«EL DIABLO PREDICADOR»
PERSONAJES:
VOZ EN OFF (Voz de Dios)
LUZBEL (Satanás)
PERVERSO (Diablo Menor)
MALDOSO (Diablo Menor)
MIGUEL (Arcángel)
GABRIEL (Arcángel)
ADAN (En el Paraíso)
EVA (En el Paraíso)
MARÍA (Virgen)
JOSÉ (Esposo de María)
PASTORES:
JACINTO (Esposo de Teresa)
TERESA (Esposa de Jacinto)
GRIS (Hija de Jacinto y Teresa)
SIMON (Esposo de Pachita)
PACHITA (Esposa de Simón)
OFE (Hija de Simón y Pachita)
FILEMÓN (Esposo de Chencha)
CHENCHA (Esposa de Filemón)
NITA (Hija de Filemón y Chencha)
ACTO I «PLANEACION DEL MUNDO»
ESCENA 1Se desarrolla la escena en un ambiente celestial, se escuchan cantos de
aleluya o angélicos. Escenario sobrio, un rayo de luz en medio de penumbra. 2 ángeles,
uno a lado derecho del escenario y otro al izquierdo. En el derecho Miguel (sin alas) y al
izquierdo Luz Bel, (con alas) La voz clara y amorosa clama cánticos celestiales.
«DIOS» (La voz desde un lado)
VOZ EN OFF.- Mi Ser desborda de amor. Es por eso que voy a crear un mundo lleno
de maravillas: habrá seres que alegren la existencia y otros que adornen su estructura.
Pero de entre todos esos seres daré vida a un ser superior, un ser que será a imagen y
semejanza mía, capaz de amar y de pensar, con la facultad de procrear y construir, para
el cual haré toda la creación. A esta criatura le llamaré: “Hombre”, lo amaré hasta el
extremo y él tendrá felicidad plena cuando regrese a mí. Sé que el hombre se apartará
del camino que he trazado para él, pero no lo abandonaré, soy misericordia, y por mi
gran amor les enviaré a mi Hijo muy amado, Él se encarnará en una Virgen tomando la
condición de hombre, un Dios-hombre que reconcilie al hombre y Dios. Así el hombre
podrá gozar de mi Gloria Eterna.
LUZ BEL.- ¡Oh mi Dios!, ¿Por qué el hombre habrá de rechazarte y apartarse de tu
camino?
VOZ EN OFF.- Porque le daré la libertad. Tendrá inteligencia para elegir lo bueno, pero
seguirá siendo libre.
LUZ BEL.- Todo me parece bien, pero eso de mandar a tu Hijo, mi Señor, para que se
haga hombre, no lo entiendo.
VOZ EN OFF.- Mi Hijo se hará hombre sin dejar de ser Dios, no habrá otro nombre por
el cual el hombre pueda salvarse, de manera que ante “Él toda rodilla se doble, así en la
tierra como en el cielo”.
LUZ BEL.- ¿Qué?, ¿Adorar a un hombre?, Si será inferior a nosotros los ángeles ¿cómo
arrodillarnos ante él? (se escuchan varias voces a su espalda que claman) ¡Es verdad no
lo adoraremos!
VOZ EN OFF.- He dicho que no dejará de ser Dios eterno e infinito. Así como la
doncella que lo concebirá no dejará de ser virgen, así mi Hijo, no dejará de ser Dios.
LUZ BEL.- ¿Cómo yo, el ángel más bello, tendré que...? (lo interrumpe Dios)
VOZ EN OFF.- Tus propias palabras te condenan, veo en ti el deseo de poder y quieres
ser como yo. Todo hombre que crea en Él será perdonado y salvado, pero todo aquel
que no lo reconozca como tal tendrá el mismo destino que tú: por tu rebelión, seas
apartado de mi presencia junto con todos tus seguidores, donde será el llanto y el
rechinar de dientes. Desde ahora dejarás de ser Luz Bella y te llamarán “Lucifer”
príncipe de las tinieblas.
LUZ BEL.- ¡Eso no será nunca!; ya que me has dado poder, yo seré el que manda desde
ahora (saca su espada y se dispone a pelear, Miguel levantando su espada exclama)
MIGUEL.- ¡Quién como Dios! Sean arrojados Satanás y todos sus seguidores al
infierno (luego de un poco de lucha salen de escena y se cierra el telón)
ACTO II
CAIDA DEL HOMBRE
ESCENA 2 (La escena se desarrolla en el paraíso. Adán y Eva escondidos, apenas se
ven a un costado. Una voz (DIOS) rompe el silencio)
VOZ EN OFF.- Adán, Adán, ¿dónde estás?.
ADAN.- Aquí estoy.
VOZ EN OFF.- ¿Por qué te escondes?
ADAN.- Es que estoy desnudo y me da miedo que me veas así.
VOZ EN OFF.- ¿Quién te ha dicho que estás desnudo?, ¿Acaso comiste del fruto
prohibido?
ADAN.- La mujer que me diste por compañera me lo dio a comer.
EVA.- Es que la serpiente me engañó.
VOZ EN OFF.- Maldita será la serpiente entre todos los animales. Habrá enemistad
entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya, ésta te pisará la cabeza mientras tú
tratarás de morder su talón. (Una pequeña pausa, luego se dirige a Adán y Eva) “No han
escuchado a una serpiente sino a Satanás, por eso salgan del paraíso; siempre que un
hombre escuche al demonio, y no a Dios, será destinado a sufrir su propia culpa.”
¡Miguel!, Échalos fuera y no permitas que vuelvan a entrar. (Miguel sale al escenario y
se los lleva, luego se pone de perfil al público, a un lado del escenario, mientras
continúa hablando Dios) Pero les he de mandar un Mesías, un salvador.
ESCENA 3
(Se cambian las luces y sale por un lado Luz Bel, ya vestido de diablo riéndose y
burlándose de Adán diciendo:)
LUZ BEL.- ¡Ay sí, la serpiente me engañó! (Con ironía) Mentiras, mentiras, ella se la
comió por tragona, ja, ja, ja.
MIGUEL.- Calla Satanás, calla, porque sino, esta vez sí te destruiré para siempre.
LUZ BEL.- Muy enojadito Miguelito (burlándose), no te enojes que te vas a hacer
viejito muy pronto. Al fin y al cabo un hombre más o un ángel menos, ¿qué se pierde?
MIGUEL.- Si piensas que Adán se condenará, te equivocas, pues Dios enviará a su
Hijo, como tú lo sabes.
LUZ BEL.- ¿Y a qué lo mandará? ¿A morir en una cruz?, será inútil, el hombre es malo.
MIGUEL.- No, Dios cree en la bondad del hombre, sabe que se arrepentirá y gozará del
cielo, de donde tú fuiste expulsado.
LUZ BEL.- Cállate animal con alas, no me hagas pasar corajes, porque luego me dan
úlceras.
MIGUEL.- ¿Quien es el enojadito ahora? (con ironía)
LUZ BEL.- De cualquier forma, el hombre siempre estará bajo mi dominio.
MIGUEL.- Te equivocas. El Mesías, el Cristo, tendrá la victoria, sobre ti y sobre todo.
LUZ BEL.- ¡Nunca será eso! el hombre no podrá resistir a mis seducciones.
MIGUEL.- No olvides que es Hijo de Dios, su Espíritu lo fortalecerá.
LUZ BEL.- ¿Pero qué me dices de los demás hombres? Esos me pertenecen, son
débiles; apenas ven la oportunidad de tener poder, riqueza o placer y ya están salivando
como jadeosos perros.
MIGUEL.- Para eso nacerá el Salvador: para hacer a los hombres hijos de Dios y así
tendrán el Espíritu que los guiará al bien y los apartará del mal.
LUZ BEL.- ¡Ya veremos! Te aseguro que los humanos le darán la espalda a tu Dios;
¡ay!, hasta escalofríos me dan cada vez que pronuncio ese nombre.
MIGUEL.- Dios estará siempre dispuesto a perdonarlos pues los ama infinitamente y
muestra de ello es que entrega a su Hijo a los hombres.
LUZ BEL.- Cállate. Ya verás como yo me encargo de recibir a ese hombrecillo
salvador: con tequila y con mariachi, ja, ja, ja, veremos quién es quién (sale Satanás,
ufano, Miguel sigue vigilando).
ESCENA 4
( Se cambian de luces, más obscuras, y se oye una voz muy solemne, es Satanás)
VOZ.- Miguel, (pausa), Miguel (Miguel sale siguiendo la voz y entra Satanás riendo.)
LUZ BEL.- Ja, ja, ja. que tonto es ese Miguel, lo engañé, ja, ja, ja. Diablos vengan,
vengan a mí, ¡pronto! (Sale perverso entre el público asustando a todos) Perverso ven
rápido (se acerca desconfiado)
PERVERSO.- ¿"No hay cocas en el refry"?
LUZ BEL.- No, no tengas miedo. ¿En dónde está Maldoso que no llega? (grita)
¡Maldoso, Maldoso!
PERVERSO.- No tarda en llegar, ya sólo le faltaba un pelo de diablo chamuscado para
hacer que eligieran al candidato oficial, al del PRI para presidente de México.
LUZ BEL.- ¡Maldoso, (ya enfurecido) Maldoso! (sale Maldoso corriendo velozmente y
lo tumba, además grita:)
MALDOSO.- ¡A la orden jefazo!
LUZ BEL.- Fíjate por donde caminas tarado, pareces alma que lleva el diablo, y además
no me grites que no estoy sordo.
MALDOSO.- Sí jefazo(gritando), pero ¿por qué tanta prisa?
LUZ BEL.- Me urge planear la bienvenida a ese mocoso que se dice Hijo de Dios, al
que ustedes ya conocen.
MALDOSO.- ¿Ya se va a cumplir la promesa?
LUZ BEL.- Muy pronto, es preciso estar preparados.
PERVERSO.- Pero jefe, ¿aquí, en pleno paraíso? (mostrando el paraíso) ¿Está usted
loco?
LUZ BEL.- Claro que no, pero para este caso tan delicado, hace falta un clima como
este: de paz, tranquilidad, y sobre todo, aire puro, sin tanto humo de las chimeneas
infernales. Además no lo podemos planear en el infierno, uno nunca sabe, con cada tipo
que llega: políticos, licenciados, árbitros, borrachos, mariguanos, jóvenes, viejos, niños,
monjas, catequistas y hasta curas y obispos.
MALDOSO.- Mire jefazo, no es que me parezca mal pero qué mejor que en el infierno,
comiendo chicharrón de fariseo, con ponche hirviendo y rodeado de diablitas que
aunque están prietitas no dejan de ser simpáticas.
PERVERSO.- ¡Ay Maldoso tan tarado!, el jefe tiene razón. Ni porque vienes del D.F,
con los pulmones todos llenos de smog, aprecias este lugar, aprovecha, no siempre se
viene al paraíso.
LUZ BEL.- ¡Ya basta!, dejen de discutir y presten atención. Pueden tomar una silla y
sentarse en el suelo, o permanecer de pie, al fin y al cabo seré breve y directo. El
hombre ya experimentó el pecado y haré que se pudra en él. Hasta ahora el plan ha
salido a pedir de boca y espero que así siga. Primero, quiero que vayan a la casa de la
mujer que ha sido elegida para ser la madre del susodicho y hagan que no acepte ser la
madre de Dios, ¿entendido?
DIABLILLOS: Sí, señor. (se van y luzbel se queda pensando, en eso se regresan y
perverso le dice)
PERVERSO.- Señor. Sólo una pregunta.
LUZ BEL.- ¿Qué sucede?, de prisa, porque si algo no tengo es paciencia.
PERVERSO.- ¿Cómo haremos que María diga que no?
LUZ BEL.- Par de idiotas, se ve que no tienen iniciativa, qué se me hace que ustedes
llegaron al infierno por falta de creatividad hasta para pecar. Háganla desesperar,
fastídienla, que todo le salga mal: que se le queme el pan, se le manche la ropa, o qué se
yo, hagan lo que puedan para que cuando llegue el ángel ella en medio del fastidio diga
que no, ¿se entendió?
JUNTOS.- Sí, tan claro como el mole de ángel (Permanecen parados).
LUZ BEL.- En marcha pues, váyanse rápido de aquí, ya huele a pechuga de ángel y
creo que Miguelito viene hacia acá, (mientras salen entra Miguel).
MIGUEL.- ¿Tú fuiste verdad?
LUZ BEL.- ¿De qué hablas Miguelito?
MIGUEL.- No te hagas el gracioso, tú fuiste el que me llamó e hizo que dejara la
guardia.
LUZ BEL.- Como siempre, ¡crea fama y échate a dormir! Como soy el único diablillo,
se me culpa de todo. ¡Tú dejaste la guardia!, yo no te forcé.
MIGUEL.- Entonces ¿sí fuiste tú el que dijo mi nombre?
LUZ BEL.- Sí, fui yo, ¡qué tonto eres!, no sólo eres el primer ángel engañado por el
diablo, sino también ¡el ángel más menso!, ja, ja, ja.
MIGUEL.- Ríe, ríe, mientras puedas, ya llegará mi turno: el que ríe al último ríe
mejor. No se te olvide esta bromita, uno de los tuyos caerá y te traicionará.
LUZ BEL.- Hablas demasiado, pero tus acciones no siguen tu boca. ¡Eres un cobarde!
MIGUEL.- Estoy de guardia y no puedo en este momento, pero yo te llevaré las pruebas
y entonces... nos arreglaremos. ¡Vete, ahí viene Dios!
LUZ BEL.- ¡Ay mamacita!, la última vez que lo ví no me fue nada bien (sale).
MIGUEL.- ¡Ah!, ¿quién es el tonto? A estas horas, Dios descansa plácidamente (sale, o
se cierra el telón)
ACTO III
ANUNCIO DEL NACIMIENTO
ESCENA 5
(La actuación de desenvuelve en la casa de María, hay un reclinatorio con un libro, a un
lado, y en el centro una mesa, sobre la cual reposa un florero y al fondo dos sillas
humildes. Se abre el telón y por el lado contrario al reclinatorio, donde hay una escoba,
empieza a salir Perverso, como inclinado, tratándose de esconder. Luego que revisa bien
con la vista todo el recinto, sale cautelosamente).
PERVERSO.- Maldoso, Maldoso, está despejada el área (camina hasta el extremo
opuesto aún revisando, sale Maldoso cuidadosamente)
MALDOSO.- ¿Seguro que no hay cocas en el refry?
PERVERSO.- Seguro, no hay nadie. Divirtámonos un poco, Mira toma esa escoba
(señalándola), y ponla a la entrada, para cuando llegue esa mujerzuela, tropiece y caiga.
MALDOSO.- Ya voy entendiendo el jueguito, (toma la escoba y la coloca como se lo
indican).
PERVERSO.- Yo le pondré el libro en la orilla para que se le caiga cuando sacuda y así
se ponga de pelos.
MALDOSO.- Cuidado hay viene.
PERVERSO.- Listo Maldoso, hazle todas las travesuras que se te ocurran. Dale vuelo a
tu imaginación. (Maldoso se coloca al lado de las sillas y Perverso al pie de la mesa.
Entra a escena María con una toalla en las manos, dispuesta a hacer la limpieza).
MARIA .- (Se detiene antes de llegar a la escoba), Ya casi es la hora de hacer mis
oraciones. Limpiaré nuevamente el lugar; mientras más limpio esté mejor podré orar.
Además como dicen los grandes sabios de Israel: "la limpieza de tu alma se refleja en la
limpieza del lugar donde vives". Empezaré por limpiar la mesa. (al dar el paso da un
pequeño tropezón con la escoba, pero sin ninguna consecuencia) ¿y esta escoba? ¿que
hace aquí tirada?, estoy segura que la había dejado allá al fondo para barrer, (piensa un
momento) en fin, esto me sirve para ser más cuidadosa (la recoge y se dispone a llevarla
a su lugar, al caminar golpea a Perverso y a Maldoso al llegar con él, éste tumba una
silla delante de María. María se sorprende, luego derriba la otra, ella se sorprende más y
exclama:) ¡ Oh Dios un terremoto!, (mira hacia la mesa y dice) pero el florero no se
mueve (hace un espacio de silencio y se inclina a recoger las sillas, una a una,
hablando), Me daré prisa a sacudir para iniciar a rezar , quizá Dios con ésto me quiere
decir algo. (Luego al recoger las sillas lo vuelve a golpear, deja la escoba, se encamina
hacia la mesa, empieza a limpiar y Perverso tumba el florero, mientras Maldoso y
Perverso se ríen y se arrastran de gozo. María sólo dice:) ¡Cielo Santo, estoy dormida,
pero no puede ser son cerca de las doce y veo todo con plena claridad, no puede ser que
esté soñando. (Sin perder la paz María sigue limpiando y Perverso tumba el libro, María
lo levanta golpeando en la cara a Perverso, mientras Maldoso le tumba las sillas
nuevamente. María asustada pero sin perder control mueve la cabeza y dice:) Creo que
me he afanado mucho por el trabajo. (Da una mirada a toda la habitación suspirando y
se arrodilla para orar diciendo:) «Dios de Israel, de Isaac y de Abraham, poderoso eres,
fiel con los fieles y misericordioso con nosotros pecadores. Mira el sufrimiento de tu
pueblo, (mientras Maldoso y Perverso hacen muecas y travesuras para distraerla) se
muy bien por mis padres que haz hecho una promesa, se que enviarás al Mesías para
librarnos de la muerte del pecado, por eso te suplico envíes a mi Salvador para que
derrote a ese infeliz acusador de nuestras faltas. (Perverso dice:)
PERVERSO.- ¿Me has dicho chismoso?
MALDOSO.- Y también infeliz (María mientras reposa su cabeza en sus manos, luego
se endereza).
MARIA.- Si no hablas Señor no importa, llenaré mi corazón de tu silencio y lo guardaré
como un tesoro. (Inclina la cabeza)
PERVERSO.- Acabemos con ella.
MALDOSO.- Sí, ya empezó a ponerse cursi (quieren atacarla, en eso sale Gabriel, se
cambian luces).
ESCENA 6
GABRIEL.- Alégrate María, porque has hallado gracia delante de Dios, (con rostro en
tierra los diablos).
MARIA.- ¿Es a mí?, ¿qué querrá decir tan hermoso saludo?
GABRIEL.- No temas María ni te angusties. Soy el Arcángel Gabriel, Dios me ha
enviado para anunciarte que concebirás y tendrás un Hijo, al que le pondrás el nombre
de Jesús.
MARÍA.- ¿Cómo podrá ser esto, yo aún no vivo con ningún hombre?
GABRIEL.- El Espíritu de Dios se posará sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con
su sombra. Por eso lo que nacerá de ti no es obra de hombre, sino de Dios. Al hijo que
tendrás será llamado Hijo de Dios, será santo y su reino no tendrá fin.
MARIA.- Yo soy la esclava del Señor, que se haga en mí lo que has dicho (María se
inclina, Gabriel camina y se enfrenta a los diablos)
PERVERSO.- ¡Conque tú eres el internet de Dios "eh"!
GABRIEL.- Sé muy bien que están enojados pues con el nacimiento de este niño
ustedes serán derrotados.
MALDOSO.- Quizá tengas razón, pero antes te desplumaremos y te comeremos, al fin y
al cabo pronto será navidad, serás nuestro pavo.
PERVERSO.- No es mala idea Maldoso, el jefe quedará muy agradecido con nosotros y
de paso comeremos pechuga de ángel.
GABRIEL.- No pensarán atacarme en montón ¿verdad?
MALDOSO.- ¡Ay Gabrielito!, si no somos tan malos, nomás somos dos contra uno, no
te preocupes.
GABRIEL.- (Caminando hacia atrás) Puedo hacerles frente yo solo, pero, viéndolo
bien, mejor pido ayuda (grita), Miguel, Miguel, me quieren chamuscar, ven pronto (al
instante llega Miguel).
MIGUEL.- ¿Me llamabas? (los diablos se detienen y empiezan a caminar hacia atrás
nerviosos).
DIABLOS.- ¡Era una broma Miguel!, ¿crees que seríamos capaces de hacer algo malo?
GABRIEL.- Te tengo chamba, son unos montoneros. Pero ¿por qué tiemblan?, no que
muy bravos, uno contra uno, a ver si como roncan duermen (los persiguen, Miguel a
Maldoso estirándole la cola y Gabriel a Perverso. Salen Gabriel y Perverso)
MALDOSO.- ¡Ay mi colita!, Perverso ayúdame, mi cola, mi cola.
MIGUEL.- No corras, no que eras un diablo muy macho.
MALDOSO.- Con estos tirones de cola hasta el más macho grita. ¡Hay mi colita!,
Miguel suéltame y te presento a mi prima diabla.
MIGUEL.- Pareces mujer histérica, cállate (Maldoso corre y Miguel tras él sin soltarle
la cola hasta salir de escena y entran Gabriel y Perverso corriendo).
PERVERSO.- ¡Que alguien me ayude! Traigan a Julio César Chávez, a de la Hoya, o a
Mike Tayson que éste me salió bravo.
GABRIEL.- ¡Cállate! (lo toma de la cola)
PERVERSO.- ¡Deja mi cola, suéltame cobarde!, pareces marica (se quiere escapar y
Gabriel le pega en la cabeza)
PERVERSO.- ¡Ay mi cabecita!, ahora sí que me dejaste viendo calderitas (mareado
cae).
GABRIEL.- ¡ Y eso no es todo, espérate! (lo toma de los cuernos y lo saca de escena.
María se queda sola y entra Satanás vestido de Escriba).
LUZ BEL.- María, ya no te preocupes.
MARÍA.- ¿Cómo entró hasta aquí?
LUZ BEL.- Eso no importa; lo importante ahora es que tú te cuides.
MARÍA.- ¿De qué habla?
LUZ BEL.- Estás esperando un hijo... muy especial.
MARIA.- ¿Cómo lo sabe?
LUZ BEL.- Soy Escriba y conozco perfectamente bien las escrituras, las profecías: "He
aquí que una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel",
Isaías 7, 14.
MARIA.- Será llamado ¡Hijo de Dios altísimo! (Satanás se asusta al oír el nombre de
Dios). ¿Qué le pasa?
LUZ BEL.- Nada. ¡María, qué grande eres! ¡Serás bendita entre todas la mujeres!, sólo
tú tendrás la dicha de engendrar al Mesías, al liberador de tu pueblo.
MARÍA.- Yo no soy digna de tan alto puesto. Si el Dios se ha fijado en mí, es por su
bondad y no por la mía.
LUZ BEL.- ¡Hasta el ángel se arrodilló ante ti!
MARÍA.- No, ante mí no, ante Dios que se ha engendrado en mí. Pero, entonces, ¿usted
sí me cree?, ésto no es obra de hombre alguno, yo permanezco virgen.
LUZ BEL.- ¡Claro mujer! ¿Pero qué tal José? Seguramente él no te creerá, quizá te
abandone.
MARIA.- ¡Pobre José! ¿Qué pensará de mí?
LUZ BEL.- ¡Huye María!, a donde nadie te pueda encontrar.
MARÍA.- No puedo hacer eso. El Señor es mi pastor, nada me faltará,
LUZ BEL.- María, ¡de esta no te salvas! Sabes bien que a toda mujer que espere un hijo
sin haberse casado la matan a pedradas.
MARÍA.- No me atormentes más. Si Dios es capaz de hacerse hombre en mi vientre,
muy bien podrá librarme de la muerte. Sin embargo, aún cuando yo tuviera que morir,
daría gozosamente mi vida por mi Dios.
LUZ BEL.- ¡Estás loca! No pronuncies más ese nombre.
MARIA.- Entonces ¿qué quieres que haga? Sólo el Señor es mi refugio, Él es mi
escudo, ¿a quién voy a tenerle miedo?
LUZ BEL.- ¡No seas tonta!, toma algo y deshazte de Él. Que al cabo el aborto ya está
permitido.
MARIA.- ¿Qué dices? ¿Matarlo? si en verdad eres maestro en las escrituras, debes
saber que el pueblo ha esperado muchos siglos este momento. Algo anda mal contigo
(lo rodea y le ve la cola). ¿Quién eres? (con mucha firmeza).
LUZ BEL.- Ja, ja, ja, (se descubre) ese niño nunca nacerá (quiere atacarla).
MARÍA.- ¡Espera demonio! (sin asustarse) Olvidas algo: ¡llevo en mi vientre a Dios
mismo!, ¿crees poder contra Él?
LUZ BEL.- Eres una simple mujer.
MARÍA.- No te fíes, no olvides que estoy encinta: y daría mi vida por Él (toma la
escoba y lo persigue)
LUZ BEL.- ¡Con esta mujer nunca podré, es más fuerte y valiente que todos los
ángeles! (sale)
MARIA.- Ya mi niño, ya, nadie podrá hacerte daño, "¿no estoy yo aquí que soy tu
madre?" Duerme hijo, nuestro Padre Dios nunca nos dejará solos (mirando al cielo), haz
Señor tu voluntad (sale de escena con mucha paz acariciando su vientre).
ESCENA 7
MALDOSO.- ¡Pobre de mí!, me he quedado sin cola, (camina buscándola y hablando).
Ya me lo decía mi mamita: "cuidado, no se vayan a mochar la cola, porque no retoña".
Pero ¿a quién se le ocurre dar semejantes tirones a la cola? No y si no me pongo listo,
no sólo me cortan la cola, sino también los cuernos y hasta otra cosita más. Pero ¿dónde
la habrá escondido ese Miguel? Que no se vaya a enterar el jefe si no, esta noche me
pone a lavarle las patas, que le apestan a rayos, que digo a rayos, a león con tenis, (entra
Perverso).
PERVERSO.- Maldoso, ¿cómo te fue con Miguel? (Maldoso se recarga a la pared
avergonzado queriendo esconder su falta).
MALDOSO.- Bien, bien y ¿a ti con Gabriel?
PERVERSO.- No me fue nada mal, le propiné una golpiza.
MALDOSO.- Pero si traes la cara llena de parches y moretones.
PERVERSO.- Hubieras visto cómo le quedaron los puños, hasta lo hice correr.
MALDOSO.- Sería de tras de tí porque pareces boxeador de segunda... pelea
consecutiva (aparece Satanás vestido muy elegante, un parche arriba de la oreja).
LUZ BEL.- ¡Tontos!
DIABLOS.- ¡Satanás! (corren a esconderse).
LUZ BEL.- ¿Por qué se asustan? ¡Hasta parece que han visto al diablo!
PERVERSO.- Pues eso creíamos, pero al verlo así ¿quién sabe?
MALDOSO.- ¿Es o no es usted jefe?
LUZ BEL.- ¡Idiotas! ¿No entienden que para engañar a la gente es necesario vestirme
como alguien atractivo?
PERVERSO.- Si lo dice por la ropa sí, porque al verle la cara cualquiera se asustaría,
¡hasta el mismo demonio! (se esconde de nuevo)
LUZ BEL.- Basta, par de inútiles, no hacen nada bien, ya sé que han fracasado, ahora
entiendo el dicho: "Maldito el diablo que confía en el diablo". (dirigiéndose a Perverso)
¡Perverso!
PERVERSO.- Sí jefe (Satanás lo toma por el cuello).
LUZ BEL.- Ve a preparar a los pastores, si no han podido evitar el nacimiento del niño,
al menos evita que vayan a verlo, y esta vez no me falles, de los contrario tendrás la
suerte de los borrachos: fuego por dentro y fuego por fuera (sale corriendo).
MALDOSO.- ¿Voy con él? (aún escondido)
LUZ BEL.- No, sal de ahí, (sale), ven acá, (se acerca), date la vuelta.
MALDOSO.- ¿Para qué?
LUZ BEL.- Qué te des la vuelta. Quiero verte el trasero.
MALDOSO.- ¡Don Sata!, ya se le volteó la canoa, bien dicen que de tanto ver dan
ganas.
LUZ BEL.- ¡Ni lo mande Dios!,
MALDOSO.- ¿Qué?
LUZ BEL.- Yo digo lo que se me pega la gana, date la vuelta o te rompo la cara.
MALDOSO.- Por cierto, que le pasó en la cabeza jefe (dándose la vuelta rápido).
LUZ BEL.- ¡Nada!. Es inútil que escondas el rabo. Se muy bien que Miguel te quitó la
cola.
MALDOSO.- Y ¿cómo lo supo tan rápido?
LUZ BEL.- ¡Qué te importa! Vete acostumbrando a no tener cola, serás la burla de
todos los diablos, los niños ya no jugarán a ponerle la cola al burro, sino "pónganle la
cola al diablo".
MALDOSO.- No don Sata, por favor no, si tiene mi colita démela por favor, y haré lo
que usted me pida, seré el peor de los diablos, no dejaré que los niños vayan al
catecismo, ni a misa de ocho, haré que vean muchas caricaturas, que se agarren de los
pelos, que los jóvenes se droguen en la disco, que los viejos se la pasen en las cantinas,
que en navidad sólo piensen en regalos, que le quiten medalla a México en los juegos
Olímpicos, que digan muchas mentiras, que los políticos sean corruptos, que los curas
no quieran confesar, que todos se roben a todos...
LUZ BEL.- Cállate ya, qué se me hace que tienes vocación de predicador barato y
orinas agua bendita.
MALDOSO.- ¿Qué pasó jefe?, tanto que he trabajado para que los chavos no se metan
al seminario y se atreve a decir que tengo vocación de predicador. En todo caso yo sería
el abogado del diablo.
LUZ BEL.- Te daré sólo una oportunidad, si me fallas tendrás el fin de los mariguanos:
verás diablos antes de morir y después de morir.
MALDOSO.- Pues mientras no lo sueñe a usted, todo está bien.
LUZ BEL.- ¡Guarda silencio o te arrepentirás! (sale Satanás).
ESCENA 8
MALDOSO.- Cuando el diablo se enoja, hasta el cuero se me pone de gallina. Tengo
que hacer algo muy malo para ganarme al jefe y recuperar mi cola. Yo sin mi cola no
puedo vivir. Soy como rey sin corona, pan sin levadura, sacristán sin campana, cura sin
sotana, marinero sin barco, Mikey Mouse sin su ratona o Bugs Bunny sin su coneja,
como tequila sin limón, como bandera mexicana sin el águila, como el Pri sin gobierno,
torta sin jamón, ¡pobre de mí! (camina de lado a lado) ¡Ya sé! Ahora que Dios está en el
vientre de una mujer: indefenso y frágil, lo destruiré en su vientre. Pero ¿cómo le
llamaré a este pecado?, ya sé, le pondré "aborto", sí y cada vez que una mujer destruya o
deje destruir a su bebe en su vientre será como estar destruyendo al mismo niño Dios
inocente. ¡Yes! (entra Miguel).
MIGUEL.- A ¿dónde vas Maldoso?
MALDOSO.- ¡Miguel! (corre)
MIGUEL.- ¡Alto! (se detiene al instante). Tengo un trato contigo, te conviene.
MALDOSO.- ¿Por qué me habrían de interesar tus asuntos?
MIGUEL.- Es verdad mis asuntos no te incumben, pero tratándose de tu cola...
MALDOSO.- ¿Mi cola? Estarás muy contento, pero no te durará mucho el gusto, mi
jefe me la devolverá muy pronto.
MIGUEL.- Yo no estaría tan seguro (le muestra la cola).
MALDOSO.- Pero mi jefe la tiene, él me dijo...
MIGUEL.- Y ¿te pones a creerle al Diablo, padre de la mentira?, haber ¿quien te la
quitó?
MALDOSO.- Y ¿todavía lo preguntas? Entonces dime ¿cómo supo lo de mi cola.?
MIGUEL.- Tu jefe y yo arreglamos unas cuentas pendientes, tuvimos un pequeño
disgusto por lo de tu cola, me quiso sorprender y la usé para defenderme.
MALDOSO.- (Al público) Por eso el parche. (A Miguel) ¿Por qué habría de creerte a tí
y no a don Sata?
MIGUEL.- Satanás es maestro del engaño y Dios de la suma verdad, que represento yo.
Tú verás a quien le vas a creer. Piénsalo y luego me buscas (hace que se va).
MALDOSO.- No me queda de otra (al público) ¿Qué tengo que hacer para recuperar mi
cola?
MIGUEL.- Muy bien Maldoso, sabía que no eras tan tonto. De ahora en adelante serás
"el Diablo Predicador".
MALDOSO.- ¿Qué?
MIGUEL.- Predicarás el bien, el amor, la hermandad, el arrepentimiento y la paz.
MALDOSO.- ¿Yo predicador?, no puede ser, soy un diablo, ¿no lo entiendes?
MIGUEL.- No eres tan malo como piensas, ni tan bueno como pareces, pero Dios sabe
escribir derecho en los renglones torcidos. Eres afortunado, no a todos se les da la
oportunidad de arrepentirse.
MALDOSO.- Querrás decir que no todos aprovechan la oportunidad de cambiar de
vida.
MIGUEL.- ¿Lo ves?, tienes madera de cura, te empieza a iluminar el Espíritu.
MALDOSO.- Cae más pronto un hablador que un cojo.
MIGUEL.- ¿Qué dices?
MALDOSO.- Nada. Está bien, acepto, ¿por dónde empezamos?
MIGUEL.- Por los pastores, así le daremos al diablo una sopa de su propio chocolate (al
público, salen).
ACTO IV
EL DIABLO PREDICADOR
ESCENA 9
La escena se desarrolla en el campo, es de noche y los pastores duermen. Filemón,
Simón y Jacinto el más viejo, cada uno con su esposa y cada pareja con dos hijas:
Filemón y Chencha, Nita y Lita; Simón y Pachita, Ofe y Oli; Jacinto y Teresa, Gris y
Kari, pueden incluir algunos pastorcitos. Los hombres duermen en un lado del escenario
y las mujeres al otro lado. Jacinto se levanta repentinamente:
JACINTO.- ¡El lobo, el lobo! (todos despiertan asustados)
TODOS.- ¿Dónde?
SIMÓN.- Que laman al ejército, a los bomberos, al tránsito, a los federales, a todos,
pero hagan algo pronto.
FILEMÓN.- No seas menso aquí no hay nada de eso, Bastará con llamar a los perros
para que lo persigan.
MUJERES.- Prendan el fuego, tenemos miedo.
FILEMÓN.- No tengan miedo, estamos aquí.
SIMÓN.- No se preocupen, tenemos las armas.
JACINTO.- No se asusten la noche es muy clara, el lobo no se acercará; aúlla por otro
motivo.
MUJERES.- Prendan el fuego, tenemos frío.
JACINTO.- Sí, hace frío, bastante luz y mucho frío.
TERESA.- ¿Ya se fijaron que las estrellas brillan como nunca?
GRIS.- Y la noche es fría, más que otras noches. ¡Qué raro viento de invierno!
SIMÓN.- Es verdad, se respira mucha paz, el lobo anunciaba algo.
PACHITA.- Como si todas las criaturas contemplaran en silencio el nacimiento de un
rey.
OFE.- Me hace recordar cuando dormía en tus brazos mama. Como si las bestias y las
plantas tuvieran armonía.
FILEMÓN.- Parece que hasta el corazón palpita diferente.
CHENCHA.- Como si hoy no hubiera enemigos.
NITA.- Hoy nadie persigue a su presa. Como si el cielo y la tierra se unieran.
JACINTO.-(pausa) Sigue haciendo frío, iré por la leña.
TERESA.- Jacinto, no vayan todos, que se quede al menos mi compadre Simón, no está
bien que las mujeres nos quedemos solas.
JACINTO.- Iré yo solo, regreso pronto.
SIMÓN.- Quisiera ser estrella y ver lo que está pasando.
PACHITA.- Si yo fuera el viento iría pronto y se los contaría.
FILEMÓN.- Si yo fuera el lobo tampoco aullaría.
SIMÓN- Jamás aullarías (ríen un poco).
CHENCHA.- ¿Por qué estará tan callada la noche?
LITA.- ¡Quién sabe!, ni sueño tengo ya.
GRIS.- Mi tata nos dice que hace muchos años Dios nos hizo una promesa.
OFE.- Sí ahora recuerdo, ¡vendrá un Mesías a librarnos!
TERESA: Pero no esta noche; esta noche es muy fría.
OFE.- Ojalá que sea pronto, todos abusan del pobre.
NITA.- ¿En qué soñará Dios?
SIMÓN.- ¿Qué cosas preguntas niña?
TERESA.- No es raro compadre, mire, las estrellas brillan mucho, como si Dios
estuviera alegre y se sonriera.
FILEMÓN.- Recuerden lo que dicen los sabios de Israel: "el nacimiento de un rey es
anunciado por el nacimiento de una estrella”.
PACHITA.- ¡Ya, no sigan!, quiero escuchar el silencio de la noche.
CHENCHA.- ¡Ay Pachita!, ni cuando te grito me oyes, menos vas a escuchar el
silencio.
TERESA.- ¡Quien sabe! (se ríen; entra Perverso con sombrero y zarape).
ESCENA 10
PERVERSO.- ¡Buenas noches amigos!
TODOS.- ¡Buenas noches!
SIMÓN.- ¿Quién es usted? (se pone de pie)
FILEMÓN.- ¿Qué busca?
PERVERSO.- Ya les dije, soy un amigo y busco lo mismo que ustedes: calorcito, hace
mucho frío; pero la nieve ha mojado la leña y no prenderá, así que les traigo un traguito
de aguardiente para agarrar calor.
FILEMÓN.- Haberlo dicho antes, siéntese mi amigo, también hay un lugar para usted, y
pa' su aguardiente, claro (ríe).
SIMÓN.- Ya me tiritan los dientes y hasta los huesos se pegan (se sienta), bebamos 'ora
que es de gorra, porque ¿va a ser de a compas no?
PACHITA.- Tenías que salir con tu queja viejo, "nunca tienes dinero, ni pa' tu familia,
ni para tí, prefieres morir de hambre y de enfermo con tal de guardar dinero.
CHENCHA.- Y tú Filemón, sabes que te hace rete harto daño el trago, no bebas.
FILEMÓN.- No te enojes vieja, no más va a ser un traguito.
PERVERSO.- Sí, mujer, si no va a ser una borrachera, no te alebrestes.
NITA.- Siempre dices lo mismo y terminas en la parranda, ya no te creo nada.
Recuerda lo que dice la escritura: ¿De quién las peleas? ¿De quien los pleitos? ¿De
quien las heridas sin motivos? ¿De quién la mirada malintencionada? De los que se
divierten bebiendo vino, al final muerde como serpiente y pica como víbora.
PERVERSO.- Pero también dice: "Da licor al desesperado, vino al que está triste, que
beba y olvide su miseria, y de sus penas no se acuerde más. Bebe Filemón no les hagas
caso (bebe).
CHENCHA.- Ya te dije, si bebes te quedas sin mujer y sin hijas; vamos Nita, déjalo
Lita, de nada le sirven los sermones (salen).
FILEMÓN.- 'Pérenme, no se vayan, ¡yo soy el que mando! Por eso tomo vino, pa'
sentirme más hombre. Verán que golpiza les pongo (sale tras ellas).
PACHITA.- ¿Ya ves lo que provoca el vino cochino, Simón? Es el puritito diablo.
PERVERSO.- ¡Me asustas mujer!, pero gracias por la flor.
SIMÓN.- Ya empezaste de nuevo, buena mujer deberías de ser y educar bien a tus hijas,
a veces andan casi encueradas, enseñan hasta lo que no tienen.
PERVERSO.- Bien dicho Simón, "una mujer valiosa es más preciosa que las perlas, su
marido confía en ella y nunca le faltarán ganancias; se levanta temprano, busca lana y
lino y trabaja para su marido".
SIMÓN.- Lo ves floja, tú solo pides dinero.
PACHITA.- ¿Ah sí?, pues a ver quien junta la cosecha, adiós (sale).
SIMÓN.- Pachita, siempre tan mula, me va a salir caro curarte las úlceras y operarte las
arrugas (sale tras ella).
PERVERSO.- Y ¿ustedes qué morras?, ¿no les gusta lucir elegantes, andar a la moda?,
¡andan en unas fachas!
OFE.- Yo que quisiera, pero mi padre nunca nos da pa' nada, esto lo traigo casi de
limosna. Si vieras, es más fácil sacar agua de la piedra que un denario a mi padre. Es tan
garrote como cabezón y anticuado.
PERVERSO.- Pos yo les traigo un collar y unas pulseras (se los da), si quisieran yo les
daría una fortuna.
OFE.- ¿De veras?, ¡yo si quiero! (se arrima coqueteando).
PERVERSO.- ¿Y tú, Nita, vas a dejar que Ofe te gane el dinero, como te ganó el novio?
NITA.- ¿Cómo?, Ofe no me ganó el novio, él se fue porque quiso.
PERVERSO.- Ofe, ¿qué nunca le has dicho que tú le contaste chismes de Nita?
OFE.- ¿Y tú cómo lo sabes?
NITA.- ¡Ah! ¿Conque fuiste tú? Mala Amiga; verás lo que te hacen mis uñas (pelean, se
lo voy a decir a mi madre (sale).
PERVERSO.- No te dejes, persíguela y dale una paliza por chismosa (sale Ofe). Esto se
pone bueno, ja, ja, ja. (entra Jacinto)
JACINTO.- La leña está húmeda, encontré muy poca (ve a Perverso), ¿quién es usted,
qué hace aquí?
GRIS.- Papá, este hombre hizo pelear a Simón, a Pachita, a Ofe y a Oli. Hizo que
Chencha, Nita y Lita dejaran a Filemón. Todos se han ido y nos han dejado.
TERESA.- Es mejor que no le hagas caso, dice cosas raras, así como raro es él, mira
tiene cola y trae cuernos.
PERVERSO.- No te asustes Jacinto. Eres muy inteligente y bien parecido, pero no fíes
de tu mujer, quiere hacerte la barba para que no la descubras que te engaña con tu
compadre Simón. Hubieras visto cuando, tú no estabas.
JACINTO.- ¿Qué cosas dices? ¿Es verdad eso Teresa?
PERVERSO.- Claro que sí, ¿por qué crees que traigo los cuernos? Me pasa lo mismo
con mi mujer.
TERESA.- No es verdad, Jacinto, no le hagas caso, no lo escuches.
JACINTO.- Teresa, siempre has sido muy cariñosa con él, será mejor que le pregunte,
"pues una respuesta bien dada es como un beso en los labios" (sale).
TERESA.- Oye jacinto, espera (sale tras él).
PERVERSO.- ¿Y ustedes qué? ¿No tienen frío?, si quieren yo les puedo dar un
calentón, o qué ¿no les gusto?, aprovechen que estamos solos (se le acerca a Gris).
GRIS.- Apesta horrible, primero báñese y quítese esa cola de...diablo (se empieza a
asustar). ¡Díganos! ¿Por qué tiene cola? ¿Por qué dice tantas mentiras? ¿Por qué hace
pelear tanto a la gente?
PERVERSO.- ¿Aún no lo saben? ¡Tengo cuernos y cola de diablo! (se quita el zarape),
ja, ja, ja.
GRIS- ¡Ah! (salen corriendo, tras ellas Perverso)
ESCENA 11
(Entra Maldoso con turbante y zarape, junto con Miguel)
MALDOSO.- ¿Dónde están los pastores?
MIGUEL.- Creo que llegamos tarde.
MALDOSO.- Algo huele mal aquí (se huele), ¡creo que soy yo!
MIGUEL.- Tú espera, voy a investigar (sale).
MALDOSO.- ¿Quién viene?, mujer y marido peleando, no es nada nuevo. Creo que
llegó la hora, aquí voy (entra Chencha y Filemón con sus hijas).
FILEMÓN.- No se me enojen, de veras quiero cambiar.
MUJERES.- No te creemos nada.
MALDOSO.- ¿Por qué pelean? De los arrepentidos se vale Dios, ¡pero qué estoy
diciendo!
CHENCHA.- Siempre dice lo mismo y nunca trae para el gasto.
NITA.- Cuando toma nos golpea mucho. Se va con sus amigos y se olvida de nosotras.
MALDOSO.- Denle una oportunidad más. Todos tenemos errores ¿o no?, vamos,
siéntense y platiquen (entra Simón y Pachita con sus hijas).
PACHITA.- Hablen de uno en uno, no les entiendo nada.
MALDOSO.- ¿Qué pasa con ustedes?, con los gritos no se arregla nada.
SIMÓN.- Esta vieja greñuda que nomás está a muele y muele.
MALDOSO.- Simón, "la belleza se trae dentro, lo bueno siempre es interior, lo demás
es pasajero
OFE.- ¿Y yo que?
MALDOSO.-tu tienes que ayudar en las labores de la casa y no andar con pleitos de
niños.
SIMÓN.- (entran discutiendo) Es que es verdad, tengo poco dinero y ella lo quiere todo
para arreglar el jacal.
PACHITA.- Es que tú no lo sabes administrar.
MALDOSO.- Deben ver qué es lo más importante e ir midiendo los gastos. Siempre es
bueno tener una reserva para una urgencia. Háganlo entre los dos, todos tenemos
errores. Vamos, siéntense y platiquen (entra Jacinto y Teresa).
TERESA.- ¡Por favor escucha!. (Discutiendo con Jacinto)
MALDOSO.- Tranquilo Jacinto dale la oportunidad de explicarte, además una virtud es
la comprensión y la confianza
JACINTO.- Pero es que mejor es vivir en apartado rincón que en amplia casa con mujer
conflictiva"
MALDOSO.- Jacinto, para que haya un conflicto se necesitan dos. Tú le seguiste el
consejo al diablo.
TERESA.- Yo nunca te he fallado, más bien eres tú quien me engaña, ya me lo han
contado todo.
JACINTO.- Nunca te he sido infiel, y no ha sido por falta de clientela, te quiero de
veras.
MALDOSO.- ¿Lo ven?, ambos han sido víctimas de engaños, de falsos chismes que
destruyen vidas completas. Todos tenemos algo que perdonar y de qué pedir perdón,
pues todos tenemos errores. Vamos pues, siéntense y...(entra gris y Kary corriendo).
GRIS.- ¡Papá, lo que dijo ese hombre es mentira! Ya sabemos quién es él, es el...(entra
Perverso repentinamente)
PERVERSO.- ¡El diablo! ja, ja, ja.
TODOS.- ¡Ah! (corren todos tras Maldoso).
PERVERSO.- ¡Y ya me pertenecen!, todos han caído en mi trampa.
MALDOSO.- ¡Perverso!
PERVERSO.- ¡Maldoso! (suenan cantos de gloria, todos se extrañan, entra Gabriel).
ESCENA 12
GABRIEL.- ¡Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a todo hombre que lo ama!
(todos se postran). Pastores, alegren su corazón, pues hoy nos ha nacido el salvador del
mundo. Hoy se ha cumplido la promesa del Mesías (se enderezan todos menos
Perverso). ¡Vayan pastores! a adorarlo, vayan a contemplar el prodigio que une el cielo
con la tierra. La estrella en el firmamento los guiará hasta el lugar del alumbramiento.
Encontrarán a un niño en pañales y en un pesebre acostado, entre la paja su gloria, es
nuestro Dios humillado. Corran pastores, a llevar al niño su gran corazón, sus padres lo
cuidan, humildes pastores, como ustedes lo son. Gloria a Dios en el cielo y en la tierra
paz (saliendo).
MALDOSO.- De prisa pastores, ¡miren ahí está la estrella!, vamos, vamos pastores
(salen por donde salió Gabriel).
TODOS.- Sí, vamos pronto (salen los pastores junto con Gabriel, se queda solo
Perverso y maldoso).
PERVERSO.- ¡Pero qué susto me he llevado! Es el mismo ángel que me dio de palos.
¡Ah! Pero tu traidor recibirás su merecido; ¡mira que unirse a la competencia!, se lo
diré todo al jefe, que de seguro se pondrá "como diablo en iglesia". (hacen como que
van a pelear)
LUZ BEL.- ¡Así los quería agarrar! (se espantan). ¡Si contra Dios no pude en el cielo,
en este frágil niño al mismo Dios destruiré!
PERVERSO.- Ay, menos mal jefe, que bueno que llega; fijese que Maldoso se cambió
de banda, Ahora si maldoso prepárate para desaparecer del mapa.
MALDOSO.- ¡Eso lo veremos!, Dios me ha perdonado, desde ahora, Él mi Rey será.
(aparece miguel)
MIGUEL.- Así se habla Maldoso. Lo prometido es deuda; aquí está tu cola, aunque ya
no la uses, para pelear te servirá. Adelante, uno contra uno, a ver de cuál cuero salen
más correas.
LUZ BEL.- ¡Espera Miguel! (dirigiéndose a Maldoso) ¿Cómo está eso de que te
cambias de bando?, eres de los nuestros, no te engañes, eres un diablo, mira tu
apariencia, jamás cambiarás.
PERVERSO.- ¡Traidor!
LUZ BEL.- ¡Calla!
MIGUEL.- No lo escuches Maldoso, es parte de su artimaña para que desconfíes en la
misericordia de Dios.
MALDOSO.- ¿No traicionaste tú al mismo Dios?
LUZ BEL.- ¡Deja que te ponga las manos encima! (lo quiere agarrar).
MIGUEL.- ¡Cuidado con tocarlo! (se interpone Miguel).
LUZ BEL.- No te metas Miguel, es un asunto personal.
MIGUEL.- Maldoso sirve a Dios, yo soy la fuerza de Dios, por lo tanto, ¡lo que quieras
con Maldoso conmigo lo tendrás!
LUZ BEL.- Aún no, si quieres pleito, ahí está Perverso.
PERVERSO.- Y ¿yo por qué?, si a Maldoso le quitó el rabo, a mí me quitará... todo, no
sólo el rabo.
MIGUEL.- Dios lo ha perdonado. Arrepiéntete tú también.
LUZ BEL.- ¿De qué? ¿Doblar mi orgullo?, eso ¡nunca!
MALDOSO.- ¿Quién no tiene algo de que arrepentirse? ¿Cómo no cambiar el corazón
ante semejante grandeza? ¿Cómo evitar ser conquistado por una de sus sonrisas? ¿Cómo
escapar de su mirada? ¿Cómo no dejarse seducir por su paz? Verdaderamente, !es el
Hijo de Dios!
LUZ BEL.- ¡Eres un traidor!
MIGUEL.- A ver, ¡dilo otra vez!
LUZ BEL.- ¡Traidor!
MIGUEL.- ¿No te recuerda algo?
LUZ BEL.- ¡Infeliz!
PERVERSO.- ¡Ya! Dejen de chismear. Se me cuecen las habas por darle de
chamuscones a ese mal nacido de Maldoso.
MIGUEL.-¿Qué dices Maldoso? ¿Nos los echamos?
MALDOSO.- A darle que es mole de olla (se van acercando uno contra uno)
PERVERSO.- Ahora que lo pienso, sigan platicando.
(Pelean; Luzbel vs Miguel y Perverso vs maldoso)
ACTO V
NACIMIENTO COMPLETO
ESCENA 13
(Es una cueva o portal donde está José, María, el Niño, Gabriel y Miguel)
JACINTO.- ¡Buenas noches! (sin entrar), un ángel nos anunció el nacimiento del niño.
FILEMÓN.- Nos dijo que siguiéramos la estrella, y aquí está.
JOSÉ.- María, son los pastores, quieren ver al niño.
MARÍA.- Está bien José, para eso ha nacido.
JOSÉ.- Pasen (José al frente, se pone junto a María, pasan todos, excepto Maldoso que
se queda a la entrada).
MARÍA.- Acérquense, no tengan miedo (deja al niño en el pesebre), "contemplen el
amor de Dios hecho hombre".
SIMÓN.- Tal como lo dijo el Ángel; ¡Qué hermoso niño!
TERESA.- Por eso las estrellas brillaban tanto.
GRIS.- Y el frío de la noche se despedía, ya no habrá frío, ha nacido el sol. El viento era
raro, pues Dios respiraba.
SIMÓN.- Por eso tanta paz, hasta el lobo lo anunciaba.
PACHITA.- Las criaturas contemplaban en silencio el nacimiento del Rey.
OFE.- Nadie quería interrumpir su sueño. Todo estaba en armonía.
FILEMÓN.- El corazón lo sabía.
CHENCHA.- Sí, por eso la alegría.
NITA.- Y la unidad. El cielo bajaba a la tierra.
(Miguel camina hacia Maldoso, todos contemplan al Niño).
MIGUEL.- Pasa Maldoso, es nuestro Niño, ¡es nuestro Dios!
MALDOSO.- Miguel, no podría contemplar a un Dios que hace mucho tiempo olvidé.
Aunque he cambiado de oficio, un diablo no dejo de ser.
VOZ EN OFF.- Maldoso, aunque hace mucho tiempo ya de tu partida, yo te sigo
esperando, y aunque hayas seguido el camino del mal yo te sigo amando.
No eres tan malo Maldoso, puedo ver tu corazón; como a todo hombre que se arrepiente
perdono, así te he perdonado, ¡hoy nace la salvación, en este, mi Hijo amado!
MIGUEL.- Pasa Maldoso (pasan los dos).
MALDOSO.- ¡Qué visión tan divina contemplan mis ojos! ¡Por una sonrisa tuya daría
mi alma! ¡Qué paz encuentra mi corazón! ¡Gracias te doy, niño tierno pues con tu
divinidad juntaste mi debilidad, por librarme del infierno! (empieza a querer llorar)
Te entrego estos cuernos y esta cola en señal de mi conversión yo ya no los quiero.
(rompe en llanto ). Se cierra el telón