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Creer en Dios Padre P1

Libro de Jesús Espeja
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JESÚS ESPEJA

CREER EN
DIOS PADRE

BIBLIOTECA DE AUTORES CRISTIANOS


MADRID • MCMXCIX
ÍNDICE GENERAL

Págs.

PRESENTACIÓN 9
SIGLAS 15

I. Padre: «Infinita ternura de amor» 19


1. Un símbolo de la realidad di?}ina 19
a) Buena noticia sobre Dios 20
b) Presencia deficiente de la realidad 21
c) Plenitud de la revelación 23
2. ((Hemos conocidoy creído en el amor;) 24
a) «Quien ama, conoce a Dios» 25
b) Acabar con algunos malentendidos 26
c) Frente al ateísmo y la increencia 29
3. Misericordia entrañable 29
a) En qué consiste la perfección divina 31
b) Para interpretar la dimensión mortificante 32
4. Misión de la [Link]:((Dar testimonio de la mise¡icordim). 36
a) Acoger la misericordia 37
b) Ofrecer la misericordia 39

II. Todopoderoso en el amor . 45


1. La sombra oscum del mal . 45
2. Aceptemos con realismo el problema . 46
3. Mirando a la muerte de Jesús . 47
4. Tres manifestacioneselocuente.r . 49
a) «llama a las cosas que no son para que sean» . 49
b) «Siendo rico se hizo pobre» . 53
e) «El Dios que da vida a los muertos» . 55
Ilustración de portada: La Creación (detalle), fresco del s. A'V, Iglesia de San
Donato (Ripacandida, Italia) III. Nos libra del mal . 59
Diseño: Estudio A2. 1. Observacionesprevias . 60
2. Aproximaciones desde la revelación . 61
© Biblioteca de Autores Cristianos, a) Dios no es autor del mal y promete la victoria. 61
Don Ramón de la Cruz, 57, Madrid 1999. b) Jesús ante el mal . 63
Depósito legal: M. 2.282-1999 e) Dios hace suyo el sufrimiento . 65
ISBN: 84-7914-398-3
Impreso en España. Printed in Spain.
3. Dios vence al mal en y con nosotros . 66
8 Índice general

Págs.

4. «y le resucitó al tercer dím) . 68


5. Compasión eficaz ante los male.f del mundo . 69
PRESENTACIÓN
IV. «Tu Creador se hace tu esposo» . 73
1. « Vio que todo era bueno» . 74
2. (&4 todo da vida y alientw) . 76
3. «En él existimos, nos movemos)' actuamos» - . 78 Respecto a Dios siempre andamos de camino. Mien-
4. Nos haceju,rtos - . 79
tras caminamos, ya percibimos su eco y buscamos sa-
a) Novedad evangélica sobre Dios . 80
82 tisfacer plenamente nuestra sed con el agua que par-
b) Convertixnos a la novedad de la gracia .
c) La justicia nueva . 83 cialmente ya hemos probado. No podemos abarcar la
5. En medio de los conflictos . 84 realidad del Inefable; pero si «a todo da vida y aliento»,
a) «Me complazco en las injurias y persecuciones». 86 algo podremos balbucir aunque sea con lenguaje sim-
b) «Nada podrá separamos del amor de DlOS» ... 88
bólico y aproximativo. Los cristianos invocamos a Dios
V. Pasar de siervos a hijos . 91 como «Padre». Un atrevimiento inaudito que se apoya
1. «No estamos bajo la Ley .ríno bajo la gracia» . 92 en la invitación de Jesús: «Cuando oréis decid Padre
2. La vocación cri,rtiana:(dlegar a ,rer hijos) - . 95 Nuestro)).
a) Dos esquemas en pugna . 96
Para Jesús de Nazaret, Dios no es un concepto
b) Del miedo a la confianza . 98
101 abstracto al que se puede llegar por un discurso sino
c) En 'la relación de hermanos .
3. La moral evangélica . 102 Alguien efectivamente cercano y afectivamente querido.
a) Una moral inspirada en el amor . 102 y esa revelación no se hizo por encima o paralelamente
b) «Para que vivamos en libertad» . 104 a la conducta histórica de Jesús sino dentro de la
107 misma; los ortodoxos judios no podian digerir la no-
VI. Orar en la confianza de hijos - .
108 vedad: «siendo hombre te haces Dios». Según aquella
1. Dejarse alcanzar por Dios .
a) El Espíritu ora en nosotros 108 . conducta, Dios cuida los lirios del campo, alimenta con
b) Superar el narcisismo . 110 solicitud las aves que cruzan los cielos, y hace salir el
2. En el compromiso de fratemidad . 111 sol también para los pecadores; nos ama porque tiene
3. «Pedid)' recibitiis) - - . 112 (<un corazón generoso», y su justicia no da lo que
a) Objeciones contra la oración de petición . 112
b) Dos textos elocuentes . 114
merecemos sino lo que necesitamos. Quiere la vida en
e) Expresión de la confianza . 115 plenitud para todos, promueve nuestra libertad para
4. María de Nazaret, creyentey orante . 118 llevar adelante con nosotros el proyecto de vida, y hace
a) «Hija predilecta del Padre» - . 118 suya la causa de los más débiles. Dios es bueno por
b) «Imagen de la Iglesia» . 119
esencia, su bondad es tan real como inabarcable. Y
e) La oración de María . 121
EpÍLOGO . 123 Jesús manifestó esa percepción original con el término
«Padre».

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Presentación 11
10 Presentación

hombres no se ven como hijos ni viven como herma-


Al escribir tratando de ofrecer esta novedad evan-
nos. Esa historia se desgrana como un lento y trabajoso
gélica, hay dos constataciones, una convicción funda-
proceso de la esclavitud a la libertad que, animado por
mental y algunas figuras de creyentes cristianos cuya
la promesa y la alianza, converge hacia el nombre o
experiencia es alimento para mi reflexión teológica. Son
realidad de Dios pronunciado por Jesús de N azaret en
los determinantes para leer e interpretar el contenido
su agonía: <<Abba, Padre». La vida y el martirio de
y enfoque de este libro.
1. «Padre» sugiere alguien que da la vida con amor, aquel hombre son el camino para relacionarnos con
permaneciendo siempre al lado y a favor de su hijo. ~ios cordi~lmente, dejando que el Amor entre, haga
Pero si a Dios le percibimos en el símbolo de la VIbrar, y rejuvenezca el corazón, ese centro de nuestra
intimidad donde sentimos, conocemos, y programamos
«paternidad», ¿por qué tantos cristianos andan cabizba-
la existencia.
jos y atolondrados por miedo al juicio final, con cara
3, No entenderemos nunca qué es el amor huma-
de poco redimidos? Al ver, por otra parte, que muchos
no si no tenemos la experiencia de amar. Mucho menos
de nuestros contemporáneos se alejan de Dios y de la
e~te~deremos nada de Dios si no es desde la expe-
religión porque desean ser libres y felices, hay razones
nenCIa de ser amados y de vivir motivados por el
para sospechar que no descubren, mirando la conducta
amor. Sólo el que ama «conoce a Dios»; ese conoci-
de los cristianos, la imagen del Padre que ama incon-
miento es fruto del Amor «que ama primero». En los
dicionalmente a sus hijos, quiere que actúen con liber-
verdaderos cristianos, el amor divino atraviesa la infi-
tad y que sean dichosos. El equívoco es muy lamen-
nitud del espacio para notificamos quién y cómo es
table, pues la imagen de Dios como Padre puede ser
Dios; ellos participan intensamente la experiencia teo-
hoy decisiva para nuestra sociedad tan amenazada por
logal de Jesucristo. Cuando San Agustín escribía con
la frustración existencial, tan desfigurada por la injus-
intuición genial sobre una moral inspirada en el amor
ticia, y tan torturada por el sufrimiento.
de Dios, apostillaba: «Dadme un corazón que ame y
2. Una convicción fontal motiva e inspira los ca-
entenderá lo que digo». Por vocación vivo especial
pítulos de este libro. Lo diré con una frase de Juan
sintonía con Domingo de Guzmán, que, según sus
Pablo II: «Toda la vida cristiana es como una gran
primeros biógrafos, «sólo hablaba de Dios o con Dios»'
peregrinación hacia la casa del Padre, del cual se des-
pero ese término para él significaba misericordia; siend~
cubre cada día su amor incondicionado por toda cria-
joven profesor en la universidad e impactado por la
tura humana, y en particular por el hijo pródigo»
necesidad que sufrían los más indefensos, vendió lo
(TMA 49). La parábola evangélica cuenta la historia
más valioso que poseía, sus manuscritos personales,
del hijo que, sumido en la miseria y en la esclavitud,
para dar el importe a los menesterosos: «No soporto
toma conciencia de que su padre le ama, se levanta
estudiar en pergaminos muertos mientras los pobres se
de sus cenizas y con el abrazo paterno recobra la
mueren de hambre». Teresa de Lisieux fue otra creyente
dignidad de hijo libre y feliz en su casa. La historia
auténtica cuya existencia encarnó el mensaje central del
bíblica narra el drama humano causado porque los
Presentación 13
12 Presentación

invitación a llevar una conducta nueva, reflexionaremos


evangelio: somos hijos que podemos llamar a Dios
brevemente sobre la vida cristiana como (<U1lagran
Padre. Para una sociedad que se ve crucificada por
peregrinación hacia la casa del Padre», y sobre la ora-
muchos problemas insolubles y tiene la tentación de
ción como trato de amistad con él para pasar de ser
caer en la desesperanza, puede ser curativa la experien-
siervos a ser hijos y para vivir con los demás como
cia de aquella carmelita: «Basta conocer la propia nada
hermanos.
y abandonarse en los brazos de Dios». La fe de éstos
y de tantos cristianos que han gustado esta cercanía
benevolente del Padre será siempre lugar teológico que
suscita y garantiza cualquier reflexión aproximativa so-
bre la paternidad de Dios.
4. Según esa fe, creemos en «Dios Padre, todopo-
deroso, creador del cielo y de la tierra». La paternidad
inspira y da sentido a la omnipotencia y a la creación.
Es elocuente cómo, siguiendo la enseñanza paulina,
discurre San Ireneo: en la creación Dios ha impreso
en nosotros su imagen que como la simiente debe
crecer a lo largo de la historia; y para fomentar ese
crecimiento se auto comunica en el Hijo y en el Espíritu
que son como las dos manos del Padre, las dos con-
fidencias decisivas de su amor. Ya en los orígenes
«estaba la Palabra» y el Espíritu «se cernia sobre las
aguas» como fuente de vida. Son las dos misiones que
arropan al mundo en la paternidad de Dios: «quien
me ha visto a mí ha visto al Padre»; «envió a nuestros
corazones el Espíritu de su Hijo que clama ¡Abba!,
Padre» (Jn 14,9; Gál 4,4). Este libro supone y completa
otros dos publicados en esta misma colección: Creer en
jesucristo y Creer en el Espíritu Santo.
En el nexo entre paternidad, omnipotencia y crea-
ción, será fácil entender el esquema seguido. Después
de presentar el significado de la expresión «Padre Nues-
tro», podremos interpretar adecuadamente la omnipo-
tencia divina y el significado de la creación. Y como
la confesión de fe no es sólo información sino también
BIBLiOYECA
SIGLAS

DH Concilio Vaticano n, Declaración sobre la libertad


religiosa, Dignitatis humanae.
DM Dives in misericordia. Carta encíclica de Juan Pablo n.
DS H. [Link], Enchiridion symbo-
lorum, dejinitionum et declarationum.
EN Evangelii nuntiandi. Exhortación apostólica de Pa-
blo VI.
GS Concilio Vaticano n, Constitución pastoral sobre la
Iglesia en el mundo actual, Gaudium et spes.
LG Concilio Vaticano n, Constitución dogmática sobre
la Iglesia, Lumen gentium.
PL Patrologiae curstJs completus. Series Latina. J. P. MIGNE
(ed.).
SC Concilio Vaticano n, Constitución sobre la sagrada
liturgia, Sacrosanctum concilium.
TMA Tertio millennio ad1Jeniente. Carta apostólica de Juan
Pablo n.
CREER EN DIOS PADRE
1. PADRE: «INFINITA TERNURA DE AMOR»

No fue ingenuo el autor de las parábolas evangé-


licas. Conoda bien las aristas del corazón humano:
astucia del administrador infiel que, amenazado con el
despido, trata de asegurar su porvenir congraciándose
con los deudores del amo, incapacidad de la tierra para
dar fruto, dureza de corazón en muchos. Experimentó
la incomprensión de la gente, la persecución infligida
por los religiosos dogmáticos, el abandono y traición
de sus mismos disdpulos. A pesar de todo siguió es-
perando hasta sufrir el martirio mirando confiadamente
al porvenir. Estaba convencido de que, siempre y en
cualquier caso, todos los acontecimientos discurrían en
los brazos del «Abba», Padre. ·Participando la experien-
cia teologal de Jesús, los verdaderos cristianos como
Teresa de Lisieux gustaron la cercanía de Dios «como
infinita ternura de amor» 1.

1. Un símbolo de la realidad divina

Más que una entrega de verdades formales, la re-


velación es auto comunicación de Dios a las personas
y a los pueblos, según la condición humana y la evo-
lución de las culturas. La historia del pueblo donde se
escribió la Biblia es un lugar privilegiado en que va
emergiendo poco a poco la paternidad de Dios en los

1 TERESITADEL N1ÑO JESÚS, <<Manuscrito dedicado a la Reverenda Madre


Inés de Jesús», en Obras Completas (Burgos 1964) 229 (en adelante ÑIanuscri-
to A).
20 Creer en Dios Padre 1 Padre: <?infinita ternura de amom 21

cauces marcados por la alianza y la promesa. Esa his- seguía dando prioridad a los ayunos y prácticas asce-
toria se hilvana como un dinamismo progresivo por etapas. ticas. 'J esús en cambio respiraba la buena noticia: Dios
En el origen está la inclinación gratuita de Dios que es amor gratuito y, porque nos ama incondicionalmente,
toma la iniciativa: «Cuando Israel era niño, yo le amé , actúa ya en nuestro mundo para llevado a la plenitud
yo enseñé a andar a Efrain y lo llevé en mis brazos ; de vida. Ésa fue la novedad que no entendieron los
con cuerdas de ternura, con lazos de amor los atraía; judíos ortodoxos. El reino que llega por intervención
fui para ellos como quien alza un niño hasta sus mejillas gratuita de Dios, es como el vino nuevo en proceso
y se inclina hasta él para dade de comen>. Al crecer de fermentación que no soportan los pellejos ya gas-
el niño tiene capacidad de amar, puede y debe respon- tados. Como la tela nueva, que, al zurcida con la vieja,
der impulsado por el mismo don gratuito; surge así la ésta se deshace 3.
ética del cumplimiento: hay deberes del pueblo para
con Dios. Pero ante el peligro de caer en la rutina,
b) Presencia deficiente de la realidad
viene una llamada urgente a la interiorización: «escucha,
Israeb, hay que dejarse alcanzar por el querer. de Dios Padre, como Hijo y Espíritu, es un símbolo; pero
para dar una respuesta personalizada. Finalmente, se hay que puntualizar bien qué contenido damos a ese
organiza el culto como expresión del don recibido e término. Un símbolo es, por ejemplo, el abrazo de una
interiorizado en la vida de las personas y del pueblo 2. madre a su hijo que vuelve a casa tras larga ausencia
)
fuera de la misma; en ese gesto la madre manifIesta y
a) Buena noticia sobre Dios ofrece algo de su intimidad. Por eso, «símbolo» no se
opone a realidad sino que más bien es presencia o
Al fInal de la historia bíblica y como meta que a manifestación defIciente de la misma. Cuando decimos
todo da sentido, Jesús de Nazaret gusta y proclama la que «Padre» es un símbolo de Dios, expresamos algo
cercanía benevolente de Dios en favor nuestro. Emplea de la realidad divina pero de modo defIciente. Diríamos
el símbolo «Padre», «Abba». Papá y mamá es lo primero que nos aproxima un poco a esa realidad, nos ofrece
que aprende a decir un niño. «Padre» viene a ser la un eco de la misma, (<un conocimiento imperfecto», y
expresión de confIanza sin limites que tiene un niño suscita en nosotros el anhelo de un encuentro con la
agarrado a la mano de su papá. Los judíos conocían realidad tal como es.
ese signifIcado familiar del término, y lo consideraban Como todo símbolo, «padre» para nombrar a Dios
irreverente para nombrar o dirigirse al «Dios Altísimo». tiene también sus limitaciones.
La percepción de Dios que Jesús gustaba, iba más allá
3 Esa novedad explica que Jesús abandonas e la escuela del Bautista. Eran
de la divinidad justiciera presentada por el Bautista, que dos figuras con talante bien distinto: mientras el Bautista era un hombre muy
austero --<mi comía ni bebím>--, Jesús fue acusado de «comilón y borracho»
2 Os 11,1-4. Don, respuesta ética, interíol:Í2ación y culto son distintas (Mt 11,18s). Inspirada en una percepción de Dios como amor gramíto en favor
etapas de la alianza que van explicitando los documentos o tradiciones yahvista, de los hombres, la conducta de Jesús desmantelaba un esquema religioso montado
elolústa, deuteronómica y sacerdotal. sobre prácticas rituales para honrar a la divinidad (Mc 2,23-28; 3,1-6).
22 Creer en Dios Padre L Padre: <dnftnita ternura de amon) 23

En el ámbito cultural judío donde Jesús vivió y nacImIento perfecto» y abre siempre a la búsqueda de
habló, evocaba la figura del que transmite la vida con una realidad siempre mayor. No hay verdadera fe sin
amor y acompaña con solicitud al hijo a la hora de esperanza.
buscar su puesto en la sociedad. Y así este calificativo
suscita sentimientos de gratitud y confianza que nos
inspira quien está siempre dispuesto a prestamos ayuda c) Plenitud de la revelación
qesinteresadamente. Pero ya saliendo al paso de cual- La paternidad de Dios pujaba ya en la revelación
quier experiencia negativa que uno pueda tener de su bíblica. Cuando el pueblo estaba esclavizado en Egipto,
propio padre, Jesús puntualiza que Dios es mucho me- atisbó el nombre o la realidad de Dios: «El que soy»,
jor que el mejor de los progenitores: «Si vosotros s~~n- el que acompaño a la humanidad mientras va de ca-
do malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hilOS, mino; el que, oyendo los gemidos de las personas y
¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo de los pueblos, se deja impactar y promueve la libe-
a los que se lo pidan!» (Lc 11,13). Precisamente por ración (Éx 3,6.14). A lo largo de su historia el pueblo
esa limitación cultural del término, es válido y puede interpretó esa liberación según contextos y necesidades;
ser elocuente llamar a Dios «madre». De hecho los como defensor de los pobres y también como guerrero
profetas presentan a Dios con los sentimientos y con- invencible al frente de las fuerzas armadas para defen-
ducta maternos: «Efraín es para mí un hijo querido, der al pueblo agredido. Pero la verdad de Dios libe-
un niño predilecto; cada vez que le amenazo vuelvo a rador y fuente de todas sus liberaciones radican en la
pensar en él; mis entrañas se conmueven y me lleno paternidad divina. Es la buena nueva de Jesucristo.
de ternura hacia él» Ger 31,20); «¿acaso olvida una Cuando sus discípulos le pidieron una oración que los
mujer a su niño de pecho y no se apiada del fruto identificase, no les enseñó métodos para orar; más bien
de sus entrañas?; pues aunque ella se olvide, yo no te les mostró el espíritu de confianza en que debían pro-
olvido» (Is 49,15); «como una madre consuela a su ceder: «Padre Nuestro». ·Con todas sus limitaciones, el
hijo, así os consolaré yo» (Is 66,13). Según el evangelio, símbolo «padre» sugiere que Dios es Alguien, fuente de
Dios alimenta a las aves y viste a los lirios del campo; vida y de amor, en quien siempre se puede confiar. Según las
alimentar y vestir a los niños es en nuestra cultura parábolas evangélicas, acompaña siempre con su afecto
tarea preferentemente de la madre (Mt 6,28). inquebrantable y espera sin tregua el regreso del hijo
Padre, madre, esposo y otros símbolos que sugieran pródigo que se alejó de su amor abandonando la casa
amor gratuito, ternura, entrega incondicional pueden ser paterna; como al buen samaritano, «se le revuelven las
mediaciones válidas para evocar esa ternura inabarcable entrañas» viendo a una persona expoliada en el camino;
de Dios. El símbolo nos da la realidad pero de modo es el acreedor que, movido a compasión, perdona todas
deficiente. Porque a Dios le conocemos «como a un las deudas.
desconocido», el símbolo «padre» para designar la rea- -En esa novedad acababa y encontraba su perfec-
lidad divina, deja en nosotros el reclamo de «un co- cionamiento la revelación bíblica: un proceso de auto-
I Padre: <!infinita ternura de amOf))
25
24 Creer en Dios Padre

comurucaclOn divina en la finitud del tiempo y de la El amor humano siempre conlleva una dimensión
cultura, por el que la humanidad descubre que Dios erótica. Dada nuestra indigencia creatural, tenemos mil
no es el terrible que se impone desde arriba por la carencias y vivimos sometidos a la necesidad. Lógica-
fuerza, sino el compañero, el padre, la madre, el esposo mente siempre buscamos satisfacción, y vamos madu-
de la humanidad. 'Es admirable no por su poder sino rando con el paso del «eras» al «ágape».-:Pero Dios es
por su amor gratuito e incondicional. Así lo proclama amor totalmente gratuito; su esencia es el amor que
el evangelio de Jesús y lo dice bien la Carta a los siempre da vida y es afirmación del otro. -Ello .quiere
Hebreos: «Vosotros no os habéis acercado a la oscura decir que nos ama para que seamos nosotros ffi1smos:
nube, ni a las tinieblas ni a la tempestad, ni a la felices y libres, cada uno con nuestra singularidad. Se-
trompeta vibrante ni al resonar de aquellas trompetas» gún el evangelio, Dios quiere «vida en plenitud para
que anunciaban la presencia poderosa de Yahvé en el todos»; y la vida humana incluye felicidad o bienestar
Sinaí, sino «a Jesús el mediador de la Nueva Alianza», económico, psicológico y social, libertad para tomar
presencia de Dios en actitud de amor eficaz en favor decisiones, seguridad de ser amados y útiles en la vida.
nuestro.'La mediación de Cristo no es ritual, sino exis-
tencial; es su forma de vivir y actuar: «Pasó haciendo a) (~uien ama, conoce a Dios))
el bien y curando a los oprimidos por el demonio».
Sirviendo con amor a los demás, reveló que Dios es En una sociedad cada vez más organizada de modo
Padre (Hch 10,38). secular, las pruebas racionales o afectivas sobre la exis-
tencia de Dios apenas tienen garra; no valen ya posturas
apologéticas y defensivas propias del siglo pasado; la
2. «Hemos conocido y creído en el amor» presencia de Dios en el mundo y en las personas es
tan silenciosa como real. Por ser real, a todos da im-
Así describe 1 Jn 4,16 la experiencia o fe cristiana.
pulso de vida; pero por ser gratuita tampoco se impone
En ella gustamos ese amor gratuito de Dios, que San
a nadie por la fuerza.·Sin embargo «quien ama, conoce
Juan designa con el término griego «ágape»: un amor
a Dios», y como el amor es constitutivo esencial de
que se da incondicionalmente sin retorno, irracional en
todos los humanos, a todos Dios se revela de algún
cierto modo. Como el amor de una madre, que, ocurra
lo que ocurra, siempre se pone al lado de su hijo . modo.
• Si admitimos que la voz de Dios-Amor ya tiene su
"Dios nos ama e infunde vida en nosotros incluso cuan-
eco en l~ conciencia de todos que por distintos caminos
do somos pecadores; es la novedad apasionante que
lo buscan «a tientas», todos tienen su verdad y nadie
celebra Pablo convencido de que nadie ni nada puede
debe ser reprimido ni oprimido por sus convicciones.
separarnos de este amor que continuamente nos en-
vuelve y vivifica 4. ni vida, ni ángeles, ni otras fuerzas sobrenaturales, ni lo presente ni lo futuro,
ni poderes de cualquier clase, ni lo de arriba ni lo de abajo ui cualquier 0:ra
4 «Dios nos ha mostrado su amor haciendo morir a Cristo por nosotros criatura podrá separamos del amor de DlOS marufestado en Ctlsto J esus,
cuando aún éramos pecadores» (Rom 5,8); «estoy seguro de que ni muerte Señor nuestro» (Rom 8,38-39).
26 Creer en Dio.f Padre 1 Padre: (dnftnita ternura de amo/)) 27

Tiene aquí especial vigencia la regla de oro dictada por con las liberaciones intrahistóricas de carácter psíquico,
el Concilio: «La verdad no se impone sino por la fuerza económico, político y cultural. ·Pero estas visiones no
de la misma verdad, que penetra con suavidad y firmeza responden a la novedad evangélica sobre Dios: quiere
a la vez en las almas» (DH 1; TJ'vLA35). Porque nadie la vida y la felicidad para todos; y ese querer sólo se
tiene el monopolio de la verdad sobre Dios, quien sin hace real en la singularidad de cada persona y en una
embargo de algún modo a todos se revela, los cristianos organización social con sus propias liberaciones parciales.
hoy debemos actuar como Pablo en el areópago de La historia moderna se ha caracterizado por el re-
Atenas: escuchar, acoger esos latidos de Dios-Espíritu clamo de libertad. El individuo ha salido a escena, quiere
que palpitan en la cultura, para entender mejor y ofrecer representar su papel y decir su propia palabra sin de-
la novedad evangélica. Con frecuencia no lo saben, jarse silenciar ni atosigar por las instituciones. Esa de-
pero nuestros contemporáneos ansían el encuentro con manda justa en principio, ha coincidido con un rechazo
Dios que sea ternura y gratuidad. -Los cristianos que de Dios y de la religión, percibido s como rivales y
«hemos conocido el amor», podemos ofrecer la buena opresores de la libertad humana. Sin embargo el evan-
noticia de que ya se ha hecho y se está haciendo gelio es anuncio de libertad y de liberación. Luego ha
realidad este profundo anhelo, porque Dios es Padre. fallado algo en la comprensión de la libertad humana
o en la percepción de Dios que nos entrega el evan-
f b) Acabar con algunos malentendidos
gelio. Porque un amor gratuito busca la libertad del
ser amado,· Dios no quiere personas atadas, prefiere
Es condición necesaria para ofrecer esa buena no- que actuemos con libertad, aunque nos equivoquemos,
ticia. Pero entre los mismos cristianos no resulta fácil a que seamos y actuemos como esclavos de preceptos
el paso de ver a la divinidad como déspota omnipotente y cumplimientos sin amor. En esta perspectiva es im-
y juez insobornable, a vivir su presencia como padre; pensable que Dios haya marcado una programación
abandonar la condición de siervos bajo el miedo, para previa e inmutable de nuestra existencia cuyos cauces
gustar la condición de hijos acompañados por el amor. no podamos traspasar; ser libres significa posibilidad
Este paso implica revisión de algunas reacciones y con- de organizar nuestra existencia como nos plazca, co-
ductas que se dan a veces y son bien opuestas a la rriendo el riesgo del error y del fracaso. Los cristianos
novedad evangélica. todavía tenemos pendiente un diálogo serio con este
No sabe uno por qué hay una cierta enemistad entre signo del Espíritu, el reclamo de libertad surgido en
Dios y placer humano. Parece que vinculamos a Dios mejor la época moderna. Entablaremos un diálogo fecundo
con el sufrimiento. Algunos incluso creen que envía no despreciando ni mucho menos reprimiendo ese re-
enfermedades y desgracias como justo castigo por nues- clamo de libertad, sino más bien ofreciendo una con-
tros pecados. -No faltan cristianos que concretan la ducta de auténtica libertad evangélica.
voluntad de Dios en la <<Vidaeterna», entendida como 1 Jn 4,18 es consecuencia lógica de la fe o expe-
<<unmás allá» de liberación total que nada tiene que ver riencia cristiana: «En el amor no hay lugar para el teman).
28 Creer en Dios Padre 1 Padre: (dnftnita ternura de amor!) 29

Si Dios es más bueno que nuestro padre y nuestra c) Frente al ateísmo y la increencia
madre, las personas que más nos han querido y nos
quieren, ¿por qué ir por el mundo atemorizados por "Muchos de nuestros contemporáneos no han podido
una espada invisible?· El miedo a una divinidad pode- creer en una divinidad celosa, contraria y rival de la
rosa y aterradora, nada tiene que ver con el temor a persona y de la sociedad humanas; por eso se han hecho
ser insensibles e ingratos con un amor que se nos ateos. Es la reacción normal si pensamos que la divinidad
regala y hace verdadera nuestra existencia:- El Dios re- es peor que nosotros. Sin duda es preferible que los
velado en Jesucristo no genera en nosotros la culpa- hombres no crean en Dios ni en la religión, a que crean
bilidad, más bien nos libera de la misma; no quiere la en un Dios y en una religión que generan miedo a
muerte del pecador sino que se convierta y viva; nunca castigos más allá de la muerte, mientras desprecian,
nos condena, si bien, como una madre, lamenta los humillan y reprimen a las personas en esta vida.
fracasos de sus hijos. Es una pena que frecuentemente Por eso viene bien formular aquí el interrogante
los mismos cristianos ante la palabra «Dios» reaccio- que Juan Pablo II plantea en el umbral del tercer
nemos como ante la divinidad terrible que brama desde milenio: «¿Qué parte de responsabilidad deben recono-
el Olimpo y truena desde el Sinaí. Como si no cono- cer también los cristianos, frente a la desbordante irre-
ciéramos «la bondad de Dios y su amor a los hombres», ligiosidad, por no haber manifestado el genuino rostro
que se han manifestado en Jesucristo. de Dios, a causa de los defectos de su vida religiosa,
Todos necesitamos sentimos útiles en la vida; ser valo- moral y social?» (TMA 36). Mirando al presente y al
rados y estimados por los otros; si perdemos la «au- futuro de nuestra responsabilidad, los cristianos debe-
toestima», nuestra existencia ya no tiene sentido. Hay mos vivir y manifestar a los demás la paternidad de
en nuestra sociedad, anónima y sin hogar, muchas per- Dios que tan intensamente vivió Teresa de Jesús: «Sien-
sonas que no se sienten amadas, y hasta no se creen do Padre, nos ha de sufrir las ofensas por grandes que
amables; no encuentran razones para seguir viviendo; sean; si nos tornamos a él como el hijo pródigo hanos
la depresión es enfermedad de moda, y en el llamado de perdonar; hanos de consolar en nuestros trabajos,
«cuarto mundo» muchos pierden la propia estima y la hanos de sustentar como debe hacer un tan buen padre,
confianza en sí [Link] buena noticia de que Al- que forzado ha de ser mejor que todos los padres del
guien nos ama siempre y sin condiciones, puede sig- mundo, porque en él no puede haber sino el bien
nificar en este contexto una liberación de tantas mar- cumplido» 5.
ginaciones e impulso para seguir viviendo: la existencia
de cada uno procede arropada por un amor activo y 3. Misericordia entrañable
permanente; «Hasta los cabellos de vuestra cabeza están
contados» (Mt 10,30). Según el profeta Os 11,9, Dios lamenta la infidelidad
del pueblo, amenaza y llama de mil modos a la con-

5 Camino de perftcción, 27,2.


1 Padre: énfinita ternura de amor;) 31
30 Creer en Dios Padre

a) En qué consiste la peifección divina


verslOn. A pesar de que su pueblo no responde, en
sus sentimientos de padre y madre no hay espacio para Mt 5,48 transmite la invitación de Jesús: «Sed per-
la justicia vindicativa: «No dejaré correr el ardor de mi fectos como vuestro Padre celestial es perfecto». Y
ira, no volveré a destruir a Efraín, porque yo soy Dios, discurriendo según la f1losofia griega, traduciríamos per-
no hombre; en medio de ti yo soy el Santo y no me fección por alejamiento de todo lo terreno y transitorio,
complazco en destruit».-La misericordia es atributo pro- una realidad trascendente e intocable para nosotros;
pio de Dios: «a través de ella -decía Teresa de Li- Dios sería el infinitamente poderoso y justo. Pero la
sieux- contemplo y adoro las demás perfecciones di- versión de Lc 6,36 da otra interpretación: «Sed mise-
vinas; todas se me presentan radiantes de amor, hasta ricordiosos como vuestro Padre es misericordioso».
la justicia, y tal vez ella más que ninguna otra, me ~Quiere decir que Dios es perfecto en el amor que sale
parecen revestidas de amor» 6.1$ Propio de Dios, su iden- de si mismo, y se pone gratuitamente junto al otro
tidad, es compadecerse, hacerse cargo y cargar con la apoyándolo para que salga de su miseria y de sus
miseria de la humanidad para que ésta se ponga en carencias,
pie y supere todas sus alienaciones. • Ese amor de quien se da en gratuidad es la verdad
'<<Elque soy», el liberador del pueblo sometido en íntima de Dios a la que nos aproximamos con la
Egipto, es «Dios compasivo y misericordioso, lento a simbólica trinitaria: las personas divinas se constituyen
la ira y rico en clemencia y lealtad, misericordioso hasta por una relación o comunicación en que mutuamente
la milésima generación, que perdona culpa, delito y se afirman, Mirando a la creación y a la humanidad,
pecado» 7,·Pero la misericordia como atributo de Dios la perfección de Dios se manifiesta en auto comunica-
se encarna y se personifica en Jesucristo; «él mismo es ción que da vida y aliento a todas sus criaturas.·Y en
en cierto sentido la misericordia». "Siempre actuó «mo- esta perspectiva tiene novedad el evangelio de Jesucris-
vido a compasión» y pasó por el mundo haciendo el to: las parábolas evangélicas del hijo pródigo, de la
bien, liberando a las personas de la enfermedad y de oveja perdida y del siervo sin entrañas de misericordia
los miedos. "En estos sentimientos y en estas «obras» denotan la experiencia que Jesús tenía de Dios, padre
de liberación, «Dios se hace concretamente visible como que corre para abrazar al hijo humillado, pastor que
Padre rico en misericordia» (DM 2). busca incansablemente a la oveja que se ha extraviado,
y acreedor que, impactado por la miseria de los deu-
6 «Manuscrito A», en Obras CompletaJ; p.257.
7 Éx 34,6-7. Es el atributo de Dios que cantan los salmos: «El Señor dores, perdona todo lo que le deben.' Dios es miseri-
es clemente y misericordioso, lento a la ira y rico en piedad; el Señor es cordioso por esencia, y todos los demás atributos deben
bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas» (Sal 145,8-9); «como
un padre siente ternura por sus hijos, asi siente el Señor ternura p~r sus ser leidos en clave de misericordia.
fieles» (Sal 103,13); «el Señor guarda a los peregrmos, sustenta al huerfano
y a la viuda» (Sal 146,9); «está cerca de los atribulados y salva a los abatidos»
(Sal 34,19).
1 Padre: (ánftnita ternura de amor;) 33
32 Creer en Dios Padre

rar sus privilegios sociales declamando largas oraciones


b) Para interpretar la dimensión mortificante
y ofreciendo sacrificios rituales, mientras «devoran los
En la existencia humana son inevitables la limitación bienes de las viudas» y desprecian a los pobres (Mc
y el sufrimiento; si queremos llevar a cabo una tarea 12,40). Como al maestro de la Ley que se acercó a
de modo coherente, debemos renunciar a muchas cosas Jesús con autosuficiencia, a estos fanáticos de la religión
que nos gustan. Sacrificio, mortificación y ascesis per- interesa sólo cómo alcanzar <davida eterna» pues la de
tenecen no sólo al lenguaje sino también a la condición aquí ya la tienen asegurada con su privilegiada posición
de la vida humana. Y el cristianismo no quita la cruz, social. Jesús les dice que no valen sin más para con-
pero encuentra en ella a Jesucristo y descubre un sen- seguir esa «vida eterna» los ritos y los cumplimientos;
tido nuevo. Es la fe de la comunidad cristiana: «El les pone cara a cara frente al buen samaritano.
cuerpo del bautizado se hace carne del Crucificado», En ese contexto hay que leer la posición de Jesús
cuyo martirio fue manifestación del amor y victoria y la frase «misericordia quiero y no sacrificios». Ya lo
sobre la muerte 8. sugiere Mc 3,1-6 en la curación de un paralitico rom-
piendo el descanso sabático. Los ortodoxos judios tam-
«(Misericordia quiero y no sacrificios)) bién creen que Dios es perfecto y quiere la vida. Pero,
a la hora de curar al hombre concreto , vuelven a la
Son palabras de aseas que introduce Mt 12,7 en
divinidad intocable, cuya gloria y honor quedan satis-
la controversia de Jesús con los ortodoxos judíos. Mien-
fechos con sacrificios rituales. tpara Jesús en cambio la
tras publicanos y pecadores se acercaban para oír a
experiencia del verdadero Dios es inseparable de la
Jesús, los fariseos y maestros de la Ley murmuraban:
«éste anda con pecadores y come con ellos»,eHay unos salvación o liberación de los hombres; no es posible
que se consideran pecadores, ciegos que quieren ver y su verdadera gloria si no conlleva esa liberación. Por
enfermos que piden curación; en sus vidas Jesús irrum- eso decide curar al pobre paralitico transgrediendo in-
pe como misericordia de Dios que libra de la miseria. cluso el sacrosanto descanso sabático.
'Otros en cambio se consideran justos, pero en realidad A veces se critica negativamente el sacrificio reli-
son pecadores: murmuran, tienen envidia, se crean una gioso: como desahogo al instinto de violencia que lle-
divinidad a su medida, y, como el reaccionario Jonás, vamos dentro las personas y fragua en el tejido social,
no soportan que la misericordia de Dios sea universal, proyectamos ese instinto en el interior de la divinidad
""El fariseo que sube al templo para orar, el hermano todopoderosa, y en consecuencia ofrecemos sacrificios
mayor que protesta porque su padre acoge al pródigo, para que se incline a favor nuestro. Pero la novedad
y los jornaleros de la viña incapaces de aceptar que evangélica rompe con ese mecanismo:·Dios es miseri-
su amo tenga «un corazón generoso», reflejan bien esa cordia, está más íntimo a nosotros que nosotros mis-
mentalidad de los religiosos sectarios: pretenden asegu- mos, siempre nos acompaña y está de nuestra parte
aun cuando todavía somos pecadores.· Si nos dejamos
8 La frase entre comillas es de San León Magno hablando a los neófitos:
alcanzar y transformar por ese amor, nos sentimos
Serm. 63,6: PL 54,357.
34 Creer en Dios Padre
1 Padre: (infinita ternura de amOf)) 35

aceptados, agraciados y agradecidos; y como versión


El sacrificio de Jesucristo debe ser interpretado en
CI'
histórica de la nueva experiencia, somos agradables,
el dinamismo del amor.-Dios ama primero, y ese amor
compasivos y hermanos para los demás, Pero el cr~-
divino caló tan hondo y transformó de tal modo la
cimiento de la semilla en nosotros es doloroso, la gracia
intimidad humana de Jesús, que aquel hombre fue ca-
es gratuita pero no barata; y ese amor comunicativo y
paz de vivir y morir por todos apasionada y sacrifica-
fraterno exige sacrificios que Dios no necesita, pero
damente.·La vida y la muerte de Jesús son epifanía de
que nosotros sí necesitamos. El sacrificio es ineludible
la misericordia divina encarnada en nuestra historia.~Y
cuando entramos de verdad en la lógica del amor gra-
son también la expresión de la humanidad, que ha-
tuito «que se alimenta de sacrificios, y cuantas más
biendo sido alcanzada por el amor, es capaz de amar
satisfacciones naturales se niega a sí misma el alma,
hasta las últimas consecuencias 10.
tanto más fuerte y desinteresada se hace su ternura» 9.
Sin embargo, este sacrificio no es ritual sino existencial: Significado de la ascesis cristiana
una vida inspirada en el amor que Dios nos regala, .Y
desgranada en la práctica histórica de ese amor hacia La huida del mundo como S1llorumo de injusticia
los demás. e idolatrías homicidas es imperativo permanente para
quienes, siguiendo a Jesucristo, buscan y trabajan para
((Entregó a su H!jo)) que se construya la fraternidad en nuestra tierra.- Ya
es significativo que los evangelios no presenten a Jesús
"En el Nuevo Testamento hay una interpretación como un asceta obsesionado por alcanzar «su salva-
sacrificial de la muerte de Jesús; y corremos el peligro ción»; más bien es presentado como el hombre que
de pervertir su verdadero sentido si discurrimos s~gún comparte cuanto es y cuanto tiene.· Actuó siempre im-
el esquema religioso:· Dios ofendido en su honor ~nfi- pulsado por una mística, un apasionamiento: realizar
nito, exigió como reparación la muerte de Jes~ct1sto, en este mundo el proyecto del Padre, que todos lleguen
que, siendo divino y humano, pudo aplaca~ sa~sfact?- a la plenitud de vida, que mientras van de camino se
riamente a Dios representando a la humarudad. Segun miren como hermanos y se sienten juntos en la misma
esa teoría, la muerte de Jesucristo sería como una gesta mesa.· Cuando trató de ser coherente con esa mística
de reparación en justicia conmutativa: «paga lo que en el entramado social y religioso, llegó la incompren-
debes»,·Pero esta interpretación se opone frontalmente sión, la persecución, el abandono y la muerte. -Todo
al evangelio: -«Tanto amó Dios al mundo que entregó como expresión histórica de la mística. Jesús murió
a su Hijo para que todo el que crea en él no perezca,
lO"En el s. XIII fue genial la explicación dada por Tomás de Aquino: la
sino que tenga vida eterna»; Dios nos ha m?str~do su muerte de Jesús ante todo y sobre todo es manifestación de la misericordia
amor en la muerte de Cristo, «cuando aun eramos divina; no tiene sentido la pretensión de aplacar a Dios en justicia conmutativa.
• Más bien la misericordia divina fructifica en la que podemos llamar «justicia
pecadores» Gn 3,16; Rom 5,8). distributivID) que tiene lugar cuando a cada uno se da lo suyo." Como es
propio de la humanidad decidir e intervenir libremente, el amor gratuito de
9 <<ManuscritoA», en Obra.r Completas, p.343. Dios asumió y promovió la libertad humana de Jesús que aceptó vivir y
morir por amor a los demás (Suma Teológica, III,46,1 sol 3).
Creer en Dios Padre 1 Padre: (!Ínfinita ternura de amon> 37
36

con gran dolor pero también con profundo gozo; acep- tiene audiencia en nuestra cultura de la fuerza, de la
tó el sacrificio libremente, por y con amor. violencia, y del goce inmediato a costa de lo que sea
Con frecuencia y con razón se trae Mc 8,34 como y de quien sea. En este rechazo pueden tener influjo
un texto fundamental para presentar el seguimiento de negativo algunas conductas de los cristianos: paterna-
Jesús: (<Sialguno quiere venir en pos de mí, que se lismos que hieren la dignidad de los necesitados, asis-
niegue a sí mismo y me siga». Pero se da por supuesto tencias que descuidan la promoción de los beneficiarios
algo previo y más fundamental: haber sido alcanzados como sujetos activos en su propia liberación, donativos
y transformados por la mistica o apasionamiento que a la Iglesia o a los pobres para lavar la mala conciencia
respiró Jesús. Sólo el que descubre la perla preciosa o de negocios inmorales. Pero en el fondo está el indi-
el tesoro escondido, «con gran alegría» vende todo lo vidualismo feroz de nuestra cultura que se manifiesta
que tiene. Ya decía un refrán castellano que (<un santo en ese olvido de la misericordia, como se manifiesta
triste es un triste santo».- Sólo se puede llevar la cruz en el abandono de las personas que ya no son renta-
sin quedar aplastados por su peso cuando se reciben bles. Sin embargo, los grandes vacíos de esa misma
energías del amor. cultura, como la muerte de tantos pobres que no pue-
Es verdad que hoy, en nuestra sociedad, el bienestar den sobrevivir, la insatisfacción de potentados que pre-
indi~vidualistanarcotiza y deja fuera de juego mortifica- tenden llenar su deseo de felicidad acaparando falsas
ciones cuya utilidad inmediata no se ve; y esta mentalidad seguridades, y el deterioro humano en nuestras relacio-
lógicamente también entra en muchos cristianos. Pero nes sociales, solicitan indirectamente un cambio «del
la recuperación de la dimensión ascética no llegará desde corazón de piedra al corazón de carne».
fuera por imposición de normas rigoristas. Porque la En esta situación cultural la comunidad cristiana
verdadera enfermedad es más profunda: se ha debilitado debe «acoger y ofrecer la misericordia» 11.
la mística o experiencia evangélica. Sin ella no será
posible recuperar la mortificación o ascesis que verda- a) Acoger la misericordia
deramente humanice .
• La conversión del hijo pródigo se inicia cuando
recuerda que su padre no es un tirano que oprime,
4. Misión de la Iglesia: «Dar testimonio de la sino alguien que mira con amor y comparte sus bienes
misericordia» con criados' que viven y trabajan en su casa.· Aquel
hijo se levanta de sus propias cenizas y emprende un
Según Juan Pablo II, es una tarea prioritaria para camino de liberación, porque se ha dejado alcanzar
la Iglesia evangelizadora en nuestro tiempo: ~(Debe pro- por esa misericordia del padre. La comunidad cristiana
fesar y proclamar la misericordia divina en toda su
11 Es el títulq que Juan M." Uriatte, obispo de Zamora, dio a su Carta
verdad» (DM 13).·La misericordia es el amor que re- pata Cuatesma de 1995. Merece ser meditada por su inspiración evangélica
aCCiona ante la miseria de los otros. Por eso apenas y su orientación evangelizadora.
Creer en Dios Padre l Padre: ánfinita temura de amor!) 39
38

debe ponerse en pie y caminar con esa misma b) Ofrecer la misericordia

inspiración .... En la época moderna estamos consiguiendo <dama-


.Una misericordia gratuitamente recibida que permite
yoría de edad»: cada vez más hombres y mujeres pen-
a los cristianos ofrecer un rostro agradecido y agradable,'
samos por nuestra cuenta y queremos tomar nuestras
sólo el que se siente amado y aceptado re~ponde con
propias decisiones; Dios y la religión cuentan poco.
amor y gratitud." Lo que realmente salva, libera y hu-
Hemos proclamado los derechos individuales y busca-
maniza no es el cumplimiento estricto de unas leyes
mos una organización social democrática como si Dios
ni los ;acrificios ascéticos con la pretensión de ganamos
no existiera. Hemos dado pasos gigantescos en el do-
el cielo, sino el amor que gratuitamente nos envuelve
minio de la creación, y hemos proclamado los derechos
y la correspondencia gozosa por nues,tra parte. de los individuos y las instituciones. Pero ahora nos
~Una misericordia que se hace perdon al encontrarse
encontramos un poco perdidos. En la canalización de
con nuestras miserias y pecados. Toda la Iglesia y cada nuestro progreso técnico algo está fallando porque la
uno de sus miembros necesita de continua purificación, creación"se vuelve contra nosotros y no sabemos bien
y continuamente somos perdonados: No deb~mos mirar cómo relacionarnos con ella. Estamos promoviendo la
a los demás como si fuéramos los Justos y SlD mancha. singularidad y libertad de las personas, pero el indivi-
Porque somos los primeros en experimentar elperdó~) nun,ca dualismo hace imposible la necesaria solidaridad. Nos
seremos capaces de tirar la piedra contra la mUjer adul- estamos aislando de Dios, de la creación y de los
tera ni contra el criminal más pervertido. Al gustar el demás, con peligro de ahogamos en una soledad in-
perdón gratuito de Dios, hombres y mujeres recibimos soportable. Hay ya muchos síntomas de asfixia! En el
la facultad de perdonar a los otros (Mt 9,8).. , fondo, «el hombre y el mundo contemporáneo tienen
"Una misericordia que lJibra en presencia del stifnmzento una gran necesidad de misericordia, aunque con fre-
humano; que se conmueve ante la desgraci~ de los ex- cuencia no lo saben». Aquí está la principal tarea evan-
cluidos socialmente.-Dios escucha los gemidos del po- gelizadora de la Iglesia: ofrecer esta dimensión impres-
bre que no tiene defensor; se hace pre~e~te como amor cindible para oxigenar nuestro clima social (DM 2).
en su miseria. 11 Por eso cuando los cristianos hacemos
nuestra la causa del pobre y optamos por ayudarle a Una mirada limPia y una opción ineludible
que salga de su postración, acogemos la _misericor~a
de Dios."Lo entendieron bien hace unos anos la Iglesia WHay que mirar al mundo y a todos los miembros
latinoamericana y su teología inspiradas y movidas por de la humanidad «con el corazóm>, con los ojos de
la compasión ante las mayorias empobrecidas: ~Tanto Dios que siempre ama y espera.' El Vaticano II dis-
para la comunidad cristiana como para la refleX1o~ teo- pensó al mundo moderno esta mirada del buen sama-
lógica, la indiferencia u olvido de. los. pobres sera ~a ritano. Y esa forma de mirar no es mera estrategia
«cardioesclerosis» mortal, porque impide acoger la mi- para una evangelización eficaz; es más bien algo normal
si realmente creemos que la creación y la humanidad
sericordia entrañable de Dios.
40 Creer en Dios Padre
1 Padre: (dnftnita ternura de amor;) 41

están «fundamentadas y acompañadas por el amor del


las reticencias y reservas del magisterio eclesial ante los
Creador y liberadas por Cristo» (GS 2).~En esa huma-
movimientos modernos de liberación y ante las prime-
nidad el Espíritu siembra cada dia los sentimientos de
:as d~claraciones sobre derechos humanos; para una
misericordia y hay prácticas eficaces de la compasión
Justa mterpretación de sus posiciones hay que tener en
antes de que la Iglesia llegue. También aquí es tarea
cuenta el momento histórico y la envoltura ideológica
de la comunidad cristiana escuchar, fortalecer y ampliar
en que surgieron esos reclamos. Con sus llamadas de
el horizonte de lo que ya está naciendo.
atenció~ y con la práctica de muchos cristianos, hoy
.Una consecuencia de esta mirada limpia es la opción
la ~glesla trata de secundar e ir más allá de los impe-
por la causa de los pobres que siempre tiene lugar dentro
ratlvos marcados en la Declaración Universal de 1948
de una estructura social conflictiva. No es justa la
causa de quienes mantienen o no hacen nada por pues .según nuestra fe todas las personas son image~
eliminar las estructuras y mecanismos perversos que de DlOS y en consecuencia sus derechos humanos tie-
generan la pobreza y la marginación en los más dé- nen algo de divino. 'La defensa de los mismos y el
biles. Y sí es justa la causa de quienes, ofendidos y compromiso por la justicia son exigencia del evangelio,
humillados en ese conflicto, piden la satisfacción de como expresamente declaró el Sínodo de 1971.
sus derechos humanos más elementales. Cuando la -Difícilmente creerán que los cristianos tenemos
Iglesia se inclina inequívocamente por la causa de sentimientos de misericordia si, ante los cambiosy eman-
estos últimos, excluyendo al mismo tiempo el odio y cipaciones de la sociedad moderna respecto a la religión,
la venganza, actúa con la misericordia y con la justicia tomamos actitudes malhumoradas o dogmatistas, en
de Dios, defensor de los pobres, que sin embargo da vez de celebrar la consistencia del mundo que tiene
respiración y hace salir el sol también para los po- sus verdades, sus valores y sus éticas seculares.- Aco-
tentados cegados por sus riquezas. gida, diálogo, paciencia y tolerancia bien entendida
pue~en ser hoy expresiones de misericordia. El dog~
Una práctica coherente matlsmo y el fanatismo religioso paradójicamente tie-
nen algo de común con el relativismo: no aceptan
Todavía hoyes actual la constatación de Pablo V1 que la verdad objetiva esté ya en la historia, si bien
en 1975: «El hombre contemporáneo escucha más a todos andamos todavía buscando la verdad completa.
gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan; Los dogmatistas y fanáticos creen que ellos solos tie-
y si escuchan a los que enseñan, es porque dan testi- nen toda la verdad en sus cabezas y en sus formu-
monio» (EN 41). laciones, mientras el relativismo niega que haya ver-
- En la forma de mirar al mundo y en el com-
dades objetivas y sostiene que igual da una conducta
promiso histórico por la causa de los pobres logra
I que otra.
credibilidad el discurso cristiano sobre Dios. El recono-
[ ••En cuanto a la opción de los cristianospor la causa de
cimiento del mundo} de sus verdades y de sus valores} fue [ los pobres} debemos celebrar las muchas obras de bene-
pauta en los documentos del Vaticano n. Quedan atrás I
t ficencia que han realizado y están realizando no sólo
f

l
l
42 Creer en Dios Padre l Padre: <!infinita ternura de amot/) 43

personas sino también instituciones y colectivos de la modo la organización visible y la normatividad, que se
Iglesia. Parece sin embargo que la misión evangelizadora olvida el carácter referencial de lo visible: -la Iglesia no
peculiar de la comunidad cristiana no es tanto ni sólo está en función de sí misma sino del reino de Dios
practicar la beneficencia, sino ser signo palpable de la cuya ley fundamental es la misericordia (Se 2)."No e~
pobreza evangélica como único camino de humaniza- fácil articular legislación canónica y exigencias de la
ción. Hacer real dentro de la historia la primera bie- misericordia; por eso tampoco valen críticas despiadadas
naventuranza formulada por Mt 5,3: «Felices los que contra los hermanos a quienes toca directamente la
se disponen a vivir con espíritu de pobres porque ellos responsabilidad en esa delicada tarea de gobierno in-
son ya el reino de Dios». traeclesial.·Pero en todo caso, la concreción y aplicación
~ Ya dentro de la comunidad cristiana, la misericordia de las normas canónicas sólo son evangélicas cuando
van inspiradas y acompañadas por la misericordia.
debe ser inspiración permanente.
• Urge recuperar en primer lugar el significado teoló-
gico del «sacramento de la penitencia», como celebración
de la misericordia. Sabemos que hay siete momentos en
que la Iglesia, esa comunidad de vida animada por el
Espíritu, se pone al lado de las personas y entra en
contacto con ellas ofreciéndolas su realidad última de
gracia. Uno de ellos es el sacramento de la penitencia:
cuando las personas quieren cambiar de vida, salir del
«pecado mortab> según la expresión del concilio de
Trento, <dacomunidad de los santos» se ofrece para que
los penitentes logren realizar su proyecto de cambio." En
la celebración sacramental de la penitencia se manifiesta
e irrumpe la misericordia de Dios encarnada en Jesucristo
y en la comunidad cristiana. Además de otras causas,
las deformaciones en la interpretación y en la práctica
de este sacramento han provocado en muchos cristianos
el abandono del mismo~ Sólo cuando esa práctica mues-
tre la misericordia entrañable de Jesucristo en forma de
comunidad, este sacramento dejará de ser una obligación
cada vez más penosa y será solicitado como singular
oportunidad de gracia.
La Iglesia es visible y necesita una organización con
su normativa. A veces sin embargo se acentúan de tal
n. TODOPODEROSO EN EL AMOR

Los cristianos creemos que nuestra realidad mun-


dana y los acontecimientos de nuestra historia no son
fragmentos aislados y resultado de un azar inconsisten-
te. Nos resulta insoportable que el amor y el compro-
miso desinteresado por una sociedad más feliz para
todos, sean como un fuego artificial que termina con
la muerte. La fe, luz gratuitamente recibida, no tiene
argumentos racionales que convenzan; pero responde
a 1m postulado de amor al mundo y a la humanidad;
hay en ellos valores y verdades que no pueden fenecer.
- Al confesar que Dios es Padre, afirmamos y celebramos
que el misterio fontal del mundo, que da sentido y
razón de ser a todo, es el Amor, Alguien que siempre
nos ama y en quien siempre podemos confiar.

1. La sombra oscura del mal

Creemos en Dios «Padre»; y esta novedad debe


modelar todos los demás atributos divinos, incluida la
omnipotencia. El cuestionamiento de la misma viene
hoy desde dos flancos. Uno es tan antiguo como la
humanidad: Si Dios es bueno por esencia y por otra
parte se supone que todo lo puede, ¿cómo guarda
silencio y no interviene para acabar con los muchos
males que desfiguran la faz de nuestra tierra y siembran
tantos sufrimientos inútiles? El segundo interrogante
responde más bien a la visión y mentalidad de la época
moderna: vamos viendo mejor que los fenómenos per-
46 Creer en Dios Padre
1L Todopoderoso en el amor 47

ceptibles de la naturaleza se inscriben en un dinamismo 3. Mirando a la muerte de Jesús


de causas y efectos que tienen explicación sin necesidad
de acudir a fundamentos sobrenaturales. Los científicos En el «Credo» confesamos todopoderoso al Creador
dan distintas explicaciones sobre el origen del mundo del mundo que es el «Padre» de Jesús. Éste le invocó
y en ellas para nada entra Dios. Si no interviene para simultáneamente como «Padre, señor del cielo y de la
evitar tantos males y si no es necesario para justificar
tierra», y «a quien todo es posible» (i\1:t 11,25; Mc
los fenómenos naturales, ¿a qué se reduce la omnipo-
14,36). Lo que más desconcierta es ver cómo, siendo
tencia divina? Jesús inocente y habiendo tenido como pasión de su
Como claves para situar debidamente los dos inte-
vida llevar a cabo la voluntad de Dios, éste guarda
rrogantes y otros similares que puedan surgir, valgan
silencio mientras el Hijo muere crucificado.
unas reflexiones.
Según los evangelios, ante su inminente martirio,
Jesús comenzó a sentir desolación: <Jv[ialma está triste
2. Aceptemos con realismo el problema has,ta el punto de morir». En la convicción de que
todo es posible al Padre que le ama, pide que le
Frecuentemente la dificil articulación entre omnipo- dispense del fracaso: «Que pase de mí este cáliz». Pero
tencia divina y paternidad de Dios ha desembocado en parece que Dios no le escucha, y su agonía fue «noche
el ateísmo. Muchos cristianos, sensibles a la paternidad oscura», supuso una dura crisis en aquel hombre que,
de Dios, prefieren dejar a un lado su omnipotencia, e «siendo Hijo, con lo que padeció aprendió a obedecen>
incluso se contentan diciendo que así es mejor porque (Heb 5,8). Ante la situación tan desconcertante, nada
la divinidad aparece solidaria con los pobres o sin tiene de extraño que los discípulos cayeran en un «pro-
poder. Pero, critican algunos, en todo caso no es om- fundo sopon>; no podían entender el silencio sepulcral
nipotente, porque no puede salvar a quienes ama. y de Dios en aquel trance. Jesús superó la crisis definitiva,
si esta imposibilidad es tan palpable, ¿tiene sentido y se entregó voluntariamente al martirio: «Ha llegado
fiamos de un Dios que no podrá dar la plenitud de la hora». Su decisión fue probada en un proceso donde
vida ni a nosotros ni a nuestros seres queridos? Nos sufrió la humillación y experimentó la traición de los
consolamos diciendo que tiene poder para resucitar a más cercanos. Después de tres horas clavado en una
los muertos; pero ¿dónde tenemos hoy las señales his- cruz, gritó en medio del dolor: «Dios mío, Dios mío,
tóricas que garanticen ese poder? Porque si no encon- ¿por qué me has abandonado?» (15,34).
tramos alguna huella de Dios liberador en nuestra his- En el encuentro con el Resucitado los primeros
toria, lo más lógico será concluir que no existe. cristianos entendieron que Dios estaba en el condenado
a muerte «reconciliando al mundo consigo, no tomando
en cuenta las transgresiones de los hombres, sino po-
niendo en nosotros la palabra de reconciliació1D>(2 Cor
5,19). Pero esta fe, lejos de solucionar el problema, lo
48 Creer eIZ Dios Padre II Todopoderosoen el amor 49

agrava: ¿Quién es el Dios que está con nosotros y incondicional de quienes, alcanzados por el amor, dejan
guarda silencio en nuestro abandono? a Dios ser único señor en ellos y en los demás. Los
En el momento de su martirio Jesús dejó a Dios evangélicamente pobres ya no son «desgraciados» en
ser Dios: amor inabarcable y escondido en su misma el sufrimiento, sino testigos de la gracia o amor gra-
cercanía. Y en esa conducta de Jesús se revelaron «la tuito 2
fuerza y la sabiduría de Dios» manifiestas en la cruz,
«escándalo para los judios y locura para los griegos»
(1 Cor 1,23). Hay un poder económico, político, social, 4. Tres manifestaciones elocuentes
cultural o religioso que se interpreta como capacidad
de dominio; si no se acepta por las buenas, llega la Ahora se comprende cómo fácilmente resulta equí-
imposición por la fuerza. Pero el amor ejerce también voco hablar de la omnipotencia divina como el atributo
un poder. ¡Cuántas veces al sentirse amada, una persona abstracto que para nosotros evoca un poder sin límites.
experimenta que cambia su vida! Es un amor que no Cuando lo aplicamos a Dios, debemos partir de la
se impone por la fuerza, que «nos abandona», nos historia concreta en que se ha hecho realidad; y esa
pone en manos de nuestra propia decisión; pero nos historia tiene un nombre: Jesucristo, primogénito de
I! 11
toda la creación, primogénito de los creyentes y pri-
trabaja y seduce desde dentro, cambiando y perfeccio-
mogénito de entre los muertos (Col 1,15-18; Heb 12,2).
nando nuestro corazón. El martirio de Jesús, libremente
En esas tres fases la omnipotencia de Dios está mo-
aceptado, proclama «la fuerza y la sabiduría» de Dios
delada por su paternidad.
encarnada o hecha práctica histórica en la humanidad.
En esa visión creyente tienen sentido algunas frases
de Pablo: «El que no perdonó a su propio Hijo, antes a) «Llama a las cosas que no son para que sean))
bien le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos (Rom 4,17)
dará con él graciosamente todas las cosas?»; «el Hijo
de Dios me amó y se entregó a sí mismo por mÍ» 1. San Pablo se refiere a la creaClOn que ha surgido
Sugiere que la omnipotencia de Dios se manifiesta en como fruto del amor divino: «Dijo Dios» y aparecieron
su auto comunicación gratuita; no al margen, ni «junto a» las criaturas que son eco de su Palabra, la cual permanece
ni «por encima de» la humanidad, sino en y desde y sigue dando la existencia en todos los momentos de
dentro de la misma. Porque Dios estuvo en él como la historia. El Creador no es como un relojero que
fabrica su artefacto, lo pone en marcha y se retira; ni
<<Abba»,Jesús de Nazaret se pudo entregar por amor
como el director del gran teatro que asigna su papel a
a los demás hasta el martirio.9La fuerza y la sabiduría
de Dios se manifiesta en la pobreza, en la entrega Z Pablo acepta y da sentido a sus fracasos en la evangelización: (<La
fuerza ~e Dios se muestra perfecta en la flaqueza» (2 Cor 12,9); «cuando
I Rom 8,32; Gál 2,20. En la misma fe Jn 3,16: «Tanto amó Dios al [Link], entonces es cuando estoy fuerte» (2 eor 12,10). AqlÚ «flaqueza
mundo, que le dio a su Hijo único ...»; y Heb 9,14: Animado «por el Espíritu y debilidad,) significan entrega incondicional de la persona humana, donde se
Eterno, Cristo se ofreció a sí mismo». marufiesta DIOS como amor.
II Todopoderosoen el amor 51
50 Creer en Dios Padre

tinuamente y cada instante de nuestra vida es fruto de


cada uno, y él se sienta en el palco para ver cómo lo
la presencia benevolente de Dios, no hay situación en
representan. Sigue siendo fuente de vida que continua-
que no podamos encontrarnos personalmente con él, y
mente «sostiene todas las cosas y las está dando el seD>
en su presencia experimentar que todos los demás son
(GS 36). algo que nos incumbe.
Pero esta dependencia respecto a nuestro Creador,
Afirmando la identidad de la criatura
que podríamos llamar ontológica o en cuanto al ser,
La realidad creada es distinta del Creador; tiene su no ata nuestra libertad, y podemos actuar libremente
propia consistencia y está condicionada por la f1tlÍtud como si Dios no existiera. Es verdad que a nuestro
que marca también a la libertad humana. En el mo- Padre nada que nos beneficie o perjudique puede serIe
mento en que Dios decide crear algo distinto de sí indiferente; como tampoco a una madre le da igual
mismo, su omnipotencia queda limitada por el estatuto que su hijo sea un criminal o un hombre honrado.
de las realidades finitas y contingentes. Si crear significa Pero nos ama «aun siendo pecadores» y, al crearnos
llamar «de la nada al seD>,conlleva también aceptar lo libres, 'acepta que cada día le sorprendamos en el ejer-
creado en su alteridad: «Dios trae a la existencia este cicio de nuestra libertad.
universo consintiendo en no dominado, aunque podría
1[1
hacerlo, dejando que en su lugar impere, por una parte, Autonomía como «feonomía»
I
la necesidad mecánica asociada a la materia, incluida la
Etimológicamente «autonomía» significa tener en sí
materia psíquica del alma, y, por otra, la autonomía
mismo la ley de la propia conducta, mientras «teono-
esencial a los procesos pensantes» 3.
mía» quiere decir que recibimos de Dios esa ley, que
todos llevamos ya inscrita en nuestra conciencia y se
Visión teologal del mundo
perfecciona por la gracia. En la historia de la teología
Según la fe cristiana, el Creador «a todo da vida y fue siempre duro problema conjugar la omnipotencia
aliento», sostiene a todo con su amor (Hch 17,25)."Luego de Dios con la libertad de las personas. Y el problema
en el amor al prójimo hacemos nuestro el amor divino parece insoluble mientras sigamos viendo a Dios y a
que da respiración a todas las personas. • Tomás de la persona humana como dos magnitudes independien-
Aquino decía que debemos amar al prójimo porque tes y estáticas, cerradas en sí mismas. Pero la perspec-
también él está destinado a la felicidad sin sombras. Y tiva cambia si el Todopoderoso es amor que gratuita-
como todos los vivientes y el universo que es nuestro mente se autocomunica,·y entendemos la persona hu-
hogar, sólo existen acompañados por el impulso y so- mana como proyecto que se realiza históricamente y
licitud del Creador, el amor al prójimo se prolonga en en libertad a instancias del amor.
el amor a los demás vivientes y en el amor al entorno Si la persona humana puede ser alcanzada, trans-
creacional. Si realmente estamos recibiendo el ser con- formada y promovida desde dentro por ese Dios-Amor,
se vislumbra nueva posibilidad. La sugirió ya en el 681
3 S. WEIL, A la espera de Dios (Madrid 1993) 98.

•......_-----------------------,...--
~-~~~~......,_
52 Creer en Dios Padre 11 Todopoderoso en ef amor 53

el concilio III de Constantinopla: la libertad humana vención es el acontecimiento Jesucristo a quien, por la
de Cristo no fue suplantada ni reprimida por la libertad luz de la fe, los cristianos confesamos Hijo, autoco-
divina; más bien fue potenciada, no por imposición o murucación de Dios mismo.
violencia desde fuera, sino por seducción desde dentro.
La autonomía de Jesús se fundamenta e inspira en su b) «Siendo neo se hizo pobre))
teonomía. "La omnipotencia de Dios se manifiesta en
el acompañamiento incondicional a la libertad humana Según nuestra fe, Jesús de Nazaret, en su conducta
y actuando con amor hasta seducir a esa libertad sin histórica, es «imagen de Dios invisible» (Col 1,15)"Y
forzarla. aquel ~[Link] fue compasivo, se dejó impactar por
toda misena humana, y manifestó su amor, no en el
Los milagros de Dios ejercicio d~l poder que se impone por la fuerza, sino
actuando Siempre «como el que sirve» (Lc 22,27)."'Se
Es frecuente la visión del milagro como intervención
compadeció de los socialmente excluidos, de los enfer-
extraordinaria de Dios dejando fuera de juego a las
,.m.o~"a,e los pecadores y hasta de sus mismos verdugos.
causas segundas. Por ahí va la definición de milagro
i ViV10 lntensamente la cercanía del Padre, estaba con-
1111 dada por el concilio Vaticano 1. Si el Creador es causa
vencido de su mediación histórica, y actuó consecuen-
primera y omnipotente, discurriendo en abstracto, ese
t~~~nte. E~ cierta ocasión alguno de sus discípulos le
1: 111 tipo de intervención milagrosa no parece imposible; la
Pidio que .diera un escarmiento enviando un rayo mortal
apologética de hace años daba gran valora estos mi-
contra, qwenes no le acogían, pero él no aceptó nunca
lagros que llamaba «sobrenatural en cuanto al modo
ese meto do de imposición violenta. Al ver la cerrazón
de realizarse».
de las autoridades religiosas judías y la insensibilidad
Pero en la visión de un Creador «en el cual exis-
de m~~hos ~ su mensaje de salvación, se lamentó, pero
timos, nos movemos y actuamos», Dios no está fuera
prefino monr antes que matar.- El Nuevo Testamento
del mundo ni actúa sólo algunas veces para llamar la
se refiere a este camino desconcertante del poder cuan-
atención. Lleva en sus brazos al mundo, y asoma en
do se deja modelar por el amor: «siendo rico, se hizo
todas las personas y en todos los acontecimientos. Para
pobre» (2 Cor 8,9), «pudiendo ser igual a Dios, tomó
la comunidad creyente donde se redactó la Biblia, el
la condición de servidor» (Flp 2,6s); «en vez del gozo
milagro, «las maravillas de Dios», están en el sol que
que se le ofrecía, soportó la cruz» (Heb 12,2) 4.
ilumina durante el día, en la luna que alumbra de
noche, y en el viento que trae las nubes con agua para 4 Siguiendo esta revelac~ó,:, en su ~tima encíclica Fides et rano (n.93),
fertilizar los campos. Cuando Abrahán sale de su tierra Juan ~ablo II [Link] un objetivo primaria a la reflexión teológica: <da com-
prensIon de la ke~oSls de DlOS, verdadero gran misterio para la mente humana,
para buscar un porvenir mejor y cuando un pueblo a la cual resulta maceptable. que el sufrimiento y la muerte puedan expresar
esclavizado se pone en pie para conseguir su liberación, el amor que se da SlO pedIr nada a cambio».

el creyente de la Biblia descubre los milagros o «ma-


ravillas» de Dios. El milagro definitivo de esta inter-
54 Creer en Dios Padre
11. Todopoderoso en el amor 55

En la lógica del amor c) «El Dios que da la vida a los muertos))


Esa conducta de Jesús nos da la clave para vislum-
El poder divino es también sobre la muerte. Pero
brar cómo es y cómo actúa el Omnipotente: no con
igualmente aquí ese poder ha seguído y está siguiendo
la lógica del más fuerte, sino con la suavidad y man-
el camino del amor.
sedumbre de lo débil: «El Hijo del hombre no ha
venido para ser servido sino para servir y dar su vida
El amor más fuerte que la muerte
como rescate por muchos».· Su manifestación como
Hijo no tiene lugar en el ejercicio del poder que domina Ya son bien significativos los argumentos bíblicos
y reprime a los demás, sino en la entrega por amor, que los primeros testigos de la resurrección esgrimen:
haciendo lo posible para que los demás también puedan el amor es más fuerte que la muerte; y el Dios «pro-
vivir y actuar como personas libres. tector de Abrahán, Isaac y Jacob» que es dueño de la
.Saliendo continuamente de su propia tierra por amor vida, no puede abandonar a Jesús, justo y fiel por
gratuito y sin pedir nada a cambio, aceptando el su- excelenci¡:t,en la oscuridad del sepulcro. Por otra parte,
frimiento y la muerte, Jesús de Nazaret se reveló como si este Jesús pasó la vida teniendo como alimento la
Hijo, auto comunicación de Dios mismo «todopodero- voluntad del Padre y confiando en su amor, no es
so». También aquí la omnipotencia divina estuvo mo- posible que su intimidad con Dios quede burlada en
dulada por el amor de misericordia. el fracaso de la cruz 5.

Inspiración de vida cristiana Omnipotencia en e! dinamismo de! amor


El camino evangélico es bien desconcertante para La resurrección de Jesús no debe ser interpretada
los que funcionan y pretenden realizarse mediante la como un milagro extraordinario y aislado de su vida
fuerza del poder 'que se impone y domina. Para esa y de su martirio. En toda la conducta histórica de
mentalidad resulta incomprensible la conducta evangé- aquel hombre estuvo presente y activo el Dios de la
lica: «Quíen quíera salvar su vida, la perderá; pero quíen vida que por amor sigue acompañando a su creación,
pierda su vida por mí y por el evangelio, la salvará». y venciendo la oscuridad de la muerte. Cuando Jesús
Es la traducción histórica de nuestra confesión cristiana hacía «obras buenas» o signos de liberación, curando
sobre la Trinidad: el Padre es principio no porque se enfermos, tocando con su mano a los leprosos, re-
imponga como superior a las otras personas divinas habilitando a los pobres, o combatiendo a los demo-
sino por una relación de amor donde las tres personas nios homicidas, el Dueño de la vida pasaba resuci-
mutuamente se constituyen, afirman y plenifican. tando a los muertos. En la hora de su martirio, Jesús
de Nazaret se dejó alcanzar y transformar por ese

5 Jesús cree en la resurrección de los muertos, y contra los saduceos


que la negaban, arguye partiendo de estos argumentos (J\1:c12,26s). A ellos
acude también San Pedro en su discurso de Pentecostés (Hch 2,22-28),
11 Todopoderoso en el amor 57
56 Creer en Dios Padre
en su liturgia: «Oh Dios, que manifiestas especialmente
amor divino hasta dar su propia vida. Se entregó tu poder con el perdón y la misericordia» 7. Fue también
totalmente dejando que Dios se manifestara como el la fe que alimentó la reflexión teológica de Tomás de
Dueño de la vida que vence a la muerte. La resu- A'.qmno: "«Es propio de Dios tener misericordia, y se
rrección de Jesús proclama la presencia eficaz del Due- dIce que en ella se manifiesta de modo extraordinario
ño de la vida cuando la humanidad se deja transformar su omnipotencia» 8.
por su amor.
Oración-colecta del domingo XXVI del tiempo ordinario.
Pero la resurrección de Jesús todavía no es el final 7

8 Suma Teológica} 1I-1I,30,4.


de la historia. Es un acontecimiento que se abre al
porvenir, pues Cristo resucita como «primogénito de
entre los muertos», o «como primicias de los que mu-
rieroID> (Col 1,18; 1 eor 15,20). El poder de Dios
sobre la muerte actúa condicionado por la libertad hu-
mana que sólo madura en los vaivenes de la historia,
y ligado al dinamismo propio de una creación en pro-
ceso. Esa libertad y ese proceso creacional sólo tienen
lugar en la sucesión del tiempo, que ha de ser media-
ción ineludible para que se logre la victoria total sobre
la muerte, la presencia del Dios de la vida «en todos
y en todo» 6.
La confesión cristiana une «Padre» y «Todopodero-
so». Sugiere que la omnipotencia de Dios sólo tiene
su explicación en el amor. ·Por experiencia propia y
escucha de otras personas, intuimos que también el
amor tiene poder; y de hecho hay amores que cambian
la vida de una persona. Pero ¿hasta dónde llega y cómo
se manifiesta el poder ejercido por un amor infinito
que nosotros no podemos controlar? El contenido úl-
timo de esa fe que une omnipotencia y paternidad sólo
admite aproximaciones; en esa convicción quizás valgan
las sugerencias que preceden. Al final hay que volver
a la confesión de fe que la comunidad cristiana celebra

6 1 Cor 15,28. Hay relación entre libertad humana y proceso liberador


de la creación (RaID 8,22-25).
nI. NOS LIBRA DEL MAL

En todas las épocas ha surgido el mismo interro-


gante: Si existe el mal en el mundo ¿cómo puede existir
un Dios omnipotente y bueno que lo permita? No es
posible creer en ese Dios que nos ama, y sin embargo
deja no sólo a la humanidad sino también a la creación
bajo el dominio del mal. Son terribles las catástrofes
naturales que no podemos evitar. La violencia entre las
especies animales parece medio necesario para la su-
pervivencia; y las relaciones de la especie humana con
11111
su entorno creacional son con frecuencia muy agresivas.
La historia de la humanidad está desfigurada por la
división entre los pueblos, la dominación del hombre
sobre la mujer, la guerra fratricida, y crímenes de todo
tipo. Permanece la situación desastrosa que sufría el
pueblo judío cuando se redactó la historia bíblica sobre
los orígenes del mundo presentando el proyecto del
Creador en el símbolo del paraíso.
Nuestro mismo siglo, uno de los más significativos
en el dominio de la naturaleza por el hombre, deja
como sombra vergonzante nombres como Auschwitz,
Ruanda, o Bosnia, donde han tenido y están teniendo
lugar prácticas sistemáticas para aniquilar a pueblos en-
teros. En las relaciones internacionales, y dentro de
cada nación, la ley del más fuerte se impone oprimien-
do y aplastando a los más débiles.
Cada persona experimenta en su propia vida muchas
enfermedades físicas, psíquicas y morales. Y lo peor
no son los males que tanto nos limitan, sino el sufri-
miento: en la marginación personal, viendo la muerte
60 Creer en Dios Padre 111 ~Noslibra de! mal 61

de niños inocentes, acompañando a nuestros seres que- sabemos cómo es Dios y cómo ejerce su poder; pen-
ridos en el dolor, y experimentando el sentimiento de samos en la conducta normal seguida por los poten-
culpabilidad por acciones u omisiones en nuestra tados en este mundo, y fácilmente situamos a Dios y
conducta. su omnipotencia en continuidad y al final de una escala
En este sombrío panorama, es lógico el interrogante: donde prevalece la lógica de dominación; pero ¿cómo
¿Dónde está el Dios que los cristianos confiesan «Padre será el poder que brota del amor totalmente gratuito?
todopoderoso»? Porque sufrimos como los demás mor- No faltan cristianos que unen los dos polos, Dios
tales, los cristianos pedimos en el «Padrenuestro» que y el mal, hasta creer que Dios envía males como la
Dios nos libre del mal y del Maligno, esas fuerzas enfermedad o las catástrofes naturales para castigar a
hostiles que se desatan en el mundo. A pesar de nues- personas o pueblos por sus pecados. Y hay un discurso
tras súplicas, los desastres y el dolor siguen ahí. Si bastante generalizado: como es omnipotente, Dios pue-
Dios existe ¿por qué permanece callado? El silencio de de quitar todos los males y sufrimientos; pero no lo
Dios ante los males y sufrimientos de la humanidad hace porque quiere purificamos, «el que bien te quiere
fue preocupación importante de los novelistas europeos te hará sufrir»; «soportando el dolor, nos ganamos el
a mediados de este siglo. <<Diosy los campos de la cielo». No se compaginan bien estas visiones con el
muerte, no lo entenderé jamás», dice el escritor y cre- evangelio: Dios quiere <<vidaen plenitud» y «gozo com-
yente judío Elie Wiesel. pleto» para todos. Jesús de Nazaret no predicó resig-
naciones fatalistas sino que combatió los males sociales,
trató de rehabilitar a los pobres y curó a muchos
1. Observaciones previas enfermos.

A la vista de tantos males en la creaClOn, de tantas


injusticias en la sociedad y de tanto sufrimiento inútil 2. Aproximaciones desde la revelación
en la vida de cada persona, parece de todo Pli1lto
imposible creer en la existencia de Dios todopoderoso Más que un problema, el mal es un «misterio de
y bueno. Pero el planteamiento se invierte si uno ha iniquidad» según la expresión de San Pablo. Si recurro
experimentado la cercanía benevolente de Dios, y por a la revelación, . no es tanto buscando soluciones , sino
otra parte se ve golpeado por la inhumanidad del su- perspectivas para una explicación en el interior de la fe.
frimiento. Su preocupación entonces no es ya la exis-
tencia de Dios, sino la posibilidad de superar desde su
a) Dios no es autor de! mal y promete la victoria
experiencia creyente el hundimiento psicológico y moral
causado por tantos males. El artículo central de la fe sobre Dios, que luego
Cuando creemos irreconciliables omnipotencia de es clave ,de interpretación en toda la historia bíblica,
Dios y existencia del mal, damos por supuesto que está en Ex 3,7: «Bien vista tengo la aflicción de mi
1I1 lvos libra del mal 63
62 Creer en Dios Padre

autónomos en comuruon con su Creador, en convi~


pueblo en Egipto, y he escuchado su clamor en pre~
vencia humanitaria, y en armonía con los demás vi~
sencia de sus capataces; conozco sus sufrimientos y he
vientes de la creación.
bajado para liberarlo». Dios es alguien que se deja
Por lo demás el relato bíblico deja bien claro que
impactar por las injusticias sociales y por el sufrimiento
el proyecto de Dios para su creación es el paraíso:
humano. No es apático ni permanece impasible al ver
una situación ?e bienestar donde la humanidad tenga
el dolor y el deterioro de sus criaturas.
todos los medios para ser feliz, se relacione amistosa~
Con y desde esta fe o experiencia de Dios, se
m~nte con su Creador, hombre y mujer gocen de los
plantea y se intenta dar una interpretación al problema
tnlsmos derechos siendo compañeros de camino, y to~
del mal, cuya existencia era también duro látigo en el
dos los humanos gusten la convivencia pacífica no sólo
pueblo donde se escribió la Biblia. Primero se identifica
con los demás miembros de la humanidad sino también
el mal con los opresores egipcios; pero después el
con todos los vivientes 1. A pesar de que la pareja
pueblo va constatando cómo en su propio seno la
humana sucumbe ante la tentación acarreando con su
lógica de opresión se impone una y otra vez con dis~
caída incluso la muerte, Dios no abandona su proyecto,
tintas formas: monarquia instalada en el poder, ricos
y promete una victoria sobre el mal y los sufrimientos
insensibles al justo clamor de los pueblos. Hasta con~
desde el interior y en el dinamismo histórico de la
cluir: «El corazón del hombre es lo más retorcido» O er
humanidad, cuyo linaje aplastará la cabeza de la Ser~
17,9). Así queda pendiente la cuestión: ¿Dónde tiene
piente, símbolo del mal en el mundo (Gén 3,15).
su origen el mal? El interrogante se agudiza con la
deportación de los principales del pueblo judío a Ba~
bilonia: la humillación y el sufrimiento eran el amargo b) Jesús ante el mal
pan día y noche de aquel pueblo que se preguntaba:
¿Dónde está Dios que ha hecho alianza con nosotros ,Según los evangelios, Jesús se dejó impactar por
y es defensor de los pobres? los mal~rs del mundo y el sufrimiento de las personas,
Posiblemente por esas fechas algunos sacerdotes re~ combatlo esas deficiencias pero no pudo acabar con
cogen y unen distintos documentos que hoy integran el mal, cuyas garras se volvieron contra él y lo elimi~
los primeros capítulos del Génesis. En ellos y a la naron. Murió confiando en el Padre que puede librar
hora de responder al problema del mal, se descartan de todo mal.
dos soluciones que parecen lógicas: 1) no hay dos ,No consta en los relatos evangélicos que hubiera
principios o divinidades, uno del bien y otro del mal, [Link] naturales llamativas en el pueblo y en el
como creían algunos pueblos vecinos; 2) el Dios crea~ tlempo donde Jesús vivió. Pero se cuenta un accidente
dar del cielo y de la tierra no es causante del mal: la caída de la torre de Siloé, que dejó dieciocho víc~
vio que todo lo creado «era bueno». Y se sugiere otro timas. En la interpretación del hecho Jesús descarta
camino de solución: hombre y mujer no son capaces
1 Es la descripción del paraíso en Gén 2,8-25.
de mantenerse a la altura de su vocación: ser libres y
64 Creer en Dios Padre III Nos libra del tIlal 65

cualquier castigo divino: «¿Pensáis que eran más culpa- que por fin el mal será totalmente vencido: «Ya no
bles que los demás hombres que habitaban en J erusa- habrá muerte ni llanto, ni gritos ni fatigas» (Ap 21,4).
lén?; no, os lo aseguro» (Lc 13,4).
Ante la injusticia social y la enfermedad, Jesús no c) Dios hace Sf.!YO el sufrimiento
permanece pasivo. Afectado por la marginación y el
Para garantizar la trascendencia de la divinidad la
sufrimiento de las personas, «pasó haciendo el biero>,
ftlosofía griega la revestía con los atributos «inmutable»
rehabilitando a los pobres, y «curando a todos los
:<impa~ible».Po~ eso resultaba muy difícil, por no deci;
oprimidos por el diablo». Pero no acabó con el dolor
lmpos1ble, encajar en ese marco la confesión cristiana
y la muerte. Resulta muy revelador en este sentido
en la divinidad de Jesucristo que había ignorado, sufrido
Jn 11,6-27: Jesús amaba de verdad a Lázaro y a sus
y n:uerto en l~ [Link]. El interrogante ya planteado en
hermanas; por eso al enterarse de que Lázaro había
el. SIglo II en .amb1tos de reflexión, saltó a debate pú-
muerto, <<lioró»,«se conmovió hondamente y se turbó».
blico en el s1glo IV gracias a un sacerdote llamado
No pudo evitar la muerte del amigo; y aunque cuenta
~rrio:.} e~ucris~o debí~, de ser inferior a Dios porque,
el evangelio que lo resucitó, Lázaro sale del sepulcro
S1naClo, Ignoro y sufno, no era inmutable ni impasible.
llevando encima de sí el destino de muerte, «atado de
Para responder a esta cuestión se celebró en el 325 el
pies y manos con vendas y envuelto el rostro en un
c~ncilio de Nicea, que confesó: Jesucristo es verdadero
sudario» 2. Pero es en ese trance cuando Jesús proclama
DlOS, «sufrió» y resucitó (DS 125).
su confianza en la victoria definitiva de la vida sobre
. Esa .confesión tiene implicaciones fundamentales.
el sufrimiento y la muerte: «Yo soy la resurrección y
DlOS m1smo entra como miembro de la raza humana
la vida; el que cree en mí, aunque muera vivirá; y todo
en ese ~n~ismo de la historia desfigurada por el mal
el que vive y cree en mi, no morirá para siempre».
y el .s~ft1ffi1ento. Se hace cargo y carga con los efectos
Si la conducta histórica de Jesús revela siempre có-
perruclosos de ese mal, es compañero nuestro en la
mo es y cómo actúa Dios mismo, este relato evangélico
oscuridad de nuestro dolor, y desde el interior de la
sugiere: Siendo amigo de la humanidad, Dios no quiere
humanidad vence los males y triunfa sobre la muerte.
para nadie ni el mal ni el sufrimiento; su proyecto es
Cuenta E. Wi~sel, superviviente de Auschwitz, algo
de vida y no de muerte; ya la teología tradicional re-
~o~movedor e Ilustrativo: «La SS colgó a dos hombres
presentada por Tomás de Aquino decía que el mal no
Judíos y a un joven delante de todos los internados
es objetivo de la voluntad divina. A pesar de que ya
en e~ cam~o. Los hombres murieron rápidamente, la
en el transcurso de la historia está combatiendo nues-
ago,rua del Joven duró media hora. ¿Dónde está Dios?
tros males encarnado en la misma humanidad, no puede
¿Donde está?, preguntó uno detrás de mí. Cuando des-
acabar con ellos. Sin embargo llegará un momento en
pués de largo tiempo el joven continuaba sufriendo
2 Jn 11,44. Son los signos de la muerte que desaparecen con la resu- colgado del lazo, oí otra vez al hombre decir: 'Dónd~
rrección de Cristo. Cuando Pedro llegó al sepulcro del Crucificado, «se inclinó
~st~ 'D' lOS a?ora? ~ en ~ní mismo escuché la respuesta:
~
y vio las vendas en el suelo y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a
las vendas, sino plegado en un lugar aparte» Gn 20,7). ~Donde esta? Aqm, esta alli colgado del patíbulo».
66 Creer en Dios Padre
III Nos libra del mal 67

Los teólogos siguen debatiendo sobre «el su~ri~en-


por ser Hijo de Dios, tiene poder para «dar la vida»
to de Dios» y en los últimos años se han mul~?licado
y vencer a la muerte. No tanto con milagros deslum-
las explicaciones. Pero en cualquier interp~?taclO~ .que
brantes que pasan por encima de las leyes y dinamismo
se d'e, algo decisivo pertenece a la confeslOn Cristiana naturales, sino por la fe: «Yo soy la resurrección; el
sobre Dios: es Alguien que se conmueve ante nuestro
que cree en mí, aunque muera vivirá; y todo el que
sufrimiento, se hace compañero nuestro soportando su
vive y cree en mí, no morirá jamás». Una cosa es el
garra lacerante, lo combate con nosotros y e~ nosotros.
sufrimiento por la enfermedad, por el miedo a la muer-
Nada tiene que ver esta percepción de. DlOS con la
te o por otras mil causas; y otra la desdicha que se
divinidad distante, apática, cuando no rival. de la hu-
adueña del alma, la marca hasta el fondo, cierra todas
manidad, y cruel insobornable que lanza castigos y ame-
las salidas, la impide ser ella misma y la deja sumida
nazas contra los pobres mortales.
en la esclavitud. Un mismo acontecimiento triste puede
significar para uno la desdicha y para otro no, aunque
también sufra la negatividad de lo que acontece. Jesús
3. Dios vence al mal en y con nosotros
de Nazaret murió con terrible dolor fisico y con la
Ya es mucho que Dios se haga cargo de nuestr~s sensación de abandono, pero fue dueño de sí mismo
males y cargue con nuestro sufrimiento; sólo una di- en el sufrimiento y en el martirio que aceptó libremente,
vinidad así puede ser creíble. Pero hablando ya en muriendo con gozo profundo. No cayó en la desdicha
concreto y suponiendo que la creación es un proyecto porque Dios-Espíritu se auto comunicó en aquella hu-
bien pensado, Dios no puede termin~r c~n el ~al manidad y ésta se dejó modelar por esa fuerza de lo
mientras se teje la trama de nuestra hist~ria, preClsa- alto. En la obediencia y confianza de Jesús, el Dios
mente porque su omnipotencia se mamfiesta como de la vida vence al dolor y a la muerte 3.
amor gratuito. El Creador hace todo lo que puede para Guardo siempre como gracia para mi propia vida
afirmar y perfeccionar su crea~ión, pero su querer pas.a el recuerdo de personas que, destrozadas por el mal y
por la contingencia de las Criaturas que. h~ h.~cho ~- el sufrimiento, mantuvieron siempre la paz. La fuente
ferentes a sí mismo. Aceptando esa lirrutaClon, aun de la misma era sin duda la fe y el amor que vencen
debemos afirmar dos cosas: 1) Que si bien el d~lor, y al dolor de la enfermedad y quitan el miedo a la
la muerte invaden nuestro ser, no manchan de. mngun muerte: «Si, perseverando en el amor, se cae hasta el
modo la perfección divina que es amor gratwto; e~o punto en que el alma no puede retener el grito "Dios
queremos decir cuando invocamos al Padre «que estas mío ¿por qué me has abandonado?", si se permanece
en los cielos». 2) Que esa perfección ya. e~tá presente en ese punto sin dejar de amar, se acaba por tocar
y activa en nosotros para vencer al suf~lmlento, y a;lla
3 En esa dirección apunta J n 3,34: Jesucristo es portador de! Espiritu
muerte mientras todavía vamos de carruno. ¿C~r.n0'
«sin medida». Eso dan a entender los evangelistas cuando interpretan e!
En el relato evangélico sobre la resurrecclOn. de bautismo del Jesús como descenso de! Espiritu sobre aque! hombre. Según
Lázaro, los primeros cristianos confiesan que J esucnsto, Heb 9,14, movido «por e! Espíritu Eterno», Jesús se entrega totalmente al
proyecto de Dios.
68 Creer en Dios Padre III Nos libra del mal 69

algo que no es ya la desdicha, que no es la alegria, En el «Padrenuestro» hay una última petición: «líbra-
que es la esencia central, intrínseca, pura, no sensible, nos del m~l». La palab~a griega «poneros» también puede
común a la alegría y al sufrimiento y que es el amor se~ t~a.duc1dapor <<maligno»,como prefirió leer la Iglesia
mismo de Dios» 4. ~nm1tlVa. Merece la pena mantener esta plurivalencia de
Es penoso sin embargo ver otros casos de personas s1gnificación, pues el mal no se agota en los males de
que se revuelven solas en el dolor, que tienen pánico nuestra c~?dición creatural, y de los pecados personales;
a la oscuridad de la muerte, que no miran a Dios hay tamb1en un mal intrahistórico --«pecado estructu-
como referencia explícita. No admiten reflexiones «so- r~b>--- que mata irre~erentemente a las personas y en
brenaturales», pero son sensibles al calor de la mano C1erto modo es supenor a ellas mismas. En el «Padre-
que se les tiende con cariño. Cuando experimentan ese nue;tro» los. cristianos pedimos que se haga realidad ya
amor gratuito, de una forma u otra están pidiendo: aqm en la tl~~ra esa victoria sobre el mal que se hará
«no me abandones». En esa cálida relación humana, en total y defirutlva «en el cielo», en esa nueva tierra que
ese acompañamiento silencioso que se inspira en la barruntamos y expresamos en el símbolo «resurrección
compasión, Dios encarnado está venciendo con noso- de la carne».
tros y por nosotros al sufrimiento que hace desdichadas
a las personas.
5. Compasión eficaz ante los males del mundo

En ~uestr~ sociedad secularizada, más que ateísmo


4. «y le resucitó al tercer día»
c~mb~?vo eXiste la indiferencia. La génesis de esta
Pertenece también a la confesión de Nicea. La so- SltuaclOn es muy compleja, pero, de manera más o
lidaridad de Dios con nosotros en nuestro dolor, no me~os consciente, entre las dificultades que pesan ne-
termina en el martirio de Jesús siendo víctima de nues- ?atlva~ente para creer en Dios están los muchos males
Inexplicables que torturan a la humanidad y al mundo
tro mal y sujeto de nuestro sufrimiento. Resucitando
[Link]. Por otra parte, tampoco esta sociedad secula-
al Crucificado, el Dios de la vida garantiza la victoria
nz.a~a, que cada vez funciona más como si Dios no
definitiva sobre los males de la historia y sobre la
~X1Stlera,es hogar donde hombres y mujeres sean fe-
muerte. En 1 Cor 15,41-57 Pablo celebra ya esta vic-
lices; hay excesiva violencia y una carrera darwiniana
toria del «cuerpo espiritual» o resucitado: libre de la
donde sucumben los más débiles. Cada vez se hace
corrupción o egoísmo que pervierte nuestras mejores
más dificil la. ternura y el perdón. Y al contemplar las
empresas, libre de las leyes manipuladas por el pecado
masacres maS1vas que han tenido y están teniendo lugar
que mata la verdad con la injusticia, y libre por fin
en ~uestro siglo, dificilmente se puede creer en el hu-
de la muerte.
marusmo de la humanidad, y el fatalismo es amenaza
4 S. WEIL, o.c., 55-56. lógica. En su notoria insatisfacción y a veces sin sa-
11l Nos libra del mal 71
70 Creer en Dios Padre

hemos aprendido junto al Crucificado. Pero a la hora


berlo, hombres y mujeres buscamos una sociedad de
de la verdad, sólo podemos dar razón de nuestra es-
convivencia pacífica, de ternura y de perdón, de con-
peranza en una compasión «eficaz»: siendo testigos de
fianza en un porvenir mejor para todos. Esos anhelos,
a~or, de perdón y de confianza; esas vertientes deci-
que suelen despuntar a veces en reacciones, grupos o
SIVasque responden a tres grandes carencias que des-
movimientos contestatarios, flotan en el aire como «un
figuran el rostro de nuestra sociedad.
rumor de ángeles».
. No es ~ácil ese testimonio cuando también los cris-
Ante este sufrimiento, es una gracia entrar en la
tI~nos su~nmos el silencio de Dios en nuestro sufri-
compasión de Dios manifiesta en la conducta histórica
Ullento. Sln esta solidaridad en el dolor con los demás
de Jesús en quien, movido a compasión, Dios mismo
m~rtales, nuestro testimonio tampoco seria creíble. Sólo
queda totalmente a merced de los hombres que matan.
qwen tenga esta du:a experiencia del mal y haya pasado
Los que se han dejado transformar por estos senti-
la. noche oscura, Sln tener una explicación ni para si
mientos de Dios y al mismo tiempo se consideran
Ullsmo, puede comprender la increencia de muchos
hermanos de todos, pueden suplicar como Teresa de
ante l?s terribles males que desfiguran a la persona, a
Lisieux: «Señor, ten compasión de nosotros».
la socIedad y al cosmos.
El Vaticano II se dejó alcanzar por esta compasión
En nuestra sociedad española, donde ya están ca-
de Jesucristo, abrazando con amor al mundo moderno
yendo ,los marcos de cristiandad, la fe debe ser cada
que ya no es creyente: al hombre «que cultiva sólo la
ve~ mas personalizada. Sólo una pro/unda e:>..perienciadel
realidad científica» y que vive «descontento de si mis-
Dzos. revelado en Jesucristo puede garantizar nuestro testi-
mo». Al humanismo <Jaico y profano en toda su terrible
momo es?eranzado ante los males y sufrimientos de
estatura»; «a esta religión del hombre que se ha hecho
la ~[Link]. Y en este clima deben ser proyectados
Dios», la Iglesia, inclinándose con amor compasivo co-
y ':V1~[Link] conflictos y el dolor que causan los males
mo el buen samaritano, «ofrece la religión de Dios que
en znstztuczones y organización de la Iglesia. Mientras se cons-
se ha hecho hombre», en actitud de servidor incondi-
t~uye y ;a. creciendo en el tiempo, la comunidad cris-
cional 5.
tiana es~a lntegra.d_ata~bién por pecadores y necesitada
Ante el azote del mal y el sufrimiento tampoco los
d~ continua punf1caclOn. Será totalmente santa y una
cristianos tenemos una solución; sólo nos queda confiar
solo cu~ndo llegue a ser totalmente Iglesia. En esa
en que el Dios de la vida está con los que sufren
pers~ectIva nunca se ama suficientemente a la Iglesia,
dando aliento e impulso para que no sucumban. Lo
trabajando ~?r lo ~ue ella misma ansia y espera ser.
S PABLO VI, Valor religioso del Concilio. Discurso en la clausura del Vatica- Esa ten~lOn haCIa su plenitud golpea continuamente
no n, 7 de dic. de 1965, n.8. El valor «religioso» se cifra en la compasión
y servicio al mundo contemporáneo aquejado de tantos males. Evoca la Carta a la .comurudad cristiana para que no se quede a medio
de Santiago 1,27: «La religión pura e intachable ant(> Dios es ésta: visitar a CaffilnO. Pero a veces las instituciones parecen mos-
los huérfanos y a las viudas en su tribulación y conservarse incontaminado
del mundo». SegÚn esto, la misión de la Iglesia ante los males y sufrimientos tr~nc~s y duras, impermeables a los sentimientos de
de nuestra sociedad sería la compasión eficaz y la ruptura de cualquier com- Ullsencordia. Cuando se lamentan las deficiencias de la
plicidad con las causas que generan el sufrímiento.
72 Creer en DiOJ Padre

instituclOn u orgallizaclOn ecl'eSla1es, no como excusa


•• F

para desentenderse ni como reac~ión amarga y autosu-


ficiente contra los hermanos a qmenes ~a to~ado pues-
IV. «TU CREADOR SE HACE TU ESPOSO»
tos de responsabilidad, sino como eX1g~nC1a~e. una
conversión personal y de toda la c~~ullidad cnstla?-a,
se madura en comprensión, compaslon y compromlso
en la erradicación del mal y del sufrimiento, que. tam- El relato bíblico de la creación es una interpretación
bién son preocupación e interrogante para los mlsmos creyente de los orígenes partiendo ya de la experiencia
discípulos de Cristo. religiosa que tuvo aquel pueblo hebreo. La creación es
presentada como un proyecto que se concreta en la
alianza y se abre como promesa hacia una perfección
definitiva. Para mantener viva la confianza del pueblo,
los profetas, y especialmente Isaías, insisten una y otra
vez en la unidad del proyecto divino: el Creador o
Hacedor acompaña siempre al pueblo garantizándole la
libertad, saliendo fiador por él, poniéndose a su lado
y ayudándole a superar todas las dificultades en el
camino. Es el «goel», familiar y amigo que se hace
responsable de sus deudas y sale a socorrerlo en sus
fracasos; es como el esposo siempre atento con soli-
citud a lo que su esposa necesita. En el Nuevo Tes-
tamento se mantiene la unidad entre creación y reden-
ción: Jesucristo es «Dios con nosotros», el redentor o
familiar que nos abre camino cuando parece que ya
no hay salida: «imagen de Dios invisible, Primogénito
de toda la creación porque en él fueron hechas todas
las cosas, y Primogénito de entre los muertos».
Antes de confesar que Dios es creador, la Biblia
proclama que es liberador. De modo análogo los cris-
tianos creemos en Dios-Padre y luego añadimos «Crea-
dor del cielo y de la tierra». Como en la revelación
bíblica la creación ya es interpretada dentro de un
proyecto de liberación, la paternidad como expresión
de quien gratuitamente da la vida, envuelve con amor
la existencia del hijo, y cuida con solicitud todos sus
IV ((Tu Creador se hace tu esposo)) 75
74 Creer en Dios Padre

Si por dependencia entendemos la imposibilidad de no


pasos, modula también la intervención del Creador que
actuar por nuestra cuenta incluso haciendo lo que Dios
da el ser y perfecciona en sus criaturas la obra co~
no qUlere para nosotros, no somos dependientes del
menzada. Hay continuidad entre creación y alianza; en-
Cre~~~r, que nos ha puesto en manos de nuestra propia
tre creación, liberación, salvación. Según decía Pablo
declslon.
en Atenas, Dios creó todo el linaje humano «para que
Mirando a la primera pareja, el Creador vio que
buscase la divinidad a ver si a tientas la buscaba y la
~odo. «era muy bueno». En esa mirada positiva, quedan
hallaba» (Hch 17,27).
mclutdos cuetpo y alma) varón y hembra. Por consiguiente
Esta forma de interpretar la creación como dina-
no hay en la persona humana dos partes, una material
mismo en proceso, y esta confesión en el Creador
y otr~ espiritual, cuerpo y alma, si bien hay dos di-
como «Redentor», «Padre» o «Esposo», abren nueva
menSlOnes de la única realidad: histórica y trascendente.
perspectiva fundamental: <<1)iosha creado por amor y
También la _materia «merece ser amada por los que
para el amor; ha creado todas las formas de amor y
aman al Senor ~e la materia» 1. Tratando de superar
ha creado seres capaces de amar en todas las distancias
un ~efasto dualismo, ya en el siglo XIII Tomás de
posibles».
Aqulno empleó la expresión «unión substancial» de al-
ma y cuerpo.
No ~ay un~s acciones del cuerpo como el deporte,
1. «Vio que todo era bueno»
el trabaJO.,.la diversión, que sean profanas; y otras del
Según el relato bíblico, en la creación tal como sale alma es?1t1tuales, como la oración, un día de retiro,
de las manos de Dios, «todo es bueno». Nada realmente celebraclO~es r~ligiosas. La espiritualidad significa vivir
bueno hay en el mundo ni en nosotros que no proceda toda la eX1stenClacon espíritu. Y espiritualidad cristiana
de él. Esta revelación tiene sus implicaciones. quiere decir realización de cuanto somos , sentimos ,
En primer lugar, la creación entera y la humanidad pensamos y hacemos según el espíritu de Jesucristo.
tienen ya en sí mismas comistencia propia. Antes nos hemos En la experiencia singular de aquel hombre el Creador
referido a la finitud de todo lo creado y a la libertad que cuida los lirios del campo es el (<Abb~»,el Padre
histórica de las personas humanas. La omnipotencia del c~yo amor abraza tiernamente, acompaña en su creci-
Creador, que se manifiesta como amor gratuito y nunca illlento y no abandona jamás nada de la creación.
destruye a sus criaturas, está sometida inevitablemente Si también el cuerpo es bueno, la salvación que
a estos condicionamientos. Por eso cuando se dice que afirma y promueve a la humanidad no se debe reducir
los seres humanos somos dependientes de Dios, debe- a «la vida eterna», entendida sólo como salvación «del
mos interpretar bien lo que se quiere decir: según nues- alma», e independientemente de las salvaciones o libe-
tra fe cristiana, en todos los momentos de nuestra raciones intrahistóricas en el ámbito económico, poli-
existencia, todos y todas estamos recibiendo la respi- 1 S. WEIL, o.e., 81.
ración o aliento de Dios para continuar viviendo. Pero

COffVENTO STO. PQMfNGG


76 Creer en Dios Padre IV. «(Tu Creador se hace tu esposo)) 77

tico, cultural o religioso. Como la creación, la salvación truos marinos» (Gén 1,21). Consiguientemente toda la
es de toda la persona, cuerpo y alma; en su condición creación tiene una calidad sagrada y el amor supremo de
histórica y más allá del tiempo; en su dimensión indi- Dios resuena perpetuamente a través del universo. Los
vidual y en su relación social. Si la «vida eterna» es grandes místicos han gustado bien esta dimensión, fruto
símbolo de la salvación o liberación total y trascendente, de la presencia viva y activa del Creador en todas las
incluye las parciales e históricas; más aún, se verifica realidades creadas. Ya es conocido el cántico de las
en ellas. El reino de Dios está llegando cuando los criaturas donde Francisco de Asís nos abre su corazón
pobres son rehabilitados, los enfermos encuentran cu- de «hermano» en toda su dimensión cósmica. Teresa
ración y se abre porvenir a quienes tienen todas las de Jesús escribió: <<Aprovechábame a mí también ver
puertas cerradas ... campo, o agua o flores; en estas cosas hallaba yo
« Varón y hembra los creó)). El redactor del GeneSIS memoria del Creador; digo que me despertaban y re-
insistió en la igualdad de hombre y mujer para corregir cogían y servían de libro» 2. Por su parte Juan de la
el intolerable machismo, la dominación del varón. Es Cruz canta en tono poético esa profunda experiencia
una lacra que todavía hoy venimos arrastrando en nues- teologal: <<Milgracias derramando pasó por estos sotos
tra cultura y que tiene sus versiones bien lamentables con presura e yéndolos mirando con solo su figura
en la organización social y eclesial. Si la salvación cris- vestidos los dejó de hermosura» 3. Cuando Teresa de
tiana debe perfeccionar el proyecto de la creación, la Lisieux visitó las ruinas de Pompeya destruida por la
dignidad de la mujer, como persona humana tan digna erupción del Vesubio, hizo un comentario: <<Dichasrui-
de respeto como el varón, sigue siendo imperativo del nas demuestran bien a las claras el poder de Dios que
evangelio. Entre los bautizados o revestidos de Cristo mira a la tierra y la hace temblar, que toca las montañas
«ya no hay ni hombre ni mujer» (Gál 3,27). y las reduce a humo» 4.
Estos grandes místicos viven intensamente la pre-
sencia teologal que da sentido al universo, cantan los
2. «A todo da vida y aliento» salmos bíblicos y celebran los himnos litúrgico s: <<De
Jesús de Nazaret celebró la presencia de Dios en mañana te encuentro Vigor, Origen, meta de los so-
los lirios del campo y en los pajarillas que cruZan los noros ríos de la vida; tus manos son recientes en la
espacios; toda la creación es la tierra cultivada por la rosa y estás de corazón en cada cosa. N o hay brisa
solicitud del Padre, sembrador y viñador según las pa- que no alientes, monte si no estás dentro, ni soledad
rábolas evangélicas. Y así lo celebraron también los en que no te hagas fuerte. Todo es presencia y gracia.
primeros cristianos: «El Dios que hizo el n:
undo y Vivir es este encuentro» 5.
todo lo que hay en él, que es el Señor del CIelo y la 2 VIda, 9,5.
tierra, a todos da la vida, el aliento y todas las cosas». 3 S~ JUAN DE LA CRUZ, Cántico Espitit!4al. Canciones entre d alma y d
esposo, J.
Ha creado la tierra, la luz; ha infundido y mantiene 4 <JvIanuscrito A», en Obras Contpleta.r, p.196.
su aliento en todos los vivientes, hasta «en los mons- 5 Himno de Laudes en el jueves de la II Semana.
78 Creer en Dios Padre
IV «(Tu Creador se hace tu esposo) 79
Por eso la creación, toda ella sagrada, puede sufrir
situaciones que Dios no quiere, donde no podamos
la profanación, y no es tolerable la insensata depreda-
encontrarnos con nuestro Creador.
ción y atropello contra la naturaleza. El trato reverente
Pero a Dios no le buscaríamos si antes no le hu-
sobre nuestro entorno creacional y los derechos de
biéramos encontrado; él nos ama primero y por eso
todos los vivientes encuentran aquí un buen fundamen-
decimos que nuestro encuentro es gracia. En su visión
to teológico. No hace mucho leí un libro titulado «Per-
unitaria de creación-salvación, Tomás de Aquino afirma
tenecer al universo». Cuando se tiene sentido de esta
que la gracia no destruye la naturaleza -proceso crea-
pertenencia, se ama de verdad a todos los vivientes y
cional y dinamismo de humanización- sino que la
a la creación entera como el todo de que uno forma
perfecciona. Tiene que haber correspondencia entre el
parte, y cuyo destino también participa. «hálito» infundido por Dios en la primera pareja y ese
nuevo impulso de vida que llamamos gracia. El único
Espíritu, que es Dios mismo interiorizado en nosotros,
3. «En él existimos, nos movemos y actuamos» nos constituye como imágenes del Creador y nos per-
fecciona como hijos. No me resisto a transcribir unas
Con el lenguaje propio de la filosofia griega, Tomás frases de Simone Weil que reflejan muy bien cómo
de Aquino decía que Dios está en todas las cosas procede la filiación por la gracia: «Llega un día en que
como causa del ser; no sólo en su aparición sino tam- el alma pertenece a Dios; en que no solamente da su
bién en cada instante de su existencia. Como el ser es consentimiento al amor, sino en que de forma verda-
lo más íntimo y lo más profundo de cada reali~ad, y dera y efectiva ama. Debe entonces atravesar el uni-
Dios es más íntimo a nosotros que nosotros rrllsmos, verso para llegar hasta Dios. El alma no ama como
continuamente nos está haciendo ser. Como el cimiento una criatura con amor creado; el amor que hay en ella
que sostiene la casa, o mejor como la fuente que es divino, increado. Es el amor de Dios hacia Dios
alimenta el sonido fresco del regato. Y si nuestro Crea- que pasa por ella misma» 6. Según la tradición patristica,
dor es Padre, cada momento de nuestra existencia es el proyecto de la creación culmina cuando hombre y
un regalo de su amor. mujer llegan a ser «hijos en el Hijo», e «imagen en la
Según esta visión, hombres y mujeres sólo v~vin:~s Imagem>. Jesús de Nazaret es la humanidad en que se
nuestra verdad desde Dios que nos da la resplraclOn ha encarnado el amor divino y lugar donde todos po-
incluso cuando libremente le volvemos la espalda y nos demos participar ese amor.
escondemos como Adán pretendiendo ignorar nuestra
condición de criaturas que no soportan la presencia
4. «Nos hace justos»
del Creador. A pesar de todo, desde el fondo de no-
sotros mismos una y otra vez llega la voz de Alguien Todos necesitamos ser aceptables y aceptados; ser
que nos «re-crea» por amor: «¿Dónd.e es~~s?»(~é~ ~,9). amados y sentimos útiles. Necesitamos justificación para
No hay por consiguiente ninguna sltuaclOn, ru slqmera 6 O.C., 84.
80 Creer en Dios Padre lT/. «Tu Creador se hace tu [Link])) 81

segLúr viviendo; por eso tratamos de hacernos valer de Dios que nos ama primero es el evangelio cristiano:
ante nosotros mismos y ante los demás; por eso mag- «La infinitud del espacio y del tiempo nos separa de
nificamos todo lo que hacemos y tratamos de quedar Dios. ¿Cómo buscarlo? ¿Cómo ir hacia él? Aunque
bien cuando no hacemos lo que debemos. Esta nece~ caminásemos durante siglos, no haríamos más que
sidad permanente se agudiza más en nuestra sociedad, girar alrededor de la tierra. Incluso en avión no po-
donde se ha perdido el sentido global de la existencia, dríamos hacer otra cosa; no nos es posible ascender
pesa mucho «la insoportable levedad del ser», y males verticalmente, no podemos dar un paso hacia los cie-
insolubles cierran el horizonte a la esperanza. Necesi- los. Dios atraviesa el universo y viene hasta nosotros.
tamos ser liberados de la culpabilidad y del agobio para Por encima de la infinitud del espacio y del tiempo,
mirar con simpatía no sólo a la humanidad sino tam- el amor infinitamente más infinito de Dios viene y
bién a nuestra propia existencia de personas. nos toma» 7.
Dentro de la tradición católica latina, ha tenido su
influencia en el olvido de la novedad evangélica una
a) Novedad evangélica sobre Dios
reacción extremista de la teología y de la predicación
Según la fe cristiana, vivimos desde Dios, y cami- contra la Reforma protestante del s. XVI. En una época
namos en la verdad de nosotros mismos, cuando nos eclesial donde las prácticas religiosas se presentaban
sentimos mantenidos, acompañados, perdonados y aco- con frecuencia como precio seguro para ganar el cielo,
gidos por el amor gratuito e incondicional de Aquel Lutero insistió en que sólo nos puede hacer santos la
que nos fundamenta. Es el encuentro interpersonal que misericordia de Dios y nuestra confianza de niños en
llamamos gracia. El pecado no es más que matar la brazos de su Padre. La Iglesia en el concilio de Trento
verdad -nuestra verdad de criaturas gratuitamente supo reaccionar con equilibrio y confesó la fe cristiana:
amadas y la verdad del Creador como Padre- con la Nos hace justos «Dios misericordioso», comunicándo~
injusticia, negando <<losuyo» a Dios y a nosotros mis- nos su propia justicia; somos justificados gratuitamente;
mos (Rom 1,18). pero en ese dinamismo entra también nuestra libertad
y aqlú viene la novedad evangélica sobre Dios y las obras realizadas responsablemente (DS 1529, 1554).
que nos justifica y mira siempre con esperanza porque En su apasionamiento apologético, la teología y la pre-
tiene «un corazón generoso». Está de nuestra parte y dicación de la Contrarreforma olvidaron el aspecto vá-
a favor nuestro antes de que le invoquemos, nos ama lido en la denuncia de los reformadores, y dejaron un
primero y aunque nosotros seamos pecadores. Fácil- poco de lado la dimensión de gratuidad, poniendo el
mente sucumbimos ante otro esquema religioso donde énfasis en las obras. Una moral preceptiva desde fuera
la divinidad aparece como juez implacable y omnipo- y la obsesión por hacer méritos con obras, se impuso
tencia arbitraria o caprichosa. La noticia de Jesús es a una moral de la ley nueva que, según la tradición
Dios «Padre», misericordia entrañable y trascendente
o incomprensible por su misma cercanía. La gratuidad 7 S. WEIL, O.C., 84.
IV ((Tu Creador .fe hace tu esposo)) 83
82 Creer en Dios Padre

agustiniano-tomista, es da gracia del Espíritu Santo que Hace treinta años, muchos cristianos, en buena parte
se da por la fe en Cristo» 8. religiosas y religiosos, sensibles a la llamada del Concilio
y conmovidos por el clamor de los pobres, salieron
de sus refugios seguros y bajaron al ruedo para trabajar
b) Convertimos a la novedad de la gracia codo a codo con los demás en el empeño de justicia
Todavía hay muchos católicos que sólo se creen y de liberación. Pasadas tres décadas y viendo que la
justificados por lo que hacen, por sus obras y por sus ebullición se ha desinflado, uno se pregunta si en aque-
méritos. Esa obsesión cuadra bien con la mentalidad llos compromisos y estrategias sociopolíticos no se dejó
de nuestra sociedad, donde cada uno debe competir un poco de lado esa gratuita y permanente autocomu-
para demostrar que vale y puede ser aceptable. Hay nicación de Dios que nos precede, nos acompaña y
personas religiosas practicantes que no se sienten gra- garantiza nuestra eficacia en la llegada de la sociedad
tuitamente amadas, perdonadas y justificadas; andan tor- fraterna. Nuestra fe cristiana se apoya no tanto en
turadas por un perfeccionismo espartano, siempre pa- proyectos y estrategias intrahistóricos sino en Alguien,
ralizadas por el miedo a fallar y sin verdadera esperanza el «Dios del reino», misterio inefable siempre mayor,
teologal. Pero si realmente ha calado en nosotros la pero también siempre activo en nuestro dinamismo
social.
buena noticia de Dios que nos ama porque es bueno
y nos hace justos por gracia, cambian la raíz, la ins-
piración y el clima de nuestra conducta. Sabiéndonos
c) La justicia nueva
justificados porque Alguien nos ama primero y nos Hay una justicia legal que no siempre hace justicia
acepta incondicionalmente, ya no perdemos el tiempo verdadera; puede ocurrir incluso que los cumplimientos
en demostrar que valemos, sino que, motivados por legales encubran intereses bastardos y amparen posicio-
ese amor, nos vemos impulsados a relacionarnos con nes privilegiadas injustas. Ante la posible perversión,
los otros, amando, perdonando, acogiendo y trabajando Jesús avisa: «Si vuestra justicia no es mayor que la de
por su liberación. Las obras aquí no son precio pagado los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los
para demostrar la propia valía ni conseguir el cielo, cielos» (Mt 5,20). La justicia que practica el padre del
sino fruto y consecuencia de haber sido alcanzados y hijo pródigo y el señor que paga jornal completo tam-
transformados por el amor gratuito. Las obras son ex- bién a los obreros que llegan tarde al tajo, va más allá
presión de la fe o encuentro interpersonal de la gracia, de la justicia legalista; responde a un amor gratuito que
como escribe Sant 2,18: «¿Tú tienes fe?; pues yo tengo da no lo que se merece sino lo que se necesita. Una
obras; pruébame tu fe sin obras, y yo te probaré por justicia inspirada en la misericordia.
mis obras la fe». Jesús de Nazaret es «el Justo»; en su conducta his-
tórica realiza la justicia de Dios; movido a compasión,
trata de rectificar lo torcido. La gracia que nos hace
8 TOMÁS DE AQUINO, Suma Teológica, I-II,106,1. justos es Dios mismo que viene a ser inspiración y
84 Creer en Dios Padre IV «Tu Creador se hace tu esposo)) 85

fuente de nuestras acciones justas. Es una justicia del se adiestrarán para la guerra sino para compartir fra-
corazón, motivada por la pasión de la justicia. En la ternalmente. Por eso cuando llegan los conflictos, tra-
experiencia cristiana, justicia y amor mutuamente se tamos de ignorarlos, o evitatlos dando un rodeo como,
implican. Según la revelación bíblica, Dios es amor y es según la parábola del buen samaritano, hizo el funcio-
justicia; misericordioso y defensor de los pob::es. Con nario del templo para no encontrarse cara a cara con
frecuencia y con razón remitimos al evangehsta Juan el expoliado y medio muerto junto al camino. Sin em-
cuando escribe: «quien ama, conoce a Dios». Pero no bargo los conflictos surgen como nuestra sombra de
tienen igual audiencia otros textos del mismo evang~lista cada día.
donde se dice que Dios es justo, y le conocen qmenes En la existencia humana los conflictos son ineludi-
practican la justicia 9. Al fm y al cabo la justi~i~ n~ ~s bles al encontramos con los demás que son distintos
más que concreción del amor en situaciones de 1nlUStiCl~. de nosotros, que cuestionan nuestros puntos de vista
El evangelio no hace distinción entre amor al pro- y ponen a prueba nuestras más firmes seguridades. Y
jimo y justicia; hemos sido nosotros [Link] hem~s hay otra dimensión más íntima de esta conflictividad:
inventado la distinción entre justicia y candado Qmzas la tensión que cada uno llevamos entre lo que somos
porque así uno se figura ser buen cristiano practicando en realidad y lo que deseamos ser; entre lo que po-
«la caridad» entendida como limosna de lo que sobra, seemos y lo que aún nos falta. No estamos a la altura
y creyéndose dispensado de compartir todo cuanto es de lo que presentimos y anhelamos.
y cuanto tiene. Las parábolas del rico Epulón y del Los cristianos deberíamos ver esta conflictividad co-
hacendado insensato no permiten la distinción entre mo normal no sólo antropológicamente, sino recordan-
«caridaeh y justicia. Dado que la justicia implica una do la historia de Jesús y su evangelio. Según Marcos,
dimensión social ya que las personas sólo son reales desde los primeros pasos en su actividad pública el
dentro de una sociedad organizada, es preciso también Mesías sufrió la incomprensión de las autoridades re-
hablar de <<unacaridad política»: un amor que fructifica ligiosas judías y entró en conflicto con ellas. Al ver
en compromiso histórico y en sufrimiento por alcanzar las intervenciones llamativas de aquel hombre y las
una convivencia más humana y más justa. palabras de autoridad que pronunciaba, los ortodoxos
dogmáticos se preguntaban con mala intención: «¿De
dónde viene a éste todo eso?; ¿quién le ha dado au-
5. En medio de los conflictos toridad?: ¿no es el carpintero, hijo de María?». Estaban
desconcertados y en varias ocasiones intentaron ape-
Todos soñamos en esa utopía cuando lobo y cor-
drearlo por blasfemo. Los mismos familiares no le com-
dero convivirán pacíficamente, cuando los hombres no
prendieron, y los pueblos de Galilea donde Jesús pro-
9 <<Dios cs amor y todo el que ama ha nacido de. Dios,. y cono,ce a clamó su evangelio tampoco creyeron. Tuvo que aceptar
Dios» (1 ]n 4,7), Pero lo mismo dice de la i,ustlCla: «SI sabels ~ue el es el conflicto y el fracaso: «Un profeta sólo es despre-
justo, reconoced que todo el que .obra la )USllC1a,ha n~C1do de eb (1 Jn
2,29). Ya Jer 22,16 identifica conOClmicnto de DIOS y pracllca de la ¡USllCla, ciado en su tierra». Sin embargo, y aunque estaba sor-
86 Creer eJt Dios Padre
IV. «ni Creador se hace tu esposO)) 87

prendido de la falta de fe, no se desanimó, «seguía


propias ideas o costumbres, negándole la posibilidad y
recorriendo las aldeas de la región y enseñando».
el derecho a ser él mismo, diferente de nosotros.
Los evangelios también sugieren un proceso dificil
En la vida de cristianos auténticos que son los
y conflictivo en la misma intimidad de Jesús; su .acti-
santos canonizados, los conflictos fueron denominador
vidad como predicador carismático y ambulante diSCU-
común. y los superaron dejándose alcanzar y transfor-
rrió en una historia con sus crisis, tentaciones e inte-
mar por la misericordia del Padre. Pablo de Tarso fue
rrogantes. Todavía momentos antes del martirio se pre-
un seguidor relevante de Jesús. También él sufrió «fla-
guntaba una y otra vez por qué tenia que morir. Pero
quezas, injurias, necesidades y angustias». Pero com-
en medio de todos los conflictos, como fuego que
prendió que la misericordia o amor gratuito de Dios
caldea y como alimento que da vida, experimentaba la
ante la miseria humana se manifiesta en la debilidad,
misericordia de Dios: «No estoy solo porque el Padre
en la pobreza de las personas que se dejan alcanzar y
está conmigo» Gn 16,32). Todavía hoy los especialistas transformar por esa misericordia: «Te basta mi gracia,
siguen preguntando por qué Jesús se lanzó a Jerusalén pues mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza;
metiéndose a quemarropa en el conflicto que de hecho cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte»
le llevó a la cruz. Iluminados por el Espíritu, los cre- l.:
(1 Cor 12,10). Teresa de Lisieux gustó esa misma sa-
:",
yentes confesamos que, perdonando a sus enemig~s biduría de la cruz: en la incomprensión de sus mismas f.

mientras agonizaba, el Crucificado hizo presente la mi- hermanas carmelitas y en las muchas contrariedades J
sericordia de Dios y abrió un camino definitivo de paz que sobrevinieron, comenta: «Sentí que entraba en mi
en medio de los conflictos. corazón la caridad, y experimenté la necesidad de 01-
vidarme de mí misma para dar gusto a los demás».
Si el evangelio nos recomienda que amemos a nues-
a) «Me complazco .en las if!!urias y persecuciones))
tros enemigos, da por supuesto que los tenemos y que
Cuando en nuestra existencia encontramos personas la reacción espontánea tiende a eliminados. Y enemigo
que son diferentes, no piensan como nosotros, e 1ll- no es sólo quien pensadamente intenta matarnos o
cluso se oponen a nuestras formas de vivir, nos de- matar a nuestros seres queridos; también lo es cualquier
fendemos. Unas veces poniéndolas el título de «malas»; otra persona cuyos puntos de vista, gustos, o formas
de vivir se oponen y entran en colisión con los nues-
si, por ejemplo, logramos incluir a los pobres entre l~s
tros. Frecuentemente los conflictos nos ahogan y des-
«vagos e indolente s» que sufren los efectos del pro~lO
truyen porque no descubrimos en ellos al Padre mise-
pecado, ya nos creemos dispensados de ayu~arles; ~i a
ricordioso que con su amor a todos dignifica. Cuando
nuestro enemigo lo declaramos malvado Slll posible
me encuentro acogido, sostenido y acompañado por
redención, tenemos las manos libres para eliminado.
ese amor, me valoro a mí mismo y valoro mis propias
Cuando no es posible una descalificación tan drástica,
convicciones. Pero como el «otro» también es amado
tratamos en lo posible de reducir al otro a nuestras
y dignificado por esa misma presencia divina, sus pro-
IV ((Tu Creador se hace tu esposO)) S9
ss Creer en Dios Padre

que no quiero» (Rom 7,15). No se declara culpable,


pias convicciones también son dignas de todo respeto.
pero confiesa que necesita ser ayudado para salir de
El Padre de la misericordia está en medio de los con-
la situación: «¿Quién me librará de este cuerpo que
flictos dándonos consistencia e invitándonos a recono-
lleva a la muerte?» (Rom 8,24). Y celebra la novedad
cer nuestra propia verdad: imágenes del Creador, ca-
que ha recibido en su encuentro con Jesucristo: «Se
paces de tener nuestras convicciones, pero también cria-
manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su
turas deficientes. Cuando aceptamos esa verdad para
amor a los hombres; él nos salvó no por las obras de
nosotros y para los demás, es posible superar el con-
justicia que hubiésemos hecho nosotros, sino se~n s,u
flicto y descubrir, en posiciones distintas a la nuestra,
misericordia ..., para que, justificados por su graCla, fue-
oportunidad para salir de nuestra propia tierra y dar
semos constituidos herederos en esperanza de la vida
un paso hacia la verdad completa. Si mantenemos nues-
eterna» (Tit 3,4-6). El evangelio libera de todos los
tra comunión con Dios, los conflictos pueden ser mo-
agobias, porque ofrece una salida gratuita e inesper~~a:
mentos saludables.
donde había esclavitud hay ahora libertad, la obseslon
por cumplir la ley deja paso a una vida con espíritu;
b) ((Nada podrá separamos del amor de DioS)) tribulación, angustia ya no tienen espacio; ni la muerte
ni la vida, ni la altura ni la profundidad, ni cualquier
Pablo un fariseo celoso que había puesto su con- otra criatura «podrá separarnos del amor de Dios ma-
fianza e~ las prácticas religiosas y en la observancia nifestado en Cristo Jesús Señor nuestro; en todo sali-
estricta de las leyes, un día fue alcanzado por el evan- mos vencedores gracias a Aquel que nos amó» (Rom
gelio y cayó de su caballo, símbolo del hombre que 8,4; 15,31).
con sus propias batallas pretende imponer la paz en La conversión de Pablo ha plasmado muy bien la
el mundo. Gustó la buena noticia: somos justificados novedad cristiana de gracia. Cuando tomamos concien-
por «el don de la gracia», y tenemos acceso a es~a cia del conflicto que todos llevamos dentro, espontá-
gracia por la fe; Dios nos ama incluso «cuando todaVla neamente nos preguntamos: ¿Por qué, viendo y apro-
somos pecadores» (Rom 3,24; 5,1-2). Con esta .revela- bando lo mejor, muchas veces en la práctica elijo y
ción su vida cambió de mentalidad y de sentido, se hago lo peor? ¿Por qué no hago el bien que quiero
con;irtió. Pablo conocía bien la explicación mítica del y en cambio hago lo que no quiero? El enigma que
Génesis que circulaba entre su grupo religioso -«en pertenece a nuestra finitud de criaturas se traduce con
Adán hemos pecado todos»--, pero en el encuentro
frecuencia en interrogante subjetivo y ético: ¿Quién es
con el Resucitado descubrió el evangelio: «Donde abun- culpable de esta situación? Y la pregunta se hace más
dó el pecado sobreabundó la gracia» (Rom 5,20). El ineludible hoy cuando ya conocemos mecanismos per-
Apóstol no es un idealista; tiene que soportar una lucha
versos que corrompen las estructuras sociales: ¿A qué
interna, pues no comprende su proceder: «No hago lo
sujeto debe atribuirse la culpa en esa injusticia es-
que quiero sino que hago lo que abor:ezco,. el pecado tructural?
habita en mí, no hago el bien que qwero SlnO el mal
90 Creer en Dios Padre

Estemos o no conformes con nuestra forma de ser,


insatisfacción, culpabilidad y sufrimiento pertenecen a
la misma condición de criatura humana. La situación V. PASAR DE SIERVOS A HIJOS
no es causada por Dios, y el sentimiento de culpabi-
lidad, más o menos difuso, existe aunque no haya fe
ni la divinidad entre en escena. Lo malo es cuando
nos hacemos una falsa imagen de Dios viéndolo como ]n 15,14-15 expresa bien la novedad del evangelio:
señor tirano que nos culpabiliza, nos tortura por nuestra «Ya no os llamaré siervos, porque un siervo no sabe
mala conducta, y no queda satisfecho hasta que pa- lo que hace su amo. Os diré amigos porque os he
guemos el último centavo. Esa percepción de la divi- dado a conocer todo lo que aprendí de mi Padre».
nidad nada tiene que ver con el Padre misericordioso Poco antes ] esús se ha identificado con la vid de la
revelado en ] esús de N azaret: el honor de Dios his- que sus seguidores son los sarmientos. Él no es sólo
tóricamente se manifiesta en que todos y todas tengan la cepa, sino la totalidad en que los sarmientos reciben
vida y libertad «en plenitud». Nunca quiere nuestro mal, la savia o vida común. Una elocuente alegoría para
y está siempre a nuestro lado para libramos de las presentar el encuentro de la gracia o amor, que la
angustias y de los males. Cuando, en este mundo huér- teología escolástica definía como amistad: «Los amantes,
fano, desconfianza, depresión, angustia y culpabilidad los amigos, tienen dos deseos; uno, amarse hasta el
nos comen los bigados, hay que recordar y actualizar punto de entrar uno en el otro y formar un solo ser;
la buena noticia: «Tu esposo es tu HacedOr» (Is 54,5). el otro, amarse tanto que aun estando cada uno en
Como el marido a su esposa, Dios nos ama incondi- una punta del globo, su unión no sufra por ello merma
cionalmente, también cuando somos pecadores: «Siento alguna» 1.
que el amor me penetra y me rodea; me parece que En la práctica de la moral cristiana se han acentuado
ese Amor misericordioso renueva y purifica a cada ins- tres aspectos que deben ser integrados. En la Iglesia
tante mi alma, no dejando en ella traza de pecado» 10. católica occidental, quizás por la obsesión pelagiana de
Nos ha creado como proyecto que se debe realizar en ganarse el cielo con las propias manos, durante los
la historia, nos acompaña por el camino, nos hace últimos siglos ha prevalecido una moral preceptiva: el
justos con su gracia y nos libra de nuestras angustias: cumplimiento de leyes y preceptos impuestos desde
«En caso de que nos condene nuestra conciencia, Dios fuera garantizaba la salvación concedida por los méritos
es mayor que nuestra conciencia». Es trascendente y adquiridos. La Reforma protestante insistió en la di-
queda más allá de nuestras previsiones en su misma mensión indicativa -el evangelio anuncia que Dios
cercanía de amor hacia nosotros (1 ]n 3,20). mismo nos salva en ] esucristo y suscita en nosotros
la confianza-, aunque se fue al otro extremo negando
el papel decisivo de la libertad personal y de las obras
10 TERESITA DEL NIÑO JESÚS, dvlanuscrito iD), en Obras Completaj; p.259.
1 S. \'VEIL, O.C., 80.
92 Creer en Dios Padre V Pasar de siervosa hijos 93

como prueba de esa fe. La tradición oriental destaca primen nuestras libres decisiones. Siendo más íntimo a
bien da divinización» de la persona por la gracia, con nosotros que nosotros mismos, desde dentro ilumina,
el peligro de olvidar un poco la dimensión real de la sugiere, suscita, apoya, sana y perfecciona nuestra li-
existencia humana y la transformación del mundo que bertad. Según la teología tradicional, hay una gracia
conlleva actuar como «el Padre misericordioso». «sanante» y una gracia «elevante». El Creador nunca
No es suficiente ni sería verdadera una moral indi- abandona su obra, y Jesucristo es la proclamación his-
cativa, una fe que no se traduzca en obras; pero tam- tórica y única de este acompañamiento eficaz. Aquel
poco unas obras que no sean versión histórica de la hombre vivió y murió apasionado por la sanación y
fe. No hay cristianismo, como no hay vida humana, perfeccionamiento de la humanidad «porque Dios
sin ascesis; pero una ascesis que no sea fruto del amor estaba en él» potenciando su misma libertad humana
o de la mística no es cristiana. Jesús proclama que ya y garantizando la verdad de su empeño. En Jesucristo
está llegando el reino de Dios -indicativo-; por con- se abre para todos un camino de salvación o realización
siguiente, y como fruto de esa buena noticia, brota
humana plena: «Nos ha liberado para que vivamos en
espontáneamente la conversión. Sólo el que descubre
libertad»; no como esclavos bajo el palo del amo, sino
la perla preciosa o el tesoro escondido, «con gran ale-
como hijos con el Padre que nos arropa con su amor.
gria» va y vende todo lo que tiene para conseguir
Alcanzados y motivados por esa fuerza misteriosa que
aquello que ha descubierto. Cuando Jesús transmite a
llamamos Espíritu, y que es Dios mismo actuando en
sus discípulos «el conocimiento», la experiencia que tie-
nosotros y ayudándonos a ser cada día más libres 3.
ne del Padre, les da el principio para que actúen por
Profundos creyentes como fueron Agustin y Tomás
sí mismos, desde dentro, y con libertad: «Ya no os
de Aquino gustaron también esa novedad evangélica y
llamo siervos, sino amigos». Si el árbol bueno da bue-
la expusieron magistralmente. Aunque los mismos dis-
nos frutos, los hombres y mujeres que reciban el Es-
cípulos hayan distorsionado a veces su doctrina, debe-
píritu de Jesús seguirán también sus pasos: «haciendo
mos celebrar h finas intuiciones de Agustin: el cristiano
el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo» 2.
es libre cuando, transformado por la gracia, encuentra
su satisfacción mayor realizando aquello que constituye
su verdad más profunda; «nadie hace bien actuando
1. «No estamos bajo la Ley sino bajo la gracia»
sólo por obligación, incluso haciendo el bien cuando
actúa» 4.
Es el evangelio que San Pablo vivió con especial
En la misma experiencia cristiana, Tomás de Aquino
intensidad. Dios no actúa en favor nuestro desde fuera,
dictándonos leyes que se nos imponen sin más y re- escribió: «Hombre libre es el que hace lo que quiere
en contraposición al siervo que hace lo que su amo
2 «Se ha cumplido e! plazo, llega ya el reino de Dios; convertíos y creed
en la buena notícia» (1vlc 1,15); «si e! Espíritu nos da la vida, sigamos también J Rom 6,14; GáI 5,13-14. «Donde está el Espíritu, allí está la libcrtacb,
los pasos de! Espíritill> (GáI 5,26). Jesús pasó haciendo e! bien y curando (2 Cor 3,17). Sant 1,25; <<Lagracia es la ley perfecta que nos hace libres».
enfermos (<porque Dios estaba en él> (Hch 10,38). " Conftsiones, 1,12,19.
94 Creer eJZDio.r Padre V Pasar de siervos a hijos 95

le manda; es libre qlúen es señor de sí, y siervo el el camino al toque de centella al adobado vino, emi-
que está sujeto a su señor. El siervo no tiene voluntad siones de bálsamo divino. En la interior bodega de mi
propia; cuando es perfecto, adivina la voluntad de su Amado bebí; y cuando salía por toda aquesta vega ya
cosa no sabía y el ganado perdí que antes seguía. Allí
señor, y está dispuesto a negar incluso lo que le hace
me dio su pecho, allí me enseñó ciencia muy sabrosa,
persona. Uno es libre cuando el principio de acción
y yo le di de hecho a mí, sin dejar cosa; allí le prometí
está en él. Por tanto quien evita un mal no porque
de ser su esposa. Mi alma se ha empleado y todo mi
así lo ve, sino por mandato del señor, no es libre; lo
caudal en su servicio, ya no guardo ganado ni ya tengo
es en cambio cuando no hace el mal por convicción
otro oficio, que ya sólo en amar es mi gercicio)) 6. Otra
propia. El niño no roba porque su mamá se lo prohibe,
santa carmelita, Teresa de Lisieux, manifiesta que ella
mientras el diabético no come dulce porque sabe que
con su hermana Celina vivió el encuentro de gracia
le hace daño. Gracias al Espíritu Santo que interior-
donde Dios ama primero, que ve descrito en los versos
mente nos perfecciona, podemos realizar la voluntad que preceden: «Sí, seguiamos ligeras las huellas de jesús.
de Dios no como voluntad de otro sino de nosotros Las centellas de amor que él sembraba a manos llenas
mismos. Somos libres no porque nos sometamos a la en nuestras almas, el vino delicioso y fuerte que nos
ley divina, sino porque, gracias al hábito bueno infun- daba a beber hacían desaparecer a nuestros ojos las
dido por el Espíritu, nos vemos inclinados a realizar cosas pasajeras, y en nuestros labios brotaban aspira-
el bien que prescribe la ley divina» 5. ciones de amor inspiradas por éb>7.
Para quienes no estén acostumbrados a este lengua-
je, «hábito bueno» significa un nuevo ser que perfec-
ciona nuestra condición humana y nos capacita para 2. La vocación cristiana: «llegar a ser hijos»
actuar virtuosamente, con espontaneidad, satisfacción y
destreza. La gracia es un hábito bueno que cualifica y Esos testimonios que acabamos de transcribir refle-
promueve a la persona humana; quienes son alcanzados jan bien que la peculiaridad evangélica tiene su versión
por ella se sienten agraciados, viven agradecidos y son histórica en la experiencia de Dios como Padre, que
agradables para los demás. El comentario de Santo nos transforma en su amor y nos vuelve a los demás
Tomás expresa muy bien la novedad de la moral evan- con rostro y obras de hermanos. Sin esta mística el
gélica, donde la gracia es la inspiración y el clima para cristianismo pierde su auténtica fisonomía que se inspira
interpretar de modo adecuado el valor y la función de en una impresión nueva de Dios, no como poder que
normas y cumplimientos. se impone sino como amor que seduce y perfecciona
La visión de Agustín y de Tomás corresponde a la todo lo verdaderamente humano. Como en el bautismo
experiencia que vivieron místicos cristianos como Juan de jesús, en el bautismo de cada cristiano también
de la Cruz: <<A zaga de tu huella las jóvenes discurren
6 Cántico Erpiritual. Canciones entre el alma y el esposo, 16-19.
, dvIanuscrito A», en Obras Corffpletas) p.141-142.
5 Comen!. a 2 Cor 3,17.
96 Creer en Dios Padre
V Pasar de siervosa hijos 97

escuchamos la voz del Padre que nos dice: «tú eres miento sometió a la creación en la mentira: <<Despilfarró
mi hijo». Y esa filiación es obra del Espíritu, Dios toda su fortuna viviendo como un libertino». El que
mismo autocomunicándose y actuando en nuestro co-
pretendía ser libre acabó siendo esclavo; no podía sa-
razón. Es el nuevo nacimiento de la gracia. Los
tisfacer sus anhelos de bienestar ni siquiera «con las
bautizados nacen «de nuevo», «de lo alto». Son como
algarrobas que comían los puercos», esas idolatrías del
«niños recién nacidos» y dispuestos a rechazar «todo
tener, del poder y del gozar inmediato en un mundo
engaño, hipocresía, envidias y toda clase de maledicen-
separado del padre y de su amor gratuito; en aquel
cias». Todo el esfuerzo moral del bautizado a lo largo
ámbito cultural judío, «puerco» era sinónimo de impuro.
de su existencia se sitúa en el interior y como fruto
Pero en un momento de insatisfacción, el joven
de su bautismo 8. Hay vida cristiana y se alcanza la
recuerda y se da cuenta de que su padre no es un
novedad evangélica cuando se gusta la cercania d~ ~i~s
tirano, pues trata bien a los criados que trabajan en
como Padre más que como juez; o cuando la JusticIa
su casa. Y animado por esta confianza, se levanta de
de Dios se percibe como misericordia. Pero esa nove-
su postración y se pone en camino para encontrar un
dad se vive históricamente como proceso de llegar a
amor y un perdón que echa de menos. Pero sigue
ser hijos.
discurriendo en el esquema de siervo-amo; «iré a mi
Padre y le diré: pequé contra el cielo y contra ti; ya
a) Dos esquemas en pugna no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno
de tus jornaleros».
Para hombres y mujeres, que nacemos marcados
Con el mismo esquema funciona también el hijo
por muchas alienaciones, no resulta fácil aban~~nar
mayor que ha quedado en casa, y siempre ha sido un
nuestra condición de siervos y esclavos, para vIv1t y
fiel cumplidor de lo mandado: «Hace tantos años que
actuar como hijos; salir de las seguridades que nos da
te sirvo y jamás dejé de cumplir una orden tuya». Vive
el .'cumplimiento legal de lo mandado, ~ pasar a. la
como siervo, no como hijo; por eso es incapaz de
confianza que nos inspira el amor gratulto de DlOS.
aceptar al hermano y alegrarse por su retorno a casa.
La parábola evangélica del hijo pródigo es muy elo-
Le ocurre como al fariseo Simón, que cumplía las
cuente. Hay un joven, el hijo menor, que ve a su
observancias legales meticulosamente, pero no tenía
padre como un tirano y decide romper con él: (<Dame
sensibilidad para descubrir en una prostituta los senti-
la parte de la herencia que me corresponde». Con to~o
lo suyo, «se alejó» del amor del padre, y en su aleJa- mientos de amor y el deseo por recuperar su dignidad
humana. O como a los trabajadores durante toda la
8 «Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo. que jornada, que no podían comprender la generosidad del
clama ¡Abba!, Padre)} (Gál 4,6; Rom 8,15))n 3,5 habla del nuevo ~1acimiento
«del agua y del Espirítw), En una hornilla para 111Strul!a los neofitos, San dueño de la viña cuando pagó salario completo también
Pedro dice que han sido «reengendrados para una [Link] viva y una a los tardíos. La lógica del «siervo-amo», «esclavo-due-
herencia incorruptiblB) (1 Pe 1,3s); son dos niños, reelen naCidos)} (2,2). En
su catequesis a los neófitos, Pablo insi?te: «Consideraos como muertos al ño», se rompe con un gesto que sólo puede tener su
pecado y vivos para Dios en CrISto Jesus)} (Rom 6,11).
inspiración en el corazón paterno: «Estando el hijo
98 Creer en Dios Padre
V Pasar de siemos a hijos 99

todavía lejos, le vio el padre y conmovido corrió, se desde dentro para hacer el bien «aunque no hubiera
echó a su cuello y le besó efusivamente». Aunque el cielo». En los primeros hay una buena dosis de miedo,
hijo se alejó del padre, éste nunca lo abandonó y lo y en los segundos no puede faltar el temor, pues la
acompañó siempre, hasta que el hijo descubrió su pre- misericordia de Dios «alcanza a los que le temero>9.
sencia de amor. Pero ¿cómo entender ese temor?
Viene al caso la distinción de la teología escolástica.
b) Del miedo a la confianza Hay un «temor servil»: cumplir lo que Dios manda
porque, de no hacerla, seremos castigados; se llama
La existencia cristiana sólo se hace real en la historia, «servil» porque es propio del siervo, no del hijo; no
como un proceso donde se va dando el paso de ser está inspirado en la novedad evangélica. Pero hay tam-
siervos a ser hijos; de ser esclavos a ser libres; de ser bién «un temor filial», propio del hijo que teme dis-
egocéntrico s a ser solidarios, del miedo a la confianza. gustar a su padre o a su madre. Un don del Espíritu
Si se abstrae de la historia, dificilmente se puede in- que nos permite gustar la cercanía de Dios como Padre
terpretar bien Heb 5,4: Jesucristo, «aun siendo Hijo, o amor gratuito.
con lo que padeció experimentó la obediencia, y llegado En la tradición y en la enseñanza de la Iglesia
a la perfección, se convirtió en causa de salvación Católica no sólo se reconoce una «contrición perfecta»
eterna para todos los que le obedecen». Jesús no lo que responde al amor filial. También se aceptaba como
sabía todo desde el principio, su condición de Hijo no parcialmente válida la contrición «imperfecta», o arre-
le dispensó, sino que le permitió vivir con más inten~ pentimiento por miedo al castigo, con tal de que el
sidad su condición de criatura limitada. Su existencia pecador confesase y recibiese la absolución. La verdad
discurrió en un proceso que afectó también a su rela- es que los teólogos escolásticos se veían en un aprieto
ción con Dios, a quien experimentó siempre como para explicar cómo se daba el paso del temor servil o
amor gratuito, «Abba», pero en cada paso del camino miedo al amor que es el único camino de justificación.
también como Alguien siempre nuevo, inesperado y Pero esa distinción fue ratificada por el concilio de
mayor. En ese proceso Jesús vivió y murió como Hijo Trento.
en intimidad y secundando la voluntad del Padre. Como En los cristianos que han gustado de modo especial
Primogénito de los creyentes, el proceso que vivió aquel la filiación, ese camino del miedo desaparece. Impre-
hombre define también al proceso que debe seguir la siona en este sentido Santa Teresa de Lisieux: «Era en
existencia de todo cristiano. verdad atrevida. Gracias a que Dios, que ve el fondo
Antes nos hemos referido a dos tipos de cristianos. de los corazones, sabía que mi intención era pura y
Unos que viven obsesionados por asegurarse la salva- que por nada del mundo hubiera querido disgustarle.
ción con sus propios méritos y tratan de justificarse Obraba con él como una hija que cree que todo le
por sus propias obras. Otros en cambio realizan esas
. 9 Lc 1,50. Según Sal 110,10, «El temor de Dios es pri11cipio de sabiduría»,
obras como fruto de sentirse amados e impulsados rruentras Sal 111,1 ratlfica: «¡D1choso el hombre que teme a Dios!».
V. Pasar de [Link] hijos 101
100 Creer en Dios Padre

está permitido, y mira los tesoros de su padre como


c) En la relación de hermanos
propios» 10. Hay que tener miedo; pero «un miedo que
.. La parábola del hijo pródigo deja suponer que el
sea culminación de la confianza» 11. El «caminito» de
hlJOmenor aceptó el amor gratuito del padre y participó
confianza que propone Teresa de Lisieux desmonta
en la fiesta, en ese banquete símbolo de la nueva
toda presunción de llegar a ser perfectos por sólo el
soci~.dad o reino de Dios. N o consta que participara
esfuerzo humano y de conseguir el paraíso por los
el hljo mayor, y viendo su actitud de servidor-esclavo
méritos propios; desmantela un cristianismo que se re-
resentido, es más presumible que no asistiera rechazan-
duce a cumplimientos religiosos, prácticas de piedad o
do. así el gesto de amor que le ofrecía el padre; ob-
penitencias extraordinarias: «Dios no tiene necesidad de
nuestras obras sino únicamente de nuestro amor» 12. La seslOnado por el trabajo, no tenía sensibilidad para la
perfección es obra de Dios en nosotros cuando con- fiesta preparada por amor gratuito. Su reacción malhu-
fiamos y dejamos que sea único señor en nuestra exis- n;orada ~u~dra bien con aquellos que, según otra pa-
tencia; cuando nuestro vivir y nuestro actuar están ins- rabola, eligleron la seguridad de sus negocios, y recha-
pirados e impulsados por el amor del Padre. En esta zaron la invitación a sentarse con los pobres y como
confianza no tienen ya lugar las categorías de premios herma~os en la mesa común de la casa paterna.
y castigos. Como dice un anónimo creyente del si- Jesus de Nazaret experimentó de tal modo la filia-
glo XVI: «Aunque no hubiera cielo yo te amara y aun- ción, gustó tan intensamente la paternidad de Dios en
que no hubiera infierno te temiera». favor de todos, que vivió y murió para los demás. Es
Sin embargo nuestro conocimiento de Dios que tie- la regla que debe animar siempre a la comunidad de
ne lugar en el amor, «todavía es imperfecto», y con sus seguidores: «Amaos unos a otros, como el Padre
frecuencia no hacemos el mal por temor servil a ser me amó, y yo os he amado». Si Dios es Padre de
castigados. Quizás con este sentido realista pueda ser to~o~~ todos son mis hermanos, y mi experiencia de
benignamente interpretada la distinción entre contrición filiaclon se prueba en la fraternidad. No somos hijos
imperfecta y contrición perfecta. Pero sólo en la medida y hermanos por separado, sino al mismo tiempo y en
en que nuestra existencia y actividades broten del amor correspondencia vital. Porque todos somos hermanos,
gratuito y procedan en clima de confianza, estamos mutuamente nos pertenecemos.
avanzando por el camino de la novedad evangélica y ~ados ~os avances en la técnica, hoy la interdepen-
de la perfección cristiana. dencla es slgno de nuestro tiempo. Desde la fe cristiana
en Dios Padre, podemos pasar de ver a los otros como
10 d'l1anuscrito rol, en Obras Completas, p.200-201.
11 S. \'<7EIL, o.e., 136.
extraños cuyos problemas nada nos afectan, a verlos
12 TERESITA DEL NINO JESÚS, «Carta a Sor María del Sgdo. Corazóm>, en como hermanos a quienes va ligada nuestra existencia
Obras Completas, p.266.
y con qui~nes debemos buscar porvenir mejor para
todos. La lnterdependencia puede madurar en solidari-
dad, si tratamos de vivir y actuar como hijos, con los

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