificar fácilmente casos en los Psychotherapy Outcome Stui
que se dan determinados materiales, situaciones o fenómenos, pero no hace trolados sobre psicoterapi~
accesible al investigador la interacción terapéutica directa (como puede estu- terapia mejora un 75% m
diarse en los verdaderos bancos de casos actuales). resultados generan otra ol,
10. El Proyecto de investigación en psicoterapia de la fundación Menninger, land, 1979; Strahan, 1978)
cuyos primeros pasos se remontan a 1949, si bien el proyecto se inicia for- cacia de la psicoterapia ((
malmente en 1954. Se trata de uno de los proyectos más ambiciosos de la in- 1978).
vestigación tradicional en psicoanálisis, que ha sido objeto de numerosísimas Bergin y Lambert (19,
revisiones. Sus resultados se publicaron en 1972 (Kernberg, Bernstein, Coyne, therapy and Behavior Chang
Appelbaum, Horwitz y Voth, 1972). En este estudio se analizó la trayectoria tados modestamente favor:
de 21 pacientes que siguen psicoanálisis y otros 21 que son tratados median- atención sobre la dificultac
te psicoterapia orientada psicoanalíticamente. Los resultados -ciertamente misión espontánea media ~
imprecisos- han sido comentados en otros trabajos (Ávila, 1989; Ávila, en el 43%, ligeramente supe
prensa). Garfield (1981) reanaliza los resultados concluyendo que de los 42 Lambert constatan que lo
pacientes, 6 estaban peor al término de la terapia, 11 no mostraban cambios, más rápidamente que los n
7 mostraban mejorías ligeras y 18 (el 43%) mostraban un cambio moderado En 1979 se dan a conc
o notable. Este estudio, a pesar de la imprecisión y difícil interpretación de cido por Hans Strupp y Sl
sus resultados, abrió el camino de los restantes estudios destacados sobre la nado a comparar los resul
psicoterapia de orientación psicoanalítica. con amplia experiencia co:
Alejandro Ávila Espada
Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 647

coanalítico, mediante la for- 11. La Investigación de la psicoterapia breve' desarrollada en la Clínica Ta-
¡uen conceptos centrales de vistock. Uno de los últimos proyectos que inician su curso antes de 1970 es
la conocida serie de estudios sobre la psicoterapia breve de orientación diná-
iación de psicoterapia de la Es- mica conducidos por David H. Malan en Londres, en el entorno de la Clíni-
vid Shakow inició el primer ca Tavistock. _Evitamos nuevamente reiterar análisis precedentes de sus resul-
inálisis en la Universidad de tados (véase Avila, en prensa).
Carmichael y más tarde Eli-
enneth Isaacs y Ernest Hag- Ya en los setenta se produce un giro conceptual. En 1973 se publicó la
pueden constatarse en el es- obra de Donald J. Kiesler The Process o/ Psychotherapy: Empirical Foundations
ducciones de terapeutas y and Systems o/ Analysis, pionera en el enfoque de la investigación sobre el pro-
ceso de la psicoterapia, que compila un gran número de instrumentos y siste-
\Jational Institute of Mental mas de valoración; aunque la mayor parte de ellos está ya en desuso, han si-
akow y centrado exclusiva- do la base de los posteriores métodos de investigación del proceso de la
Paul Bergman durante cua- psicoterapia.
:nerado varios estudios (Co- En 1975, Sloane y su grupo de colaboradores compararon la efectividad
1966) tanto sobre aspectos de la psicoterapia psicoanalítica, la terapia de conducta, y como grupo de
control, la lista de espera de pacientes. En el estudio participaron conocidos
nica Hampstead. Se trata de terapeutas. Los resultados (Sloane et al., 1975) indicaron que ambas terapias
tamiento psicoanalítico, que fueron superiores al grupo de control en cuanto a la reducción de los princi-
por descriptores para servir pales síntomas, aunque no se observaron apenas diferencias en medidas de
tarjetas contienen una uní- ajuste ocupacional y social.
s libros de registro de notas Los estudios de meta-análisis empiezan a aparecer en la escena hacia
a, junto a datos básicos del finales de 'los setenta. Smith y Glass (1977) publican su Meta-Analysis o/
car fácilmente casos en los Psychotherapy Outcome Studies, en el que someten a revisión 375 estudios con-
o fenómenos, pero no hace trolados sobre psicoterapia y consejo, concluyendo que el cliente típico de la
a directa (como puede estu- terapia mejora un 75% más que los sujetos de los grupos de control. Estos
). resultados generan otra oleada de críticas (Eysenck, 1978; Gallo, 1978; Rim-
ia de la fundación Menninger, land, 1979; Strahan, 1978) y son soporte a la vez para los defensores de la efi-
en el proyecto se inicia for- cacia de la psicoterapia (Gottman y Markman, 1978; Parloff, 1979; Strupp,
tos más ambiciosos de la in- 1978).
do objeto de ntlmerosísimas Bergin y Lambert (1978) en la segunda edición del Handbook o/ Psycho-
Kernberg, Bernstein, Coyne, therapy and Behavior Change (Garfield y Bergin, 1978) vuelven a obtener resul-
1dio se analizó la trayectoria tados modestamente favorables a la psicoterapia, pero continúan llamando la
21 que son tratados median- atención sobre la dificultad de evaluar los efectos indeseables. La tasa de re-
:)S resultados -ciertamente
misión espontánea media a través de los diferentes estudios queda situada en
)ajos (Ávila, 1989; Ávila, en el 43%, ligeramente superior a la obtenida por Bergin en 1971. Bergin y
concluyendo que de los 42 Lambert constatan que los sujetos sometidos a tratamiento mejoran más y
t, 11 no mostraban cambios, más rápidamente que los no tratados.
raban un cambio moderado . En 1979 se dan a conocer los resultados del Proyecto Vanderbilt, condu-
n y difícil interpretación de e1do por Hans Strupp y sus colaboradores (Strupp y Hadley, 1979), encami-
:studios destacados sobre la nado a comparar los resultados obtenidos por psicoterapeutas profesionales
con amplia experiencia con los de profesores universitarios que -sin forma-
648 Alejandro Avila Espada Contribuciones de la investigación so

c10n en psicoterapia- tenían una buena reputac10n entre los estudiantes


como consejeros. Utilizaron tambien un grupo de «tratamiento mínimo» y III. LA INVESTIGACIÓN
un grupo de control. Los resultados muestran que los profesores obtuvie- DE LA PSICOTERAPIJ
ron tan buenos resultados como los terapeutas profesionales con experien-
cia, y que ambos obtuvieron tasas de mejoría superiores que los grupos de Como señala Lambert (1
control. pia han generado tanto e
La década de los ochenta ha estado plagada de nuevos estudios y revi- tión de efectividad se han
siones. La última década ha producido nuevas críticas a la naturaleza y al pa- sideremos algunas de elk
pel social de la psicoterapia (Tennov, 1975; Gross, 1978), defendiendo la
vuelta a los procedimientos médicos, principalmente a la terapéutica farma- ¿Qué efectos (positiv,
cológica. El interés por dar cuenta de la utilidad pública de la psicoterapia, ¿Es efectiva la psico
con el consiguiente destino de fondos públicos para programas de psicotera- tras la evaluación de la d,
pia y para su investigación, ha sido en los últimos años, y es cada vez más ¿Es efectiva la psico
claramente, la piedra de toque de la psicoterapia actual (Marshall, 1980). El hace el sujeto sometido a
camino abierto en los setenta por el Informe Menninger incentivó a otros in- ¿Qué modalidad o e1
vestigadores (tanto psicólogos como psiquiatras), que van a ocuparse de desa- minadas clases de probh
rrollar programas sobre los procesos y efectos de la psicoterapia psicoanalíti- jetivos?
ca durante los años setenta y ochenta. Es el caso de Lester Luborsky Entre las distintas rr
(University of Pennsylvania); Joseph Weiss (San Francisco Psychoanalytic más efectiva en términos
Institute); Mardi J. Horowitz (Langley Porter Psychiatric Institute); Joseph ¿Qué técnicas -seg1
Weiss, Harold Sampson, John T. Curtis y George Silberschatz (Mount Zion más activas en la produc1
Hospital and Medical Center); la continuación de los trabajos de Hans Para el desarrollo d
Strupp (Departamento de Psicología de 'la Vanderbilt University); el renom- una distinción temática )
brado grupo del New York Hospital (Cornell Medical Center) integrado en- resultados de la psicoteraJ
tre otros por Otto F. Kernberg y Ann Appelbaum, procedentes de la Men- Aunque hay cierto conft
ninger; el Departamento de Psicología Clínica (Universidad de Zürich) con pios de los ochenta se vi
Peter Lütolf; a Hartvig Dahl (Departamento de Psiquiatría, Universidad del rente a la investigación de
Estado de Nueva York); Merton M. Gill (University of Illinois, Chicago); el estudios con pacientes r
grupo de la Clínica Tavistock (Londres), principalmente en torno a los estu- somete a tratamiento, ef(
dios de investigación conducidos por David H. Malan, y finalmente -sin gencias del diseño expet
ánimo de exhaustividad- al Instituto Psicoanalítico de Ulm y el Departa- dos en la valoración de 11
mento de Psicoterapia de la Universidad de Ulm (RFA) con Horst Kachele y La segunda, la evalut
Helmut Thoma, entre otros. Una reflexión más extensa sobre estas líneas de pectiva diferente. La inv,
investigación ha sido recientemente realizada (Ávila, en prensa) y remitimos a lógicas generales no es a
ella al lector. rar y predecir la utilidac
A continuación vamos a presentar algunas cuestiones centrales en la in- considerando las evidenc
vestigación en psicoterapia, especialmente aquellas que han tenido y tienen tratamiento, En la invest
mayor repercusión en el diálogo entre la psicoterapia psicoanalítica y la in- tigaciones mediante dise
vestigación. las características y resu
sometiéndolos a evaluai
acerca de la eficacia y e
ble- de los tratamiento:
Alejandro Ávila Espada Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 649

100n entre los estudiantes


ie «tratamiento mínimo» y III. LA INVESTIGACIÓN Y EVALUACIÓN DE LA EFECTIVIDAD
1ue los profesores obtuvie- DE LA PSICOTERAPIA, EJE DE LA INVESTIGACIÓN TRADICIONAL
)rofesionales con experien-
periores que los grupos de Como señala Lambert (1979) pocas temáticas relacionadas con la psicotera-
pia han generado tanto debate como la de su efectividad. En torno a la cues-
de nuevos estudios y revi- tión de efectividad se han articulado muchas preguntas de signo diverso. Con-
ticas a la naturaleza y al pa- sideremos algunas de ellas:
·oss, 1978), defendiendo la
ente a la terapéutica farma- ¿Qué efectos (positivos y negativos) produce la psicoterapia?
pública de la psicoterapia, ¿Es efectiva la psicoterapia respecto de los criterios que fija el clínico
ara programas de psicotera- tras la evaluación de la demanda?
os años, y es cada vez más ¿Es efectiva la psicoterapia respecto de la autoevaluación subjetiva que
1actual (Marshall, 1980). El hace el sujeto sometido a ella?
minger incentivó a otros in- ¿Qué modalidad o enfoque de la psicoterapia es más efectiva para deter-
1ue van a ocuparse de desa- minadas clases de problemas, según los criterios de cambio, objetivos y sub-
la psicoterapia psicoanalíti- jetivos?
caso de Lester Luborsky Entre las distintas modalidades o enfoques de la psicoterapia, ¿cuál es
1 Francisco Psychoanalytic más efectiva en términos generales?
sychiatric Institute); Joseph ¿Qué técnicas -según las diferentes modalidades- son específicamente
e Silberschatz (Mount Zion más activas en la producción de determinados resultados terapéuticos?
de los trabajos de Hans Para el desarrollo de algunas de estas cuestiones hemos de considerar
~rbilt University); el renom- una distinción temática y metodológica: la que hay entre la investigación de los
~dical Center) integrado en- resultados de la psicoterapia y la evaluación de los resultados de la psicoterapia.
m, procedentes de la Men- Aunque hay cierto confusionismo entre los diferentes autores, desde princi-
Jniversidad de Zürich) con pios de los ochenta se vienen distinguiendo ambas líneas. La primera, la refe-
Psiquiatría, Universidad del rente a la investigación de los resultados de tratamiento implica la realización de
:sity of Illinois, Chicago); el estudios con pacientes reales (excepcionalmente con análogos) a los que se
1lmente en torno a los estu- somete a tratamiento, efectuando las ~omparaciones y medidas según las exi-
Malan, y finalmente -sin gencias del diseño experimental utilizado, y centrando el análisis de resulta-
ítico de Ulm y el Departa- dos en la valoración de los efectos de los tratamientos.
(RFA) con Horst Kachele y La segunda, la evaluación de los resultados de tratamiento implica una pers-
xtensa sobre estas líneas de pectiva diferente. La investigación evaluativa -cuyas características metodo-
lla, en prensa) y remitimos a lógicas generales no es adecuado desarrollar aquí- implica identificar, valo-
rar y predecir la utilidad, eficacia y efectos de los tratamientos psicológicos
1estiones centrales en la in- considerando las evidencias de la investigación y aplicación de programas de
as que han tenido y tienen tratamiento. En la investigación evaluativa no se realizan directamente inves-
:rapia psicoanalítica y la in- tigaciones mediante diseños de tratamiento, sino que se utilizan como datos
las características y resultados de los estudios de tratamiento ya realizados,
sometiéndolos a evaluación, con el fin de extraer conclusiones generales
acerca de la eficacia y efectividad de los tratamientos, y -cuando es posi-
ble- de los tratamientos entre sí.
650 Alejandro Ávila Espada Contribuciones de la investigación ,

La noción de efectividad es notablemente ambigua. Se denomina «Efec- Ya Kiesler (1966) ha


tividad» a la calidad de producir efecto. El efecto puede ser concebido de neros de la investigació1
varias maneras, entre ellas: a. como el resultado de la acción de una causa, cientes al inicio de los tr
virtualmente contenido en ella (teoría analítica de la causalidad: a partir cuanto a sus procedimie
del racionalismo, por ejemplo, Wolff); y b. como consecuencia invariable bre los «principios COIT
de la causa definida como la serie de condiciones, el conjunto de antece- que ciertamente ha con1
dentes sin los cuales no se produciría un fenómeno determinado (teoría más puede decirse sobn
sintética de la causalidad: a partir del empirismo, por ejemplo, Hume), a los procesos puestos efecl
siendo causa y efecto conexos pero heterogéneos, meramente consecuti- Como después describir
vos. A la hora de establecer proposiciones sobre la «Efectividad» de las tigación contemporánea
psicoterapias tenemos que precisar qué restricciones hacemos al uso de acaba con la investigaci<
este término, y qué modelo de causalidad utilizamos, y ello por la diferen- de meta-análisis orientad
te naturaleza y ámbito de manifestación de los efectos. Si adoptamos la coterapia, entendida ge1
causación analítica, los efectos son parte de la ca_usa y no pueden valorarse núcleos dedicados al eí
separados de ella, es decir, los efectos de la psicoterapia formarán parte de cuando adquieran carta
sus procesos. Si por el contrario consideramos la causación sintética esta- meta-análisis de Smith, 1
remos en condiciones de pretender establecer las conexiones entre causas das las vías tradicionales
y efectos, concebidos como fenómenos diferentes. Es decir, podrán estable- Los primeros estudi1
cerse las relaciones entre los procesos y los efectos de la psicoterapia. se publicaron hacia fina
Los efectos de un tratamiento pueden ser medidos de acuerdo a dife- Gill, 1948; Muench, 19,
rentes criterios de diversas maneras: 1948), antecediendo al e
la supuesta ineficacia de
a. Reducción de síntomas. troversia que en cierta f
b. Ajuste al hogar, familia y/ o comunidad. (1980), sino por agotami
c. Incrementos en la felicidad subjetiva autoinformada. concluye en la recomen
d Evaluaciones de mejoría realizadas por observadores (amigos, una actividad (la psicote
compañeros). el desarrollo de la psic
e. Mejoras en el bienestar físico y salud en general, etcétera. Eysenck.
La revisión de Eysen
Que un tratamiento se considere efectivo depende en gran parte de las _ su crítica negativa hacia
medidas específicas que se establezcan, dado que es muy dificil definir el ni- Formación en Psicologú
vel o grado de cambio que es necesario que se dé para que se considere efec- acerca de que los psicó
tivo un tratamiento. Tanto los síntomas como el ajuste son cuestión de grado. E ysenck realizó entoncei
En general, se han dado grandes pasos en la evaluación de la psicote- ración los datos publicac
rapia. La cuestión genérica: «¿Cómo actúa la terapia?» ha venido a ser sus- un total de 8 053 casos 1
tituida, en la conocida expresión de Paul por: «Qué tratamiento, por quién, dos con psicoterapia psic
es más efectivo para este individuo con este problema específico, bajo cuál tratados con formas mu
conjunto de circunstancias» (Paul, 196 7 a, p. 111). genéricamente «ecléctica
La pregunta de Paul nos sitúa ante algunas de las especificaciones ne- cadas por Eysenck, segt
cesarias para progresar en este epígrafe. Es evidente que cada uno de sus mejorados»; «mejorados>
términos implica la notable ambigüedad que puede esconderse tras las dos, abandonaron tratan
afirmaciones nominales sobre efectividad. sión de reunir las cifras e
Alejandro Avila Espada Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 651

nbigua. Se denomina «Efec- Ya Kiesler (1966) había criticado la existencia de dos mitos entre los pio-
:to puede ser concebido de neros de la investigación en psicoterapia: el mito de la uniformidad de los pa-
) de la acción de una causa, cientes al inicio de los tratamientos y el de la unzformzdad de los terapeutas en
a de la causalidad: a partir cuanto a sus procedimientos. Aunque se ha desarrollado amplia literatura so-
no consecuencia invariable bre los «principios comunes» a todas las psicoterapias (y psicoterapeutas),
ines, el conjunto de antece- que ciertamente ha contribuido a aislar y clarificar ciertos fenómenos, poco
ómeno determinado (teoría más puede decirse sobre ello. De los principios comunes hemos de descender
smo, por ejemplo, Hume), a los procesos puestos efectivamente en juego en el curso de las acciones terapéuticas.
1eos, meramente consecuti- Como después describiremos, Kiesler es en cierta forma el padre de la inves-
bre la «Efectividad» de las tigación contemporánea sobre el proceso de cambio, línea que prácticamente
:ciones hacemos al uso de acaba con la investigación evaluativa tradicional, y también con los estudios
mmos, y ello por la diferen- de meta-análisis orientados a considerar como objeto la efectividad de la psi-
)S efectos. Si adoptamos la coterapia, entendida genéricamente. Aunque ya desde 1973 hay pequeños
:ausa y no pueden valorarse núcleos dedicados al estudio del proceso de cambio, será en los ochenta
:oterapia formarán parte de cuando adquieran ·carta de naturaleza, a partir del momento en que con el
la causación sintética esta- meta-análisis de Smith, Glass y Miller (1980) se pueden considerar conclui-
las co,nexiones entre causas das las vías tradicionales de investigación.
:s. Es decir, podrán estable- Los primeros estudios que evaluaron los resultados de los tratamientos,
tos de la psicoterapia. se publicaron hacia finales de los años cuarenta (Brenman, Kubie, Rogers y
medidos de acuerdo a dife- Gill, 1948; Muench, 1947; Obendorf, 1948; Obendorf, Greenacre y Kubie,
1948), antecediendo al conocido ataque de Hans J. Eysenck en 1952 contra
la supuesta ineficacia de la psicoterapia (principalmente psicoanalítica), con-
troversia que en cierta forma no ha terminado todavía, como señala Erwin
(1980), sino por agotamiento de sus actores. La argumentación de Eysenck,
to informada. concluye en la recomendación que «los psicólogos no deben entrenarse en
por observadores (amigos, una actividad (la psicoterapia) de tan dudosa validez»; afortunadamente para
el desarrollo de la psicoterapia, los psicólogos desoyeron el consejo de
general, etcétera. Eysenck.
La revisión de Eysenck se produjo como un intento de apoyo empírico a
~pende en gran parte de las su crítica negativa hacia la recomendación que hizo en 1949 el Com_ité de
~ es muy dificil definir el ni- Formación en Psicología Clínica de la American Psychological Association
~ para que se considere efec- acerca de que los psicólogos clínicos debían ser formados en psicoterapia.
iuste son cuestión de grado. Eysenck realizó entonces una revisión «nominal» en la que tomó en conside-
la evaluación de la psicote- ración los datos publicados entre 1927 y 1951 en 24 estudios que incluyeron
rapia?» ha venido a ser sus- un total de 8 053 casos tratados (5 estudios con un total de 760 casos trata-
KQué tratamiento, por quién, dos con psicoterapia psicoanalítica; y 19 estudios con un total de 7 293 casos
>blema específico, bajo cuál tratados con formas muy variadas de psicoterapia, que Eysenck denominó
). genéricamente «ecléctica»). Los indicadores de estos estudios fueron clasifi-
. de las especificaciones ne- cados por Eysenck, según su criterio, en cuatro categorías («curados, muy
dente que cada uno de sus mejorados»; «mejorados»; «ligeramente mejorados»; «no mejorados, falleci-
puede esconderse tras las dos, abandonaron tratamiento»), tomando posteriormente Eysenck la deci-
sión de reunir las cifras de las dos primeras categorías («curados, muy mejo-
652 Alejandro Ávila Espada
Contribuciones de la investigación s1

radas» y «mejorados») para producir un porcentaje de casos de mejoría, exclu-


fuerte debate con crític
yendo los demás. De esta forma Eysenck obtiene los siguientes resultados: el
mente, desde investiga
44% de los pacientes tratados por medio del psicoanálisis mejoran, frente al
1954; Luborsky, 1954;
64% de los pacientes tratados «eclécticamente».
Meltzoff y Kornreich, 11
Estos datos requerían ser comparados con una «línea de base». Eysenck
mismas (Eysenck, 1954;
se preocupó entonces de establecer un criterio respecto de la mejoría espon-
siones que sustentan las
tánea que se da en los pacientes que no reciben tratamiento psicoterapéutico
más detenidamente.
o bien reciben solo algunos cuidados elementales. Para establecerlo acudió a
Rosenzweig (1954) e
dos informes: a. el de Landis (1938) sobre los pacientes neuróticos dados de
zo E ysenck de los datos
alta en los hospitales del Estado de Nueva York en el período 1917-1934,
eran generalizables, y en
del que extrajo un porcentaje del 66% tras el primer año y del 72% tras dos
mejoría, tomados nomin
años de estancia desde el ingreso, período durante el cual los pacientes sólo
psicoanálisis que en las
recibían meros cuidados básicos; y b. el de Denker (1946), sobre 500 casos
estas críticas, centrándo
de baja laboral por trastornos neuróticos graves tramitadas por la Equitable
sión (el fracaso en prob:
Life Assurance Society en EE UU, quienes fueron tratados por sus médicos
Luborsky (1954) coincid
mediante prescripciones farmacológicas, sugestión y apoyo, sin incluir formas
diendo la duda de si ser
definidas de psicoterapia; Denker efectuó el seguimiento de estos casos du-
otros tratados en los añc
rante cinco años, observando los siguientes porcentajes de mejoría: 45% tras
de «remisión espontáne2
un año; 72 % tras dos años; 82% tras tres años; 87% tras cuatro años, y 90%
sis, sin c_o ntestar a los rer
tras cinco años. Eysenck tomó la cifra de recuperaciones tras dos años (72%)
En el capítulo de 15
coincidente en ambos estudios, como criterio de línea de base de la recupe-
vos estudios para la tera
ración espontánea.
to de los grupos de con
Comparando estos datos con los grupos de tratamiento, Eysenck constató
(el estudio de Levitt, 19'.
que la proporción de recuperación espontánea (72%) era ligeramente superior
pia verbal con la inhibici
a la de mejoría por efecto de los tratamientos (64% para los «eclécticos» y 66%
rapia racional. A los de
para el «psicoanálisis» calculado sobre el total de casos que no abandonaron el
Gruenberg, 1957) en el e
tratamiento), o que al menos no aportaba evidencia en favor de la superioridad
de neurosis según siguen
de la psicoterapia. Basándose en estos resultados Eysenck afirma:
tres grupos de control, E
Las cifras citadas no refutan necesariamente la posible efectividad terapéutica. Cual- taje de mejoría y paso d
quier comparación actuaria! adolece de defectos, que son mucho más serios cuando parcialmente sus conclus
hay tan poco acuerdo entre los psiquiatras en relación incluso con los conceptos y
definiciones más fundamentales. La demostración definitiva requeriría una investiga- Cuando se comparan los gr
ción especial, planificada cuidadosamente y metodológicamente más adecuada que de pacientes neuróticos trat:
estas comparaciones ad hoc. Pero aún la conclusión mucho más modesta de que las la misma proporción [.. .]. L
cifras no logran mostrar ningún efecto favorable de la psicoterapia debiera hacer va- psicoterapéuticos basados e
cilar a aquellos que desean otorgar un papel importante en la formación de los psi- rápido que lo hacen los paci
cólogos clínicos a una destreza cuya existencia y efectividad no es confirmada tica, o los que no son tratac
todavía por ninguna evidencia científicamente aceptable [Eysenck, 1952; en versión psiquiatras tendrán que reco
castellana, 1980, p. 409]. rapéuticos no han cubierto
años [Eysenck, 1960, pp. 715
La publicación del trabajo de Eysenck (reeditado en 1961, 1963 y 1965,
Eysenck reiteró sus <
y en 1973 con un breve comentario) da lugar desde el primer momento a un
que ya no produjeron ta
Alejandro Ávila Espada
Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 653

'je de casos de mejoría, exclu-


fuerte debate con críticas a sus afirmaciones, principal, pero no exclusiva-
los siguientes resultados: el
mente, desde investigadores del tratamiento psicoanalítico (Rosenzweig,
coanálisis mejoran, frente al
1954; Luborsky, 1954; DeCharms et al., 1954; Duhrsen y Jorswieck, 1962;
Meltzoff y Kornreich, 1970; Bergin 1971) y contestaciones de Eysenck a las
na «línea de base». Eysenck
mismas (Eysenck, 1954; 1955; 1964a; 1964b) seguido de otros trabajos y revi-
:specto de la mejoría espon-
siones que sustentan las mismas tesis (Eysenck, 1960; 1966). Veamos algunas
ratamiento psicoterapéutico
más detenidamente.
,. Para establecerlo acudió a
Rosenzweig (1954) centró sus principales críticas en la utilización que hi-
cientes neuróticos dados de
zo Eysenck de los datos de Landis, quien había advertido que sus datos no
k en el período 1917-1934,
eran generalizables, y en la imprecisa y desigual definición de los criterios de
mer año y del 72% tras dos
mejoría, tomados nominalmente por Eysenck, cuando son más estrictos en el
te el cual los pacientes sólo
psicoanálisis que en las terapias «eclécticas». Eysenck (1955) no respondió a
ker (1946), sobre 500 casos
estas críticas, centrándose en su contra-réplica en que su principal conclu-
tramitadas por la Equitable
sión (el fracaso en probar la efectividad) no era combatida por Rosenzweig.
m tratados por sus médicos
Luborsky (1954) coincide en sus críticas con la posición de Rosenzweig, aña-
1 y apoyo, sin incluir formas
diendo la duda de si será adecuado comparar un grupo tratado en 1920 con
11imiento de estos casos du-
otros tratados en los años cuarenta, y los sesgos no controlados en el grupo
!ntajes de mejoría: 45% tras
de «remisión espontánea» de Denker. Eysenck (1954) se mantiene en sus te-
:7% tras cuatro años, y 90%
sis, sin contestar a los reparos metodológicos expresados.
·aciones tras dos años (72%)
En el capítulo de 1960, basado en el de 1952, Eysenck añade tre; nue-
línea de base de la recupe-
vos estudios para la terapia psicoanalítica, que no arrojan diferencias respec-
to de los grupos de control, así como epígrafes para la psicoterapia infantil
atamiento, Eysenck constató
(el estudio de Levitt, 1957) y un grupo de estudios que comparaban la tera-
~%) era ligeramente superior
pia verbal con la inhibición recíproca, terapia asertiva estructurada y psicote-
J para los «eclécticos» y 66%
rapia racional. A los dos grupos de control añadió uno más (Shepard y
:asas que no abandonaron el
Gruenberg, 1957) en el que se analiza la incidencia y prevalencia de las tasas
i en favor de la superioridad
de neurosis según siguen su curso natural y remiten sin tratamiento. Con los
1senck afirma:
tres grupos de control, Eysenck elaborará su ecuación que relaciona porcen-
taje de mejoría y paso del tiempo. Con estas modificaciones Eysenck revisa
: efectividad terapéutica. Cual-
son mucho más serios cuando parcialmente sus conclusiones afirmando:
,n incluso con los conceptos y
nitiva requeriría una investiga- Cuando se comparan los grupos de control neuróticos sin tratamiento con los grupos
:>gicamente más adecuada que de pacientes neuróticos tratados mediante psicoterapia, ambos grupos se recuperan en
mcho más modesta de que las la misma proporción [.. .]. Los pacientes neuróticos tratados mediante procedimientos
psicoterapia debiera hacer va- psicoterapéuticos basados en la teoría del aprendizaje mejoran significativamente más
1te en la formación de los psi- rápido que lo hacen los pacientes tratados mediante psicoterapia psicoanalítica o ecléc-
efectividad no es confirmada tica, o los que no son tratados mediante psicoterapia [.. .]. Parece que los psicólogos y
)le [Eysenck, 1952; en versión psiquiatras tendrán que reconocer el hecho de que los actuales procedimientos psicote-
rapéuticos no han cubierto las esperanzas que despertó su aparición hace cincuenta
años [Eysenck, 1960, pp. 719-720].
tado en 1961, 1963 y 1965,
Eysenck reiteró sus críticas en posteriores revisiones (1961, 1965, 1966)
de el primer momento a un
que ya no produjeron tanto impacto. El estudio pionero de Eysenck (1952)
654 Alejandro Ávila Espada Contribuciones de la investigación so

adolece de algunos defectos, que no son corregidos en su ampliación poste- de varias lecturas diferen
rior (1960), y que resumimos a continuación: tórico en el panorama de
revulsivo de los numero
l. Eysenck utiliza un número muy insuficiente de estudios (cinco) para en especial la psicoanalíti
valorar los efectos de la psicoterapia psicoanalítica. Meltzoff y Kornreich Luborsky, Singer y 1
(1970) destacan que hasta 1959 hay al menos 30 estudios bien conocidos so- siones conceptuales de 1
bre efectos de la psicoterapia psicoanalítica, que Eysenck pudo haber inclui- su revisión se ocuparán
do en su revisión de 1960 (en el Handbook ofAbnormal Psychology). dios controlados, efectua
2. Los estudios que forman el criterio de línea· de base agrupan condi- ción se determinó sobre
ciones sumamente heterogéneas, sin que haya evidencia de cuáles fueron los los sujetos a grupos comi
tratamientos aplicados, ni las clases de pacientes y trastornos que presenta- nos; participación de ter
ban, y por tanto cuáles eran las verdaderas diferencias con los grupos de resultados con especifica
«tratamiento psicoanalítico» y «tratamiento ecléctico». Cartwright (l 955) ha dos objetivas e indepenc
justificado que la curva de recuperación descrita _por Denker coincide con resultados de la revisión
las tasas de recuperación económica en EE UU en esos años, sugiriendo la miento y control), 20 me
probable influencia de los factores socioeconómicos. rapia), 13 no arrojaron di
3. Eysenck reúne estudios en la categoría «ecléctica» que deben ser tados negativos. Examirn
considerados separadamente, identificando de forma más precisa las clases pacientes no psicóticos, l
de tratamiento. ron diferencias.
4. No se controla que los períodos temporales de los grupos de trata- Luborsky, Singer y l
miento sean de dos años, para una verdadera equiparación con el criterio de la los distintos niveles de c
línea de base, ni tampoco que los momentos de evaluación sean comparables. limitado de tratamiento 1
5. La comparación que efectúa Eysenck entre grupo de tratamiento y terapia versus terapia de
grupo de control no equivalente adolece de notables problemas de validez tratamiento médico para
interna, según los criterios de Campbell y Stanley (1966). tratamiento médico fue s
6. Los criterios que utiliza Eysenck para asignar resultados a los dos blo- concluyen: «Los estudios
ques de categorías «Mejorado» / «No mejorado» son cuando menos arbitrarios, centaje de pacientes que
ya que como ha mostrado Bergin (1971), reanalizando parte de los datos consi- de ello» (Luborsky, Singe1
derados por Eysenck, éste hace un uso bastante sui generis de los criterios y ca- El trabajo de Lubor:
tegorías. Por ejemplo, resulta destacable que Bergin, no precisamente sospecho- Smith y Glass (1977) en
so de parcialidad, obtenga un 91 % de mejorías en los datos del Instituto estadísticamente los resul
Psicoanalítico de Berlín, frente al 39% que había establecido Eysenck para los terapia. Smith y Glass pa
mismos datos. Esta diferencia hace pensar en sesgos del evaluador, ya que las Kornreich (1970) e intern
reevaluaciones que Bergin hace de 19 estudios de psicoterapia denominada que la psicoterapia haya
ecléctica son muy similares a los de Eysenck (65 y 64% respectivamente). análogos), clasificándolos
Ber:_gin revisa también las tasas de remisión espontánea, ofreciendo una esti- nitud del efecto diferenc
mación del 30% para los sujetos no tratados. Con este índice, la tasa de me- racterísticas del mismo. ]
jora para los pacientes tratados mediante psicoterapia en general -y psicoa- con el tamaño del efecto
nalítica en particular- es significativamente superior a la de los no tratados. trumento utilizado para e
magnitud del efecto. CU2
De todo ello se desprende que los resultados de Eysenck -aunque fue- las diferencias entre los e
ren acertados como «datos»- son probablemente incidentales, susceptibles bas producen el mismo eJ
Alejandro Avila Espada Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 655

os en su ampliación poste- de varias lecturas diferentes, y no deben ser tomados más que como dato his-
tórico en el panorama de la investigación de la efectividad de la psicoterapia,
revulsivo de los numerosos y fructíferos interrogantes que la psicoterapia, y
1te de estudios (cinco) para en especial la psicoanalítica, se planteó investigar a partir de ese momento.
tica. Meltzoff y Kornreich Luborsky, Singer y Luborsky (1975) continuarán la tradición de las revi-
:studios bien conocidos so- siones conceptuales de los estudios sobre resultados de la psicoterapia. En
~ysenck pudo haber inclui- su revisión se ocuparán de seleccionar, mucho más rigurosamente, 33 estu-
rmal Psychology). dios controlados, efe~tuados con pacientes reales. La calidad de la investiga-
1ea de base agrupan condi- ción se determinó sobre la base de 12 criterios (método de asignación de
:lencia de cuáles fueron los los sujetos a grupos comparables; procedimientos para computar los abando-
y trastornos que presenta- nos; participación de terapeutas con experiencia; desarrollo de medidas dt.
:rencias con los grupos de resultados con especificación de objetivos terapéuticos; medidas de resulta-
tico». Cartwright (1955) ha dos objetivas e independientes; tamaño adecuado de las muestras, etc.). Los
L por Denker coincide con resultados de la revisión mostraron que de los 33 pares de estudios (trata-
en esos años, sugiriendo la miento y control), 20 mostraron resultados positivos (en favor de la psicote-
DS. rapia), 13 no arrojaron diferencias significativas, y en ningún caso hubo resul-
«ecléctica» que deben ser tados negativos. Examinando separadamente los 19 estudios realizados con
,rma más precisa las clases pacientes no psicóticos, 11 fueron favorables a la psicoterapia y 8 no mostra-
ron diferencias.
1les de los grupos de trata- Luborsky, Singer y Luborsky efectuaron también comparaciones, entre
,aración con el criterio de la los distintos niveles de calidad de los diseños (no hubo diferencias); tiempo
luación sean comparables. limitado de tratamiento versus tiempo ilimitado (no hubo diferencias); psico-
1tre grupo de tratamiento y terapia versus terapia de conducta (no hubo diferencias); psicoterapia versus
ables problemas de validez tratamiento médico para los síntomas psicosomáticos (la psicoterapia más el
(1966). tratamiento médico fue superior al tratamiento médico aislado). Los autores
nar resultados a los dos blo- concluyen: «Los estudios comparativos controlados indican que un alto por-
in cuando menos arbitrarios, centaje de pacientes que realizan alguna de estas psicoterapias se benefician
ido parte de los datos consi- de ello» (Luborsky, Singer y Luborsky, 1975, p. 1003).
i generis de los criterios y ca- El trabajo de Luborsky et al. se superpone con la amplia revisión de
1, no precisamente sospecho- Smith y Glass (1977) en el primero de sus meta-análisis, quienes integraron
en los datos del Instituto estadísticamente los resultados de 3 7 5 estudios sobre efectividad de la psico-
~stablecido Eysenck para los terapia. Smith y Glass parten de la definición de psicoterapia de Meltzoff y
:os del evaluador, ya que las Kornreich (1970) e intentan recopilar todos los estudios controlados en los
:le psicoterapia denominada que la psicoterapia haya sido puesta a prueba (incluyendo los estudios con
i5 y 64% respectivamente). análogos), clasificándolos según varias dimensiones. Se considera así la mag-
ntánea, ofreciendo una esti- nitud del efecto diferencial producido por un estudio, en relación a las ca-
n este índice, la tasa de .------
me- racterísticas del mismo. La validez interna del estudio no implica relación
rapia en general -y psicoa- con el tamaño del efecto terapéutico producido. No obstante, el tipo de ins-
rior a la de los no tratados. trumento utilizado para evaluar los resultados, mostró tener relación con la
magnitud del efecto. Cuando se controlan estadística y experimentalmente
s de Eysenck -aunque fue- las diferencias entre los estudios de terapia de conducta y psicoterapia, am-
te incidentales, susceptibles bas producen el mismo efecto medio. El efecto total de la psicoterapia se es-
656 Alejandro Ávila Espada
Contribuciones de la investigación so

timó en aproximadamente 0,67 desviaciones típicas, lo que vino a apoyar la


concluyen que la psicote
conclusión de que la psicoterapia es significativamente más efectiva que el
to medio para todos los t
no tratamiento.
de pacientes fue en este
Finalmente - en lo que a este tipo de investigación se refiere- Bergin y
La interpretación que ha
Lambert (1978) mostrarán conclusiones prácticamente idénticas a las de
do en términos relativos
1971 (Bergin, 1971), con la única diferencia de situar la tasa de remisión es-
iniciar tratamiento estab:
pontánea en el 43%, aunque con gran variabilidad entre los distintos estu-
media en bienestar psicol
dios considerados.
estar psicológico por efo
Con el paso del tiempo, Eysenck y Rachman se han quedado práctica-
ban tratamiento pero per
mente solos en su crítica global a la psicoterapia, mientras todos los demás
tatada es notablemente n
revisores (Meltzoff y Kornreich, 1970; Bergin, 1971; Luborsky, Chandler,
derivadas de las ciencias
Auerbach y Cohen, 1971; Robach, 1971; Bergin y Suinn, 1975; Kellner, 1975;
evidenciaron efectos neg
Bergin y Suinn, 1975; Luborsky, Singer y Luborsky, 1975; Smith y Glass,
viamente en relacion a lo:
1977; Gomes-Schwartz, Hadley y Strupp, 1978; Bergin y Lambert, 1978;
Smith, Glass y Mille1
Lambert, 1979; Garfield, 1981a; Lambert, ShapiÍ-o y Bergin, 1986; Parloff,
distintas formas de terapi
London y Wolfe, 1986; Goldfried, Greenberg y Marmar, 1990) han ofrecido
única, no se observaron <
informes favorables en mayor o menor grado en pro de la psicoterapia, lo
entre clases de pacientes
que ya llevó a Korchin (1976) a decir: «Está invitado cualquiera que tenga la
obtenidos.
paciencia de Job y la mente de un auditor bancario a revisar de nuevo lama-
sa acumulada de material y extraer sus conclusiones por sí mismo» (Korchin, Comparando aisladatr.
más efectivas (tamaño de
1976).
ductual-cognitivas, la hip1
La polémica se considera clausurada desde que, basándose en 475 estu-
pía menos efectiva fue el
dios, reunidos en el segundo meta-análi;is, con 1766 «tamaños de efectos»
medidos y decenas de millares de pacientes, Smith, Glass y Miller (1980) 5 efectividad de las terapi
ecléctica, terapia adlerian:
pía racional-emotiva, aná
5El meta-análisis de Smith, Glass y Miller ha sido desde su publicación el punto de
gramas operantes), tera¡::
referencia obligado, y el foco de la atención y de las críticas, cuya consideración más detenida
puede hacerse consultando el número monográfico que el ]ournal o/ Consulting and Clínica!
evolutivo.
Psychology dedica al tema en febrero de 1983. Strube y Hartmann señalan que «el meta-análi- Agrupando las terapü
sis hace obvias el gran número de decisiones cualitativas y muchas veces arbitrarias que ción conductual fueron n
deben tomarse durante la integración de investigaciones» (1983, p. 125). Dado que Smith et que las evolutivas. Los ti
al., no explicitan los criterios para incluir estudios en su meta-análisis, esto ha sido objeto de
entrenamiento en relajacii
fuertes críticas, dado que se incluyeron algunos estudios deficientes, mientras que algunos
bien ejecutados no fueron analizados; además se citaron estudios no publicados, tesis docto-
rales, o estudios realizados con sujetos análogos (los habituales estudiantes universitarios, que pía de conducta, y resaltando e
también fueron los pacientes reales en algunos estudios [es revelador que la media de edad can especialmente que en el rn
global fuese de 23 años]). Por otra parte, los procedimientos de meta-análisis plantean proble- algunos estudios con resultado:
mas metodológicos (Fiske, 1983) como la adecuación de los procedimientos de muestreo y la chas al estudio de 1977 fueror
fiabilidad de los datos publicados por los investigadores. (No son de despreciar las evidencias Glass y Kliegl (1983), centrándc
que han surgido en los últimos años sobre investigación falseada.) tudios considerados deficientes.
Junto a las críticas metodológicas están las centradas en la discusión de los resultados A pesar de estas matizacior
(Eysenck, 1978; Gallo, 1978; Strahan, 1978; Rimland, 1979; Rachman y Wilson, 1980) quienes tendencia crítica hacia la psicot
se centran sobre todo en la comparación entre la efectividad relativa de las distintas terapias. de la psicoterapia (Garfield, 191
Estos críticos orientan sus ataques a negar la efectividad de la psicoterapia dinámica, recono- tudio, cabe admitir que sus pri
ciendo modestas evidencias en favor de la psicoterapia, documentando la primacía de la tera- de meta-análisis posteriores, me
Shapiro y Shapiro, 1982a) ofrece
Alejandro Ávila Espada
Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 657

as, lo que vino a apoyar la concluyen que la psicoterapia es inequívocamente efectiva. El tamaño del efec-
mente más efectiva que el to medio para todos los tipos de psicoterapia combinados y todos los grupos
de pacientes fue en este segundo meta-análisis de 0.85 desviaciones típicas.
¡ación se refiere- Bergin y La interpretación que hacen Smith, Glass y Miller de este resultado, expresa-
1mente idénticas a las de do en términos relativos, es que representa que los pacientes que antes de
tuar la tasa de remisión es- iniciar tratamiento estaban situados en torno a la media o por debajo de la
ad entre los distintos estu- media en bienestar psicológico (percentil 50) alcanzan el percentil 80 en bien-
estar psicológico por ,efecto de la psicoterapia, respectó de los que necesita-
1 se han quedado práctica- ban tratamiento pero permanecieron sin él. Asf, la magnitud del efecto cons-
' mientras todos los demás tatada es notablemente mayor en la psicoterapia que en otras intervenciones
1971; Luborsky, Chandler, derivadas de las ciencias sociales. Un resultado complementario es que no se
Suinn, 1975; Kellner, 1975; evidenciaron efectos negativos o de deterioro en los estudios revisados (ob-
,rsky, 1975; Smith y Glass, viamente en relación a los estudios, no a los sujetos individuales).
; Bergin y Lambert, 1978; Smith, Glass y Miller consideraron también la efectividad media de las
ro y Bergin, 1986; Parloff, distintas formas de terapia. Aunque esta cuestión no tiene una interpretación
\-1armar, 1990) han ofrecido única, no se observaron diferencias sistemáticas en términos de asociaciones
1 pro de la psicoterapia, lo
entre clases de pacientes, tipos de terapia y tipos de criterios de resultados
ado cualquiera que tenga la obtenidos.
io a revisar de nuevo la ma- Comparando aisladamente los tipos de tratamientos, las que mostraron ser
1es por sí mismo» (Korchin, más efectivas (tamaño del efecto mayor) fueron las terapias cognitivas, con-
ductual-cognitivas, la hipnoterapia y la desensibilización sistemática. La tera-
¡ue, basándose en 475 estu- pia menos efectiva fue el consejo psicológico común. En torno a la media de
17 66 «tamaños de efectos» efectividad de las terapias estuvieron la terapia psicodinámica, dinámico-
iith, Glass y Miller (1980) 5 ecléctica, terapia adleriana, terapia centrada en el cliente, terapia Gestalt, tera-
pia racional-emotiva, análisis transaccional, modificación de conducta (pro-
esde su publicación el punto de gramas operantes), terapia conductual-ecléctica y el consejo vocacional
, cuya consideración más detenida
evolutivo.
]oumal of Consulting and Clinical
tmann señalan que «el meta-análi- Agrupando las terapias por clases, las terapias centradas en la manipula-
; y muchas veces arbitrarias que ción conductual fueron más efectivas que las verbales y éstas a su vez más
1983, p. 125). Dado que Smith et que las evolutivas. Los tratamientos placebo, consistentes normalmente en
~ta-análisis, esto ha sido objeto de entrenamiento en relajación, mostraron un efecto positivo similar a 0.50 des-
deficientes, mientras que algunos
tudios no publicados, tesis docto-
pía de conducta, y resaltando el aspecto prometedor de la terapia conductual-cognitiva. Criti-
1les estudiantes universitarios, que
can especialmente que en el meta-análisis de Smith, Glass y Miller no se hubieran incluido
s revelador que la media de edad
algunos estudios con resultados favorables a la terapia de conducta. Parte de las críticas he-
s de meta-análisis plantean proble-
chas al estudio de 1977 fueron ya contestadas en el volumen de 1980 y otras lo fueron en
; procedimientos de muestreo y la
Glass y Kliegl (1983), centrándose sobre todo en la justificación de la no exclusión de los es-
ío son de despreciar las evidencias
tudios considerados deficientes.
~ada.)
A pesar de estas matizaciones, con la publicación del estudio de Smith et al., cambia la
en la discusión de los resultados
tendencia crítica hacia la psicoterapia, empezando a aceptarse el argumento de la efectividad
Rachman y Wilson, 1980) quienes
de la psicoterapia (Garfield, 1983a; 1983b; 1984), y aún aceptando las deficiencias de este es-
1d relativa de las distintas terapias.
tudio, cabe admitir que sus principales resultados no han cambiado. De hecho los estudios
~ la psicoterapia dinámica, recono-
de meta-análisis posteriores, menos ambiciosos pero quizás mejor desarrollados (por ejemplo,
:umentando la primacía de la tera-
Shapiro y Shapiro, 1982a) ofrecen resultados plenamente compatibles con los de aquél.
658 Alejandro Ávila Espada Contribuciones de la investigación

viaciones típicas. Cuando los tipos de tratamientos se combinan con las cla- (1967a). La «indicación
ses de pacientes y con los tipos de criterios de resultados, desaparecen las di- formulada.
ferencias entre las terapias conductuales y las verbales, permaneciendo am- Smith, Glass y Min
bas como más efectivas que las de consejo evolutivo. sis de la efectividad de
Respecto de los tipos de criterios de resultados, los que mostraron los ta- tro conocidas conclusio
maños de efecto mayores fueron los relativos a las medidas de ansiedad y
miedos. Los tamaños de efecto menores se observaron con medidas de ras- La psicoterapia es consist
gos de personalidad, ajuste y logros escolares y laborales. En cuanto a las me- beneficios están a la par
didas utilizadas, los efectos mayores se dieron en las medidas más reactivas. médicas o educativas. Los
El período temporal postratamiento en que se efectúa la medida también es- una pequeña cuantía [...].
Los diferentes tipos e
tá relacionado con la magnitud del efecto. En las medidas inmediatas postra-
psicodinámica, centrada e
tamiento el tamaño del efecto fue de 0.90 desviaciones típicas, mientras que tica] no producen tipos o.
se produce una caída gradual que sitúa el tamaño del efecto en 0.50 desvia- Las diferencias acerca
ciones típicas a los dos años del término del tratamiento. Smith, Glass y Mi- dual, por terapeutas con <
ller resaltan que en las terapias conductuales la evaluación de los efectos se tiempo, y otras similares] ¡
hizo mucho más cerca del momento final del tratamiento y con medidas más La psicoterapia es ca
reactivas que en las terapias verbales, lo que puede explicar las diferencias miento de los trastornos p
en magnitud en tamaño del efecto entre ambas. de tratamiento, los benefo
Los tipos de pacientes (tipos de trastornos tratados) mostraron también siderado.s separadamente 1
algunas relaciones con el tamaño de los efectos. Los efectos más claros se
dieron en pacientes depresivos, fobias monosintomáticas. Los efectos más Los trastornos más
reducidos con los pacientes psicóticos, 'neuróticos graves y discapacitados son principalmente los
físicos. pugnan la administracic
También se consideraron asociaciones entre características socio-demo- farmacológica facilita el
gráfico-culturales de los pacientes y terapeutas. Los efectos más acusados se alcanza toda su potenci
dieron en pacientes con nivel de educación y estatus socioeconómico supe- nar el mito construido ~
rior, los más parecidos a los terapeutas. También se observó tamaños de efec- macológica.
to superiores en los grupos con mayor proporción de pacientes femeninos.
Si se considera la modalidad de tratamiento (psicoterapia individual, de
grupo o combinada) no aparecen diferencias, mostrándose igualmente efecti-
vas. Los años de experiencia del terapeuta no mostraron tampoco tener rela- IV. UNA NUEVA DIREO
ción con la magnitud de los efectos. Sin embargo, los psicólogos contribuye- EL ESTUDIO DEL «P
ron con magnitudes de efectos mayores que los psiquiatras, y a su vez éstos
más que los educadores. Dado que el estudio de Smith, Glass y Miller no Las estrategias de inve
pudo especificar más en cuanto a características profesionales específicas, procedimientos empírio
estas comparaciones interprofesionales deben tomarse con suma cautela. investigar los fenómeno
El mayor rigor y calidad experimental de los diseños utilizados por los cuencia necesario incoq
estudios también mostró estar asociada a tamaños de efecto mayores. El 60% importancia del elementt
de los estudios considerados estuvieron conducidos por investigadores reco- teradamente destacada
nocidos en el campo de la psicoterapia. 1973; Feyerabend, 1975
Pese a constatarse en el meta-análisis todas estas diferencias, no nos per- constatado también el c1
miten hacer una predicción fiable que conteste a la pregunta de Paul cipios irrefutables (bien
Alejandro Ávila Espada Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 659

; se combinan con las cla- (1967 a). La «indicación terapéutica específica idónea» no puede todavía ser
ltados, desaparecen las di- formulada.
bales, permaneciendo am- Smith, Glass y Miller integran estos resultados junto a los del meta-análi-
).
sis de la efectividad de los tratamientos farmacológicos, formulando sus cua-
,, los que mostraron los ta- tro conocidas conclusiones que recogemos literalmente:
1s medidas de ansiedad y
,aron con medidas de ras- La psicoterapia es consistentemente beneficiosa, en sus diferentes modalidades. Sus
)rales. En cuanto a las me- beneficios están a la p~r de otras intervenciones más caras y ambiciosas, como las
las medidas más reactivas. médicas o educativas. Los beneficios de la psicoterapia no son permanentes, salvo en
una pequeña cuantía [.. .].
:túa la medida también es-
Los diferentes tipos de psicoterapias (conductuales o verbales; psicoanalítica o
nedidas inmediatas postra- psicodinámica, centrada en el cliente o de exposición [p.e. desensibilización sistemá-
iones típicas, mientras que tica] no producen tipos o grados de beneficios claramente diferentes [.. .].
del efecto en 0.50 desvfa- Las diferencias acerca de cómo se realiza la psicoterapia [en grupo o en indivi-
niento. Smith, Glass y Mi- dual, por terapeutas ·con experiencia o novatos, durante cortos o largos periodos de
raluación de los efectos se tiempo, y otras similares] producen muy pocas diferencias en cuanto a beneficios [...].
miento y con medidas más La psicoterapia es casi tan efectiva como la terapia farmacológica en el trata-
de explicar las diferencias miento de los trastornos psicológicos más graves. Cuando se combinan ambas formas
de tratamiento, los beneficios netos son menores que la suma de sus beneficios con-
1tados) mostraron también siderados separadamente [Smith, Glass y Miller, 1980, pp. 183-188].
Los efectos más claros se
:::,máticas. Los efectos más Los trastornos más graves a los que se refieren en este último apartado
)S graves y discapacitados
son principalmente los psicóticos, y en especial los esquizofrénicos, y pro-
pugnan la administración separada y sucesiva de los tratamientos: la terapia
características socio-demo- farmacológica facilita el acceso posterior a la psicoterapia, que de esta forma
)S efectos más acusados se
alcanza toda su potencialidad. Estos datos vienen, por otra parte, a cuestio-
1tus socioeconómico supe- nar el mito construido en torno a la hipotética superioridad de la terapia far-
~ observó tamaños de efec- macológica.
tn de pacientes femeninos.
psicoterapia individual, de
trándose igualmente efecti-
;traron tampoco tener rela- IV. UNA NUEVA DIRECCIÓN EN LA INVESTIGACIÓN EN PSICOTERAPIA:
los psicólogos contribuye- EL ESTUDIO DEL «PROCESO DE CAMBIO»
tsiquiatras, y a su vez éstos
: Smith, Glass y Miller no Las estrategias de investigación basadas exclusivamente en los criterios y
; profesionales específicas, procedimientos empíricos tradicionales se han demostrado insuficientes para
irse con suma cautela. investigar los fenómenos del campo de la psicoterapia, haciéndose en conse-
diseños utilizados por los cuencia necesario incorporar las aportaciones racionalistas y subjetivistas. La
de efecto mayores. El 60% importancia del elemento humano en la evolución de la ciencia ya ha sido rei-
os por investigadores reca- teradamente destacada (Polanyi, 1958; Lakatos, 1970; Hanson, 1971; Kuhn,
1973; Feyerabend, 1975; Manicas y Secord, 1983; O'Donohue, 1989). Hemos
tas diferencias, no nos per- constatado también el cuestionamiento a que la ciencia deba basarse en prin-
:e a la pregunta de Paul cipios irrefutables (bien sean axiomas o datos de experiencia). El modelo de
660 Alejandro Ávila Espada Contribuciones de la investigación s,

ciencia basado exclusivamente en la formulación y verificación de hipótesis me- ¿Cuál debe ser el fo
diante el método hipotético-deductivo ha sido abandonado como método prin- ción y descripción de le
cipal para el estudio de la psicoterapia, al menos en el contexto de los investi- aproximación científica.
gadores de la psicoterapia psicodinámica, interpersonal y cognitiva. Este un paso posterior., que i
cambio viene a seguir unos pasos similares al que se ha dado en la investiga- de los fenómenos. En la
ción sobre la personalidad (Rorer y Widiger, 1983). linsky y Howard (1978),
Esta inclusión del subjetivismo y su contexto en el estudio de la psicotera- matico de desarrollo, sir
pia ha permitido interesantes y renovadores logros (Rice y Greenberg, 1984), compartido de fenómen
que vienen a constituir una sólida base para una fundamentación científica de objetivos diferentes. Los
la psicoterapia. Horowitz (1982) ha señalado que los investigadores de la psico- un trabajo riguroso cons1
terapia habían sido forzados históricamente a constituirse en meros validadores
empíricos, y a dejar de lado los paradigmas relacionales y descriptivos, que son, Identificación y e
sin embargo, los que mejor se adecuan a la investigación en psicoterapia. Una Desarrollo de tea
investigación relacional que aprovechando el símil de los modelos de procesa- Construcción de
miento se centra en la consideración de las relaciones entre variables (variables Predicción.
de input, variables de proceso y variables de resultados). Complementariamente,
la investigación descriptiva se realiza mediante observaciones intensivas de fenó- Este énfasis último e
menos, desarrollando sistemas de codificación y clasificación. se dan, en toda su comp
La explicación de un fenómeno previamente descrito introduce el nivel mación científica a la psi<
científico. Así, en psicoterapia, cuando puede predecirse en función de qué in- Enunciaremos algun<
gredientes activos del tratamiento tiene lugar el cambio, la investigación pasa del dología de investigación
nivel precientífico al científico. Para llegar, a este nivel procedemos de la des- saria la construcción de
cripción a la explicación, y de ésta a la predicción. Algunas de las evidencias ya fenómenos, que permitar
obtenidas empiezan a perfilar este nivel explicativo. cos, facilitando así una ba
La descripción está referida -casi inevitablemente- a la teoría, que es ne- En la investigación (
cesaria para hacer inteligibles los fenómenos. El realismo trascendental (Bhaskar, trucción de taxonomías fi
1979) es una posición epistemológica alternativa a los puntos de vista empirista
y paradigmático, en la que la tarea de la ciencia es inventar teorías que intenten - Condiciones del I
representar el mundo existente independientemente de la experiencia cognos- ren intervenciones orient:
cible, lo cual puede dar lugar a errores detectables mediante una evaluación de - Intervenciones ter
las teorías en base a criterios racionales. Manicas y Secord (1983) han subraya- - Interacciones (car,
do que el científico debe construir descripciones consensualmente fiables que dan en el encuentro dual,
intenten aproximarse a la realidad externa. Las observaciones significativas en
una ciencia son aquellas que encuentran criterios de relevancia para las con- teniendo en cuenta que L
cepciones actuales, pero que también pueden facilitar evidencias que cambien cas) regulan la manifestac
la teoría. La tarea del científico pasa a ser no sólo una mera constatación, sino ejemplo, no se dan igual .
la de dotar de sentido a lo observado. La explicación de un proceso reposa sesivo, en un paciente fób
en la descripción de mecanismos causales que son frecuentemente inobser- Otro foco de interés (
vables, y que el científico ha de imaginar junto a sus observaciones (Polanyi, cual implica también estw
1966). La investigación en psicoterapia requiere poner el énfasis en facilitar la patología. En este caso
explicaciones mediante procedimientos que utilizan tanto la observación paciente; b. fenómenos dé
como la imaginación. car -si es posible- los ti
Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 661
Alejandro Ávila Espada

verificación de hipótesis me- ¿Cuál debe ser el foco de la investigación en psicoterapia? La identifica-
ndonado como método prin- ción y descripción de los fenómenos relevantes son las tareas centrales de la
:n el contexto de los investi- aproximación científica. La construcción de modelos para los fenómenos es
:personal y cognitiva. Este un paso posterior, que se basa en la constatación de regularidades o pautas
: se ha dado en la investiga- de los fenómenos. En la investigación en psicoterapia, tal como señalan Or-
linsky y Howard (1978), nos encontramos todavía en un estado preparadig-
!n el estudio de la psicotera- matico de desarrollo, sin un único paradigma, sin teoría común, ni conjunto
>s (Rice y Greenberg, 1984), compartido de fenómenos, ni lenguaje descriptivo común, y por supuesto,
undamentación científica de objetivos diferentes. Los investigadores de la psicoterapia habrían de afrontar
)S investigadores de la psico-
un trabajo riguroso constituido por:
tituirse en meros validadores
nales y descriptivos, que son, Identificación y descripción de los fenómenos de interés.
igación en psicoterapia. Una Desarrollo de teorías que los expliquen.
de los modelos de procesa- Construcción de modelos.
nes entre variables (variables Predicción.
idos). Complementariamente,
ervaciones intensivas de fenó- Este énfasis último en la observación natural de los fenómenos tal como
sificación. se dan, en toda su complejidad multidimensional, es la base de toda aproxi-
descrito introduce el nivel mación científica a la psicoterapia.
ecirse en función de qué in- Enunciaremos algunos de los pasos necesarios para establecer una 'meto-
bio, la investigación pasa del dología de investigación descriptiva en psicoterapia que sea válida. Es nece-
nivel procedemos de la des- saria la co_nstrucción de esquemas comprehensivos de clasificación de los
Algunas de las evidencias ya fenómenos, que permitan describir y definir diferentes fenómenos terapéuti-
cos, facilitando así una base observacional para la investigación.
ente- a la teoría, que es ne- En la investigación en psicoterapia tiene un inestimable valor la cons-
•alismo trascendental (Bhaskar, trucción de taxonomías fiables y consensuadas de:
los puntos de vista empirista
inventar teorías que intenten - Condiciones del paciente y estados y procesos problema que requie-
1te de la experiencia cognos- ren intervenciones orientadas al cambio.
mediante una evaluación de - Intervenciones terapéuticas posibles para cada «elemento» problema.
f Secord (1983) han subraya-
- Interacciones (características de los fenómenos de interacción) que se
consensualmente fiables que dan en el encuentro dual que se da en la psicoterapia.
Jservaciones significativas en
: de relevancia para las con- teniendo en cuenta que las diferencias individuales (de personalidad o clíni-
litar evidencias que cambien c~s) regulan la manifestación de los fenómenos de forma característica (por
una mera constatación, sino e¡emplo, no se dan igual las manifestaciones de ansiedad en un paciente ob-
ación de un proceso reposa sesivo, en un paciente fóbico o histérico).
on frecuentemente inobser- Otro foco de interés es la observación de los mecanismos del cambio lo
sus observaciones (Polanyi, cual implica también estudiar los mecanismos de formación de síntomas de y'
poner el énfasis en facilitar la patología. En este caso incluimos: a. Cambios efectivamente dados en el
ilizan tanto la observación paciente; b. fenómenos del terapeuta asociados a esos cambios; para identifi-
car -si es posible- los tipos de intervenciones (microprocesos) que dirigen el
662 Alejandro Ávila Espada Contribuciones de la investigación sol

cambio. Esta identificación es posible mediante la observación in situ, posibi- los cambios estructurales
litando hipotéticamente la inferencia de qué mecanismos internos están ope- partir de aquí el foco de
rando en el cambio. Las investigaciones y modelos de la psicología cognitiva métodos para identificar
y del psicoanálisis han aportado cierta comprensión sobre algunas de las ope- nifiestan como pautas re]
raciones mentales que pueden estar teniendo lugar. libre. De esta forma se
Entre las principales directrices de la investigación actual en psicoterapia ción) para detectar indic
están: (Bucci y Freedman, 1978
aportar validez externa
l. Descubrimiento de los mecanismos de cambio efectivos, medi::.nte el vadas.
estudio de lo que hacen los terapeutas expertos. En una dirección co
2. La utilización de la teoría para orientar la observación. lo que denominan Marce
3. Las tareas orientadas a objetivos de descripción y explicación de un libres. Un Marco es la e~
fenómeno como tareas previas a las de validación empírica. «Aislar» los fac- pueden implicar tanto ca
tores que promueven el cambio es previo a la formulación de cualquier hi- percepción, creencia, cot
pótesis predictiva. un Marco que se repite
4. La descripción detallada de un fenómeno y su contexto son esencia- nes verbales, estructuras
les para que los investigadores puedan identificar fiablemente un fenómeno portantes períodos de ti<
a través de diferentes situaciones. El desarrollo de sistemas de codificación conceptos de Marcos y P,
de complejidad variable, para categorizar los diferentes tipos de fenómenos titivas de los pacientes ;
que se dan en la psicoterapia, es un paso de primer orden para transformar la como para la detección 1
psicoterapia en unt1 ciencia descriptiva. bios en los prototipos.
Estos investigadores
Uno de los ejemplos más característicos que podemos mostrar del ori- patrones dirigidos (PDIS),
gen de estos planteamientos aplicado al ámbito de los fenómenos de inte- cia artificial, para detecta
rés para la psicoterapia psicoanalítica, es el estudio de las estructuras emo- psicoanalítico (marcos y
cionales, marcos (estructuras individuales determinantes de la repetición) y los componentes fundar
su investigación mediante modelos cognitivos y computacionales. El psi- (texto); b. la base de con
coanálisis es, en lo esencial, una teoría sobre las representaciones mentales, ceso de razonamiento. A
cuya accesibilidad a la investigación objetiva ha sido siempre problemáti- portante valor heurístico.
ca. Los investigadores psicoanalíticos en los últimos años han venido pres- Si tecnológicamente
tando especial atención al desarrollo de modelos que permitan avanzar en un analista como un sis1
el conocimiento de dichas estructuras a través de la investigación. Uno de marcos repetitivos y los ¡
estos modelos es el modelo del Código dual (Bucci, 1985, 1988) basado en Este modelo implica (Tel
desarrollos de k. teoría psicoanalítica y de la psicología cognitiva, según el
cual las representaciones verbales y no verbales son registradas de forma - secuencias ordern
simbólica, en sistemas separados de esquemas mentales. Ambos códigos - invariantes a trav,
tienen una organización intrínseca independiente aunque están interconec- tornos de conducta),
tados por un complejo sistema de vínculos referenciales. Ambos códigos - cuyos predicados
son capaces de representar una gran cantidad de información de forma es- formaciones perdidas en
tructurada y sirr.bólica. Este modelo dual es utilizado para reinterpretar el - en prmc1p10, pue,
modelo del apa:~ato psíquico y en particular para explicar el proceso del tica del paciente como n
tratamiento psicoanalítico, que si bien se articula mediante el nivel verbal, las repeticiones en el clise
Alejandro Ávila Espada Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 663

observación in situ, posibi- los cambios estructurales se producen primariamente en el nivel no verbal. A
1nismos internos están ope- partir de aquí el foco de la investigación se va a centrar en el desarrollo de
s de la psicología cognitiva métodos para identificar las estructuras emocionales no verbales que se ma-
m sobre algunas de las ope- nifiestan como pautas repetitivas en el lenguaje verbal durante la asociación
libre. De esta forma se han construido procedimientos (escalas de evalua-
Lción actual en psicoterapia ción) para detectar indicadores lingüísticos como la actividad referencial (RA)
(Bucci y Freedman, 1978; Bucci, 1984). Estos procedimientos han permitido
aportar validez externa a las representaciones emocionales internas y pri-
nbio efectivos, mediánte el vadas.
En una dirección complementaria Teller y Dahl (1986) han identificado
observación. lo que denominan Marcos en el estudio de la estructura de las asociaciones
·ipción y explicación de un libres. Un Marco es la estructura de una secuencia de sucesos. Los sucesos
1 empírica. «Aislar» los fac- pueden implicar tanto categorías mentales como procesos como la actuación,
,rmulación de cualquier hi- percepción, creencia, conocimiento, sentimientos, etc. Un Prototipo va a ser
un Marco que se repite de forma característica a lo largo de las produccio-
, y su contexto son esencia- nes verbales, estructuras emocionales y acciones de un sujeto, durante im-
r fiablemente un fenómeno portantes períodos de tiempo. Dahl (1988) y Teller (1988) van a aplicar los
:le sistemas de codificación conceptos de Marcos y Prototipos para la investigación de las estructuras repe-
~rentes tipos de fenómenos titivas de los pacientes y los estilos de inferencia de los psicoanalistas, así
er orden para transformar la como para la detección del cambio, entendido estructuralmente como cam-
bios en los prototipos.
Estos ,investigadores se sirven entonces de un sistema de inferencia de
: podemos mostrar del orí- patrones dirigidos (PDIS), mediante el desarollo de aplicaciones de inteligen-
de los fenómenos de inte- cia artificial, para detectar las secuencias de sucesos repetitivos en el discurso
:lio de las estructuras emo- psicoarni.lítico (marcos y prototipos). Según puede apreciarse en la figura 1,
ninantes de la repetición) y los componentes fundamentdes del sistema de inferencia son: a. el input
y computacionales. El psi- (texto); b. la base de conocimient-:); y c. el mecanismo de inferencia del pro-
representaciones mentales, ceso de razonamiento. Aunque se trata de un modelo simple, tiene un im-
:1 sido siempre problemáti- portante valor heurístico.
mos años han venido pres- Si tecnológicamente fuese posible -y a nivel experimental lo es- tanto
,s que permitan avanzar en un analista como un sistema de inferencia podrían detectar igualmente los
:le la investigación. Uno de marcos repetitivos y los prototipos en el discurso psicoanalítico del paciente.
cci, 1985, 1988) basado en Este modelo implica (Teller, 1988) que los marcos son:
icología cognitiva, según el
s son registradas de forma - secuencias ordenadas de sucesos contingentes,
mentales. Ambos códigos - invariantes a través de los objetos (las personas) y las situaciones (en-
:e aunque están interconec- tornos de conducta),
terenciales. Ambos códigos - cuyos predicados prototípicos pueden ser utilizados para aportar in-
e información de forma es- formaciones perdidas en identificaciones instantáneas parciales, y
lizado para reinterpretar el - en principio, pueden ser detectados tanto mediante la escucha analí-
ara explicar el proceso del tica del paciente como mediante un programa de computadora que busque
la mediante el nivel verbal, las repeticiones en el discurso de la asociación libre.
664 Alejandro Ávila Espada
Contribuciones de la investigación sobre

FIGURA l. Organización general de un sistema de inferencia del patrón dirigido para la de-
tección de secuencias de sucesos repetitivos en el discurso psicoanalítico. RESUMEN

¡---- SEMÁNTICO
1
INTÉRPRETE 7 Este capítulo cierra el Mai
máticas especialmente relc
una psicoterapia basada u
¡ - - ANALIZADOR examina el debate sobre l
1 MECANISMO DE científico, mediante la exp
TEXTO INFERENCIA IDENTIFICACION
estatuto epistemológico p2
DEL PATRÓN - - DE LA SECUENCIA
DIRIGIDO DE SUCESOS tica, y quienes defienden
ción del estatuto actual dt

BASE DE
CONOCIMIENTO
J mucho más allá de la con
las respuestas de Edelson
cambiante.
En la segunda parte se
desde las aportaciones qm
Fuente: Adaptada a partir de Teller, 1988, p. 173 psicoanalítica, han efectuac
troversias. Se presta especi2
la psicote_rapia, eje de la
Obviamente sistemas de inferencia como el aquí comentado tienen cier- planteamientos surgidos a 1
tas limitaciones. La principal es que aceptan pocas distorsiones de la estruc- ción vira hacia el estudio d
tura gramátical correcta cuando se utiliza en el procesamiento lenguaje natu- establecer puentes entre lai
ral. Otro inconveniente es que es necesario circunscribir el tema para que se la que necesariamente ha e
pueda identificar el patrón. Este tipo de desarrollo ha llegado hasta el mo- nalítica.
mento al mismo límite en el que se encuentran los modelos computacionales
del proceso psicoterapéutico (recordemos el ELIZA [Weizenbaum, 1966] y el
PARRY [Colby, 1981]) cuyo exponente más sofisticado ha sido hasta el presen-
te el ERMA (Clippinger, 1977) el cual ha modelizado la generación del discur-
so de una paciente en psicoanálisis. El sistema de inferencia PDIS, por su ca-
pacidad para analizar el discurso -aunque sea rudimentariamente- es por LECTURAS RECOMENDADA
ahora único en el panorama de la investigación psicoanalítica y del proceso
de la psicoterapia. Leuzinger-Bohleber y Kachele (1988) han desarrollado un El lector puede considerar
método para generar y probar hipótesis psicoanalíticas en el contexto del sarrollados en este capítulo
proceso psicoanalítico, utilizando una modificación de la estructura funcio-
nal del ERMA, que está siendo probado actualmente en el estudio de procesos Ávila, A. (1989), «Psicoaná
psicoanalíticos con el banco de datos de la Universidad de Ulm.
efectividad terapéutica
51-74.
Hasta aquí esta breve revisión de un ámbito tan complejo y cambiante
como son las perspectivas de la investigación actual de procesos básicos y
- - (en prensa), «Desafíos
desarrollos técnicos en psicoterapia psicoanalítica. Queda para otros trabajos
tica de fin de siglo», Ce
un estudio más profundo de las principales nuevas directrices que están pre-
sitarias de Psicoanálisi
sentadas en una de las lecturas a la que remitimos al lector (Ávila, en prensa).
curso de publicación.
Alejandro Ávila Espada
· Contribuciones de la investigación sobre la psicoterapia psicoanalítica 665

adel patrón dirigido para la de-


'iscurso psicoanalítico. RESUMEN

Este capítulo cierra el Manual de Técnicas de Psicoterapia abordando dos te-


máticas especialmente relevantes para la situación actual y perspectivas de
una psicoterapia basada u orientada en el psicoanálisis. En primer lugar se
examina el debate sobre las relaciones entre el Psicoanálisis y el método
)E científico, mediante l_a exposición de las posturas de quienes defienden un
IDENTIFICACION
estatuto epistemológico para el psicoanálisis considerado como hermenéu-
- - DE LA SECUENCIA
DE SUCESOS tica, y quienes defienden su valor heurístico, dentro de una reconsidera-
ción del estatuto actual de las ciencias, abiertas a planteamientos que van
mucho más allá de la concepción positivista. Las críticas de Grünbaum y
las respuestas de Edelson son centro del debate, inevitablemente abierto y
cambiante.
En la segunda parte se aborda la misma cuestión de fondo, pero esta vez
desde las aportaciones que la investigación en psicoterapia, y en especial la
psicoanalítica, han efectuado a lo largo de cinco décadas de esfuerzos y con-
troversias. Se presta especial atención a la problemática sobre la efectividad de
la psicoterapia, eje de la investigación tradicional, así como a los nuevos
quí comentado tienen cier- planteamientos surgidos a finales de los años setenta en que el foco de· aten-
ts distorsiones de la estruc- ción vira hacia el estudio' del proceso de cambio, dirección que ha permitido
·ocesamiento lenguaje natu- establecer puentes entre las ciencias cognitivas y la observación natural sobre
1scribir el tema para que se la que necesariamente ha de basarse la investigación en psicoterapia psicoa-
llo ha llegado hasta el mo- nalítica.
s modelos computacionales
!\ [W eizenbaum, 1966] y el
1do ha sido hasta el presen-
lo la generación del discur-
~ inferencia PDIS, por su ca-
udimentariamente- es por LECTURAS RECOMENDADAS
)sicoanalítica y del proceso
(1988) han desarrollado un El lector puede considerar dos trabajos que amplían o matizan aspectos de-
lalíticas en el contexto del sarrollados en este capítulo:
ón de la estructura funcio-
:e en el estudio de procesos Ávila, A. (1989), «Psicoanálisis, psicoterapias de orientación psicoanalítica y
sidad de Ulm. efectividad terapéutica», Clínica y Análisis Grupal 11 (1), núm. 50, pp.
51-74.
, tan complejo y cambiante
:tual de procesos básicos y - - (en prensa), «Desafíos de la investigación para la psicoterapia psicoanalí-
. Queda para otros trabajos tica de fin de siglo», Conferencia pronunciada en las III Jornadas Univer-
1s directrices que están pre- sitarias de Psicoanálisis (Gerona, 1992), incluida en una monografía en
al lector (Ávila, en prensa). curso de publicación.
666 Alejandro Avila Espada
APÉNDICE. FUENTES G
ENTÉCNIC,
En relación a la problemática epistemológica del psicoanálisis, son indicados
los siguientes textos:

Ricoeur, P. (1965), De l'interpretation. Essai sur Freud, París, Seuil. Hay versión
castellana: Freud· Una interpretación de la cultura, México, Siglo XXI, 1970.

Dar, J. (1988), L 'a-scientifité de la Psychanalyse, París, Editions Universitaires.

l. OBRAS FUNDAMENTALE~

1.1. Obras básicas de consu,


a. La obra de Sigmund Fn
a.1. Ediciones de las Obras Coi

* Texto original y otras edic


Gesammelte Werke, Chronolc
ward Bibring, Willi Ho
Marie Bonaparte), Lon
1940-1968.
Studienausgabe (compilación
xander Mitscherlich, A
ibzd
Aus den Anfiingen der Psycho,
ausdenfahren 1887-1902
Briefe, 1873-1939, CompilaC
(1960; 2." edición amplia

-;, Traducciones

- Lengua inglesa
The Standard Edition of the (
James Strachey en cola!:
y Alan Tyson, 24 vol:
Psychoanalysis, 1953-19
Collected Papers, traducción
Strachey; ibzd 5 vols., 19
The Letters of Sigmund Freu,
York, Basic Books, 1961
- Lengua castellana

Obras completas, 3 vols. Trae


por Jacobo Numhauser

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