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Alvarez, Luis Arturo, Ensayo Final Filosofía

Ensayo de filisofía

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Ensayo Final: Educar, ¿En qué sentido?

Luis Arturo Alvarez Cruz


Maestría en Pedagogía
[email protected]
04/12/19
A través de la historia se puede analizar el transito del ser humano por el mundo y
resultara abrumador para nosotros observar los alcances que tenemos y la influencia que
prevalece, ya que esto se ve reflejado en nuestro conducir y actuar. Este proceso formativo
trasciende, en lo que hacemos, creamos, pensamos e imaginamos, es ahí donde cobra
sentido el aprendizaje adquirido a lo largo de los años.
Este aprendizaje no puede ser adquirido sin enseñanza, esta parte esencial en la que
el papel del que enseña es determinante en este proceso, ya que es donde inicia la
formación del ser humano. Esta enseñanza se encuentra relacionada directamente con la
educación y esta última con el cuidado, de lo que se transmite, de los resultados esperados,
pero básicamente del ser humano.
Al respecto Costa (2008) menciona que la educación es un proceso mediante el cual
un ser humano abre a otro ser humano a las propias posibilidades, despliega ante él
el horizonte de lo posible y le abre a la comprensión del mundo y de sí mismo, de
modo que sea él quien pueda ejercitar la propia libertad (p.76).
Esta apertura al conocimiento tiene que ver con el desarrollo de la persona, su
formación, la construcción de su ser, en el desenvolvimiento de sus posibilidades, de
sobrepasar sus límites y entender el mundo que lo rodea. Este proceso es fundamental para
el ser humano, este acompañamiento formativo ayuda a generar una percepción distinta de
la vida.
En base a esto tenemos que cuestionar: ¿Para qué educamos? y es en esta
formación, donde el individuo se humaniza a través de procesos educativos, los cuales
abarcan un mundo lleno de horizontes de búsqueda.
Dichos procesos en la actualidad son diversos, ya que existen múltiples teorías
pedagógicas que nos remiten a una disciplina fundamental como lo es la antropología de la
educación, Fullat (2008) menciona que “no hay antropología sin educación, ni tampoco
educación si se prescinde de la antropología” (p. 98).
Ambos conceptos se encuentran directamente relacionados, ya que la antropología
es la base en cualquier estudio, al contar con el conocimiento pertinente del hombre en su
actuar y así como lo es la educación, pieza fundamental en el acompañamiento en ese
actuar y también en el cuidado del ser humano. Para esto debemos conocer ¿Cómo es que
la educación sucede? y analizar ¿Qué tan educable el ser humano?
Al respecto Fullat (2008) refiere que “el otium, la skholé en griego -de donde vino
finalmente la palabra escuela-, constituye el estadio supremo del ser humano, aquel espacio
existencial en el que éste se realiza plenamente” (p. 101). Este proceso formativo consiste
en transmitir y adquirir las herramientas esenciales para que el ser humano se realice como
individuo.
Ahora, analicemos la siguiente interrogante: “¿y si lo humano no se agotara en ser
objeto?, Los análisis fenomenológicos apuntan a dimensiones humanas según las cuales el
hombre es también posibilidad de lo que todavía no es” (Fullat, 2008, pág. 102). En efecto
el ser humano es más que eso, en relación a lo que lo posibilita y a lo que no, pero sin
perder la noción de lo que puede llegar a ser. La finalidad de la educación es encontrar el
medio de llegar a conocer lo que aún no se conoce, abrir nuevos horizontes hacia las
posibilidades.
Se debe tener en consideración que “no hay educación indiferente o neutra a lo que
vive cada educando. Siempre es el otro, en la realidad de su existencia, en la urdimbre de su
vida, el destinatario de la acción educadora” (Ortega, 2017, pág. 25). Es por eso que, educar
es apoyar en la formación de una persona y de la sociedad, conforme a principios éticos
propuestos por la misma, son estos los que sostienen las actividades en sociedad, dan
formalidad y se relacionan en el actuar de cada ser con el otro.
En la actualidad, el principio ético, en específico dentro de la educación, al tratar el
tema de valores, es una necesidad en nuestro sistema, ya que existen problemas sociales
que han permeado a que estos desaparezcan o que no se les tome sentido.
Cortina (2002) presenta una reflexión sobre la naturaleza de los valores atendiendo
a su carácter no del todo objetivo, pero de ninguna manera subjetivo, sino más bien
referido al modo de ser racional de los valores a partir de la concepción de un sujeto
que los descubre creativamente y que además es inevitablemente moral (p. 1).
Esta relación entre lo que tiene valor para el ser humano y lo que considera moral en
su quehacer, es indispensable en el desarrollo de cualquier sociedad, lastimosamente esta
no se da como se espera, ya que hoy en día, la familia, sociedad y escuela no instruyen en la
formación de estos.
La pérdida de valores trasciende en el desarrollo formativo del ser humano, puesto
que no se da como se espera, el mundo sin valores repercute en esa formación del ser, ya
que va perdiendo el sentido sobre lo que se considera bueno o malo, simplemente se va
formando en conocimiento y quitándole esencia a la vida, generando la idea de que solo se
educa por educar, en relación a lo que espera el sistema.
Tal como lo menciona González (1999) al establecer que “en la noción de sistema
han de entrar, pues, las interrelaciones entre las partes y la organización o disposición que
estas interrelaciones producen” (p. 13).No podemos fijar un objetivo en la educación si
todos los agentes no están comprometidos en generar alternativas de solución o propuestas
académicas con la finalidad de mejorar los índices de aprendizaje, eficiencia terminal y
deserción escolar.
Debemos convertirnos en sujetos del conocimiento, para enfrentar los objetos del
mismo, tanto el papel del docente como el del alumno. Morin (1994) menciona que “un
sujeto del conocimiento es un ser biológico con plena conciencia de su existencia, alguien
poseedor de auto – referencia, con capacidad para la autorreflexión y la reflexión (p.64). En
este sentido es el docente el que transmite lo que conoce, es el inmediato responsable en el
objeto.
Desde el aspecto educativo, “las disciplinas explican la realidad, al borrarse las
barreras demarcatorias de estas y cuando ya no es vista como un “objeto”. El proceso
formativo se enriquece con el concepto transdisciplinariedad como una manera distinta para
comprender la realidad” ” (Armijos, Hernández & Sánchez, 2017, pág. 476).
Este concepto ha mejorado considerablemente el quehacer educativo, esa
interrelación entre disciplinas ha disminuido la carga laboral, permitiendo la socialización
entre docentes al establecer proyectos transversales, en los cuales se involucran a todos los
agentes educativos, generando un trabajo en conjunto y fortaleciendo las habilidades
socioemocionales.
La educación en la actualidad seguirá transformándose conforme a las necesidades
de la sociedad, tocará a cada docente hacer simplemente lo que le corresponde, actuando
con ética, buscando siempre sobresalir en todos los aspectos formativos de su vida,
principalmente en su preparación, la cual debe ser continua, en el sentido del cuidado del
otro, actuando con responsabilidad porque no solo está en juego su vida, si no la de la
sociedad del futuro.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Armijos, C. E. G., Hernández, M. W. H., & Sánchez, R. E. R. (2017). Principios
epistemológicos para el proceso de la enseñanza-aprendizaje, según el pensamiento
complejo de Edgar Morin. Pueblo Continente, 27(2), 471-479.
Cortina, A. (200). La educación y los valores. Fundación ARGENTARIA. Editorial
Biblioteca Nueva, Madrid.
Costa, V. (2018). Ontología de la formación: abrir a la persona a sus posibilidades”
enFenomenología de la educación y de la formación. Madrid: Síntesis, pp 71-96.
Fullat, O. (2008). “4 Finalidades antropológicas de la educación” en Filosofía de la
educación. Madrid: Síntesis, pp 97-125.
Morin, Edgar (1994). Introducción al pensamiento complejo. Barcelona: Gedisa.
Soto González, Mario (1999). Edgar Morin. Complejidad y sujeto humano. Tesis doctoral.
Valladolid: Universidad de Valladolid, Departamento de Filosofía, Lógica y
Filosofía de la Ciencia y Teoría de la Educación.

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