Casación N.
º 1010-2017-Lima
La Casación N.º 1010-2017-Lima , emitida por la Sala Civil Transitoria de la Corte Suprema
de Justicia del Perú, aborda un proceso sobre saneamiento por desalojo, interpuesto por la
Corporación José R. Lindley Sociedad Anónima contra el Banco de la Nación . La
controversia gira en torno a la restitución del precio pagado por un inmueble adjudicado en
remate público, que posteriormente fue objeto de desalojo debido a la nulidad de las
transferencias realizadas. La nulidad fue declarada por haber constatado que el bien
subastado no pertenecía al ejecutado tributario, sino a un tercero ajeno al proceso, José
Zorrilla Luyo. Tanto en primera instancia como en la sentencia de vista se determina la
responsabilidad del Banco de la Nación como transferente obligado a responder por el
saneamiento.
El Banco de la Nación interpuso un recurso de casación argumentando que, conforme a su
Ley Orgánica y el Decreto Ley N.º 17355, su rol en el procedimiento de remate se limitó al
de entidad recaudadora en un proceso coactivo y no al de transferente del inmueble. Alegó,
además, que las resoluciones de las instancias anteriores infringieron normas procesales y
materiales, afectando el debido proceso y su derecho de defensa. Este fue declarado
procedente, y la Corte Suprema procedió a analizar las causales planteadas.
En relación con la primera causal, referida a la infracción del artículo 1490 del Código Civil,
la Corte Suprema envió que el obligado a responder por la desalojo es el transferente,
según lo dispuesto en el artículo 1485 del Código Civil. En este caso, se concluyó que el
Banco de la Nación no actuó como transferente, sino como recaudador en un proceso
coactivo. Su rol se limitó a ejecutar las disposiciones legales para el cobro de tributos y no
implicaba asumir la titularidad del bien rematado. La Corte enfatizó que la función
recaudadora es distinta de la de transferente, por lo que no correspondía imputarle
responsabilidad por el desalojo.
Respecto a la infracción normativa procesal, basada en los incisos 3 y 5 del artículo 139 de
la Constitución, la Corte Suprema revisó que las resoluciones de las instancias previas no
analizaron adecuadamente las normas aplicables ni los hechos del caso, lo que generó una
incongruencia que vulneró el debido proceso y el derecho de defensa del Banco de la
Nación. La falta de una motivación suficiente y clara en las resoluciones judiciales afectó
los principios fundamentales de un proceso justo.
Finalmente, la Corte evaluó la aplicación indebida del artículo 1236 del Código Civil,
concluyendo que esta disposición, relativa a la restitución genérica de prestaciones, no
resultaba aplicable en un caso regulado específicamente por las normas sobre desalojo. En
su lugar, se debió analizar bajo el marco del artículo 1495 del Código Civil, que regula las
obligaciones de saneamiento en situaciones de desalojo.
En consecuencia, la Corte Suprema declaró fundado el recurso de casación, casó la
sentencia de vista, revocó la decisión de primera instancia y declaró infundada la demanda.
Se dispuso también la publicación de la resolución en el Diario Oficial "El Peruano". Este
fallo reafirma los límites de responsabilidad de las entidades recaudadoras en
procedimientos coactivos y subraya la importancia de garantizar el debido proceso y la
adecuada motivación de las resoluciones judiciales. La decisión constituye un precedente
relevante para definir las obligaciones de las partes involucradas en procesos de remate y
desalojo.
Casación N.º 1758-2009-Lima
La Casación N.º 1758-2009-Lima , resuelta el 7 de septiembre de 2009 por la Sala de
Derecho Constitucional y Social Permanente de la Corte Suprema de Justicia, aborda un
recurso interpuesto por Walter Fernando Carranza Durand en el marco de un proceso de
saneamiento por vicios ocultos relacionados con un terreno. El demandante alegaba que el
inmueble adquirido presentaba condiciones adversas para su uso agrícola, incluyendo la
presencia de rocas en el subsuelo y compuestos salinos de alta dureza, lo que
imposibilitaba su cultivo. En primera instancia, la demanda fue declarada infundada,
decisión que fue confirmada en segunda instancia mediante sentencia de vista. Ante ello,
el recurrente planteó un recurso de casación fundado en tres causales principales: la
interpretación errónea del artículo 1512 del Código Civil, la inaplicación del artículo 1503
del mismo cuerpo normativo y de la doctrina jurisprudencial aplicable, así como la
contravención de normas que garantizan. el debido proceso.
La Corte Suprema, en su análisis, recordó que el recurso de casación, conforme al artículo
384 del Código Procesal Civil, no constituye una tercera instancia, sino que tiene como
propósito la correcta aplicación e interpretación del derecho objetivo y la unificación de la
jurisprudencia nacional. . En cuanto a la primera causal, la Corte concluyó que el recurso
era improcedente, ya que el recurrente no precisó en qué consistía la supuesta
interpretación errónea del artículo 1512 ni propuso una interpretación alternativa correcta.
Además, el alegato intentaba reabrir debates sobre hechos probados, lo cual excede el
objeto del recurso de casación. Respecto a la segunda causal, referida a la inaplicación del
artículo 1503 del Código Civil, la Corte consideró que dicha norma había sido aplicada por
la sala de origen, y que la controversia giraba en torno a la existencia de los vicios ocultos,
ya resuelta en instancias previas. Finalmente, en relación a la supuesta contravención al
debido proceso, el recurso también fue desestimado, pues lo que se cuestionaba era la
valoración de las pruebas, materia ajena al recurso de casación, y no se denunció la nulidad
de la sentencia.
En consecuencia, la Corte Suprema declaró improcedente el recurso de casación
interpuesta, imponiendo al recurrente una multa de tres Unidades de Referencia Procesal
(URP), así como el pago de costas y costos del proceso, y ordenó la publicación de la
resolución en el Diario. Oficial "El Peruano". Este caso reafirma que la casación no está
diseñada para reexaminar hechos ni pruebas, sino para corregir errores en la aplicación o
interpretación del derecho, y que los recursos deben cumplir estrictamente con los
requisitos de claridad y precisión establecidos por el artículo 388 del Código Procesal Civil.
La resolución constituye un precedente relevante sobre la correcta aplicación del
saneamiento por vicios ocultos y delimita las funciones del recurso extraordinario de
casación dentro del sistema judicial peruano.