Tema.
Los sacramentos
Objetivo: que el adolescente vea en los sacramentos, los signos que Jesus instituyo para
santificar nuestras almas.
Que son los sacramentos
Cuáles son los sacramentos
Breve explicación de cada uno de ellos.
Los Sacramentos en General
Así como las vitaminas vienen en los alimentos, la Gracia nos la da Dios a través de los
sacramentos. Los sacramentos son como los canales por los que Dios nos hace llegar el
agua de la gracia que necesitamos para vivir. Dios puede hacer llegar la salvación a los
hombres de mil modos, pero los caminos ordinarios son los siete sacramentos que Él
instituyó y entregó a la Iglesia. Somos alma invisible y cuerpo visible. Lo espiritual necesita
de lo material; tanto para recibir, como para dar. Por ejemplo, el amor entre madre e hijo
es algo espiritual, pero se expresa con la mirada, la caricia, el abrazo y el beso. Igual ocurre
con la alegría o la tristeza. Así somos. Dios, en su infinita sabiduría y por su inmenso amor,
quiso salvarnos adecuándose a nuestra humana condición. Él pudo habernos salvado de
otro modo; pero se adecuó a nuestra humanidas. Por esto se hizo Hombre; para
expresarnos su Amor de un modo humano; se hizo visible y palpable (1 Jn 1,1-3). Por esto
mismo instituyó los sacramentos. En ellos la gracia invisible nos viene a través de cosas
sensibles, que podemos palpar, ver y oír: pan, agua, aceite, o la presencia y las palabras
consoladoras del sacerdote que nos escucha los pecados y nos dice: “Yo te perdono”... Lo
Suyo nos lo da a través de “lo nuestro”. La Iglesia Católica, al dar tantísima importancia a
los sacramentos, es, a la vez la más divina y la más humana de todas las religiones.
1. Los sacramentos son signos sensibles y eficaces de la Gracia, instituidos
por Jesucristo para santificar nuestras almas.
o Signos sensibles: Cuando Jesucristo instituyó cada sacramento no eligió una
realidad material cualquiera, sino aquella que ya en el plano natural sirve
para un fin similar al que Dios quiere producir sobrenaturalmente. Por
ejemplo, el agua está relacionada con la vida, y sirve para limpiar. Por esto
escogió el agua para el bautismo, porque en el bautismo recibimos la vida
divina y se nos limpia la mancha del pecado original. En la Eucaristía El
quiso dársenos como alimento espiritual para nuestra alma, por eso escogió
el pan. El elemento material (agua, pan, aceite) se llama “materia del
sacramento” y las palabras que aclaran el sentido de lo que el ministro
realiza o da se llaman “forma”. Ejemplo: “Recibe por esta señal el don del
Espíritu Santo”, “el Cuerpo de Cristo”.
o Y eficaces. En cada sacramento nos da una gracia distinta y que tiene una
eficacia especial (“gracia sacramental”): Uno es el efecto del bautismo
(borrar el pecado original, hacernos hijos de Dios y miembros de la Iglesia);
otra de la penitencia (devolvernos la gracia o aumentárnosla); otra de la
eucaristía (ser alimento espiritual, unirnos a Cristo), otra de la confirmación
(darnos la plenitud del Espíritu Santo); otra del matrimonio (capacitar a los
esposos para amarse y cumplir su misión); otra la del orden sacerdotal
(hacer del ordenado “otro Cristo” y capacitarle para su misión); otra de la
unción de los enfermos (asistir al enfermo en el duro paso de la
enfermedad y perdonarle los pecados). Dios nos asiste en cada momento
importante de la vida con la gracia de un sacramento.
Son 7 los sacramentos de la Iglesia Catolica
Bautismo
El Bautismo es el sacramento en el cual se funda nuestra fe misma, que nos injerta como
miembros vivos en Cristo y en su Iglesia. Junto a la Eucaristía y la Confirmación forma la
así llamada «Iniciación cristiana», la cual constituye como un único y gran acontecimiento
sacramental que nos configura al Señor y hace de nosotros un signo vivo de su presencia y
de su amor. Nosotros, con el Bautismo, somos inmersos en esa fuente inagotable de vida
que es la muerte de Jesús, el más grande acto de amor de toda la historia; y gracias a este
amor podemos vivir una vida nueva, no ya en poder del mal, del pecado y de la muerte,
sino en la comunión con Dios y con los hermanos
Confirmación
A través del óleo llamado «sagrado Crisma» somos conformados, con el poder del Espíritu,
a Jesucristo, quien es el único auténtico «ungido», el «Mesías», el Santo de Dios. El
término «Confirmación» nos recuerda luego que este sacramento aporta un crecimiento
de la gracia bautismal: nos une más firmemente a Cristo; conduce a su realización
nuestro vínculo con la Iglesia; nos concede una fuerza especial del Espíritu Santo para
difundir y defender la fe, para confesar el nombre de Cristo y para no avergonzarnos nunca
de su cruz.
Confirmación
A través del óleo llamado «sagrado Crisma» somos conformados, con el poder del Espíritu,
a Jesucristo, quien es el único auténtico «ungido», el «Mesías», el Santo de Dios. El
término «Confirmación» nos recuerda luego que este sacramento aporta un crecimiento
de la gracia bautismal: nos une más firmemente a Cristo; conduce a su realización
nuestro vínculo con la Iglesia; nos concede una fuerza especial del Espíritu Santo para
difundir y defender la fe, para confesar el nombre de Cristo y para no avergonzarnos nunca
de su cruz
Eucaristía
La Eucaristía se sitúa en el corazón de la «iniciación cristiana», juntamente con el
Bautismo y la Confirmación, y constituye la fuente de la vida misma de la Iglesia. De este
sacramento del amor, en efecto, brota todo auténtico camino de fe, de comunión y de
testimonio.
La celebración eucarística es mucho más que un simple banquete: es precisamente el
memorial de la Pascua de Jesús, el misterio central de la salvación. Es por ello que
comúnmente, cuando nos acercamos a este sacramento, decimos «recibir la Comunión»,
«comulgar»: esto significa que en el poder del Espíritu Santo, la participación en la mesa
eucarística nos conforma de modo único y profundo a Cristo, haciéndonos pregustar ya
ahora la plena comunión con el Padre que caracterizará el banquete celestial, donde con
todos los santos tendremos la alegría de contemplar a Dios cara a cara.
Reconciliación
El sacramento de la Reconciliación es un sacramento de curación. Cuando yo voy a
confesarme es para sanarme, curar mi alma, sanar el corazón y algo que hice y no funciona
bien. La imagen bíblica que mejor los expresa, en su vínculo profundo, es el episodio del
perdón y de la curación del paralítico, donde el Señor Jesús se revela al mismo tiempo
médico de las almas y los cuerpos
El sacramento de la Penitencia y de la Reconciliación brota directamente del misterio
pascual. En efecto, la misma tarde de la Pascua el Señor se aparece a los discípulos,
encerrados en el cenáculo, y, tras dirigirles el saludo «Paz a vosotros», sopló sobre ellos y
dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan
perdonados» (Jn 20, 21-23).
Este pasaje nos descubre la dinámica más profunda contenida en este sacramento. Ante
todo, el hecho de que el perdón de nuestros pecados no es algo que podamos darnos
nosotros mismos. Yo no puedo decir: me perdono los pecados. El perdón se pide, se pide a
otro, y en la Confesión pedimos el perdón a Jesús. El perdón no es fruto de nuestros
esfuerzos, sino que es un regalo, es un don del Espíritu Santo.
Unción de los enfermos
El sacramento de la Unción de los enfermos, que nos permite tocar con la mano la
compasión de Dios por el hombre. Antiguamente se le llamaba «Extrema unción», porque
se entendía como un consuelo espiritual en la inminencia de la muerte. Hablar, en cambio,
de «Unción de los enfermos» nos ayuda a ampliar la mirada a la experiencia de la
enfermedad y del sufrimiento, en el horizonte de la misericordia de Dios
Orden sacerdotal
Constituido por los tres grados de episcopado, presbiterado y diaconado, es el
sacramento que habilita para el ejercicio del ministerio, confiado por el Señor Jesús a los
Apóstoles, de apacentar su rebaño, con el poder de su Espíritu y según su corazón
El sacerdote, el obispo, el diácono debe apacentar el rebaño del Señor con amor. Si no lo
hace con amor no sirve. Y en ese sentido, los ministros que son elegidos y consagrados
para este servicio prolongan en el tiempo la presencia de Jesús, si lo hacen con el poder
del Espíritu Santo en nombre de Dios y con amor
Matrimonio
El sacramento del Matrimonio nos conduce al corazón del designio de Dios, que es un
designio de alianza con su pueblo, con todos nosotros, un designio de comunión
Cuando un hombre y una mujer celebran el sacramento del matrimonio, Dios, por decirlo
así, se «refleja» en ellos, imprime en ellos los propios rasgos y el carácter indeleble de su
amor. El matrimonio es la imagen del amor de Dios por nosotros.