¿Qué es la teoría curricular y para qué sirve?
La teoría curricular se describe como un enfoque teórico-práctico que examina y
da forma a los contenidos que han de enseñarse en el sistema educativo. Su
propósito es seleccionar, justificar y articular los aprendizajes “útiles y necesarios”
para que los estudiantes desarrollen habilidades pertinentes para la vida y el
trabajo, a nivel de individuo, aula o sistema escolar completo. Incluye análisis de
valores a transmitir, historia del currículum, revisión de enseñanzas vigentes y
prospecciones sobre la educación futura; por ello, dialoga con psicología,
sociología, filosofía y pedagogía.
El currículum como término polisémico: cinco definiciones operativas
Definir “currículum” es en sí un problema teórico: el término se usa para planes de
estudio, programas e implementaciones didácticas y admite varias acepciones.
Resume cinco miradas complementarias:
1. Como contenidos de enseñanza: lista de materias/temas que acotan lo que
debe enseñarse y aprenderse.
2. Como plan o guía de la actividad escolar: un plan de aprendizaje que
homogeneiza procesos y fija un “modelo ideal” para la práctica.
3. Como experiencia: lo que efectivamente se logra; suma de experiencias de los
alumnos posibilitadas por la escuela.
4. Como sistema: inspirado en teoría de sistemas, enfatiza metas educativas,
componentes y sus relaciones.
5. Como disciplina: objeto de estudio y reflexión sobre su propio proceso.
Aun con enfoques diversos, el texto destaca motivos comunes: asegurar utilidad y
relevancia de los contenidos, tender a cierta homogeneización y, a la vez,
reconocer que el currículum se ancla en fenómenos socioculturales que no
pueden ignorarse.
Desarrollo histórico y autores clave
El recorrido histórico inicia con John Franklin Bobbitt, cuyo libro The Curriculum
(1918) se reconoce como antecedente fundacional. Bobbitt concibe el currículum
como: (a) desarrollo de habilidades útiles a través de tareas; y (b) conjunto de
actividades escolares para lograrlas. Propone describir objetivos educativos,
estandarizar procedimientos y usar herramientas de evaluación comparables para
garantizar igualdad de oportunidades y medición objetiva de avances.
Luego destaca a John Dewey, quien reposiciona al docente como facilitador del
aprendizaje y defiende un currículum práctico, conectado con necesidades
futuras de los niños. El documento remarca que, a lo largo del siglo XX, los
funcionalistas coincidían en atender necesidades infantiles, pero debatían cómo
implementarlo; el currículum se entiende como inestable y socialmente
dependiente: cambia con las demandas de la sociedad y con lo considerado
“funcional” en cada momento.
En la modernidad latinoamericana, se destaca Alicia de Alba (Currículum: crisis,
mito y perspectivas, 1991), quien concibe el currículum como un conjunto de
valores, conocimientos y creencias impuesto por la sociedad y la realidad política.
Desde esta óptica, el currículum transmite una visión de mundo mediante
instrumentos como la selección y exclusión de ideas; por tanto, la educación es
difícil de separar de la política y la ideología, pues quienes deciden contenidos lo
hacen desde su propia cosmovisión.
Tres corrientes principales de la teoría curricular
El texto sintetiza y contrasta tres enfoques con sus implicaciones pedagógicas:
1) Corriente académica
Finalidad: especializar al alumnado en campos específicos del saber, con énfasis
en ciencias y tecnología, coherente con sociedades industriales.
Organización: contenidos y competencias crecientes en complejidad; rutas de
especialización según intereses del estudiante.
Rol docente y del estudiante: el profesor provee conocimientos y apoyo; el alumno
investiga, aprende de forma autónoma y aplica saberes a la vida real.
2) Corriente humanística
Finalidad: satisfacción personal, desarrollo del potencial y bienestar emocional; la
escuela como espacio de crecimiento.
Clima y metodología: se prioriza un ambiente cordial y seguro; el docente actúa
como orientador más que transmisor directo.
Currículum flexible: se adapta a intereses y necesidades individuales; se busca
motivación y disfrute del aprendizaje.
3) Corriente sociológica o funcionalista
Finalidad: preparar para el mundo laboral y para roles sociales requeridos; pone
acento en disciplina y en conocimientos teórico-prácticos “útiles” para ser buenos
trabajadores.
El currículum no es neutro: expresa intereses y visiones de mundo; por ello,
inevitablemente se vincula con política e ideología.
La selección de contenidos es una decisión social: se negocia entre utilidad,
homogeneización y diversidad cultural.
La teoría curricular es dinámica: evoluciona con cambios sociales, productivos y
culturales; su objeto es tanto normativo (lo que debería ser) como descriptivo (lo
que en realidad ocurre).