ACTIVIDADES PORTUARIAS
Ley 24.093
Ámbito de aplicación. Habilitación. Administración y operatoria portuaria.
Jurisdicción y control. Autoridad de aplicación. Reglamentación. Consideraciones
finales.
Bs. As., 03/06/1992
B.O. 27.417 del 26/06/1992
Promulgación y veto parcial: Decreto 1029/1992 del 24/06/1992
Reglamentación: Decreto 769/1993 del 19/04/1993 (B.O. 27.623 del 22/04/1993)
TITULO I – AMBITO DE APLICACION
Artículo 1° — Todos los aspectos vinculados a la habilitación, administración y operación
de los puertos estatales y particulares existentes o a crearse en el territorio de la
República, se rigen por la presente ley.
Art. 2° — Denomínanse puertos a los ámbitos acuáticos y terrestres naturales o
artificiales e instalaciones fijas aptos para las maniobras de fondeo, atraque y desatraque
y permanencia en buques o artefactos navales para efectuar operaciones de transferencia
de cargas entre los modos de transportes acuático y terrestre o embarque y desembarque
de pasajeros, y demás servicios que puedan ser prestados a los buques o artefactos
navales, pasajeros y cargas. Quedan comprendidas dentro del régimen de esta ley las
plataformas fijas o flotantes para alijo o completamiento de cargas.
Art. 3° — Quedan excluidos del régimen previsto en la presente ley, los puertos o
sectores de éstos, destinados exclusivamente para el uso militar o el ejercicio del poder
de policía estatal.
TITULO II – DE LA HABILITACION
CAPITULO I – DE LOS PUERTOS EXISTENTES O A CREARSE
Art. 4° — Requieren habilitación del Estado nacional todos los puertos comerciales o
industriales que involucren al comercio internacional o interprovincial.
Art. 5° — La habilitación de todos los puertos referidos en el artículo 4° debe ser otorgada
por el Poder Ejecutivo, según lo establecido en esta ley, comunicando dicha decisión al
Congreso dentro del plazo de diez días hábiles, contados a partir de la fecha del decreto
respectivo.
Art. 6° — A los efectos de la habilitación, la autoridad competente deberá tener en cuenta
las siguientes pautas:
a) Ubicación del puerto;
b) Identificación de las instalaciones portuarias;
c) Individualización de las personas físicas o jurídicas, titulares de los puertos;
d) Clasificación de los puertos, según la titularidad del inmueble donde se encuentren
ubicados, según su uso y según su destino; categorizaciones que serán definidas por el
titular del puerto;
e) Aspectos vinculados con la defensa y seguridad nacional;
f) Incidencia en el medio ambiente, niveles máximos de efluentes gaseosos, sólidos y
líquidos;
g) Afectación del puerto al comercio interprovincial y/o internacional;
h) Normas de higiene y seguridad laboral;
i) Control aduanero y de migraciones;
j) Policía de la navegación y seguridad portuaria.
Art. 7° — Los puertos se clasificarán en:
1) Según la titularidad del inmueble:
Nacionales
Provinciales
Municipales
De los particulares
2) Según su uso:
Uso público
Uso privado
Son considerados puertos de uso público: aquellos que, por su ubicación y características
de la operatoria deban prestar obligatoriamente el servicio a todo usuario que lo requiera.
Son considerados puertos de uso privado: aquellos que, ofrezcan y presten servicios a
buques, armadores, cargadores y recibidores de mercaderías, en forma restringida a las
propias necesidades de sus titulares o las de terceros vinculados contractualmente con
ellos. Dicha actividad se desarrollará dentro del sistema de libre competencia, tanto en
materia de precios como de admisión de usuarios.
3) Según su destino, e independientemente de la titularidad del dominio del inmueble y de
su uso:
Comerciales
Industriales
Recreativos en general
Se consideran puertos comerciales, aquellos cuyos destinos es la prestación de servicios
a buques y cargas, cobrando un precio por tales servicios.
Son considerados puertos industriales, aquellos en los que se opere exclusivamente con
las cargas específicas de un proceso industrial, extractivo o de captura debiendo existir
una integración operativa entre la actividad principal de la industria y el puerto.
Son considerados puertos recreativos en general, los deportivos, científicos o turísticos
locales.
Art. 8° — El destino de los puertos podrá ser modificado con autorización previa y
expresa de la Autoridad de Aplicación. No se considerará cambio de destino la
modificación de las instalaciones que resulte de los avances tecnológicos en el proceso
industrial, de las exigencias del mercado y de las materias primas o productos elaborados
que se embarquen o desembarquen en dichos puertos.
CAPITULO II – DE LOS PUERTOS EN FUNCIONAMIENTO
Art. 9° — Los puertos y terminales particulares que a la fecha de promulgación de esta
Ley se encuentren en funcionamiento con autorización precaria otorgada por autoridad
competente y conforme a las normas que regulaban la materia, serán definitivamente
habilitados por el Poder Ejecutivo Nacional, quien deberá comunicar esta decisión al
Congreso Nacional, dentro del plazo de diez (10) días hábiles contados a partir de la
fecha de la resolución.
CAPITULO III – CONSIDERACIONES GENERALES
Art. 10 — La habilitación de todos los puertos mantendrá su vigencia mientras continúe la
actividad de los mismos y el mantenimiento de las condiciones técnicas y operativas
exigidas por la presente ley y su reglamentación y que dieron lugar a la habilitación
respectiva.
TITULO III – DE LA ADMINISTRACION Y OPERATORIA PORTUARIA
CAPITULO I – DE LA TRANSFERENCIA DEL DOMINIO, ADMINISTRACION O
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EXPLOTACION PORTUARIA NACIONAL A LOS ESTADOS PROVINCIALES Y/O A LA
MUNICIPALIDAD DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES Y/O A LA ACTIVIDAD PRIVADA
*Art. 11 — A solicitud de las provincias y/o de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos
Aires, en cuyos territorios se sitúen puertos de propiedad y/o administrados por el Estado
nacional, y mediante el procedimiento que al respecto determine la reglamentación, el
Poder Ejecutivo les transferirá a título gratuito, el dominio y/o administración portuaria.
En caso que las jurisdicciones indicadas en el párrafo anterior no demostrasen interés por
la mencionada transferencia del dominio o administración de esos puertos, el Poder
Ejecutivo podrá mantenerlos bajo la órbita del Estado nacional, transferirlos a la actividad
privada o bien desafectarlos.
* Por Decreto 1029/1992 del 24/06/1992 se vetó la expresión tachada.
CAPITULO II – DE LA ADMINISTRACION Y OPERATORIA ESTATAL
Art. 12 — En el caso especial de los puertos de Buenos Aires, Rosario, Bahía Blanca,
Quequén y Santa Fe, la transferencia prevista en el artículo anterior se efectuará a
condición de que, previamente, se hayan constituido sociedades de derecho privado o
entes públicos no estatales que tendrán a su cargo la administración de cada uno de esos
puertos. Estos entes se organizarán asegurando la participación de los sectores
particulares interesados en el quehacer portuario, comprendiendo a los operadores,
prestadores de servicios, productores usuarios, trabajadores y demás vinculados a la
actividad. Las provincias en cuyo territorio se encuentre emplazado el puerto y el o los
municipios en cuyo o cuyos ejidos se halle situado el puerto también tendrán participación
en los entes, de acuerdo a la modalidad que establezca el estatuto respectivo de cada
puerto. Las personas jurídicas que administren y exploten los puertos mencionados
tendrán la facultad de determinar el propio tarifario de servicios, debiendo invertir en el
mismo puerto el producto de su explotación, conforme lo establezca el estatuto respectivo.
Art. 13 — La administración de los puertos nacionales podrá operar y explotar a estos por
sí, o bien ceder la operatoria y explotación a personas jurídicas estatales, mixtas o
privadas, a través de contratos de concesión de uso o locación total o parcial, mediante el
procedimiento de licitación pública y conforme a las disposiciones de la presente ley.
Art. 14 — La administración de los puertos nacionales, podrá celebrar acuerdos con
personas físicas o de existencia ideal, a fin de reparar, modificar, ampliar, o reducir las
instalaciones existentes o construir nuevas, para la prestación de servicios portuarios,
mediante la adopción de cualquier alternativa de procedimiento que determine la
autoridad de aplicación, conforme la legislación vigente.
Art. 15 — En caso de licitación de obras públicas para la construcción o reparación de
puertos e instalaciones, muelles, elevadores, terminales de contenedores y toda otra
instalación principal o accesoria, la administración comitente podrá celebrar acuerdo de
anticresis.
Art. 16 — Los plazos de cualquiera de los contratos mencionados en los artículos
anteriores, deberán permitir la amortización racional de las inversiones acordadas entre
las partes.
CAPITULO III – DE LA ADMINISTRACION Y OPERATORIA DE LOS PUERTOS
PARTICULARES
Art. 17 — Los particulares podrán construir, administrar y operar puertos de uso público o
de uso privado, con destino comercial, industrial o recreativo, en terrenos fiscales o de su
propiedad.
Art. 18 — Los buques y las cargas que operen en los puertos de los particulares estarán
exentos del pago al Estado de derechos y tasas por servicios portuarios que éste no
preste efectivamente.
Art. 19 — La reglamentación establecerá los servicios mínimos y esenciales que deberán
prestarse a los buques y a las cargas en los puertos de uso público comerciales, y las
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instalaciones que deberán facilitarse a las autoridades policiales y de control, tanto en los
puertos de uso público como de uso privado y cualquiera sea su destino.
CAPITULO IV – CONSIDERACIONES GENERALES
Art. 20 — El responsable de cada puerto, cualquiera sea su titular y clasificación de éste,
tendrá a su cargo: el mantenimiento y mejora de las obras y servicios esenciales, tales
como profundidades y señalización de los accesos y espejos de agua, instalaciones de
amarre seguro, remolque y practicaje. La referida responsabilidad deberá ejercerse en un
todo de acuerdo a las normas vigentes emitidas en función del poder de policía que ejerce
el Estado nacional en estas materias. La Prefectura Naval Argentina será la autoridad
competente para expedir las licencias habilitantes para ejercer el practicaje.
TITULO IV – DE LA JURISDICCION Y CONTROL
Art. 21 — Todos los puertos comprendidos en la presente ley están sometidos a los
controles de las autoridades nacionales competentes, conforme a las leyes respectivas,
incluida entre otros la legislación laboral, de negociación colectiva y las normas referentes
a la navegación y el transporte por agua, y sin perjuicio de las competencias
constitucionales locales. Las autoridades de aplicación deben coordinar tales controles
ejercidos en razón de las responsabilidades inherentes a los organismos nacionales al
solo efecto de que no interfieran con las operaciones portuarias.
TITULO V – DE LA AUTORIDAD DE APLICACION
Art. 22 — La autoridad de aplicación de la presente ley, será la que determine el Poder
Ejecutivo en el ámbito del Ministerio de Economía y Obras y Servicios Públicos de la
Nación, o en el que en el futuro absorba su competencia, y tendrá las siguientes funciones
y atribuciones, sin que esta enunciación pueda considerarse taxativa:
a) Asesorar al Poder Ejecutivo Nacional en la habilitación de los puertos conforme a los
artículos 5 y 9 de la presente ley;
*b) Controlar dentro del ámbito de la actividad portuaria el cumplimiento de las
disposiciones de la presente ley y de las reglamentaciones que en su consecuencia se
dicten en el orden competente nacional;
c) Controlar que los titulares de las habilitaciones portuarias otorgadas, den cumplimiento
a los proyectos constructivos y operativos que justificaron su solicitud, y den a los puertos
e instalaciones portuarias la finalidad que condicionó la habilitación. Podrá suspender
dichas habilitaciones hasta que sean restablecidas las condiciones exigidas o cancelarla
definitivamente, cuando circunstancias objetivas y debidamente probadas, acrediten la
imposibilidad de su restablecimiento;
d) Promover y hacer efectiva la modernización, eficacia y economicidad de cada uno de
los puertos del Estado nacional;
e) Estimular y facilitar la inversión privada en la explotación y administración de los
puertos;
f) A su requerimiento, dar asesoramiento técnico y jurídico a las provincias y/o municipios
que promuevan las instalaciones de puertos en sus respectivos territorios;
g) Proponer al Poder Ejecutivo Nacional las políticas generales en materia portuaria y de
vías navegables;
h) Establecer acuerdos delimitando las responsabilidades en el dragado de accesos y
dársenas de cada puerto, en el caso que ello fuera necesario en zonas donde la
responsabilidad sea de dudosa o conflictiva determinación;
i) Controlar, subsidiariamente, en el ámbito portuario el cumplimiento de cualquier ley o
reglamentación cuya aplicación competa a una autoridad nacional;
j) Coordinar la acción de los distintos organismos de supervisión y control del Estado
nacional que actúan dentro del ámbito portuario, con el fin de evitar la superposición de
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funciones, y facilitar el funcionamiento eficiente del puerto en sí mismo y de los servicios
que en él se prestan; todo ello, sin perjuicio de las leyes y reglamentos vigentes en la
materia;
k) Aplicar las sanciones que correspondan por la comisión de las infracciones previstas en
el artículo 23 inciso a) de la presente ley;
l) Fijar el plazo de amortización de las inversiones a los efectos de lo dispuesto en el
artículo 16 de esta ley, para el caso de los puertos propiedad del Estado nacional;
ll) Fijar la alternativa de procedimiento para celebrar acuerdos con personas físicas o de
existencia ideal a los fines de lo dispuesto en el artículo 14 de esta ley para el caso de los
puertos propiedad del Estado nacional.
* Inc. b) se reemplazó el texto del B.O. “las actividad” por “la actividad” y “el orden competencia nacional”, por el
“orden competente nacional”.
TITULO VI – DE LA REGLAMENTACION
Art. 23 — El Poder Ejecutivo nacional reglamentará la presente ley en un período de
ciento ochenta días a partir de su promulgación:
Entre otros aspectos la reglamentación contendrá:
a) El régimen disciplinario al que se someterán los incumplimientos de las disposiciones
legales o reglamentarias en que incurrieren los titulares de las administraciones
portuarias. Las sanciones podrán ser: suspensión de la habilitación por tiempo
determinado y caducidad de la habilitación; quedando abierta en todos los casos la vía
recursiva ante la autoridad que corresponda en el ámbito administrativo así como ante la
justicia competente;
b) La obligatoriedad de llevar en todos los puertos registros contables y de las
operaciones realizadas, que permitan un fácil acceso a la información necesaria para el
ejercicio de las competencias de la autoridad de aplicación;
c) Las condiciones que deben reunir los peticionantes de las habilitaciones o concesiones
de uso, explotación y/o administración de los puertos;
d) La enumeración de los servicios mínimos y esenciales y las instalaciones que deberán
facilitarse a las autoridades policiales y de control en los puertos conforme al artículo 19
de la ley;
e) Pautas referidas a los criterios de higiene y seguridad laboral, incidencia ambiental,
controles sanitarios.
TITULO VII – CONSIDERACIONES FINALES
*Art. 24 — Deróganse las leyes 16.971, 16.972, 21.892, 22080, el decreto 10.059/43
ratificado por ley 13.895 y toda otra norma legal o reglamentaria en cuanto se oponga a la
presente. Derógase el Anexo I de la ley 23.696 en cuanto dice: “Administración General
de Puertos descentralización y provincialización. Concesión total o parcial de puertos o
instalaciones portuarias”.
* Por Decreto 1029/1992 del 24/06/1992 se vetó la expresión tachada.
Art. 25 — Comuníquese al Poder Ejecutivo. — Alberto R. PIERRI. — Eduardo MENEM.
— Esther H. Pereyra Arandía de Pérez Pardo. — Edgardo Piuzzi.
Decreto 1029/1992
Bs. As., 24/06/1992
B.O. 27.417 del 26/06/1992
VISTO el proyecto de Ley registrado con el N° 24.09 3 y;
CONSIDERANDO:
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Que la Ley N° 23.696 declaraba la privatización de la ADMINISTRACIÓN GENERAL DE
PUERTOS disponiendo su descentralización y provincialización y a su vez la concesión
total o parcial de puertos o instalaciones portuarias principales o accesorias.
Que en uso de las atribuciones que confiere el Artículo 61 de la mencionada norma legal
el PODER EJECUTIVO NACIONAL dispuso la liquidación de la ADMINISTRACIÓN
GENERAL DE PUERTOS SOCIEDAD DEL ESTADO, la que se efectivizará una vez que
los puertos que se encuentran bajo su jurisdicción sean transformados, transferidos o
privatizados, según lo estatuye el Decreto Nº 817 del 28 de mayo de 1992.
Que ello sea dispuesto en una norma legal y sin posibilidad de elección para el PODER
EJECUTIVO NACIONAL es inconveniente dado que es necesario, dentro de las
prescripciones de la Ley Nº 23.696, que la autoridad de aplicación conserve su poder de
decisión a efectos de disponer la transferencia o privatización del Puerto de Buenos Aires
de la manera más propicia según los fines perseguidos en esa ley.
Que asimismo, es de destacar que la MUNICIPALIDAD DE LA CIUDAD DE BUENOS
AIRES es un ente descentralizado que actúa dentro de la esfera del Gobierno Federal, y
por lo tanto resulta conveniente que la privatización del puerto mencionado sea ejecutada
por la máxima autoridad de éste, que no es otro que el PODER EJECUTIVO NACIONAL.
Que conforme lo que surge de los considerandos anteriores es inconveniente la
derogación del Anexo I de la Ley Nº 23.696 en lo que se refiere a los puertos de la
Nación, toda vez que permite al PODER EJECUTIVO NACIONAL la determinación de
descentralización o provincialización de los mismos y su concesión total o parcial.
Que en tal sentido es necesario afirmar que suprimiendo la parte del Anexo detallada se
estaría privando a la autoridad de aplicación de utilizar los procedimientos de la Ley Nº
23.696 que tienen como característica principal privilegiar la transparencia y la igualdad
entre los posibles concesionarios.
Que lo dicho no constituye un mero aspecto formal dado que en la legislación nacional no
existe norma que reglamente los procedimientos previos a la concesión, llegando a
sostener calificada doctrina e inclusive la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA
NACIÓN que en tales contratos debe estarse a la libre elección, de no utilizarse los
sistemas previstos en la Ley Nº 23.696.
Que el presente se dicta en uso de las atribuciones que confiere el artículo 72 de la
Constitución Nacional,
Por ello,
EL PRESIDENTE DE LA NACIÓN ARGENTINA
DECRETA:
Artículo 1° — Obsérvase la parte del artículo 11 del proyecto de ley registrado bajo el Nº
24.093 que menciona a la MUNICIPALIDAD DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES.
Art. 2° — Obsérvase la parte del artículo 24 del proyecto de ley registrado bajo el Nº
24.093 que dispone la derogación del Anexo I de la Ley Nº 23.696 en cuanto dice:
“ADMINISTRACIÓN GENERAL DE PUERTOS, descentralización y provincialización.
Concesión total o parcial de puertos o instalaciones portuarias”.
Art. 3° — Con las salvedades establecidas en los artículos precedentes, cúmplase,
promúlgase y téngase por ley de la Nación el proyecto de ley registrado bajo el Nº 24.093.
Art. 4° — Comuníquese, publíquese, dése a la Dirección Nacional del Registro Oficial y
archívese. — MENEM. — Guido Di Tella.