Tarea: Psicología del color y lenguaje corporal
La psicología del color es un campo de estudio que está dirigido a analizar cómo percibimos y nos
comportamos ante distintos colores, así como las emociones que suscitan en nosotros dichos tonos.
Hay ciertos aspectos subjetivos en la psicología del color, por lo que no hay que olvidar que pueden existir
ciertas variaciones en la interpretación y el significado entre culturas. A pesar de todo, hay ciertos principios
aceptados que vamos a repasar en este artículo y que se aplican fundamentalmente a las sociedades
occidentales.
La psicología del color en la vida cotidiana
Y es que no suena nada rara la afirmación
de que los colores provocan un efecto
emocional en nosotros. De hecho, forma
parte de nuestro lenguaje cotidiano. En
otras palabras, es común hablar de colores
cálidos, como el rojo, el amarillo o el
naranja, que pueden suscitar distintas
reacciones, desde positivas (calidez) o
negativas (hostilidad y enfado).
O, por contra, también solemos hablar de
colores fríos, como el verde o el azul, que
suelen provocar una sensación de calma,
pero también tristeza.
Ya que todos estamos familiarizados con
estos conceptos, la psicología del color se
emplea en la vida cotidiana. Por ejemplo,
cuando pintas tu casa y consideras qué
colores quieres para tu hogar porque vas a
pasar muchas horas allí dentro.
Cuando haces eso, sueles tener en cuenta
cómo te harán sentir las diferentes
tonalidades: ¿un gris elegante para el
salón? ¿una cocina verde que se asocie a la
primavera y la frescura? A lo mejor te
gusta el yoga y la meditación y quieres una
habitación blanca porque sabes que tiene
un efecto relajante. Esto son solo algunos ejemplos de cómo empleamos la psicología del color casi sin darnos
cuenta.
El simbolismo de los colores y cómo éstos afectan a la mente humana
El simbolismo de los colores es un territorio ciertamente ambiguo y que, en ocasiones, no es del todo aceptado
en el campo científico. Como ya se ha dicho, el color tiene muchas lecturas dependiendo del contexto del que se
trate. No obstante, a continuación, vamos a identificar los colores más importantes con sus significados más o
menos aceptados (por lo menos en Occidente).
Blanco
En las culturas occidentales (y también en algunas orientales, como la hindú), el color blanco representa lo puro
e inocente, así como la limpieza, la paz y la virtud. En culturas orientales y africanas es el color de la muerte: el
alma pura que se va.
Amarillo
El amarillo representa la luz y el oro. Suele relacionarse con la felicidad, la riqueza, el poder, la abundancia, la
fuerza y la acción. No obstante, los investigadores lo consideran uno de los colores más ambiguos, pues también
representa la envidia, la ira y la traición. La excesiva presencia de amarillo intenso puede llegar a irritar a una
persona, ya que normalmente estamos acostumbrados a verlo en superficies relativamente pequeñas.
Rojo
El rojo se asocia a la estimulación, la pasión, la fuerza, la revolución, la virilidad y el peligro. Probablemente,
esto tenga mucho que ver con que el rojo es el color de la sangre, que también asociamos a cierta noción de
vitalidad, agresividad y sensaciones extremas. Es uno de los colores con mayor consenso entre los expertos y,
de hecho, vestir de este color nos lleva a comportarnos de un modo ligeramente más asertivo y extravertido.
Naranja
El naranja se asocia al entusiasmo y la acción. También puede relacionarse con la lujuria y la sensualidad, con
lo divino y la exaltación. En el mundo del marketing político, se suele decir que el naranja es el color más
optimista de todos, por lo menos en las sociedades occidentales.
Azul
El azul es el color del cielo y del agua, y representa la tranquilidad, la frescura y la inteligencia. En el mundo
del marketing se emplea en muchos logotipos como Facebook o Twitter. Es un color elegante y corporativo,
uno de los más usados por las empresas. Transmite confianza y pureza.
Verde
El verde representa la juventud, la esperanza y la nueva vida, pero también representa la acción y lo ecológico.
Los decoradores de interiores coinciden en señalar que una habitación pintada con un color verde suave incita a
la relajación y al bienestar.
Morado
El morado es muy valorado en el mundo del marketing, puesto que representa la sofisticación y la elegancia.
Además, se suele asociar este color al misterio, la nostalgia y la espiritualidad. Es un color ampliamente usado
en los productos anti-edad, precisamente por ese toque de glamur que desprende.
Rosa
El rosa es un color con unos atributos bien acotados: es el color de la dulzura, de la delicadeza, de la amistad y
del amor puro. Nuestro acervo cultural lo asocia también a lo femenino.
Gris
El gris tiene connotaciones un tanto distintas según la cultura. Mientras alguna gente percibe este color como la
indeterminación o la mediocridad, los expertos en psicología del color le dan un significado distinto: la paz, la
tenacidad y la tranquilidad.
Negro
El negro tiene connotaciones negativas pues se asocia a la muerte, a lo malvado o a la destrucción. En cambio,
en el antiguo Egipto representaba la fertilidad y el crecimiento. Debido a su relación con la oscuridad, el negro
simboliza el misterio y lo desconocido. En el mundo de la moda, el negro es el color de la elegancia, la
formalidad y la sobriedad.
Significado y curiosidades de cada color
Para sumergirnos en ese universo psicológico de cada color, seguiremos los estudios que llevó a cabo la doctora
Eva Heller en su libro, así como los actuales trabajos de la psicóloga y profesora de Stanford Jennifer Aaker,
quien recientemente elaboró un interesante análisis de los colores aplicados al mundo del neuromarketing.
El azul
Es el color azul es el más usado en las empresas por ser productivo y no invasivo.
Es un color que sugiere sensación de seguridad y confianza en una marca.
Se ha comprobado que el azul suprime el apetito, por lo tanto, se evita cuando se promocionan alimentos.
Es el color de la armonía, la fidelidad y la simpatía.
Es el color más frío, pero aun así se vincula también al concepto de la espiritualidad y la fantasía.
Existen 111 tonos de azul.
Es un color primario, y para los pintores, la tonalidad más apreciada de azul era el «azul de ultramar». Era el más
caro pero el que dotaba a los cuadros de una viveza excepcional.
El rojo
El rojo es también uno de los más usados en marketing: sobresale respecto al resto e la gama de colores, tiene
más pregnancia y se usa para llamar la atención.
Aumenta el ritmo cardíaco y crea una necesidad de urgencia, de peligro o de inmediatez.
Se usa para estimular el apetito y para favorecer las compras por impulso.
Representa el amor, pero también el odio.
Es el color de los reyes, de la alegría y el peligro.
Representa la sangre y la vida.
Es un color dinámico y seductor capaz de despertar nuestro lado más agresivo.
El amarillo
En marketing representa el optimismo y la juventud.
Demuestra claridad y se suele usar para llamar la atención de determinados productos en las vitrinas.
No se puede abusar de este color en las tiendas, porque fatiga rápidamente la vista. Así, se suele usar más en los
estantes periféricos que en los estantes centrales de un comercio.
Algunos estudios demuestran que las tonalidades de amarillo intenso causan el llanto en los bebés.
Para los expertos en psicología del color, el amarillo es un color contradictorio: representa a la vez lo bueno y lo
malo, el optimismo y los celos, el entendimiento y la traición.
Ilumina y favorece la creatividad.
Es un color masculino, y en China representaba a las instituciones imperiales.
El verde
El verde es el color del crecimiento, de la renovación y el renacimiento.
Se asocia a la salud, a la naturaleza, la frescura y la paz.
Favorece la resolución de problemas, así como la libertad, la sanación y la tranquilidad.
El verde opaco representa el dinero, a lo económico y a la burguesía.
Hay más de 100 tonos de verde, siendo los intermedios los más favorecedores para el estado de ánimo.
Representa también el amor incipiente.
Es un color que sirve para relajar, de hecho, es útil para las personas que estén pasando por una depresión.
El negro
El color negro se asocia a la elegancia, al secreto, el misterio y también al poder.
Genera emociones fuertes, es un color autoritario.
En el mundo de la moda se considera que estiliza y confiere sofisticación.
Hay 50 tonos de negro
Simboliza también el final de algo, la muerte, la pérdida.
En el pasado representó a los sacerdotes, en la actualidad a los conservadores.
En el mundo de la física, el negro es aquel que tiene la propiedad de absorber el 100% de la luz incidente, y -por
tanto- no refleja ninguna longitud del espectro, de ahí que a lo largo de la historia se vea también el color negro
como algo asociado al peligro, al mal o al más allá.
El blanco
El color blanco simboliza la inocencia y la pureza.
Representa el inicio, la voluntad por empezar algo nuevo.
Aporta amplitud y honestidad a un espacio, así como sensación de paz, de sanación y tranquilidad.
Está asociado con la perfección.
Hay 67 tonos de blanco.
El cuello blanco en la ropa simboliza el estatus.
El violeta
En marketing se usa con frecuencia en productos de belleza o anti-edad.
Proporciona calma.
Muchas marcas lo utilizan para representar la creatividad, la imaginación y la sabiduría.
Se asocia a lo femenino, a la magia y la espiritualidad.
Hay 41 tonos de violeta.
Utilizado de forma intensa, genera ambivalencia: no se recomienda pintar salas, habitaciones o tiendas con este
color.
El violeta simboliza también el poder, pero también lo ambiguo.
El naranja
En marketing se asocia al entusiasmo por las compras, refleja emoción y calidez.
No obstante, si se usa un tono de naranja intenso puede asociarse a la agresión, por lo tanto, hay que cuidar que
el tono sea suave, amigable y confortable.
Es uno de los preferidos en el mundo de la publicidad porque anima a la compra.
Está asociado a la transformación y el budismo.
El naranja no solo favorece emociones positivas, también genera sensaciones de «sabor».
El rosa
Simboliza el encanto y la cortesía.
En marketing está asociado al mundo infantil o al romanticismo.
Es el tono de la ternura erótica.
Simboliza lo tierno, lo infantil o lo pequeño.
Era el color favorito de Madame de Pompadour.
«Hay cosas en el color que surgen en mí mientras pinto, cosas grandes e intensas»
-Van Gogh-
¿Qué es el lenguaje corporal?
El lenguaje corporal es una forma de comunicación que utiliza los gestos, posturas y movimientos del cuerpo y
rostro para transmitir información sobre las emociones y pensamientos del emisor. Suele realizarse a nivel
inconsciente, de manera que habitualmente es un indicador muy claro del estado emocional de las personas.
Junto con la entonación vocal forma parte de la comunicación no verbal.
El idioma del cuerpo no debe ser tomado como una verdad absoluta porque existen muchos factores
ambientales que pueden influir sobre él. Por eso nunca debes llegar a una conclusión interpretando un único
signo corporal; la clave está en observar conjuntos de signos congruentes entre sí y descartar posibles causas
externas (temperatura, ruido, cansancio, etc.).
Dicho esto, veamos todo lo que somos capaces de comunicar con nuestro cuerpo y rostro.
Las claves del lenguaje corporal:
1. Significado de los gestos de la cara
El rostro es la lupa de las emociones, por eso se dice que es el reflejo del alma. Pero como en toda
interpretación del lenguaje no verbal, debes ir con cuidado de no evaluar los gestos de la cara por separado ya
que habitualmente forman parte de un estado emocional global y pueden dar lugar a varias interpretaciones.
¿Verdad que cuando un niño ve algo que no le gusta se tapa los ojos en un intento de hacer que eso desaparezca
de su realidad? ¿O corre a taparse la boca después de decir una mentira?
Pues, aunque en los adultos la magnitud es mucho menor, en cierta medida seguimos atados a este
comportamiento primitivo. Y eso da muchas pistas, porque en la cara todavía se pueden detectar muchos
intentos inconscientes de bloquear lo que decimos, oímos o vemos.
En general, cuando alguien se lleva las manos a la cara suele ser producto de algún pensamiento negativo como
inseguridad o desconfianza. Aquí tienes varios ejemplos concretos.
Taparse o tocarse la boca: si se hace mientras se habla puede significar un intento de ocultar algo. Si se realiza
mientras se escucha puede ser la señal de que esa persona cree que se le está ocultando algo.
Tocarse la oreja: es la representación inconsciente del deseo de bloquear las palabras que se oyen. Si tu
interlocutor lo realiza mientras hablas puede significar que desea que dejes de hablar.
Tocarse la nariz: puede indicar que alguien está mintiendo. Cuando mientes se liberan catecolaminas, unas
sustancias que inflaman el tejido interno de la nariz y pueden provocar picor. También ocurre cuando alguien se
enfada o se molesta.
Frotarse un ojo: es un intento de bloquear lo que se ve para no tener que mirar a la cara a la persona a la que se
miente. Cuidado con la gente que se toca mucho la nariz y se frota los ojos cuando habla contigo.
Rascarse el cuello: señal de incertidumbre o de duda con lo que uno mismo está diciendo.
Llevarse un dedo o algo a la boca: significa inseguridad o necesidad de tranquilizarse, en una expresión
inconsciente de volver a la seguridad de la madre.
2. Posiciones de la cabeza
Comprender el significado de las distintas posiciones que puede adoptar alguien con la cabeza es muy eficaz
para entender sus intenciones reales, como las ganas de gustar, de cooperar o de mostrarse altivo.
Presta especial atención a las posturas muy exageradas, porque significan que esa persona lo está haciendo de
forma consciente para influenciarte.
Levantar la cabeza y proyectar la barbilla hacia adelante: un signo que pretende comunicar expresamente
agresividad y poder.
Asentir con la cabeza: se trata de un gesto de sumisión contagioso que puede transmitir sensaciones positivas.
Comunica interés y acuerdo, pero si se hace varias veces muy rápido puede comunicar que ya se ha escuchado
bastante.
Ladear la cabeza: es una señal de sumisión al dejar expuesta la garganta. Si lo realizas mientras asientes cuando
estés escuchando a alguien, lograrás aumentar la confianza de tu interlocutor hacia ti. En el caso de las mujeres
también se ha observado que se emplea para mostrar interés por un hombre.
Apoyar la cara sobre las manos: se expone la cara habitualmente con el objetivo de “presentársela” al
interlocutor. Por lo tanto, demuestra atracción por la otra persona.
Apoyar la barbilla sobre la mano: si la palma de la mano está cerrada es señal de evaluación. Si la palma de la
mano está abierta puede significar aburrimiento o pérdida de interés.
3. La mirada también habla
La comunicación mediante la mirada tiene mucho que ver con la dilatación o contracción de la pupila, la cual
reacciona a los estados internos que experimentamos. Por ese motivo los ojos claros suelen ser más atractivos
que los oscuros: porque permiten mostrar de forma más evidente la dilatación de la pupila, una respuesta
asociada a las emociones positivas.
Cuando hablas sueles mantener contacto visual entre un 40 y un 60% del tiempo. Eso es debido a que tu cerebro
está ocupado intentando acceder a la información (la PNL postula que según el tipo de información que estés
intentando recuperar mirarás hacia un lado, pero ya se ha demostrado que eso no es cierto).
En ciertas situaciones sociales, la falta de contacto visual puede interpretarse como nerviosismo o timidez, así
que simplemente haciendo una pausa antes de responder ganarás el tiempo necesario para acceder a la
información sin necesidad de tener que apartar la mirada.
Mirar directamente a los ojos cuando haces una petición también es útil para aumentar tu capacidad de
persuasión. Pero además existen otras funciones de la mirada:
Variar el tamaño de las pupilas: no puede controlarse, pero la presencia de pupilas dilatadas suele significar que
se está viendo algo que agrada, mientras que las pupilas contraídas expresan hostilidad. En cualquier caso, son
variaciones muy sutiles que a menudo quedan enmascaradas por los cambios ambientales en la intensidad de la
luz. También se ha descubierto que las neuronas espejo son las responsables de que el tamaño que nuestras
pupilas se ajuste al de nuestro interlocutor, en un intento de sincronizar el lenguaje corporal para generar mayor
conexión.
Levantar las cejas: es un saludo social que implica ausencia de miedo y agrado. Hazlo frente personas a las que
quieras gustar.
Bajar la cabeza y levantar la vista: en el sexo femenino se considera una postura que transmite sensualidad
para atraer a los hombres. De hecho, muchas fotos de perfil de mujeres en páginas de citas online son tomadas
precisamente desde arriba (a veces con la intención adicional de mostrar el escote). En los hombres es al revés:
tomas inferiores para parecer más alto y dominante.
Mantener la mirada: en el caso de las mujeres, establecer contacto visual durante 2 o 3 segundos para después
desviar la mirada hacia abajo puede ser un indicador de interés sexual.
Pestañear repetitivamente: es otra forma de intentar bloquear la visión de la persona que tienes enfrente, ya
sea por aburrimiento o desconfianza.
Mirar hacia los lados: otra manera de expresar aburrimiento, porque de forma inconsciente estás buscando vías
de escape.
4. Tipos de sonrisa
La sonrisa es fuente inagotable de significados y emociones. Tienes un artículo entero sobre todos los
beneficios de sonreír, así como lo que es posible comunicar con ella. Además, gracias a las neuronas espejo,
sonreír es un acto tremendamente contagioso capaz de provocar emociones muy positivas en los demás.
Pero no existe solo una, sino que en realidad es posible distinguir varios tipos de sonrisa según lo que
comunican:
En una sonrisa falsa el lado izquierdo de la boca suele elevarse más debido a que la parte del cerebro más
especializada en las emociones está en el hemisferio derecho, el cual controla principalmente la parte izquierda
del cuerpo.
La sonrisa natural (o sonrisa de Duchenne) es la que produce arrugas junto a los ojos, eleva las mejillas y
desciende levemente las cejas.
Una sonrisa tensa, con los labios apretados, denota que esa persona no desea compartir sus emociones contigo
y es una clara señal de rechazo.
La función biológica de la sonrisa es la de crear un vínculo social favoreciendo la confianza y eliminando
cualquier sensación de amenaza. Se ha comprobado que también transmite sumisión, por eso las personas que
quieren aparentar poder y las mujeres que desean conservar su autoridad en entornos profesionales típicamente
masculinos evitan sonreír.
5. Posición de los brazos
Los brazos, junto a las manos, sirven de apoyo a la mayoría de los movimientos que realizas. También permiten
defender las zonas más vulnerables de tu cuerpo en situaciones de inseguridad percibida.
La propiocepción nos ha enseñado que la vía de comunicación entre el cuerpo y la mente es recíproca. Cuando
experimentas una emoción tu cuerpo la reflejará inconscientemente, pero también ocurre lo contrario: si adoptas
voluntariamente una posición, tu mente empezará a experimentar la emoción asociada. Esto se hace
especialmente evidente cuando te cruzas de brazos.
Hay mucha gente que cree que se cruza de brazos porque se siente más cómoda. Pero los gestos se perciben
naturales cuando están alineados con la actitud de la persona, y la ciencia ya ha demostrado que cruzarlos
predispone a una actitud crítica, por muy confortable que parezca el gesto. ¡Fíjate que cuando te lo estás
pasando bien con amigos no cruzas los brazos!
Estos es lo que comunicas cuando tomas una determinada postura con tus brazos:
Cruzar los brazos: muestra desacuerdo y rechazo. Evita hacerlo a no ser que precisamente quieras enviar este
mensaje a los demás. En un contexto sensual, las mujeres suelen hacerlo cuando están en presencia de hombres
que les parecen demasiado agresivos o poco atractivos.
Cruzar un solo brazo por delante para sujetar el otro brazo: denota falta de confianza en uno mismo al
necesitar sentirse abrazado.
Brazos cruzados con pulgares hacia arriba: postura defensiva pero que a la vez quiere transmitir orgullo.
Unir las manos por delante de los genitales: en los hombres proporciona sensación de seguridad en situaciones
en que se experimenta vulnerabilidad.
Unir las manos por detrás de la espalda: demuestra confianza y ausencia de miedo al dejar expuestos puntos
débiles como el estómago, garganta y entrepierna. Puede ser útil adoptar esta postura en situaciones de
inseguridad para intentar ganar confianza.
En general, cruzarse de brazos implica que se está experimentando inseguridad. De ahí la necesidad de proteger
el cuerpo. Existen multitud de variaciones como ajustarse el reloj, situar el maletín delante del cuerpo, o sujetar
un bolso con las dos manos enfrente del pecho, pero todas vienen a significar lo mismo.
6. Gestos con las manos
Las manos, juntamente con los brazos, son una de las partes más móviles del cuerpo y por lo tanto ofrecen un
enorme registro de posibilidades de comunicación no verbal. Lo más común es usarlas para señalar ciertas
partes del cuerpo con el objetivo de mostrar autoridad o sexualidad.
También sirven para apoyar los mensajes verbales y darles mayor fuerza:
Existe una parte del cerebro llamada el área de Broca que está implicada en el proceso del habla. Pero se ha
comprobado que también se activa al mover las manos. Esto implica que gestualizar está directamente unido al
habla, así que hacerlo mientras te expresas puede incluso mejorar tu capacidad verbal. ¡Muy útil en personas
que se bloquean al hablar en público!
También se ha demostrado en un estudio que reforzar con gestos una frase consigue que te lleguen antes a la
mente las palabras a usar, y también que tu mensaje sea mucho más persuasivo y comprensible. En esa
investigación se comprobó que los gestos más persuasivos son los que están alineados con el significado verbal,
como señalar hacia atrás al referirse al pasado.
A continuación, encontrarás todo lo que se conoce sobre el significado de los gestos de las manos:
Mostrar la palma abierta: expresa sinceridad y honestidad, mientras que cerrar el puño muestra lo contrario.
Manos en los bolsillos: denota pasotismo y desimplicación en la conversación o situación.
Enfatizar algo con la mano: cuando alguien ofrece dos puntos de vista con las manos, normalmente el que más
le gusta lo refuerza con la mano dominante y la palma hacia arriba.
Entrelazar los dedos de ambas manos: transmite una actitud reprimida, ansiosa o negativa. Si tu interlocutor
adopta esta postura, rómpela dándole algo para que tenga que sujetarlo.
Puntas de los dedos unidas: expresa confianza y seguridad, pero puede llegar a confundirse con arrogancia.
Muy útil para detectar si los rivales tienen buenas manos al jugar al póquer.
Sujetar la otra mano por la espalda: es un intento de controlarse a uno mismo, por lo tanto, expresa frustración
o un intento de disimular el nerviosismo.
Mostrar los pulgares por fuera de los bolsillos: en los hombres representa un intento de demostrar confianza y
autoridad frente mujeres que les atraen, aunque en una situación conflictiva también puede ser una forma de
transmitir agresividad.
Ocultar sólo los pulgares dentro de los bolsillos: es una postura que enmarca y destaca la zona genital, por lo
tanto, es una actitud sexualmente abierta que realizan los hombres para mostrar ausencia de miedo o interés
sexual por una mujer.
Llevarse las manos a las caderas: indica una actitud sutilmente agresiva, ya que quiere aumentar la presencia
física. Muchos hombres la usan tanto para establecer superioridad en su círculo social como para aparentar
mayor masculinidad en presencia de aquellas mujeres que les atraen. Cuanto más se exponga el pecho, mayor
agresividad subcomunicará.
7. Posición de las piernas
Las piernas juegan un papel muy interesante en el lenguaje corporal. Al estar más alejadas del sistema nervioso
central (el cerebro), nuestra mente racional tiene menos control sobre ellas y les permite expresar sentimientos
internos con mayor libertad.
Cuanto más lejos del cerebro esté una parte del cuerpo, menor control tienes sobre lo que está haciendo.
En general el ser humano está programado para acercarse a lo que quiere y alejarse de lo que no desea. La
forma como alguien sitúa sus piernas puede darte algunas de las pistas más valiosas sobre la comunicación no
verbal ya que te estará señalando hacia donde quiere realmente ir.
El pie adelantado: el pie más avanzado casi siempre apunta hacia donde querrías ir. En una situación social con
varias personas también apunta hacia la persona que consideras más interesante o atractiva. Si quieres que
alguien de forma emocional sienta que le estás dando toda tu atención, asegúrate de que tus pies están
encarados hacia él. De la misma manera, cuando tu interlocutor apunta con sus pies hacia la puerta en lugar de
hacia ti es una señal bastante evidente de que quiere terminar la conversación.
Piernas cruzadas: es una actitud defensiva y cerrada que protege los genitales. En el contexto del cortejo, puede
comunicar rechazo sexual por parte de la mujer hacia el hombre. En una situación social, que haya una persona
sentada con brazos y piernas cruzados probablemente signifique que se ha retirado de la conversación. De
hecho, los investigadores Allan y Barbara Pease realizaron un experimento que demostró que las personas
recordaban menos detalles de una conferencia si la escuchaban con los brazos y piernas cruzados.
Sentado con una pierna elevada apoyada en la otra: típicamente masculina, revela una actitud competitiva o
preparada para discutir; sería la versión sentada de exhibición de la entrepierna.
Piernas muy separadas: otro gesto básicamente masculino que quiere transmitir dominancia y territorialidad.
Sentada con las piernas enroscadas: en las mujeres, habitualmente significa cierta timidez e introversión.
Sentada con una pierna encima de la otra en paralelo: varios autores reconocen que en las mujeres puede
interpretarse como cortejo al intentar llamar la atención hacia las piernas, puesto que en esta postura quedan
más presionadas y ofrecen un aspecto más juvenil y sensual.
Aprender a detectar incongruencias entre el lenguaje verbal y el corporal te puede resultar muy útil. Lo que el
cuerpo indica suele ser muy fiable, ya que los humanos somos incapaces de controlar todas las señales que está
emitiendo.
Recuerda que debes interpretar todas estas señales corporales dentro de un contexto global y con ciertas
limitaciones. No saques conclusiones de un único gesto. Alguien podría cruzarse de brazos porque
sencillamente tiene frío, o porque es un movimiento que ha mecanizado y le ha quitado parte de su significado
real.
Te aconsejo que practiques los gestos positivos y abiertos que he descrito aquí para mejorar la confianza en ti
mismo. Y si quieres ampliar información sobre el lenguaje corporal, te recomiendo que eches un vistazo al libro
del que parten la mayoría de las investigaciones que han dado pie a estas conclusiones, El Lenguaje Del Cuerpo.