Facultad de Psicología
EE Psicología política
Actividad 3.1 Descripción de los principales
elementos de los movimientos sociales
Facilitadora: Yaneli González Vargas
Alumno: Ángel Ignacio Martínez Armengol
1. Definición
Los movimientos sociales se entienden como esfuerzos organizados, colectivos y
conscientes orientados a promover o resistir cambios a gran escala en el orden social,
empleando medios no institucionales. Según Wilson (1973, como se cita en Rodríguez,
2015, p71), un movimiento social es un “intento organizado, colectivo y consciente para
favorecer o resistir cambios a gran escala en el orden social a través de medios no
institucionales”.
Rocher (1983, como se cita en Rodríguez, 2015, p71) pone el foco en la estructura
identificable y el objetivo explícito de agrupar miembros para la defensa o promoción de
metas sociales precisas. Turner y Killian (1987, como se cita en Rodríguez, 2015, p71)
resaltan la colectividad con continuidad en su actuación para influir en cambios sociales.
Es decir, no se trata de meros eventos aislados, sino de colectivos estructurados con un
objetivo explícito, sus miembros comparten un conjunto de creencias y prácticas orientadas
a la acción social, articuladas en forma de identidad grupal y estructura interna, por lo que
utilizan tácticas fuera de los canales institucionales y reflejan situaciones de conflicto y
deseo de cambio político.
Seoane et al. (1988, como se cita en Rodríguez, 2015, p72) identifican cinco rasgos
definitorios de los movimientos sociales:
Creencias y acciones orientadas a la acción social.
Carácter colectivo de dichas creencias y acciones.
Estructuración interna del movimiento.
Uso de modalidades de acción política no convencionales.
Reflejo de conflictividad y cambio político.
Además, Klandermans (1989, como se cita en Rodríguez, 2015, p72) agrega otros dos
elementos que considera esenciales: la interacción de individuos, que permite articular la
relación en torno a un objetivo común, y la búsqueda de promover, controlar o evitar
cambios culturales y sociales.
2. Paradigmas teóricos
En los años setenta emergieron dos enfoques principales para explicar la participación
ciudadana en protestas sociales. Por una parte, la teoría de la movilización de recursos, que
plantea que la participación en protestas es fruto de un proceso racional, donde actores
sopesan costos, beneficios y expectativas de éxito (expectativa de éxito = probabilidad de
alcanzar objetivos). Por otra, la teoría de los nuevos movimientos sociales, que subraya la
aparición de nuevos agravios —identitarios, de género, ambientales— y el papel del
discurso para redefinir la realidad social y atraer la adhesión de la población. Resalta que
estos movimientos proporcionan interpretaciones de la realidad y buscan modificar
esquemas cognitivos previos de la población mediante la visibilidad de su discurso.
La liberación cognitiva alude a cambios en el sistema de creencias de los individuos
motivados por variaciones en las condiciones políticas como la pérdida de legitimidad del
sistema, la desaparición del fatalismo ciudadano y el incremento del sentido de eficacia
colectiva.
Cuando las personas dejan de confiar en el sistema y creen en su capacidad de cambio
conjunto, aumenta la probabilidad de sumarse a acciones colectivas de protesta. La
posibilidad de realizar estas acciones dependerá de la estructura de oportunidad política,
concepto que identifica las características del entorno político que facilitan o inhiben la
protesta, como pueden ser:
• Estabilidad/inestabilidad de alianzas políticas.
• Capacidad decisoria del gobierno.
• Divisiones en el grupo dominante.
• Tolerancia del poder hacia la protesta.
Así, la apertura del sistema político puede definir el surgimiento y la eficacia de los
movimientos sociales. Entre las principales causas, factores o contextos que contribuyeron
a la irrupción de movimientos sociales en México y América Latina, se identifican las
políticas neoliberales y globalización económica que fueron detonantes centrales de
protestas masivas contra la pérdida de protecciones sociales y el aumento de la desigualdad.
También se ubican los procesos de democratización política, iniciados en México desde la
década de 1970, la caída de regímenes autoritarios abrió nuevos canales de organización
colectiva, en especial a partir de los años 90.
Otras de las causas identificables son las nuevas formas de discriminación y movilización
identitaria, como la segregación étnica, de género y la defensa del medio ambiente se
incorporan como ejes de lucha. Finalmente, también se puede incluir el impacto de la
tecnología y redes transnacionales como Internet y las redes sociales informáticas que
facilitan la construcción de marcos globales de solidaridad y la articulación de campañas
simultáneas en varios países
3. Cuadro comparativo
Movimiento
Fundamentación teórica Retrospectiva Prospectiva Objetivo de surgimiento
social
Teoría clásica de lucha de clases; Surge en la Revolución Industrial Declinación en la última década; Mejorar condiciones de
énfasis en la movilización de (s. XIX) como respuesta a la retos: precarización, economía gig trabajo y redistribución
Movimiento
recursos y la reivindicación de explotación en fábricas; consolida y globalización. Se reconfigura en económica justa.
obrero
condiciones laborales justas sindicatos y reivindicaciones plataformas digitales y nuevas
salariales y de derechos laborales. formas de organización.
Teoría de los nuevos Se consolida en la segunda ola Avanza hacia ampliación de Igualdad de género, derecho
movimientos sociales: (1960–80); evoluciona hacia derechos trans e inclusión no al cuerpo y visibilización de
Movimiento cuestionamiento de roles de interseccionalidad binaria, lucha contra violencia de identidades.
feminista género, desigualdades (género-raza-clase); impulso de género vía plataformas globales y
estructurales y construcción marcos normativos de igualdad y redes sociales.
discursiva de identidad de género derechos reproductivos.
Teoría de identidad de género, Retoman luchas históricas de Construcción de alianzas Reconocer y validar las
teoría gay, teoría queer, Teoría de colectivos LGBTTTQ+ desde los interseccionales y presión demandas específicas de
Movimientos de
nuevos movimientos sociales con 70–80, pero se masifican tras la normativa para incorporar derechos grupos históricamente
identidad de
énfasis en identidad y democratización y la visibilidad de género en agendas estatales, marginalizados, buscando
género
reconocimiento (Taylor, Fraser). mediática; en México aunque podrían enfrentar retrocesos justicia simbólica y material
conservadores
Paradigma de los nuevos Nace en los años 1970 con el Urgencia por crisis climática y Preservar ecosistemas y
movimientos sociales: énfasis en aumento de conciencia sobre pérdida de biodiversidad; auge de exigir políticas públicas de
Movimiento agravios ambientales, contaminación; primer Día de la activismo juvenil (Fridays for mitigación y adaptación.
ecologista construcción de marcos de Tierra (1970); creación de ONG Future) y litigios climáticos;
“justicia climática” y internacionales y acuerdos vinculación a justicia social.
movilización transnacional ambientales.
Teoría contra-hegemónica y de Despierta en América Latina desde Consolidación de autonomías Reconocimiento de
derechos colectivos: los 1980: Ecuador y Bolivia lo indígenas y gobernanza derechos colectivos y
Movimiento
reivindicación de cosmovisiones incorporan en sus constituciones; pluricultural; desafíos ante formas de vida dignas.
indígena y de
ancestrales y modos de vida protagonismo en Cumbre de los megaproyectos extractivos y
Buen Vivir
alternativos al modelo neoliberal Pueblos y movilizaciones rurales y cambio climático; articulación
urbanas. global.
Enfoque de acción directa y Se expanden desde 2013 en estados Debaten su institucionalización Proteger a la comunidad
Autodefensas autogobierno: respuesta al como Michoacán y Guerrero; surgen versus control ciudadano; transición ante la falta de seguridad
comunitarias colapso del monopolio estatal de frente a la violencia del crimen a policías rurales y retos de estatal.
(México) la violencia y búsqueda de justicia organizado y la ausencia de rendición de cuentas; consolidar
local seguridad pública. mecanismos de paz.
4. Conclusiones
Los movimientos sociales, al articular demandas colectivas y visibilizar conflictos
estructurales, cumplen una función esencial en la construcción de tejido comunitario. A
nivel local, fomentan la solidaridad entre actores diversos —vecinos, organizaciones civiles
y liderazgos emergentes— al reconocer intereses y experiencias compartidas. Este proceso,
basado en la liberación cognitiva, permite que las personas desarrollen un sentido de
eficacia colectiva: al compartir historias de injusticia o de exclusión, descubren que no
están aisladas en sus reclamos y que la acción conjunta aumenta la probabilidad de generar
transformaciones tangibles. En mi opinión, este fortalecimiento del capital social es el
aporte más valioso de toda movilización: más allá de la reivindicación puntual (p.ej.,
mejores servicios públicos o derechos laborales), las comunidades construyen confianza y
redes de apoyo que perviven en otras luchas y en la vida cotidiana.
Asimismo, los movimientos sociales ofrecen espacios de aprendizaje político. Al organizar
asambleas, talleres y manifestaciones, se experimentan formas horizontales de toma de
decisiones y se ponen en práctica metodologías participativas (deliberación, consenso,
votación). Estas prácticas no solo enriquecen la democracia en el corto plazo, sino que
sirven de semillero para futuros liderazgos comunitarios. Desde mi perspectiva, este
“laboratorio democrático” es una escuela de ciudadanía activa que contrarresta la apatía
política y fortalece la responsabilidad colectiva.
En cuanto a mi posicionamiento político, me identifico con una perspectiva de izquierda
democrática y plural. Considero que el Estado debe garantizar la provisión equitativa de
servicios básicos y proteger derechos sociales fundamentales. Sin embargo, también valoro
la autonomía de los movimientos sociales como dinamizadores del cambio; no confío en
que las instancias institucionales, por sí solas, respondan con la suficiente rapidez o
profundidad a las demandas ciudadanas. Por ello, reivindico la complementariedad entre la
acción institucional y la movilización social para presionar y proponer, mientras que el
Estado debe abrir canales efectivos de diálogo y rendición de cuentas.
El impacto comunitario de los movimientos transciende la esfera política: impulsa la
inclusión de grupos tradicionalmente marginados (mujeres, pueblos indígenas,
comunidades LGBTIQ+, trabajadores informales), reconociendo sus saberes y necesidades
específicas. En este sentido, su contribución es innegable para la construcción de una
sociedad más justa y diversa. No obstante, advierto riesgos de fragmentación cuando
proliferan agendas muy sectoriales sin puentes Inter movimientos, o de cooptación cuando
actores externos —partidos políticos o poderes económicos— intentan instrumentalizar las
protestas para fines ajenos al interés comunitario.
Valoro profundamente el rol de los movimientos sociales como catalizadores de
transformación desde la base. Su verdadera fuerza radica en fortalecer el sentido de
comunidad, en democratizar la toma de decisiones y en cuestionar estructuras injustas. Mi
compromiso político se alinea con facilitar su actuación autónoma, promover políticas
públicas participativas y asegurar que las voces emergentes encuentren eco tanto en los
espacios formales como en las prácticas cotidianas de solidaridad.
Fuentes de información:
Aguilar García, F. J. (2017). Movimientos sociales en México y Latinoamérica. Universidad
Nacional Autónoma de México. https://elibro.net/es/lc/bibliotecauv/titulos/37288
Rodríguez, G. (2015). Psicología Política. http://ri.uaemex.mx/handle/20.500.11799/33755
Facultad de Psicología
EE Psicología política
Actividad 3.2 Estudio de casos
Facilitadora: Yaneli González Vargas
Alumno: Ángel Ignacio Martínez Armengol
Visibilidad de los Derechos de las Mujeres y dispositivos de innovación democrática
Introducción
En las últimas décadas, la expansión de dispositivos de innovación democrática (ID) y de
medidas formales para garantizar la presencia de las mujeres en espacios de toma de
decisiones (cuotas, paridad electoral, foros participativos) ha coincidido con la persistencia
de obstáculos culturales, simbólicos y organizativos que limitan su participación plena. La
convivencia del auge de los dispositivos de innovación democrática y de las medidas
destinadas a asegurar la presencia de las mujeres en los espacios de toma de decisiones,
junto con la persistencia de obstáculos que impiden a las mujeres llevar a cabo su proyecto
de participación en los términos que anhelan, constituye una paradoja central que la obra,
Innovaciones democráticas feministas, se esmera en desentrañar.
Esta obra se interroga precisamente sobre la intersección entre la progresiva desactivación
del sistema sexo-género de dominación masculina y la ampliación de la esfera pública a
través de la deliberación y la participación, enfatizando la importancia de reflexionar sobre
cómo ambas realidades se interconectan en términos de inclusividad y justicia social1. A
pesar de los avances coetáneos en la democratización y la participación femenina, el
análisis revela que, en ocasiones, estos fenómenos no dialogan, lo que anula el potencial
democratizante que podrían tener tanto por separado como en conjunto
Este trabajo reflexiona sobre la tensión entre ambos fenómenos, indaga la relación entre la
ampliación del espacio público y los proyectos de participación femenina en sociedades que
aspiran a la igualdad y el multiculturalismo, y analiza la agencia de las mujeres para
desarrollar sus propios proyectos de participación.
1. Convivencia de avances democráticos y persistencia de obstáculos
La proliferación de ID —presupuestos participativos, foros deliberativos o espacios de
“invocación” ciudadana— y de medidas de paridad no ha terminado con los obstáculos
estructurales y culturales. Por un lado, las leyes de cuotas y la Ley de Paridad impulsadas
en diversos países crean espacios institucionales donde las mujeres deben estar
representadas; por otro, las dicotomías público/privado y razón/emoción siguen
reproduciendo imaginarios que asocian lo público y lo racional con lo masculino, y lo
privado y lo emocional con lo femenino, restando valor político a la presencia de las
mujeres.
Por un lado, se observa un notable incremento en el número de dispositivos de
participación y deliberación en las sociedades occidentales, diseñados para mejorar la
comunicación entre la ciudadanía y sus gobernantes. Paralelamente, existen pruebas
empíricas de una transformación hacia relaciones más igualitarias entre mujeres y hombres,
incluso cuando persisten las dinámicas de poder y dominación. La introducción de cuotas
de género en la política y otros ámbitos es considerada una de las innovaciones
democráticas más significativas de las últimas décadas, enmarcada en una "revolución
antropológica feminista más amplia" que busca subvertir los roles de género.
Sin embargo, las autoras del texto manifiestan también la existencia de mecanismos
internos de autoexclusión y baja autoestima que lastran la ambición política de muchas
mujeres, aun cuando exista un marco legal favorable. Así, las ID se diseñan y aplican en un
contexto marcado por un sistema sexo-género de dominación masculina que permea tanto
lo institucional como lo incorporado en el cuerpo y la memoria colectiva.
2. Espacio público, igualdad y multiculturalismo
La ampliación del espacio público mediante procesos participativos se presenta como
condición para sociedades igualitarias y multiculturales. Sin embargo, el acceso formal no
asegura la interlocución efectiva de todos los actores. Los contra públicos subalternos
feministas —espacios donde las mujeres articulan voz y visibilidad— demuestran la
necesidad de crear foros alternativos que reconozcan condiciones específicas de opresión.
En contextos multiculturales, la interseccionalidad revela cómo género, raza, clase y otras
categorías se cruzan para condicionar la participación. Una mujer indígena o de clase
popular no experimenta las mismas barreras que una mujer urbana de clase media, por lo
que los ID deben diseñarse con una perspectiva interseccional que evite reproducir
privilegios hegemónicos.
La democratización de lo cotidiano —“democratizar la vida dentro de los hogares, los
supermercados y los aeropuertos” (Pateman, 1989, citado en Martínez Palacios, 2018,
p. 124)— es clave para que la igualdad no quede restringida a la esfera pública formal, sino
que incorpore las prácticas y saberes vinculados al cuidado y la reproducción social,
tradicionalmente asignados a las mujeres.
3. Agencia de las mujeres en sus proyectos de participación
Aunque las estructuras patriarcales definen y limitan las condiciones de participación, las
mujeres despliegan estrategias de resistencia y creación de espacios alternativos. Su agencia
se expresa en foros feministas que generan narrativas propias y redes de cooperación,
facilitando la articulación de demandas no absorbidas por los ID oficiales, las prácticas
corporales políticas con el cuerpo como lugar de innovación democrática, donde gestos,
modos de hablar y rituales de cuidado se convierten en actos de visibilidad política.
Estas manifestaciones de agencia muestran que las mujeres no son meras receptoras de
dispositivos diseñados por el sistema, sino productoras activas de innovaciones
democráticas que, aun con limitaciones, desestabilizan progresivamente los mecanismos de
opresión (Martínez Palacios, 2018, p. 119).
Conclusión
La convivencia entre el auge de dispositivos de innovación democrática y la persistencia de
obstáculos revela la profundidad del sistema sexo-género de dominación masculina. Para
trascenderlo, es necesario un enfoque holístico que combine medidas formales (cuotas y
paridad), metodologías participativas conscientes de las tensiones de género, y el
fortalecimiento de contra públicos interseccionales. Solo así podrá ampliarse el espacio
público de manera efectiva y las mujeres desarrollar sus proyectos de participación según
sus propios términos.
Referencias
Martínez Palacios, J. (2018). Innovaciones democráticas feministas. Dykinson.
. https://elibro.net/es/lc/bibliotecauv/titulos/59041