Creer en Dios Padre P1
Creer en Dios Padre P1
""tiJCt
'~"I"1::"
~
'S~c
'
~ s' -
:~~;
• L,
''''1\ :,: _ :,,: '-'o _ -i o" :>" ;~' ,>~- '- - '~, ¡','
JESÚS ESPEJA
CREER EN
DIOS PADRE
Págs.
PRESENTACIÓN 9
SIGLAS 15
Págs.
,
!
i
....J.._.
Presentación 11
10 Presentación
cauces marcados por la alianza y la promesa. Esa his- seguía dando prioridad a los ayunos y prácticas asce-
toria se hilvana como un dinamismo progresivo por etapas. ticas. 'J esús en cambio respiraba la buena noticia: Dios
En el origen está la inclinación gratuita de Dios que es amor gratuito y, porque nos ama incondicionalmente,
toma la iniciativa: «Cuando Israel era niño, yo le amé , actúa ya en nuestro mundo para llevado a la plenitud
yo enseñé a andar a Efrain y lo llevé en mis brazos ; de vida. Ésa fue la novedad que no entendieron los
con cuerdas de ternura, con lazos de amor los atraía; judíos ortodoxos. El reino que llega por intervención
fui para ellos como quien alza un niño hasta sus mejillas gratuita de Dios, es como el vino nuevo en proceso
y se inclina hasta él para dade de comen>. Al crecer de fermentación que no soportan los pellejos ya gas-
el niño tiene capacidad de amar, puede y debe respon- tados. Como la tela nueva, que, al zurcida con la vieja,
der impulsado por el mismo don gratuito; surge así la ésta se deshace 3.
ética del cumplimiento: hay deberes del pueblo para
con Dios. Pero ante el peligro de caer en la rutina,
b) Presencia deficiente de la realidad
viene una llamada urgente a la interiorización: «escucha,
Israeb, hay que dejarse alcanzar por el querer. de Dios Padre, como Hijo y Espíritu, es un símbolo; pero
para dar una respuesta personalizada. Finalmente, se hay que puntualizar bien qué contenido damos a ese
organiza el culto como expresión del don recibido e término. Un símbolo es, por ejemplo, el abrazo de una
interiorizado en la vida de las personas y del pueblo 2. madre a su hijo que vuelve a casa tras larga ausencia
)
fuera de la misma; en ese gesto la madre manifIesta y
a) Buena noticia sobre Dios ofrece algo de su intimidad. Por eso, «símbolo» no se
opone a realidad sino que más bien es presencia o
Al fInal de la historia bíblica y como meta que a manifestación defIciente de la misma. Cuando decimos
todo da sentido, Jesús de Nazaret gusta y proclama la que «Padre» es un símbolo de Dios, expresamos algo
cercanía benevolente de Dios en favor nuestro. Emplea de la realidad divina pero de modo defIciente. Diríamos
el símbolo «Padre», «Abba». Papá y mamá es lo primero que nos aproxima un poco a esa realidad, nos ofrece
que aprende a decir un niño. «Padre» viene a ser la un eco de la misma, (<un conocimiento imperfecto», y
expresión de confIanza sin limites que tiene un niño suscita en nosotros el anhelo de un encuentro con la
agarrado a la mano de su papá. Los judíos conocían realidad tal como es.
ese signifIcado familiar del término, y lo consideraban Como todo símbolo, «padre» para nombrar a Dios
irreverente para nombrar o dirigirse al «Dios Altísimo». tiene también sus limitaciones.
La percepción de Dios que Jesús gustaba, iba más allá
3 Esa novedad explica que Jesús abandonas e la escuela del Bautista. Eran
de la divinidad justiciera presentada por el Bautista, que dos figuras con talante bien distinto: mientras el Bautista era un hombre muy
austero --<mi comía ni bebím>--, Jesús fue acusado de «comilón y borracho»
2 Os 11,1-4. Don, respuesta ética, interíol:Í2ación y culto son distintas (Mt 11,18s). Inspirada en una percepción de Dios como amor gramíto en favor
etapas de la alianza que van explicitando los documentos o tradiciones yahvista, de los hombres, la conducta de Jesús desmantelaba un esquema religioso montado
elolústa, deuteronómica y sacerdotal. sobre prácticas rituales para honrar a la divinidad (Mc 2,23-28; 3,1-6).
22 Creer en Dios Padre L Padre: <dnftnita ternura de amon) 23
En el ámbito cultural judío donde Jesús vivió y nacImIento perfecto» y abre siempre a la búsqueda de
habló, evocaba la figura del que transmite la vida con una realidad siempre mayor. No hay verdadera fe sin
amor y acompaña con solicitud al hijo a la hora de esperanza.
buscar su puesto en la sociedad. Y así este calificativo
suscita sentimientos de gratitud y confianza que nos
inspira quien está siempre dispuesto a prestamos ayuda c) Plenitud de la revelación
qesinteresadamente. Pero ya saliendo al paso de cual- La paternidad de Dios pujaba ya en la revelación
quier experiencia negativa que uno pueda tener de su bíblica. Cuando el pueblo estaba esclavizado en Egipto,
propio padre, Jesús puntualiza que Dios es mucho me- atisbó el nombre o la realidad de Dios: «El que soy»,
jor que el mejor de los progenitores: «Si vosotros s~~n- el que acompaño a la humanidad mientras va de ca-
do malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hilOS, mino; el que, oyendo los gemidos de las personas y
¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo de los pueblos, se deja impactar y promueve la libe-
a los que se lo pidan!» (Lc 11,13). Precisamente por ración (Éx 3,6.14). A lo largo de su historia el pueblo
esa limitación cultural del término, es válido y puede interpretó esa liberación según contextos y necesidades;
ser elocuente llamar a Dios «madre». De hecho los como defensor de los pobres y también como guerrero
profetas presentan a Dios con los sentimientos y con- invencible al frente de las fuerzas armadas para defen-
ducta maternos: «Efraín es para mí un hijo querido, der al pueblo agredido. Pero la verdad de Dios libe-
un niño predilecto; cada vez que le amenazo vuelvo a rador y fuente de todas sus liberaciones radican en la
pensar en él; mis entrañas se conmueven y me lleno paternidad divina. Es la buena nueva de Jesucristo.
de ternura hacia él» Ger 31,20); «¿acaso olvida una Cuando sus discípulos le pidieron una oración que los
mujer a su niño de pecho y no se apiada del fruto identificase, no les enseñó métodos para orar; más bien
de sus entrañas?; pues aunque ella se olvide, yo no te les mostró el espíritu de confianza en que debían pro-
olvido» (Is 49,15); «como una madre consuela a su ceder: «Padre Nuestro». ·Con todas sus limitaciones, el
hijo, así os consolaré yo» (Is 66,13). Según el evangelio, símbolo «padre» sugiere que Dios es Alguien, fuente de
Dios alimenta a las aves y viste a los lirios del campo; vida y de amor, en quien siempre se puede confiar. Según las
alimentar y vestir a los niños es en nuestra cultura parábolas evangélicas, acompaña siempre con su afecto
tarea preferentemente de la madre (Mt 6,28). inquebrantable y espera sin tregua el regreso del hijo
Padre, madre, esposo y otros símbolos que sugieran pródigo que se alejó de su amor abandonando la casa
amor gratuito, ternura, entrega incondicional pueden ser paterna; como al buen samaritano, «se le revuelven las
mediaciones válidas para evocar esa ternura inabarcable entrañas» viendo a una persona expoliada en el camino;
de Dios. El símbolo nos da la realidad pero de modo es el acreedor que, movido a compasión, perdona todas
deficiente. Porque a Dios le conocemos «como a un las deudas.
desconocido», el símbolo «padre» para designar la rea- -En esa novedad acababa y encontraba su perfec-
lidad divina, deja en nosotros el reclamo de «un co- cionamiento la revelación bíblica: un proceso de auto-
I Padre: <!infinita ternura de amOf))
25
24 Creer en Dios Padre
comurucaclOn divina en la finitud del tiempo y de la El amor humano siempre conlleva una dimensión
cultura, por el que la humanidad descubre que Dios erótica. Dada nuestra indigencia creatural, tenemos mil
no es el terrible que se impone desde arriba por la carencias y vivimos sometidos a la necesidad. Lógica-
fuerza, sino el compañero, el padre, la madre, el esposo mente siempre buscamos satisfacción, y vamos madu-
de la humanidad. 'Es admirable no por su poder sino rando con el paso del «eras» al «ágape».-:Pero Dios es
por su amor gratuito e incondicional. Así lo proclama amor totalmente gratuito; su esencia es el amor que
el evangelio de Jesús y lo dice bien la Carta a los siempre da vida y es afirmación del otro. -Ello .quiere
Hebreos: «Vosotros no os habéis acercado a la oscura decir que nos ama para que seamos nosotros ffi1smos:
nube, ni a las tinieblas ni a la tempestad, ni a la felices y libres, cada uno con nuestra singularidad. Se-
trompeta vibrante ni al resonar de aquellas trompetas» gún el evangelio, Dios quiere «vida en plenitud para
que anunciaban la presencia poderosa de Yahvé en el todos»; y la vida humana incluye felicidad o bienestar
Sinaí, sino «a Jesús el mediador de la Nueva Alianza», económico, psicológico y social, libertad para tomar
presencia de Dios en actitud de amor eficaz en favor decisiones, seguridad de ser amados y útiles en la vida.
nuestro.'La mediación de Cristo no es ritual, sino exis-
tencial; es su forma de vivir y actuar: «Pasó haciendo a) (~uien ama, conoce a Dios))
el bien y curando a los oprimidos por el demonio».
Sirviendo con amor a los demás, reveló que Dios es En una sociedad cada vez más organizada de modo
Padre (Hch 10,38). secular, las pruebas racionales o afectivas sobre la exis-
tencia de Dios apenas tienen garra; no valen ya posturas
apologéticas y defensivas propias del siglo pasado; la
2. «Hemos conocido y creído en el amor» presencia de Dios en el mundo y en las personas es
tan silenciosa como real. Por ser real, a todos da im-
Así describe 1 Jn 4,16 la experiencia o fe cristiana.
pulso de vida; pero por ser gratuita tampoco se impone
En ella gustamos ese amor gratuito de Dios, que San
a nadie por la fuerza.·Sin embargo «quien ama, conoce
Juan designa con el término griego «ágape»: un amor
a Dios», y como el amor es constitutivo esencial de
que se da incondicionalmente sin retorno, irracional en
todos los humanos, a todos Dios se revela de algún
cierto modo. Como el amor de una madre, que, ocurra
lo que ocurra, siempre se pone al lado de su hijo . modo.
• Si admitimos que la voz de Dios-Amor ya tiene su
"Dios nos ama e infunde vida en nosotros incluso cuan-
eco en l~ conciencia de todos que por distintos caminos
do somos pecadores; es la novedad apasionante que
lo buscan «a tientas», todos tienen su verdad y nadie
celebra Pablo convencido de que nadie ni nada puede
debe ser reprimido ni oprimido por sus convicciones.
separarnos de este amor que continuamente nos en-
vuelve y vivifica 4. ni vida, ni ángeles, ni otras fuerzas sobrenaturales, ni lo presente ni lo futuro,
ni poderes de cualquier clase, ni lo de arriba ni lo de abajo ui cualquier 0:ra
4 «Dios nos ha mostrado su amor haciendo morir a Cristo por nosotros criatura podrá separamos del amor de DlOS marufestado en Ctlsto J esus,
cuando aún éramos pecadores» (Rom 5,8); «estoy seguro de que ni muerte Señor nuestro» (Rom 8,38-39).
26 Creer en Dio.f Padre 1 Padre: (dnftnita ternura de amo/)) 27
Tiene aquí especial vigencia la regla de oro dictada por con las liberaciones intrahistóricas de carácter psíquico,
el Concilio: «La verdad no se impone sino por la fuerza económico, político y cultural. ·Pero estas visiones no
de la misma verdad, que penetra con suavidad y firmeza responden a la novedad evangélica sobre Dios: quiere
a la vez en las almas» (DH 1; TJ'vLA35). Porque nadie la vida y la felicidad para todos; y ese querer sólo se
tiene el monopolio de la verdad sobre Dios, quien sin hace real en la singularidad de cada persona y en una
embargo de algún modo a todos se revela, los cristianos organización social con sus propias liberaciones parciales.
hoy debemos actuar como Pablo en el areópago de La historia moderna se ha caracterizado por el re-
Atenas: escuchar, acoger esos latidos de Dios-Espíritu clamo de libertad. El individuo ha salido a escena, quiere
que palpitan en la cultura, para entender mejor y ofrecer representar su papel y decir su propia palabra sin de-
la novedad evangélica. Con frecuencia no lo saben, jarse silenciar ni atosigar por las instituciones. Esa de-
pero nuestros contemporáneos ansían el encuentro con manda justa en principio, ha coincidido con un rechazo
Dios que sea ternura y gratuidad. -Los cristianos que de Dios y de la religión, percibido s como rivales y
«hemos conocido el amor», podemos ofrecer la buena opresores de la libertad humana. Sin embargo el evan-
noticia de que ya se ha hecho y se está haciendo gelio es anuncio de libertad y de liberación. Luego ha
realidad este profundo anhelo, porque Dios es Padre. fallado algo en la comprensión de la libertad humana
o en la percepción de Dios que nos entrega el evan-
f b) Acabar con algunos malentendidos
gelio. Porque un amor gratuito busca la libertad del
ser amado,· Dios no quiere personas atadas, prefiere
Es condición necesaria para ofrecer esa buena no- que actuemos con libertad, aunque nos equivoquemos,
ticia. Pero entre los mismos cristianos no resulta fácil a que seamos y actuemos como esclavos de preceptos
el paso de ver a la divinidad como déspota omnipotente y cumplimientos sin amor. En esta perspectiva es im-
y juez insobornable, a vivir su presencia como padre; pensable que Dios haya marcado una programación
abandonar la condición de siervos bajo el miedo, para previa e inmutable de nuestra existencia cuyos cauces
gustar la condición de hijos acompañados por el amor. no podamos traspasar; ser libres significa posibilidad
Este paso implica revisión de algunas reacciones y con- de organizar nuestra existencia como nos plazca, co-
ductas que se dan a veces y son bien opuestas a la rriendo el riesgo del error y del fracaso. Los cristianos
novedad evangélica. todavía tenemos pendiente un diálogo serio con este
No sabe uno por qué hay una cierta enemistad entre signo del Espíritu, el reclamo de libertad surgido en
Dios y placer humano. Parece que vinculamos a Dios mejor la época moderna. Entablaremos un diálogo fecundo
con el sufrimiento. Algunos incluso creen que envía no despreciando ni mucho menos reprimiendo ese re-
enfermedades y desgracias como justo castigo por nues- clamo de libertad, sino más bien ofreciendo una con-
tros pecados. -No faltan cristianos que concretan la ducta de auténtica libertad evangélica.
voluntad de Dios en la <<Vidaeterna», entendida como 1 Jn 4,18 es consecuencia lógica de la fe o expe-
<<unmás allá» de liberación total que nada tiene que ver riencia cristiana: «En el amor no hay lugar para el teman).
28 Creer en Dios Padre 1 Padre: (dnftnita ternura de amor!) 29
Si Dios es más bueno que nuestro padre y nuestra c) Frente al ateísmo y la increencia
madre, las personas que más nos han querido y nos
quieren, ¿por qué ir por el mundo atemorizados por "Muchos de nuestros contemporáneos no han podido
una espada invisible?· El miedo a una divinidad pode- creer en una divinidad celosa, contraria y rival de la
rosa y aterradora, nada tiene que ver con el temor a persona y de la sociedad humanas; por eso se han hecho
ser insensibles e ingratos con un amor que se nos ateos. Es la reacción normal si pensamos que la divinidad
regala y hace verdadera nuestra existencia:- El Dios re- es peor que nosotros. Sin duda es preferible que los
velado en Jesucristo no genera en nosotros la culpa- hombres no crean en Dios ni en la religión, a que crean
bilidad, más bien nos libera de la misma; no quiere la en un Dios y en una religión que generan miedo a
muerte del pecador sino que se convierta y viva; nunca castigos más allá de la muerte, mientras desprecian,
nos condena, si bien, como una madre, lamenta los humillan y reprimen a las personas en esta vida.
fracasos de sus hijos. Es una pena que frecuentemente Por eso viene bien formular aquí el interrogante
los mismos cristianos ante la palabra «Dios» reaccio- que Juan Pablo II plantea en el umbral del tercer
nemos como ante la divinidad terrible que brama desde milenio: «¿Qué parte de responsabilidad deben recono-
el Olimpo y truena desde el Sinaí. Como si no cono- cer también los cristianos, frente a la desbordante irre-
ciéramos «la bondad de Dios y su amor a los hombres», ligiosidad, por no haber manifestado el genuino rostro
que se han manifestado en Jesucristo. de Dios, a causa de los defectos de su vida religiosa,
Todos necesitamos sentimos útiles en la vida; ser valo- moral y social?» (TMA 36). Mirando al presente y al
rados y estimados por los otros; si perdemos la «au- futuro de nuestra responsabilidad, los cristianos debe-
toestima», nuestra existencia ya no tiene sentido. Hay mos vivir y manifestar a los demás la paternidad de
en nuestra sociedad, anónima y sin hogar, muchas per- Dios que tan intensamente vivió Teresa de Jesús: «Sien-
sonas que no se sienten amadas, y hasta no se creen do Padre, nos ha de sufrir las ofensas por grandes que
amables; no encuentran razones para seguir viviendo; sean; si nos tornamos a él como el hijo pródigo hanos
la depresión es enfermedad de moda, y en el llamado de perdonar; hanos de consolar en nuestros trabajos,
«cuarto mundo» muchos pierden la propia estima y la hanos de sustentar como debe hacer un tan buen padre,
confianza en sí [Link] buena noticia de que Al- que forzado ha de ser mejor que todos los padres del
guien nos ama siempre y sin condiciones, puede sig- mundo, porque en él no puede haber sino el bien
nificar en este contexto una liberación de tantas mar- cumplido» 5.
ginaciones e impulso para seguir viviendo: la existencia
de cada uno procede arropada por un amor activo y 3. Misericordia entrañable
permanente; «Hasta los cabellos de vuestra cabeza están
contados» (Mt 10,30). Según el profeta Os 11,9, Dios lamenta la infidelidad
del pueblo, amenaza y llama de mil modos a la con-
con gran dolor pero también con profundo gozo; acep- tiene audiencia en nuestra cultura de la fuerza, de la
tó el sacrificio libremente, por y con amor. violencia, y del goce inmediato a costa de lo que sea
Con frecuencia y con razón se trae Mc 8,34 como y de quien sea. En este rechazo pueden tener influjo
un texto fundamental para presentar el seguimiento de negativo algunas conductas de los cristianos: paterna-
Jesús: (<Sialguno quiere venir en pos de mí, que se lismos que hieren la dignidad de los necesitados, asis-
niegue a sí mismo y me siga». Pero se da por supuesto tencias que descuidan la promoción de los beneficiarios
algo previo y más fundamental: haber sido alcanzados como sujetos activos en su propia liberación, donativos
y transformados por la mistica o apasionamiento que a la Iglesia o a los pobres para lavar la mala conciencia
respiró Jesús. Sólo el que descubre la perla preciosa o de negocios inmorales. Pero en el fondo está el indi-
el tesoro escondido, «con gran alegría» vende todo lo vidualismo feroz de nuestra cultura que se manifiesta
que tiene. Ya decía un refrán castellano que (<un santo en ese olvido de la misericordia, como se manifiesta
triste es un triste santo».- Sólo se puede llevar la cruz en el abandono de las personas que ya no son renta-
sin quedar aplastados por su peso cuando se reciben bles. Sin embargo, los grandes vacíos de esa misma
energías del amor. cultura, como la muerte de tantos pobres que no pue-
Es verdad que hoy, en nuestra sociedad, el bienestar den sobrevivir, la insatisfacción de potentados que pre-
indi~vidualistanarcotiza y deja fuera de juego mortifica- tenden llenar su deseo de felicidad acaparando falsas
ciones cuya utilidad inmediata no se ve; y esta mentalidad seguridades, y el deterioro humano en nuestras relacio-
lógicamente también entra en muchos cristianos. Pero nes sociales, solicitan indirectamente un cambio «del
la recuperación de la dimensión ascética no llegará desde corazón de piedra al corazón de carne».
fuera por imposición de normas rigoristas. Porque la En esta situación cultural la comunidad cristiana
verdadera enfermedad es más profunda: se ha debilitado debe «acoger y ofrecer la misericordia» 11.
la mística o experiencia evangélica. Sin ella no será
posible recuperar la mortificación o ascesis que verda- a) Acoger la misericordia
deramente humanice .
• La conversión del hijo pródigo se inicia cuando
recuerda que su padre no es un tirano que oprime,
4. Misión de la Iglesia: «Dar testimonio de la sino alguien que mira con amor y comparte sus bienes
misericordia» con criados' que viven y trabajan en su casa.· Aquel
hijo se levanta de sus propias cenizas y emprende un
Según Juan Pablo II, es una tarea prioritaria para camino de liberación, porque se ha dejado alcanzar
la Iglesia evangelizadora en nuestro tiempo: ~(Debe pro- por esa misericordia del padre. La comunidad cristiana
fesar y proclamar la misericordia divina en toda su
11 Es el títulq que Juan M." Uriatte, obispo de Zamora, dio a su Carta
verdad» (DM 13).·La misericordia es el amor que re- pata Cuatesma de 1995. Merece ser meditada por su inspiración evangélica
aCCiona ante la miseria de los otros. Por eso apenas y su orientación evangelizadora.
Creer en Dios Padre l Padre: ánfinita temura de amor!) 39
38
l
l
42 Creer en Dios Padre l Padre: <!infinita ternura de amot/) 43
personas sino también instituciones y colectivos de la modo la organización visible y la normatividad, que se
Iglesia. Parece sin embargo que la misión evangelizadora olvida el carácter referencial de lo visible: -la Iglesia no
peculiar de la comunidad cristiana no es tanto ni sólo está en función de sí misma sino del reino de Dios
practicar la beneficencia, sino ser signo palpable de la cuya ley fundamental es la misericordia (Se 2)."No e~
pobreza evangélica como único camino de humaniza- fácil articular legislación canónica y exigencias de la
ción. Hacer real dentro de la historia la primera bie- misericordia; por eso tampoco valen críticas despiadadas
naventuranza formulada por Mt 5,3: «Felices los que contra los hermanos a quienes toca directamente la
se disponen a vivir con espíritu de pobres porque ellos responsabilidad en esa delicada tarea de gobierno in-
son ya el reino de Dios». traeclesial.·Pero en todo caso, la concreción y aplicación
~ Ya dentro de la comunidad cristiana, la misericordia de las normas canónicas sólo son evangélicas cuando
van inspiradas y acompañadas por la misericordia.
debe ser inspiración permanente.
• Urge recuperar en primer lugar el significado teoló-
gico del «sacramento de la penitencia», como celebración
de la misericordia. Sabemos que hay siete momentos en
que la Iglesia, esa comunidad de vida animada por el
Espíritu, se pone al lado de las personas y entra en
contacto con ellas ofreciéndolas su realidad última de
gracia. Uno de ellos es el sacramento de la penitencia:
cuando las personas quieren cambiar de vida, salir del
«pecado mortab> según la expresión del concilio de
Trento, <dacomunidad de los santos» se ofrece para que
los penitentes logren realizar su proyecto de cambio." En
la celebración sacramental de la penitencia se manifiesta
e irrumpe la misericordia de Dios encarnada en Jesucristo
y en la comunidad cristiana. Además de otras causas,
las deformaciones en la interpretación y en la práctica
de este sacramento han provocado en muchos cristianos
el abandono del mismo~ Sólo cuando esa práctica mues-
tre la misericordia entrañable de Jesucristo en forma de
comunidad, este sacramento dejará de ser una obligación
cada vez más penosa y será solicitado como singular
oportunidad de gracia.
La Iglesia es visible y necesita una organización con
su normativa. A veces sin embargo se acentúan de tal
n. TODOPODEROSO EN EL AMOR
agrava: ¿Quién es el Dios que está con nosotros y incondicional de quienes, alcanzados por el amor, dejan
guarda silencio en nuestro abandono? a Dios ser único señor en ellos y en los demás. Los
En el momento de su martirio Jesús dejó a Dios evangélicamente pobres ya no son «desgraciados» en
ser Dios: amor inabarcable y escondido en su misma el sufrimiento, sino testigos de la gracia o amor gra-
cercanía. Y en esa conducta de Jesús se revelaron «la tuito 2
fuerza y la sabiduría de Dios» manifiestas en la cruz,
«escándalo para los judios y locura para los griegos»
(1 Cor 1,23). Hay un poder económico, político, social, 4. Tres manifestaciones elocuentes
cultural o religioso que se interpreta como capacidad
de dominio; si no se acepta por las buenas, llega la Ahora se comprende cómo fácilmente resulta equí-
imposición por la fuerza. Pero el amor ejerce también voco hablar de la omnipotencia divina como el atributo
un poder. ¡Cuántas veces al sentirse amada, una persona abstracto que para nosotros evoca un poder sin límites.
experimenta que cambia su vida! Es un amor que no Cuando lo aplicamos a Dios, debemos partir de la
se impone por la fuerza, que «nos abandona», nos historia concreta en que se ha hecho realidad; y esa
pone en manos de nuestra propia decisión; pero nos historia tiene un nombre: Jesucristo, primogénito de
I! 11
toda la creación, primogénito de los creyentes y pri-
trabaja y seduce desde dentro, cambiando y perfeccio-
mogénito de entre los muertos (Col 1,15-18; Heb 12,2).
nando nuestro corazón. El martirio de Jesús, libremente
En esas tres fases la omnipotencia de Dios está mo-
aceptado, proclama «la fuerza y la sabiduría» de Dios
delada por su paternidad.
encarnada o hecha práctica histórica en la humanidad.
En esa visión creyente tienen sentido algunas frases
de Pablo: «El que no perdonó a su propio Hijo, antes a) «Llama a las cosas que no son para que sean))
bien le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos (Rom 4,17)
dará con él graciosamente todas las cosas?»; «el Hijo
de Dios me amó y se entregó a sí mismo por mÍ» 1. San Pablo se refiere a la creaClOn que ha surgido
Sugiere que la omnipotencia de Dios se manifiesta en como fruto del amor divino: «Dijo Dios» y aparecieron
su auto comunicación gratuita; no al margen, ni «junto a» las criaturas que son eco de su Palabra, la cual permanece
ni «por encima de» la humanidad, sino en y desde y sigue dando la existencia en todos los momentos de
dentro de la misma. Porque Dios estuvo en él como la historia. El Creador no es como un relojero que
fabrica su artefacto, lo pone en marcha y se retira; ni
<<Abba»,Jesús de Nazaret se pudo entregar por amor
como el director del gran teatro que asigna su papel a
a los demás hasta el martirio.9La fuerza y la sabiduría
de Dios se manifiesta en la pobreza, en la entrega Z Pablo acepta y da sentido a sus fracasos en la evangelización: (<La
fuerza ~e Dios se muestra perfecta en la flaqueza» (2 Cor 12,9); «cuando
I Rom 8,32; Gál 2,20. En la misma fe Jn 3,16: «Tanto amó Dios al [Link], entonces es cuando estoy fuerte» (2 eor 12,10). AqlÚ «flaqueza
mundo, que le dio a su Hijo único ...»; y Heb 9,14: Animado «por el Espíritu y debilidad,) significan entrega incondicional de la persona humana, donde se
Eterno, Cristo se ofreció a sí mismo». marufiesta DIOS como amor.
II Todopoderosoen el amor 51
50 Creer en Dios Padre
•......_-----------------------,...--
~-~~~~......,_
52 Creer en Dios Padre 11 Todopoderoso en ef amor 53
el concilio III de Constantinopla: la libertad humana vención es el acontecimiento Jesucristo a quien, por la
de Cristo no fue suplantada ni reprimida por la libertad luz de la fe, los cristianos confesamos Hijo, autoco-
divina; más bien fue potenciada, no por imposición o murucación de Dios mismo.
violencia desde fuera, sino por seducción desde dentro.
La autonomía de Jesús se fundamenta e inspira en su b) «Siendo neo se hizo pobre))
teonomía. "La omnipotencia de Dios se manifiesta en
el acompañamiento incondicional a la libertad humana Según nuestra fe, Jesús de Nazaret, en su conducta
y actuando con amor hasta seducir a esa libertad sin histórica, es «imagen de Dios invisible» (Col 1,15)"Y
forzarla. aquel ~[Link] fue compasivo, se dejó impactar por
toda misena humana, y manifestó su amor, no en el
Los milagros de Dios ejercicio d~l poder que se impone por la fuerza, sino
actuando Siempre «como el que sirve» (Lc 22,27)."'Se
Es frecuente la visión del milagro como intervención
compadeció de los socialmente excluidos, de los enfer-
extraordinaria de Dios dejando fuera de juego a las
,.m.o~"a,e los pecadores y hasta de sus mismos verdugos.
causas segundas. Por ahí va la definición de milagro
i ViV10 lntensamente la cercanía del Padre, estaba con-
1111 dada por el concilio Vaticano 1. Si el Creador es causa
vencido de su mediación histórica, y actuó consecuen-
primera y omnipotente, discurriendo en abstracto, ese
t~~~nte. E~ cierta ocasión alguno de sus discípulos le
1: 111 tipo de intervención milagrosa no parece imposible; la
Pidio que .diera un escarmiento enviando un rayo mortal
apologética de hace años daba gran valora estos mi-
contra, qwenes no le acogían, pero él no aceptó nunca
lagros que llamaba «sobrenatural en cuanto al modo
ese meto do de imposición violenta. Al ver la cerrazón
de realizarse».
de las autoridades religiosas judías y la insensibilidad
Pero en la visión de un Creador «en el cual exis-
de m~~hos ~ su mensaje de salvación, se lamentó, pero
timos, nos movemos y actuamos», Dios no está fuera
prefino monr antes que matar.- El Nuevo Testamento
del mundo ni actúa sólo algunas veces para llamar la
se refiere a este camino desconcertante del poder cuan-
atención. Lleva en sus brazos al mundo, y asoma en
do se deja modelar por el amor: «siendo rico, se hizo
todas las personas y en todos los acontecimientos. Para
pobre» (2 Cor 8,9), «pudiendo ser igual a Dios, tomó
la comunidad creyente donde se redactó la Biblia, el
la condición de servidor» (Flp 2,6s); «en vez del gozo
milagro, «las maravillas de Dios», están en el sol que
que se le ofrecía, soportó la cruz» (Heb 12,2) 4.
ilumina durante el día, en la luna que alumbra de
noche, y en el viento que trae las nubes con agua para 4 Siguiendo esta revelac~ó,:, en su ~tima encíclica Fides et rano (n.93),
fertilizar los campos. Cuando Abrahán sale de su tierra Juan ~ablo II [Link] un objetivo primaria a la reflexión teológica: <da com-
prensIon de la ke~oSls de DlOS, verdadero gran misterio para la mente humana,
para buscar un porvenir mejor y cuando un pueblo a la cual resulta maceptable. que el sufrimiento y la muerte puedan expresar
esclavizado se pone en pie para conseguir su liberación, el amor que se da SlO pedIr nada a cambio».
de niños inocentes, acompañando a nuestros seres que- sabemos cómo es Dios y cómo ejerce su poder; pen-
ridos en el dolor, y experimentando el sentimiento de samos en la conducta normal seguida por los poten-
culpabilidad por acciones u omisiones en nuestra tados en este mundo, y fácilmente situamos a Dios y
conducta. su omnipotencia en continuidad y al final de una escala
En este sombrío panorama, es lógico el interrogante: donde prevalece la lógica de dominación; pero ¿cómo
¿Dónde está el Dios que los cristianos confiesan «Padre será el poder que brota del amor totalmente gratuito?
todopoderoso»? Porque sufrimos como los demás mor- No faltan cristianos que unen los dos polos, Dios
tales, los cristianos pedimos en el «Padrenuestro» que y el mal, hasta creer que Dios envía males como la
Dios nos libre del mal y del Maligno, esas fuerzas enfermedad o las catástrofes naturales para castigar a
hostiles que se desatan en el mundo. A pesar de nues- personas o pueblos por sus pecados. Y hay un discurso
tras súplicas, los desastres y el dolor siguen ahí. Si bastante generalizado: como es omnipotente, Dios pue-
Dios existe ¿por qué permanece callado? El silencio de de quitar todos los males y sufrimientos; pero no lo
Dios ante los males y sufrimientos de la humanidad hace porque quiere purificamos, «el que bien te quiere
fue preocupación importante de los novelistas europeos te hará sufrir»; «soportando el dolor, nos ganamos el
a mediados de este siglo. <<Diosy los campos de la cielo». No se compaginan bien estas visiones con el
muerte, no lo entenderé jamás», dice el escritor y cre- evangelio: Dios quiere <<vidaen plenitud» y «gozo com-
yente judío Elie Wiesel. pleto» para todos. Jesús de Nazaret no predicó resig-
naciones fatalistas sino que combatió los males sociales,
trató de rehabilitar a los pobres y curó a muchos
1. Observaciones previas enfermos.
cualquier castigo divino: «¿Pensáis que eran más culpa- que por fin el mal será totalmente vencido: «Ya no
bles que los demás hombres que habitaban en J erusa- habrá muerte ni llanto, ni gritos ni fatigas» (Ap 21,4).
lén?; no, os lo aseguro» (Lc 13,4).
Ante la injusticia social y la enfermedad, Jesús no c) Dios hace Sf.!YO el sufrimiento
permanece pasivo. Afectado por la marginación y el
Para garantizar la trascendencia de la divinidad la
sufrimiento de las personas, «pasó haciendo el biero>,
ftlosofía griega la revestía con los atributos «inmutable»
rehabilitando a los pobres, y «curando a todos los
:<impa~ible».Po~ eso resultaba muy difícil, por no deci;
oprimidos por el diablo». Pero no acabó con el dolor
lmpos1ble, encajar en ese marco la confesión cristiana
y la muerte. Resulta muy revelador en este sentido
en la divinidad de Jesucristo que había ignorado, sufrido
Jn 11,6-27: Jesús amaba de verdad a Lázaro y a sus
y n:uerto en l~ [Link]. El interrogante ya planteado en
hermanas; por eso al enterarse de que Lázaro había
el. SIglo II en .amb1tos de reflexión, saltó a debate pú-
muerto, <<lioró»,«se conmovió hondamente y se turbó».
blico en el s1glo IV gracias a un sacerdote llamado
No pudo evitar la muerte del amigo; y aunque cuenta
~rrio:.} e~ucris~o debí~, de ser inferior a Dios porque,
el evangelio que lo resucitó, Lázaro sale del sepulcro
S1naClo, Ignoro y sufno, no era inmutable ni impasible.
llevando encima de sí el destino de muerte, «atado de
Para responder a esta cuestión se celebró en el 325 el
pies y manos con vendas y envuelto el rostro en un
c~ncilio de Nicea, que confesó: Jesucristo es verdadero
sudario» 2. Pero es en ese trance cuando Jesús proclama
DlOS, «sufrió» y resucitó (DS 125).
su confianza en la victoria definitiva de la vida sobre
. Esa .confesión tiene implicaciones fundamentales.
el sufrimiento y la muerte: «Yo soy la resurrección y
DlOS m1smo entra como miembro de la raza humana
la vida; el que cree en mí, aunque muera vivirá; y todo
en ese ~n~ismo de la historia desfigurada por el mal
el que vive y cree en mi, no morirá para siempre».
y el .s~ft1ffi1ento. Se hace cargo y carga con los efectos
Si la conducta histórica de Jesús revela siempre có-
perruclosos de ese mal, es compañero nuestro en la
mo es y cómo actúa Dios mismo, este relato evangélico
oscuridad de nuestro dolor, y desde el interior de la
sugiere: Siendo amigo de la humanidad, Dios no quiere
humanidad vence los males y triunfa sobre la muerte.
para nadie ni el mal ni el sufrimiento; su proyecto es
Cuenta E. Wi~sel, superviviente de Auschwitz, algo
de vida y no de muerte; ya la teología tradicional re-
~o~movedor e Ilustrativo: «La SS colgó a dos hombres
presentada por Tomás de Aquino decía que el mal no
Judíos y a un joven delante de todos los internados
es objetivo de la voluntad divina. A pesar de que ya
en e~ cam~o. Los hombres murieron rápidamente, la
en el transcurso de la historia está combatiendo nues-
ago,rua del Joven duró media hora. ¿Dónde está Dios?
tros males encarnado en la misma humanidad, no puede
¿Donde está?, preguntó uno detrás de mí. Cuando des-
acabar con ellos. Sin embargo llegará un momento en
pués de largo tiempo el joven continuaba sufriendo
2 Jn 11,44. Son los signos de la muerte que desaparecen con la resu- colgado del lazo, oí otra vez al hombre decir: 'Dónd~
rrección de Cristo. Cuando Pedro llegó al sepulcro del Crucificado, «se inclinó
~st~ 'D' lOS a?ora? ~ en ~ní mismo escuché la respuesta:
~
y vio las vendas en el suelo y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a
las vendas, sino plegado en un lugar aparte» Gn 20,7). ~Donde esta? Aqm, esta alli colgado del patíbulo».
66 Creer en Dios Padre
III Nos libra del mal 67
algo que no es ya la desdicha, que no es la alegria, En el «Padrenuestro» hay una última petición: «líbra-
que es la esencia central, intrínseca, pura, no sensible, nos del m~l». La palab~a griega «poneros» también puede
común a la alegría y al sufrimiento y que es el amor se~ t~a.duc1dapor <<maligno»,como prefirió leer la Iglesia
mismo de Dios» 4. ~nm1tlVa. Merece la pena mantener esta plurivalencia de
Es penoso sin embargo ver otros casos de personas s1gnificación, pues el mal no se agota en los males de
que se revuelven solas en el dolor, que tienen pánico nuestra c~?dición creatural, y de los pecados personales;
a la oscuridad de la muerte, que no miran a Dios hay tamb1en un mal intrahistórico --«pecado estructu-
como referencia explícita. No admiten reflexiones «so- r~b>--- que mata irre~erentemente a las personas y en
brenaturales», pero son sensibles al calor de la mano C1erto modo es supenor a ellas mismas. En el «Padre-
que se les tiende con cariño. Cuando experimentan ese nue;tro» los. cristianos pedimos que se haga realidad ya
amor gratuito, de una forma u otra están pidiendo: aqm en la tl~~ra esa victoria sobre el mal que se hará
«no me abandones». En esa cálida relación humana, en total y defirutlva «en el cielo», en esa nueva tierra que
ese acompañamiento silencioso que se inspira en la barruntamos y expresamos en el símbolo «resurrección
compasión, Dios encarnado está venciendo con noso- de la carne».
tros y por nosotros al sufrimiento que hace desdichadas
a las personas.
5. Compasión eficaz ante los males del mundo
tico, cultural o religioso. Como la creación, la salvación truos marinos» (Gén 1,21). Consiguientemente toda la
es de toda la persona, cuerpo y alma; en su condición creación tiene una calidad sagrada y el amor supremo de
histórica y más allá del tiempo; en su dimensión indi- Dios resuena perpetuamente a través del universo. Los
vidual y en su relación social. Si la «vida eterna» es grandes místicos han gustado bien esta dimensión, fruto
símbolo de la salvación o liberación total y trascendente, de la presencia viva y activa del Creador en todas las
incluye las parciales e históricas; más aún, se verifica realidades creadas. Ya es conocido el cántico de las
en ellas. El reino de Dios está llegando cuando los criaturas donde Francisco de Asís nos abre su corazón
pobres son rehabilitados, los enfermos encuentran cu- de «hermano» en toda su dimensión cósmica. Teresa
ración y se abre porvenir a quienes tienen todas las de Jesús escribió: <<Aprovechábame a mí también ver
puertas cerradas ... campo, o agua o flores; en estas cosas hallaba yo
« Varón y hembra los creó)). El redactor del GeneSIS memoria del Creador; digo que me despertaban y re-
insistió en la igualdad de hombre y mujer para corregir cogían y servían de libro» 2. Por su parte Juan de la
el intolerable machismo, la dominación del varón. Es Cruz canta en tono poético esa profunda experiencia
una lacra que todavía hoy venimos arrastrando en nues- teologal: <<Milgracias derramando pasó por estos sotos
tra cultura y que tiene sus versiones bien lamentables con presura e yéndolos mirando con solo su figura
en la organización social y eclesial. Si la salvación cris- vestidos los dejó de hermosura» 3. Cuando Teresa de
tiana debe perfeccionar el proyecto de la creación, la Lisieux visitó las ruinas de Pompeya destruida por la
dignidad de la mujer, como persona humana tan digna erupción del Vesubio, hizo un comentario: <<Dichasrui-
de respeto como el varón, sigue siendo imperativo del nas demuestran bien a las claras el poder de Dios que
evangelio. Entre los bautizados o revestidos de Cristo mira a la tierra y la hace temblar, que toca las montañas
«ya no hay ni hombre ni mujer» (Gál 3,27). y las reduce a humo» 4.
Estos grandes místicos viven intensamente la pre-
sencia teologal que da sentido al universo, cantan los
2. «A todo da vida y aliento» salmos bíblicos y celebran los himnos litúrgico s: <<De
Jesús de Nazaret celebró la presencia de Dios en mañana te encuentro Vigor, Origen, meta de los so-
los lirios del campo y en los pajarillas que cruZan los noros ríos de la vida; tus manos son recientes en la
espacios; toda la creación es la tierra cultivada por la rosa y estás de corazón en cada cosa. N o hay brisa
solicitud del Padre, sembrador y viñador según las pa- que no alientes, monte si no estás dentro, ni soledad
rábolas evangélicas. Y así lo celebraron también los en que no te hagas fuerte. Todo es presencia y gracia.
primeros cristianos: «El Dios que hizo el n:
undo y Vivir es este encuentro» 5.
todo lo que hay en él, que es el Señor del CIelo y la 2 VIda, 9,5.
tierra, a todos da la vida, el aliento y todas las cosas». 3 S~ JUAN DE LA CRUZ, Cántico Espitit!4al. Canciones entre d alma y d
esposo, J.
Ha creado la tierra, la luz; ha infundido y mantiene 4 <JvIanuscrito A», en Obras Contpleta.r, p.196.
su aliento en todos los vivientes, hasta «en los mons- 5 Himno de Laudes en el jueves de la II Semana.
78 Creer en Dios Padre
IV «(Tu Creador se hace tu esposo) 79
Por eso la creación, toda ella sagrada, puede sufrir
situaciones que Dios no quiere, donde no podamos
la profanación, y no es tolerable la insensata depreda-
encontrarnos con nuestro Creador.
ción y atropello contra la naturaleza. El trato reverente
Pero a Dios no le buscaríamos si antes no le hu-
sobre nuestro entorno creacional y los derechos de
biéramos encontrado; él nos ama primero y por eso
todos los vivientes encuentran aquí un buen fundamen-
decimos que nuestro encuentro es gracia. En su visión
to teológico. No hace mucho leí un libro titulado «Per-
unitaria de creación-salvación, Tomás de Aquino afirma
tenecer al universo». Cuando se tiene sentido de esta
que la gracia no destruye la naturaleza -proceso crea-
pertenencia, se ama de verdad a todos los vivientes y
cional y dinamismo de humanización- sino que la
a la creación entera como el todo de que uno forma
perfecciona. Tiene que haber correspondencia entre el
parte, y cuyo destino también participa. «hálito» infundido por Dios en la primera pareja y ese
nuevo impulso de vida que llamamos gracia. El único
Espíritu, que es Dios mismo interiorizado en nosotros,
3. «En él existimos, nos movemos y actuamos» nos constituye como imágenes del Creador y nos per-
fecciona como hijos. No me resisto a transcribir unas
Con el lenguaje propio de la filosofia griega, Tomás frases de Simone Weil que reflejan muy bien cómo
de Aquino decía que Dios está en todas las cosas procede la filiación por la gracia: «Llega un día en que
como causa del ser; no sólo en su aparición sino tam- el alma pertenece a Dios; en que no solamente da su
bién en cada instante de su existencia. Como el ser es consentimiento al amor, sino en que de forma verda-
lo más íntimo y lo más profundo de cada reali~ad, y dera y efectiva ama. Debe entonces atravesar el uni-
Dios es más íntimo a nosotros que nosotros rrllsmos, verso para llegar hasta Dios. El alma no ama como
continuamente nos está haciendo ser. Como el cimiento una criatura con amor creado; el amor que hay en ella
que sostiene la casa, o mejor como la fuente que es divino, increado. Es el amor de Dios hacia Dios
alimenta el sonido fresco del regato. Y si nuestro Crea- que pasa por ella misma» 6. Según la tradición patristica,
dor es Padre, cada momento de nuestra existencia es el proyecto de la creación culmina cuando hombre y
un regalo de su amor. mujer llegan a ser «hijos en el Hijo», e «imagen en la
Según esta visión, hombres y mujeres sólo v~vin:~s Imagem>. Jesús de Nazaret es la humanidad en que se
nuestra verdad desde Dios que nos da la resplraclOn ha encarnado el amor divino y lugar donde todos po-
incluso cuando libremente le volvemos la espalda y nos demos participar ese amor.
escondemos como Adán pretendiendo ignorar nuestra
condición de criaturas que no soportan la presencia
4. «Nos hace justos»
del Creador. A pesar de todo, desde el fondo de no-
sotros mismos una y otra vez llega la voz de Alguien Todos necesitamos ser aceptables y aceptados; ser
que nos «re-crea» por amor: «¿Dónd.e es~~s?»(~é~ ~,9). amados y sentimos útiles. Necesitamos justificación para
No hay por consiguiente ninguna sltuaclOn, ru slqmera 6 O.C., 84.
80 Creer en Dios Padre lT/. «Tu Creador se hace tu [Link])) 81
segLúr viviendo; por eso tratamos de hacernos valer de Dios que nos ama primero es el evangelio cristiano:
ante nosotros mismos y ante los demás; por eso mag- «La infinitud del espacio y del tiempo nos separa de
nificamos todo lo que hacemos y tratamos de quedar Dios. ¿Cómo buscarlo? ¿Cómo ir hacia él? Aunque
bien cuando no hacemos lo que debemos. Esta nece~ caminásemos durante siglos, no haríamos más que
sidad permanente se agudiza más en nuestra sociedad, girar alrededor de la tierra. Incluso en avión no po-
donde se ha perdido el sentido global de la existencia, dríamos hacer otra cosa; no nos es posible ascender
pesa mucho «la insoportable levedad del ser», y males verticalmente, no podemos dar un paso hacia los cie-
insolubles cierran el horizonte a la esperanza. Necesi- los. Dios atraviesa el universo y viene hasta nosotros.
tamos ser liberados de la culpabilidad y del agobio para Por encima de la infinitud del espacio y del tiempo,
mirar con simpatía no sólo a la humanidad sino tam- el amor infinitamente más infinito de Dios viene y
bién a nuestra propia existencia de personas. nos toma» 7.
Dentro de la tradición católica latina, ha tenido su
influencia en el olvido de la novedad evangélica una
a) Novedad evangélica sobre Dios
reacción extremista de la teología y de la predicación
Según la fe cristiana, vivimos desde Dios, y cami- contra la Reforma protestante del s. XVI. En una época
namos en la verdad de nosotros mismos, cuando nos eclesial donde las prácticas religiosas se presentaban
sentimos mantenidos, acompañados, perdonados y aco- con frecuencia como precio seguro para ganar el cielo,
gidos por el amor gratuito e incondicional de Aquel Lutero insistió en que sólo nos puede hacer santos la
que nos fundamenta. Es el encuentro interpersonal que misericordia de Dios y nuestra confianza de niños en
llamamos gracia. El pecado no es más que matar la brazos de su Padre. La Iglesia en el concilio de Trento
verdad -nuestra verdad de criaturas gratuitamente supo reaccionar con equilibrio y confesó la fe cristiana:
amadas y la verdad del Creador como Padre- con la Nos hace justos «Dios misericordioso», comunicándo~
injusticia, negando <<losuyo» a Dios y a nosotros mis- nos su propia justicia; somos justificados gratuitamente;
mos (Rom 1,18). pero en ese dinamismo entra también nuestra libertad
y aqlú viene la novedad evangélica sobre Dios y las obras realizadas responsablemente (DS 1529, 1554).
que nos justifica y mira siempre con esperanza porque En su apasionamiento apologético, la teología y la pre-
tiene «un corazón generoso». Está de nuestra parte y dicación de la Contrarreforma olvidaron el aspecto vá-
a favor nuestro antes de que le invoquemos, nos ama lido en la denuncia de los reformadores, y dejaron un
primero y aunque nosotros seamos pecadores. Fácil- poco de lado la dimensión de gratuidad, poniendo el
mente sucumbimos ante otro esquema religioso donde énfasis en las obras. Una moral preceptiva desde fuera
la divinidad aparece como juez implacable y omnipo- y la obsesión por hacer méritos con obras, se impuso
tencia arbitraria o caprichosa. La noticia de Jesús es a una moral de la ley nueva que, según la tradición
Dios «Padre», misericordia entrañable y trascendente
o incomprensible por su misma cercanía. La gratuidad 7 S. WEIL, O.C., 84.
IV ((Tu Creador .fe hace tu esposo)) 83
82 Creer en Dios Padre
agustiniano-tomista, es da gracia del Espíritu Santo que Hace treinta años, muchos cristianos, en buena parte
se da por la fe en Cristo» 8. religiosas y religiosos, sensibles a la llamada del Concilio
y conmovidos por el clamor de los pobres, salieron
de sus refugios seguros y bajaron al ruedo para trabajar
b) Convertimos a la novedad de la gracia codo a codo con los demás en el empeño de justicia
Todavía hay muchos católicos que sólo se creen y de liberación. Pasadas tres décadas y viendo que la
justificados por lo que hacen, por sus obras y por sus ebullición se ha desinflado, uno se pregunta si en aque-
méritos. Esa obsesión cuadra bien con la mentalidad llos compromisos y estrategias sociopolíticos no se dejó
de nuestra sociedad, donde cada uno debe competir un poco de lado esa gratuita y permanente autocomu-
para demostrar que vale y puede ser aceptable. Hay nicación de Dios que nos precede, nos acompaña y
personas religiosas practicantes que no se sienten gra- garantiza nuestra eficacia en la llegada de la sociedad
tuitamente amadas, perdonadas y justificadas; andan tor- fraterna. Nuestra fe cristiana se apoya no tanto en
turadas por un perfeccionismo espartano, siempre pa- proyectos y estrategias intrahistóricos sino en Alguien,
ralizadas por el miedo a fallar y sin verdadera esperanza el «Dios del reino», misterio inefable siempre mayor,
teologal. Pero si realmente ha calado en nosotros la pero también siempre activo en nuestro dinamismo
social.
buena noticia de Dios que nos ama porque es bueno
y nos hace justos por gracia, cambian la raíz, la ins-
piración y el clima de nuestra conducta. Sabiéndonos
c) La justicia nueva
justificados porque Alguien nos ama primero y nos Hay una justicia legal que no siempre hace justicia
acepta incondicionalmente, ya no perdemos el tiempo verdadera; puede ocurrir incluso que los cumplimientos
en demostrar que valemos, sino que, motivados por legales encubran intereses bastardos y amparen posicio-
ese amor, nos vemos impulsados a relacionarnos con nes privilegiadas injustas. Ante la posible perversión,
los otros, amando, perdonando, acogiendo y trabajando Jesús avisa: «Si vuestra justicia no es mayor que la de
por su liberación. Las obras aquí no son precio pagado los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los
para demostrar la propia valía ni conseguir el cielo, cielos» (Mt 5,20). La justicia que practica el padre del
sino fruto y consecuencia de haber sido alcanzados y hijo pródigo y el señor que paga jornal completo tam-
transformados por el amor gratuito. Las obras son ex- bién a los obreros que llegan tarde al tajo, va más allá
presión de la fe o encuentro interpersonal de la gracia, de la justicia legalista; responde a un amor gratuito que
como escribe Sant 2,18: «¿Tú tienes fe?; pues yo tengo da no lo que se merece sino lo que se necesita. Una
obras; pruébame tu fe sin obras, y yo te probaré por justicia inspirada en la misericordia.
mis obras la fe». Jesús de Nazaret es «el Justo»; en su conducta his-
tórica realiza la justicia de Dios; movido a compasión,
trata de rectificar lo torcido. La gracia que nos hace
8 TOMÁS DE AQUINO, Suma Teológica, I-II,106,1. justos es Dios mismo que viene a ser inspiración y
84 Creer en Dios Padre IV «Tu Creador se hace tu esposo)) 85
fuente de nuestras acciones justas. Es una justicia del se adiestrarán para la guerra sino para compartir fra-
corazón, motivada por la pasión de la justicia. En la ternalmente. Por eso cuando llegan los conflictos, tra-
experiencia cristiana, justicia y amor mutuamente se tamos de ignorarlos, o evitatlos dando un rodeo como,
implican. Según la revelación bíblica, Dios es amor y es según la parábola del buen samaritano, hizo el funcio-
justicia; misericordioso y defensor de los pob::es. Con nario del templo para no encontrarse cara a cara con
frecuencia y con razón remitimos al evangehsta Juan el expoliado y medio muerto junto al camino. Sin em-
cuando escribe: «quien ama, conoce a Dios». Pero no bargo los conflictos surgen como nuestra sombra de
tienen igual audiencia otros textos del mismo evang~lista cada día.
donde se dice que Dios es justo, y le conocen qmenes En la existencia humana los conflictos son ineludi-
practican la justicia 9. Al fm y al cabo la justi~i~ n~ ~s bles al encontramos con los demás que son distintos
más que concreción del amor en situaciones de 1nlUStiCl~. de nosotros, que cuestionan nuestros puntos de vista
El evangelio no hace distinción entre amor al pro- y ponen a prueba nuestras más firmes seguridades. Y
jimo y justicia; hemos sido nosotros [Link] hem~s hay otra dimensión más íntima de esta conflictividad:
inventado la distinción entre justicia y candado Qmzas la tensión que cada uno llevamos entre lo que somos
porque así uno se figura ser buen cristiano practicando en realidad y lo que deseamos ser; entre lo que po-
«la caridad» entendida como limosna de lo que sobra, seemos y lo que aún nos falta. No estamos a la altura
y creyéndose dispensado de compartir todo cuanto es de lo que presentimos y anhelamos.
y cuanto tiene. Las parábolas del rico Epulón y del Los cristianos deberíamos ver esta conflictividad co-
hacendado insensato no permiten la distinción entre mo normal no sólo antropológicamente, sino recordan-
«caridaeh y justicia. Dado que la justicia implica una do la historia de Jesús y su evangelio. Según Marcos,
dimensión social ya que las personas sólo son reales desde los primeros pasos en su actividad pública el
dentro de una sociedad organizada, es preciso también Mesías sufrió la incomprensión de las autoridades re-
hablar de <<unacaridad política»: un amor que fructifica ligiosas judías y entró en conflicto con ellas. Al ver
en compromiso histórico y en sufrimiento por alcanzar las intervenciones llamativas de aquel hombre y las
una convivencia más humana y más justa. palabras de autoridad que pronunciaba, los ortodoxos
dogmáticos se preguntaban con mala intención: «¿De
dónde viene a éste todo eso?; ¿quién le ha dado au-
5. En medio de los conflictos toridad?: ¿no es el carpintero, hijo de María?». Estaban
desconcertados y en varias ocasiones intentaron ape-
Todos soñamos en esa utopía cuando lobo y cor-
drearlo por blasfemo. Los mismos familiares no le com-
dero convivirán pacíficamente, cuando los hombres no
prendieron, y los pueblos de Galilea donde Jesús pro-
9 <<Dios cs amor y todo el que ama ha nacido de. Dios,. y cono,ce a clamó su evangelio tampoco creyeron. Tuvo que aceptar
Dios» (1 ]n 4,7), Pero lo mismo dice de la i,ustlCla: «SI sabels ~ue el es el conflicto y el fracaso: «Un profeta sólo es despre-
justo, reconoced que todo el que .obra la )USllC1a,ha n~C1do de eb (1 Jn
2,29). Ya Jer 22,16 identifica conOClmicnto de DIOS y pracllca de la ¡USllCla, ciado en su tierra». Sin embargo, y aunque estaba sor-
86 Creer eJt Dios Padre
IV. «ni Creador se hace tu esposO)) 87
mientras agonizaba, el Crucificado hizo presente la mi- hermanas carmelitas y en las muchas contrariedades J
sericordia de Dios y abrió un camino definitivo de paz que sobrevinieron, comenta: «Sentí que entraba en mi
en medio de los conflictos. corazón la caridad, y experimenté la necesidad de 01-
vidarme de mí misma para dar gusto a los demás».
Si el evangelio nos recomienda que amemos a nues-
a) «Me complazco .en las if!!urias y persecuciones))
tros enemigos, da por supuesto que los tenemos y que
Cuando en nuestra existencia encontramos personas la reacción espontánea tiende a eliminados. Y enemigo
que son diferentes, no piensan como nosotros, e 1ll- no es sólo quien pensadamente intenta matarnos o
cluso se oponen a nuestras formas de vivir, nos de- matar a nuestros seres queridos; también lo es cualquier
fendemos. Unas veces poniéndolas el título de «malas»; otra persona cuyos puntos de vista, gustos, o formas
de vivir se oponen y entran en colisión con los nues-
si, por ejemplo, logramos incluir a los pobres entre l~s
tros. Frecuentemente los conflictos nos ahogan y des-
«vagos e indolente s» que sufren los efectos del pro~lO
truyen porque no descubrimos en ellos al Padre mise-
pecado, ya nos creemos dispensados de ayu~arles; ~i a
ricordioso que con su amor a todos dignifica. Cuando
nuestro enemigo lo declaramos malvado Slll posible
me encuentro acogido, sostenido y acompañado por
redención, tenemos las manos libres para eliminado.
ese amor, me valoro a mí mismo y valoro mis propias
Cuando no es posible una descalificación tan drástica,
convicciones. Pero como el «otro» también es amado
tratamos en lo posible de reducir al otro a nuestras
y dignificado por esa misma presencia divina, sus pro-
IV ((Tu Creador se hace tu esposO)) S9
ss Creer en Dios Padre
como prueba de esa fe. La tradición oriental destaca primen nuestras libres decisiones. Siendo más íntimo a
bien da divinización» de la persona por la gracia, con nosotros que nosotros mismos, desde dentro ilumina,
el peligro de olvidar un poco la dimensión real de la sugiere, suscita, apoya, sana y perfecciona nuestra li-
existencia humana y la transformación del mundo que bertad. Según la teología tradicional, hay una gracia
conlleva actuar como «el Padre misericordioso». «sanante» y una gracia «elevante». El Creador nunca
No es suficiente ni sería verdadera una moral indi- abandona su obra, y Jesucristo es la proclamación his-
cativa, una fe que no se traduzca en obras; pero tam- tórica y única de este acompañamiento eficaz. Aquel
poco unas obras que no sean versión histórica de la hombre vivió y murió apasionado por la sanación y
fe. No hay cristianismo, como no hay vida humana, perfeccionamiento de la humanidad «porque Dios
sin ascesis; pero una ascesis que no sea fruto del amor estaba en él» potenciando su misma libertad humana
o de la mística no es cristiana. Jesús proclama que ya y garantizando la verdad de su empeño. En Jesucristo
está llegando el reino de Dios -indicativo-; por con- se abre para todos un camino de salvación o realización
siguiente, y como fruto de esa buena noticia, brota
humana plena: «Nos ha liberado para que vivamos en
espontáneamente la conversión. Sólo el que descubre
libertad»; no como esclavos bajo el palo del amo, sino
la perla preciosa o el tesoro escondido, «con gran ale-
como hijos con el Padre que nos arropa con su amor.
gria» va y vende todo lo que tiene para conseguir
Alcanzados y motivados por esa fuerza misteriosa que
aquello que ha descubierto. Cuando Jesús transmite a
llamamos Espíritu, y que es Dios mismo actuando en
sus discípulos «el conocimiento», la experiencia que tie-
nosotros y ayudándonos a ser cada día más libres 3.
ne del Padre, les da el principio para que actúen por
Profundos creyentes como fueron Agustin y Tomás
sí mismos, desde dentro, y con libertad: «Ya no os
de Aquino gustaron también esa novedad evangélica y
llamo siervos, sino amigos». Si el árbol bueno da bue-
la expusieron magistralmente. Aunque los mismos dis-
nos frutos, los hombres y mujeres que reciban el Es-
cípulos hayan distorsionado a veces su doctrina, debe-
píritu de Jesús seguirán también sus pasos: «haciendo
mos celebrar h finas intuiciones de Agustin: el cristiano
el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo» 2.
es libre cuando, transformado por la gracia, encuentra
su satisfacción mayor realizando aquello que constituye
su verdad más profunda; «nadie hace bien actuando
1. «No estamos bajo la Ley sino bajo la gracia»
sólo por obligación, incluso haciendo el bien cuando
actúa» 4.
Es el evangelio que San Pablo vivió con especial
En la misma experiencia cristiana, Tomás de Aquino
intensidad. Dios no actúa en favor nuestro desde fuera,
dictándonos leyes que se nos imponen sin más y re- escribió: «Hombre libre es el que hace lo que quiere
en contraposición al siervo que hace lo que su amo
2 «Se ha cumplido e! plazo, llega ya el reino de Dios; convertíos y creed
en la buena notícia» (1vlc 1,15); «si e! Espíritu nos da la vida, sigamos también J Rom 6,14; GáI 5,13-14. «Donde está el Espíritu, allí está la libcrtacb,
los pasos de! Espíritill> (GáI 5,26). Jesús pasó haciendo e! bien y curando (2 Cor 3,17). Sant 1,25; <<Lagracia es la ley perfecta que nos hace libres».
enfermos (<porque Dios estaba en él> (Hch 10,38). " Conftsiones, 1,12,19.
94 Creer eJZDio.r Padre V Pasar de siervos a hijos 95
le manda; es libre qlúen es señor de sí, y siervo el el camino al toque de centella al adobado vino, emi-
que está sujeto a su señor. El siervo no tiene voluntad siones de bálsamo divino. En la interior bodega de mi
propia; cuando es perfecto, adivina la voluntad de su Amado bebí; y cuando salía por toda aquesta vega ya
cosa no sabía y el ganado perdí que antes seguía. Allí
señor, y está dispuesto a negar incluso lo que le hace
me dio su pecho, allí me enseñó ciencia muy sabrosa,
persona. Uno es libre cuando el principio de acción
y yo le di de hecho a mí, sin dejar cosa; allí le prometí
está en él. Por tanto quien evita un mal no porque
de ser su esposa. Mi alma se ha empleado y todo mi
así lo ve, sino por mandato del señor, no es libre; lo
caudal en su servicio, ya no guardo ganado ni ya tengo
es en cambio cuando no hace el mal por convicción
otro oficio, que ya sólo en amar es mi gercicio)) 6. Otra
propia. El niño no roba porque su mamá se lo prohibe,
santa carmelita, Teresa de Lisieux, manifiesta que ella
mientras el diabético no come dulce porque sabe que
con su hermana Celina vivió el encuentro de gracia
le hace daño. Gracias al Espíritu Santo que interior-
donde Dios ama primero, que ve descrito en los versos
mente nos perfecciona, podemos realizar la voluntad que preceden: «Sí, seguiamos ligeras las huellas de jesús.
de Dios no como voluntad de otro sino de nosotros Las centellas de amor que él sembraba a manos llenas
mismos. Somos libres no porque nos sometamos a la en nuestras almas, el vino delicioso y fuerte que nos
ley divina, sino porque, gracias al hábito bueno infun- daba a beber hacían desaparecer a nuestros ojos las
dido por el Espíritu, nos vemos inclinados a realizar cosas pasajeras, y en nuestros labios brotaban aspira-
el bien que prescribe la ley divina» 5. ciones de amor inspiradas por éb>7.
Para quienes no estén acostumbrados a este lengua-
je, «hábito bueno» significa un nuevo ser que perfec-
ciona nuestra condición humana y nos capacita para 2. La vocación cristiana: «llegar a ser hijos»
actuar virtuosamente, con espontaneidad, satisfacción y
destreza. La gracia es un hábito bueno que cualifica y Esos testimonios que acabamos de transcribir refle-
promueve a la persona humana; quienes son alcanzados jan bien que la peculiaridad evangélica tiene su versión
por ella se sienten agraciados, viven agradecidos y son histórica en la experiencia de Dios como Padre, que
agradables para los demás. El comentario de Santo nos transforma en su amor y nos vuelve a los demás
Tomás expresa muy bien la novedad de la moral evan- con rostro y obras de hermanos. Sin esta mística el
gélica, donde la gracia es la inspiración y el clima para cristianismo pierde su auténtica fisonomía que se inspira
interpretar de modo adecuado el valor y la función de en una impresión nueva de Dios, no como poder que
normas y cumplimientos. se impone sino como amor que seduce y perfecciona
La visión de Agustín y de Tomás corresponde a la todo lo verdaderamente humano. Como en el bautismo
experiencia que vivieron místicos cristianos como Juan de jesús, en el bautismo de cada cristiano también
de la Cruz: <<A zaga de tu huella las jóvenes discurren
6 Cántico Erpiritual. Canciones entre el alma y el esposo, 16-19.
, dvIanuscrito A», en Obras Corffpletas) p.141-142.
5 Comen!. a 2 Cor 3,17.
96 Creer en Dios Padre
V Pasar de siervosa hijos 97
escuchamos la voz del Padre que nos dice: «tú eres miento sometió a la creación en la mentira: <<Despilfarró
mi hijo». Y esa filiación es obra del Espíritu, Dios toda su fortuna viviendo como un libertino». El que
mismo autocomunicándose y actuando en nuestro co-
pretendía ser libre acabó siendo esclavo; no podía sa-
razón. Es el nuevo nacimiento de la gracia. Los
tisfacer sus anhelos de bienestar ni siquiera «con las
bautizados nacen «de nuevo», «de lo alto». Son como
algarrobas que comían los puercos», esas idolatrías del
«niños recién nacidos» y dispuestos a rechazar «todo
tener, del poder y del gozar inmediato en un mundo
engaño, hipocresía, envidias y toda clase de maledicen-
separado del padre y de su amor gratuito; en aquel
cias». Todo el esfuerzo moral del bautizado a lo largo
ámbito cultural judío, «puerco» era sinónimo de impuro.
de su existencia se sitúa en el interior y como fruto
Pero en un momento de insatisfacción, el joven
de su bautismo 8. Hay vida cristiana y se alcanza la
recuerda y se da cuenta de que su padre no es un
novedad evangélica cuando se gusta la cercania d~ ~i~s
tirano, pues trata bien a los criados que trabajan en
como Padre más que como juez; o cuando la JusticIa
su casa. Y animado por esta confianza, se levanta de
de Dios se percibe como misericordia. Pero esa nove-
su postración y se pone en camino para encontrar un
dad se vive históricamente como proceso de llegar a
amor y un perdón que echa de menos. Pero sigue
ser hijos.
discurriendo en el esquema de siervo-amo; «iré a mi
Padre y le diré: pequé contra el cielo y contra ti; ya
a) Dos esquemas en pugna no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno
de tus jornaleros».
Para hombres y mujeres, que nacemos marcados
Con el mismo esquema funciona también el hijo
por muchas alienaciones, no resulta fácil aban~~nar
mayor que ha quedado en casa, y siempre ha sido un
nuestra condición de siervos y esclavos, para vIv1t y
fiel cumplidor de lo mandado: «Hace tantos años que
actuar como hijos; salir de las seguridades que nos da
te sirvo y jamás dejé de cumplir una orden tuya». Vive
el .'cumplimiento legal de lo mandado, ~ pasar a. la
como siervo, no como hijo; por eso es incapaz de
confianza que nos inspira el amor gratulto de DlOS.
aceptar al hermano y alegrarse por su retorno a casa.
La parábola evangélica del hijo pródigo es muy elo-
Le ocurre como al fariseo Simón, que cumplía las
cuente. Hay un joven, el hijo menor, que ve a su
observancias legales meticulosamente, pero no tenía
padre como un tirano y decide romper con él: (<Dame
sensibilidad para descubrir en una prostituta los senti-
la parte de la herencia que me corresponde». Con to~o
lo suyo, «se alejó» del amor del padre, y en su aleJa- mientos de amor y el deseo por recuperar su dignidad
humana. O como a los trabajadores durante toda la
8 «Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo. que jornada, que no podían comprender la generosidad del
clama ¡Abba!, Padre)} (Gál 4,6; Rom 8,15))n 3,5 habla del nuevo ~1acimiento
«del agua y del Espirítw), En una hornilla para 111Strul!a los neofitos, San dueño de la viña cuando pagó salario completo también
Pedro dice que han sido «reengendrados para una [Link] viva y una a los tardíos. La lógica del «siervo-amo», «esclavo-due-
herencia incorruptiblB) (1 Pe 1,3s); son dos niños, reelen naCidos)} (2,2). En
su catequesis a los neófitos, Pablo insi?te: «Consideraos como muertos al ño», se rompe con un gesto que sólo puede tener su
pecado y vivos para Dios en CrISto Jesus)} (Rom 6,11).
inspiración en el corazón paterno: «Estando el hijo
98 Creer en Dios Padre
V Pasar de siemos a hijos 99
todavía lejos, le vio el padre y conmovido corrió, se desde dentro para hacer el bien «aunque no hubiera
echó a su cuello y le besó efusivamente». Aunque el cielo». En los primeros hay una buena dosis de miedo,
hijo se alejó del padre, éste nunca lo abandonó y lo y en los segundos no puede faltar el temor, pues la
acompañó siempre, hasta que el hijo descubrió su pre- misericordia de Dios «alcanza a los que le temero>9.
sencia de amor. Pero ¿cómo entender ese temor?
Viene al caso la distinción de la teología escolástica.
b) Del miedo a la confianza Hay un «temor servil»: cumplir lo que Dios manda
porque, de no hacerla, seremos castigados; se llama
La existencia cristiana sólo se hace real en la historia, «servil» porque es propio del siervo, no del hijo; no
como un proceso donde se va dando el paso de ser está inspirado en la novedad evangélica. Pero hay tam-
siervos a ser hijos; de ser esclavos a ser libres; de ser bién «un temor filial», propio del hijo que teme dis-
egocéntrico s a ser solidarios, del miedo a la confianza. gustar a su padre o a su madre. Un don del Espíritu
Si se abstrae de la historia, dificilmente se puede in- que nos permite gustar la cercanía de Dios como Padre
terpretar bien Heb 5,4: Jesucristo, «aun siendo Hijo, o amor gratuito.
con lo que padeció experimentó la obediencia, y llegado En la tradición y en la enseñanza de la Iglesia
a la perfección, se convirtió en causa de salvación Católica no sólo se reconoce una «contrición perfecta»
eterna para todos los que le obedecen». Jesús no lo que responde al amor filial. También se aceptaba como
sabía todo desde el principio, su condición de Hijo no parcialmente válida la contrición «imperfecta», o arre-
le dispensó, sino que le permitió vivir con más inten~ pentimiento por miedo al castigo, con tal de que el
sidad su condición de criatura limitada. Su existencia pecador confesase y recibiese la absolución. La verdad
discurrió en un proceso que afectó también a su rela- es que los teólogos escolásticos se veían en un aprieto
ción con Dios, a quien experimentó siempre como para explicar cómo se daba el paso del temor servil o
amor gratuito, «Abba», pero en cada paso del camino miedo al amor que es el único camino de justificación.
también como Alguien siempre nuevo, inesperado y Pero esa distinción fue ratificada por el concilio de
mayor. En ese proceso Jesús vivió y murió como Hijo Trento.
en intimidad y secundando la voluntad del Padre. Como En los cristianos que han gustado de modo especial
Primogénito de los creyentes, el proceso que vivió aquel la filiación, ese camino del miedo desaparece. Impre-
hombre define también al proceso que debe seguir la siona en este sentido Santa Teresa de Lisieux: «Era en
existencia de todo cristiano. verdad atrevida. Gracias a que Dios, que ve el fondo
Antes nos hemos referido a dos tipos de cristianos. de los corazones, sabía que mi intención era pura y
Unos que viven obsesionados por asegurarse la salva- que por nada del mundo hubiera querido disgustarle.
ción con sus propios méritos y tratan de justificarse Obraba con él como una hija que cree que todo le
por sus propias obras. Otros en cambio realizan esas
. 9 Lc 1,50. Según Sal 110,10, «El temor de Dios es pri11cipio de sabiduría»,
obras como fruto de sentirse amados e impulsados rruentras Sal 111,1 ratlfica: «¡D1choso el hombre que teme a Dios!».
V. Pasar de [Link] hijos 101
100 Creer en Dios Padre