0% encontró este documento útil (0 votos)
5 vistas3 páginas

Renacimiento, Teatro Isabelino

El teatro isabelino, florecido durante el reinado de Isabel I en Inglaterra, marcó una transición del teatro religioso medieval a obras seculares, con un auge en la producción teatral en Londres. Shakespeare, figura central de esta época, combinó elementos opuestos en sus obras, creando personajes complejos y tramas que abarcaban comedia, tragedia y drama histórico. Su éxito radicó en su habilidad para reflejar la condición humana y en su uso del teatro como herramienta propagandística para ganarse el favor real.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
5 vistas3 páginas

Renacimiento, Teatro Isabelino

El teatro isabelino, florecido durante el reinado de Isabel I en Inglaterra, marcó una transición del teatro religioso medieval a obras seculares, con un auge en la producción teatral en Londres. Shakespeare, figura central de esta época, combinó elementos opuestos en sus obras, creando personajes complejos y tramas que abarcaban comedia, tragedia y drama histórico. Su éxito radicó en su habilidad para reflejar la condición humana y en su uso del teatro como herramienta propagandística para ganarse el favor real.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
Está en la página 1/ 3

LIU.

TEMA 4 EL TEATRO ISABELINO

1. INGLATERRA Y LONDRES EN EL SIGLO XVI


2. EL GÉNERO TEATRAL EN EL RENACIMIENTO Y BARROCO
3. EL TEATRO ISABELINO
4. SHAKESPEARE

1. INGLATERRA Y LONDRES EN EL SIGLO XVI


Inglaterra fue un estado inmerso en la mentalidad medieval hasta el reinado de Isabel I (1557-
1603). El desprecio de la lengua inglesa por parte de los humanistas como Erasmo y las
persecuciones religiosas entre católicos y protestantes retrasaron la llegada del Renacimiento a
este país, que era uno de los menos poblados de Europa.

Sin embargo, el próspero y largo reinado de Isabel I contribuyó a la paz y a la unidad nacional,
que favorecieron el inicio de actividades mercantiles y manufactureras que generaron un
desplazamiento de la población hacia la capital y, en pocos años, Londres se convirtió en la
mayor ciudad europea.

Londres, espacio de contrastes, estaba habitado por nuevos ricos y pobres, -estos ocuparon los
suburbios-, pero ambos compartían una larga y abundante tradición literaria oral. Durante esos
años la ciudad británica se convirtió en el lugar más importante del género teatral, donde se
dice que se estrenaron, en 50 años 1.500 obras teatrales.

2. EL GÉNERO TEATRAL EN EL RENACIMIENTO Y EL BARROCO


Mientras, en el siglo XVI en Italia se desarrollaba la forma teatral más popular del
Renacimiento, La Comedia del Arte. Esta es de tono satírico e irreverente y se inspira en las
comedias griegas y latinas de Aristófanes, Plauto y Terencio. Los personajes eran de carácter
carnavalesco; llevaban máscaras que representaban arquetipos de rasgos intransferibles. Había
de dos tipos: amos y criados, dualidad que se mantendrá en las obras del Siglo de Oro español.

Criados populares fueron Colombina, la villana vulgar y sensual y, sobretodo, Arlequín, joven
analfabeto y astuto que genera todos los enredos. Pantalón era el amo principal, un viejo avaro
y decrépito, cuyo poder no era político sino económico.

Desde finales del S.XVI y principios del XVII se generalizó la ruptura de la regla de las t res
unidades, formulada por Aristóteles en su Poética, sobre todo en España -gracias a Lope de
Vega y su Arte nuevo de hacer comedias- y en Inglaterra, a diferencia del teatro francés, que
mantuvo los patrones clásicos.

En lugar del refinado gusto francés, las obras españolas e inglesas combinaban el lenguaje más
sublime, habitualmente puesto en boca de personajes nobles (Hamlet, Romeo…), con
exabruptos dichos por los criados (Mercutio). Esta mezcla de registros se correspondía con el
público receptor, que estaba formado en estos países por los estamentos nobiliarios y las clases
más bajas. Este hecho también favoreció que el teatro se empleara como máquina

1
propagandística: eran frecuentes las tramas sobre historia nacional, con especial truculencia en
la escena inglesa. También fue habitual incorporar elementos sobrenaturales en Inglaterra,
mientras que en España y Francia imperaba la verosimilitud, sobre todo en la nación gala.

3. EL TEATRO ISABELINO
Si centramos nuestra atención en el teatro correspondiente a la dinastía Tudor, cuna de
Shakespeare, es importante señalar que Inglaterra poseía una larga tradición teatral. En la Edad
Media se representaban obras religiosas sobre la historia de la humanidad desde Adán hasta el
Apocalipsis en carros preparados por distintos gremios -los cocineros, por ejemplo, se
encargaban del infierno-.

Durante la dinastía Tudor el teatro se instaló en la corte y adquirió una temática secular (no
religiosa). Fue Isabel I la que permitió que esas nuevas obras se representaran en las tabernas
si el pueblo estaba dispuesto a pagar; así nacieron los actores profesionales.

En 1577, cuando se construyó el primer teatro a las afueras de Londres, se produjo un cambio
significativo en los textos dramáticos, determinado por el espacio físico. La instalación tenía
una estructura poligonal, no estaba cubierta y el escenario era una simple plataforma situada
en la mitad del perímetro, con apenas escenografía. El que los espectadores rodeasen el
escenario como en un circo y tuvieran que imaginar las representaciones guiadas solo por la
palabra y mínimos objetos determinaba que tuvieran una participación muy activa durante las
funciones; hacían de coro al reaccionar ante lo que ocurría en la escena y así el teatro se
asemejaba a un foro abierto griego.

Los teatros más famosos fueron The Swan y The Globe, de los cuales los dramaturgos
principales fueron Ben Jonson y Shakespeare respectivamente.

A partir de 1608, la compañía de este último representó en el convento de Blackfiars para un


público distinguido. El estilo de Shakespeare se hizo más refinado. También el hecho de que el
actor Burbage hiciera siempre de protagonista en sus obras determinó que estas incorporaran
cada vez un personaje principal más maduro durante los 20 años que duró la carrera del
dramaturgo.

4. SHAKESPEARE
El bardo de Strafford es el autor más importante de teatro de esta época y, posiblemente, junto
con Calderón de la Barca, el dramaturgo de mayor altura literaria de la historia. Bebió de
autores coetáneos como Christopher Marlowe, del que adoptó el uso del verso blanco y la
definición del nuevo héroe trágico, responsable de su destino, lo que le valió para la creación
de personajes como Hamlet y Macbeth.

Una de las claves del éxito de Shakespeare es su habilidad para combinar elementos opuestos
que generan contrastes propios del Barroco: verso y prosa, gravedad y comicidad, profundas
reflexiones morales y pasiones exaltadas, ternura y violencia, seriedad y vulgaridad
intrascendente…

2
Aunque estos rasgos se suelen repartir entre personajes de diferente condición social, algunos
son tan poliédricos que aglutinan todos los matices, lo que supone un virtuoso ejercicio de
introspección en el personaje.

Los subgéneros teatrales que cultivó fueron la comedia, la tragedia y el dramas histórico. En
sus comedias, aunque siempre poseen final feliz, en ocasiones se palpa la tragedia –como
sucede en El mercader de Venecia, donde el judío Shylock por poco le corta una libra de carne
a Antonio-. Suele aparecer el enredo amoroso, tratado con humor y encanto –como ocurre en
La tempestad entre la hija de Próspero y el Príncipe de Nápoles, o en Mucho ruido y pocas
nueces. La trama en estas obras es habitual que tenga un inicio caótico y cobre un sentido y
orden al final.

Las tragedias son las obras más conocidas (Romeo y Julieta, El Rey Lear, Hamlet, Macbeth...) En
ellas el protagonista, de origen elevado, como lo son Romeo y Julieta, suele cometer
decisiones equivocadas que desencadenan la fatalidad. Se aprecia la influencia de Séneca en el
gusto por las largas reflexiones y en la aparición de la venganza como tema recurrente. Los
protagonistas encarnan ciertas cualidades con tal magnitud que algunos se han convertido en
prototipos de ellas, como Macbeth de la ambición y Hamlet de la duda. El deseo del primero,
motivado por unas brujas, provoca el suicidio de su mujer y la muerte de gran parte de su
séquito. La incertidumbre de Hamlet da lugar al desequilibrio en la corte y destruye a sus seres
más cercanos, como su madre y su amada Ofelia.

Como mencionamos antes, el teatro se empleaba también como máquina propagandística.


Nuestro autor fue fiel a este propósito para ganarse el favor real y dedicó algunas obras a los
monarcas ingleses de la Edad Media, como su obra maestra sobre Enrique V. En ellas se
preocupa más por retratar la personalidad del rey que de plasmar los acontecimientos
históricos.

Las obras de Shakespeare se han representado y adaptado innumerables veces, tanto en el


teatro como en el cine, algunas veces de forma brillante como el Macbeth de Roman Polanski y
la versión cinematográfica de Mucho ruido y pocas nueces de Joss Whedon de ambientación
moderna.

También podría gustarte