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Profecías del Apocalipsis Bíblico

El Apocalipsis, escrito por el Apóstol Juan en la isla de Patmos, es un libro profético del Nuevo Testamento que aborda los eventos del fin de los tiempos, incluyendo la tribulación y la segunda venida de Cristo. Su propósito es alentar a los cristianos perseguidos y proporcionar esperanza al revelar que Dios tiene un plan para la humanidad. La interpretación del Apocalipsis ha variado, siendo el enfoque futurista el que mejor se alinea con otras profecías bíblicas y el propósito del libro.

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Profecías del Apocalipsis Bíblico

El Apocalipsis, escrito por el Apóstol Juan en la isla de Patmos, es un libro profético del Nuevo Testamento que aborda los eventos del fin de los tiempos, incluyendo la tribulación y la segunda venida de Cristo. Su propósito es alentar a los cristianos perseguidos y proporcionar esperanza al revelar que Dios tiene un plan para la humanidad. La interpretación del Apocalipsis ha variado, siendo el enfoque futurista el que mejor se alinea con otras profecías bíblicas y el propósito del libro.

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Apocalipsis

Introducción
De todos los libros del Nuevo Testamento, el Apocalipsis nos da la exposición más
detallada y extensa de la profecía. Es importante para el cristiano comprender los
tiempos del fin, porque la profecía tiene el propósito de cambiar la manera en que
vivimos y la manera en que contemplamos la vida presente. La profecía nos da
esperanza al hacernos conscientes de que Dios tiene unos planes, y que va a
llevarlos a cabo. La profecía nos ayuda a purificar nuestras vidas al hacemos
conscientes de la inminencia de la venida del Señor y de nuestra responsabilidad
delante de Él. Y la profecía nos ayuda a establecer prioridades en nuestras vidas
al darmos cuenta de que debemos dar nuestro tiempo y recursos a aquello que
tiene un valor eterno.
El Libro del Apocalipsis, presuntamente escrito por el Apóstol Juan, se sitúa en la
isla de Patmos durante el reinado de Domiciano. Enfocado en profecías sobre los
eventos del fin de los tiempos, describe la tribulación, la segunda venida de Cristo
y su reinado milenario en la tierra. El propósito fundamental de Juan al escribir fue
completar las verdades proféticas de la Biblia y alentar a los cristianos que
enfrentaban la persecución romana, ya que, en ese entonces existía la oposición
de diversas facciones, desde el gobierno romano hasta religiones locales y judíos
incrédulos.
La interpretación del Apocalipsis ha sido objeto de diversos enfoques a lo largo del
tiempo: alegórico, histórico y futurista. El enfoque futurista, interpretando gran
parte del libro como eventos por venir, se alinea mejor con otras profecías bíblicas
y el propósito confeso del libro como profético.
Aunque el libro de Apocalipsis revela a Jesucristo, fue también Él quien dio su
contenido a Juan. Juan entonces escribió las verdades recibidas y las envió a
siete iglesias situadas en la región de Asia Menor (1:4, 11). Los que
comprendiesen estas verdades y las aplicasen a sus vidas serían bienaventurados
(1:3). Juan envía saludos a estas iglesias e incluye una palabra acerca de cada
persona de la Deidad (1:4-7). Además, el Apocalipsis utiliza numerosos símbolos,
cuyo significado es esencial para una interpretación precisa.
Desarrollo
1. El autor
El libro afirma haber sido escrito por el Apóstol Juan. El testimonio de los padres
de la Iglesia, especialmente Ireneo, es que el apóstol Juan escribió este libro.
Además, el libro declara (1:9) que el autor estaba en la isla de Patmos, y tanto
Eusebio como Clemente de Alejandría afirman que el apóstol Juan estuvo exiliado
allí por el gobierno romano. Además, el autor está bien familiarizado con las
iglesias de Asia Menor, y esto concuerda bien con el apóstol Juan, que ministraba
en Éfeso.
2. Lugar y fecha
Juan escribió Apocalipsis mientras estaba en la isla de Patmos (1:9). Había sido
deportado a esta rocosa isla durante el reinado del emperador romano Domiciano.
El padre de la Iglesia Ireneo dice que Juan recibió las verdades de Apocalipsis
hacia el final del reinado de Domiciano. Domiciano murió en el 96 d.C., y por ello
se asigna la redacción de este libro al año 95 d.C.
3. Tema
Juan escribe acerca de los grandes acontecimientos del tiempo del fin que tendrán
lugar durante el día del Señor. El libro se centra en la tribulación de siete años,
pero incluye también información acerca de la segunda venida de Cristo y de su
reinado milenial, que será establecido sobre esta tierra. En este libro se tratan los
grandes temas proféticos de la Biblia.
4. Propósito
Juan escribió Apocalipsis con el fin de unir y completar la verdad profética de la
Biblia. Sin el libro de Apocalipsis, quedarían muchas preguntas sin respuesta
acerca de los tiempos del fin. Juan escribió también para alentar a los cristianos
de su tiempo mientras soportaban la persecución de Roma les era necesario
saber que la persecución nunca destruiría ni la Iglesia ni los propósitos de Dios.
Esto, naturalmente, ha seguido constituyendo un aliento para los creyentes
perseguidos a través de las edades. Escribió también para motivar a los cristianos
a una vida piadosa y sabia.
5. Contexto Histórico
Juan nos relata que estaba sufriendo en la isla de Patmos cuando escribió el
Apocalipsis (Ap 1:9). Esta isla estaba en el Mar Egeo, cerca de las siete iglesias
del Apocalipsis 2–3. Patmos era un lugar a donde el gobierno romano enviaba a
los criminales a morir. Por lo tanto, Juan no estaba solo en Patmos. El emperador
Romano Domiciano probablemente exiló a Juan en Patmos por dos razones.
Castigó a Juan por negarse a adorarle, siendo el César, y por predicar que
Jesucristo es Señor.
Los libros del Nuevo Testamento son para toda la iglesia. Juan escribió el
Apocalipsis a las siete iglesias de Asia (Ap 1:4). El mensaje que el Espíritu Santo
le inspiró a escribir es para los creyentes de todo tiempo. Pero para interpretar
correctamente el Apocalipsis, necesitamos entender lo mejor posible a los
primeros lectores. Cuando Juan escribió el Apocalipsis, los creyentes estaban
enfrentando persecución. Domiciano impuso una ley por la cual todos tenían que
postrarse y adorarle como un dios. Pero los cristianos fieles afirmaban que Jesús
era Señor y se negaron a adorar a los Césares romanos. Esto era motivo para
perder el trabajo, los amigos, las familias y aun la vida. Los fieles cristianos
llegaron a ser conocidos como enemigos del gobierno. Por lo tanto, la lealtad a
Jesús trajo la persecución.
La demanda de adorar a los emperadores romanos fue la mayor causa de
persecución a los cristianos. Pero había por lo menos cuatro causas más de
sufrimiento. Primero, las religiones de los griegos y los romanos ocasionaron
problemas a los creyentes. Había muchos templos, fiestas, y reuniones públicas
relacionadas con estos dioses. Los cristianos eran perseguidos cuando se
negaban a participar. Segundo, había las religiones locales o nativas y algunas de
estas enfatizaban el tema de la fertilidad. Tercero, el énfasis en la sabiduría
mundana griega y romana era causa de sufrimiento. También, había muchas otras
falsas enseñanzas. Los creyentes eran perseguidos porque confiaban en la
sabiduría de lo alto, más que en las enseñanzas humanas. Finalmente, la
persecución provenía de los judíos incrédulos. El gobierno romano no exigía que
los judíos adoraran al César. Se les permitía adorar en sus sinagogas, pero los
judíos incrédulos frecuentemente rechazaban a los que aceptaban a Jesús como
el Mesías y los expulsaban de las sinagogas. Cuando esto sucedía, los judíos
creyentes ya no estaban excluidos de la adoración a los emperadores romanos y
esto condujo a una gran persecución. Así, Satanás usó varios medios de
persecución a los creyentes. Reconocer estas fuerzas de persecución, nos
ayudará a entender los elogios y las reprensiones de Juan a las siete iglesias. La
persecución estaba causando que algunos creyentes transigieran (Ap 2:14- 15,
20). Claudicaban de sus creencias, para evitar la persecución.

6. Consideraciones especiales

a.) Enfoque de Apocalipsis:


A lo largo de los años, el libro de Apocalipsis ha sido enfocado de diversas
maneras por parte de los que querían desentrañar sus verdades. Aunque hay
muchos enfoques que se han aplicado, mencionaremos tres. Primero, los hay que
consideran Apocalipsis como un libro de alegorías. El enfoque alegórico niega la
realidad literal de Apocalipsis, y lo contempla como un libro que contiene mensajes
con un reto y aliento espirituales dado en un lenguaje figurativo y simbólico. Un
segundo enfoque básico es el histórico. Esta perspectiva considera que el
contenido de Apocalipsis está basado en hechos, pero contempla la mayor parte
del mismo como ya cumplido (generalmente todo el libro, excepto los capítulos 20-
22).

Dentro de este enfoque se hallan los que consideran Apocalipsis como una
presentación simbólica de la historia de la Iglesia mientras que otros consideran
los acontecimientos de Apocalipsis cumplidos durante los terribles años del
emperador Nerón. Estos dos enfoques se encuentran con problemas
significativos. El primero es que el intérprete tiene que alegorizar (espiritualizar)
casi todo el contenido del libro, haciendo su interpretación terriblemente subjetiva.
El intérprete llega a ser entonces la autoridad final, porque no queda ninguna
manera real para comprobar la validez de su interpretación. Este punto queda
verificado por el hecho de que no hay armonía entre los que enfocan Apocalipsis
de esta manera Otro problema es que estos enfoques simplemente no armonizan
con las grandes profecías de las Escrituras del Antiguo Testamento sin cumplir.
Además, estos enfoques no tratan de manera fiel con el propósito confeso de
Apocalipsis, que manifiesta que el libro es profético (1:1,19). El tercer enfoque es
el futurista. Este punto de vista (que es la posición que adopta este estudio) toma
Apocalipsis 4— 22 como algo futuro. El período de la tribulación es tratado en los
capítulos 6— 19, mientras que el capítulo 20 contempla el reinado de mil años de
Cristo sobre la tierra, y los capítulos 21—22 se centran en la eternidad. El enfoque
futurista es el mejor, porque sólo mediante él se sistematiza con las otras
porciones proféticas de la Biblia. ‘El enfoque futurista de Apocalipsis es el único
que armoniza Daniel 7:19-27; 8:23-25; 9:24, 26-27; Mateo 24— 25, especialmente
24:15- 23, 29-31; 2 Tesalonicenses 2:1-12; Jeremías 30:4-10; Romanos 11:25-28;
Juan 5:43; Zacarías 12:9-14; 8:23 y Jeremías 23:5-8 en un programa escatológico
unificado.” El enfoque futurista es el mejor porque sólo con él se cumple el
propósito de 1:1, que afirma que el libro es profético: El enfoque futurista es mejor
porque sólo éste interpreta literalmente Apocalipsis, de la misma manera que se
interpreta el resto de la Biblia.
b.) Interpretación de Apocalipsis:
Para muchos, el libro de Apocalipsis es una serie desconcertante e ininteligible de
símbolos. Pero se puede eliminar mucha confusión interpretando el libro de
manera apropiada. Se debe recordar que este libro fue dado para ser un
desvelamiento de la verdad, y que por ello puede ser comprendido y apreciado
(1:1-3; 22:10). El primer principio interpretativo es que el enfoque de Apocalipsis
ha de ser literal. Este enfoque normal ve el lenguaje como lenguaje llano, sin
sentidos profundos ocultos que casi desafían la posibilidad de su descubrimiento.
Segundo, se debe comprender que el Antiguo Testamento es una clave
significativa para interpretar Apocalipsis. Hay alrededor de 350 citas directas o de
alusiones claras del Antiguo Testamento en Apocalipsis.150 Esto da una media de
unas quince referencias al Antiguo Testamento por cada capítulo. Los conceptos
del Antiguo Testamento (como “el libro de la vida” y “el vino de la ira de Dios”),
nombres del Antiguo Testamento (como Jezabel, Balaam y Babilonia), títulos
aplicados a Cristo (como “el primero y el último” y “la raíz de David”), y numerosos
símbolos que se encuentran por todo Apocalipsis. Se hace evidente que es
esencial un entendimiento de las Escrituras del Antiguo Testamento para
comprender claramente el Apocalipsis. Tercero, la interpretación queda
enormemente simplificada cuando se descubre que Apocalipsis tiene un orden
básicamente cronológico. Las visiones no están dadas al azar. Hay una pauta
progresiva en el libro, como se sugiere en 1:19.

7. El bosquejo principal
La estructura básica de este libro es revelada en el mismo libro (1:19). La mayoría
de los estudiosos de la Biblia ven este versículo como el “bosquejo divino” de
Apocalipsis.
I. Introducción (1:1-8)
II. “Las cosas que has visto”: la persona de Cristo (1:9-20)
III. “Las cosas que son”: las posesiones de Cristo (2:1—3:22)
a.)
La iglesia en Éfeso (2:1 -7)
b.)
La iglesia en Esmima (2:8-11)
c.)
La iglesia en Pérgamo (2:12-17)
d.)
La iglesia en Tiatira (2:18-29)
e.)
La iglesia en Sardis (3:1-6)
f.)
La iglesia en Filadelfia (3:7-13)
g.)
La iglesia en Laodicea (3:14-22)
IV. “Las cosas que han de ser después de éstas": el programa de Cristo (4:1—
22:21)
a.)
La escena celestial (4:1—5:14)
b.)
Los siete sellos (6:1—8:1)
c.)
Las siete trompetas (8:2— 11:19)
d.)
Personas importantes (12:1— 14:20)
e.)
Las siete copas (15:1— 16:21)
f.)
Las dos Babilonias (17:1— 18:24)
g.)
Las visiones finales (19:1—22:5)
V. Conclusión (22:6-21)

8. Resumen de Apocalipsis
a.)
Las cosas que has visto:
El apóstol Juan conoció al Señor Jesús tan bien como el que más cuando Él
estuvo en esta tierra. Pero cuando lo vio en su gloria, la respuesta de Juan fue de
adoración llena de maravilla (1:17). La descripción del Cristo glorificado es un
intento de comunicar la grandeza y los atributos de Dios con las limitaciones del
lenguaje humano. Las descripciones que se dan tienen su raíz en las imágenes
del Antiguo Testamento. (Por ejemplo, el cabello blanco enfatiza su eternidad y
sabiduría [Dn. 7:9]; y la voz de muchas aguas sugiere poder y majestad [Ez. 43:2])
Este Señor glorificado es visto como el Señor de las iglesias y como Aquel que las
evalúa (1:11-20). Esta visión prepara a los lectores para los siguientes dos
capítulos.

b.)
Las cosas que son:
Apocalipsis está dirigido específicamente a “las siete iglesias que están en Asia"
(1:4). ¿Por qué son estas siete iglesias designadas como las siete iglesias, cuando
es cosa sabida que había más que estas siete iglesias en Asia ([Link]. Colosas)? La
respuesta es que estas siete fueron seleccionadas porque representan a todas las
iglesias de todas las épocas.
Las condiciones espirituales de estas siete iglesias se verían una y otra vez en
congregaciones locales a lo largo de la historia de la Iglesia. “En las siete iglesias
tenemos a la vez todo tipo de iglesia y toda clase de miembro, que no sólo existía
en la tierra en la generación de Juan, sino que existirá también a lo largo de toda
la historia eclesiástica. En otras palabras, tenemos en las siete iglesias locales
escogidas una imagen compuesta de todas las iglesias en la tierra en cualquier
momento determinado.” Pero no solo se describen las condiciones espirituales,
sino que se incluye también la evaluación de cada condición por parte del Señor
de la iglesia. Esto tiene un gran valor y significado para cada iglesia local. Porque
si la iglesia puede discernir su verdadera situación espiritual, también sabrá cómo
la ve el Señor Jesús. Así, estas iglesias históricas del primer siglo fueron
escogidas porque en ellas se pueden encontrar las condiciones espirituales
básicas de todas las iglesias.
Algunos han tratado de añadir un sentido profético a estas siete iglesias,
sugiriendo que también representan siete sucesivos períodos de la historia de la
Iglesia. Aunque esto es posible, esta perspectiva conlleva problemas. Por ejemplo,
se podrían presentar objeciones a la verdad de la venida de Cristo en cualquier
momento si la Iglesia tenía que pasar a través de sucesivos períodos de tiempo.
A cada una de las siete iglesias se les escribe una carta. Cada carta sigue el
mismo formato básico: Cristo es descrito de una manera relevante a la situación
de la iglesia, se da una palabra de alabanza, una palabra de condena, se dirige a
la iglesia una palabra de exhortación, se da una advertencia de un posible juicio, y
luego la carta termina con una promesa al vencedor. (Obsérvese que un vencedor
no es un “súper santo” ni un “cristiano victorioso”, sino sencillamente un creyente
[cp. 1 Jn. 5:5]. Los creyentes son vencedores porque son identificados con Cristo,
quien venció.) Cada carta se dirige al “ángel” de aquella iglesia. La palabra ángel
se emplea normalmente para denotar seres angélicos, pero se puede usar para
designar seres humanos (como en el caso de Juan el Bautista, donde se ve como
“mensajero” de Dios [Mt. 11:10]).
c.)
Las cosas que han de ser después de éstas:
La tercera y última gran división de Apocalipsis comienza con el arrebatamiento
del apóstol Juan al cielo en visión. Esta visión tuvo lugar “después de estas
cosas”, esto es, después de los acontecimientos relacionados con las iglesias (cp.
4:1 con 1:19). Aparentemente, liemos de comprender que los acontecimientos de
los capítulos 4— 22 tienen lugar después de los tratos de Cristo con la Iglesia.
Esto sugiere que la Iglesia es quitada de la tierra antes que comience el tiempo del
juicio (la tribulación). Apocalipsis 4 y 5 parecen constituir un breve intervalo tras la
remoción de la Iglesia (el “arrebatamiento”), y antes de los juicios de la tribulación.
Estos capítulos registran lo que vio Juan en el cielo, y básicamente muestran que
Jesucristo tiene derecho a juzgar este mundo, a reinar como rey y a establecer su
reino. Él es quien controla los acontecimientos que aún han de tener lugar. En la
visión, Juan ve por vez primera el trono de Dios. La palabra “trono” se emplea más
de treinta veces en Apocalipsis, y se refiere al lugar de la autoridad. Cuando se
refiere a Dios, enfatiza su soberanía y gobierno. Luego Juan ve veinticuatro
ancianos (posiblemente representando a la Iglesia en el cielo) y cuatro seres
vivientes (probablemente ángeles). Al proseguir la visión, Juan observa un rollo
sellado en las manos de Dios. Se hace la pregunta: “¿Quién es digno de abrir el
libro y desatar sus sellos?” De todas las personas y potencias del universo, sólo
Jesucristo tiene la autoridad. El rollo contenía probablemente los juicios que se
derramarán en la tribulación. Sólo Jesús ejecuta el juicio (cp. Jn. 5:22,26-27).

9. Los símbolos en el Apocalipsis


Anteriormente observamos que las escrituras apocalípticas hablan por medio de
símbolos. Quizás Dios le permitió a Juan usar símbolos para proteger a los
cristianos. Únicamente los cristianos pueden discernirlos y comprenderlos. Los
enemigos de Jesús no pudieron usar sus parábolas para condenarlo. Igualmente,
los enemigos de los cristianos no pudieron usar los símbolos del Apocalipsis para
condenar a estos.
Pero hay una razón aún mayor por la cual Juan usó los símbolos. Estos ilustran
las palabras y añaden emoción y valor a la verdad. Juan pudo haber escrito que
Jesús se paseaba entre las siete iglesias. Sin embargo, al mencionar el candelero
en vez de la palabra iglesia, nos da una imagen. El candelero nos recuerda que
las iglesias están en el mundo para dar luz en las tinieblas.
Igualmente, Juan pudo haber dicho que un líder perverso se levantará para regir el
mundo. Pero él habló de una bestia en cambio de las palabras líder perverso. El
símbolo de la bestia enfatiza la clase de líder que será el Anticristo. Nuevamente,
Juan hizo un contraste entre una novia pura y una ramera, en cambio de
simplemente contrastar la iglesia con el sistema mundano. Los símbolos
comunican la verdad de una manera poderosa y emocionante.
Es importante permitir que el Apocalipsis explique sus símbolos hasta donde sea
posible. Las parábolas que hoy comprendemos mejor son aquellas que Jesús
mismo explicó. Del mismo modo, comprendemos mejor en el Apocalipsis los
símbolos que Juan nos explica. La tabla siguiente nos muestra en la columna de la
izquierda muchos de los símbolos del Apocalipsis y las referencias
correspondientes. La columna de la derecha nos da la referencia en el Apocalipsis
donde Juan interpreta el significado de dichos símbolos
Conclusión
El Apocalipsis es un libro fascinante y enigmático lleno de visiones proféticas
sobre el final de los tiempos. El libro de Apocalipsis, también conocido como el
Apocalipsis de Juan, es una obra apocalíptica que fue escrita por el apóstol Juan
durante su exilio en la isla de Patmos y nos sumerge en una historia llena de
simbolismos y profecías sobre lo que sucederá al final de la historia humana.
Nos muestra un mundo en el que el bien y el mal luchan encarnizadamente, con
eventos dramáticos como la tribulación y la segunda venida de Cristo. Aunque
puede parecer confuso con sus símbolos y visiones, su mensaje fundamental es
de esperanza y fe para los creyentes, ofreciendo consuelo en tiempos difíciles.
El propósito principal del libro es completar las profecías bíblicas y alentar a los
seguidores de Cristo que enfrentan persecuciones y desafíos. Es un recordatorio
de que, a pesar de los tiempos difíciles, la fe y la dedicación al camino de Dios
serán recompensadas.
El texto se presenta en forma de una serie de visiones y revelaciones que Juan
recibe de parte de Dios. El libro comienza con una introducción en la que Juan
explica que estas visiones le fueron dadas para revelar "lo que debe suceder
pronto". Se presentan siete cartas dirigidas a las iglesias de Asia Menor, en las
cuales se les exhorta a mantenerse fieles a Dios y a resistir las pruebas y
persecuciones. A partir del capítulo 4, Juan es llevado en espíritu al cielo, donde
presencia una serie de visiones simbólicas. Estas visiones incluyen la adoración
celestial, la apertura de los sellos que desatan juicios sobre la tierra, la aparición
de monstruos y bestias representando al mal, la victoria del Cordero (Jesucristo)
sobre el mal y el establecimiento del Reino de Dios. El libro también describe la
batalla final entre el bien y el mal, conocida como la batalla de Armagedón. En
esta batalla, las fuerzas del mal son derrotadas y Satanás es arrojado al lago de
fuego. Después de esto, se presenta una visión del nuevo cielo y la nueva tierra,
donde no habrá más dolor ni sufrimiento. El libro concluye con una serie de
advertencias y promesas para aquellos que escuchan las palabras de Apocalipsis.
Se insta a los creyentes a permanecer fieles a Dios y a esperar con paciencia la
venida de Jesucristo.
A lo largo de la historia, ha habido diferentes interpretaciones del Apocalipsis,
desde visiones alegóricas hasta interpretaciones futuristas. Sin embargo,
independientemente de la interpretación, su mensaje central de esperanza y
fortaleza espiritual se mantiene constante.
En conclusión, el Apocalipsis es un libro que busca fortalecer la fe de los
creyentes, ofreciendo una perspectiva de la batalla final entre el bien y el mal, pero
asegurando que, al final, la justicia prevalecerá y aquellos que se mantengan fieles
a Dios serán recompensados. Es un llamado a la perseverancia, la esperanza y la
confianza en un futuro guiado por la divina providencia.

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