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Purecuhpeni Los Tipos de Guerra Practica

El documento 'Confluencia de veredas historiográficas' es una recopilación de investigaciones presentadas en el 3er Congreso Nacional de la Red Mexicana de Historia, que se llevó a cabo en Querétaro en septiembre de 2024. La obra aborda una variedad de temas históricos, desde estudios regionales hasta la historia de la educación y la cultura, destacando la importancia del análisis crítico y la interdisciplina en la historiografía mexicana. Esta publicación busca fomentar el diálogo y la colaboración entre investigadores y contribuir al entendimiento del pasado y su relevancia en el presente.

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Purecuhpeni Los Tipos de Guerra Practica

El documento 'Confluencia de veredas historiográficas' es una recopilación de investigaciones presentadas en el 3er Congreso Nacional de la Red Mexicana de Historia, que se llevó a cabo en Querétaro en septiembre de 2024. La obra aborda una variedad de temas históricos, desde estudios regionales hasta la historia de la educación y la cultura, destacando la importancia del análisis crítico y la interdisciplina en la historiografía mexicana. Esta publicación busca fomentar el diálogo y la colaboración entre investigadores y contribuir al entendimiento del pasado y su relevancia en el presente.

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Confluencia

de veredas
historiográficas
Encuentro entre divulgadores de la Red Mexicana de Historia
Confluencia de veredas historiográficas

Confluencia de

veredas historiográficas
Encuentro entre divulgadores de la Red Mexicana de Historia

1
Confluencia de veredas historiográficas

Mauricio Kuri González


Gobernador Constitucional del Estado de Querétaro

Ana Paola López Birlain


Secretaria de Cultura del Poder Ejecutivo del Estado de Querétaro

Claudia Alejandra Nevarez Lázaro


Directora de Educación Artística y Servicios Culturales de la

Secretaria de Cultura del Poder Ejecutivo del Estado de Querétaro

Lucía Eugenia de Fátima García García

Encargada del Fondo Editorial de Querétaro

Héctor Raúl Flores Rodríguez

Presidente de la Red Mexicana de Historia

CONFLUENCIA DE VEREDAS HISTORIOGRÁFICAS es una publicación editada y publicada

por la Secretaría de Cultura de Querétaro.


Primera edición: abril del 2025.

Coordinador editorial: David Baltazar Vargas.

Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor
de la publicación. Se autoriza cualquier reproducción parcial o total de los textos de la

publicación, siempre y cuando sea sin fines de lucro o para usos estrictamente
académicos, citando siempre la fuente y otorgando los créditos autorales

correspondientes.

ISBN: 978-607-8810-36-9
Hecho en México

2
Confluencia de veredas historiográficas

Índice
Presentación.................................................................................7

Preámbulo ....................................................................................9
David Baltazar Vargas ................................................................ 9

Sección I ......................................................................................11
Estudios regionales e interdisciplina históricas .......................11
La Escuela de Artes y Oficios de Morelia, nicho de la cultura
musical en Michoacán ...............................................................12
Rolando Vidal García Calderas ................................................. 12
Nietzsche y la Historia: el ethos del historiador en la segunda
consideración intempestiva ......................................................26
César Suarez Álvarez ............................................................... 26
La poesía como articuladora emocional de la encrucijada
moderna: la melancolía amorosa en la lírica mexicana de
mediados del siglo XIX. .............................................................35
Álvaro González Galicia ........................................................... 35

Sección II.....................................................................................54
Estudios históricos sobre la educación y la universidad..........54
Los grupos subalternos en las lecciones de Historia del Libro
de Texto Gratuito de tercer año de 1960 .................................55
Blanca Esthela González Mina ................................................. 55
El Estado mexicano y el desenvolvimiento político de la
Universidad Michoacana, 1920-2023 .......................................72
José Manuel Tovar Herrera ...................................................... 72

3
Confluencia de veredas historiográficas

La Universidad sin condición: breve revisión historiográfica al


problema de la autonomía universitaria ..................................95
José Iván Camacho Ventura ..................................................... 95
La gestación de la autonomía en la Universidad Autónoma de
San Luis Potosí. 1923-1944: debates y transformaciones .....111
Tomás Gómez Mata .............................................................. 111
Problemas y desafíos de la enseñanza de la Historia ante la
lógica actual del internet.........................................................128
Carlos Eduardo Salinas Bautista ............................................. 128

Sección III .................................................................................145


Historia cultural, social y de las ideas....................................145
Fernando Palomares en la revolución del noroeste mexicano
André Joshiel de la Luz Alarcón ............................................. 146
Del “cometa del siglo” al “fracaso del siglo”. El cometa
Kohoutek y la construcción de un imaginario social en la
prensa mexicana de 1973
Sharon Baños Martínez.......................................................... 166
La historia de vida: propuesta educativa para generar
conciencia histórica, el caso de la Preparatoria Popular
Eduardo Neri; Xochipala, una zona vulnerable del estado de
Guerrero
Osvaldo Bernabé Bello .......................................................... 184
Purecuhpeni. Los tipos de guerra practicados por los tarascos
prehispánicos (1200-1522)
Ricardo Carvajal Medina ........................................................ 202
Prometeo en la era de la IA: técnica y espíritu en la enseñanza
de la historia
Alejandra Navarrete Quezada ................................................ 230

4
Confluencia de veredas historiográficas

Prisioneros mexicanos en Puebla (1863): patriotismo y


capacidad
Edgar Iván López Gallo Gocchi .............................................. 239
“Libertad o muerte”: independencia, raza y ciudadanía en
Haití, 1789-1805
Horacio Cruz García ............................................................... 253
Estratificación entre los rangos guerreros mexica y su relación
con las prácticas corporales permanentes (perforaciones
corporales)
Juan Pablo Vega Campuzano ................................................ 272

Sección IV
Historia económica y econometría retrospectiva ..................297
Hacia la construcción de una historiografía social de la
hacienda pública y la fiscalidad mexicana, siglos XIX y XX:
viejos y nuevos enfoques que permiten visibilizar y examinar
mujeres contribuyentes, pequeños causantes, impuestos
modestos y erarios estrechos
Sergio Fernando Soria Soria .................................................. 298
Representación cartográfica del acopio de minas de la
Compañía de Real del Monte y Pachuca en la segunda mitad
del siglo XIX
Mauricio Antonio Barreiro Núñez .......................................... 318
Nació en mi casa y lo crie como a un hijo: Comercio,
manumisión y propietarios de esclavos en la Alcaldía Mayor
de Guanajuato (Siglos XVII-XVIII)
Emilio Adolfo López Chagoyán .............................................. 356
Transformación del servicio hospitalario en función del
desarrollo de la economía de Colima
José Rafael Cuauhtémoc Acoltzin Vidal ................................. 373

5
Confluencia de veredas historiográficas

Sección V
Historia de las relaciones de poder y la cultura política .......395
Redes clientelistas en el Estado de México. Un estudio al
grupo Gomista (1920-1929)
Emilio Arturo Martínez González ........................................... 396
Los últimos Uanácaze en el poder, el final de la línea heredera
de los cazonci de Michoacán, 1562-1596
Daniel Adrián Ortiz Macarena ................................................ 419
Transgresoras a las buenas costumbres: La prostitución
durante los últimos años del Porfiriato a través de Luis Lara y
Pardo “La prostitución en México”
Berenice Vargas Cruz ............................................................. 433
La Wehrmacht: entre el honor y la deshonra. El mito de la
Wehrmacht limpia
José Antonio Bermúdez Martínez .......................................... 450
La Ideología Socialista y su influencia en el Normalismo Rural
en México
Alejandro Moreno Lozano, Aída Edna Amezcua Gutiérrez,
Mahetzy Alexey Moreno Miranda, Alex Octavio Moreno Miranda
.............................................................................................. 465

Sección VI
Cine e Historia .........................................................................484
Primeros pasos del cine en la ciudad de Querétaro 1896-1917
Claudia Minelli Campos Guzmán ........................................... 485
La historia en pantalla: imágenes, símbolos y retratos
Óscar Aguilar Arteaga ........................................................... 508

6
Confluencia de veredas historiográficas

Presentación

El estudio de la historia no solo nos permite entender el pasado, sino que


también nos brinda herramientas para una interpretación del presente.
En este contexto, la presente obra nace de las actividades de difusión y
divulgación realizadas durante los trabajos del 3er Congreso Nacional de
la Red Mexicana de Historia, celebrado en la ciudad de Santiago de
Querétaro, se erigió como un espacio de reflexión, debate y aprendizaje
colectivo, donde académicos, investigadores y estudiantes se unieron con
un objetivo común: explorar las múltiples dimensiones de nuestra
herencia cultural y social, a la par de un énfasis hacia el análisis de las
tecnologías de la información para la comunicación y la inteligencia
artificial.

Durante cuatro días de intenso trabajo, participantes de diversas


disciplinas compartieron sus investigaciones, intercambiaron ideas y
desafiaron paradigmas establecidos. Las ponencias abarcaron desde la
época prehispánica hasta los acontecimientos contemporáneos,
abordando temas como Historia de las mujeres, Educación, Cartografía,
Economía, Política, Cultura, entre otras; resaltando la relevancia del
análisis histórico y crítico de los fenómenos sociales.

Las memorias que aquí presentamos recogen no sólo las exposiciones


y discusiones más significativas, las cuales, dieron paso a reflexiones, los
debates informales e interacciones que, sin duda, enriquecieron nuestra
experiencia. Este documento es un testimonio del compromiso de la Red
Mexicana de Historia por continuar indagando en nuestro pasado,

7
Confluencia de veredas historiográficas

promoviendo el diálogo y la colaboración entre generaciones de


investigadoras e investigadores.

Invitamos a los lectores a sumergirse en estas páginas, donde cada


contribución es un ladrillo en la construcción de una comprensión más
amplia de la Historia. Que estas memorias sirvan de inspiración para
futuras investigaciones y para el continuo desarrollo de una disciplina que
es vital para el entendimiento de la humanidad.

San Luis Potosí, otoño del 2024

Mtro. Héctor Flores Rodríguez

Presidente de la Red Mexicana de Historia

8
Confluencia de veredas historiográficas

Preámbulo

David Baltazar Vargas


Doctor en Ciencias Sociales
Investigador posdoctoral
Universidad Autónoma de Querétaro
Coordinador editorial de la obra

La presente obra, Confluencia de veredas historiográficas, constituye una


muestra representativa de los trabajos expuestos, discutidos y debatidos
en el marco de los trabajos de las actividades del 3er Congreso Nacional
de la Red Mexicana de Historia, desarrollado los días 04, 05, 06 y 07 de
septiembre del 2024, actividades realizadas en los recintos administrados
por la Secretaría de Cultura del Poder Ejecutivo del Estado de Querétaro,
a saber: Centro de las Artes del ex Colegio de Santa Rosa de Viterbo y el
Centro Cultural “Casa del Faldón.” De forma adicional, se contaron con
extensiones en los museos Regional de Querétaro y Anbánica de Historia,
dependiente del H. Ayuntamiento de Corregidora, Qro.

Durante el desempeño de estas jornadas fue posible construir un


espacio epistémico fructífero para la historiografía mexicana con la
presentación de nuevos paradigmas para analizar los fenómenos sobre el
pasado, a la par de explorar otras posibilidades de pensamiento relacional
con la interdisciplina en su inteligencia. El resultado de estos esfuerzos,
impulsado por las y los autores congregados se desglosa en cada una de
las páginas que a continuación se presentan.

9
Confluencia de veredas historiográficas

Para facilitar a las y los lectores la organización de los trabajos


presentados durante el Congreso, estos se han agrupado en seis
secciones generales, a través de los siguientes ejes articuladores:
enfoques históricos regional-interdisciplinar; la historia de la educación y
la universidad; estudios de caso sobre cultura, sociedad e ideas; historia
económica; historia de las relaciones políticas; y el cine en el pasado.

El comité organizador del 3er Congreso Nacional de la Red Mexicana


de Historia, integrado por Omar Cruz Islas, Llobet Iván Cetzal y un
servidor, expresa su agradecimiento a las licenciadas Marisol Flores y
Lucía García, encargadas del Centro Cultural “Casa del Faldón” y del
Fondo Editorial del Poder Ejecutivo del Estado de Querétaro,
respectivamente, por su apoyo y gestión para el desarrollo del Congreso
y la publicación de la presente Memoria.

Con este esfuerzo editorial, la Red Mexicana de Historia busca


refrendar su compromiso para continuar la difusión de resultados de
investigaciones sociales y humanísticas entre pares e incentivar la
divulgación del conocimiento entre los distintos sectores de la sociedad
queretana y mexicana.

10
Confluencia de veredas historiográficas

Purecuhpeni. Los tipos de guerra practicados por los tarascos


prehispánicos (1200-1522)

Ricardo Carvajal Medina


Licenciado en Historia
Divulgador de la cultura tarasca prehispánica
Universidad Michoacana de San Nicolas de Hidalgo

Introducción

El estudio de la guerra en la antigua Mesoamérica en los últimos años ha


logrado importantes avances historiográficos, que han revolucionado la
forma en que la se veía la violencia mortal entre grupos para la época
prehispánica.1 Durante muchas décadas fue una creencia común y
romántica, pensar que las guerras prehispánicas eran prominentemente
rituales y el objetivo no era derrotar al adversario, sino con el objetivo
religioso de capturar prisioneros para el sacrificio a los dioses. El ejemplo
por antonomasia en Mesoamérica de este romanticismo son las “guerras
floridas” mexicas, donde se simulaba el combate para capturar
prisioneros para el sacrificio, y que supuestamente no conllevaba ningún
otro aspecto como el político o económico.

Hoy sabemos que, en las sociedades militaristas del Posclásico tardío


(1200-1521), se articularon diversos aspectos de vida para obtener la
victoria en el campo de batalla. Las clases dominantes de los diversos
Estados y señoríos detentaban el poder político, económico y religioso, y

1
La publicación más reciente sobre nuevas interpretaciones sobre la guerra prehispánica em
Mesoamérica, es Rivera, et. al., Guerra....

202
Confluencia de veredas historiográficas

la guerra permitía su sobrevivencia frente a los gobernantes rivales. Entre


los objetivos principales de la guerra en Mesoamérica justo antes de la
llegada de los españoles, eran la defensa y expansión territorial, aunque
relacionados con aspectos ideológicos importantes, siendo el principal la
religión. Ya desde mediados de la década de 1980, José Lameiras, citando
a Hans Speier, mencionó tres tipos de guerra que se practicaban en
Mesoamérica antes de la conquista europea:

“…la guerra total o absoluta “puede caracterizarse, negativamente, por


la ausencia de cualquier restricción y regulación impuesta sobre la
violencia, la traición y el terror. En la guerra total, el enemigo no
constituye un obstáculo para la obtención de los valores que controla.
La guerra total no se sopesa de acuerdo al lograr un cambio en el
modo de vida del enemigo; ni se equilibra de modo de llegar a pactar
la paz con él… El enemigo absoluto no es sujeto de intereses
predatorios, sino más bien un símbolo de extrañamiento, de
demonismo y de peligro para la comunidad en su conjunto” […] en
otras palabras, “implica la aniquilación del enemigo”.

“La guerra ritual es el extremo opuesto de la antes enunciada, la que


se realiza bajo condiciones estudiadas de igualdad y bajo la estricta
observancia de ciertas reglas; sus resultados contrastan con otro tipo
de guerras en cuanto a las ganancias populares. La «guerra
instrumental», en cambio, está orientada a lograr el acceso a los bienes
controlados por el enemigo”.”

(Lameiras) 2

2
Lameiras, Los déspotas… Nota a pie núm. 25, pp. 68-69, y p. 78.

203
Confluencia de veredas historiográficas

A esto agregamos que Carlos Brokmann menciona la existencia


de una dicotomía entre los ámbitos de lo jurídico y lo militar en el mundo
mexica, aunque los principios y normas se volvían flexibles de acuerdo a
las condiciones políticas, así ha mencionado que:

“…existió un discurso jurídico muy detallado, claramente distinguido


entre las causas de guerra y la conducta de los guerreros durante las
hostilidades (las categorías jurídicas occidentales se denominan,
siguiendo al derecho romano, en latín ius ad bellum y ius in bello). Este
derecho tuvo instituciones, estructuras, funcionarios y pautas propias,
estableciendo claramente códigos de conducción de la guerra. Al
mismo tiempo y como ocurre en otros casos históricos, la aplicación
de los principios y normas dependió de la conveniencia y condiciones
políticas. […] El derecho de guerra, partiendo de la tradición romana,
se clasifica en dos temas: el derecho de la guerra (ius ad bellum) y el
derecho en la guerra (ius in bello). El primero se refiere a la declaración
de las hostilidades y engloba las causas y motivos que son
considerados culturalmente legítimos para hacerlo. El segundo se
aboca a la conducta de las fuerzas armadas durante el conflicto; el
trato hacia combatientes y no combatientes considerados enemigos.”

(Brokmann) 3

Un caso que ha podido ser investigado reciente y ampliamente, es el


de los tarascos o purépechas de Michoacán, en el Occidente de

3
Brokmann, La guerra… pp. 73-74. Cursivas nuestras.

204
Confluencia de veredas historiográficas

Mesoamérica. Gracias a la información histórica conocemos aspectos


como la estructura del ejército, el armamento, atavíos de guerra, la
ideología guerrera, los rituales bélicos, estrategias y tácticas, así como el
uso de fortalezas para la defensa del territorio.4 Un tópico en el cual
también se ha logrado profundizar, es en los tipos de guerra practicados
por los tarascos, a partir de propuestos por José Laimeiras para entender
la guerra en Mesoamérica.

Así, el objetivo del presente texto es investigar los tipos de guerras en


las fuentes históricas tarascas, particularmente en la Relación de
Michoacán (1541), donde se encuentra información sobre las formas de
hacer la guerra, identificándose los tres tipos de guerra, describiendo en
tres capítulos de la Tercera Parte titulados: 1) Cap. VI, “Cuando metían
alguna población a fuego y sangre” (guerra total o absoluta), 2) Cap. IV
“De las entradas que hacían en los pueblos de sus enemigos” (guerra
ritual), y 3) Cap. V. “De cómo destruían o combatían los pueblos” (guerra
instrumental). Estos capítulos están ilustrados con láminas elaboradas por
los carariecha o pintores indígenas, que contienen complejas escenas de
guerra, y que, tras analizarlos iconográficamente, se obtiene información
adicional sobre las formas de guerra en el Michoacán antiguo.

Se describen algunas de las características de los tipos de guerra, que


deben explicarse en el contexto histórico en el que fueron practicadas, y
aclarar que, a pesar de tener objetivos diferenciados, no se pueden
disociar sus características. Es decir, las guerras emprendidas por los
prototarascos (1200- ca. 1430), eran realizadas con un final ritual, pues
cada entidad política justificaba y defendía a su deidad patrona; mientras
que para la época en que los señores del linaje Uacúsecha (“águilas”)

4
Carvajal, La guerra….

205
Confluencia de veredas historiográficas

impusieron su poder (ca. 1430-1522), la guerra se realizaba en nombre y


servicio de Curícaueri; del mismo modo, las guerras tenían el fin político
de imponer su autoridad sobre los enemigos, así como usufructuar la
fuerza de trabajo y los medios de producción y productos de los pueblos
derrotados.5

Las voces purecuqua y quacaraqua: “guerra” en lengua tarasca

Salvo la interpretación de las fuentes históricas, tenemos poca


información de como concibieron la guerra los tarascos prehispánicos. En
las fuentes etnolingüísticas de este idioma realizadas en el siglo XVI, se
registraron varias voces que los españoles tradujeron por conceptos
referentes al mundo guerrero. El concepto “guerra” se tradujo con dos
palabras: purecuqua y qhuacaraqua, de las cuales derivan más palabras, y
se pueden ejemplificar con las siguientes entradas: “Guerra” también se
tradujo como purecuhperaqua; “Guerra hacer”, “Pelear con otros” por
purecuhpeni y qhuacarahpeni; “Guerrear vnos con otros” por
Tzehcuhperani purecuhperani; “Pelear, o guerrear” por Qhuacarani;
“Guerrero, “Guerreador”, “Peleador”, “Soldado” por purecuti y qhuacarati;
“Lugar de pelea, o guerra”, por Purecuquaro; “Lugar de la guerra”, “Lugar
de conquista, o batalla”, por Quacaraquaro; “Conquistarlos” por
Quacarahpeni.6

Sobre la raíz de purecuqua, se mencionó que “Esta rraiz, Pure-, significa


passearse, pelear et alia [y otras cosas], etc.”,7 y es la radical en muchas
palabras referentes a persona o movimientos de gente, con lo que

5
Carvajal, Los tarascos… pp. 14-51.
6
Gilberti, Vocabulario... pp. 137, 138, y 445; Autor o autores desconocidos, Diccionario... T. I, p. 392 y
T. II, p. 461.
7
Autor o autores desconocidos, Diccionario... T. II, p. 456.

206
Confluencia de veredas historiográficas

podemos darnos la idea de “ejército”, “soldados” o “hueste de gente de


guerra”, conceptos que se tradujeron como purecucha. Sobre la voz
qhuacaraqua, parece ser que su origen proviene de “esta rraiz, Quaca-,
significa mojar, estar mojado o verde”, además se menciona la entrada
“Quacari. Cosa mojada, verde, rreziente, carne fresca”.8 Juan Baptista de
Lagunas mencionó que “QVACA, Significa Mojar, o remojar qualquier
cosa, segun la Interposicion señalare”, además agregó que: “Y de aqui
sale qualquier fruta, o leña verde, o el pescado, o carne fresca. A lo qual
dicen, Quacani Mojado, verde, o fresco.”9 No contamos con elementos
suficientes para realizar una interpretación fundamentada, de cómo
podría entenderse esta voz; por intuición podríamos comentar que nos
viene a la mente la idea de los guerreros jóvenes que empezaban en los
menesteres de la guerra. El hecho de que existan dos voces tarascas para
traducir el concepto “guerra” y derivados, quizás refiere a distintas
prácticas para ejercer la violencia mortal contra otros grupos humanos.

Las causas de la guerra, tanto defensivas como ofensivas en


Mesoamérica, fueron diversas y tendieron en justificarse de diferentes
formas. Carlos Brokmann menciona que: “En Mesoamérica, como en
todas las culturas del mundo, existieron casus belli considerados
provocación suficiente como para declarar las hostilidades de manera
inmediata. Estas causas de guerra fueron importantes debido a que
legitimaban la acción del poder del Estado sin necesidad de consultar o
debatir.”10

Los motivos de hacer la guerra en la historia tarasca fueron diversos.


En la Relación de Michoacán se mencionan múltiples batallas, de las cuales

8
Autor o autores desconocidos, Diccionario... T. II, pp. 460-461.
9
Baptista, Arte... p. 348.
10
Brokmann, La guerra… p. 34.

207
Confluencia de veredas historiográficas

pudimos analizar 11 de ellas, y entre los casus belli se encuentran:


Extender el señorío de Curícaueri, reivindicar derechos de sucesión,
debilitar los señoríos enemigos, vengar injurias personales, “rescatar” el
ídolo de una deidad, probar el valor del adversario y experimentar sus
fuerzas, capturar prisioneros, conquistar territorio y obtener tributos.11

La guerra total o absoluta

La guerra total o absoluta en la cultura tarasca, tenía el objetivo de


aniquilar o capturar a la mayoría de los enemigos, la destrucción de sus
pueblos, y la adquisición de botín y despojos. El capítulo VI de la Tercera
Parte de la Relación de Michoacán, que explica este tipo de guerras, se
titula “cuando metían alguna población a fuego y sangre”. Se describe
que después de preparar al ejército y cercar el pueblo enemigo, todos los
guerreros atacaban al mismo tiempo, pendían fuego a las construcciones
y lo saqueaban. La gente sobreviviente, “varones y mujeres y muchachos
y niños de las cunas”, eran contados,12 los ancianos, bebes y heridos eran
sacrificados antes de que se fueran de los territorios de sus enemigos,
cocida su carne y comida por los guerreros; el resto de los sobrevivientes
era llevado a la Tzintzuntzan donde eran sacrificados o reducidos a
esclavitud. Sobre el botín de este tipo de guerras, se menciona que se
ponían guardias por los caminos y sendas, que se encargaban de quitar
“de todo el despojo y saco que se había dado”, tanto a la los guerreros
tarascos como a los enemigos capturados, el oro, plata, plumajes ricos, y

11
Carvajal, La guerra…. p. 700-736.
12
La Relación de Michoacán menciona que en promedio capturaban 8000 prisioneros, y en una
ocasión hasta 16000 “y ponían miedo grande en los enemigos”. Alcalá, Relación… III, Cap. V, f. 19, p.
199.

208
Confluencia de veredas historiográficas

sólo los dejaban llevarse mantas, utensilios, cobre, y alhajas, pues lo


demás era para el cazonci.13 (Ver Figura 4).

En la parte histórica de la Relación de Michoacán se menciona como


los Uacúsecha practicaron guerras de aniquilamiento, justo antes de que
empezara la vertiginosa expansión del Triunvirato Ihuatzio-Pátzcuaro-
Tzintzuntzan a inicios del siglo XV. Las víctimas fueron los dos principales
señoríos enemigos: Taríaran y Curínguaro. Sobre Taríaran (cerca del actual
Ziracuaretiro), se narra la acción de forma muy parecida a la descrita líneas
arriba; entre los casus belli que motivaron esta guerra, se encuentran el
de conquistar el pueblo; “rescatar” el ídolo de la diosa Xarátanga que
estaba en manos de Hiucha, hijo de Zumban, y señor de dicho pueblo; así
como vengar los insultos que Hiuacha les hizo a Hiripan, Tangáxoan I e
Hiquingare.14 Se agrega que Hiuacha, señor de este pueblo, fue
capturado y llevado a sacrificar a Pátzcuaro,15 lo que fue ilustrado en la
lámina XXII (Ver Figura 1). De Curínguaro (cerca de San Simón
Quiringuaro, Huiramba) sólo se menciona en una línea que fueron
conquistados, aunque la acción debió ser muy parecida. Para ese
momento Pátzcuaro, Ihuatzio y Tzintzuntzan habían adquirido gran
poder, y entablado alianzas con varios pueblos de la cuenca del lago,
como Comachuén, Erongaricuaro, Uricho y Pichataro,16 logrando reunir
un ejército de cerca de 15 escuadrones (umbanumbanandequa

13
Alcalá, Relación… III, Cap. VI, f. 19v, p. 200.
14
Carvajal, La guerra… p. 709.
15
El Conquistador Anónimo mencionó que los indígenas “en la guerra es la gente mas cruel que
darse puede, porque no perdonan á hermano, pariente, ni amigo, ni dejan con vida á ninguno que
prenden, pues aunque sean mujeres y hermosas, las matan todas y se las comen. Cuando no pueden
llevarse el botin y los despojos del enemigo, lo queman todo. Solo á los señores no era permitido
matarlos, sino que se los llevaban presos bien guardados…”. El Conquistador Anónimo, Relación… T.
I, pp. 574-573.
16
Alcalá, Relación… II, Caps. XXX-XXXI, pp. 149-153.

209
Confluencia de veredas historiográficas

purecuhperaqua), de 400 guerreros cada uno, lo que resultaría en


aproximadamente 6000 hombres.17

La guerra ritual

Por otro lado, las guerras rituales tenían como objetivos principales
satisfacer a los dioses, y capturar prisioneros para el sacrificio en diversas
ocasiones,18 aunque seguía siendo violencia mortal motivada por
intereses políticos. En los ejemplos que proporciona la Relación de
Michoacán, no siempre se hacían en condiciones de igualdad ni se
pactaban, pero si se seguían ciertas reglas y la política estaba fuertemente
relacionada. En la parte histórica de la Relación de Michoacán
encontramos tres menciones de guerras rituales: el primer ejemplo se
narró después de que los chichimecas Uacúsecha emparentaron con los
isleños de Jarácuaro y se asentaron en Pátzcuaro, los curinguareños
recelosos por la alianza matrimonial de estas facciones, mandaron una
embajada para indicar a los Uacúsecha que trajeran leña a los dioses e
hicieran la “ceremonia de la guerra”, que ellos también harían los rituales,
y al tercer día pelearían en un lugar llamado Atáquaho, y “nos juntaremos
todos y jugaremos en las espaldas de la tierra y veremos cómo nos miran
de lo alto los dioses celestes y el sol y los dioses de las cuatro partes del
mundo”. Después de lo pactado

“…juntáronse unos con otros a medio día y empenzaron a pelear. Y


unos se daban de pedradas, otros con terrones, ya los señores de los

17
Carvajal, La guerra… p. 709-711.
18
Pereira, El sacrificio….

210
Confluencia de veredas historiográficas

chichimecas tiraban flechas, porque la gente común eran los que se


daban de pedradas y de tarronazos; y tenían lo por mal descalabrarse,
y en descalabrándose alguno, alimpiábase con la mano la sangre
porque no cayese en el suelo y ruciábanla con los dedos hacia el cielo
para dar de comer a los dioses. Y fueron heridos y flechados los dos
hermanos señores de los chichimecas Pauácume y Vápeani y
tornáronlos a sus casas a cuestas a Tarímichúndiro y tornáronse los de
Curýnguaro a su pueblo.”

(Alcalá) 19

De este relato deben de rescatarse varios elementos de esta guerra


ritual, primero que es una guerra pactada, donde se mandaron
embajadores y se estipuló el lugar y tiempo, y segundo, se hizo para
alimentar a los dioses, a pesar del trasfondo político. También el uso del
verbo “jugaremos”, que podría indicar algún tipo de reglamentación del
combate. Los señores de Curínguaro se arrepintieron por haber flechado
y malherido a Pauácume II y Uápeani II, y tiempo después los mandaron
asesinar en unas emboscadas, por temor a su venganza.20

Autores como Marco Antonio Cervera Obregón han criticado la


concepción idealizada de las “guerras floridas” o rituales, donde masas de
guerreros entraban en combate pero sin matarse entre sí, “como
podemos observar, esto resulta ilógico y se deriva de la creencia de los
investigadores de la vieja guardia (e incluso de muchos estudiosos
actuales) de que la guerra florida se compone de combates con armas
que extrañamente no matan y permiten capturar al enemigo vivo para

19
Alcalá, Relación… II, Cap. VII, f. 73v, pp. 38.
20
Alcalá, Relación… II, Caps. VIII-IX, pp. 38-45.

211
Confluencia de veredas historiográficas

llevarlo al sacrificio, lo cual es bastante paradójico.”21 Gran parte de esta


idea gira en torno a la idealización romántica de las sociedades
prehispánicas, y a falta de información sobre el armamento prehispánico
mesoamericano y su capacidad de provocar daño. Con esta visión
también se ha considerado el caso tarasco, con esta concepción
idealizada se ha propuesto que “de todos estos datos [de las fuentes] se
concluye que, al igual que los medios materiales, la mayor parte de las
estrategias no estaban destinadas al asesinato del enemigo en el campo
de batalla sino a su sometimiento y posterior muerte en la piedra
sacrifical.”22

Un segundo ejemplo de guerra ritual presente en la parte histórica de


la Relación de Michoacán, lo encontramos cuando Taríacuri en su
avanzada edad, quiso dejar bien asentados a sus sobrinos Hiripan,
Tangáxoan y su hijo Hiquíngaje en el nuevo cú de Quereta parázicuyo
(Tzintzuntzan), para esto requirió de cautivos para sacrificar y estrenar
este nuevo templo de Curícaueri, y de personas sacrificadas para ser
enterrado con ellos. Mandó a Chupítani con Uárapame, señor de
Pacandan, que también ya era viejo, para realizar una guerra ritual y
conseguir prisioneros para sacrificar, y usarlos como estrado para su
tumba. La embajada de Chupínani consistió en decir que la pelea se
librara en una sementara de maíz verde en la ribera, llamada Aráueni,

21
Sobre la cuestión del armamento, Cervera Obregón agrega que: “No se requiere ser un experto en
culturas mesoamericanas para saber que un flechazo en el cuerpo o un buen golpe con un macuahuitl
puede dejar al oponente gravemente herido y seguramente podían llegar a ocasionar la muerte. Nos
preguntamos entonces cómo podían hacer los guerreros mexicas para utilizar sus armas con un
efecto tan poco devastador como para evitar que su oponente muriera y llegara a ser capturado al
cerrar filas. Obviamente no hay respuesta a una pregunta tan ingenua, la realidad está no en el diseño
y/o uso de las armas sino en los objetivos mismos de las campañas militares. ¿O es que acaso las
fuentes pueden reflejar los aspectos técnicos del uso de las armas mesoamericanas con todo lujo de
detalle para poder asegurar con qué tipo de golpe y cómo hacerlo para herir de manera leve al
oponente y capturarlo?”. Cervera, Guerreros… p. 50.
22
Cf. Martínez y Valdez, Guerra… p. 17.

212
Confluencia de veredas historiográficas

cerca de la ribera de Ihuatzio. Chupítani llegó a Pacandan a media noche


y le platicó la embajada a Uárapame, quien empezó a llorar y aceptó la
pelea, pues reconoció el trasfondo político de que los Uacúsecha estaban
empezando la conquista de la cuenca, pues Uárapame le dice a Chupítani:

“…muy mal lo hace Taríacuri, ¿qué no mira la miseria que tenemos?


Que quiere que nosotros seamos prencipio de los que se han de
sacrificar en el cu nuevo en Michuacan [Tzintzuntzan], que aún no ha
conquistado ningud pueblo y yo con los míos empienzo primero a
estrenar los cúes y tenemos de ser sacrificados en el cu de Querétaro
[Tzintzuntzan].”

(Alcalá)23

El pacto consistió en que los que murieran allí del bando contrario,
servirían cómo estrado a Taríacuri y Uárapame, aunque este último
entregó a su gente a traición, para que no capturaran a todos los isleños
de Pacandan. Uárapame acordó en llevar 100 hombres a su sementera de
maíz de regadío, y cuando pasaran a tierra firme, el principal que los
llevaría, llamado Zipin canaqua, ordenaría a los remeros que movieran los
remos, y esa sería la señal para que capturaran a los hombres de
Pacandan; esta información es la que le dijo Chupítan a Taríacuri al
regresar a Pátzcuaro. Después se arrepintió Uárapame de la cantidad de
hombres ofrecidos, y le ordenó a Zipin caraqua que fuera a Quereta
parázicuyo, y les dijera a los sobrinos de Taríacuri que sólo serían 60
hombres. Hiripan y Tangánxoan no entendieron la embajada, y fueron a

23
Alcalá, Relación… II, Cap. XXV, f. 119v, p. 130.

213
Confluencia de veredas historiográficas

preguntarle a Taríacuri a que se refirió Zipin canaqua. Taríacuri les explicó


cómo debían capturar a los hombres que enviara Uárapame en Aráueni.
Hiripan iría por la ribera de la laguna pasando por Patuquen e Hiuazi
harata hasta llegar a Syuange, donde pondrá la celada. En cambio,
Tangánxoan deberá ir por el camino derecho hasta Yuazi xanchácuyo,
donde pondría otra celada, esperando la señal de Zipin canaqua y los
remeros.

Después de escuchar a Taríacuri, regresaron a Quereta parázicuyo,


hicieron flechas en la mañana y al anochecer, partieron a la guerra, yendo
por donde les dijo Taríacuri. Al amanecer, llegaron los isleños a regar sus
sementeras, después de desembarcar, Zipin canaqua regresó a las canoas,
y cuando se encontraba en medio de la laguna hizo la señal acordada,
entonces se levantaron los guerreros dando grita, y como no tuvieron a
donde ir los isleños fueron capturados, y llevados en procesión al templo
nuevo de Quereta parázicuyo. Llevaron 40 prisioneros a Pátzcuaro para
ser sacrificados, y 20 fueron dedicados al nuevo templo. “Y así pasó
aquella fiesta de la didicación de aquel cu. Y empenzaron otra vez a traer
leña para los cúes y tornaron a cativar más de la dicha isla y hicieron otra
entrada en un pueblo de Corínguaro llamado Yzíparámuco, y cativaron
cien hombres.”24

Del relato anterior, vemos de nuevo que fue una guerra pactada con
fuertes connotaciones rituales, pero en este caso, los prisioneros de
Pacandan fueron entregados a traición por su señor, y parece ser que no
eran guerreros, más bien campesinos, pues se dice que “vinieron los de
la isla a regar su sementera […] entonces levantáronse todos [los
Uacúsecha] a una y dieron todos grita, y como no tenían dónde ir los de

24
Alcalá, Relación… II, Cap. XXV, f. 121, p. 133.

214
Confluencia de veredas historiográficas

la isla, cativáronlos a todos…”25 Además también fue un movimiento


político de Taríacuri para expandir más su influencia sobre los señoríos
vecinos, pues sus herederos en Quereta parázicuyo eran la punta de lanza
de la expansión hacía sus principales enemigos en Curínguaro. De hecho,
fray Jerónimo de Alcalá hace un comentario al respecto, sobre la
costumbre de hacer sacrificios para enterrar a los nobles y estrenar el
nuevo templo, y de sí Uárapame entregó a su gente por costumbre o por
miedo:

“Acostumbran los señores e señoras, cuando morían, de matar mucha


gente consigo que decían que los llevaban para el camino y que
aquellos eran su estrado y cama y que encima dellos los enterraban.
Mataban algunos hombres y echábanlos en la sepultura, y encima de
aquéllos ponían al señor muerto, y sobre él, ponían más muertos, así
que no llegaba la tierra a él. Y aquellos muertos decian que era estrado
de aquel señor que moría. Por eso Taríacury envió al señor de
Pacandan que era viejo, que tuviesen pelea los suyos unos con otros,
por tener estrado de sus gentes cuando los enterrasen. Y hacíanlo
también porque le diese el señor algunos de los suyos para sacrificar
en aquellos cúes, que habían hecho sus sobrinos, como se los dió de
miedo o por aquella costumbre que tenían entre sí los señores. “

(Alcalá)26

25
Alcalá, Relación… II, Cap. XXV, f. 120v, p. 132.
26
Alcalá, Relación… II, Cap. XXV, ff. 119-119v, pp. 129-130.

215
Confluencia de veredas historiográficas

Un tercer ejemplo de guerra ritual practicada por los tarascos son las
referidas como “entradas”, y son detalladas en el capítulo IV de la tercera
parte de la Relación de Michoacán, titulado “de las entradas que hacían
en los pueblos de sus enemigos”. El cazonci mandaba traer leña de todo
el territorio, y se realizaba la “ceremonia de la guerra” (Ver Figura 2),
donde se quemaban pelotillas de olores y se pronunciaban distintas
oraciones, esta ceremonia era reproducida a nivel local en los pueblos del
Estado tarasco. Los ejércitos se dirigían a las distintas fronteras del
territorio, marchaban los distintos escuadrones “y no iba ninguna mujer,
mas todos eran varones”. Los espías hacían reconocimiento del terreno
para conocer los caminos y ríos de los pueblos enemigos, para que los
ejércitos rodearan los pueblos, y antes de que pelearan, los espías
llevaban sin ser vistos pelotillas de olores, plumas de águilas y flechas
ensangrentadas para ponerlas secretamente en las sementeras, en la casa
del señor o en el templo, con el fin de hechizar el pueblo. Después se
procedía a hacer la entrada:

“Entonces poníase cada uno en su escuadrón y hacían entradas y saltos


donde andaba la gente, en las sementeras o en el monte, de noche, y
porque no diesen voces, atábanles las bocas con unas como jáquimas
de bestias y ansí los traían al real. Y traían aquellos a la cibdad [de
Tzintzuntzan] y salíanlos a recibir los sacerdotes llamados cúritiecha y
otros llamados opítiecha, con unas calabazas a las espaldas y unas
lanzas al hombro. A la entrada dela cibdad, donde había dos altares,
donde ponían los dioses que traían de la guerra y halagaban los
cativos estos sacerdotes, que venían atados en unas cañas en el
pescuezo; y saludábanlos y espenzaban a cantar con ellos, hasta

216
Confluencia de veredas historiográficas

traellos delante del caçonçi. Y dábanles a todos de comer y después


metíanlos en una cárcel llamada curúzequaro, donde estaban hasta la
fiesta que los habían de sacrificar. Esta manera susodicha tenían en sus
entradas. “

(Alcalá)27

Estas “entradas” eran la antesala o primera fase de la guerra


instrumental, cuyo objetivo era capturar prisioneros sin que hubiera
combate ni heridos. Probablemente en este tipo de entradas participaban
los jóvenes novatos que habían alcanzado la edad para participar en la
guerra, bajo el cuidado y supervisión de guerreros más experimentados.
Sin embargo, es interesante la información pues se mencionan los rituales
para hechizar los pueblos, que era una actividad masculina, y eran guerras
donde no había ningún tipo de pacto sino más bien ataques por sorpresa,
la captura se realizaba de forma furtiva en las partes alejadas del pueblo
y de noche.

A lo largo del relato histórico de la Relación de Michoacán, se hace


mención de que los señores hacían “entradas” en los términos o límites
de los señoríos enemigos, que probablemente pudieron ser guerras
pactadas o regidas por el calendario,28 pero en la época de consolidación
del Tzintzuntzan Irechequa (“Reino del Lugar de los Colibríes”), estas
“entradas” se insertaban ya en una dinámica estatal más amplia. Según

27
Alcalá, Relación… III, Cap. IV, f. 15, p. 191.
28
Un ejemplo más de guerras pactadas en el Occidente de Mesoamérica se registró en el pueblo de
Ameca, Jalisco, poblado por caxcanes que tenían guerras con sus vecinos, incluyendo los tarascos. En
la relación de 1579, se mencionó sobre sus costumbres de guerra lo siguiente: “Dicen que se
desafiaban, los unos a los otros, con un titlantli que se enviaba, q[ue] quiere decir “embajador”, y este
embajador iba a los pueblos comarcanos y, sin entrar dentro, se ponía a una parte desviada, de
manera q[ue] fuese oído, y decíales a alta voz cómo tal señor los desafiaba sobre haberles entrado
en sus términos a cazar o sobre haberles muerto algunos hijos o vasallos suyos; que en tal parte los
esperaba, si eran hombres para ello, porq[ue] querían satisfacerse del tal agravio. Este embajador iba
con toda seguridad, sin q[ue] se le hiciese mal, y, ansí, salían los desafiados al campo.” Leiva,
Relación… p. 38.

217
Confluencia de veredas historiográficas

Ricardo Aguilar, estas entradas deben de entenderse como razias,


incursiones sin más objetivo que el botín, que se realizaban en territorios
fuera de las fronteras del Estado tarasco, donde los pobladores no
reconocían la autoridad de Tzintzuntzan; estas “entradas” estarían
dirigidas a los gobernantes no subyugados para mostrar la capacidad
bélica tarasca y que la guerra sólo tenía un emisor, el gobierno central
tarasco.29

La guerra instrumental

La última forma de beligerancia, la guerra instrumental (Ver Figura 3), es


el tipo de guerra más común de la que podemos encontrar detalles en
las fuentes, y a pesar de que se justificaba en la religión o cuestiones
personales, como la venganza y desagravio de afrentas, entre los
objetivos principales se encontraban conquistar el territorio por sus
recursos naturales, usufructuar la fuerza de trabajo, apropiarse del
plusproducto, e imponerse política e ideológicamente sobre el enemigo.
Entre los ejemplos explícitos de la guerra instrumental tarasca, tenemos
la entrada de Zurumban realizada en la Tierra Caliente al sur del lago de
Zirahuén por consejo de Taríacuri:

“Y velarías siquiera dos noches y tomarías a tu diosa Xarátanga y irías


a la guerra cerca de los términos de tus enemigos: a Hurechu y
Cacángueo y a la Guacana y a Cuerapan, porque andan por allí pájaros
colorados de los cuales hacen atavíos de pluma para tu diosa
Xarátanga. Y allí hay un río, que dos veces se hacen cosas de comer en

29
Aguilar, Tzintzuntzan… p. 100.

218
Confluencia de veredas historiográficas

el año, de la fruta llamada tomates y ají y melones y algodón y ciruelas,


que trairéis aquí a tu pueblo. Que trayéndolo sería tu pueblo como
uno de los otros, donde nascen todas estas cosas.”

(Alcalá) 30

Posteriormente a estas guerras, Taríacuri también realizó algunas


acciones militares para obtener riquezas cuando se encontraba en
Santangel (actual San Ángel Zurumucapio); cuando su cuñado Uresqua,
señor de Curínguaro, se enteró y quiso exigirle tributo, mando una
embajada con el siguiente mensaje:

“"id a Taríacuri y decidle que habemos oído que hizo una entrada hacia
occidente y trujo muchos plumajes verdes, largos y penachos blancos
y plumas de papagayos y otras plumas ricas de aves y color amarilla
de la buena y collares de turquesas y otras piedras preciosas y oro y
plata de lo bueno y collares de pescados del mar y otras muchas cosas:
que lo traigan aquí todo para nuestro dios Uréndequabécara, que
aquellos no son atavíos de su dios Curícaueri, mas de
Uréndequavécara"

(Alcalá)31

Taríacuri en lugar del botín, les dio flechas con pedernales de distintos
colores, simbolizando lo que pedían, pero los curinguareños lo tomaron
como afrenta, y destruyeron el manojo de flechas. Los conflictos bélicos

30
Alcalá, Relación… II, Cap. XVII, f. 95v, p. 82.
31
Alcalá, Relación… II, Cap. XIX, f. 99, p. 89.

219
Confluencia de veredas historiográficas

por linderos de tierras entre los pueblos de la Meseta tarasca, antes de la


formación del Tzintzuntzan Irechequa también se documentan, y es
probable que hayan existido algunas rencillas aún con la formación del
Estado tarasco.32

Por la Relación de Michoacán y otras fuentes, sabemos que en


ocasiones las guerras cobraban la vida de miles de guerreros en ambos
bandos, por lo que la violencia mortal era más exacerbada de lo que se
ha llegado a imaginar para la época prehispánica, lo que indica el trato a
los combatientes en el mundo tarasco. Sabemos que para 1450, el hijo de
Tangáxoan I, llamado Tzitzíspandácuare (“Guirnalda de Flores”), centralizó
el poder en Tzintzuntzan e inició una rápida expansión militar a los cuatro
puntos cardinales, conquistado Zacatula, Colima, parte noroeste de la
cuenca de Chapala hasta Tala en Jalisco, y realizando “entradas” o razias
hasta Xichú, en Guanajuato.33

En el Códice Telleriano-Remensis se mencionó que, en 1462, hubo una


batalla entre los otomíes de Jiquipilco y los tarascos;34 y en la Relación de
Michoacán se mencionó que “Zizíspandáquare hizo algunas entradas
hacia Tuluca y Xocotitlan y le mataron en dos veces, diez e seis mil
hombres. Otras veces traía cativos”;35 es decir que en estas guerras los
tarascos perdieron aproximadamente 32,000 hombres. Este dato es
revelador, pues indica que Tzintzíspandácuare fracasó en su intento de
conquistar a los otomíes y matlatzincas del valle de Toluca, y que cuando
los mexicas conquistaron el señorío de Matlatzinco, habría que considerar

32
Alcalá, Relación… II, Cap. XXII, ff. 113-133v, pp. 117-118.
33
Carvajal, La guerra… pp. 541-543 y 717-719.
34
Codex… f. 33v.
35
Alcalá, Relación… II, Cap. XXXV, f. 138v, p. 168.

220
Confluencia de veredas historiográficas

el factor de que estaban debilitados por las guerras contra los tarascos
en años anteriores.

Las guerras instrumentales tarascas más notables son las Guerras


tarasco-mexicas (1476-1521), una serie de enfrentamientos entre las dos
principales potencias mesoamericanas antes de la conquista: la Excan
Tlatoloyan Triple Alianza mexica, y el Tzintzuntzan Irechecua. El inicio de
estas guerras fue la Batalla de Taximaroa-Charo (1476/77), cuando el huey
tlatoani Axayácatl reunió un ejército de entre 24,000 a 32, 3000 hombres
para conquistar Michoacán, llegando a Taximaroa y destruyéndola, y
avanzando hasta Charo, donde fueron detenidos por las huestes del
cazonci Tzitzíspandácuare. Las bajas para el ejército mexica fueron graves,
pues se pueden calcular en alrededor de 20,000, es decir, más de la mitad
de las unidades que lo compusieron;36 por eso fray Diego Durán
mencionó que la rapidez con que estaban muriendo los mexicas era
“como moscas -dice la historia- que caen en el agua, así cayeron todos
en manos de los tarascos.”37

Otro ejemplo de guerra instrumental tarasca, en este caso defensiva,


ocurrió en 1517, cuando el huey tlatoani Moctezuma II intentó conquistar
Michoacán, con la ayuda del guerrero tlaxcalteca de origen otomí,
Tlahuicole. El objetivo de esta campaña era hacer que los tarascos
pagaran tributo de plata y cobre a los mexicas, y probablemente
apoderarse de la rivera oriental de la cuenca de Cuitzeo. Los ejércitos
mexicas atacaron los pueblos de Acámbaro, Maravatío, Ucareo,
Zinapécuaro y Taximaroa durante seis meses de guerra, pero los tarascos

36
Carvajal, La guerra… pp. 720-722.
37
Durán, Historia… T. II, Cap. XXXVII, p. 284.

221
Confluencia de veredas historiográficas

opusieron una fuerte resistencia, y los mexicas no pudieron avanzar, por


lo que tuvieron que retirarse nuevamente de Michoacán.38

Conclusiones

La violencia mortal entre grupos es un fenómeno sumamente complejo,


y en el cual están presentes diversas facetas del ser humano, el cual puede
ser analizado e interpretado de diferentes aristas. En el mundo tarasco
fue claro que las guerras giraron sobre los ejes económicos, políticos e
ideológicos, aunque tenían distintos objetivos que se encontraban
entramados. El ejemplo por antonomasia de los tres tipos de guerra
practicados por los tarascos, y mencionados en la Relación de Michoacán,
y cuyos objetivos religiosos, rituales, políticos y económicos no pueden
ser separados, fue la formación de un solo reino para conquistar el mundo
en nombre del dios Curícaueri.

Analizando estos tipos de guerra con la historia tarasca, podemos


darnos cuenta también que, si bien estos tres tipos de guerra se
empalmaron a lo largo del tiempo, también es posible observar una
historicidad de los tipos de guerra practicados, durante más de un siglo
de historia mesoamericana en Michoacán. A inicios del siglo XV, se dio la
una guerra total o absoluta (con el objetivo de aniquilar al enemigo),
cuando Taríacuri y sus herederos llevaron a cabo la destrucción de los dos
señoríos rivales más poderosos de Taríaran y Curínguaro, con la que se
iniciaría la campaña de expansión territorial del Triunvirato Ihuatzio-
Pátzcuaro-Tzintzuntzan, cuyo objetivo explícito fue precisamente la
conquista del territorio, apropiarse de la fuerza de trabajo, extraer el

38
Muñoz, Historia… Cap. XV, p. 148.

222
Confluencia de veredas historiográficas

plusproducto de los pueblos sujetados, y la imposición política e


ideológica de los tarasco-uacúsecha.

La consolidación del Triunvirato (1420-1450), se logró al haber


realizado el tipo de guerra instrumental (cuyo objetivo era apropiarse de
los bienes, recursos y fuerza de trabajo del adversario), que sirvió para
sostener una economía política planificada que le permitió la movilización
de miles de guerreros por su territorio. Al alcanzar una extensión
territorial dilatada, el Tzintzuntzan Irechecua (1450-1522) entró en
conflicto con otras entidades políticas mesoamericanas, y fue necesaria la
expansión y defensa territorial de la entidad política tarasca.

Una forma en que el Estado tarasco demostró su poder, fue la práctica


de la guerra ritual (con reglas sacras a seguir y el objetivo de capturar
prisioneros), por medio de “entradas” que se hacían en los pueblos
enemigos, y por guerras pactadas para la captura de prisioneros para el
sacrificio y esclavizarlos. En este tipo de guerras se hacían diferentes
rituales antes, durante y después al combate: los preparativos consistían
en realizar la “ceremonia de la guerra”, de espionaje, de adivinación, y de
nahualismo, se hacían oraciones y se velaba, y se dejaban artefactos para
hechizar en los pueblos enemigos; en el combate se rociaba la sangre de
las heridas al cielo en dirección al Sol y se capturaban prisioneros;
después del combate se sacrificaban ciertos grupos etarios y se recurría
a la antropofagia, y cuando se conquistaba un territorio con su población,
se clavaban flechas en el suelo en signo de apropiación.

223
Confluencia de veredas historiográficas

Fuentes de información

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en el Estado tarasco. Tesis para obtener el grado de Licenciado en
Historia. Asesores: Gerardo Sánchez Díaz; Igor Cerda Farías, Morelia,
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 2005.

Alcalá, Jerónimo de. Relación de Michoacán. Zamora, El Colegio de


Michoacán, 2008 [1541].

Autor o autores desconocidos. Diccionario Grande de la lengua de


Michoacán. Morelia, Fimax Publicistas, II tomos, 1991.

Baptista de Lagunas, Juan. Arte y dictionario con otras obras en lengua


Michuacana. Morelia, Fimax Publicistas, 1983 [1574].

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Gómez Mendoza, Oriel; Cerda Farías, Igor (Coordinadores). Vasco de
Quiroga. Repensar su tiempo y obras. Morelia, Facultad de Historia de
la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo/Morevalladolid,
2024, pp. 14-51.

Carvajal Medina, Ricardo. La guerra en el Michoacán prehispánico en el


Posclásico Tardío. Economía política, Estado y sociedad tarasca. Tesis
para obtener el grado de Licenciado en Historia. Asesor: Igor Cerda
Farías. Morelia, Facultad de Historia de la Universidad Michoacana de
San Nicolás de Hidalgo, 2019.

224
Confluencia de veredas historiográficas

Cervera Obregón, Marco Antonio. Guerreros Aztecas. Armas, técnicas de


combate e historia militar del implacable ejército que conquistó
Mesoamérica. España, Ediciones Nowtilus, 2011.

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Département des Manuscrits, Mexicain 385.

Durán, Diego. Historia de las Indias de Nueva España e islas de Tierra


Firme. México, Editorial Porrúa, II tomos, 1984 [1587].

El Conquistador Anónimo. “Relación de algunas cosas de la Nueva


España, y de la gran ciudad de Temestitán México; escrita por un
compañero de Hernán Cortés”, en: García Icazbalceta, Joaquín.
Colección de documentos para la historia de México. México, Porrúa, 2ª
edición facsimilar, T. I, 1980, pp. 369-398.

Gilberti, Maturino. Vocabulario en lengua de Mechuacan. Zamora, El


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Confluencia de veredas historiográficas

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Antropología e Historia/Universidad Nacional Autónoma de México,
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Rivera Acosta, Gabriela; Kruell, Gabriel K.; Declercq, Stan (Coordinadores).


Guerra, sacrificio y antropofagia en Mesoamérica. Nuevas perspectivas
teóricas y metodológicas. México, Universidad Nacional Autónoma de
México/Instituto de Investigaciones Históricas, 2024.

Anexos

Figura 1. Lámina XXII de la Relación de Michoacán. En la mitad izquierda: se representó a


Taríacuri en la cima de montecillo Thiapu (entre Pátzcuaro y Tzurumútaro), haciendo tres

montones de tierra sobre los cuales puso una piedra y una flecha en cada uno, y

señalándole a sus herederos cuál sería su asiento: a Hiripan gobernaría en Ihuatzio,


Tangáxoan I en Tzintzuntzan, y a Hiquingare le tocaría Pátzcuaro, conformando un

226
Confluencia de veredas historiográficas

Triunvirato. Del lado derecho: la conquista de Taríaran a manos de los uacúsecha; arriba
están prendiendo fuego al palacio de Hiuacha, quien está recibiendo un porrazo en

cabeza por parte de Tangáxoan; en la parte inferior hay cuatro cautivos amarrados por

una soga al cuello. Alcalá, Relación… II, Cap. XXX, f. 129, p. 149.

Figura 2. Lámina XXXI de la Relación de Michoacán, “De las entradas que hacían en los

pueblos de sus enemigos” (guerra ritual). Del lado izquierdo: se representó la troje de un
templo, y dentro de ella se encuentra un sacerdote de rango hiripati (“el que hace las
cosas a escondidas”), el cual tenía cargo de pronunciar oraciones contra los señores

enemigos empezando por el de México-Tenochtitlán, y hacer conjuros con la quema de


tabaco y copal, así como realizar la “ceremonia de la guerra”. Del lado derecho: se ve a los

guerreros tarascos furtivos de noche, capturando a la gente en el monte o sus sementeras,

tapándoles las bocas para que no griten, y utilizando movimientos de patadas para
derribarlos. Alcalá, Relación… III, Cap. IV, f. 13v, p. 188.

227
Confluencia de veredas historiográficas

Figura 3. Lámina XXXII de la Relación de Michoacán, “De cómo destruían o combatían los

pueblos” (guerra instrumental). Del lado izquierdo: se ve al Capitán general de las guerras

enfrente de un curúzetaro, el trazo o croquis del pueblo a conquistar, hecho con la


información de los espías. Alrededor del croquis se encuentran los guerreros, escuchando

las arengas del Capitán general de las guerras y los señores, y se les está indicando cual
es el plan de batalla. De lado derecho: en la parte inferior vemos a los escuadrones

tarascos ocultos, al igual que en la parte superior central camuflados detrás de nopales,

alrededor de un pueblo enemigo. En la esquina superior derecha: el pueblo enemigo con


los pobladores dentro de sus casas, cuyos defensores empiezan a ser capturados y sus

casas quemadas. Alcalá, Relación… III, Cap. V, f. 15v, p. 192.

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Confluencia de veredas historiográficas

Figura 4. Lámina XXXIII de la Relación de Michoacán, “Cuando metían alguna población a

fuego y sangre” (guerra total o absoluta). Del lado derecho: se observa a los guerreros

tarascos capturando y amarrando con sogas en el cuello a los enemigos. En el centro: en


la parte superior están sacrificando gente en los templos enemigos y quemando casas; en

la parte inferior, se encuentran objetos de metales preciosos, que parecen ser orejeras,
bezotes, discos y pectorales. Del lado izquierdo: en la parte superior e inferior vemos a

tarascos poniendo enemigos sobre la piedra sacrifical (yyaparaqua), y extrayendo sus

corazones; en el centro están capturando más enemigos, y preparando una olla para
practicar la antropofagia. Alcalá, Relación… III, Cap. VI, f. 19, p. 199.

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Esta obra emerge como producto de las actividades del 3er Congreso Nacional
de la Red Mexicana de Historia (Querétaro, septiembre del 2024). Los capítulos
se agrupan a través de los ejes articuladores: enfoques históricos regional-
interdisciplinar; la historia de la educación y la universidad; estudios de caso
sobre cultura, sociedad e ideas; historia económica; historia de las relaciones
políticas; y el cine en el pasado. Con este esfuerzo editorial se refrenda el
compromiso para continuar la difusión de resultados de investigaciones sociales
y humanísticas.

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