RESEÑA DEL CARNAVAL DE CAJAMARCA
El Carnaval de Cajamarca nació en los años 30 con desfiles de carros alegóricos y
reinas, evolucionando desde una fiesta de corsos a una celebración que fusiona
tradiciones indígenas y europeas. La festividad, que incorpora el juego con agua,
serpentinas y papel picado, se consolidó con el tiempo, ganando reconocimiento
nacional e internacional hasta ser declarado fiesta nacional en 2002. Hoy, es una de
las celebraciones más importantes de Perú, marcada por el desfile del Gran Corso, las
comparsas y el personaje del Ño Carnavalón, culminando con su tradicional entierro.
Orígenes y evolución
Década de 1930:
El Carnaval de Cajamarca se inició con corsos de carros alegóricos adornados con
flores, que desfilaban alrededor de la Plaza de Armas. Las reinas de belleza eran las
protagonistas de estos desfiles.
Tradiciones y simbolismo:
La celebración comenzó a incluir elementos como chisguetes de éter y serpentinas, y se
celebraban concursos de poesía culta. Las calles se adornaban con guirnaldas y las
comparsas de los barrios comenzaban a mostrar la identidad cultural cajamarquina.
Reconocimiento nacional:
Con el paso de los años, la fiesta se fue formalizando, adquiriendo un valor y una
duración que le permitieron ganar notoriedad. En 2002, el Congreso de la República del
Perú declaró al Carnaval de Cajamarca como fiesta nacional, lo que consolidó su
importancia.
Características actuales
El Gran Corso:
Es el evento principal, un desfile de elaboradas carrozas que representan a distintos
barrios e instituciones de la ciudad.
El Ño Carnavalón:
La figura central de la festividad, conocido como el Rey Momo, es una deidad benévola
creada para motivar la alegría y el disfrute durante la celebración.
Juegos y tradiciones:
La celebración incluye el tradicional juego con agua, pintura, talco, papel picado y
serpentinas.
Fusión cultural:
El Carnaval de Cajamarca es un ejemplo de sincretismo, donde las tradiciones andinas
se mezclan con influencias europeas, creando una festividad única.