Enfermedad Trofoblástica Gestacional: Guía Completa
Enfermedad Trofoblástica Gestacional: Guía Completa
gestacional
10.20960/revcancer.00083
11/20/2024
Enfermedad trofoblástica gestacional
Gestational trophoblastic disease
RESUMEN
La enfermedad trofoblástica gestacional (ETG) engloba diferentes
lesiones premalignas y malignas raras que surgen fruto de una
gestación anormal. Las formas malignas se conocen como neoplasia
trofoblástica gestacional (NTG), que, aunque se diagnostiquen con
enfermedad metastásica, tienen un pronóstico excelente si se tratan
adecuadamente por equipos expertos.
En este artículo realizaremos un repaso de la patogenia, factores de
riesgo, incidencia, diagnóstico y tratamiento de la ETG y de la NTG.
ABSTRACT
Gestational trophoblastic disease (GTO) encompasses different rare
premalignant and malignant lesions that arise as a result of an
abnormal pregnancy. The malignant forms are known as Gestational
Trophoblastic Neoplasia (GNT) which, even when diagnosed with
metastatic disease, have an excellent prognosis if adequately treated
by expert teams.
In this article we will review the pathogenesis, risk factors, incidence,
diagnosis and treatment of ETG and NTG.
INTRODUCCIÓN
La enfermedad trofoblástica gestacional (ETG), o como se conoce
coloquialmente, embarazo molar o mola, es una entidad rara
ginecológica cuyo término engloba diferentes lesiones premalignas y
malignas que surgen fruto de una gestación anormal. Las formas
premalignas incluyen las molas hidatidiformes (MH): mola
hidatidiforme completa (MHC), mola hidatidiforme parcial (MHP) y el
nódulo de asiento placentario (APSN, por sus siglas en inglés: Atypical
Placental Site Trophoblastic Tumour).
Las formas malignas ocurren en un pequeño porcentaje de casos y se
denominan neoplasias trofoblásticas gestacionales (NTG). Este
término incluye: mola invasiva, coriocarcinoma, tumor trofoblástico
epitelioide (ETT, por sus siglas en inglés: Epithelial Trophoblastic
Tumour) y tumor trofoblástico de asiento placentario (PSTT, por sus
siglas en inglés: Placental Site Trophoblastic Tumour).
Las pacientes con ETG o NTG suelen ser mujeres en edad fértil y el
objetivo del tratamiento debe incluir no solo la curación, sino también
la preservación de la fertilidad. La histerectomía no es, por tanto, un
tratamiento requerido en la ETG ni en la NTG salvo en casos
seleccionados.
En este artículo realizaremos un repaso de la patogenia, factores de
riesgo, incidencia, diagnóstico y tratamiento de la ETG y de la NTG.
PATOGENIA
Las MH son tumores placentarios benignos, resultado de la
fecundación anormal de un óvulo. Se producen por un exceso de
proliferación del trofoblasto y, por ello, un desarrollo anormal
placentario.
Pueden diferenciarse dos tipos de MH: MHC y MHP. Estas difieren en
cuanto al contenido cromosómico, el aspecto ecográfico e
histopatológico, el riesgo de malignización y el comportamiento
clínico (1) (Tabla I).
Las MHC casi siempre presentan un cariotipo diploide (85-90 % de los
casos), 46XX en el 85-90 % de los casos: el espermatozoide haploide
fecunda un óvulo enucleado y posteriormente se duplica, lo que da
lugar a una mola de dotación cromosómica diploide. En el restante
10-15 % de los casos, el cariotipo de la mola completa es 46XY,
resultado de la fecundación simultánea de un óvulo enucleado por
dos espermatozoides (1).
Genéticamente se diferencian 2 tipos de MHC: monoespérmica y
diespérmica (Fig. 1). La MHC monoespérmica sucede en un 85 % de
los casos, es homocigota, fruto de la duplicación del cromosoma
paterno. El cariotipo siempre es 46XX, ya que la combinación 46YY es
letal.
La MHC diespérmica ocurre en el 15 % de los casos, es heterocigota,
resultado de un óvulo sin contenido genético fecundado por dos
espermatozoides, por lo que el cariotipo sería tanto 46XX como 46XY.
En una MHC, por lo tanto, la totalidad del contenido cromosómico es
de origen paterno. Puesto que los genes paternos son los que
mayoritariamente controlan el desarrollo placentario (a diferencia de
los genes maternos que controlan preferentemente el desarrollo
embrionario), el exceso de estos genes y la ausencia de los maternos
conlleva un crecimiento exagerado de la placenta y del trofoblasto,
con ausencia de tejido fetal.
Las MHP, en cambio, presentan un cariotipo triploide (69XXX, 69XXY o
69XYY), resultado de la fecundación de un óvulo por dos
espermatozoides o por un espermatozoide diploide (Fig. 2). Puede,
entonces, haber presencia de un feto concomitante, pero este no
resulta viable y casi siempre presenta múltiples malformaciones.
El coriocarcinoma gestacional tiene su origen en el epitelio coriónico y
se asocia con MHC previa (50 %), abortos espontáneos previos
(25 %), gestaciones normales (22 %) y embarazos ectópicos.
Tejido fetal No Sí
Vellosidades Hidrópicas, Afectadas focalmente
coriónicas semitransparentes Edema local
Edema laxo
FACTORES DE RIESGO
El principal factor de riesgo que predispone al desarrollo de ETG es la
edad materna. Numerosos estudios coinciden en que el riesgo de
MHC se aproxima al doble en mujeres menores de 21 años y mayores
de 35 años, y puede llegar a ser 7,5 veces mayor cuando la edad
supera los 40 años (2-5). Estos datos sugieren que el riesgo de
gametogénesis y fecundaciones anormales es mayor en los extremos
de la edad fértil de las mujeres.
La historia personal de abortos previos o de embarazos molares
también es un factor de riesgo, que se ve incrementado con
embarazos molares posteriores. Tras un primer embarazo molar, el
riesgo de incidencia de una siguiente gestación molar es de un 1,5 %
y aumenta hasta el 25 % tras dos embarazos molares. Sin embargo,
las gestaciones molares previas no impiden tener gestaciones viables
posteriores.
En familias con embarazos molares recurrentes, la aparición de estas
molas se ha asociado con mutaciones recesivas en los genes NLRP7 y
KHDC3L (6,7), que codifican componentes del complejo materno
subcortical del ovocito, responsable de la transición ovocito-embrión
(8). Un 75 % de MHC se han asociado a mutaciones en ambos genes.
Existen otros factores conocidos cuya asociación con el riesgo de
desarrollar una ETG es, sin embargo, incierta: la etnia, el uso de
anticonceptivos orales combinados, el déficit de caroteno y vitamina
A, menarquia tardía, tabaquismo, alcoholismo y ciclos menstruales
irregulares.
INCIDENCIA
La incidencia de la ETG es muy variable en la literatura. Es difícil
conocer el dato real, dada la baja incidencia de la patología, la falta
de registros oficiales y que, en ocasiones, un aborto espontáneo
puede deberse a un embarazo molar que, al no haberse realizado un
estudio anatomopatológico, no queda diagnosticado.
La estimación de la ETG se sitúa entre 0,6 y 8 casos por cada 1000
gestaciones; un 85 % corresponde con la presencia de MHC o MHP.
Estos datos dependen mucho de la fuente consultada. Los valores
más bajos pertenecen a Europa y Estados Unidos, y los datos más
altos, con los países asiáticos (2,9,10). Hay que tener en cuenta que
estos valores de incidencia varían con el tiempo y la población
estudiada y que ya existen registros que describen incidencias
menores (1-2 por cada 1000 gestaciones), en ocasiones relacionadas
con la mejora en las condiciones de vida y la mejor recogida de datos
(11,12).
En uno de los mayores estudios sobre la presencia de embarazos
molares, de un total de 22 000 concepciones, se identificaron un 3 %
mediante matriz de polimorfismos de un solo nucleótido ( array SNP).
De todos los identificados como molas, más del 65 % no se
detectaron ni por ultrasonidos ni por análisis histopatológico estándar
(13). Este análisis de los productos de la concepción no es una
práctica estandarizada, por lo que la verdadera incidencia del
embarazo molar está infraestimada.
En cuanto a la NTG, su incidencia también varía entre continentes.
Concretamente, la incidencia de coriocarcinoma es de 1, 9,2 y 3,3 por
cada 40 000 gestaciones en Norteamérica y Europa, el sudeste
asiático y Japón, respectivamente (2,14). Para otras NTG más raras,
como el PSTT o el ETT, se estima una incidencia aún menor: 1 por
cada 100 000 gestaciones (15,16).
GENÉTICA Y PATOLOGÍA
Los hallazgos anatomopatológicos varían según el tipo de MH, ya sea
MHP o MHC, la mola invasiva o el coriocarcinoma gestacional (Tabla I).
MHC
Histológicamente no hay tejido fetal. Existe una tumefacción
hidrópica de las vellosidades coriónicas, que suelen estar mal
vascularizadas y presentar edema laxo, además de una hiperplasia
trofoblástica atípica, con un epitelio proliferativo que afecta al
citotrofoblasto y al sincitiotrofoblasto (17).
MHP
Histológicamente puede encontrarse tejido fetal, desde solo unas
células hasta tejidos fetales. No todas las vellosidades están
afectadas de tumefacción hidrópica. Encontramos algunas normales y
otras edematosas, aunque también hay hiperplasia trofoblástica, si
bien esta es focal y ligera (17).
Mola invasiva
Las vellosidades hidrópicas pueden invadir el miometrio y llegar a
perforar la cavidad uterina, lo que produce hemorragias.
Histológicamente hay proliferación de componentes del trofoblasto
(17).
Coriocarcinoma gestacional
Histológicamente se describen como masas hemorrágicas y
necróticas sin vellosidades coriónicas. El tumor está formado por un
citotrofoblasto y sincitiotrofoblasto de epitelio cúbico y anaplásico,
con mitosis abundantes y anómalas. El tumor infiltra el miometrio,
llega hasta los vasos sanguíneos y, en algunos casos, sale de la
serosa y se extiende hasta estructuras adyacentes (18).
DIAGNÓSTICO
La ETG se manifiesta como una gestación normal, es decir, con
amenorrea y síntomas acompañantes clásicos, como las náuseas. Sin
embargo, puede cursar con otros síntomas, como: metrorragia en el
primer trimestre de gestación, hiperémesis gravídica, dolor
abdominal, preeclampsia precoz, síntomas relacionados con
hipertiroidismo, aumento del tamaño uterino mayor de lo esperable
por la edad gestacional, presencia de quistes ováricos generalmente
bilaterales, etc. (20).
Más infrecuentemente, puede aparecer la expulsión vaginal de
vesículas parecidas a “un racimo de uvas”.
Estos síntomas, por lo general, no suelen verse en “países
desarrollados”, dado el control obstétrico que se realiza desde el
primer trimestre del embarazo. Sin embargo, en países con menos
recursos sanitarios (incluso con menos acceso a pruebas de
embarazo) la posibilidad de que las pacientes desarrollen síntomas
relacionados con la ETG es mayor.
El sangrado vaginal puede verse también en la amenaza de aborto
espontáneo, de ahí que, en algunas ocasiones, el diagnóstico de ETG
no se realice hasta disponer del estudio histopatológico de la muestra
de tejido uterino.
El diagnóstico de sospecha de la ETG se realiza con un análisis
cuantitativo de la gonadotropina coriónica humana (hCG) o de su
subunidad beta (B-hCG) y con una ecografía transvaginal.
El análisis cuantitativo de hCG se hace en un análisis de sangre; esta
hCG habitualmente es muy elevada en la ETG, incluso en cifras que
superan 1 000 000 mU/mlU. Debe tenerse en cuenta que en el primer
trimestre de gestación es posible que el trofoblasto no haya
proliferado lo suficiente como para dar niveles muy aumentados de
hCG.
La ecografía transvaginal suele presentar un patrón muy
característico en la MHC denominado tormenta de nieve. Se detecta
una masa intrauterina multivacuolada de aspecto quístico con
contenido heterogéneo e hiperecogénico, en la que hay vellosidades
coriales grandes, irregulares, dismórficas y cavitadas e hiperplasia o
atipia del sincitiotrofoblasto. En la imagen ecográfica de una MHC no
se aprecia ni tejido fetal ni líquido amniótico, pero sí la presencia de
una placenta gruesa que ocupa el útero casi en su totalidad, así como
quistes ováricos. En cambio, en una MHP puede haber presencia de
líquido amniótico, aunque en bajas cantidades, y de un feto, más
pequeño de lo esperado en una gestación normal o bien de partes
fetales. Además, en una MHP la proliferación trofoblástica y el edema
de las vellosidades coriales son menores respecto a una MHC.
La sospecha diagnóstica ecográfica se confirma con el estudio
histopatológico de una muestra de tejido.
Tumor - 3-4 ≥5
visible de
mayor
tamaño
(incluyendo
útero) en cm
Lugar de la Pulmón Bazo, riñón Tracto Cerebro,
metástasis gastrointestin hígado
al
Número de - 1-4 5-8 >8
metástasis
Quimioterap - - 1 fármaco ≥ 2 fármacos
ia previa
TRATAMIENTO DE LA NTG
Bajo riesgo
En NTG con puntuaciones de entre 0 y 6 puntos, se considera que
tienen bajo riesgo de desarrollar resistencia a la monoquimioterapia,
por lo que en estas entidades la monoterapia es el tratamiento
estándar: metotrexate (MTX) o actinomicina-D (Act-D) (29) (Tabla IV).
MTX es el esquema más utilizado en Europa.
No hay ensayos clínicos que comparen ambos regímenes, aunque hay
estudios que han comparado MTX y Act-D con esquemas diferentes a
los esquemas utilizados en la actualidad.
Tanto con MTX como con Ac-D debe monitorizarse la hCG cada dos
semanas. El objetivo del tratamiento es normalizar la hCG. El
tratamiento se administra hasta la normalización de la hCG, a partir
de lo que se administrarán de 2 a 4 ciclos más de tratamiento
(“consolidación”) (30,31).
Alto riesgo
En NTG con puntuaciones de entre 7 y 12 puntos, se considera que
tienen alto riesgo de desarrollar resistencia a la monoquimioterapia,
por lo que deben tratarse con poliquimioterapia. Estas pacientes
deben ser derivadas a centros expertos. El esquema más utilizado en
NTG de alto riesgo es EMA-CO (32) (Tabla IV). Sin embargo, en el caso
de que la paciente tenga metástasis hepáticas para reducir la
mielotoxicidad y reducir las resistencias tardías, es preferible utilizar
EP-EMA; en el caso de metástasis cerebrales, hepáticas, pulmonares u
otra causa que aumente el riesgo de sangrado de la paciente o de
complicaciones metabólicas, debe iniciarse con EP a dosis bajas para
minimizar el riesgo de sangrado o de complicaciones metabólicas.
El tratamiento de quimioterapia del coriocarcinoma gestacional debe
realizarse como si se tratase de una NTG de alto riesgo. Hay
publicaciones que sugieren que el tratamiento con monoterapia no es
adecuado en esta neoplasia (33).
El control de tratamiento en NTG de alto riesgo se realiza de manera
idéntica a NTG de bajo riesgo. La B-hCG debe monitorizarse al menos
cada dos semanas. El objetivo del tratamiento es normalizar la hCG.
El tratamiento se administra hasta la normalización de la B-hCG, a
partir de lo cual se administrarán de 2 a 4 ciclos más de tratamiento
(“consolidación”).
Ultraalto riesgo
En estas pacientes con ≥ 13 puntos en la clasificación del riesgo o con
mucha carga tumoral, debe tenerse especial precaución al iniciar un
tratamiento, porque las pacientes pueden morir si se administra un
tratamiento de poliquimioterapia al inicio. Deben ser derivadas a
centros expertos. Por este motivo es fundamental iniciar un
tratamiento semanal de “bajas dosis” para después, al cabo de 1-3
semanas, pasar a poliquimioterapia (34). En la poliquimioterapia
puede administrarse EMA-CO si la paciente presenta metástasis
cerebrales o enfermedad leptomeníngea. Este esquema se modifica
mínimamente elevando la dosis de MTX a 1 g/m 2 para mayor
penetrancia en el sistema nervioso central (35). Hay centros en los
que, además, se administra MTX intratecal, pero esto no es un
estándar internacional. Otra opción será administrar EP-EMA, que se
preferirá en pacientes con metástasis hepáticas, independientemente
de la existencia de enfermedad cerebral, en cuyo caso se elevará la
dosis de MTX a 1 g/m2 (35).
Día 8
Etopósido 100 mg/m2 i. v. en 30 minutos
MTX 300 mg/m2 infusión continua en 12 horas
Act-D 0,5 mg/m2 i. v.
RESISTENCIA A TRATAMIENTO
A pesar de que el tratamiento de quimioterapia en NTG es altamente
efectivo, hay pacientes que desarrollan resistencias a los tratamientos
con monoquimioterapia o poliquimioterapia. Los criterios de
resistencia al tratamiento se exponen en la tabla VII.
Tabla VII. Diagnóstico de la resistencia
Aumento de B-hCG en 3 valores consecutivos realizados cada 2
semanas
Plateau (elevación < 10 % o disminución < 10 %) de B-hCG en 4 valores
consecutivos realizados cada 2 semanas
CONCLUSIONES
La ETG es una entidad ginecológica rara que engloba lesiones
premalignas y malignas que surgen fruto de una gestación anormal.
Las formas premalignas son las más frecuentes y requieren, en su
mayoría, un tratamiento con legrado evacuador. En ocasiones,
pueden derivar a las formas malignas, mucho más infrecuentes: NTG,
cuyo tratamiento es la quimioterapia.
Estas NTG tienen altas tasas de curación, incluso cuando se
diagnostican con metástasis, si son bien diagnosticadas y tratadas.
Dado que se diagnostican, en su mayoría, en mujeres en edad fértil,
el objetivo del tratamiento debe incluir no solo la curación, sino
también la preservación de la fertilidad. La histerectomía no es, por
tanto, un tratamiento requerido en la ETG ni en la NTG, salvo en
casos seleccionados.
Hoy en día existen centros de referencia o con dilatada experiencia en
el manejo de estas pacientes a los que deberían derivarse para un
correcto diagnóstico y tratamiento.
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