JOSE EMILIO PACHECO
El principio del placer
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EDICIONES ERAPara Arturo Ripstein
No lo van a creer, diran que soy un tonto, pero de chico
mis ilusiones eran volar, hacerme invisible y ver pelicu-
las en mi casa. Me decian: espérate a que venga la tele-
vision, sera como un cine en tu cuarto, Ahora ya estoy
grande y me rio de todo eso. Claro, hay televisores por
todas partes y sé que nadie puede volar a menos que se
suba aun aeroplano, La formula de la invisibilidad ain
no se descubre.
Me acuerdo de la primera vez, Pusieron un aparato
en Regalos Nieto y en la esquina de avenida Juarez y
San Juan de Letran habia tumultos para ver las figuri-
tas, Pasaban nada mas documentales: perros de caza,
esquiadores, playas de Hawai, osos polares, aviones su-
personicos.
Pero za quién me estoy dirigiendo? Se supone que
nadie va a leer este diario. En Navidad me regalaron la
libreta y no habia querido poner nada en sus paginas
Llevar un diario me parece asunto de mujeres. Me he
burlado de mi hermana porque en el suyo apunta
muchas cursilerias: “Querido diario, hoy fue un dia
tristisimo, esperé en vano la llamada de Gabriel”; cosas
asi. De esto a los sobres perfumados sélo hay un paso.
Qué risa les daria a mis compaieros de escuela ente
rarse de que yo también ando con estas mariconada
El profesor Castafieda nos recomends escribir dia-
rios. Segiin él ensejian a pensar. Al redactarlos ordena-
‘mos las cosas. Gon el tiempo se vuelve interesante ver
c6émo cra uno, qué hacia, qué opinaba, cuanto ha cam-
13biado. Por cierto, Castafieda me puso diez en mi com-
posicién sobre el arbol y publicé en la revista de la se-
cundaria los versos que escribf para el dia de la madre.
En dictados y composiciones nadie me gana; cometo
errores pero tengo mejor ortografia y puntuacién que
los demas, También soy bueno para historia, inglés y
civismo. En cambio, resulto una bestia en fisica, quimi-
ca, matemiticas y dibujo. No hay otro en mi salon que
haya leido casi completo EU tesoro de la juventud, asi
como todo Emilio Salgari y muchas novelas de Alejan-
dro Dumas y Julio Verne. Me encantan los libros pero
€l profesor de gimnasia nos dijo que leer mucho debi-
lita la voluntad. Nadie entiende a los maestros, uno di-
ce algo y el otro lo contrario,
Escribir tiene su encanto: me asombra ver cémo las
letras al unirse forman palabras y salen cosas que no
pensibamos decir, Ademas lo que no se escribe se olvi-
da: reto a cualquiera a decirme dia por dia qué hizo el
aio anterior. Ahora si me propongo contar lo que me
pase.
Voy a esconder este cuaderno. Si alguien lo leyera me
darfa mucha vergiienza.
© Dejé varios meses en blanco. De hoy en adelante tra-
taré de hacer unas lineas todos los dias o cuando me-
nos una vez. por semana. El silencio se debid a que nos
‘cambiamos a Veracruz. Mi padre fue nombrado jefe de
la zona militar. No me acostumbro a este clima, duer-
mo mal y se me ha hecho muy pesada la escuela.
‘Todavia no tengo amigos entre mis compafieros de aqui.
Los de México no me han escrito. Me dolié mucho des-
pedirme de Marta. Ojalé cumpla su promesa y conven-
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va a su familia para que la traiga en las vacaciones. La
casa que alquilamos no es muy grande. Sin embargo
esti frente al mar y tiene jardin. Leo y estudio en él
cuando no hace mucho sol. Veracruz me encanta. Lo
tinico malo, aparte del calor, es que s6lo hay tres cines
y todavia no llega la television.
ado mucho mejor y ya aprendf a manejar. Me
ensefié Duran, el nuevo ordenanza de mi padre, Oua
cosa: cada semana va a haber lucha libre en el cine Diaz
Mirdn. Si mejoran mis calificaciones me dariin permiso
de it
© Hoy conoci a Ana Luisa, una amiga de mis hermanas,
hija de Ia sefiora que les cose la ropa. Vive mas 0 menos
cerca de nosotros, aunque en una zona més pobre, y
trabaja en EI Paraiso de las Telas. Estuve timidisi
Luego traté de aparecer desenvuelto y dije no s€ cu:
tas estupideces.
© Al terminar las clases me quedé en el centro con la
esperanza de ver a Ana Luisa cuando saliera de la tien-
da, Me subj al mismo tranvia Villa del Mar por Bravo que
toma para regresar a su casa, Hice mal porque Ana
Luisa estaba con sus amigas. No me atrevé a acercarme
pero la saludé y ella me contesté muy amable. Qué
pasar? Misterio.° Examenes trimestrales. Me volaron en quimica y en
trigonometria, Por suerte mi mam acepté firmar la
boleta y no decirle nada a mi padre.
8 Ayer, en Independencia (o Principal, como la Haman
Jos de aqui), Pablo me presenté a un muchacho de len-
es, mayor que nosotros. Cuando nos alejamos Pablo
me dijo: -Ese anduvo con la que te gusta~. No dio
mayores detalles ni me atrevi a hacer preguntas.
= Manejé desde Villa del Mar hasta Mocambo. Duran
dice que lo hago bastante bien. Me parece buena per-
sona aunque ya tiene como veintiocho aiios. Un mor
del6n nos detuvo porque me vio muy chico para andar
al yolante. Duran lo dej6 hablar mientras el tipo me
pedia la licencia o el permiso de aprendizaje. Luego le
dijo quién era mi padre y todo se arreglé sin necesidad
de dinero.
© Ni sombra de Ana Luisa en muchos dias. Parece que
se tuvo que ir a Jalapa con su familia. Doy vueltas por su
casa y siempre esta cerrada y a oscuras.
© Fui al cine con Duran. A la entrada nos esperaba su
novia. Me cay6 bien. Es simpatica. Esta bonita pero un
Poco gorda y tiene un diente de oro. Se llama Cande-
laria, trabaja en la farmacia de los portales. La fuimos a
dejar a su casa. De vuelta le confesé a Duran que esta-
ba fascinado con Ana Luisa. Respondi6: -Me lo hubie-
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ras dicho antes. Te voy a ayudar, Podemos salir juntos
los cuatro,
© No he escrito porque no pasa nada importante. Ana
Luisa no vuelve todavia. ¢Cémo puedo haberme ena-
morado de ella si no la conozco?
© Candelaria y Durén me invitaron a tomar helados en
el Yucatan, Candelaria me pregunté mucho acerca de
Ana Luisa, Duran le conté la historia, aumentndola.
ahora?
© Al regresar de la escuela me pas6 algo muy impresio-
nante: vi por primera vez un muerto. Claro, conocia las
fotos que salen en La Tarde, pero no es lo mismo, qué
va. Habia mucha gente y atin no legaba la ambulancia.
Alguien lo cubrié con una sabana. Unos nifios la levan-
taron y me horroriz6 ver el agujero en el pecho, la boca
y los ojos abiertos. Lo peor era la sangre que corria por
la acera y me daba asco y terror.
Lo mataron con uno de esos abridores para cocos
que en realidad son cuchillos dobles y tienen en medio
un canalito. El muerto era un estibador o un pescador,
no me enteré bien. Deja ocho huérfanos y lo mat6 por
celos el zapatero, amante de la sefiora que vende tama-
les en el callején. El asesino huy6. Ojala lo agarren
Dicen que estaba muy borracho.
Me extrafa que alguien pueda asesinar por una
mujer tan vieja y tan fea como la tamalera. Yo crefa que
s6lo la gente joven se enamoraba... Por mas que hago
"7no dejo de pensar en el cadaver, la herida espantosa, la
sangre hasta en las paredes. No sé cémo le habra
hecho mi padre en la revolucién, aunque dice que al
poco tiempo de andar en eso uno se acostumbra a ver
muertos.
© Volvié Ana Luisa. Vino a la casa, La saludé pero no
supe como ni de qué hablarle. Después salié con mis
hermanas. En qué forma podré acerearme a ella?
© El domingo Ana Luisa, la Nena y Maricarmen yan a ir
al cine y después a la retreta en el z6calo. Maricarmen
me pregunté si me gustaba Ana Luisa. Como buen
cobarde, respondi: -No, cémo crees: hay muchachas
mil veces mis bonitas.
© Llegué al z6calo a las seis y media. Me encontré a
Pablo y a otros de la escuela y me puse a dar vueltas con
ellos. Al rato aparecié Ana Luisa con Maricarmen y la
Nena, Las invité a tomar helados en el Yucatin, Habla-
mos de peliculas y de Veracruz. Ana Luisa quiere irse a
México. Durén vino a buscarnos en el coche grande y
fuimos a dejar Ana Luisa, En cuanto ella se bajé, mis
hermanas empezaron a burlarse de mi. Hay yeces en
que las odio de verdad. Lo peor fue lo que dijo Mari-
carmen: -Ni te hagas ilusiones, chiquito: Ana Luisa
tiene novio, solo que no esti aq
© Después de mucho dudarlo, por la tarde esperé a Ana
Luisa en la parada del tranvia. Cuando se bajé con sus
amigas la saludé y le puse en la mano un papelito:
‘Ana Luisa: Estoy enamorado de ti, Me urge hablar contigo
a solas. Maftana te saludaré como ahora. Déjame tu res-
pruesta en la misma forma. Dime cudndo y dénde podemos
‘vernos, 0 si prefieres que ya no te moleste
Luego me parecié una metida de pata la tiltima frase
pero ya ni remedio, No me imagino qué vaa contestar-
me. Mas bien creo que me mandaré al demonio.
© Todo el dia estuve muy inquieto. Contra lo que espe-
raba, Ana Luisa respondié:
Jorge no'lo creo, como bas a estar enamorado de mi, asepto
‘que hablemos, nos vemos el domingo amediodia en las siyas
de Villa del Mar.
© Duran: ~:¥a ves? Te dije que era pan comido. Ahora
sigue mis consejos y no vayas a pendejearla el domingo,
Maricarmen: -Oye gqué te pasa? zPor qué andas tan
contento?
Lo malo es que no estudié nada.
© Quince minuitos antes de la cita, alquilé una silla de
Jona en la terraza frente a la playa y me pusea leer Com-
pendio de filosofia, um libro de Ia Nena, para que Ana
Luisa me viera con él, No entendi una sola palabra
19Estaba inquieto y no podfa concentrarme. Dieron las
doce y nada. Las doce y media y tampoco. Pensé que no
iba a venir. Ya me habia hecho el animo de irme cuan-
do aparecié Ana Luisa
-Perdona la tardanza: no podia escaparme.
~gDe quién?
—De mi mama. No me deja sal
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