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EVALUACION
Bierce MO
(Child Behavior Checklist)Thomas M. Achenbach
CBCL
Inventario de Conducta de Niiios
(Child Behavior Checklist)
% Dwarf
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de los erores u omisiones que puedan producirse con respecto
ala exacitad de la informacign contenida en esta obra. Asimisio,
se supone que el lector posee los conocimientas necesaros para interpretar
ln informacion aportada por este libro.
Primera edicién 2011
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comprendidos la reprografiay ol tratamiento informatica, y la distribucién
de ejerplares mediante alquilero préstamo piblicos.
© 2011. Delos Autores
© 2011. Dwarf Grupo Bditoral
ISBN 978-84-81758-136-4
‘Depdsito Legal: M. 30.005 - 2011
Impreso en EspaINDICE
© Introduce
n general
+ Introduccién histérica al problema de la sintoma-
tologia depresiva y ansiosa o angustiosa.
* Objetivos y utilidad de la cuantificacién de la
sintomatologta depresiva y ansiosa.
* Criterios de clasificacién de los cuestionarios,
inventarios y escalas de evaluacién conductual en la
cuantificacién de los trastornos ansiosos y depresivos.
* Caracteristicas generales de los cuestionarios,
inventarios y escalas de evalvacién conductual.
Diferencias. Limites. Exigencias.
+ Bibliografia.
* Inventario de Conducta de Nifios (Child Behavior
‘Checklist, CBCL).
12
15
19
21
30
33Introduccién general
"8Cémo reconocer, describir y clasificar
los estados depresivos; cémo apreciar la
eficacia de las distintas terapéuticas, sino
disponemos de técnicas correctas de
medida?" (4)
PPICHOT, 1978
Desde finales del siglo pasado los psicélogos y psiquiatras
se han planteado el problema y la necesidad de cuantificar y
objetivar cientificamente la condicién humana normal y pato-
légica, partiendo de la hipétesis de que la posibilidad de obje-
fivar y cuantificar un trastorno no presupone el necesario
conocimiento de su etiopatogenia.
Los métodes diagnésticos actuales pueden alcanzar una
mayor precisién que la que se conseguia hace unas décadas
barajando Gnicamente los datos de la exploracién clinica. A la
par que la medicina en general, la psiquiatria se va instrumen-
talizando. Estamos entrando en un periodo de diagnésticos
cuantitativos y objetivados, lo que en 1972 le hacia decir a
HAMILTON (1) que la anotacién metédica y estandarizada de
los datos clinicos permitiré mantener la integridad de los
documentos clinicos de los pacientes con el tiempo, y conti
buira a disminuir la variabilidad de las informaciones ya po:
bilitar los estudios catamnésicos.
La adecuada evaluacién clinico-psiquidtrica presupone la
utilizacién de pruebas médico-psicolégicas clinicas que
cumplan con las exigencias de un instrumento de medida.
Toda exploracién psiquidtrica queda més o menos empobre-
cida si sistematicamente al empleo de pruebas
psicolégicas, de la misma manera que la exploracién psicolé-
gica se debe situar en el contexto de una exploracién clinica
integral: psicopatolégica, biolégica, social, dinamica, etc.
El andlisis cuantitativo de los sintomas psicopatolégicos
—lo que se ha dado en llamar desde PICHOT en 1972 (2),
psicopatologia cuantitativa— exige, en primer lugar, la elabo-racion y utilizacién adecuadas de instrumentos estandariza-
dos y validos que permitan cuantificar fiel y discriminativa-
mente los aspectos sintomaticos, y eventualmente biograficos
y sociales, de los trastormos mentales; por otro lado, exige el
uso de métodos que permitan analizar la significacin de los
datos obtenidos.
En esta conceptualizacién queda explicitado lo que
parece ser el punto més problematico de la valoracién de la
personalidad. Si se pretende realizar una medida clinica de
los fenémenos psicopatolégicos con aspiraciones de rigor
cientifico, no se debe olvidar que el término "medida" implica
que los valores numéricos obtenidos tengan fidelidad, es
decir, que sean estables y reproducibles —con sus tres tipos
de fiabilidad: de retest o estabilidad temporal, entre jueces y
entre formas paralelas o mitad— mitad; que sean vilidos, es
decir dotados de una significacién demostrada —con validez
aparente, de contenido, predictiva, concurrente, estructural,
incremental y diferencial; (PECK y DEAN, 1983) (3)— y sensi-
bles a diferencias minimas, por ejemplo en los grados de
gravedad de una depresion o en su mejoria con un psicofér-
maco. De la misma manera el instrumento debe estar standa-
rizado, ser objetivo, —es decir, no influenciable por variables
extrafias— tener una utilidad real clinica e investigadora y ser
econémico en cuanto a tiempo de administracién e interpre-
tacién. (Tabla).
El adjetivo ‘clinica’ implica que las medidas se refieren a
sintomas psicopatolégicos en su esencia misma, es decir en
su vivenciacién, en su expresién verbal y no verbal —mimica,
discurso, comportamiento—. Asi la psicopatologia cuantita-
fa de los trastornos afectivos intenta medir las disfunciones
perceptivas, cognitivas y psicomotoras en los estados depre-
sivos y maniacos por medio de tests de rendimientos, y los
rasgos de la personalidad premorbosa y sus modificaciones,
més 0 menos temporales, por medio de tests de personalidad.
EI desinterés, cuando no desconocimiento, mostrado por
los psiquiatras hacia la psicometria en su conjunto, y la fasci-
nacién de los ultimos afos por las medidas de laboratorio
(neurofisiolégicas, bioquimica, etc...) ha conducido a un
abandono de las investigaciones sobre medidas clinicas, pro-
yocando en consecuencia un distanciamiento entre la impre-
cision de las primeras y la sofisticacién de las segundas. Sin
embargo, la significa iol6
10TABLA I
EXIGENCIAS DEL INSTRUMENTO DE MEDIDA
— ESTANDARIZACION:
© Normas para la aplicacin de la técnica.
© Normas de interpretacién de los resultados en rela-
cién con un grupo de referencia representativo.
— OBJETIVIDAD.
— UTILIDAD:
@ En la clinica
© En la investigacion.
— ECONOMIA.
— FIABILIDAD:
© Test-retest. Estabilidad temporal.
© Mitad-mitad. Formas paralelas.
© Interobservadores e intraobservadores.
— VALIDEZ:
Aparente y empirica.
De contenido.
Predictiva o de criterio.
Concurrente.
Estructural o de constructo.
Incremental.
Diferencial.
— SENSIBILIDAD.
cas no puede adquirir su dimensién significativa clinica més
que a partir de su correlacién con las medidas clinicas.
EI registro y la evaluacién de la sintomatologia depresiva o
ansiosa no puede responder obviamente a la problemdtica
global que plantean el diagnéstico, la patogenia, la etiologia y
el tratamiento de depresiones o de los trastornos de ansiedad.
Sin embargo, cualquiera que sea la perspectiva de abordaje
de este problema —psicolégica, social, biolégica—, no se
podré realizar ningén progreso, sin una definicién precisa de
los comportamientos estudiados.
Como sefala PICHOT en 1978 (4) la diversidad de pri
pios tedricos y practicos impone una diversidad de aproxima-
ciones, pero esta pluralidad no debe conducir a una
confusién.
1"Introduccién histérica al problema
de la cuantificacioén de la
sintomatologia depresiva y ansiosa
o angustiosa.
Como ya ha resefado anteriormente uno de nosotros,
(CONDE, 1970) (5) es con CATTELL, a finales del siglo XIX y
sus "rasgos de personalidad" como comienza el método esta-
distico y la evaluacién de la personalidad normal, que seria
continuado posteriormente por todo el sistema analitico-
factorial anglosajén.
Desde hace siglos algunos mé de
sistematizar la observacién clinica [PICHOT en 1978, (6),
hace una magnifica revision de este tema, en la que como
ejemplo de lo antedicho cita las obras de LOUIS sobre siste-
deas] y aunque algunos psiquiatras intentaron timidos ensa-
yos en esta linea el siglo pasado, los primeros instrumentos
practicos para la cuantificacién de la sintomatologia psicopa-
tolégica aparecieron en el siglo XX.
Si intentamos estudiar la aparicién en el tiempo de los
primeros instrumentos de medida vigentes hoy en dia, hay
que esperar hacia 1955. Esos métodos se desarrollaron con-
temporéneamente con el empleo de farmacos psicoterapéuti
cos, que fue uno de los determinantes fundamentales de la
desorbitada proliferacién de los cuestionarios y escalas de
evaluacién, por la necesidad, que conlleva la experimentacién
con drogas psicotrépicas, de desarrollar técnicas que posibi
ten la medida precisa de sus efectos. Esas técnicas conduje-
ron a una reevaluacién de los sistemas nosolégicos en la
esperanza de descubrir reagrupamientos sindrémicos con
una sensibilidad diferente a los diversos medicamentos. Otro
factor que condicioné el desarrollo de la psicopatologia cuan-
titativa fue el auge tomado por los estudios epidemiolégicos
psiquidtricos. La union de estos dos factores, epidemiologico
y psicofarmacoléqico, evidenciaron la necesidad de una
12comunicacién y cooperacién cientifica entre los
res del mismo y/o distintos paises, lo que exigia
criterios objetivables y comunicables. Los cuestionarios y
escalas de evaluacién fueron la solucién que el mundo cienti-
fico psiquidtrico dio a este problema.
La disponibilidad de nuevas técnicas para el estudio de la
significacisn de los datos obtenidos, fundamentalmente la
existencia de ordenadores que permitian efectuar répida y
econémicamente célculos complejos de andlisis de multiva-
rianza (MAVA), fue otro determinante esencial en la expansién
de estas pruebas psicolégicas.
En nuestro pais, entre 1968 y 1978, algunos de nosotros
(CONDE y cols) (7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14) fueron realizando
adaptaciones y en algunos casos baremaciones de diversas
escalas de evaluacién comportamental para la medida cuanti-
tativa de la depresién, especialmente la S.D.S. de ZUNG, la
H.A. y H.D. de HAMILTON, la Escala de Disforia de MONEIM-
OSMOND, el |.D. de BECK, etc., procurando establecer for-
mas autoaplicadas, heteroaplicadas, de aplicacién individual
y para grupos, asi como formas paralelas mas ajustadas a los
objetivos y necesidades planteados por cada caso o tipo de
aplicacién. (CONDE y cols, 1970.a 1983).
Otro de los intentos llevados a cabo ha sido divulgar las
diversas posibilidades de utilizacién de escalas y subescalas
de angustia, ansiedad y depresién implicitas o explicitas en
otras pruebas o baterias psicolégicas; asimismo se ha inten-
tado establecer baterias para el conocimiento del clinico y del
investigador y su mejor adaptacién y utilizacién en cada caso,
todo ello, por cierto, a un nivel meramente expositivo.
A partir de estas fechas, el ndmero de cuestionarios y
escalas de evaluacién conductal va multiplicandose de tal
forma que puede decirse que, lo mismo que todo psiquiatra
que se preciase a finales del siglo XIX realizaba su propio
ema nosolégico, en la actualidad, todo psiquiatra, sobre
todo de tipo académico, postula su propia escala de evalua-
cién, en funcién de su experiencia y medios (CONDE, 1970)
(15).
La diversificacién escalar a que estamos asistiendo hace
redobladamente complejo el problema aqui planteado. Estas
escalas de reciente aparicién; cuya eficacia y alcance todavia
es discutible, representan algunas los actuales modelos con-
ductistas y cognitivos sobre la depresién y deben de demos-
13trar su validez clinica, Mientras tanto habré que contentarse
con el uso de escalas que vienen empledndose sistemdtica-
mente y por muy diversos equipos de investigacién en la
ultima década, pues entendemos que hay que ofrecer instru-
mentos relativamente seguros y probados més bien que ins-
trumentos innovadores todavia no sancionades por el uso.
14Objetivos y utilidad de la
cuantificacién de la sintomatologia
depresiva y ansiosa.
Cualquier investigacién actual sobre los trastornos afecti-
vos, con pretensiones de ser rigurosa y cientifica, ha de incluir
en su metodologia instrumentos de control y medida. Y no
sélo para el diagnéstico, sino también —lo que es acaso mas
importante— para el seguimiento y evaluacién de la eficacia
terapéutica de las distintas estrategias y procedimientos
empleados.
Tanta importancia tienen estas técnicas que en la actuali-
dad resulta imposible el examen comparativo de los resulta-
dos obtenidos por los distintos equipos de investigacién de
los trastornos afectivos, cuando se escamotea o ignora la
aplicacién de estos procedimientos de evaluacin.
Los cuestionarios y escalas de evaluacién surgieron para
ofrecer unos indices objetivos, en un intento de poliar la
escasa fiabilidad interjueces en el diagndstico psiquidtrico. A
pesar de su objetivo inicial, es indudable que la informacién
que recogen puede utilizarse, y de hecho asi se hace, para una
finalidad distinta. (5)
El interés esencial de los cuestionarios, inventarios y esca-
las de evaluacién conductal reside en la rapida y minima-
mente distorsionada obtencién de una informacién mds o
menos estandarizada, cuantificada y facil de tratar estadisti-
camente. En este sentido, BECH y Cols. en 1978 (20) eviden-
ciaron claramente que el clinico utiliza para su "Evaluacién
Clinica Global del Paciente" un méximo de 6-7 items de
informacién, que por otra parte, parece poco probable que
sean los mismos para distintos psiquiatras; por el contrario,
las técnicas psicométricas permiten una evaluacién mas sen-
sible y analitica y tienen en cuenta un mayor numero de items
semejantes, siempre —evidentemente— que la prueba con-
lleve un glosario. Por ello la aplicacién de los métodos de la
psicopatologia cuantitativa permite, de una parte, poner en
15evidencia y analizar las discordancias existentes en el campo
nosografico y nosolégico y, de otra parte, unificar criterios
entre los distintos investigadores, buscando nuevas guias
para la resolucién de los problemas planteados.
A partir de estas premisas, es posible destacar las multi-
ples aplicaciones teérico-practicas de estos instrumento:
(ver Tabla Il).
TABLA
Aplicaciones de los inventarios, cuestionarios y escalas de
evaluacién conductal
— Son técnicas exigibles en toda investigacién cientifica.
— Confieren mayor objetividad al estudio de los pacientes.
— Posibilitan la cuantificacién de los sintomas:
© Aprecian la gravedad del cuadro.
®@ Controlan las modificaciones de la sintomatologia.
— Ayudana:
© Establecer el diagnéstico.
© Hacer precisiones nosogréficas.
© Estudiar la estructura sintomética de los trastornos
afectivos.
© Comparar las pautas diagnésticas de los distintos
especialistas.
© Unificar criterios.
— Identificar casos (0 probables casos) dentro de la
poblacién.
1. Conferir mayor objetividad al estudio de los pacientes.
2. Posibilitar la cuantificacién del sindrome, que permita
apreciar la gravedad © intensidad del caso y determinar la
modificacién del estado clinico del enfermo producida por
los psicofarmacos, con el méximo de sensibilidad y de
fidelidad. Queremos sefialar, que en nuestro criterio, la
cuantificacién de la sintomatologia debe realizarse, al
16menos, antes del inicio y a la terminacién de la aplicacién
del tratamiento; asimismo, se aconseja intercarlar evalua-
ciones a intervalos regulares durante el ensayo, y a ser
posible, con "formas paralelas" —auto y heteroaplicadas—
de la misma escala para minimizar los efectos distorsionan-
tes del observador y/o del observado. Pero, por otro lado,
las escalas de evaluacién especi ienen el inconve-
niente de limitar el Grea de su investigacién y asi, por ejem-
plo, no permiten poner de manifiesto una reaccién depre-
iva en el curso de un tratamiento neuroléptico o de otro
tipo; por esta causa el realizar al comienzo y al final de un
ensayo con un psicotrépico, un perfil sindrémico multifac-
torial permite una descripcién més matizada de la muestra
y de los efectos del medicamento estudiado. A estas eva-
luaciones debe sumarse la evaluacién clinica global (Glo-
bal Rating). La dificultad de diferenciar factorialmente
entre ciertos sintomas que aparecen en los estados de
ansiedad y en los sindromes depresivos, complejiza
muchisimo més el disefio, y aconseja utilizar siempre con-
juntamente escalas de ansiedad y de depresion.
. Aportar una ayuda al establecimiento de un diagnéstico,
hacer precisiones nosograficas, estudiar estructuras sin-
teméticas de los cuadros psiquidtricos, comparar las prac-
ticas diagnésticas de los distintos especialistas con el fin
de contribuir a precisar y objetivar los diagnésticos clini-
cos, unificando consecuentemente criterios ampliamente
divergentes, como han demostrado estudios recientes
(BECH, 1975) (21). Los métodos estadisticos —pertene-
cientes a cuatro grandes categorias segun PICHOT (22):
ecuacién de regresién, andlisis de los componentes fun-
damentales, andlisis factorial invertido y andlisis tipolégico
© "Cluster analysis‘, han encontrado sus aplicaciones
fundamentalmente en el andlisis de las dimensiones de la
sintomatologia ansioso-depresiva y en la busqueda de
reagrupamiento de enfermos en funcién de una sintomato-
logia caracteristica o de una respuesta especifica a un
determinado psicofarmaco. Al mismo tiempo estas técni-
cas estadisticas de andlisis de multivarianza (MAVA) permi-
ten estudiar la estructura de las escalas de evaluacién.
Es preciso, sin embargo, tener siempre presente que la
facilidad aparente, que ofrece el empleo de ordenadores
en el tratamiento de los datos obtenidos en la valoracién de
718
sintomas, puede enmascarar a menudo el hecho de que
cada técnica estadistica se fundamente en una hipétesis y
que por lo tanto los resultados obtenidos deben ser exami-
nados atentamente en funcién de la metodologia
empleada, de sus posibilidades y limites.
Finalmente, permiten identificar casos 0 probables casos
dentro de la poblaci6n.Criterios de clasificacién de los
cuestionarios, inventarios y escalas
de evaluacién conductal en la
cuantificacién de los trastornos
ansiosos y depresivos.
Las pruebas psicométricas empleadas para la medida de
la personalidad, pueden clasificarse, con un primer criterio y
siguiendo a PICHOT (23), en dos grandes grupos: Tests Men-
tales y Escalas de Evaluacién.
En los Tests Mentales, basados especificamente en la
auto-valoracién del enfermo, se englobarian, entre otros, los
Cuestionarios e Inventarios de Personalidad, que pueden ser,
segin clasificaciones harto conocidas, de Rasgos —cuya
finalidad seria la exploracién de los aspectos relativamente
permanentes de la personalidad— o de Estado —cuya finali-
dad seria la exploracién del estado actual del paciente—. Este
ultimo epigrafe incluiria lo que habitualmente se denominan
Escalas de Evaluacién Conductal Auto-aplicadas.
Frente a este grupo de pruebas se encontrarian las Esca-
las de Observacién, Escalas de Evaluacién, o Escalas de Eva-
luacién Conductal Heteroaplicadas, que intentan evaluar la
sintomatologia de los pacientes a través de la observacion de
su comportamiento o a través de los datos recogidos en la
entrevista.
Estas escalas heteroaplicadas pueden subdividirse a su
vezen:
—Escalas de Intensidad 0 Gravedad
—Escalas de Diagnéstico
—Escalas de Pronéstico y Seleccién Terapéutica.
Se trabaja hoy en dia en la elaboracién de una Escala
conjunta de Intensidad, Diagnéstico y Pronéstico.
19Segén un segundo criferio —extensién de la sintomatolo-
gia o del aspecto de la personalidad explorado— podemos
diferenciar dos categorias entre estas pruebas:
— Inventarios Generales: Se trata de sistemas de documenta-
cién que permiten hacer un inventario completo de la sin-
tomatologia psiquidtrica y de otras caracteristicas del
paciente como antecedentes, circunstancias desencade-
nantes, evolucién, etc..
—Inventarios Especificos: Consagrados unicamente a la
apreciacién de la psicopatologia, pueden cubrir una amplia
gama de sintomas —por ejemplo inventarios para psico-
sis funcionales— 0 un pequefio abanico sintomatolégico
—Inventarios para las Depresiones—.
Segun este criterio podriamos hablar de Cuestionarios o
Escalas Multifactoriales © Globales, que abarcan un amplio
espectro psicopatolégico, y Especificos.
Asi, obtendriamos un sistema de clasificacién de doble
entrada, similar al que utiliza BOBON (24) en el que de un
lado se contemplaria el espectro psicopatolégico analizado
por el instrumento y de otro la caracteristica de hetero o
autoaplicacién.
20Caracteristicas generales de los
cuestionarios, inventarios y escalas
de evaluacién conductal.
Diferencias. Limites. Exigencias.
Las escalas de evaluacién conductal estén compuestas
por diversos items que corresponden a los sintomas que
deben evaluarse, pudiendo, obtenerse al final tres tipos de
notas © puntuaciones: una puntuacién total de la escala, que
nos hablaria de la gravedad general; un perfil sintomético, en
el que se ponen de relieve las caracteristicas sintomdticas
peculiares de un determinado estado psicopatolégico, y pun-
fuaciones parciales ya sea en dreas sintomatolégicas defini-
das aprioristicamente como afines u obtenida su afinidad a
través de las técnicas mateméticas (SANCHEZ BLANQUE,
25).
Parece factible llevar a cabo una cuantificacién reglada
por lo psicopatolégico. Una forma para hacerlo es tener
en cuenta la intensidad de los sintomas o la frecuencia con
que aparecen en un periodo de tiempo determinado. Eviden-
temente, parece claro que la frecuencia de las crisis de llanto,
por ejemplo, y la profundidad de la tristeza del dnimo deberén
ser evaluadas con distintos criterios.
Otra forma de cuantificar los sintomas consiste en poner
en relacién un nivel cualitativo de la conducta con su corres-
pondiente cuantitativo, como se hace en el I.D. de BECK.
También pueden ser evaluados los sintomas, como se
hace en la Escala Visual Andloga de ZAELLEY y AITKEN,
1969 (26), marcando una sefial en una linea de 10 cms. nive-
lada en sus extremos con las categorias "sintoma ausente" y
“sintoma de intensidad maxima". Este tipo de escala es util
para medir los cambios de sintomatologia, sobre todo si se
hacen muchas evaluaciones en poco tiempo.
La escala de medida para la evaluacién de Ia frecuencia o
intensidad de un sintoma debe ser préctica y facil de manejar.
24Frente a las escalas de dos niveles de medida —sintoma
ausente versus sintoma presente— poco aclaratorias, estén
las escalas de medida con demasiados niveles, generalmente
mal diferenciados y que resultan muy dificiles de manejar y
muy contaminadas por la subjetividad del examinador. Lo
ideal parece ser utilizar escalas de cinco 6 seis niveles que
deben conceptualizarse correctamente, esto permite aunar
una suficiente variacién de niveles con una sufici
para completarla escala.
Idealmente se piensa que una escala de depresién, por
ejemplo, deberia estar formada por un conjunto de items,
definidos con precisién en un glosario adjunto que permi
sen evaluar simulténeamente diferentes aspectos de la sinto-
matologia, evolucién, antecedentes y circunstancias desen-
cadenantes de los trastornos; con ello se lograria crear una
verdadera ESCALA DE INTENSIDAD, DIAGNOSTICO Y
PRONOSTICO.
La eleccién del instrumento que se va a aplicar en cual-
quier investigacién debe responder a las siguientes tres pre-
guntas: 2qué es lo que va a medir?; 2Cual es el instrumento
més adecuado?; zExiste una traduccién cuidadosa y una
baremacién del instrumento que se desea emplear? Una ade-
cuada respuesta a estas preguntas permitira elegir un instru-
mento que cumpla el fin deseado. En este sentido se debe
sefialar que algunos instrumentos estén diseados para eva-
luar sintomas, siendo preceptivo para su utilizacién el que
previamente se haya establecido un diagnéstico; otros para
identificar casos 0 probables casos dentro de la comunidad;
otros para hacer diagnésticos; y otros, en fin, para medir la
intensidad del sintoma y sus modificaciones bajo los efectos
del tratamiento.
La division que, entre los "Tests Mentales" y las "Escalas
de Evaluacién" haciamos anteriormente, se basa en cuatro
hechos: la estandarizacién de la prueba, la estandarizacién
del estimulo, la extension de lo medido y la existencia o no del
observador.
En los Cuestionarios, Inventarios y Escalas auto-aplicadas
el estimulo esta rigurosamente estandarizado, las cuestiones
son presentadas al paciente por escrito y él elige una res-
puesta -ya estandarizada- sin intervencién del administra-
dor de la prueba, su reaccién es registrada y comparada con
las de una muestra de poblacién con el fin de clasificarlo
22comparativamente. (Ver Tabla Ill).
En las escalas heteroaplicadas la situacién es semi:
estandarizada —entrevista clinica-vide hospitalaria— y en ella
el comportamiento del sujeto es observado y sus elementos
fundamentales, desde el punto de vista psicopatolégico, son
clasificados en cuanto a su intensidad o frecuencia por un
observador, lo que exige la necesidad de un elemento inter-
puesto entre el comportamiento y la medida, afadiendo otra
fuente de error a sumar a las consustanciales en toda medida
psicolégica. Si a esto afiadimos la frecuente ausencia de
baremos estandarizados en las escalas heteroaplicadas,
tenemos plenamente justificada la distincion entre unas y
otras pruebas. Ademas, los Inventarios de Personalidad difie-
ren de los métodos de estudio basados en la observacién
porque miden no sdlo las manifestaciones declaradas, sino
también los aspectos ocultos, las caracteristicas internas de la
personalidad.
TABLA II
Psicopatologia cuantitativa.
Diferencias entre las escalas auto y heteroaplicadas.
Caracteristicas de las escalas heteroaplicadas.
Débil estandarizacién del estimulo.
Necesidad de observador. Fuente de error.
Se evalua Unicamente el comportamiento.
Exige entrevistas prolongadas en tiempo.
Frecuente ausencia de baremos estandarizados.
La correlacién entre los resultados obtenidos con ambos
instrumentos, al aplicarlo a un mismo grupo de enfermos
depresivos, es més bien moderada que altamente significativa.
Uno de los factores a que se alude como responsable de
este hecho es la presencia, en las escalas de apreciacion, de
items concernientes a la observacién de elementos objetivos
por el médico, que no pueden tener su correspondencia en
los cuestionarios.
En los instrumentos (hetero y autoaplicados) que parecen
idénticos ("formas paralelas"), la autoapreciacion del enfermo
23y el jvicio elaborado por el examinador pueden ser divergen-
tes. De una manera general se observa que con puntajes idén-
ticos en una escala heteroaplicada para la depresién, los
deprimidos psicégenos obtienen una nota mas elevada en los
cuestionarios que los deprimidos endégenos, lo que quiere
decir que los deprimidos psicégenos tienden a sobreestimar
en su introspeccién, sus sintomas. En la préctica esto entrafia
la necesidad de la utilizacién conjunta de ambas clases de
instrumentos.
Asi las cosas, mientras que el problema fundamental en
los cuestionarios e inventarios reside en saber hasta que
punto la respuesta elegida por el paciente concuerda con su
realidad o estan distorsionéndola —por simular, disimular, no
comprender, mal interpretar, hipervalorarse 0 hipovalorarse
masoquistamente— cuando se trata de describir a nuestro
préjimo, operan los siguientes factores deformantes: factor
Proyeccién-antiproyeccién; efecto de halo; efecto tendencia
central; efecto "good bye"; factor incomprensién verbal; factor
filias y fobias; el prejuicio o sesgo del observador; factor
indulgencia_masculina —los hombres suelen ser mas indul-
gentes que la mujer al evaluar a otros— (PECK y DEAN, 1983)
(27).
Una limitacién conjunta de todos estos instrumentos
reside en que su validez es baja por falta de un criterio acep-
table de personalidad que permita la validacién externa; gene-
ralmente se validan por correlacién concurrente o por el
método de la coherencia interna.
TABLAIV
Psicopatologia cuantitativa
Limites y problemas
— BAJA VALIDEZ POR FALTA DE CRITERIOS ACEPTABLES DE:
© Personalidad.
© Depresion.
© Diferencias entre los niveles de gravedad en la
depresién.
— POSIBILIDAD DE DISTORSION DE LAREALIDAD:
—En pruebas de evaluacién autoaplicadas:
4Simulacién. Disimulacién. Sobresimul.
‘Mala comprensién. Mala interpretacién.
Hipervaloracién. Hipovaloracion.
—En pruebas de evalvacién heteroaplicadas:
Factor proyeccién-antiproyeccién.
Efecto halo.
Efectotendencia central.
Efecto "good bye".
Factor incomprensién verbal.
Factor filias y fobias.
Prejuicio del observador.
Factor indulgencia masculina.
—PRECISAN UN CIERTO NIVEL CULTURAL Y DE
COLABORACION
Del mismo modo también reduce su validez la dificultad
de elaborar un concepto de depresién y/o ansiedad vélido "y
determinar las caracteristicas de los distintos niveles de gra-
vedad en la depresién y/o ansiedad" (MENDELS, 1978) (28).
(Ver Tabla IV).
Pero creemos que més util que ofrecer una lista de sesgos
que afectan al entrevistado, entrevistador y a la situacién de
interacci6n de la entrevista, que posteriormente expondre-
mos, es enumerar aquellas caracteristicas que ayudan a
mejorar la calidad de la informacién recogida:
— La estandarizacién de las normas de observacién, aplica-
ciéne interpretacién.
— El entrenamiento en el registro y tabulacién de la informa-
cién, en equipo, de distintos observadores con discusién y
andlisis de sus diferencias, a ser posible con la utilizacion
de videos.
— Laestructuracién de preguntas 0 items de observacién.
— La utilizacion de un lenguaje claro, adecuado y comprensible
enla pregunta.
— La facilitacién de varias alternativas de respuesta.
— Eluso de categorias 0 niveles claramente definidos.
— Lo cuidadosa definicién operativa de los distintos conceptos
usados.
— Laevitacién de sugerencias.
— El uso de preguntas que se circunscriban a intervalos tem-
porales o a acontecimientos determinados.
25— La utilizacién de escalas visuales 0 grdficas.
— Laevitacién de puntuacién o redaccién extremas de conducta.
— La utilizacién de una escala de longitud adecuada para el
fin buscado.
—Y finalmente, el tener en cuenta que las escalas de obser-
vacién y las autoevaluadas especificas para uso en la
nica, deben ser cortas y las escalas para investigacién
deben tener muchos items, con lo que se aumenta su fiabi-
lidad. (Ver Tabla V).
TABLAV
Psicopatologia cuantitativa
Caracteristicas de los instrumentos de medida que ayudan a
mejorar la calidad de la informacién recogida.
— ESTANDARIZACION DE LAS NORMAS DE:
© Observacién.
© Aplicacién.
© Interpretacién.
— ENTRENAMIENTO PREVIO DEL PERSONAL TECNICO.
— UTILIZACION DE LENGUAJE CLARO.
— ESTRUCTURACION DE LOS ITEMS.
— DEFINICION CLARA DE LOS NIVELES © CATEGORIAS DE LOS
SINTOMAS.
— DEFINICION OPERATIVA DE LOS CONCEPTOS.
— CIRCUNSCRIPCION DE LAS PREGUNTAS A INTERVALOS
TEMPORALES O A ACONTECIMIENTOS DETERMI-
NADOS.
— EVITACION DE PUNTUACIONES O REDACCIONES DE
CONDUCTAS EXTREMAS.
— UTILIZACION DE ESCALAS VISUALES.
— UTILIZACION DE ESCALAS DE LONGITUD APROPIADA.
CONDE (1978) (14), modificando el paradigma de Kendell
(ver Tabla Vi), analiza las principales fuentes de error en la
fiabilidad de la entrevista clinica y sus efectos en la evaluacién
clinico-terapéutica, junto con los métodos para obviar el
26mayor numero posible de variables extranas y dificilmente
cuantificables, provenientes del entrevistador.
Al analizar las principales dimensiones de la sintomatolo-
gia ansioso-depresiva en funcién de las escalas de evaluacién
conductal, se deben resefar dos aspectos: De un lado es
dificil comparar los resultados obtenidos con las diferentes
escalas, pues depende de los items que comprenda cada una
de ellas y de las caracteristicas de las muestras de poblacién
del estudio bdsico. De otro lado, hay que resefiar que, si bien
tanto la ansiedad como la depresién han sido conceptualiza-
das como afectos normales, como sintomas, como sindromes
y como entidades diagnésticas, sin embargo algunos autores
las consideran indistinguibles fenomenolégicamente, como
sefialé LEWIS en 1966 (29).
Asi, mientras que el D.S.M.-IV-R considera estos trastornos
como separables, los estudios psicométricos no han podido
diferenciar absolutamente un factor depresién y un factor
ansiedad claramente definido, por el contrario se sefalan, por
todos los autores, puntos de solapamiento entre la sintomato-
logia ansiosa y la depresiva. Afiadimos un punto a esta discu-
sion exponiendo el hecho siguiente:
Si analizamos algunas pruebas para la evaluacién de la
ansiedad y la depresién, nos encontramos con items idénti.
cos, andlogos o concurrentes, que explican, al menos par-
cialmente, estos solapamientos (CONDE y colbs., 1983) (30).
Acabemos esta serie de consideraciones con unas
puntualizaciones.
El registro de la intomatologia ansioso-depresiva y la ela-
boracién y and r de los datos recogidos, a ser
posible, en relacién con criterios determinados que mejoren
la fiabilidad de los diagnésticos emitidos, han planteado pro-
blemas técnicos-metodolégicos dificiles, que en algon caso
no estan resueltos todavi
La aparicién de nuevos instrumentos orientados hacia
aplicaciones particulares —medida del cambio sintomatolé-
gico bajo la influencia de terapéuticas diversas, estudios epi.
demiolégicos, estudios internacionales— o basados en apro-
ximaciones conceptuales teéricas nuevas al problema de los
trastornos mentales, testimonian la necesidad de proseguir la
investigacion en este campo.
De otro lado, los métodos de tratamiento estadistico de los
adatos obtenidos presentan problemas, en cuanto a su validez
e incluso a su legitimidad.
Si pensamos que en el trasfondo de toda problematica de
la cuantificacién de la sintomatologia ansioso-depresiva se
encuentra la de los propios limites del diagnéstico de la
TABLA VI
CUESTIONARIOS, EEC HETERO-
INVENTARIOS Y EEC APLICADAS,
AUTOAPLICADAS
Comportamiento —+ | Muy disminuide o —» Puede limitarse —»
del entrevistador ausente en algunos casos 0
en alguna medida
Expectativas del—> | Eliminadas en ———> Ampliamente —>
observador principio distante (ajeno, no
afectado 0
implicado) en el
sujeto explorado
Interpretaciones ——+ | Transferide al ———> Pueden reducirse >
ALGUNAS FUENTES DE ERROR
del entrevistador de | paciente, exceptoen mediante
los términos los riesgos de sesgo _—_definiciones,
técnicos utilizados por seleccién, las términos 0
durante la normas de referencias,
entrevista. aplicacién e codigos y a
instrucciones y la criterios a
encuesta diversos niveles
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